viernes, febrero 01, 2013

Nueva publicación de la periodista Milagros Socorro: "Alfonso "Chico" Carrasquel. Con la V en el pecho"

Tomado de Analitica.com


Con la V en el pecho


(Fragmento)

 En los años 50 los latinos éramos vistos y tratados como a los negros. Y hay que ver lo que eso significaba. Anteriormente hubo latinos que jugaron beisbol de Grandes Ligas. Recuerdo a Miguel Ángel González, un hombre rubio; el cubano Adolfo Luque, también rubio; un pelotero venezolano, el Látigo Hernández; mi tío Alejandro, que era un tipo blanco, alto, fuerte. Pero solamente el hecho de llevar el nombre Hernández, González, Carrasquel, nos marcaba como no blancos para el beisbol de Grandes Ligas. Podíamos jugar en esa categoría pero siempre nos rodeaba cierto rechazo que actuaba para los negros y para nosotros, no para los italianos ni para los judíos; al menos yo no lo percibí.

Eso lo viví muy profundamente no solo por la segregación de que yo era objeto por ser latino, sino por las humillaciones que debió soportar mi gran amigo y excelente pelotero Orestes Miñoso: cubano y negro. En el año 52, Paul Richards nos reunió para informarnos que el equipo había decidido integrar un pelotero negro... era Miñoso. Muchas veces, cuando viajábamos, el autobús se paraba en un restorán de carretera para que los peloteros bajáramos a comer. Pero Miñoso no podía hacerlo, tenía que quedarse en el autobús porque era negro. Entonces yo le preguntaba qué quería que le trajera, lo compraba y se lo traía al autobús donde comíamos los dos. En una ocasión le dije: fíjate en el lujo que te estás dando, no te dejan bajar de esta vaina porque eres negro y yo, un blanco, te tomo la orden, te traigo la comida y te sirvo. Y Miñoso me dijo: no comas mierda, viejo, que tú juegas en las dos ligas. Qué gran carajo. Es muy ocurrente. Miñoso se ufana de tener un miembro muy grande y los que han estado en un vestidor cuando él sale de la ducha saben que no le faltan razones. En la época del racismo más violento, Miñoso salía desnudo, se ponía su miembro hacia atrás, como una cola, y hacía la imitación de un mono. Era una broma pero a la vez un desafío, era como si dijera: soy un mono, ¿verdad?, miren al mono, aquí, en medio de todos ustedes, blancos de pipí chiquito.

Hemos sido muy, muy amigos. Él vive en Chicago y con mucha frecuencia nos reunimos para conversar, recordar todas estas cosas y nos reímos mucho. Hace poco hicimos, con las señoras, un crucero por el Caribe, seis días con sus noches en que no hicimos sino hablar de la gran época y morirnos de risa. Aunque hoy en día a Miñoso no le gusta mucho hablar de beisbol sino de sus novias. Le encanta eso y a veces peleamos, porque cuando yo empecé en las Grandes Ligas era un jovencito y Miñoso un hombre hecho y derecho; ahora resulta que yo soy mayor que él. Le encanta bailar, ha sido un gran admirador de Beny Moré y cuando viajábamos por tren —donde nos ponían en los últimos compartimientos dejando a los blancos delante— íbamos todo el tiempo conversando y escuchando al Beny.
Ahora uno habla así, con nostalgia de esos años, pero el racismo era duro. Y también el beisbol lo era. Esa era la época en que los contrarios se te tiraban encima para sacarte del juego. Como yo jugaba en la posición de shortstop, los corredores trataban de lastimarme para sacarme del campo. No por nada conservo las cicatrices de más de cien puntos que me cosieron en las piernas. Hoy me cortaban y me cogían dos puntos, mañana cuatro y así. Sin dejar de jugar nunca. Ni pelear fuera del terreno. Esta cicatriz que tengo aquí es un recuerdo de Hank Bauer, un jugador de los Yankees, que me hirió en el primerinning. Se me tiró en segunda, yo iba a hacer una jugada de doble play, él se me echó encima y me clavó los spikes aquí. Decidí no decirle nada al masajista para que no me sacaran del juego. Me puse de acuerdo con el segunda base: cuando este señor se embase nuevamente, le dije, si te batean por donde estás tú me la pasas rápido que yo se la voy a tirar a la cara. Pasó ese inning y el hombre no se embasaba. Vino el otro y nada. Se vino embasando como en el séptimo u octavo inning, ya para terminar el juego. Y efectivamente, cuando el segunda base me pasó la pelota a mí yo se la tiré a la cara, casi para pegarle, en realidad quería darle un susto. Cuando terminó el juego tuve que ir donde el masajista quien se asombró de que yo hubiera estado desde el primer inning con aquella herida. Vestido de pelotero me metieron en una ambulancia y con la sirena atronando recorrimos las calles de Chicago hasta llegar al hospital donde me sacaron el montón de tierra que tenía allí adentro y me hicieron catorce puntos.
Era un juego rudo, por donde se lo mirara. Yo recibí pelotazos... es muy curioso el cuerpo del hombre: uno recibe un pelotazo ahí, entre las piernas, y el dolor, espantoso, lo siente es aquí, en la garganta. Se tranca la respiración. En mi época había poca protección para el cuerpo del pelotero, nosotros no usábamos ni guantines para batear, ni casco para la cabeza. Uno se paraba en el home plate para batear los lanzamientos de un Bob Feller —uno de los pitchers con mayor velocidad en la historia del beisbol— con una simple gorra. No era broma. Muchos peloteros recibieron lesiones tan graves que debieron abandonar el beisbol. Pero sí, hay que acostumbrarse a verse venir una bola a cien millas por hora. Y uno no puede sentir miedo.
Dicen que la época más difícil del beisbol fue la del 50, año en que los peloteros comienzan a reincorporarse a la pelota después de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente de la Guerra de Corea. Tenían más estilo de hombres de guerra que de peloteros. Y los mejores eran, justamente, los veteranos que además eran vistos por los fanáticos como héroes. Allie Reynolds, por ejemplo, era un pitcher de los Yankees que cuando uno le iba a batear lo miraba con un odio. Más de una vez yo pedí tiempo para preguntar qué le pasaba a aquel hombre conmigo. Parecía estar a punto de iniciar una pelea feroz. Es el mismo caso de Early Winn o de Hank Bauer. Había uno, Ferris Fain, que peleaba hasta con sus propios compañeros. Todos ellos eran veteranos en trance de reintegrarse a la vida civil y al beisbol. Ted Williams había sido oficial de la Aviación, inclusive le habían tumbado el avión que piloteaba y había estado a punto de morir en plena guerra. Otro, llamado Mickey Grasso, catcher de los Senadores de Washington, era un hombre que cada vez que cobraba, cambiaba el cheque y se lo invertía íntegro en él mismo, en ropa, perfumes, zapatos... decía que había escapado de un campo de concentración alemán y que cada momento de vida era un extra que debía pasárselo lo mejor posible. Lo escuché decir que él había estado muerto, que sabía lo que era la muerte y estaba decidido a vivir para él en lo sucesivo. Cuando viajábamos en tren, muchos de ellos se ponían a hablar de sus experiencias en la guerra. Mike García, un pitcher de los Indios de Cleveland, de ascendencia mexicana, hablaba conmigo en español y me contaba que él pertenecía a un comando que tenía que desembarcar en las playas ocupadas por los japoneses. Explotaba una mina que mataba al que iba delante y el siguiente debía avanzar para marcar la ruta por donde podía desembarcar la Marina. Su trabajo consistía en pisar terrenos minados y recoger los cuerpos destrozados de sus compañeros muertos. Estaba también el primera base de los Indios de Cleveland, Bic Wertz, completamente calvo. Era joven pero no tenía un pelo en la cabeza. Como teníamos cierta confianza, un día le pregunté qué había pasado con su pelo. Me contó que lo había dejado en los pantanos donde se había sumergido durante la guerra. Uno salía del pantano, me dijo, y el fango se quedaba en el casco, en la cabeza, justo en la raíz del pelo. No era fácil para nosotros, los latinos, convivir con ellos que no nos querían mucho y que además tenían ese carácter endemoniado. Una noche, en un tren, estaba conversando con Beto Ávila (quien es muy orgulloso de su origen, como todos los mexicanos) y cerca había un grupo de peloteros norteamericanos que estaban tomando cervezas. Cuando pasaron al lado de nosotros, uno de ellos comentó que nosotros debíamos agradecer al cielo que en los Estados Unidos se jugara beisbol porque de lo contrario estaríamos en las carreteras de México gritando: Maracas, cinco centavos; maracas, cinco centavos. Yo me lo tomé a chiste pero Beto quedó mascullando insultos contra los gringos.

