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viernes, junio 08, 2018
martes, febrero 27, 2018
Nueva publicación de María Dolores Peña: "Sembrar cacao y pedir prestado. Vida femenina en el Catón de Güiria, 1846-1885"
Don Tomás Straka nos recomienda esta nueva publicación que se puede conseguir acá.
Sembrar cacao y pedir prestado. Vida femenina en el Catón de Güiria, 1846-1885, de María Dolores Peña. Editado por la Universidad Metropolitana, es un estudio exhaustivo sobre el rol de las mujeres que dirigieron plantaciones de cacao y ejercieron actividades comerciales en el oriente venezolano. El libro ayuda a derrumbar muchos mitos sobre la condición de la mujer, demostrando que no fue tan ajena al emprendimiento y al liderazgo de empresas como pudiera pensarse. Sin duda, un verdadero aporte para la historiografía regional, la perspectiva de género y la comprensión de la economía venezolana durante el siglo antepasado.
domingo, octubre 18, 2015
Entrevista al joven historiador Venezolano (18) Alejandro Caceres (y 3º parte)
(viene de la segunda parte publicada ayer).
14. ¿Cómo es su
relación con las redes sociales e internet en general? ¿En qué puede ayudar el internet a la historiografía? (si tiene twitter nos gustaría conocerlo y divulgarlo si le parece).
Internet, y en particular
las redes sociales son posiblemente de las grandes revoluciones del siglo XXI,
aunque creo la humanidad aún está en proceso de aprendizaje para manejar su
poder, y de ponerle fronteras para que, en la esfera individual de cada
persona, estas no le alejen de su entorno más cercano y su familia, o que se
conviertan en factor de frustración profesional o personal por creer que
aquello que los miembros de su red social proyectan a través de ellas en imágenes,
videos o comentarios, es la realidad, cuando en la mayoría de los casos no es más
que un maquillaje de una vida humana falsa, exenta de la dualidad de alegrías y
tristezas, éxitos y caídas que es lo normal. Ahora bien, para la historiografía
es valiosísimo ya que a un click de distancia se puede acceder a monografías, fuentes
primarias e incluso desarrollar redes de contacto y escribirse con
historiadores que trabajan temas similares a miles de kilómetros de distancia. Por
otro lado, Twitter es una tecnología que respeto mucho, porque permite acceder y
comunicar masivamente información de forma rápida y es complicada de ser
censurada, por lo cual es gran aliada de la democracia y la libertad de expresión,
pero tiene la debilidad de que lo escrito impulsivamente sin pensar o validar
las fuentes puede tener un alto costo de reputación, mi twitter es @aecaceresh.
15. ¿Cómo
sobrevive (en lo económico, en lo profesional y en lo espiritual) siendo historiador? ¿Se puede ser historiador en Venezuela?
Hasta ahora te he contado de
mi faceta en el mundo de la historia en los últimos 5 años. Ahora bien, me
gradué en 2002 (tres días antes que se iniciara el paro petrolero) y mi vida
profesional ha sido en el mundo corporativo, donde me he dedicado al área de
estrategia y la planificación corporativa habiendo pasado también por el área
de consultoría, finanzas y desarrollo de negocios. Por otro lado, definitivamente
se puede ser historiador en Venezuela, aunque un gran reto es como un
historiador puede enfrentarse a la indetenible pérdida del poder adquisitivo y
con el sector educativo público y privado fuertemente restringido en términos
presupuestarios. Sin embargo, no lo veo complicado: en mi experiencia en
Holanda y con mis alumnos de maestría en la UCAB he podido constatar que un
historiador maneja la visión de proceso balanceando el largo y el corto plazo,
es capaz de compilar, analizar y sintetizar información dispersa y ofrecer
explicaciones de fenómenos de forma escrita o hablada y persuadir a su
audiencia con su argumentación, y puede tener un manejo integral del entorno…
todas ellas habilidades que cualquier organización valoraría muchísimo en un
profesional, lo cual le permitirían al historiador no solo tener una carrera
netamente académica sino también participar en una multiplicidad de proyectos en
otros ámbitos que le gratifiquen altamente en términos económicos,
profesionales y personales.
