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miércoles, mayo 04, 2022

La primera derrota del Imperio del Sol (la Batalla del Mar del Coral)

La primera derrota del Imperio del Sol

Carlos Balladares Castillo

Publicado el 04 de mayo de 2022 en El Nacional. 

El 8 de mayo de 1942 finaliza la Batalla del Mar de Coral con el retiro de las flotas Aliada (no solo era Estados Unidos (EEUU), sino también Australia) y japonesa. “De esta forma terminó el primer gran encuentro naval que registra la historia, en el que los buques de superficie no intercambiaron un solo disparo”, concluye el informe redactado por el comandante en jefe de la USNavy el almirante Ernest J. King (1944, A Report of Secretary of de the United States Navy). Frase que no se ha dejado de repetir en la historiografía, los documentales y el cine; aunque en este último no conozco ninguna película a diferencia del otro enfrentamiento entre portaviones: Midway (4-7 de junio de 1942). Si el pequeño bombardeo sobre Tokio del general Jimmy Doolitle fue el contragolpe de los Aliados después de Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial (SGM), el primer combate entre portaviones de la historia fue la primera derrota nipona al impedir la realización de la “Operación MO” (plan de invasión de Port Moresby en Nueva Guinea).

Sir Winston Churchill en su obra magna La Segunda Guerra Mundial (1948-56), dedica al tema el capítulo IX “Las victorias navales estadounidenses: El Mar del Coral y Las Islas de Midway” del “Libro III. La Gran Alianza”. Sus palabras iniciales advierten su importancia: “En ese momento se produjeron en el océano Pacífico unos acontecimientos conmovedores que afectaron el curso de toda la guerra”. Y su explicación es la siguiente: “A finales de marzo la primera fase del plan de guerra japonés había sido un éxito tan completo que sorprendió incluso a sus autores”, tal como afirmamos en la serie de artículo que analiza esta ofensiva: su avance fue mucho más rápido que el alemán en Europa.

Churchill señala que el Japón en vez de consolidar lo logrado, optaron después de grandes debates del Alto Mando, por extender el “perímetro defensivo” e incluso con la temeridad de hacerlo en dos áreas separada por miles de kilómetros: el sur frente a las costas de Australia y al norte en Midway y las Aleutianas (archipiélago de Alaska). Las causas de estas decisiones las identifica en “la convicción de que las potencias occidentales no estaban dispuestas a luchar hasta morir”, la victoria de Adolf Hitler en Europa, “la tentación natural del éxito arrollador” y un diagnóstico errado al no tener en cuenta “las fuerzas mundiales en su auténtica proporción”. Concluyendo: “fue cambiar una ventaja bastante fuerte y firme por un dominio extenso y poco rígido, que no estaban en condiciones de defender”. Era tal su ceguera que muchos soñaron con la conquista de Pearl Harbor, Australia y la India (para incluso entrar en contacto con la expansión alemana por el Cáucaso).

El objetivo estratégico de la “Operación Mo” (comandada por el vicealmirante Shigeyoshi Inoue) era el dominio de los mares e islas que bordeaban la costa nororiental de Australia para detener la comunicación directa con Estados Unidos (evitar así la amenaza de desembarcos en el perímetro sur del Imperio nipón). Los medios o tácticas serían el finalizar la campaña de Nueva Guinea al capturar Port Moresby y controlar las Islas Salomón, Samoa, Fiyi y Nueva Caledonia (posteriormente). Las fuerzas de desembarco saldrían de Rabaul de Nueva Bretaña en las Salomón (conquistada por los japoneses el 23 de enero a las fuerzas australianas) la cual se había convertido en una base fundamental desde donde salían bombarderos que apoyaban las campañas en la zona (Nueva Guinea y Salomón). También contarían con la protección de un portaviones ligero (Shoho) y los pesados: Zuikaku y Shokaku (todos acompañados por 6 cruceros y 6 destructores). La isla de Tulagi fue ocupada el tres de mayo y para el diez estaba prevista la invasión de Port Moresby.

La inteligencia de la Marina estadounidense había logrado buena parte de los códigos de comunicación del Japón, de modo que conocían sus planes aunque no totalmente. La comprobación de los mismos se lograba con la acción de submarinos e hidroaviones de vigilancia o exploración. En este sentido la película Battle of The Coral Sea (Paul Wendkos, 1959) resalta este papel al relatar cómo un submarino descubre la flota japonesa y después de caer prisioneros (una parte que es bastante incoherente aunque al menos no usa la tradicional visión racista que se tiene en Hollywood de los japoneses en la SGM, y dato curioso: en ella debuta George Takei), logra escapar y entregar la información. El problema del filme es que posee ese nombre ¡y solo le dedica los últimos cuatro minutos a la batalla con pésimos efectos! Es muy lamentable que no exista una película que reconstruya tan importante hecho cómo se ha logrado con otros. En Air Force (Howard Hawks, 1943) un B17 que participa ficcionalmente en muchos eventos del Pacífico desde Pearl Harbor hasta el Mar del Coral, se encarga de informar de la posición de los barcos nipones de la “Operación Mo”.