Era una época difícil. No hay duda de eso. Los pitchers americanos veían en los bateadores a un japonés o a un alemán. Cuando uno iba a hacer un doble play, ellos trataban de herirlo y sacarlo del juego. Con frecuencia mostraban una violencia desmedida. Si perdían un juego, los pitchers rompían las sillas, los espejos de los vestidores. Había un pitcher muy famoso de esa época, se llamaba Hal Newhouser, que tenía fracturados todos los dedos de los pies. Si lo sacaban del juego al segundo o tercer inning, la emprendía a patadas con todo lo que encontrara. Cuando sacaban a Early Winn, pitcher de los Indios de Cleveland y luego de los Medias Blancas de Chicago, los cuidadores de cuarto salían corriendo al vestuario a sacar todo lo que pudieran porque él llegaba como loco partiendo sillas y dándole cabezazos a la pared. Como todos —o casi todos— eran veteranos de guerra, era muy común ver al final del juego a alguien tirando algo o golpeándose con la pared. Si alguno no había dado hit o había cometido un error, eso bastaba para generar violencia.

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El beisbol que yo jugué precisaba mucha, pero mucha habilidad, concentración, dedicación y un gran deseo de superación. Era un deporte personal, aunque lo es de conjunto porque son nueve hombres —hoy en día diez, con el bateador designado—, pero si uno era shortstop, como lo era yo, tenía que tener mucha habilidad de colocación para hacer una jugada a la defensiva, como las de doble play. Hay que tener buen brazo y la cabeza llena de beisbol. Un buen shortstop tiene que tener mucha rapidez mental, es una de las posiciones claves de la defensiva en el beisbol. Debe saberse mover, seguir los lanzamientos del pitcher, el swing del bateador. Por ejemplo, mucha gente piensa que después de la operación que le hicieron, Oswaldo Guillén terminó como pelotero; la verdad es que hoy en día él es mejor shortstop que antes porque ahora tiene experiencia, está a la defensiva, sabe colocarse, sabe cómo jugarles a los bateadores. Por tener yo esas condiciones fue que me colocaron el remoquete de Fantasma de la calle 35. El estadio de los Medias Blancas, el Comiskey Park, está en la calle 35 —sigue estando porque el nuevo lo construyeron frente al antiguo. Como yo tenía buena colocación y hacía esas jugadas que hacían pensar que aparecía de la nada, por todas partes, los periodistas empezaron a llamarme elFantasma. Todavía hay fanáticos que me llaman por ese nombre o por el otro: the Venezuelan cat, el gato de Venezuela, por mis movimientos. En el beisbol la acción está donde está la pelota y uno tiene que saltar para buscarla, no esperar que ella te llegue, sino perseguirla por los aires si es necesario, como un gato. Las mujeres decían que yo tenía la gracia de una pantera. Y los hombres, los fanáticos, los periodistas, los expertos, sabían que yo tenía buen brazo y dominaba mi arte.

Eso es como el que sabe jugar dominó: un experto en dominó sabe quién tiene cuál piedra, sabe lo suyo y sabe lo de los demás, sabe todo lo que ocurre sobre la mesa. Así es el beisbol y yo aprendí a jugar beisbol. En Grandes Ligas se dice que hay dos clases de shortstop: el de 1 a 0, y el de 15 a 0. Este último es el que hace todas las jugadas pero cuando está 1 a 0 se asusta, no las hace. Y el buen shortstop es el que hace la jugada de 1 a 0 que protege esa carrera, protege la defensiva y hace todas las jugadas claves del juego. La prensa especializada me consideró un «shortstop inteligente», un shortstop de 1 a 0, por mi habilidad para hacer los doble plays para superar los problemas, lo que me satisface enormemente porque contraría la idea generalizada de que un pelotero es una fuerza de la naturaleza sin mayores luces. Yo acostumbraba analizar cuatro jugadas antes de que el bateador conectara la pelota: siempre preveía la jugada hacia adelante; la jugada hacia los lados, derecha e izquierda; y la jugada hacia atrás. Eran cuatro posibilidades que tenía ya consideradas en mi mente para que cuando el bateador conectara por cualquier lado, yo supiera qué iba a hacer con la pelota. Mi juego era intensamente cerebral. Había bateadores que tenían fuerza pero no corrían bien, en ese caso yo le jugaba atrás y le daba toda la parte de adelante. A los rápidos les jugaba adentro porque atrás no les podía hacer out. Antes de los juegos me ponía a ver las prácticas de los peloteros contrarios: para dónde bateaban más, hacia qué lado, cuáles eran sus habilidades. Las principales lecciones para hacerme buen shortstop, para afinar mi colocación, las adquirí en las prácticas del contrario. Si en una práctica le daban ocho swings a un bateador y seis de ellas las bateaba al rightfield, en el juego yo le jugaba más hacia ese field que hacia el izquierdo. Un buenshortstop tiene tres etapas, yo las viví: en la primera, cuando uno está en plenitud de condiciones, le dan un batazo entre tercera y short y uno le llega de frente; casi detrás de la tercera base, lanza de frente y hace el out. En la segunda, ese mismo batazo y uno le llega a la pelota con el guante de lado (ya no se fildea de frente). En la última, el mismo batazo (que antes has fildeado de frente y lado) ahora la vas a buscar pero no alcanzas la pelota, ésta sigue de hit y tu tienes que ir hasta la segunda base a esperar el tiro del leftfield porque no atrapaste la pelota. Lo grave es que la experiencia que se ha ganado no compensa la falta de poder físico porque uno puede conservar la habilidad de colocación para las jugadas de rutina, pero para dar ese paso extra ya el cuerpo no responde. (Una vez fui a ver al Morocho Hernández, ya en sus últimas peleas, y lo vi llevando muchos golpes del contrario. Pregunté por qué estaba sucediendo eso y me explicaron que él se dejaba pegar para buscar el mejor momento de responder. A quién le va a gustar que le peguen, pensé. Por qué no le pegaban al comienzo de su carrera. Comparé con mi propia experiencia y concluí que ya el Morocho estaba en la tercera etapa de unshortstop). Cuando eso sucede, uno tiene conciencia de que debe buscarse otra posición si es que quiere seguir en el beisbol. Muchos terminan jugando primera base y cuando llegan allí ya a un lado tienen la tribuna... la próxima etapa. Cuando me pasó a mí, opté por retirarme de la posición. No quería dar la cómica ante un público al que me había entregado con la pasión con que lo había hecho y frente al cual mantenía un orgullo a prueba de todo. Qué va. Yo sabía que eso me iba a ocurrir, estaba preparado. Y no me deprimí. Cuando me vi saliéndoles a los batazos y a no llegarles a las jugadas que antes hacía de frente, me dije: bueno, Alfonso, te tienes que ir para primera. Sin amarguras. Tenía que conservar el nombre del Chico Carrasquel. Y así lo hice.

Hoy en día, ya retirado, suelo encontrarme con fanáticos que me dicen: Chico, tu fuiste un buen jugador de beisbol. No me dicen que fui un buen shortstop, ni un buen bateador, sino un buen jugador de beisbol, lo que implica que fui bueno integralmente. Y eso me agrada porque hace un reconocimiento a la habilidad integral que es preciso tener para jugar correctamente este gran deporte: hay que conocer a fondo la estrategia, conocerse a sí mismo, analizar el propio desempeño, conocer a los compañeros de equipo y a los del contrario. Hay que saberse hasta el último detalle del propio picheo, de la defensa, de los outfielders, de los infielders y también analizar la ofensiva. Saber quién es el manager contrario, cuál es su habilidad para mover sus piezas y cuál es la propia para vencerlo. Creo que desde que nací... desde que estaba en el vientre de mi madre... ya estaba jugando beisbol.

He sido jugador, entrenador, manager, coach, scout, comentarista, de todo. El beisbol ha significado para mí todo, todo. En él me he desarrollado como ser humano porque el beisbol te inculca una responsabilidad: tienes práctica a tal hora, un juego a tal hora, tienes que mantener unas condiciones físicas, bien el brazo, las piernas, la mente... todo. En el terreno se piensa en beisbol y todo el cuerpo está puesto para el beisbol, allí no se piensa en más nada. No se piensa en mujeres... por ejemplo.

