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martes, febrero 23, 2016

¿Cuáles han sido las consecuencias del rentismo petrolero en Venezuela?



Consecuencias del rentismo petrolero

Las siguientes consecuencias fueron tomadas de mis clases en la Maestría de Historia de Venezuela en la UCAB con el excelente amigo y profesor Virgilio Armas. He agregado algunos elementos.

Consecuencias económicas:

Desarrollo del capitalismo rentista:
-       El trabajo general un doble salario: por productividad y por transferencia de la renta,
-       Las empresas dependen del apoyo del Estado,
-       La conflictividad capital-trabajo desaparece o se debilita,
-       El Estado es inversor,
-       El consumo y la producción están separados,
-       Séctor privado mermado y dependiente del Estado.

Consecuencias culturales:

            Desarrollo de la mentalidad rentista:
-       El trabajo no es considerada la fuente de la riqueza,
-       La productividad y el mérito no se valoran, a diferencia de la viveza y la adulación,
-       Optimista a largo plazo,
-       La historia es progreso lineal y natural, no es fruto de la eficiencia, el trabajo o la razón,
-       Se valora el igualitarismo y no la justicia,
-       Estimula el individualismo,
-       El poder conduce a la riqueza y no al revés,
-       Tendencia al militarismo,
-       Ocupación demográfica estancada,

-       Mayorías sin disfrute de la modernidad.


miércoles, septiembre 14, 2011

El historiador Anaclet Pons del blog "Clionauta" responde a la pregunta: ¿Por qué aprender historia?

COMENTARIO BLOGUERIL:

Hace mucho tiempo escribí una respuesta a la pregunta acá, ahora les dejo la excelente respuesta del historiador Anaclet Pons de su Blog de Historia: Clionauta, altamente recomendado.

¿Por qué aprender historia?

Con el curso a las puertas o recién empezado, aparecen en la red reclamos más o menos sofisticados sobre los beneficios de estudiar historia. Lo hace de nuevo, por ejemplo, el blog The Historical Society, en una breve nota que concluye de manera escrupulosa: “La historia nos proporciona un contexto para ayudar a entender mejor nuestro mundo de hoy. También nos enseña lecciones innumerables sobre el comportamiento humano, la naturaleza de la política, el cambio en el tiempo, la forma de escribir y contar un buen relato, y mucho más. Pero, ¿cómo convencer a los estudiantes de que todo esto importa?” He aquí la cuestión!

Y lo ha hecho de forma algo más extensa y emocionada Simon Jenkins en The Guardian para el público inglés, aunque podría intercambiarse para cualquier otro país. En este caso, dada la fanfarria que se ofrece, ha de ponerse en su contexto, el de la renovación pedagógica y de contenidos que pretenden los conservadores, algo de lo que ya hemos hablado aquí. Veamos, pues, lo que nos dice Jenkins:

“¿Que “bits” de historia inglesa necesitamos saber? ¿La de la revuelta campesina, el imperio de la India y las guerras del opio de Simon Schama, o las reglas de caballería de David Starkey ? ¿O está en lo cierto el profesor de Cambridge Richard Evans al rechazar de plano que se “aprenda de memoria la narrativa patriótica nacional”, en favor del estudio de “otras culturas separadas de nosotros por el tiempo y el espacio”?

La respuesta es que ninguna de ellas como tales. Todas parecen momentos estáticos arrancados del contexto de la historia para adaptarse a una particular visión del mundo. Evans es el más errado de todos. Su uso despectivo de palabras tales como memoria y patriótico implica que los hechos sobre el propio país son de alguna manera irrelevantes, incluso vergonzosos. Toda la historia debe comenzar desde el punto de vista del lector situado en un lugar yuna fecha. De lo contrario, se difumina.

La razón para aprender historia no es escuchar relatos sino seguir temas que podrían ayudarnos a entender el mundo que nos rodea. Sin la historia, la política queda a tientas en la oscuridad. Cuando Margaret Thatcher impuso un impuesto sobre los escoceses en 1989, parecía ciega ante la historia de estos impuestos -por lo desastroso. Cuando los británicos trataron de gobernar el sur de Irak en 2003 y sacar a los talibanes de Afganistán en 2006, también ignoraron la historia.

La historia de la nación en la que vivimos no es un escenario lleno de cuadros aislados: la conquista normanda fue seguida por Enrique VIII, Carlos I, la revolución industrial y, finalmente, saltó hasta Hitler. Cuentos vigorosos sobre la esclavitud, la opresión de género y la derrota de Alemania producen anécdotas que pueden elevar la presión arterial del lector. Pero son historia carente de argumento, de creatividad, esencialmente muda. Es posible que nos dejen enojados, pero no juiciosos. La historia debe ser continua, de la causa an efecto, alcanzando un crescendo en el día de hoy.

El flujo narrativo sobre Inglaterra debe ser estimulante y fortalecedor. Ningún país tiene un pasado tan memorable, desde el momento en que los anglos germanos y sajones se movieron hacia el oeste tras la retirada de los romanos en el siglo quinto. Los ingleses fueron, de cualquier modo, un pueblo admirable, haciendo valer su poder y difundiendo su cultura en primer lugar en través de las Islas Británicas y luego dando la vuelta al mundo. Mostraron un nivel de confianza, a veces arrogancia, que en el siglo XIX y principios del XX les llevó brevemente a cabalgar el globo, con un rostro imperial que aún no pueden eliminar.

Para mí, dos hilos tejen esta narrativa. El primero son las relacioneses de Inglaterra con sus vecinos. Estomenudo queda sublimado en “la historia británica” o la de “los pueblos de habla inglesa” o, peor, en “nuestra historia como isla”, como si los imgleses poseyeran y ocuparan la otra mitad de las islas británicas estando todavía pobladas por descendientes de los celtas. En verdad, los límites oeste y norte de Inglaterra llegó a la línea de la Muralla de Offa, la Muralla de Adriano y el Mar de Irlanda en la Edad Media, y apenas se han movido desde entonces. Sajones, normandos y Tudor pudieronconquistar las islas británicas, pero no pudieron reprimir a su pueblo ni su deseo de una mayor autonomía.

No tengo ninguna duda de que el primer imperio de Inglaterra – por encima del de los celtas – se desvanece en el siglo XXI. En 1920, Irlanda tuvo suficiente y la mayoría se separó, como quizá lo hará el Ulster. En el año 2000, Escocia y Gales comenzaron el mismo proceso. La realidad es que estos lugares tienen historias distintivas, como sabe cualquiera que vive en ellos. Como en toda Europa, las identidades provinciales están adquiriendo fuerza política. Esto no es bueno ni malo, sino inevitable. Inglaterra no es una excepción. Por consiguiente, he tratado de distinguir a Inglaterra de la homogeneidad política de lo británico.

El otro hilo es el de la distribución del poder dentro de Inglaterra, entre la autoridad central y el consentimiento local. Casi todos los grandes acontecimientos de la historia se refieren a esta lucha: el asesinato de Becket, la Carta Magna, la tiranía de Enrique VIII, la lucha contra la divinidad de los reyes y la campaña por el sufragio universal. En cada caso, el poder central se contrapuso a la iglesia, la aristocracia, el parlamento o el pueblo. Una versión de esa lucha continúa en la actualidad en la discusión sobre el futuro del estado del bienestar.