El almirante Chester Nimitz (que había sido nombrado comandante de la flota de EEUU en el Pacífico a los pocos días de Pearl Harbor y en marzo del 42 máximo jefe del Pacífico lo cual compartía con el general Douglas MacArthur que estaba centrado en el sudoeste de Asia y el Pacífico); designó al contraalmirante Frank J. Fletcher con dos portaviones (el Yorktown y el Lexington o “Lady Lex” como le llamaban popularmente) y 21 naves más para detener los desembarcos enemigos. Los encuentros se dieron el 7 y el 8 de mayo, el primer día los SBD Dauntless (bombardero en picada) y TBD Devastators (torpederos) hundieron el Shoho. Se detuvo la invasión hasta que una fuerza más poderosa (el Zuikaku y Shokaku que estaban previstos para ello) hundiera la amenaza Aliada. En la madrugada ambos pares de portaviones se buscaban entre sí, en un caso hubo tal confusión que un avión japonés aterrizó en la cubierta enemiga. En la mañana el Shokaku perdió la operatividad de su cubierta por la acción de los Dauntless pero no fue hundido. Al mismo tiempo, los aviones nipones atacaron a sus contrincantes recibiendo la peor parte “Lady Lex” aunque se mantenía a flote hasta que dos explosiones internas hizo que fuera considerado perdido, al final dos destructores amigos lo remataron (en marzo del 2018 un equipo de búsqueda de pecios lo descubrió a tres kilómetros de profundidad).

La consecuencia de la Batalla del Mar del Coral fue la primera derrota del Imperio del Sol aunque a nivel de barcos hundidos (cada una perdió un portaviones) y daños podría parecer que ambas flotas quedaron en tablas. El hecho cierto es que la ofensiva y el cúmulo de victorias japonesas se había detenido. Toda esta zona seguiría en manos de los Aliados y solo los nipones intentarían construir un aeródromo en Guadalcanal para amenazar la comunicación entre Australia y EEUU que era el objetivo inicial, razón por la que en agosto el almirante Nimitz centraría su esfuerzo en arrebatárselos. Los portaviones Zuikaku y Shokaku quedaron tan dañados que no pudieron apoyar la invasión a Midway, nunca sabremos si esto habría hecho la diferencia. A principios de junio analizaremos la más importante batalla aeronaval del Pacífico (Midway) mientras tanto volveremos al Frente europeo, retomando la semana que viene la campaña en la Ucrania ocupada por los nazis.

Imágenes tomadas de: 

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miércoles, marzo 02, 2022

El Imperio del Sol Naciente (VII) y algunas palabras sobre la Invasión de Ucrania

El Imperio del Sol Naciente (VII) y algunas palabras sobre la Invasión de Ucrania.

Publicado en El Nacional y Opinión y Noticias. 

El jueves 24 de febrero de 2022 (inicio de la invasión de Rusia a Ucrania) quedará en la historia como una fecha a tomar en cuenta para comprender cambios importantes en el Orden Internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial (SGM). Muchos historiadores e internacionalistas así lo han afirmado (recomendamos a Yuval Noah Harari, Timothy Snyder y Henry Kissinger) y varios han recordado que no se puede ser tolerante con los autócratas expansionistas por miedo a la guerra, tal como ocurrió los años previos al último conflicto global. Y desde internet han ofrecido pleno apoyo al pueblo y al Estado de Ucrania tal como nuestro admirado James Holland (@james1940). ¿Es que no se aprendieron las lecciones de la SGM? Imágenes de familias ucranianas durmiendo en los andenes del metro nos han recordado a los londinenses durante el Blitz, personas llorando ante sus seres queridos asesinados por las bombas y misiles rusos, los refugiados huyendo a las fronteras ¡y padres despidiéndose de sus hijos u hombres de sus mujeres para ir a luchar!  Como dice la portada de la revista Time: “El retorno de la historia. Cómo Putin destrozó los sueños europeos”. Después de un breve análisis del presente retomaremos el Frente del Pacífico y sureste asiático.

No nos consideramos opinadores de toda noticia, nuestra meta es la investigación permanente de algunos temas específicos (los de nosotros son: el personalismo político desde el siglo XIX, la democracia, la SGM y el cine histórico). Pero desde esas perspectivas podemos “mirar” y buscar comprender el presente y afirmar que el primer día de la ocupación rusa parecía que Goliat vencería a David ante una nueva Blitzkrieg (apoyada en la diferencia abrumadora entre agresor y víctima) y no se tenían noticias de resistencia por parte del ejército ucraniano, pero al pasar 24 horas las cosas cambiaron radicalmente con la unidad de Occidente frente a Rusia tomando decisiones inéditas en la historia. Sanciones económicas que desplomaron el rublo en 30 % y el abandono del pacifismo alemán y la tradicional neutralidad de Suecia ¡y Suiza! (al enviar armas a los defensores). Ni hablar de Polonia que generosamente fue el primero en enviar ayuda militar y recibir miles de refugiados. Pasan los días y la opinión pública internacional, los Estados en especial las democracias, se solidarizan con el pueblo ucraniano que nos recuerda a los finlandeses en la Guerra de Invierno (1939-40) al enfrentarse a los tanques soviéticos solo con bombas molotov (acá fue que se originaron).