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En el terreno los peloteros se ven muy bonitos, como héroes. Pero otra cosa es en los vestidores. Eramos veinticinco o treinta hombres que andaban por ahí, desnudos. Sobre todo cuando teníamos juego, que debíamos bañarnos juntos. Ahí lo más normal es que cada quien hable de sus habilidades... las de fuera del campo, quiero decir. Hablaban de lo que iban a hacer después del juego, de con quién iban a salir. Yo tuve fama de mujeriego y la verdad es que he sido un gran admirador de las mujeres. Ha habido quién me pregunte qué me gusta más, el beisbol o las mujeres. Y me ha sido difícil escoger. Por lo menos puedo decir con toda seguridad que me gusta más una mujer que comer, eso sí. A veces he visto una mujer que me ha gustado tanto que he perdido la noción de lo que estoy haciendo para dedicarle todo mi pensamiento a ella. He tenido la oportunidad de compartir con mujeres bonitas, feas, blancas, negras, japonesas, alemanas. Eso ha formado parte de mi vida, incluso cuando estuve casado. Sé que puede sonar muy machista, pero es la verdad. Yo disfruto a las mujeres, disfruto hablar con una mujer, comer con una mujer. A la persona con quien estoy casado actualmente (mi segundo matrimonio), la conocí en mis años de joven en Chicago. En el año 60 me fui a Venezuela, allí tuve otras relaciones y otros hijos... no hablemos de cuántos, digamos que son varios... los he ayudado con su vivienda, con sus estudios, no son peloteros, pero algunos son profesionales, incluso uno de ellos es oficial de la Armada, y todos llevan mi apellido. Yo tuve una novia que pertenecía a una familia de la alta sociedad de Caracas y todo era, tú sabes, chofer uniformado, vestidos bonitos, tardes en el club... y un día ella me invitó a cenar en la casa de un familiar que vivía en el Country Club. Me preparé, me puse mi traje, llegué a la casa, mucho gusto, apretones de manos. Nos sentamos a la mesa y veo como seis cubiertos de un lado y seis del otro. Ella quedó sentada frente a mí y cuando me sirvieron el pescado, le pedí al mesonero un poquito de salsa de tomate; esa mujer empezó a abrirme los ojos y a pegarme patadas por debajo de la mesa. Qué es lo que pasa, le dije y me levanté. Ella miró a todos con sonrisitas y se levantó también. Cómo le vas a poner salsa de tomate al pescado, me dijo apretando los dientes. No regresé a la mesa. Me fui y el noviazgo se terminó por un poquito de salsa de tomate. Todavía me acuerdo del mesonero conteniendo la risa y tratando de mirar para otro lado. Les tengo terror a los problemas de pareja. A veces me ha pasado, con una muchacha, que todo comienza muy bien, mucho cariño, mucho amor, pero después, cuando empiezan los reproches... ya no puedo, me espanto. Lo de la aeromoza es verdad, ¿quién te lo dijo?, algún periodista chismoso... ella me llamaba desde Caracas y me decía sus rutas y ahí nos encontrábamos, en Nueva York, en Boston, en Chicago. Una vez fui en mi carro a buscarla a su casa, en Caracas, y cerca de donde ella vivía había una estación de servicio. Me paré a poner gasolina y en ese momento pasó a mi lado un carro conducido por una muchacha. Ella se me quedó mirando y yo empecé a hacerle señas. Cuando me di cuenta de que mi amiga me estaba viendo desde su casa, me puse a hacer la payasada de que estaba practicando para hacerle señas a los bateadores. Nunca me creyó, las mujeres nunca me han creído lo que yo he dicho.

Mi primera esposa, Marcela, es de Naiguatá —con ella tuve seis hijos—; yo siempre le decía: si tú hubieras sido pelotero, hubieras sido tremendo primer bate porque qué vista tienes. Yo salía, me iba a bailar a algún sitio, y cuando dejaba a mi pareja en su casa, le pedía a algún amigo que me revisara por todas partes. En todas las estaciones de servicio me paraba: mírame bien por aquí, ¿no se me ve nada? Nada, chico, tranquilo, me decían los tipos. ¿Pero no tengo pintura, ni nada de nada? Nada, vale, tranquilo. Y cuando llegaba a la casa, prácticamente a oscuras, mi mujer me miraba y me decía: mira, gran carajo, estás pintado aquí y aquí. Como mi única obsesión en la vida era el beisbol, fui poco bailarín y casi nada sabía de las orquestas, de los cantantes, de ese mundo. Pero ahora me analizo y observo que cuando bailaba bolero me hacía cosquillas a mí mismo. ¿Cómo lo haría?, me pregunto. Es que bailaba tan pegado que me hacía cosquillas yo mismo. Qué bandido, verdad. Yo tenía un sistema para bailar: agarraba la mano de la muchacha y echaba hacia atrás su brazo para que sacara el pecho y yo sentirlo aquí, en el mío. Yo trabajé lavando vasos en el Roof Garden, en la esquina de Gradillas, tenía ocho o nueve años. Desde el lavaplatos veía a la gente bailando, las mujeres con aquellos trajes, las joyas, los hombres abrazando a sus parejas y yo me decía: algún día voy a estar de aquel lado. Pasaron los años y un día fui al Roof Garden. Entré con mi traje y me quedé mirando a los muchachos que lavaban los vasos. Y pensar que yo estuve de aquel lado, pensé, pero ahora estoy de este, con mi buen traje y bailando con mi pareja. Ya no lavaba vasos.

martes, enero 29, 2013

Revista "Tiempo y Espacio" Nº 57 del primer semestre 2012

El buen amigo e historiador José Alberto Olivar (Jefe de Redacción de la revista "Tiempo y Espacio") nos informa:

Me complace informarles una vez más que la revista Tiempo y Espacio sigue avanzando en la regularizaciòn de sus ediciones ahora con el auxilio del portal Scielo, uno de los índices de publicaciones periódicas más importantes de habla hispana. Recientemente, ha sido incorporado el Nº 57 correspondiente al primer semestre 2012.

Para leer la revista hacer clik aquí. 

Aprovechamos la ocasión para invitarlos a remitir sus propuestas de artìculos a nuestro Consejo Editorial por esta vìa a los efectos de someterlos al arbitraje de rigor, como parte del proceso de edición de los Números 59 y 60 del año 2013.

lunes, enero 28, 2013

“Los Miserables”: Una historia para todos los tiempos. Crónicas cinéfilas (XXXVII)

Autor: Carlos Balladares Castillo
Publicado en Código Venezuela

“Los Miserables”: Una historia para todos los tiempos

Lo que sigue es un relato personalísimo de cómo conocí al personaje de ficción que más admiro: Jean Valjean, y mi interpretación del libro en el cual cuenta su historia; a propósito del estreno de la película sobre la ópera rock del mismo nombre.

Por allá en mis tiempos de la universidad, mi buen amigo y colega Emilio Useche, llegó un día con la noticia de haber escuchado la opera rock  sobre el famoso libro de Víctor Hugo. Yo conocía otras obras parecidas como “Cats” y “El fantasma de la ópera”, pero el hecho que fuera sobre una novela histórica incrementó el interés por escucharla. En el momento que lo hice quedé fascinado, proponiéndome verla y leer la novela. Años después lograría vivir la experiencia inolvidable de su puesta en escena, enamorándome de la historia de conversión de Jean Valjean, y su santidad de vida; todo ello ante la emoción de una hermosa música. Al leerla se convirtió en mi novela favorita, por la capacidad que esta tiene para describir el dolor de las miserias humanas y la esperanza de superarlas.

Víctor Hugo (1802-1885) escritor romántico y realista al mismo tiempo inició esta novela a los veintidós años para terminarla 38 años después; podría decirse que fue la novela de su vida, y por tanto ella condensa todas sus creencias, temores y esperanzas. El autor nos narra como los seres humanos se enfrentan (nos enfrentamos) a una realidad que nos obliga a decidir, y que nunca nos permite una actitud imparcial, de posible lavatorio de manos, o de refugios conocidos como terceras vías o “ni-nis”. De esa manera, en medio de la realidad que nos oprime, surgen los personajes más famosos de la literatura y que expresan las diversas formas de ser miserable: Jean Valjean: el pobre redimido que se hace santo amando y superando su pobreza económica y social; Fantine: la madre engañada y explotada pero que nunca abandona a su hija (Cosette) a pesar de ser marginada; Gavroche: el pilluelo (niño de la calle) que llevado al robo para sobrevivir y que nunca pierde su inocencia y se redime cuidando a otros huérfanos de la calle; Marius: un revolucionario (que no milita en ninguna “revolución bonita” que lo hace enriquecerse a costa de los pobres) que se sacrifica por sus ideales; Eponime: hija de la chusma, no es correspondida por Marius, se redime sacrificando su vida por él; y del otro lado, tenemos ya no tanto a los miserables de una realidad social paupérrima, sino a los de alma miserable: los Thenardier y el inspector Javert. Los Thenardier viven de aprovecharse de los más pobres, los pobres son escalones para ascender socialmente; todas sus acciones se ven inspiradas de las intensiones más oscuras, y si en algún momento parecen hacer un bien, siempre poseen un interés particular como causa de dicha acción: son verdaderos miserables. El policía Javert es un miserable porque está preso de sus obsesiones, de un concepto de ley y de justicia deformado, es aquel que hace el mal creyendo que está haciendo un bien.