A través de roda esta historia corre la primacía del dinero. Desde el Libro de Domesday a día de hoy, la obsesión de los gobernantes de Inglaterra fue la guerra, primero contra los franceses y escoceses, luego por un imperio ydespués como garante de la paz europea y mundial. Para la guerra se necesita dinero, que fue concedido por los contribuyentes sólo a cambio de la reparación de agravios. Incluso Eduardo I, “martillo” de los celtas, se preguntó si los impuestos “pagados a nosotros por la liberalidad y la buena voluntad … pueden convertirse en el futuro en una obligación servil”. Tenía que haber un compromiso o los reyes no podían luchar. La beligerancia de los gobernantes de Inglaterra fue, irónicamente, el motor de la temprana regla del consentimiento.

En esta historia hubo un héroe primordial: el parlamento. Emergente desde los witans Sajones, el Parlamento ya había tomado en el siglo 14 el carácter bicameral que tiene hoy. Nunca ha perdido su centralidad en la constitución. Dirigió Inglaterra a través de la agonía de la guerra civil. Bajo los Hannover, el parlamento y sus “partes” se hicieron cargo de las riendas del gobierno y pilotó la reforma en 1832. El Parlamento, aunque “corrompido” a veces, nunca perdió el control de la disputa. Fue una creación del genio político.

(…)”

Todo eso y mucho más, no demasiado, a mayor gloria del libro que ha escrito este periodista: A Short History of England (Profile Books).

viernes, julio 30, 2010

La Academia de la Historia de Venezuela se pronuncia ante la exhumación de los restos de Bolívar (II)