Es imposible no pensar en las palabras de nuestra querida maestra Graciela Soriano de García-Pelayo que asumimos como historiadores:

Pienso, con Croce, que “toda historia es historia contemporánea”. Así reconozco y expreso que mis intereses como historiador arrancan del presente y se explican por él y desde él. Quiere decirse que en él y desde él he gestado unas propias preocupaciones historiográficas. (…) El siglo xxi en el que recién entramos, con todo su desarrollo tecnológico e informático, está mucho más cerca de los dos anteriores, lo cual conduce ineludiblemente a preguntarse por qué subsisten los problemas, los procesos no se cierran y las mentalidades no cambian. (…) La reflexión se nutre de inmediato, pues, de un lado, con la observación, desde la actualidad, del contraste entre los cambios aparentes y el estancamiento de la mentalidad, de otro, con otras reflexiones que buscan la explicación de una lógica histórica que devuelve recurrentemente el proceso, como en un olvidado “juego de la oca”, a casillas anteriores a las que ingenuamente no hubiéramos creído nunca regresar. (“Formas del curso de la historia en Venezuela: ¿Historia con sentido o “juego de la oca”?”; 2006).

En este sentido, es inevitable ver el retorno de una guerra en Europa con amenazas de otra en Asia (el mismo día de la invasión China se acercó al espacio aéreo de Taiwan con cazas). Y la primera causa de la misma en Ucrania es una Rusia que vuelve con sus anhelos imperiales que nacieron con Pedro el Grande (1672-1725) y que llegaron a su máxima expresión con la victoria de la SGM bajo la Unión Soviética, por no hablar del trauma que significó que una nación europea le generara 27 millones de muertos en una guerra de exterminio durante este mismo conflicto ¡Y que por tanto no se les debe permitir que se acerquen más a sus fronteras! (Derecho Internacional, soberanía, autodeterminación de los pueblos ¡bien, gracias!).

Ahora, volviendo al 80 aniversario de la SGM en nuestro análisis de la ofensiva japonesa en el Pacífico y el sureste asiático, después de la conquista de la estratégica fortaleza de Singapur (explicada en nuestro anterior entrega), los nipones anhelan consolidar el perímetro defensivo que aísle Australia, la India y los Estados Unidos de su principal fuente de petróleo y caucho que será Indonesia (además de madera y arroz). Pero también representa una gran cantidad de mano de obra porque es la colonia más poblada de la región después de China y la India; 70 millones de almas de los cuales cuatro serían obligados a trabajar para el ocupante. Es la joya estratégica y su conquista comenzó, tal como explicamos los artículos II, IV y V de esta serie, a poco más de una semana del ataque a Pearl Harbor el 16 de diciembre de 1941 con la invasión del Borneo inglés y se terminará el 21 de abril de 1942. Las islas más importantes eran Java (donde está su capital: Yakarta, conocida en esos años como Batavia) y Sumatra (esta última separada de Singapur por una pequeña franja de mar conocida como el estrecho de Malaca). En su avance de norte a sur de las fuerzas del general Hisaichi Terauchi (ascendido en marzo a “Gensui” o mariscal de campo) por las islas, conquistan Borneo el 23 de enero, las Célebes caerían en febrero y desde allí con el dominio de sus aeródromos y con el apoyo de los portaviones Hiryu y Soryu ocuparían Ambon y Timor (la mitad era colonia portuguesa y no le fue respetada su neutralidad).

El desembarco en Sumatra fue precedida el 14 de febrero por la toma de su aeródromo en Palembang por medios aerotransportados (casi 500 paracaidistas japoneses) y el 23 fue apoyado por un levantamiento popular contrario a los holandeses. Por esta razón se liberaría al líder independentista Achmed Sukarno que colaboraría con el nuevo ocupante hasta que cambió de bando. En la isla se lucharía hasta el 28 de marzo. Los Aliados trataron de coordinar sus acciones bajo un solo comando a partir del 15 de enero el cual recayó en el británico general Archibald Wavell (conocido por su acción en el Medio Oriente en especial la “Operación Compass”, ver nuestros artículos de enero del 2021). Una de sus acciones más importantes fue reunir una flota combinada para evitar los desembarcos en Java generando la Batalla del Mar de Java el 27 de febrero de 1942. La misma fue la más grande hasta la fecha desde la de Jutlandia (1916) en la Primera Guerra Mundial. Los Aliados al mando del contraalmirante holandés Karell Doorman (que decidió hundirse con su crucero) se poseían 14 barcos y del lado japonés bajo el contraalmirante Takeo Takagi eran 18 que protegían a 40 transportes. En esta ocasión el protagonismo fue el diestro uso de torpedos del lado japonés, la aviación solo ayudó en la ubicación del enemigo. Del lado Aliado se cometieron varios errores como el no tener apoyo aéreo y falta de coordinación, lo que les costó 5 naves y 2300 marinos generando solo daños a un destructor nipón. Existe un documental neerlandés del mismo título de la batalla dirigido por Niek Koppen en 1995 y sobre Indonesia no conocemos películas salvo las que se centran en su independencia (en el 2020 dirigida por Jim Taihuttu se estrenó una sobre el tema: The East).