16. ¿Qué profesión u oficio ejercería de no ser historiador? ¿Abandonaría su profesión de historiador? ¿Por qué?
Como te mencioné tanto el
mundo de la historia empresarial como el mundo de la gerencia en estrategia y
planificación corporativa me apasionan y creo se retroalimentan, por lo que teniendo
la posibilidad, ejerzo ambas sin que afecte una el desempeño en la otra, a
costa de algunos sacrificios, y balanceándolo con la vida fuera del mundo
corporativo y académico.
17. ¿Para qué
sirve la historia? ¿Tiene futuro el estudio de la historia en general y en Venezuela?
Creo firmemente que la historia
sirve para dar las claves del presente y el futuro estudiando el pasado, por
más cliché que suene, y permite a las personas comprender mejor su entorno, y
como este se construyó (o destruyó). En particular en circunstancias de fuertes
crisis, como la que sufre Venezuela en términos políticos y económicos desde
1975 cuando comienza el colapso al mismo tiempo del modelo económico - el
capitalismo rentístico teorizado por Asdrúbal Baptista y el político - el
sistema de conciliación de elites, desarrollado por Juan Carlos Rey. En estos
periodos la historia ayuda a ganar una comprensión del presente y a la vez
tener la certeza de la posibilidad de cambio cuando la sociedad se lo propone. Por
otro lado, definitivamente en Venezuela tiene futuro la historia, ya que
incluso procesos que se pensaba estaban totalmente estudiados y con
explicaciones definitivas, como el proceso de independencia en Venezuela, a la
luz de revisiones que están haciendo historiadores venezolanos surgen
explicaciones alternativas no consideradas anteriormente y se ha retomado el
debate… si eso es así con la independencia, que queda para el resto de la
historia venezolana… este es un campo fértil por siglos, porque la historia es
inagotable, ya que cada día se va generando nueva historia.
18. Si cree que existe la venezolanidad o la identidad venezolana ¿cómo la definiría?
En Venezuela la identidad
que se fue construyendo durante la Colonia y el siglo XIX, en la primera mitad
del XX se potencia con el petróleo, que nos da un impulso y nos lleva hasta
cierto nivel en materia de infraestructura, educación básica y salubridad, pero
no permitió seguir construyendo otros valores e instituciones que han sido los
críticos para el éxito de las sociedades, como por ejemplo el que Naim y
Piñango resaltan en su Caso Venezuela, los mecanismos de resolución de
conflictos, inexistentes en Venezuela, y estamos viviendo las consecuencias. Sin embargo, no hay que caer en el error de
pensar que el petróleo es una maldición porque no nos dio eso, ningún recurso
natural brinda eso, puede ayudar y catalizar el proceso si las elites y la
clase media, los factores críticos para el desarrollo en Occidente, por la
naturaleza de su proyecto o las exigencias del resto de la sociedad, utilizan los
recursos con sabiduría. Paradójicamente tal vez una de las instituciones donde
hasta 1975 se construyó una mística, disciplina, capacidad de trabajo y
conocimiento fue la industria petrolera, para ese momento ya casi íntegramente conformada
por venezolanos, y que permitió que hasta comienzos del siglo XXI mantuviera su
competitividad en la industria petrolera mundial. Otro elemento que ha moldeado
la identidad venezolana en la segunda mitad del siglo XX han sido las
inmigraciones, de europeos en los 40s y 50s y de latinoamericanos en los 70s y
80s que han ido moldeando la identidad venezolana de forma sustancial. Hoy por
hoy hay una palabra que define la venezolanidad: el rentismo.
19. ¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?
19. ¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?