Exhumación innecesaria e injustificada Analítica.com
Viernes, 30 de julio de 2010
La Academia Nacional de la Historia ante la "insólita" exhumación de los restos del Libetador exhorta al país a una plegaria en desagravio al Padre de la Patria, "inútilmente profanado en la tranquilidad de su sepulcro"
La Academia Nacional de la Historia ante el hecho consumado de la sorpresiva apertura de la urna que contiene los restos del Libertador Simón Bolívar, realizada en la media noche del 14 al 15 de los corrientes, con el presunto objetivo de determinar la causa de su muerte y la identidad de sus restos, expone ante el pueblo venezolano el siguiente COMUNICADO:
1. El día 17 de Diciembre de 1962 la Academia Nacional de la Historia conjuntamente con la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina en una sesión solemne conjunta de ambas instituciones, acordaron realizar una Mesa Redonda para estudiar la Enfermedad y causa de la muerte del Libertador Simón Bolívar, para la cual convocaron a historiadores y científicos venezolanos estudiosos del tema y expertos en la materia.
Dicha Mesa Redonda se realizó en los días 25 y 26 de Junio de 1963 y en ella participaron, además de connotados historiadores venezolanos, numerosos médicos en su totalidad Profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, todos especialistas en diversas áreas tales como tisiólogos, farmacólogos, epidemiólogos, internistas, patólogos, psiquiatras y psicólogos; igualmente intervinieron odontólogos, filósofos y críticos de arte. Se leyeron y discutieron exhaustivamente 22 ponencias y se llegó por unanimidad a la conclusión de que en vista de los antecedentes familiares, epidemiológicos y personales, así como del resultado de la autopsia, la enfermedad principal que produjo la muerte del Libertador fue una “tuberculosis de reinfección del adulto de tipo fibroulcerocavernoso, con diseminación broncógena” y como consecuencia de ello “posibles lesiones tuberculosas secundarias finales laringotraqueales e intestinales”.
Igualmente se concluyó en que “la terapéutica empleada por el médico tratante estuvo adaptada a los conceptos científicos admitidos en su tiempo” y también se determinó que “el estudio y análisis de los Boletines Médicos y del Protocolo de la autopsia demuestran que el Dr. Alejandro Próspero Reverend poseía conocimientos científicos acordes con las doctrinas de la época, lo que acredita su carácter de médico de alto nivel académico”.
Las Ponencias y Conclusiones de esta Mesa Redonda fueron publicadas en 1964 y en una segunda edición en 1976. Sus determinantes conclusiones se consideraron definitivas y desde entonces el tema nunca más fue tratado, al menos desde un punto de vista científico.
2. El 30 de Abril 1842, el Presidente de la República Gral. José Antonio Páez dictó un Decreto por el cual se ordenaba el traslado de los restos del Libertador, desde Santa Marta a Caracas; nombró una Comisión constituida por el Doctor José Vargas y los Generales José María Carreño y Mariano Ustáriz, encargada de realizar dicho traslado y designó para presidirla al primero mencionado. La Comisión, luego de todos los preparativos, zarpó de La Guaira el 13 de noviembre siguiente y llegó a Santa Marta el 16 del mismo mes. Después de numerosos actos protocolares y del amistoso recibimiento por parte de las autoridades colombianas, el acto de la exhumación de los restos del Libertador tuvo lugar el domingo 20 de noviembre por la tarde, en una ceremonia pública y solemne, procedimiento del cual se levantó una detallada Acta que corre como el Anexo No. 9 del Informe final del Doctor Vargas ante el Ejecutivo venezolano.
En esta Acta consta que:‘los señores doctor Alejandro Próspero Reverend y Manuel Ujueta que asistieron ... a la preparación del cadáver después de la muerte ... el primero como médico que preparó el cadáver, el segundo como una de las personas que asistieron a esta preparación y a su sepultura, preguntados por el Señor Gobernador (Joaquín Posada Gutiérrez) acerca de la identidad de los restos del cadáver que tenían presente, con el del General Bolívar, contestaron que era el mismo idéntico”. Ante esta afirmación de testigos de excepción, quedaba así demostrado que los incidentes ocurridos en la Catedral de Santa Marta en el curso de los 12 años en que permaneció sepultado allí (una inundación y un terremoto) para nada afectaron la integridad física del cadáver del Libertador.
En un extenso informe del Doctor José Vargas dirigido al Ministro de Estado en el Despacho de lo Interior, de fecha 18 de diciembre de 1842 (publicado en la Gaceta de Venezuela No. 624 de 21 de diciembre de 1842 y reproducido en Documentos para los Anales de Venezuela, Tercer Período, tomo I, págs. 93 y sgts e igualmente reproducido en la Biografía de José Vargas de Laureano Villanueva y en las dos ediciones de las Obras Completas del Dr. José Vargas), el cual contiene 22 documentos anexos, se da cuenta detallada al ejecutivo venezolano de todos los pasos dados por la Comisión desde el mismo momento de la exhumación en la Catedral de Santa Marta hasta su desembarco en La Guaira en la mañana del 15 de diciembre de 1842, cuando se realiza una solemne ceremonia que el Doctor Vargas describe con mucha emoción, especialmente cuando menciona el incontenible llanto de los Generales Juan Uslar y José María Carreño, y las expresiones de la numerosa concurrencia que asistió a este desembarco.
Igualmente
Fermín Toro dejó una descripción muy detallada de este recibimiento, que significaba el regreso definitivo de Simón Bolívar a su tierra natal. En Caracas, en ceremonias nunca vistas hasta entonces, que describe magistralmente Fermín Toro, la urna fue finalmente colocada en la Iglesia Catedral de Caracas en el Panteón de la Familia Bolívar el 23 de diciembre de 1842.
Allí siguió actuando la Comisión presidida por el Doctor Vargas y en un informe suscrito por el mismo Doctor Vargas y el resto de la Comisión y dirigido al Secretario de Estado en el Despacho de lo Interior de fecha 15 de marzo de 1843 dicen lo siguiente:“La Comisión encargada por el Gobierno de preservar de la completa destrucción la parte de los restos venerandos del Libertador, General Simón Bolívar, que todavía puede ser preservada, ha cumplido su encargo y de él da cuenta de la manera siguiente.
“En medio del montón de polvo y horruras que la urna de plomo contenía, resultado de la descomposición de todos los tejidos blandos del cuerpo y de los vestidos, se ha preservado el esqueleto casi completo, aunque algunos huesos pequeños han ya desaparecido, otros están casi pulverizados y todos los demás ennegrecidos y en progreso a la descomposición a causa de la humedad que en dicha urna se conserva.
“Se procedió, pues, a nombrar dos jóvenes bien instruidos en Anatomía, a saber: el Doctor Cosme Jiménez y el Bachiller Manuel Alvarado, que con el mayor cuidado y proligidad, entresacasen del montón de horruras todos los huesos, los limpiaran y lavaran con cloruro de cal; los secaran bien, y después los cubriesen de barniz preservativo.
Separados los huesos del polvo, y preparados como queda dicho, han sido ensamblados, formando el esqueleto, con alambres de plomo y de plata según las partes; y así conexionados, han sido cubiertos de varias capas del dicho barniz preservativo.
“El esqueleto tiene las faltas siguientes:
1º. La de los dedos anulares, y las segundas falanges de todos los otros dedos de las manos; excepto las de los pulgares.
2º. La de algunos huesos del metatarso y todos los dedos de ambos pies.
3º. La de la última muela o la cordal izquierda de la mandíbula superior, que en la primera vez que la urna fué abierta en esta ciudad estaba movida pero no faltaba; pero que después no ha sido hallada.
“Todas las articulaciones o adaptaciones de los huesos del carpo y metacarpo, tarso y metatarso, y de los dedos, así de las manos como de los pies, han sido hechas por medio de cera de modelar: no siendo posible por su blandura y casi desintegración unirlos por taladros y alambres. Con la misma cera de modelar han sido llenados los espacios vacantes de las manos y los pies por la falta ya dicha de algunos huesecillos, por no introducir allí parte alguna extraña de los restos.
Se ha construído una urna de hoja de plomo, mucho más delgada que el pedazo que quedaba de la que tenía y que fue recortada en una parte considerable en la ciudad de Santa Marta, para acomodarla en la bella urna de madera donada por el Gobierno de la Nueva Granada. En el centro de la nueva urna de plomo está acomodado el esqueleto; y en dos cajoncillos, también de plomo que como apéndice están soldados al interior de aquella pieza, van todo el polvo y demás restos que contenía la caja con entera separación del cuerpo o esqueleto.
“Este ha sido envuelto en un manto negro de damasco, y de este modo y con una cuña grande de cedro bien barnizada para colocar la cabeza, ha sido acomodado en la urna de plomo que a presencia de todos los miembros de la Comisión ha sido soldada y puesto dentro de la madera, la cual cerraron con sus dos llaves.
Todo este proceso ha sido ejecutado dentro de la misma Iglesia Catedral, en un aposento de la capilla de San Nicolás, que el M. R. Arzobispo tuvo la bondad de franquear para el efecto, y desde allí ha vuelto la urna al panteón en que se hallaba.
Dios Guarde a Udes. José Vargas, J. M. Carreño, Mariano Uztáriz.
Del panteón familiar de la Iglesia Catedral la urna fue trasladada al Panteón Nacional en otra solemne ceremonia presidida por el Gral. Antonio Guzmán Blanco, el día 28 de octubre de 1876.
3. Por todo lo anteriormente expuesto la Academia Nacional de la Historia considera que:
1º. La causa de la muerte del Libertador no fue otra que la señalada en las Conclusiones de la Mesa Redonda de 1964.
2º. La identidad de los restos mortuorios del Libertador está absolutamente trazada y documentada fehacientemente, desde el instante mismo de su fallecimiento, el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta hasta su entrada al Panteón Nacional el día 28 de Octubre de 1876.
3º. Estando todo lo anteriormente dicho respaldado en documentos publicados en órganos oficiales y suscritos por personalidades de la más alta confiabilidad en la Historia republicana, no había ninguna razón para dudar, ni de la causa de la muerte del Libertador ni de la identidad de los restos que reposan en el Panteón Nacional.
4º. Por tanto la Academia estima que el acto de exhumación realizado sorpresivamente, en la medianoche del día 15 al 16 del presente mes, con el pretexto de averiguar tanto la causa de la muerte del Libertador así como la identidad de sus restos, fue absolutamente innecesario e injustificado.
5º. Dado que la osamenta mostrada por la televisión se corresponde exactamente con lo descrito por el Dr. José Vargas y la comisión en pleno, en 1843, cuando sellaron en la Catedral de Caracas la urna de plomo, como lo dice el documento transcrito antes, es evidente que en los últimos 167 años los restos mortales se han conservado satisfactoriamente, lo cual es otra razón para afirmar la falta de justificación de la exhumación realizada.
6º. La Academia Nacional de la Historia considera que de haberse estudiado la materia a la luz de una consulta amplia, científica, desprejuiciada de todo carácter partidista o político, involucrando en tal consulta a las autoridades científicas nacionales expertas en la materia, el país se hubiera ahorrado de presenciar un espectáculo y retórica inédito en la historia venezolana y que quedará para siempre inscrito en los Anales de Venezuela como el irrespeto más grave que se le haya hecho al Libertador Simón Bolívar y con él al símbolo más genuino de la Patria.
7º. Por último, la Academia Nacional de la Historia ante tan insólito hecho, desgraciadamente ya consumado, invita y exhorta al país entero, a la Venezuela profunda y republicana, en todos los estratos de su población, a una reflexión íntima y a una plegaria que signifiquen y ofrezcan un desagravio al Padre de la Patria, inútilmente profanado en la tranquilidad de su sepulcro.
Aprobado por unanimidad en Caracas a los veintinueve días del mes de julio de dos mil diez.
Los asistentes:Elías Pino Iturrieta, Ildefonso Leal, Manuel Rodríguez Campos, Simón Alberto Consalvi, Marianela Ponce, Blas Bruni Celli, Ermila de Veracoechea, Tomás Enrique Carrillo Batalla, José Rafael Lovera, Santos Rodulfo Cortés, Pedro Cunill Grau, Héctor Bencomo Barrios, Manuel Caballero, Germán Carrera Damas, María Elena González de Lucca. Correspondientes: Eduardo Hernández Carstens, Ramón Urdaneta.

martes, julio 07, 2009

Finaliza el año escolar y los profesores curan sus heridas

Al final, las instituciones (o sus gerentes, o quizás mejor decir: capitanes) anhelan escuchar el balance de sus soldados. Todo comienza con bromas, y formalidades cariñosas: "¿Cómo está usted profesor? ¡Qué bien se le ve!". Luego entramos en materia, se señala la agenda; y comienzan a hablar los sufrientes:
- Es un curso muy bueno, fulanito es brillante; perencejo tiene mucho futuro, pero... (esta pausa será el inicio de la tormenta) ya no respetan, nos tutean, no leen, todo se lo copian de internet, ¡son apáticos!; y muy especialmente: INMADUROS.