El triunfo de la Armada Imperial Japonesa le permitiría consolidar la conquista del archipiélago de Indonesia que era su principal objetivo en la ofensiva desde Pearl Harbor. Grandes cantidades de alimentos, petróleo y caucho abastecerían su máquina de guerra hasta que sus líneas de comunicación comenzaron a ser cortadas por la reconquista Aliada de los mares en los años siguientes. Holanda perdió su Armada lo cual facilitó la independencia de sus colonias una vez finalizada la SGM, hecho que se fortaleció con su derrota y el desarrollo de los movimientos independentistas estimulados por lo que los nipones llamaron “la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental”. La semana que viene explicaremos qué ocurría en China simultáneamente a la expansión del Imperio del Sol Naciente, el cual es un ejemplo de cómo Occidente no abandonó a este pueblo que luchaba contra un invasor mucho más poderoso militarmente.

miércoles, febrero 16, 2022

Los submarinos alemanes atacan a Venezuela (80 aniversario del ataque al "Monagas")

Los submarinos alemanes atacan a Venezuela


Carlos Balladares Castillo

Publicado El Nacional

La madrugada del 16 de febrero de 1942 un convoy de tanqueros petroleros recorría las aguas venezolanas desde Maracaibo hasta Curazao, tal como hacía desde el inicio de la explotación petrolera y el establecimiento de las refinería en Aruba, Curazao y Trinidad en las décadas de los veinte y treinta y cuyo nombre era “la flota mosquito”. Al pasar frente a la Península de Paraguaná a 30 kilómetros de Punta Macolla fueron atacados por el U-502 del capitán Jürgen von Rosenstiel de la Kriegsmarine (armada del Tercer Reich) el cual logró hundir al Tía Juana, el San Nicolás y el Monagas, siendo este último de bandera venezolana y como en todos los tanqueros había criollos fallecieron en total nueve de ellos. Mientras tanto el U-67, comandado por el capitán Günther Müller-Stöckheim, cañoneaba desde la superficie la refinería de Curazao y el U-156 de Werner Hartenstein la correspondiente de Aruba hundiendo dos más: el Pedernal y el Oranjestad. Un cuarto submarino, el U-161 de Albrecht Achilles, acechaba entre Paria y Trinidad. Esa noche murieron más de 50 tripulantes dando inicio a las 35 incursiones frente a nuestras costas y mar territorial que llevaron a pique o averiaron a 69 buques mercantes desde 1942 a 1944. Se dice que en las profundidades de nuestros mares reposan cuatro U-boots con la esvástica nazi. La Segunda Guerra Mundial (SGM) no fue un conflicto distante o extraño para nuestra nación.

El origen de este ataque está en el inicio de una nueva etapa en la larga Batalla del Atlántico. La misma comenzó con la entrada de los Estados Unidos en la SGM después de Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941) y la declaración de guerra de Adolf Hitler cuatro días después. Los submarinos del almirante Karl Doenitz comenzaron lo que llamaban unos nuevos “tiempos felices” (enero de 1942 a febrero de 1943), en el cual logran cifras de hundimiento que podían poner en peligro el esfuerzo de guerra Aliado. La causa respondía a que los mercantes estadounidenses y el comercio en torno al continente americano no escuchó los consejos de seguridad de la Royal Navy (viajar en convoy y apagar las luces de las ciudades portuarias), además de la inexperiencia en combate de la US Navy, por lo que de esta forma fueron fáciles víctimas de las “manadas de lobos”. El almirante Doenitz buscará aprovechar esta situación al máximo y entre sus políticas planea la llamada “Operación Neuland”, que tenía como objetivo el reducir el transporte del petróleo venezolano. El mismo era fundamental debido a que el 64% del combustible de los Aliados en Europa y África del Norte provenía de la refinería de Aruba cuyo único proveedor era Venezuela, y a su vez la de Curazao, también era abastecida por los pozos del Lago de Maracaibo y producía el 80 % de la gasolina usada por la Royal Air Force (Ramón Rivas, 1995, Venezuela, petróleo y la Segunda Guerra Mundial).

Venezuela durante los gobiernos de los generales Eleazar López Contreras (1935-41) e Isaías Medina Angarita (1941-45) mantuvieron la misma política de todo el continente: seguir el liderazgo de los Estados Unidos. Se pasó de la neutralidad a una ruptura de las relaciones con los países del Eje en diciembre de 1941. Pero una vez que fuimos atacados no se declaró la guerra como sí hicieron otras naciones de Iberoamérica (desde diciembre de 1941 a diciembre de 1942: Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, Brasil, Cuba, México y Colombia), pero se inició la mejora militar de nuestra Armada y la defensa en general, solicitando la ayuda de Estados Unidos e incluso permitiendo la asistencia de su personal militar con artillerías de costa. Bajo la Ley de Préstamo y Arriendo se nos adjudicaron cuatro nuevas patrulleras con detectores acústicos y la mejora de los cañoneros General Urdaneta y General Soublette para tener capacidad antisubmarina. Es importante recordar que esa trágica madrugada el cañonero General Urdaneta comandado por el teniente de navío Wolfgang Larrazabal, no pudo hacer nada ante la amenaza salvo rescatar los que saltaron al mar, ahora iba ser distinto. Otras medidas que se asumieron fue vigilar a la comunidad alemana, en especial a los miembros de la sección en el país del partido nazi hasta que muchos fueron expatriados o enviados a campos de concentración nacionales. Pero ese es un tema que trataremos en su momento.