Ahora esta maravillosa historia (en musical) la tenemos en cine, y a pesar del pésimo cantante que es Russell Crowe (único defecto que le consigo a la película), el hecho de ser filmada permite recrear aspectos de su historia y de la opera rock que son imposibles de mostrar en un teatro. El resultado es un deleite para la vista y los oídos (salvo cuando canta Russell Crowe). Las excelentes actuaciones y canto, tanto de Jackman (Valjean) como Hathaway (Fantine) salvan el daño hecho al film por un Crowe, que además; no sabe representar a un personaje tan fascinante como el inspector Javert. Un libro que no puede dejarse de leer, una película que no se puede dejar de ver. 

domingo, enero 27, 2013

Ciclo de Conferencias en la USB (Litoral): "Relaciones Civiles y Militares en Venezuela. Historia Militar y Naval de Venezuela, Siglos XIX y XX." a partir del miércoles 30 de enero


El departamento de Formación General y Ciencias Básicas de la Universidad Simón Bolívar les invita cordialmente a participar en el Ciclo de Conferencias: 

                    Relaciones Civiles y Militares en Venezuela

           Historia Militar y Naval de Venezuela, Siglos XIX y XX. 

Que se desarrollarán en la Sala de Conferencias de la Biblioteca USB - Litoral.

Los días:
 Miércoles, 30 de Enero de 2013. Hora: 10:30-12:00 AM.
 Conferencistas: Dr. Luis Alberto Buttó (USB), Dr. Domingo Irwin Gáffaro (UPEL),
                            Msc. Nahem Reyes Cardona (UCV), Dr. Alejandro Cardozo Uzcategui (USB).

 Bautizo del Libro: Levitas y Sotanas en la Edificación Republicana(UPEL, 2012), Presentado por el Dr. José Alberto Olivar (UPEL), y coautor Prof. Froilán Ramos-Rodríguez (USB).

 Miércoles, 06 de Febrero de 2013. Hora: 10:30-12:00 AM.
 Conferencistas: Dr. Fernando Falcón (UCV), Msc. Claudio Alberto Briceño Monzón (ULA).

 Miércoles, 20 de Febrero de 2013. Hora: 10:30-12:00 AM.
Conferencistas: Prof. Gerardo Vivas (USB), Capitán de Navío (R) Luis Farage, 
                           Lcdo. Ramón Rivero, Especialista en Historia Naval.

Twitter: @ProfGuiaUSB, @FroilanRamosR

Organizadores:
Prof. Germán Guía Caripe, Froilán Ramos-Rodríguez, Profa. Jessica Pacheco.
Dpto. Formación General y Ciencias Básicas, Universidad Simón Bolívar.

jueves, enero 24, 2013

El historiador Ángel Rafael Lombardi Boscán nos habla de la historiografía acerca de "los olvidados" y "vencidos" (II)


Reivindicando a los vencidos (II)

“En un mundo de conflictos, de víctimas y verdugos, es trabajo de la gente pensante el no estar de parte de los verdugos”, sostuvo Albert Camus. Ahora bien, las víctimas y los verdugos muchas veces se intercambian, y no es fácil mantener la coherencia acerca de una historia como hazaña de la libertad y del bien humano.

Por eso Borges ironizó acerca de la filantropía de Bartolomé de las Casas en el año 1517 al señalar la mucha lástima que le tuvo el padre dominico a los indios extenuados por una esclavitud oprobiosa para sustituirla con la importación de negros con una humanidad disminuida.

 Con todo, y que la justicia es imperfecta, con todo y que el clamor de los pobres “no siempre es justo” hay que ponerse de parte de estos. “Bienaventurados los que lloran: porque Dios los consolará” aparece en el Sermón de la Montaña.

 Desde los centros académicos donde se puede practicar un pensamiento libre, independiente y crítico, es necesaria la asunción de un movimiento revisionista de la historia más allá de las estructuras estadales hegemónicas y el imperio que ejercen sobre los recuerdos. Aún así, este movimiento contracultural de intelectuales comprometidos con la verdad y la justicia poco puede hacer; siempre será marginal e incomprendido, y en algunas circunstancias, hasta perseguido. Por otro lado, ésta especie de excepcionalidad, de exorcismo desde la heterodoxia, no es más que el deber ser de una ciencia siempre inconforme con los saberes establecidos. Los herejes son los grandes innovadores de la ciencia.

 “La Visión de los Vencidos” (1959) del mejicano Miguel León Portilla nos ofrece el testimonio de los indígenas mesoamericanos ante el drama de la conquista hispánica en el siglo XVI. Otro tanto lleva a cabo Deep Brown en “Enterrad mi corazón en Wounded Knee” (1971) cuando le confiere protagonismo a los líderes de las naciones indígenas del Oeste americano durante las décadas 1860-1890.

 “Las Cruzadas vistas por los árabes” (1983) del libanés Amin Maalouf hace el énfasis en las fuentes árabes y contrasta el hecho de que los europeos aún perdiendo en las Cruzadas terminaron ganándolas a nivel de los recuerdos.

 Carlos Marx, Salvador de Madariaga y Evelio Rosero sitúan la biografía de Simón Bolívar a unos niveles controversiales aunque requeridos para desmontar su mitología. Howard Zinn es otro ejemplo más de militancia a favor de una historia de los vencidos y olvidados en su célebre: “La Otra Historia de los Estados Unidos” (1980).

martes, enero 22, 2013

Hasta el 13 de febrero están abiertas las preinscripciones de las Maestrías de Historia de Venezuela y de las Américas en la UCAB


Maestría

Área: Humanidades y Educación
Programa: Historia de Venezuela
Director: Tomás Straka
Correo Electronico: tstraka@ucab.edu.ve 
Postgrado dirigido: A Licenciados en Historia; Licenciados en Educación, Mención Ciencias Sociales; Profesores en Ciencias Sociales; Profesionales en el área de Ciencias Sociales y Humanidades; Profesionales en Genreal.
Criterio de Admisión: Examen de Admisión y Credenciales Académicas

RECAUDOS:
(a)Copia simple del Título de Pregrado con vista al Fondo Negro.(egresados de la UCAB sólo copia simple)
Fotocopia (a vista de los originales) de:
(b)Notas Certificadas y el índice académico de los estudios de pregrado
(c)Currículo vite actualizado no mayor de 4 páginas.
(d)Cédula de identidad
(e)Constancia de trabajo actual.
(f)Constancia de otros estudios realizados.
(g)Dos fotografías tamaño carnet reciente e iguales. (no se aceptarán fotos escaneadas) 
(h)Planilla de preinscripción emitida por el sistema.
(i)Factura Original de pago por derecho de preinscripción emitida por la caja de la UCAB.
 

NOTA IMPORTANTE: 
A los egresados de pregrado de la UCAB, se les exonera de la entrega del segundo recaudo, pero, deben incorporar en la página Web de preinscripciones, la información de las notas y el promedio. 
Los graduados de pregrado UCAB, que pertenezcan al 10% superior de su promoción, deben presentar la carta de puesto y rango emitida por su escuela. Quedan exonerados de presentar el examen de admisión, pero deben realizar su preinscripción en línea y entregar todos los recaudos excepto los indicados en el punto anterior. 
Los graduados de otro postgrado de la UCAB, con al menos dieciocho (18) puntos de promedio de calificaciones, quedan exonerados de presentar el examen de admisión, sin embargo, deben realizar su preinscripción en línea y entregar todos los recaudos. Además, deben incorporar en la página Web de preinscripciones, la información de las notas y el promedio del postgrado cursado. 
Los profesores con al menos dos años de servicio en la universidad, una vez preinscritos a través de la página Web, deben presentar la carta de postulación por el Consejo de Facultad y los demás recaudos exigidos.