Ante lo que es una realidad para todos, incluso los más viejos o los más duchos en el arte de la pedagogía; inmediatamente se pasa de los síntomas al diagnóstico: el problema está en el bachillerato, se pasa muy rápido a la universidad. "Sí, sí; la imandurez" - dice uno -.
Se discuten las posibles estrategias para mejorar la didáctica, despertar el interés por el estudio, y lograr que mejoren el rendimiento. En la reunión se escuchan una y mil veces las mismas experiencias, y un sólo sentimiento: INSATISFACCIÓN, "cada vez salen peor, cada vez les interesa menos formarse".
De nuevo al diagnóstico, y creo que se logra dar en el clavo: el problema no es el bachillerato, el problema es el "facilismo" (estamos cada día exigiéndole menos a los jóvenes); pero uno busca las raíces de todo esto y ¡bingo!, encuentra que el origen está en que somos una sociedad donde los padres han dejado de exigir a sus hijos, se les premia aunque salgan mal; a lo que se suma una cultura y una legislación que impide al profesor FORMAR a los alumnos (es más, se le culpa de su mal rendimiento).

lunes, julio 06, 2009

¿Qué quiero que aprendan y qué aprenden?

Los estudiantes de Historia Universal, en mi opinión, deben aprender especialmente de cada período histórico y civilización:
- Identificar sus características principales;

- Los aportes de cada época y civilización al siguiente período;

- Las ideas, instituciones y sistemas que se desarrollan;

- Las tendencias de la historia que se desarrollan;

- Los procesos de transición;

Y muy especialmente:

- Comprender la modernidad en las ideas, instituciones y realidades socioeconómicas.

¿Por qué entonces cuando les pregunto sobre todo esto, siempre me salen con los mismos temas del arte, las construcciones, el mestizaje, la lengua, entre otros?

¿Por qué siempre me hablan de "los grandes cambios"y "la lucha por el poder"? Lo cual no me dice absolutamente nada. ¿Por qué no van a lo específico y fundamental? ¿Por qué me repiten lo que han visto en películas o dicen los políticos?.

Sé muy bien que no serán historiadores, que la historia en su caso es una materia auxiliar o complementaria; pero...¡Protesto!.

Si, si, ya sé; en los problemas de la enseñanza-aprendizaje hay un sólo culplable para nuestro tiempo...

domingo, abril 19, 2009

A 199 años: el 19 de abril de 1810 en "pastilla"

Apuntes de mis clases

El “juntismo” y su influencia

1808: con la invasión napoleónica a España y el secuestro de la familia real (mayo), se genera un vació de poder que intenta ser llenado por la formación de juntas locales (corporaciones, vecinos, gremios, etc) las cuales tratan de organizar la guerra defensiva. En septiembre se forma una Junta Central en Sevilla, un organismo federado que busca centralizar la resistencia.

1809: La Junta Central llama a elecciones tanto en España como en América para formar las Cortes Nacionales en 1810. Se les reconocía a las provincias de las Indias como parte integrante del reino NO ERAN CONSIDERADAS COLONIAS.

1810: ante las victorias napoleónicas, la Junta se disuelve y se crea el Consejo de Regencia que sostiene el llamado a Cortes.

Según el historiador Caracciolo Parra Pérez (1939) el vacío de poder en España fue llenado por los liberales, los cuales le dieron los argumentos a las Indias para llevar a cabo la separación. Un buen ejemplo es la Invitación de la Regencia a los colonos para las Cortes (14-02-1810) redactada por el poeta español Manuel José Quintana:

Desde este momento, españoles americanos, os veis elevados a la dignidad de hombres libres: no sois ya los mismos que antes, encorvados bajo un yugo mucho más duro mientras más distantes estabais del centro del poder, mirados con indiferencia, vejados por la codicia y destruidos por la ignorancia. Tened presente que al pronunciar o al escribir el nombre del que ha de venir a representaros en el congreso nacional, vuestros destinos ya no dependen ni de los ministros, ni de los virreyes, ni de los gobernadores: están en vuestras manos.

Pero la desproporción en la representación entre la península y América, y el fraude en la elección generó desconfianza.

El golpe cívico-militar liderizado por los criollos

1810: llegan las noticias de España: 1) derrota del ejército español y ocupación de la totalidad de la península por Francia; 2) disolución de la Junta Central e instalación de la Regencia considerada ilegítima; 3) mantenimiento en el poder del Capitán General Emparan el cual fue nombrado por las autoridades francesas; 4) logro del apoyo de las milicias de la provincia, incluyendo las de pardos, a las cuales se les dobló el sueldo a penas se logró el golpe.

Hechos del 19 de abril

1)Los miembros del Cabildo (criollos) llaman a una reunión extraordinaria (lo cual sólo podía hacer el Capitán General) en Jueves Santo;
2)Los Rivas; Montilla y otros reunieron a la gente en la plaza;
3)El alcalde Llamozas y Martín Tovar le exigen a Emparan formar una Junta representativa, este se retira a la catedral; en la plaza la gente le exige volver a Cabildo;
4)Emparan trata de entrar a la Catedral pero Francisco Salias le exige que regrese al Cabildo. Luis de Ponte, capitán de la guardia no protege a Emparan y este vuelve a Cabildo.
5)En el Cabildo aparecen “representantes” del pueblo que no fueron electos (Roscio, Sosa, Madariaga) este último busca la renuncia de Emparan, el cual consulta al pueblo y termina renunciando. El poder queda en el Cabildo.


¿Por qué la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII representó un movimiento autonómico?

POR SU JUSTIFICACIÓN:

La REGENCIA: no puede ejerc
er ningún mando ni jurisdicción sobre estos países, porque ni ha sido constituido por el voto de estos fieles habitantes, cuando han sido ya declarados, no colonos, sino partes integrantes de la Corona de España (Acta del 19 de abril de 1810)
POR SUS ACCIONES:

•Gobierno de nacidos en Venezuela, algunos sin ser electos pero que se autoerigieron en representantes del “pueblo”;
•Destitución y deportación de todas las autoridades españolas, designación de oficiales ligados al movimiento;
•Búsqueda de apoyo del resto de los cabildos (NO: Coro, Maracaibo, Guayan
•Envío de diplomáticas a Inglaterra, EEUU, Nueva Granada, Antillas;
•Económicas: eliminación trata de esclavos, tributo indígena, impuestos a la exportación, proclama libertad de comercio, Sociedad patriótica;
•En junio: convoca a elecciones censitarias para un congreso constituyente.