Nuestras principales fuentes; además de las que hemos venido usando en nuestras entregas sobre la Batalla del Atlántico (David Mason, 1968, Submarinos: la amenaza secreta; etc.) y las obras generales de los historiadores: Antony Beevor, 2002, La Segunda Guerra Mundial y Williamson Murray y Allan R. Millett, 2000, La guerra que había que ganar; fueron las del amigo y mayor conocedor del desarrollo de la Batalla del Atlántico en aguas venezolanas: el Capitán de Navío (retirado) Luis Farage Dangel (compilador), 2010, Venezuela y la Segunda Guerra Mundial y la de mi hermano el biólogo marino Clemente Balladares, 09-I-2020, “La noche de los submarinos nazis en Venezuela”. La semana que viene retomamos la ofensiva japonesa en el Pacífico.

miércoles, julio 15, 2020

El impacto de la Batalla de Francia (1940)en Venezuela. El 80 aniversario de la Invasión a Francia (y X).


El 80 aniversario de la Invasión a Francia (y X)

Carlos Balladares Castillo

En los primeros días de junio de 1940 pocos venezolanos atendían “la tragedia europea”. La prensa y la radio informaban de las derrotas de los ejércitos Aliados frente al indetenible avance de la maquinaria de guerra alemana, pero como noticias del exterior siempre eran secundarias y muy lejanas para las angustias locales y más importantes de los criollos. En este contexto dos caraqueños dialogan sobre los destinos de Francia y el Mundo, y uno afirma con jactancia: “Mein Fuhrer pronto tomará París, dándole una lección a esos engreídos franchutes; y después los ingleses tendrán que aceptar que Alemania es la nueva potencia o sufrir también la ocupación”. Su amigo, admirador de los “americanos” cuya cultura y economía son ya parte del día a día nacional, le responde con claro disgusto: “Los Estados Unidos no dejarán de apoyar a Inglaterra y tarde o temprano pelearán con toda su fuerza industrial. La ciudad luz puede caer pero Londres resistirá hasta que las democracias triunfen sobre la dictadura nazi”.

La anécdota anterior me la contó en mi niñez una tía abuela cuando yo le preguntaba, fascinado por las películas sobre la Segunda Guerra Mundial que pasaban con mucha frecuencia en la televisión, cómo había vivido esos tiempos. Nunca olvidaré que para mí fue un gran impacto pensar que existiera gente que apoyara a los malos del cine: los nazis. De inmediato le pregunté a mi abuela: ¿Y a quién apoyaban ustedes? “¡A los Aliados por supuesto!”, respondió con una seguridad que me tranquilizó. Y esta era la tendencia general porque no solo nuestra economía dependía fundamentalmente del petróleo que extraían compañías estadounidenses y británico-holandesas, y que consumían los “americanos” como siempre se les dijo; sino que ya todo lo que comprábamos manufacturado e incluso algunos alimentos venía de la potencia del Norte. Por no hablar que el cine, la radio y las costumbres eran cada día más y más asimiladas a las de Norteamérica.

Se puede entender que algunos pocos pensaran lo contrario basados en la admiración por los rápidos triunfos militares del Tercer Reich. También por el papel protagónico de los grandes hombres siguiendo nuestra tradición personalista tanto en la práctica política como en el pensamiento positivista, y el romántico “antiyanquismo”. El simple rechazo a la “invasión estadounidense” de las últimas décadas por la gran inversión petrolera y comercial. Nacionalistas extremos o idealistas basados en lecturas como el Ariel del uruguayo José Enrique Rodó, del cual por cierto hay un busto en una plazita-redoma de San Bernardino, por no hablar de la influencia de la pequeña colonia alemana y la propaganda nazi desarrollada en sus organizaciones: colegio y club.

La cuarentena que padecemos por el COVID-19 me impidió revisar la prensa de la época. Los archivos como buena parte de las oficinas estatales se encuentran cerrados. Solo pude examinar lo muy escaso (cercano a la nada) que se encuentra digitalizado, y los textos de 1939 a 1941 de Pensamiento Político Venezolano del siglo XX. Y pude ver que la Segunda Guerra Mundial no se nombra salvo con algunas pocas palabras, mucho menos Francia. Se observa claramente que no está en sus pensamientos o preocupaciones ¡ni siquiera porque el 10 y 12 de junio de 1940 una nave francesa (“Barfleur”) cañonea dos buques italianos (“Alabama” y “Dentice”) en el Golfo de Venezuela y la primera quedó encallada en la barra de Maracaibo!