PROCEDIMIENTO DE PREINSCRIPCIÓN:
1.-  Debe registrarse en el sistema de preinscripción en línea a través del portal:
http://secretaria.ucab.edu.ve/. Una vez en esta página en: INGRESOS de POSTGRADO seleccione la opción Postulación; luego debe seleccionar el Nivel de Estudios PROSTGRADOS, el N° de Proceso 2013-I , la sede UCAB-MONTALBÁN y finalmente elija el programa en el que desea preinscribirse.

2.- Seguidamente deberá autentificarse haciendo clic en link Obténgalo Aquí, para obtener su PIN de SEGURIDAD (sólo si es su primer contacto con la UCAB). Posteriormente llene todos los datos que se solicitan para así poder ingresar a realizar su preinscripción en línea.

3.- Una vez realizado la autenticación; ingrese su Número de Cédula de Identidad, el Pin de Seguridad y el Código de Validación y efectue el pago utilizando uno de los instrumentos siguientes:
- Depósito bancario en EFECTIVO por la cantidad de 320 Bs., en el Banco Mercantil a nombre de la Universidad Católica Andrés Bello, Cuenta Corriente Nº 01050019211019249803, el cual debe entregar en la caja de la universidad previo a la consignación de los recaudos y por el que recibirá su factura de pago por concepto de preinscripción.
-Tarjeta de crédito de cualquier banco o tarjeta de debito del banco mercantil, donde podrá emitir un comprobante de pago en línea. La factura original podrá reclamarla en la caja de la universidad.

4-Una vez realizado el pago; ingrese nuevamente y complete los formularios de “DATOS PERSONALES” “DATOS DE UBICACIÓN” “DATOS ACADÉMICOS” (recuerde tener a la mano las notas y su índice académico de los estudios que cursó en pregrado). Los egresados de pregrado de la UCAB, deben incorporar en la página de preinscripción sus notas y promedio, sin embargo, no es necesario que las presenten al momento de entregar los recaudos.

Ud. puede modificar la información suministrada en su solicitud de preinscripción en línea antes de entregar los recaudos en la sede UCAB-Montalbán. Para ello debe ingresar a http://secretaria.ucab.edu.ve/. Una vez en esta página en: INGRESOS de POSTGRADO seleccione la opciónCONSULTA DE ADMISIÓN ; ingresando su Número de Cédula de Identidad, el Pin de Seguridad y Código de Validación; luego selecciones el icono de Planilla de Preinscripción.


5-Incorporada toda la información, podrá emitir la planilla de preinscripción.

CONSIGNACIÓN DE RECAUDOS:Finalmente, consigne la documentación requerida, desde el día Martes 08 de Enero hasta el Miércoles 13 de Febrero de 2013, en el horario indicado:
Caracas-Montalbán: Universidad Católica Andrés Bello. Unidad Administrativa de los Estudios de Postgrado (Edificio de Postgrado e Investigación, Planta Baja)  Horario de 8:00 a 11:30 a.m. y 1:00 a 7:30 p.m.
Nota: El día Miércoles 13 de Febrero los recaudos se recibirán hasta las 12:00 del día.

Si usted desea puede contar con la ayuda del personal de la Unidad Administrativa quien lo orientará en el proceso de preinscripción en línea, para ello comuníquese:
(0212) 4076037//4524  unidadmpost@ucab.edu.ve


DESCARGUE LA INFORMACIÓN SOBRE:

Recaudos para Estudiantes del Exterior

sábado, enero 19, 2013

Tom Hanks y Steven Spielberg nos ofrecen una nueva serie sobre la Segunda Guerra Mundial, pero: ¡Sobre la 8ª Fuerza Aérea!

Spielberg Hanks Pacific Premiere - P 2013


1:05 PM PST 1/18/2013 by Marisa Guthrie
The follow-up to "Band of Brothers" and "The Pacific" will be based on Donald Miller's "Masters of the Air."

Steven Spielberg and Tom Hanks at the premiere of "The Pacific" in 2010.

HBO confirmed Friday that it is developing a third World War II miniseries from Tom Hanks and Steven Spielberg.

Joining an oeuvre that already includes 2001'sBand of Brothers and 2010's The Pacific, the untitled miniseries will explore the aerial wars through the eyes of enlisted men of the Eighth Air Force -- known as the men of the Mighty Eighth. The project will use at its source material historian Donald L. Miller’s nonfiction tome Masters of the Air: America’s Bomber Boys Who Fought the Air War Against Nazi Germany.


Spielberg, Hanks and Gary Goetzman again will serve as executive producers via Hanks and Goetzman’s Playtone and Spielberg’s Amblin Television. HBO executives have been in discussions about a third World War II miniseries for several months. Justified creator Graham Yost, who wrote several episodes of Brothers and Pacific, recently told The Hollywood Reporter that he was eager to reteam with Hanks and Spielberg on another WWII epic. And now that the source material has been optioned, the project can move into development. Additional source material might be added later.

Band of Brothers, an 11-hour epic that ran over 10 parts in 2001, was based on the best-seller by historian Stephen E. Ambrose, who died in 2002. It followed Easy Company, part of the Army's 506th Parachute Infantry Regiment of the 101st Airborne Division, through their mission in Europe from Operation Overlord in 1944 through V-J Day a year later. The miniseries featured Damian Lewis; the British actor was then mostly unknown to American audiences but would go on to a slew of awards and accolades in Showtime’sHomeland. The premiere of Band of Brothers, just days before the 9/11 terrorist attacks, drew 10 million viewers (though ratings measurements at that time are less accurate than they are today).

The Pacific, based primarily on the memoirs Helmet for My Pillow by Robert Leckie andWith the Old Breed: At Peleliu and Okinawa by Eugene Sledge, followed men in three regiments of the 1st Marine Division as they battled the Japanese in the Pacific from 1942-45. The first of its 10 parts pulled in 3.1 million viewers for its premiere in March 2010, during a much more cluttered entertainment landscape.

The miniseries are a significant financial commitment for HBO requiring the construction of large-scale sets, significant special effects and pyrotechnics and, because of the nature of the stories, big ensemble casts. Brothers cost $125 million to produce, and The Pacificwas budgeted at $200 million; millions more were spent on promotion for both series.
But Band of Brothers and The Pacific are among HBO’s prestige projects, and both cleaned up during awards season. Brothers was nominated for 19 Emmys and won six, including outstanding miniseries; it also won Golden Globes and was awarded a Peabody. The Pacifictook home eight Emmys in 2010, more than any other program.
Email: Marisa.Guthrie@thr.com; Twitter: @MarisaGuthrie


jueves, enero 17, 2013

Fallece el médico e historiador Blas Bruno Celli, miembro de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela

Sentido pésame a sus familiares y amigos. Lamentable pérdida.



Noticia tomada del Tal Cual. 


Murió Blas Bruni Celli

El médico e historiador Blas Bruni Celli falleció a los 87 años en Caracas. Celli fue miembro de número de cuatro de la Academia Nacional de la Historia y ministro de Sanidad

A sus 87 años de edad, falleció este jueves  el eminente venezolano Blas Bruni Celli, doctor en Medicina (UVC-1950) y doctor en Filosofía (UCV-2005), que tuvo una prolífica vida académica, científica  e intelectual que le hizo acreedor de numerosos reconocimientos y honores, entre ellos el Gran Cordón de la Orden del Libertador.

Bruni Celli era Individuo de Número de cuatro academias nacionales: la de Medicina, de Historia, de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales y de la Academia  de la Lengua. Brindó asimismo servicio público y fue ministro de Sanidad en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, entre 1974 y 75 y presidente ad honorem de la Comisión Presidencial Nacional para la conmemoración del Bicentenario del Dr. José María Vargas (1984-89).

Integró el equipo que en 1962 designó la Academia de la Historia y que concluyó que el Libertador, Simón Bolívar, murió como consecuencia de tuberculosis como lo había dicho el doctor Próspero Reverend en su autopsia. Bruni Celli exhibía una hoja de vida destacadísima como médico, docente, historiador y filósofo. El sepelio se efectuará el domingo a las 2 pm en el cementerio La Guairita, según precisó el secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, quien expresó en nombre de la dirección de su partido el pesar a sus familiares y amigos por la pérdida.