Imágenes: cuadro de Juan Lovera sobre la concentración del pueblo el 19 de abril de 1810 en la plaza mayor (hoy Plaza Bolívar), pintura de Tito Salas cuando Francisco Salias obliga al Capitán General Emparan a volver a cabildo, bandera de la Junta defensora de los derechos de Fernando VII que se instauró el 19 de abril.

domingo, septiembre 07, 2008

Historia de Venezuela contada por el literato Eduardo Casanova: "El Paraíso Burlado" ("Capítulo I: El Paraíso Partido: Archipiélago de Colores")

RECOMENDADO PARA ESTUDIANTES COMO GRATA NARRACIÓN DE NUESTRA HISTORIA

TEMAS: VENEZUELA HISPANA (O COLONIAL).

EL SUBRAYADO ES NUESTRO.

Eduardo Casanova

El Paraíso Burlado

(Venezuela desde 1498 hasta 2008)

I

El Paraíso Partido

(Venezuela antes de la Independencia)
Archipiélago de Colores
No se puede entender la Historia si se trata de aplicar al pasado la escala de valores del presente. Hoy nos puede parecer totalmente inhumano y absurdo el clasificar a los seres humanos por el color de la piel, pero en tiempos de la Colonia era algo absolutamente natural. ¿Quién podía suponer entonces, como ahora sabemos, que toda la humanidad proviene del África? Las mutaciones que han sufrido varios grupos de seres humanos, como la pérdida de la melanina por razones climáticas, son muy recientes, pero en el siglo XV o en el XVI eso no lo sabía nadie. Los españoles de esos tiempos, que en el pasado inmediato habían expulsado de sus tierras a los judíos y a los árabes, perdiendo así una fuente inagotable de progreso y sabiduría, se limitaron a aplicar lo que creían correcto, y a nadie se le ocurría que era una barbaridad. Fue esa época, para España, nefasta. Si bien “conquistó” un mundo nuevo, lo hizo a costa de su propia vida. Perdió centenares de miles de hombres que pasaron a ese Nuevo Mundo y, para colmo, la España despoblada tuvo serios inconvenientes naturales. Aquello fue un parto terrible, agravado por la discriminación racial. Eso que hoy llamamos apartheid y se practicó en Sudáfrica hasta hace nada, o lo que con el nombre de discriminación racial se sigue usando en los Estados Unidos aunque con cierto disimulo, fue práctica y uso común en todo el período colonial venezolano y, como en Estados Unidos hoy, subsistió como algo social, no necesariamente legal, durante buena parte del tiempo en que el país se ha regido por el sistema republicano. Siempre se ha creído que la discriminación racial se basa en dos temores: el temor a lo desconocido y el temor al desplazamiento del poder. El temor a lo desconocido no requiere mayores explicaciones: si una comunidad es diferente, claramente diferente a la dominante, bien por el color de la piel, bien por la forma de los rasgos faciales, la dominante le teme porque es un cuerpo extraño, y la discrimina. La otra, la de desplazamiento de poder, tampoco necesita una explicación demasiado detallada, se basa en que esas personas diferentes, si por su número pueden apartar del poder a los dominantes, los dominantes harán cuanto esté a su alcance para evitarlo, y, por supuesto, les negarán toda posibilidad, toda arma, toda fuerza, de modo de mantener el status y garantizarse el dominio. Sin embargo, investigaciones muy recientes demuestran que la cosa no es tan sencilla, y que el cerebro humano tiente a dividir radicalmente entre lo cercano y lo lejano, lo propio y lo ajeno, aun a partir de simples símbolos externos. Así lo demuestra el libro Us and Them, Understanding Your Tribal Mind, de David Berreby (Little, Brown and Company, New York, N.Y., USA, 2005), en el que se prueba hasta donde es posible hacerlo que la raíz biológica de la discriminación es mucho más fuerte que la sicológica o la sociológica, lo que lleva a pensar que sólo mediante la educación, impuesta por los grados más altos de civilización, puede llegarse a superar esa tendencia natural, aunque absurda, a la discriminación.

En el caso de la España del siglo XV se aplicaron, sin duda, todos los componentes que llevan a la discriminación mezclados y combinados: el miedo, la necesidad de imponerse y, por supuesto, la tendencia natural de la que habla Berreby. Los usos y costumbres de moros y judíos eran diferentes a los de los cristianos y los propios judíos y moros se encargaban de acentuar esas diferencias. No había demasiada distancia entre los rasgos y los colores, salvo algunos detalles nada importantes que distinguían a los semitas. Pero sí, evidentemente, estaba de por medio la diferencia religiosa, que se hacía especialmente importante porque se relacionaba con el poder. Dios era el origen de todo poder terrenal y los moros y los judíos no reconocían al Dios de los cristianos como universal, como católico, y por ende desconocían la fuente de poder de los reyes y sus súbditos grandes. Por eso, desde que fueron dominados los moros y expulsados los judíos, la corona española, unificada, los discriminó de manera severa, pero también discriminó a catalanes, vascos y canarios, aun cuando estos últimos desde el punto de vista étnico y cultural (lingüístico) no tenían diferencias fundamentales con los castellanos. Pero lo más importante era el temor de que los semitas, que en muchas partes de España eran aún mayoría, lograran volver al poder y desplazaran a los cristianos, considerados europeos puros (irónicamente, hoy se ha comprobado que todos los seres humanos son de origen africano, de donde se infiere que los más “puros”, son los africanos). Por eso se impusieron controles estrictos de “pureza de sangre”, y quien aspirara a algún cargo militar, civil o religioso, tenía que probar que entre sus antepasados no había ningún moro ni ningún judío, lo cual se extendería, inevitablemente, a la posibilidad de algún antepasado africano.