Ninguna historia es un
fracaso, depende del tiempo y lugar que le toque vivir a una persona. Si a
alguien en 1899 le hubiesen preguntado por la historia de Venezuela, en un país
sin instituciones fuertes, empobrecido y en guerra, hubiese dicho que es un
fracaso rotundo, un “finis patriae” como el que escribe Manuel Diaz Rodríguez para
rematar una de sus novelas. Si hubiesen hecho esta pregunta en 1975 en la
cúspide de la prosperidad petrolera, con instituciones, democracia,
empresariado y fuerzas armadas aparentemente fuertes y alineadas con un
proyecto de republica liberal democrática, hubiese afirmado que es un éxito y
va camino de ser un país desarrollado en 10 años (aunque voces agoreras como
las de Mario Briceño Iragorry, Arturo Uslar Pietri, Domingo Alberto Rangel y Juan
Pablo Pérez Alfonzo anunciaran lo contrario). Si lo preguntas hoy en el 2015,
la respuesta sería muy similar a la de 1899, y con la misma desazón e
incertidumbre acerca de que nos depara el futuro. Ahora bien si la historia no
fracasa, las élites o los grupos que dirigen o influencian las decisiones de un
país si lo hacen, y pareciera que estamos ante el fracaso colectivo de varias
generaciones de venezolanos desde la segunda mitad del siglo XX. Lo cierto es
que Venezuela está convergiendo hacia un país latinoamericano normal… donde la
gente que no ve futuro emigra, donde el que sí lo ve o no le queda otro remedio
se queda, donde hay que trabajar y exportar para generar divisas y abastecer al
mercado, donde los productos que nunca faltan en los anaqueles es porque están
a un precio relativamente parecido al internacional… ya está claro que la
Venezuela que existió entre 1950 y 1975, no fue más que un espejismo del
rentismo petrolero, una Disneylandia o un Dubái, totalmente real y tangible para
que el que vivió esos 25 años y disfrutó haber sido parte de la clase media más
poderosa del mundo, envidiada por toda Latino América... pero no para los que
nacimos bordeando los 80s que solo conocemos ese tiempo por las historias de
nuestros padres, o las obras de infraestructura que se construyeron en el
periodo que aun existen.
En el 2050, ¿cuál será la
respuesta a tu pregunta? depende de la construcción de instituciones, de los
precios del petróleo, las energías alternativas y el aprendizaje de las
lecciones de la supernova del rentismo que han sido estos últimos 15 años, y
que las élites (clase media educada, militares, eclesiásticas, empresariales,
políticas) desarrollen un proyecto de país democrático, justo y próspero, se
generen los pactos necesarios y durante décadas se sigan la líneas maestras de
ese plan.
20. ¿Qué debemos hacer con el culto a Bolívar y la Historia Patria?
20. ¿Qué debemos hacer con el culto a Bolívar y la Historia Patria?
Bolívar fue un hombre, no un
semi-dios, y más aún un hombre de su tiempo, y así hay que entenderlo y
estudiarlo: en la dimensión de su drama humano, en la de sus logros y grandeza,
y de sus frustraciones. No hay que caer en tener una linealidad de pensamiento
en cuanto a que Bolívar fue el mismo a lo largo de su vida, que nunca se
equivocó y que su pensamiento es el que debe ser el faro de nuestro proyecto de
país. La historia patria tiene el reto de desmitificar a los héroes y darle su
lugar valorando objetivamente sus logros y reconociendo sus fracasos, sin
pensar en panteones nacionales o religiones civiles. Así, valorando las
contribuciones para la construcción de la Republica de Venezuela de José
Antonio Páez y Antonio Guzmán Blanco, con sus aspectos positivos y negativos, bien
pudieran ser superiores a las de Bolívar.
21. ¿Qué recomendaría a los noveles historiadores?