Blas Bruni Celli, el último renacentista | Por Atanasio Alegre


Decir que con el fallecimiento de Blas Bruni Celli el país acaba de perder a uno de sus médicos más ilustres (se asegura que fue el patólogo más importante en la historia de la medicina venezolana) es mentar solo una parte de lo que fue este venezolano sin fisuras.
Pero son muchos los alumnos, pasados y actuales, que deben lamentar la muerte de uno de los maestros de griego clásico que quedan en el país. Y para quienes no le conocían, la pregunta podría ser : ¿Y qué tiene que ver una especialidad con la otra, a saber, la de médico con la de helenista?
Pues, sencillamente que Blas Bruni Celli se convirtió, a raíz de sus estudios tardíos de filosofía, en uno de los humanistas más importantes, con cátedra de tal, en Venezuela. Se especializó en griego clásico, y de hecho, la muerte le ha sorprendido en la traducción de uno de los autores griegos más complejos, inédito hasta este momento en castellano.
Si el Renacimiento comenzó con las traducción de los clásicos griegos, iniciada por algunos de los sabios que pudieron escapar de Bizancio después de la quema de la Biblioteca de Alejandría e ingresar, recibidos por los Médici, en la Academia que Mauricio Ficino dirigía en Florencia, ése ha sido el empeño de Bruni Celli: la cultura helenista en todas sus fases.
Cuando publicó su libro sobre la bibliografía de Hipócrates, Bruni Celli se acercó un día a mi oficina para solicitarme, con una campechanía que tenía poco que ver con los conocimientos que había acumulado y el esfuerzo hecho, que le revisara las entradas bibliográficas tanto en griego como en alemán. Somos amigos desde entonces y desde ese momento estuvimos atentos a lo que cada uno de los dos tenía como preocupación.
Como dije, deja alumnos importante en los campos en que fue experto, deja amigos y colegas que seguimos cada cual en nuestros empeños, pero ese recuerdo lo acrisola su sentido del humor, su humildad, su capacidad para orientar una investigación, su forma de abordar la metodología. De ello queda sobrada constancia –entre otras publicaciones- en su obra monumental sobre la historia de la imprenta y de los impresores venezolanos desde la colonia.
Cuando coincidimos en la Academia Venezolana de la Lengua (fue él quien pronunció la respuesta a mi discurso de ingreso) nuestro trato se hizo frecuente. Un día, siendo presidente de la Academia, función que llevaba con una maestría que le venía de una larga experiencia administrativa, después de una reunión en la que había sacado a flote un asunto espinoso, me tomó por el brazo -concluida la reunión- y con una sencillez inhabitual en quien ejerce un cargo, me preguntó:
-¿Estuve bien hoy?
Sucedía en el puesto a Oscar Sambrano Urdaneta quien, después de haber prestado tan buenos oficios al país, parecía que éste de presidente de la Academia Venezolana de la Lengua hubiera sido en definitiva el cargo para el que había nacido, y Blas Bruni Celli no desmejoró en absoluto en su desempeño. Hubo respeto y eficiencia en aquel periodo, hubo cordialidad y, en cierto modo imprimió una forma de manejar los asuntos que es la que debe reinar en instrucciones como esta.
Por todo ello, no está de más decir que en ese trasfondo que existe en la cultura y en la inteligencia venezolanas, tan venida a menos, una figura como la de Bruni Celli es una luz que no deja de parpadear animando a quienes fueron y a quienes eran actualmente sus alumnos (nunca abandonó la docencia a pesar de su avanzada edad) que ni los tiempos son unos ni que todo se desvanece cuando la cultura viene a menos. Eso pasó ya al final de la Edad Media cuando se creía que no quedaba otro horizonte que el desierto y el Renacimiento comenzó con imponer de nuevo la cultura griega a través de la traducción de la obra de Hermes Trimegisto.
Algo similar a lo que venía haciendo este renacentista que fue en el fondo Blas Bruni Celli, este gran maestro que acaba de pasar a ese lugar en que todo acaece y del que tan poco se sabe.
Personalmente, siento profundamente no poder acompañar las exequias, por mi ausencia del país, en esta hora tan triste.-


Les dejamos esta biografía tomada de acá. 


Blas Bruni Celli
1925

Eminente médico venezolano, patólogo, filosofo, académico, historiador. Hijo de Francisco Bruni y de Josefina Celli, nació en el Estado Anzoátegui. Estudió medicina en la universidad Central de Venezuela, graduado de Médico Cirujano el 31 de julio de 1950 y de Doctor en Ciencias Médicas en octubre de 1950, Médico Oftalmólogo en 1952 y Licenciado en Filosofía de la Universidad Central en mayo de 1976. Es Jefe de losa Servicios de Anatomía Patológica del Hospital Vargas de Caracas, 1956-1980 y del Hospital Carlos j Bello de la Cruz Roja 1952-1980; Docente en Anatomía Normal, 1944-1950; Anatomía Patológica, 1950-1980 (Titular) y Fundador de la Cátedra de esa especialidad en el Hospital Vargas 1962 hasta 1980. Profesor Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge, 1988-1989, Profesor de Griego de la Escuela de Filosofía UCV desde 2003.. Pertenece a numerosas Academias: I de N de la sociedad de Historia de la Medicina, 1956; Academia Panamericana de historia de la medicina (Titular), 1961; Miembro Correspondiente Puesto # 47 de la Academia Nacional de Medicina, 1962 e I de N Sillón XV desde 1965, I de N de la Academia Nacional de la Historia Sillón letra K, 1965; I de N de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, 1977; I Emerito de la Academia Portuguesa de Historia, 1992; I de N Sillón letra M Academia Venezolana de la Lengua, 1998. Ministro de Sanidad y Asistencia Social, 1974-1975; Presidente de la Comisión Presidencial Conmemoración del Bicentenario del Dr. José María Vargas, 1984-1989. Condecoraciones: Jacinto Lara, Andrés Bello, Orden Libertador, 27 de Junio, José Maria Vargas, Francisco de miranda y Mérito al Trabajo. Más de 200 trabajos publicados en revistas nacionales e internacionales entre trabajos científicos, trabajos de divulgación científica, ediciones de autores venezolanos, ensayos, etc. Entre estos se citan como los más importantes la Historia de la Facultad Médica de Caracas (1956), la Compilación de las Obras Completas del Dr. José Vargas (dos ediciones, la última en 1986), la Compilación de las Obras Completas del Dr. Adolfo Ernst (1986), la Bibliografía Hipocrática (1984), Los Secuestros en la Guerra de Independencia (1965), la compilación de los trabajos científicos de Rafael Rangel, la edición crítica de Arca de Letras y Teatro Universal de Fray Juan Antonio Navarrete, la obra Huellas en sus Libros, que es la reconstrucción de la Biblioteca del Dr. José Vargas; edición de un manuscrito sobre la clase de Fisiología de Felipe Tamariz, y varios libros más, especialmente de Historia. Venezuela en cinco siglos de Imprenta, Caracas 1998. Además en curso varios proyectos de ediciones, entre ellos un trabajo sobre los testimonios hipocráticos en la antigüedad y otro sobre la influencia de Hipócrates en la Patrística. En la actualidad trabaja en un Tesis sobre Medicina y Biología en el Timeo de Platón, para obtener el Doctorado en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. Entre los trabajos científicos de la especialidad en Anatomía Patológica está la Contribución al estudio de los Tumores Renales y la Organización de un Departamento de Anatomía Patológica en un Hospital General Docente.

martes, enero 15, 2013

El historiador Ángel Rafael Lombardi Boscán nos habla de la historiografía acerca de "los olvidados" y "vencidos"