No niego que sea una simple aproximación con un uso muy escaso de fuentes (la cual espero pronto ampliar y explicar en un artículo historiográfico), pero un testimonio de la época (entrevista que aparece el 21 de marzo de 1941 en el periódico Ahora) se refiere a la guerra en general y me confirma esta percepción. Leamos sus palabras:

Ahí tiene usted la actitud tan generalizada frente a la guerra europea. Se le mira desde aquí, sobre la ventana del Caribe, con la misma actitud con que el aficionado a las carreras de caballo contempla una competencia hípica. Inclusive, la guerra es para muchos apenas una fuente inagotable de chistes, a costa de los italianos. Y la verdad es que ningún motivo de regocijo o despreocupación podemos encontrar en la trágica hecatombe.

Después de explicar que no se puede comparar nuestra situación con la que vivimos en la Primera Guerra Mundial porque en aquel entonces “no contábamos en el mapa político y económico internacional”, y ahora en cambio somos el tercer productor de petróleo por lo que “jugamos, sin saberlo y sin quererlo un arriesgado papel: el de codiciada presa de las grandes potencias, urgidas todas de petróleo”. Y concluye:

Esta contienda tiene características diferentes de las del primer gran conflicto interimperialista. El eje totalitario lucha no solo para aniquilar en los cinco continentes las formas democráticas de Gobierno y todo sentido de dignidad humana, sino que también se ha propuesto rectificar los rumbos del universo y dominar el mundo. En su monstruoso anhelo de realizar una hegemonía ecuménica ha introducido un elemento filosófico nuevo en las pugnas entre las grandes filosofías: el racista.

Al leer estas líneas nos impresiona la capacidad de este joven político venezolano para analizar la realidad internacional en relación a Venezuela, y muy especialmente al identificar la gravedad del avance de los totalitarismos. Los campos de exterminio no existían porque se estaban creando pero él ya habla de la esencia de la guerra que está íntimamente relacionada con ellos. Nos referimos a la supervivencia de “todo sentido de dignidad humana”. En este nuevo orden racista que se formaba, nuestro lugar como mestizos y país petrolero nos hacía “contarnos entre los más expuestos a la agresión fascista (…), al bombardeo nazi”. La distancia, advertía, no era ya una protección y acá usa una referencia a la Batalla de Francia: “El Atlántico, amigo, es una precaria Maginot de agua salada. (…) Si el océano es una barrera ¿cómo se explicaría que Curazao a escasas millas del litoral falconiano, esté provisto de numerosos refugios antiaéreos?” Y finaliza recordando que en la isla se refina petróleo venezolano. Ese joven se llamaba Rómulo Betancourt.

Al seguir con nuestra meta de analizar la Segunda Guerra Mundial en su historiografía y producción de cine cada vez que se cumpla el 80 aniversario de un hecho importante en esta conflagración, dejamos el tema petrolero venezolano para más adelante y anunciamos que nuestra próxima serie será sobre la Batalla de Inglaterra. De esta campaña los hechos más importantes se dieron desde finales de julio hasta septiembre de 1940. Ahora queremos finalizar con la Batalla de Francia contando otra pequeña anécdota que ilustra el impacto de la misma en Venezuela. El testigo fue Héctor Mujica (futuro político y escritor), quien para ese momento era estudiante y sobre la misma afirmó: “Son cosas que no se olvidan, que no deben olvidarse”.

El 14 de junio de 1940 las tropas entraban a París y la noticia se supo de inmediato gracias a la radio, la cual en nuestra tierra ya estaba muy bien establecida en las principales ciudades como era el caso de Barquisimeto. En esta urbe un joven profesor de historia del Liceo Lisandro Alvarado, que también era locutor, se enteró de la terrible noticia. No podía dar clases como si nada pasara. Su indignación era inmensa: la París de la revolución, la democracia y la república había sucumbido bajo las botas y los tanques de la barbarie hitleriana. Se paró frente a la clase, cual maestro Keating de La sociedad de los poetas muertos, y les contó a sus pupilos la tragedia. Acto seguido les pidió que se pusieran también de pie y comenzó a cantarles: “Allons enfants de la Patrie,/ Le jour de gloire est arrivé!/ Contre nous de la tyrannie/ L'étendard sanglant est levé.” Ese profesor era mi abuelo Alberto Castillo Arráez.

Imagenes tomadas del blog de Luis Heraclio Medina. Ver aca: http://cronicasyotrashistorias.blogspot.com/2017/02/1940-cuando-la-guerra-llego-venezuela.html

jueves, agosto 01, 2019

Hoy se cumplen 200 años del natalicio de Herman Melville (1819-1891) (mi columna de los miércoles en El Nacional)


Resultado de imagen para herman melville¿Por qué recordar a Herman Melville en su bicentenario?

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Mañana primero de agosto se cumplen doscientos años del nacimiento del gran escritor estadounidense Herman Melville (1819-1891). Grande porque creó una novela llamada “total” y “representante del cosmos” humano respectivamente por el Nobel Mario Vargas Llosa (1936) y Jorge Luis Borges (1899-1986), y por ello equiparables con Don Quijote o La guerra y la paz. Pero para los amantes de la literatura náutica Melville resulta un escritor mucho más importante, por su perfecta descripción de la navegación a vela durante su edad de oro: de finales del siglo XVIII a la primera mitad del XIX. Y a través de sus letras mostrarnos las pasiones y virtudes humanas en las situaciones extremas de ese micromundo que es un barco, y el cual puede trasladarse a cualquier colectividad humana.