Desde mi perspectiva, llegando
al mundo de la historia luego de pasar por muchos otros, querer ser historiador
y haber nacido en Venezuela es una bendición escondida: tener los archivos en
su mayoría poco estudiados y revisados, y un proceso histórico donde las
respuestas son aún tentativas, es lo que soñaría un historiador en Noruega, en
Estados Unidos o Alemania, que se ven obligados a venirse a este lado del mundo
para buscar proyectos para escribir sus monografías. En cuanto al tema de
mantener el nivel de vida, si el tema de estudio seleccionado por el historiador
se inscribe dentro de un gran debate global o regional, si se habla, lee y
escribe razonablemente bien en inglés, la probabilidad que los fondos (en
dólares) estén disponibles para hacer la investigación y vivir dignamente es
muy alta. La complejidad de esto es que hay que documentarse en cuanto a cuales
son los debates globales y regionales que son de interés en el momento, esa es
una gran ventaja de internet donde puede hacerse hasta gratis; por otro lado puede
implicar el sacrificio de verse obligado a estudiar no lo que le interesa genuinamente
al historiador, sino lo que es relevante para los debates historiográficos
regionales o globales, y lo más importante establecer una red de contactos
internacional entre historiadores que trabajen su tema, para lo cual internet
ayuda muchísimo también. Finalmente, creo prudente hacer un plan de carrera, identificando
donde se quiere estar en 5, 10 y 20 años, si se quiere una carrera
internacional o una local, si se desea ser exclusivamente investigador,
docente, o combinarlos con actividades de consultoría, en que rama de la
historia, quienes serían los potenciales maestros y latrocinantes para
lograrlo, como se van a obtener los recursos para vivir durante el proceso, así
como tener muy claro que limitaciones se tienen, y que habilidades se necesitan
desarrollar o fortalecer y establecer un plan para cerrar esas brechas.
22. Recomiéndeme más de 2 historiadores noveles y/o jóvenes que deberíamos entrevistar (no olvide darme sus emails, estos no se harán públicos)
El profesor y amigo mutuo
Guillermo Guzmán.
23. Ahora invente una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.
¿La historia es divertida?
Si, aunque ocurre como la matemática, que las personas la aman o la odian en
función de quien se la haya dado en la educación básica y media. Si era un
caletre, aprenderse nombres y fechas de memoria, es una pesadilla porque no
desarrolla capacidades mas allá de la memoria, que ahora con internet
básicamente son innecesarias, ahora bien si era un análisis, entender cómo y
por que ocurren los procesos, y estar claro de los grandes hitos, puede ser muy
divertida, porque a la postre de lo que más divierte a los seres humanos es
escuchar historias.
24. ¿Qué otras preguntas deberíamos hacer en esta entrevista? ¿Cuáles consideran que deberían eliminarse o modificarse?
Me parece completo el
cuestionario.
25. Puede hacerle una
pregunta al entrevistador
Carlos, desde que te conozco
hace ya más de un lustro, he admirado la mística casi religiosa que tienes con
la historia, ¿qué te mueve a hacerlo y como la mantienes viva?
Responde Profeballa: Antes de responderte aprovecho para darte las gracias. En verdad que es admirable tu formación ¡Qué suerte tenerte como amigo y que nos hayas brindado con tanta amabilidad tu tiempo y conocimientos en esta entrevista! ¡Qué suerte para Venezuela que no has emigrado!
Gracias por considerarme un "místico de la historia", eres muy amable. Me mueve una vocación que no puedo explicar su razón de ser. Desde pequeño siento una fuerte atracción por todo lo antiguo. Viví la misma experiencia que tú con todas esas series y libros, se puede decir que ese rato frente a la pantalla conociendo todo ese mundo del pasado me mantenía en un éxtasis, y luego desembocaba en una busqueda frenética de libros e información sobre los hechos vistos (¡revividos de algun modo!). Vivir leyendo, escribiendo, conociendo y discutiendo (docencia) sobre historia me hacía y me hace feliz; y me parece la mejor contribución personal para ayudar a que nuestro país (y el mundo) sea tal como sueñas: "un país democrático, justo y próspero". El no ver realizado este proyecto y el deseo de comprender la compleja realidad venezolana (y humana) me ayuda a mantener viva la pasión por la historia.
sábado, octubre 17, 2015
Entrevista al joven historiador Venezolano (18) Alejandro Caceres (2º parte)
5.