Reivindicando a los vencidos 

No me interesa un tipo de historia quejica, escrita bajo el resentimiento y el odio, es más, siempre me ha producido rechazo y desconfianza. Es muy común encontrarnos una historia elaborada por enanos de pensamiento que convierten la palabra “liberación” en una moda oportunista más que en una convicción sincera. Nunca olvidaré que en los pasillos universitarios, cuando aún se mantenía de pie la URSS, todo lo que no comulgara con la metodología marxista de la historia era un sacrilegio.
Pocos se atrevían a explorar otros caminos teóricos y metodológicos distintos al credo del materialismo histórico, es más, la realidad histórica junto al caos de sus hechos, era domesticada bajo ese esquema dogmatico sin respetar la idiosincrasia de lo sucedido. La propuesta política: la revolución y la nueva sociedad post-capitalista que debían llegar, atenazaban el análisis histórico adulterándolo todo. Tanto es así que el feudalismo europeo era trasladado, en un acto de extrema audacia como de irresponsabilidad, a los campos venezolanos en nuestro tórrido trópico.
 Y conste que nosotros asumimos el pensamiento crítico marxista como el quid de toda comprensión histórica que se precie. Aunque no nos dejamos chantajear con eso de militantes del cambio a cualquier costo, y mucho menos si se trata de justificar la violencia y la muerte. Lo que si hemos intentado hacer en el campo de la historiografía venezolana, con todas las limitaciones del caso, es escribir una historia sobre fundamentos profesionales y justos que permitiese mostrar los testimonios y las voces de los olvidados de la historia, los marginales y vencidos. Con ello estaríamos completando la otra cara de la moneda, y sobre todo, resistiendo al Poder que convierte a la historiografía en ideología, mentira, propaganda y mito al servicio de intereses reducidos. Henry Kissinger sostiene asertivamente que: “La historia es la memoria de los estados”. Democratizar el recuerdo, haciéndolo civilizador y para los ciudadanos, he ahí todo un plan de trabajo que bien valdría acometer.
 Comparto el mismo parecer de Howard Zinn, abanderado, de la “otra historia” cuando señala: “Si la historia tiene que ser creativa –para así anticipar un posible futuro sin negar el pasado- debería creo yo, centrarse en las nuevas posibilidades basándose en el descubrimiento de esos episodios olvidados del pasado en los que, aunque solo sea en breves pinceladas, la gente mostró una capacidad para la resistencia, para la unidad, y, ocasionalmente, para la victoria. Estoy suponiendo –o quizás tan solo anhelando- que nuestro futuro se pueda encontrar en los furtivos momentos de compasión que hubo en el pasado antes que en los densos siglos de guerra”.

lunes, enero 14, 2013

Graziano Gasparini comenta la nueva obra del historiador Carlos Duarte: “Las casas de don Juan de Vegas y de don Felipe Llaguno” (2012)


POSTAL-e_26     

GRAZIANO GASPARINI13 DE ENERO 2013 - 01:07 AM
Las ciudades crecen y se transforman sobre sí msimas y cuanto más antiguos sean sus asentamientos, tanto más numerosos serán los testimonios tangibles de las distintas épocas que le imprimieron carácter en el decurso de los siglos. Por ejemplo, una ciudad como Nápoles ­fundada como colonia de la magna Grecia siete siglos antes de Cristo­ tiene evidencias arquitectónicas romanas, medievales, góticas, renacentistas, barrocas, neoclásicas y modernas. Hay que añadirle, además, el documento más antiguo de su presencia: el trazado urbano griego en el centro histórico de la ciudad. Nadie puede precisar cuántas secuencias constructivas se sucedieron en una misma manzana. Las edificaciones viejas que tuvieron uso en su debido tiempo se tornan inservibles en el siguiente período. Se tumba y se reconstruye lo que sirve a las exigencias de una más avanzada evolución que tampoco tiene el sello de la perennidad. Repito, la ciudad crece sobre sí misma, sin misericordia y sin remordimiento.

Cuántas miles de ciudades perdieron y seguirán perdiendo monumentos excepcionales de los cuales ni siquiera tenemos conocimiento de su existencia.

Cuántos fenómenos destructivos naturales y bélicos han contribuido también a borrar del mapa miles de bienes culturales. Cuántos ensanchamientos de vías han guillotinado fachadas históricas para asignarles prioridad a las exigencias del vehículo en desmedro del pobre desdichado que también se llama hombre.

Todo se hace, se deshace, se tumba, se reconstruye y se cambia ¡en nombre del progreso! Progreso significa ascenso, mejoramiento, prosperidad, desarrollo y cultura. De la boca para afuera, todo es progreso aunque se use para imponer sin pensar en las consecuencias o pensando sólo en las conveniencias. Eso no es progreso aunque lo pinten del color que les dé la gana. Tampoco es progreso cuando se abusa de la palabra cultura que en muchos casos es más bien un regreso.

En el caso de las ciudades no se pueden justificar los exabruptos en nombre del progreso y al mismo tiempo se olvida qué es la planificación, el patrimonio cultural, la memoria urbana y la historia. Si la ciudad es "la cosa más huama por excelencia", el respeto a lo existente es un valor que tiene el mismo peso que cualquier otro problema social requerido por un desarrollo integral.

Un ejemplo que viene al caso: durante la dictadura de Pérez Jiménez se decretó la construcción de la avenida Urdaneta en Caracas, considerada de utilidad pública debido al violento crecimiento de la ciudad. Era correcto. El proyecto (un mandato) contemplaba la demolición de las dos casas urbanas coloniales más emblemáticas de Caracas que ­junto con la casa de los Celis en Valencia­ eran consideradas las más representativas de la segunda mitad del siglo XVIII. Hubo protestas, súplicas e intervenciones de destacados académicos internacionales como Diego Angulo Iñiguez y Marco Dorta de España y Paco de la Maza de México. Todos los pedidos de reconsiderar el proyecto chocaron contra el muro no de Berlín sino de Miraflores. El urbanista más destacado de ese momento (1952) ­mi recordado amigo Polito Martínez Olavarría­ propuso dos soluciones que en nada hubieran alterado la necesidad de ensanchamiento y, al mismo tiempo, la permanencia de los dos monumentos.

Una contemplaba un desvío y la otra una vialidad semisubterránea de solo una cuadra. ¡Nada! El muro permaneció inconmovible y las "casas viejas" fueron demolidas en nombre del progreso. En 1953 ­hace 60 años­ se ejecutó la sentencia. ¿Es esto progreso?
* * *
La memoria de ese ya lejano desbaratamiento vuelve a tener actualidad gracias a la estupenda edición que Carlos Duarte ha dedicado a la historia de las dos casonas: la de don Juan de Vegas y la de don Felipe de Llaguno, originalmente ubicadas en el lado norte de Carmelitas a Llaguno. La profusión de informaciones, inventarios, fechas, características arquitectónicas, ilustraciones y planos que enriquecen este libro lo califican como un documento invalorable para los que aún aprecian el patrimonio cultural de nuestro maltratado país. Suspirar hoy por lo acontecido hace 60 años es sólo un silencioso lamento.

Lo irrecuperable sólo queda en la memoria y en las obras como esta de Carlos Duarte.

Caracas es la ciudad hispanoamericana que más ha destruido sus valores arquitectónicos e históricos de su pasado. Persisten aisladas muestras, como alguna iglesia, escasas edificaciones civiles alteradas y la casa natal de Bolívar. Todo el inmenso resto se ha sacrificado en nombre del "progreso".

Del aspecto actual es mejor callarse. No lo digo con nostalgia evocadora ni con reconcomio anclado en el pasado. Cada momento histórico tiene su expresión estética y científica. Es un hecho inapelable. El problema de convivencia entre antiguo y moderno siempre se ha dado y seguirá dándose. El problema es de talento, de sensibilidad, de apreciación y de inteligencia. En otras palabras, saber pensar antes de actuar.

Carlos Duarte es un investigador que trabaja en silencio y con una dedicación natural y sincera hacia los temas de su predilección. Tiene más de 40 obras publicadas sobre el quehacer artístico del período colonial venezolano. Hoy conocemos del nivel artístico de la pintura, escultura, retablistas, platería, muebles, formas de vida, haciendas, imaginería, arte popular y otros campos más, gracias al tesón de este investigador.

Tengo el honor de haber colaborado con él en varias publicaciones que, por eso mismo, han reforzado nuestra amistad.

Además de felicitarlo, quiero señalarlo como guía y ejemplo para los que aún se nutren de una cultura no adjetivada. 

domingo, enero 13, 2013

Hace 200 años un puñado de republicanos liderizados por Santiago Mariño toman Güiria, iniciando la Campaña de Oriente


En mi opinión esta campaña si se debería llamar “Admirable”, porque Bolívar invadiría Venezuela por el occidente con el apoyo de más de 400 neogranadinos y los republicanos de Bogotá bien armados, pero Mariño contaría solo con 45 hombres y 5 mosquetes en un principio. Por otro lado, el ejército de Bolívar se enfrentaría a los realistas relativamente debilitados ya que no podrían dedicar todo su esfuerzo por tener el oriente del país alzado por Mariño y sus caudillos. Pero lamentablemente, nuestra historia endiosó a Bolívar, y dejó los reconocimientos para él y sus leales. 