Era ineludible que esas formas de discriminación y de control viajaran a Indias y se modificaran de acuerdo a la realidad de este lado de la mar océana. Y hasta llegaran a codificarse con miras a crear un sistema de excepciones que, además tendría tinte fiscal. En el caso concreto de Venezuela, la escala de castas era la siguiente: En el tope de la pirámide estaban las familias que tenían títulos de nobleza traídos de España, y que dominaban no sólo la política, sino el comercio exterior y “una buena parte del intercambio de mercaderías internas o su producción” (Rodulfo Cortés, Santos, El Régimen de “Las Gracias al Sacar” en Venezuela durante el período hispánico, Tomo I, Academia Nacional de la Historia, Caracas, Venezuela, 1978, p. 86). A esa capa seguía la de los agricultores propiamente dichos, de donde salía, como una derivación natural y por vía de las relaciones extramaritales, la de los mestizos que servirían de mayordomos y vigilantes del orden. Allí comenzaba la escala de los llamados pardos, clasificada por la cercanía (o lejanía) del candidato con su más cercano antepasado blanco. Así, había tercerones (hijos de blancos con mulatos), cuarterones (sucesores de blancos y tercerones) y quinterones (de blancos con cuarterones). A esa categoría seguía, siempre hacia abajo, la de los zambos, que eran producto de la mezcla de negros e indios y los “tente en el aire”, mezcla de zambos con tercerones o cuarterones o quinterones, y como penúltimos en la escala, estaban los “salto atrás”, que eran producto de la unión de cuarterones o quinterones con mulatos, que a su vez eran los que salían de la mezcla de blanco y negro. Y los últimos en la escala eran los negros que habían llegado al país como objetos, no como personas. Los indios, de por sí, constituían una clase aparte (Rodulfo Cortés, Santos, Op. Cit., pp. 88-89).
La Corona española, ya hacia el siglo XVIII, estableció todo un sistema de excepciones, compra de títulos y anulación de restricciones, que llamó de Gracias al sacar, y que demuestra que la práctica de establecer castas como parte de la estructura jurídica imperante no tenía ninguna base, ni biológica ni lógica, ni era defendible desde ningún punto de vista, puesto que con el simple pago de determinadas cantidades se podía ascender de una a otra, por mucho protestara la otra.
Hacia fines del siglo XVIII Humboldt observa que se ha producido un cambio importante en el concepto de nobleza: En las colonias españolas la aristocracia tiene un contrapeso de otra suerte, cuya acción se hace de día en día más poderosa: Entre los blancos ha penetrado un sentimiento de igualdad; y por donde quiera que se mira a los pardos, bien como esclavos, bien como manumitidos, lo que constituye la nobleza es la libertad hereditaria, la persuasión íntima de no contar entre los antepasados sino hombres libres (Humboldt, Alejandro de, Op Cit., Tomo II, p. 263). Ello implica que la clase dominante se diferencia abiertamente de los criterios europeos, y de esa primera diferenciación a las que siguieron, bajo influencia de la Revolución de América del Norte y la Revolución Francesa, sólo había una línea que les fue muy fácil cruzar bajo el signo de la ilustración.
Sin embargo, ese archipiélago de colores creado artificialmente por la corona española se constituyó en serio obstáculo para el progreso político y social que buscaban los mantuanos de la última generación: Los nobles, orgullosos de ser de linajes libres, lucharon por la libertad de todos y en contra de la dominación de España; los esclavos, acostumbrados a ser esclavos, lucharon al comienzo contra la libertad y en favor de la dominación española, lo cual, con nuestra óptica actual, nos parece un simple contrasentido. Pero, si tratamos de usar la óptica de su tiempo nos daremos cuenta de que ambos grupos tenían sus razones y su razón y, sobretodo, sus sinrazones.
Antes de que Bolívar asumiera el mando real, la guerra de colores marcó la pauta. Desde que Bolívar se convirtió en la cabeza de la revolución, aquello de los “colores” se quedó en el pasado y se inició una guerra entre naciones: España, la potencia imperial y colonial, y las repúblicas americanas, hijas y madres de la libertad. Posiblemente esa haya sido la causa del éxito político y militar del Libertador Simón Bolívar, el haberse dado cuenta de que la división artificial de castas creada por las autoridades coloniales españolas, que se apoyaba en un archipiélago de colores contrario a la naturaleza, era una versión perversa del divide et impera de los romanos, y, por tanto, era indispensable convertir aquel archipiélago en un nuevo continente, no de islas sino de tierra firme, para lograr que el sueño empezara a convertirse en realidad. Eso lo pagó muy caro Piar, cuando trató, como hoy, de echar el reloj de la Historia hacia atrás, que es, como para completar lo absurdo de esas situaciones, lo que al final del siglo XX y comienzos del XXI ha hecho un grupo anacrónico en Venezuela, y que para hacer aún más absurdo lo absurdo, se dice seguidor de Bolívar, cuando en realidad siguen las ideas de Boves, el peor enemigo de Bolívar, pero eso corresponde a otro tiempo, del que no tenemos por qué hablar aquí.
Capítulos Publicados:El Paraíso Partido(Venezuela antes de la Independencia)

domingo, agosto 17, 2008

Historiador venezolano (Manuel Caballero) también opina sobre el mito del indio en Iberoamérica

APUNTES DE MIS CLASES: GUÌA PARA PENSAR EL NOMBRE DE NUESTRA CIVILIZACIÒN (ideas de Manuel Caballero)

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos

Les dejo acá el artículo semanal del historiador Manuel Caballero que publica todos los domingos en El Universal. El subrayado es nuestro.

"Indoamérica"

Historia y escatología en la teoría del indoamericano "socialismo del siglo XXI"

La palabra que, entrecomillada, sirve de título a estas notas, se refiere al último descubrimiento del hoy confeso tripafloja, elevado al nivel de teórico de la Revolución bolivarista: de ahora en adelante, no se debe hablar de Latinoamérica, término imperialista, sino de "Indoamérica", más adecuado para designar a un continente en plena efervescencia antiimperialista.

Para comenzar, ella es novísima: tanto, que fue acuñada en 1924 por Víctor Raúl Haya de la Torre al fundar en México la Alianza Popular Revolucionaria Americana, mejor conocida por sus siglas APRA, hoy gobernante en Perú. De lo que no se percató el peruano, como tampoco ahora el venezolano, es que pretender que esa expresión resuma nuestra realidad autóctona es, en los términos más simples, un soberano disparate. Porque si hay una expresión colonialista, euroexportada, imperialista y racista es justo esa de "Indoamérica".

Errores o disparates

Porque ella combina dos errores o dos disparates, como se les llame, pero que tienen una cosa en común: provienen de Europa y además, no dejan de ser despectivas. Comencemos con lo de "Indo": hasta el más desaplicado manganzón sabanetero debería saber que llamar "indios" a los aborígenes de estas tierras nuestras proviene de la creencia, tanto del mismo Colón como de todos los europeos hasta que se descubrió el mar Pacífico, que este continente no era más que una punta de la India. En cuanto a lo de "América" ¿no le contó Hugo de los Reyes a su vástago aquello de la "tierra de Américo"? Si no lo hizo, se confirma lo que todo el mundo sospechaba: que fue un pésimo maestro.

Por sus frutos los conoceréis...

Para rematar, otro disparate: confiesa su aborrecimiento del término "Hispanoamérica", pero esa abominación no la expresa en quechua, en aymará, en yanomami y ni siquiera en swahili o en cualquiera de las lenguas congolesas o bantúes, sino en ese asqueroso idioma que sirvió a un Rey que lo habla con el típico ceceo peninsular para mandarlo a callar.

Una mentalidad servil

Por lo demás, considerar el término "Hispanoamérica" colonialista o algo por el estilo, revela una profundísima mentalidad servil, pues el tal no indica sumisión a una cultura extraña, como lo quisiera imponer la más recalcitrante interpretación de la derecha española, sino una realidad histórica a partir del siglo XV: que Hispanoamérica designa una sola realidad a los dos lados de "la Mar Océana", porque, sin América, España no será España.

Porque desde 1492, se fue formando una realidad cultural que no conocerá la historia de los grandes imperios (¿hay quien hable de "Angloindia" o de Francoamérica en Québec o de Francoáfrica?); y ni siquiera la misma España en otra parte: nunca se llegó a considerar "hispanoasiáticos" a los filipinos, y cuando se habla de "afroamericanos", se está pensando en nuestro mar Caribe o en el antirracismo "políticamente correcto" de EEUU a partir de los años sesenta y bajo el nada imposible mandato futuro de Barack Obama.

El discurso escatológico

De modo pues que el intento teórico del (por decreto) cuatrisoleado Mayor General Comandante en Jefe no levanta mucho vuelo. No hay sino que compararlo con sus propios éxitos cuando pasa del discurso histórico al escatológico. Mis desocupados lectores saben que no aludo con este término a la primera acepción del DRAE: "Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba", sino de la segunda: "Tratado de cosas excrementicias". En esta materia, no hay quien supere su obsesiva coprolalia entre los gobernantes no sólo de este país, sino de este cochino mundo.