¿Cómo fue su experiencia en el pre y/o postgrado de historia?
Dado que me formé
inicialmente como Ingeniero Industrial, lo más cercano a experiencia de
historia durante ese tiempo fue haber participado en la Cátedra de Honor de la
UCAB en 1999, regentada por el Rector Luis Ugalde. Fue una experiencia muy
grata para mí ya que por allí desfilaron grandes académicos venezolanos de la
talla de Elías Pino Iturrieta, Manuel Caballero y Asdrúbal Baptista, y aún más
gratificante y estimulante ya que mi ensayo sobre la influencia del petróleo en
la política, la economía y la cultura en Venezuela en los últimos 50 años, fue
premiado como uno de los mejores ensayos por el Rector. En el IESA no hubo
mucho espacio tampoco para la historia, salvo una experiencia muy especial, el
curso electivo con Asdrúbal Baptista, “Sabiduría para el liderazgo”, donde nos
guió por la historia de Occidente, terminando en el factor que puso a Venezuela
en el mapa del mundo, su petróleo. Allí escribí un ensayo sobre la visión de la
felicidad en Aristóteles y Voltaire. El Diplomado de Proceso Histórico Venezolano
de la Universidad Metropolitana fue una experiencia extremadamente
enriquecedora, ya que el grupo de participantes era muy interesante, lo cual
dio lugar a muchas discusiones relevantes dentro y fuera de clase, a la vez que
en el tren de profesores que incluía a Edgardo Mondolfi, Tomás Straka, Karl
Krispin, Laura Febres y Giannina Olivieri. Aunque definitivamente, la
experiencia que me dio las herramientas para poder tener posibilidad real de contribuir
a la historia empresarial y económica es la Maestría de Economía e Historia en
la Universidad de Utrecht. Los profesores estimulaban discusiones en clase muy
valiosas y nos guiaban a través de las lecturas de los grandes historiadores
económicos y empresariales. Allí tuve el privilegio de tener como compañero de
clases a Felix Meier Zu Selhausen, que se acaba de doctorar en la Universidad
de Utrecht, con una tesis sobre historia económica de África. La experiencia de
haber hecho investigación de tesis en los Archivos Históricos de la Royal Dutch
Shell en La Haya fue valiosísima ya que me inicié en las complejidades de la
investigación de fuentes primarias en archivos, y me permitió reconstruir la
operación y los retos de una empresa petrolera en Venezuela.
6.
¿Cuál es su área o rama de la Historia favorita y por qué? ¿Cuáles son sus líneas de investigación? ¿Cuál escuela historiográfica sigue y por qué?
La rama que elegí, porque no
siendo historiador de formación es donde siento puedo dar una contribución a la
historiografía en Venezuela, es la historia empresarial, y en específico la
línea de investigación que elegí desde mis estudios en Holanda, la historia de
la industria petrolera en el siglo XX, en virtud que la historia empresarial
tiene un gran drama, y tal vez por eso es tan generosa en permitir que personas
con diferentes formaciones académicas entren en ella: existen excelentes historiadores
pero con pocos conocimientos de negocios, economía, estrategia y gerencia, o
existen excelentes académicos del área de negocios, economía, estrategia y
gerencia pero sin conocimientos de la ciencia histórica, y mi formación me ha
permitido ir ganando un balance en cuanto a las dos áreas, aunque continuo
fortaleciéndolas, en particular la histórica. En cuanto a escuela
historiográfica, intento nutrirme de las escuelas que los grandes historiadores
que he conocido y leído siguen. Encuentro a los neo-institucionalistas del
mundo anglo-sajón muy importantes, en particular para Venezuela donde el
estudio de la evolución de las instituciones durante la construcción del
capitalismo considero es muy relevante para entender porque nos quedamos a
medio camino de insertarnos en el mundo moderno durante el siglo XX.