La llamada por la historiografía “Campaña de Oriente” reinicia la guerra en el territorio de la antigua Capitanía General de Venezuela después de la derrota sufrida por los republicanos ante Monteverde el año anterior. La ocupación del oriente del país por autoridades fieles a los realistas, y debido a la persecución iniciada contra los que apoyaron a la Suprema Junta de Caracas y la República, se dio una emigración de los implicados a la isla de Trinidad. En torno a Santiago Mariño se firma el “Acta de Chacachacare” (la cual justifica las acciones de guerra por la violación de la Capitulación de San Mateo por parte de Monteverde y para “restituirle a Venezuela su dignidad de nación”) y se organiza una pequeña expedición (50 hombres aproximadamente) que sale del islote de Chacachacare y desembarca el 13 de enero de 1813 en el puerto de Cantaura (hacienda “Quebranta”) para luego tomar por asalto el puerto de Güiria, puerto que será el centro de comando de las operaciones de guerrilla en buena parte.

Estas operaciones terminarán con el control de todo el Oriente salvo Guayana: en enero toman varios pueblos que lo separan de Cumaná y vencen al caudillo realista Francisco Javier Cervériz y resisten un cerco marítimo realizado por los barcos de la provincia de Guayana. En febrero, al tener nuevos reclutas, tanto de la zona como franceses del Caribe; José Bernardo Bermúdez y Manuel Piar tomarán Maturín. Sobre esta ciudad se darán varios ataques realistas hasta mayo; dirigidos por el propio Monteverde, pero también por Antonio Zuazola; pero todos fracasan ante la defensa llevada a cabo por Piar con el apoyo de Mariño. En junio la Isla de Margarita cae en manos de los republicanos liderizados por Juan Bautista Arismendi y José Francisco Guevara. Esto le permitió a Mariño tener una base y barcos para iniciar la captura de Cumaná a partir de julio, la cual terminará rindiéndose el 3 de agosto después de la captura de todos los pueblos circundantes, el sitio de la ciudad, y una batalla naval frente a la ciudad dirigida por el corsario Giovanni Bianchi. Finalmente Barcelona cae el 19 de agosto por medio de una batalla dirigida por Mariño y Antonio José de Sucre (este se había incorporado a los ejércitos republicanos después de la llegada de Mariño a Güiria).

Carlos Balladares

Fuentes: 

Edgar Esteves González, 2004, "Batallas de Venezuela", Caracas: Libros de El Nacional. 

sábado, enero 12, 2013

El historiador Ángel Rafael Lombardi Boscán responde la pregunta: ¿Qué es la historia en Venezuela?


¿HISTORIA O HAGIOGRAFIA?


¿Qué es la Historia? Los recuerdos selectivos que las naciones se crean para sí mismas y con ello vanagloriarse, ya sean verdaderos o falsos, aunque privan mas los segundos. La historia al uso, la historia “legitima” bajo el aval de los poderes del Estado, es una historia capciosa, en consecuencia, peligrosa para la salud social.  

 Dentro de esos recuerdos “selectivos” y “colectivos” la masa, el pueblo, terminan diluidos y todo el protagonismo recae en los “grandes hombres”. Ralph Waldo Emerson (1803-1882) y Thomas Carlyle  (1795-1881) son dos autores clásicos que han señalado que: “La historia de la humanidad no es sino la biografía de grandes hombres”. Y si bien las nuevas corrientes de pensamiento derivadas del marxismo y los annales cuestionan ese supuesto, basta con abrir un periódico en cualquier latitud, para darnos cuenta de la aún vigencia del gran hombre como guía del rebaño. Incluso Lenin, Stalin, Mao, Castro, Perón y Chávez, paradigmas de movimientos populares de masa, y que comulgan con un tipo de historia basada en el protagonismo colectivo, terminaron por suplantarlos a través de un feroz culto a la personalidad.

En el caso nuestro particular, aquí en Venezuela, nuestra historia no es más que hagiografía, es decir, una “historia de la vida de los santos”, aunque de la Patria surgida luego de la Independencia (1810-1823). Nuestro santoral laico está presidido por Bolívar, Sucre, Páez, Maríño, Soublette, Bermúdez, Arismendi, Urdaneta, hombres trocados en héroes, cuya memoria ha sido desdoblada para alimentar el mito de la gloria fundacional de la nación. Todos son militares y muy poco inspiran para la vida buena dentro del mundo civil y cotidiano actual.



DR. ANGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCAN
DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS EN LUZ

miércoles, enero 09, 2013

Hasta el 31 de enero se reciben las propuestas de ponencias para las XIII JORNADAS DE HISTORIA Y RELIGIÓN VENEZUELA: CIEN AÑOS DE HISTORIA PETROLERA


En mayo de 2013 se realizarán las jornadas anuales de historia de la UCAB.

En esta ocasión, nos centraremos en el tema petrolero ya que la industria que define la vida venezolana alcanza cien años. Es el balance de este siglo de historia a lo que invitamos en estas jornadas.


ENVÍO DE PROPUESTAS:

Aquellas personas interesadas en presentar ponencias pueden enviar sus propuestas (un resumen de máximo 300 palabras, más otro similar del currículo) a Tomás Straka: thstraka2@gmail.com y tstraka@ucab.edu.ve  Agustín Moreno Molina: agmoreno1@gmail.com,  hasta el día  31 de enero de 2013.

La propuestas serán evaluadas por un comité designado al efecto y en la primera quincena de mayo se hará público el programa preliminar.



martes, enero 08, 2013

Hace 200 años Bolívar finalizó la Campaña del bajo Magdalena preparándose para iniciar la Campaña Libertadora de Venezuela


Con la captura de la población de Ocaña un día como hoy de hace 200 años, Bolívar como comandante de un ejército mayoritariamente formado por momposinos (Bolívar dirá: "Si a Caracas debo la vida a Mompox debo la gloria"), finalizará la campaña del bajo Magdalena. 


Esta campaña se había iniciado hace 15 días atrás, después que Bolívar logra ganarse la confianza de las autoridades de Cartagena y del Congreso de las Provincias Unidas por medio de un conjunto de escritos (el más conocido será el Manifiesto de Cartagena del 15 de diciembre) que analizan las causas de la caída del experimento republicano en Venezuela, ofreciendo soluciones que pueden ayudar a ambas “naciones”.  Se le otorga el comando de Barrancas en el río Magdalena (70 soldados), y a partir de este momento inicia una campaña con la que termina liberando del dominio realista todo el río y restableciendo el vital comercio en la zona entre Cartagena y Bogotá, y se acerca a la frontera con Venezuela. 

Con este triunfo Bolívar dejaba atrás su fracaso militar en Puerto Cabello al año anterior, y era reconocido como un jefe militar capaz de lograr victorias y construir un ejército (la campaña termina con 500 soldados al mando del venezolano). Como dato importante del futuro personalismo bolivariano, es el hecho que la campaña se inicia con la desobediencia del futuro Libertador a las autoridades institucionales. Debido a que entra en batalla sin recibir autorización para hacerlo. Aunque luego sus éxitos harán olvidar este proceder. 

Carlos Balladares




lunes, enero 07, 2013

Todavía se pueden inscribir en el Diplomado de Historia contemporánea de Venezuela 2013. UPEL-FRB el cual comenzará el 26 de enero


Diplomado de Historia contemporánea de Venezuela 2013. UPEL-FRB:

FECHAS: inicio 26 de enero y concluirá el 27 de julio. 
LUGAR:sede de la FRB
HORAS: 9 Am a 1 Pm
DÏAS: sábados
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jueves, enero 03, 2013

Nueva novela histórica de Carlos Machado Allison: "La casa de Altagracia"

¡Caramba! ¡Cómo es posible que nos enteramos por el amigo y colega historiador peruano Jorge Moreno Matos de esta novela histórica!. Pero, siempre agradecidos que esté pendiente de nuestra tierra. Transcribimos el post de @historiador


Unos amigos venezolanos me acaban de poner sobre la pista de esta maravillosa obra: "La Casa de Altagracia", una monumental novela histórica en tres volúmenes escrita por Carlos Machado Allison, profesor e investigador venezolano. La novela nos presenta a la Venezuela de la época de la Colonia, la independencia y la Guerra Federal, pero con episodios que tienen lugar en varios lugares del mundo como España, Inglaterra, República Dominicana, Francia, entre otros; interviniendo en ella personajes como Miranda, Mirabeau, Fernando VII, Condorcet, Mier y Terán, Napoleón, entre otros. En definitiva, una delicia para los amantes (como el suscrito) de la Novela Histórica. En el siguiente vídeo, José Toro Hardy, reconocido economista e historiador venezolano nos habla de la misma.


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