Ya lo habíamos escuchado lanzar su marxegelsiano Manifiesto contenido en una sola palabra, dirigida a la entonces Corte Suprema de Justicia: "plasta". Con el mismo énfasis, llamó a los periodistas de oposición a hacer un rollito con sus cotidianos y metérselos, como en el conocido texto de Juan Vicente González, por tan exacto sitio que al punto se ocultase; o recomendar a sus críticos que vayan "a lavarse ese paltó" suponiendo que el susto se lo haya hecho quedar tan impresentable como el suyo propio el cuatro de febrero y el once de abril.

Das Kapital

Pero todo eso no era sino un abriboca de su mayor desarrollo teórico, lo que puede considerarse el Das Kapital de su maloliente "socialismo del siglo XXI". Estamos hablando de ese Aló Presidente donde con lujos de detalles, explicó urbi et orbi las idas y venidas de su impetuoso aparato digestivo, en un momento en que la emoción de estar asistiendo a un acontecimiento histórico lo hizo comenzar a revolverse con inoportuna presura, para emplear la bellísima palabra de San Juan de la Cruz. El Comandante en Jefe se explayó con la minuciosidad de Karl Marx cuando en los libros II y III de su opus magnum ejemplificó el desarrollo interno de la economía capitalista. Y, debe reconocerse, nos dejó convencidos de que su "socialismo del siglo XXI" es, por su olor, color, textura y sabor exactamente eso que le sirvió para calificar la victoria de la oposición el dos de diciembre del 2007.

Pero sucede que si bien es verdad aquello de que "del dicho al hecho hay mucho trecho", la recíproca es también verdadera, que también puede haber un largo trecho del hecho al dicho.
Porque quienes escucharon esa magnífica lección de escatología dictada desde la alta cátedra de Venezolana de Televisión, lo tomaron como lo que era, como una parábola. Nuestro heroico comandante no estaba en verdad hablando del inoportuno e impulsivo aflojamiento de sus tripas en la perforación de un túnel a bordo de un tractor, sino en la gloriosa batalla del Museo Militar.
hemeze@cantv.net

Historia de Venezuela contada por el literato Eduardo Casanova: "El Paraíso Burlado" ("Capítulo I: El Paraíso Partido: La Luz de los Sonidos")

RECOMENDADO PARA ESTUDIANTES COMO GRATA NARRACIÓN DE NUESTRA HISTORIA

TEMAS: VENEZUELA HISPANA (O COLONIAL).


EL SUBRAYADO ES NUESTRO.

Eduardo Casanova


El Paraíso Burlado


(Venezuela desde 1498 hasta 2008)


I


El Paraíso Partido


(Venezuela antes de la Independencia)