7. En torno a los debates historiográficos: ¿Cuáles han atrapado su atención y/o cuáles ha estudiado? ¿Cuáles considera que deben ser divulgados? ¿Cuál es su posición ante ellos?
7. En torno a los debates historiográficos: ¿Cuáles han atrapado su atención y/o cuáles ha estudiado? ¿Cuáles considera que deben ser divulgados? ¿Cuál es su posición ante ellos?
En historia empresarial un
debate que encuentro apasionante es el que gira alrededor del paradigma de
Alfred Chandler y como surgen y se desarrollan las grandes organizaciones
empresariales, ya que al contrastarlo con las experiencias de los mercados
emergentes, surgen grandes diferencias a como fue este proceso en el mundo
desarrollado. En Venezuela, uno de los grandes debates historiográficos debería
girar sobre cómo ocurre la inserción de Venezuela en el circuito capitalista
mundial, y la formación del capitalismo local. Hoy más que nunca, debería
dársele la relevancia que tiene de cara a la Venezuela del futuro e insertarlo los
debates regionales sobre este tema en América Latina. Es indudable que
Venezuela durante su período republicano ha sido, es y existe una alta
probabilidad que en el futuro será, una sociedad capitalista, donde hasta los
años 40 el sector privado fue el factor primordial, y a partir de ese período,
producto de la renta petrolera, lo ha sido el Estado, y tal vez en el futuro
pueda el sector privado ser relevante nuevamente, con cambios estructurales en
la naturaleza de su rol y relación con el Estado, ya que la evidencia histórica
revela que es el gran motor de crecimiento económico y progreso de las naciones.
8. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó? ¿A quién se lo dedicó?
8. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó? ¿A quién se lo dedicó?
Mi primer escrito como
historiador fue mi tesis de maestría en la Universidad de Utrecht acerca de la
Compañía Shell de Venezuela en los años 50, de la cual he publicado en Debates
IESA “La reorganización de una multinacional: Shell Venezuela en los años 50”
(en Debates IESA, Vol. XV, N° 3, JulioSeptiembre 2010). Como siempre se lo
dedico a Dios, a mi familia y a mis maestros.
9.
¿Cuáles son sus ritos cuando se dedica a escribir sobre historia? ¿Escribes de noche o de día, con música, te acompañas de objetos especiales, lo haces en un lugar específico, etc.?
Dado que a lo largo de los
cinco años en que me incorporé en el mundo de la historia no he tenido mucho
tiempo libre, por actividades en el mundo corporativo, en realidad he tenido
que escribir cuando tengo tiempo disponible. En cuanto a objetos especiales,
mirar imágenes (en mi caso fotografías, por ser siglo XX el tiempo en que
transcurre mi línea de investigación) del período y de los personajes claves es
muy estimulante, ya que permite acercarse al contexto histórico del tiempo, y
forzarse a pensar como los protagonistas de esos eventos.
10. ¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia? ¿Qué está leyendo en este momento? ¿Qué lee por lo general?
Como te comenté por las
actividades corporativas típicamente han sido los fines de semana. Actualmente
estoy leyendo una novela del premio Nobel español Camilo José De Cela, “La
Colmena”, sobre la vida cotidiana luego de la guerra civil española y en plena
Segunda Guerra Mundial, que muy a nuestro pesar algunos visos de la vida que se
lleva actualmente en Venezuela son similares a los narrados por el autor. Por
lo general leo cosas muy variadas, por mi vida corporativa, actualidad
económica y del entorno, temas de estrategia corporativa, y por mi vida
académica: historia empresarial y económica, sin dejar de lado novelas
históricas o libros de arte.
11. ¿En qué proyectos sobre historia está ahora?