La Luz de los Sonidos


Capítulo en formato PDF
Muy ligada al incidente en que murió y nació don Alonso parecería estar la primera actividad teatral caraqueña de que se tiene alguna noticia. Se dice que el día de Corpus, ese mismo año de 1595, un tal Melchor Machado montó en la puerta de la iglesia un espectáculo de “danza y comedia” (Núñez, Enrique Bernardo, Op. Cit., p. 52), que según Enrique Bernardo Núñez sería el inicio de la actividad escénica en Venezuela, aún cuando Arístides Rojas fija ese comienzo en 1600. Por razones obvias, es más creíble lo que afirma Núñez. En cualquier caso, lo interesante es que Melchor Machado, con toda seguridad, debe haber seguido la costumbre española de la época de hacer teatro de calle en las puertas de las iglesias; en este caso, por la exigencia de Machado de que se le pague y el acuerdo del cabildo de satisfacerlo, sabemos que el 21 de agosto de 1595, veintiocho años después de la fundación, los vecinos de Caracas, que todavía no se habían recuperado del susto causado por los ingleses, vieron la que bien puede haber sido la primera manifestación de teatro en Santiago de León de Caracas.La importancia de la Catedral no se limita, pues, a sus funciones religiosas ni a que su reloj haya dado la hora durante tanto tiempo a los caraqueños, ni al hecho de estar en el centro de una zona de grandes terremotos. Hay muchos otros elementos que la hacen punto obligado de referencia. Entre ellos se destacan la costumbre caraqueña de nombrar sus esquinas a partir de la torre y la música que se ha hecho en el templo. La esquina de La Torre ha sido punto de partida de la cultura caraqueña y venezolana, tal como lo es de la nomenclatura de la ciudad. Como dice Santiago Key-Ayala, hay una “imperiosa lógica” caraqueña, que obliga a nombrar primero la esquina más céntrica, la más cercana a La Torre. También hace la salvedad de que no entiende por caraqueño sólo al nativo, sino también al avecindado en la ciudad (Key-Ayala, Santiago, Bajo el sigo del Ávila (Loanzas Críticas), Concejo Municipal de Caracas, Caracas, Venezuela, Segunda Edición, 1974 pp. 206-207).Desde luego, al trasladarse a Caracas la sede canónica de Venezuela, su Catedral se convirtió en un sitio sumamente importante, no sólo desde el punto de vista religioso, sino que era lugar de referencia y de encuentro y, además, se convirtió en el centro más destacado de las actividades musicales del país. Según informa José Antonio Calcaño (Calcaño, José Antonio, Cuatrocientos años de música caraqueña, Edición Especial del Círculo Musical, Caracas, Venezuela, 1967) en una fecha tan temprana como 1657, veinte años después del traslado de la Catedral, había en el sitio un organista, seis capellanes de coro y un bajonista, y al año siguiente fue contratado un tenor y tiple, José Fernández Montesdeoca. En 1671 fue nombrado el primer Maestro de Capilla de la Catedral, el cura Gonzalo Cordero, que, además de tocar órgano y clave se dedicaría a la enseñanza musical. Para entonces, además del Maestro de Capilla, contaba la Catedral con “sochantre, organista, seis capellanes cantantes (tres de los cuales, además, tocan instrumentos) y seis niños” (Calcaño, José Antonio, Op. Cit.). Poco tiempo después, el Maestro de Capilla de la Catedral (el tercero de ellos, Francisco Pérez Camacho), asumirá la primera cátedra de música del Colegio Seminario de Santa Rosa. Pérez Camacho, poco después será también el primero en dar clases de música en la Universidad de Caracas. El cargo de Maestro de Capilla de la Catedral será desempeñado posteriormente por Silvestre de Mediavilla, Jacobo Miranda, Ambrosio Carreño (fundador de una notable estirpe de músicos caraqueños), Alejandro Carreño. A fines del Siglo XVIII se produce en Venezuela un fenómeno musical importante, que a pesar de su nombre está íntimamente ligado a la Catedral: La Escuela de Chacao. El padre Sojo (Pedro Ramón Palacios y Sojo, tío de Simón Bolívar) y Juan Manuel Olivares fueron los dos grandes conductores de ese movimiento musical, uno de los dos o tres más importantes del Nuevo Mundo. Se le ha llamado “Escuela de Chacao” porque sus integrantes solían reunirse a estudiar y tocar música en la Hacienda La Floresta, del padre Sojo (hoy Urbanización La Floresta y alrededores), en la Hacienda San Felipe, del padre (García) Mohedano (hoy La Castellana) y en los terrenos de Bartolomé Blandín (que hoy son el Caracas Country Club), tierras entonces de cultivo ubicadas en torno al pueblo de Chacao, que hoy es parte de Caracas. Olivares y Sojo lograron formar un nutrido grupo de músicos de altísima calidad dedicado a cultivar el repertorio religioso con personalidad propia, aun cuando haya recibido alguna influencia de Pergolesi, Scarlatti, Haydn y Mozart, lo que viene a probar que recibían información fresca de Europa. El movimiento musical que existía en la Catedral de Caracas en la mitad del Siglo XVIII se transmitió en forma directa a los compositores de la Escuela de Chacao por intermedio del propio Padre Sojo, de Olivares, de Bartolomé Bello (el padre de Andrés Bello, que además era abogado y comerciante; hijo menor del maestro de zapatería José Custodio Bello, llegó a desempeñar posiciones importantes en la Colonia, como Fiscal General de la Real Hacienda y de la Renta del Tabaco, en Cumaná, en donde fue socio de don Vicente de Sucre y Urbaneja, padre del futuro Gran Mariscal de Ayacucho; nació en Caracas en 1758 y murió en Cumaná en 1804), José Francisco Velásquez y otros. Entre los integrantes de ese grupo, que será además parte y testigo del nacimiento de Venezuela como país independiente, están José Ángel Lamas, Juan José Landaeta, Cayetano Carreño (hermano de Simón Rodríguez), Lino Gallardo, José Francisco Velásquez (hijo del otro), Pedro Nolasco Colón, Juan Francisco Meserón, Atanasio Bello Montero (que además fue un verdadero empresario musical, difusor entre nosotros de grandes óperas y composiciones europeas del primer tercio del siglo XIX), José María Izasa (socio del anterior en La Compañía) y José María Montero. Todos ellos tendrán en común, además de la pertenencia a la Escuela de Chacao, el estar ligados a la Catedral de Caracas. José Ángel Montero, hijo de José María, será en 1867 Maestro de Capilla de la Catedral (1867) y autor de una de la que generalmente se considera la primera ópera venezolana (Virginia), que fue reestrenada en el Siglo XX por Primo Casale, en lo que probablemente haya sido más bien una versión del director que propició (y dirigió) el reestreno, que la obra original tal como debe haberla conocido el público caraqueño del Siglo XIX, seguramente entusiasmado por los arrestos europeos de Guzmán Blanco (Aunque Virginia, –1873– se ha considerado siempre la primera ópera venezolana, los musicólogos José María Peñín y Walter Guido investigadores ligados al Instituto Latinoamericano Vicente Emilio Sojo, publicaron hace algún tiempo que lo fue en realidad El Maestro Rufo (1847) ópera bufa de José María Osorio, curioso personaje que, además de músico, fue zapatero (Ver: Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar, Caracas, Venezuela, 1988, Tomo E-O, p. 1.186). En tiempos recientes, uno de los grandes valores de la música venezolana, el maestro Juan Bautista Plaza, fue Maestro de Capilla de la Catedral de Caracas entre 1923 y 1948. Durante su gestión se estrenó el Requiem in Memoriam Patris Patriæ de Vicente Emilio Sojo, compuesto especialmente para conmemorar el centenario de la muerte de Simón Bolívar (y que fue reestrenado varias décadas después por la agrupación Solistas de Venezuela, que lo llevó también a New York y Viena, con singular éxito). Plaza estudió en el Instituto Superior de Música Sagrada, en Roma y fue profesor de su especialidad en Caracas. Autor de muchas obras que se han difundido por toda América y el mundo, como la Fuga Criolla, etcétera. También Vicente Emilio Sojo, que con su tesón fundó uno de los movimientos musicales más importantes que se han producido en Venezuela, al que pertenecieron los maestros Antonio Estévez, Carlos Figueredo, Inocente Carreño, Blanca Estrella, Ángel Sauce, José Clemente Laya, Gonzalo Castellanos, Evencio Castellanos, Antonio Lauro, Raimundo Pereira, Modesta Bor y muchos otros, estuvo ligado a la Catedral, de cuya Tribuna Musical fue subdirector cuando era director Juan Bautista Plaza. Desafortunadamente, con la creación de teatros dedicados a la música (considerados en muchos casos por las autoridades, como en el caso del Teresa Carreño, auténticas y reales catedrales, aunque después de 1999 más bien sería una catedral de pacotilla, más dedicada a la política populista que a la cultura), la actividad musical de la Catedral ha tendido a desaparecer, aunque no del todo, pues ocasionalmente se montan conciertos en su espacio, especialmente de música sacra. Con esas tendencias (la de auténtica catedral y la de catedral de pacotilla), en general, lo único que se ha hecho es impedir que la población en general tenga acceso a la música y conseguir que, de nuevo, ese acceso esté limitado a las clases pudientes, ya no por el accidente genético de haber nacido en la clase de los mantuanos o los grandes cacaos, sino por haber llegado a las alturas de la plutocracia, que no siempre entiende ni aprecia la luz de los sonidos.Y a pocos pasos de la torre, en plena Plaza Bolívar, sonaba otro tipo de música: La de la retreta. Entre 1909 y 1946 fue director de la Banda Marcial Caracas Pedro Elías Gutiérrez, que le imprimió un sello muy especial. Antes lo había sido Sebastián Díaz Peña, y después lo serán muchos otros, siempre dentro de una suerte de tradición caraqueña que por desgracia parece condenada a convertirse en recuerdo: La reunión en la Plaza Bolívar, los domingos en la mañana y un día de la semana, para escuchar la música de la banda. Ya no existe la de siempre, pues, en contra de la tradición, hoy la Venezuela petrolera ha transformado en “banda de conciertos". Será allí en donde por muchísimos años se escucharán merengues venezolanos, de gran belleza y finura, o pasodobles caraqueños, o joropos, piezas que la llegada de la radio comercial ha tratado de destruir, y casi lo logra. Una de las mayores desgracias caídas sobre el pobre país de Bolívar en la transición del siglo XX al XXI ha sido la utilización de la Plaza Bolívar como base de operaciones de grupos neofascistas alentados por el gobierno, lo cual impide que la Plaza. Convertida en paseo peatonal durante la gestión del gobernador Diego Arria (1975) sea utilizada por la población pacífica y decente como lugar de recreación, sobre todo los domingos y días de fiesta, cuando puede convertirse centro de atracción para gente que querría oír música, o que intenta que sus niños disfruten de la calma de una zona sin automóviles ni camiones ni energúmenos que disfrutan hiriendo y agrediendo a la gente. Recuperar ese espacio sería hacer escuchar de nuevo la voz de la torre. Una voz que nació mucho antes del tiempo de Bolívar y, extrañamente, podría estar viva todavía.

Capítulos Publicados:El Paraíso Partido(Venezuela antes de la Independencia)

Obertura

El Sonido de las Sombras

El Topetazo

El Tanteo por Oriente

El Tanteo por Occidente

Tirano de Sombra y Fuego

La atracción del centro

El Viaje al Edén

El día de Caracas

La Agonía de Occidente

Los viajeros forzados

El gobierno de papel

El Blanco Tejido de las Ro­jas

Los primeros pasos del Quijote

La Luz de los Sonidos

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