Actualmente, estoy
desarrollando mi línea de investigación de historia de la industria petrolera
en el Siglo XX, y otros proyectos editoriales relacionados con historia de la
mano de académicos amigos.
12. ¿El
historiador debe leer literatura? ¿Qué otras disciplinas debería conocer el historiador? ¿Y la religión?
Cada quien debe leer lo que
más disfrute. Ahora bien, leer la literatura del período que se investiga es
importante, ya que ayuda a pensar como lo hacían las personas de esa época, así
como también el arte, la pintura y la música en particular, y como bien lo
mencionas, la religión. Pero siempre intentando acercarse a como las personas la
entendían y vivían en el tiempo que el historiador trabaja, y no en la
actualidad. Por ejemplo no es lo mismo la vivencia de la religión cuando la
misa se daba en latín con el sacerdote de espaldas a los feligreses y donde la
música son obras clásicas, a una misa en español, con el sacerdote mirando a la
feligresía, donde los acordes de la música pueden remitir al mundo hippie, es
totalmente diferente. Desde mi perspectiva, de las lecturas que me han
enriquecido más están las novelas históricas, gusto que entiendo compartes, de las
cuales leí muchas (evitando que me ocurriera como el Quijote y los libros de
caballería). La utilidad que le veo a este género literario es que el novelista
necesita modelar con mayor o menor rigor el contexto histórico donde
transcurren las experiencias de sus personajes, construye hipótesis sobre los
eventos, e hila una narrativa. Es por ello que si uno se está iniciando en
determinado período esto puede resultar muy útil para “aclimatarse”, por así
decirlo, al período, y construir la propia narrativa o modelar hipótesis de lo
que estudia. Algunos ejemplos, que considero son autores históricamente
rigurosos son: leer el “Muchacho Persa” de Mary Renault para entender en el
mundo de Alejandro Magno, las “Memorias de Adriano” de Marguerite
Yourcenar para entender el tiempo de los
Cinco Emperadores Buenos en Roma y de los dramas intemporales del poder y su
ejercicio, “El Nombre de la Rosa” de Umberto Eco para la Europa de la Baja Edad
Media, los conflictos internos de la iglesia, la serie de los “Reyes Malditos”
de Maurice Druon para el siglo XIV en Francia, “Opus Nigrum”, también de
Marguerite Yourcenar para las luchas protestantes en Europa en el siglo XVI, “La
Isla del Día de Antes” también de Umberto Eco para el siglo XVII europeo y la
era de los grandes descubrimientos científicos,. Finalmente para entender la
Europa en tiempos de Napoleón y tal vez el orden mundial de hoy, tan dinámico,
cambiante y complejo, la obra que más me ha marcado su monumentalidad y universalidad,
el gran cuestionamiento a la estrategia, y la sugestiva hipótesis de las leyes
de la historia y las fuerzas cósmicas, es sin lugar a dudas “Guerra y Paz” de
León Tolstoi, más de 1000 páginas y 600 personajes que considero toda persona
debería leer y estoy seguro los va a atrapar.
13. Además de
la Historia, ¿tiene otros gustos, placeres o vicios?
El arte, en particular la pintura y dos grandes maestros: el gran maestro holandés de la luz del siglo XVII: Johannes Vermeer (el pintor de la Mona Lisa holandesa: La Muchacha del Arete de Perla), y el gran pintor del Quatrocento italiano Piero Della Francesca (el pintor de “La Resurrección”, en palabras de Aldous Huxley “la mejor pintura del mundo). La música, en particular Ludwig Van Beethoven y su Tercera Sinfonía, “Eroica”, que pone al artista en el centro de su obra, y transmite un poderoso mensaje de las luchas y conflictos que libra el hombre para que pueda renacer en quien está destinado a ser. La poesía, en particular el poeta griego Kavafis y el español Antonio Machado. Como a cualquiera, creo que viajar es una de las mayores experiencias de vida. Finalmente un vicio de largo aliento: construir una buena biblioteca.
(mañana concluye).
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