Por dar el mejor ejemplo de sus historias piensen en la siguiente: un jefe con poderes excepcionales convence al grupo que dirige de haber descubierto la causa de todos sus males, y que deben centrar todos sus esfuerzos en destruir dicha causa; de esa forma poco a poco se obsesionan y enloquecen generando su propia destrucción ¿este relato les suena parecido a todos los venezolanos? Pues, esta es la principal idea de su más famosa novela: Moby Dick (1851), aunque Melville escribió mucho más historias y por ella y todos sus textos lo recordamos y celebramos. Nosotros acabamos de leer Benito Cereno (1855), no solo por el bicentenario, sino porque desde hace un tiempo nos propusimos leer una obra suya al año.

Resultado de imagen para moby dick 1956Moby Dick o la ballena blanca es parte fundamental de los mitos populares y no solo lo es por las grandes verdades que transmite esta ficción marítima, sino especialmente por la difusión que ha logrado gracias al cine y la televisión. Una revisión de la Internet Movie Data Base (www.imdb.com) en lo que se refiere a este nombre enumera más de 150, y es porque cada tantos años se hace una nueva versión cinematográfica de la historia de la ballena blanca desde que se hizo la primera en 1926 dirigida por Millard Webb y llamada: The Sea Beast. En nuestra niñez quedamos impresionados por la imagen del capitán Ahab (personificado por Gregory Peck) atrapado en el costado de la ballena por todos los cabos (cuerdas) de los arpones que le habían lanzado a la misma. Nos referimos a la película dirigida por John Huston en 1956 y con guión adaptado del escritor de Ciencia Ficción: Ray Bradbury. Es una joya a pesar de que sus efectos sean ya anticuados. Pero no la leeremos hasta que cumplimos poco más de 20 años y con el resultado de hacernos seguidores tanto de sus obras como del género donde es el rey: la literatura náutica.

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En el relato de la ballena blanca muchos han querido reducirlo a la irracionalidad de la venganza del capitán Ahab porque ésta le ha arrancado la pierna, de allí la referencia a su fantasmal caminar por la cubierta en las noches con su “toc toc toc”. No creemos que así sea, más bien consideramos que es la perfecta referencia a la obsesión humana de querer acabar con todo mal y cuando cae en esta mentira termina por asumir la condición de lo que odia. Es decir, la lucha contra el mal puede hacerte parte de él. Esto fue tan evidente en las utopías de reforma social como el marxismo durante el siglo XX. El anhelo de eliminar todo vestigio de maldad termina por ser la peor perversión, y es por ello que Ahab termina enloqueciendo al ver la ballena blanca como el demonio. Es una novela de un enorme simbolismo, siguiendo a Borges, y de esa forma todo en ella hace referencia a otros aspectos que preocupan al hombre del mundo moderno: la demagogia y el protopopulismo en la democracia, la excesiva confianza en la tecnología y el irrespeto a la naturaleza, entre otros.

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Otra de sus obras es Benito Cereno, la cual trata de un capitán español que en 1799 “gobierna” un barco en extrañas circunstancias debido a que el mismo es un caos y necesita urgentemente aprovisionarse de agua dulce y alimentos. Un barco mercante estadounidense lo asiste pero cuando el capitán del mismo (Amansa Delano) sube a bordo, observa que hay una gran población de esclavos africanos pero que no están siendo controlados por los españoles. Desde este momento toda la historia es relatada desde la perspectiva del capitán el cual está lleno de prejuicios raciales a diferencia relativamente del capitán español. Al parecer esta novela corta era la preferida de Jorge Luis Borges en relación a las obras de Melville, muy seguramente por el hecho de ser “un texto deliberadamente inexplicable que es un símbolo cabal de este mundo, también inexplicable.” Y en nuestro caso creemos ver en ella uno de los más importantes aprendizajes que obtuvo Melville en sus viajes, que es el convertirse en un ciudadano del mundo: “patriots to heaven” en sus palabras.

Es imposible hablar en la brevedad de un artículo de opinión del resto de los escritos de Melville, pero no podíamos por ello dejar de hacerle un pequeño homenaje. Y mostrar otra razón por la cual lo admiramos, y es el hecho no haber sido reconocido en vida y no por esto abandonar su pasión escritural.  A pesar de tener que realizar lo que Vargas Llosa llama “trabajos alimenticios”, que es compartir el oficio de escritor con empleos que le alejaban de su verdadera pasión, nunca cesó de demostrar - parafraseando al mismo Melville - que “necesitaba plumas de cóndores para escribir siendo su tintero el cráter del Vesubio".

martes, julio 08, 2014

Hasta el 31 de agosto de 2014 se reciben artículos Número Especial sobre El Mar, Historia Naval y la Historia de la Relaciones Civiles –navales en Venezuela e Hispanoamérica de los siglos XVIII, XIX y XX de "Tiempo y Espacio"



CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS PARA EL DOSSIER SOBRE EL MAR, LO NAVAL Y LO MILITAR

"Las guerras se ganan desde el mar, por el estrangulamiento económico del enemigo, puesto que el poder naval dominante hará desaparecer al enemigo de una determinada zona marítima o le permitirá aparecer en ella como si fuera un fugitivo".  Alfred Mahan (1840 – 1914)

Inicio los tiros de cañón con este pensamiento doctrinario del norteamericano Mahan para invitarlo a participar como colaboradores o autores para un  Número Especial o Dossier sobre El Mar, Historia Naval y la Historia de la Relaciones Civiles –navales en Venezuela e Hispanoamérica de los siglos XVIII, XIX y XX en la Revista de Historia y  Ciencias Sociales TIEMPO Y ESPACIO. Este apartado pertenece al Centro de Investigaciones Históricas “Mario Briceño Iragorry del Instituto Pedagógico de Caracas – Universidad Pedagógica Experimental Libertador.  

Dicha publicación científica fue fundada en 1993. La revista Tiempo y Espacio (ISSN: 1315 – 9496) está indexada en el Proyecto SCIELO Venezuela, en la base de datos de citas latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades (CLASE), además de DIALNET (Universidad de la Rioja, España) y en el Índice y Directorio de Revista Venezolanas de Ciencia y Tecnología (REVENCYT), bajo el código: RVT – 001.

Previa conversación con el Dr. José Alberto Olivar, Director de la citada publicación semestral, que nos ofreció el espacio para publicar este futuro Dossier sobre El Mar, Historia Naval y la Historia de la Relaciones Civiles –navales en Venezuela e Hispanoamérica de los siglos XVIII, XIX y XX. Este número estaría coordinado por el profesor  Germán Guía (USB – Sede del Litoral) y el capitán (r)  Luís Farage (Doctorando en Historia – UCV).
Fecha de recepción de los aportes para el día domingo, 31 de agosto de 2014.

Dentro de los parámetros a enfocar propiamente dicho (también habrá un apartado para reseñas bibliográficas de uno a tres contribuciones), tenemos lo siguiente:

-          El Mar, oficiales y marinería.
-          Historia Naval.
-          Historia Militar.
-          Historiografía naval.
-          Prácticas bélicas navales.
-          Evolución tecnología naval.
-          Doctrina Naval.
       
A todos los interesados de participar en el citado número especial, se deben ajustar a los siguientes parámetros metodológicos:
-           Los artículos deben enviarse en documento de Word, con fuente Times New Román, Nº 12, hoja carta, espaciado de 1.5, márgenes superior e inferior: 2,5 cm; izquierdo y derecho 3 cm.
-          El cuerpo del artículo, sin incluir el título y el resumen, debe tener no menos de 10 a 22 páginas (incluyendo anexos, mapas, esquemas, etc). Los trabajos deben ser inéditos.
-        El idioma empleado en el Número Especial será en castellano, también se puede contribuir en el portugués.
-         Los trabajos se encabezarán con el título en mayúscula (centrado), nombre del autor, institución que representa y un email electrónico a la derecha.
-          Deben aparecer, junto al nombre del autor, la institución a la que pertenece y su dirección electrónica (con un píe de página enmarca la síntesis curricular al inicio del escrito o primera página).
-          Cada artículo debe presentar un resumen y un mínimo de 3 palabras claves. Tanto el resumen como las palabras claves deben estar en español y en inglés.
-          Toda referencias biblio - Hemerográficas deben estar citada a píe de página (letra Time New Roman, Nº 10, párrafos delineados, e interlineado sencillo), sin la necesidad de hacer un apartado especial para las fuentes consultadas.
-       El sistema de arbitraje utilizado por el Consejo Editorial seguirá el criterio denominado “doble ciego”, es decir, los autores no conocen quien los arbitra y éstos últimos no conocen la identidad del autor.
-     Cada autor tiene del derecho a recibir tres (03) ejemplares de la revista cuando se publique en físico, previamente se publicará en la plataforma de Scielo (http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1315-94962012000100006&script=sci_arttext).


En caso, que quieran ser participar de este Dossier pueden mandar sus contribuciones a los siguientes e-mails:

sábado, agosto 31, 2013

Gerardo Vivas Pineda, historiador del mar venezolano en una entrevista que muestra parte de su vida académica



El problema es que la gente asume que territorio es la parte continental y se olvidan del mar”.“No nos ha interesado profundizar en la cuestión marítima”

El ABC de Gerardo Vivas Pineda – Historiador naval y catedrático de la Universidad Simón Bolívar

Basta repasar la historia: perdimos las Antillas Holandesas a pocas millas de nuestra cosa, perdimos Trinidad. El venezolano común veía al Estado como un enemigo porque lo acosaba con impuestos. Las pérdidas territoriales de Venezuela pasan del millón de kilómetros ², señala el especialista.

Macky Arenas
  
Es el primer universitario interesado seriamente por la historia naval, al punto de haberse internado por 5 años en el Archivo de Indias en Sevilla, España, para escudriñar todo lo que tiene que ver con la Compañía Guipuzcoana, sus navíos, sus marinos y su comercio. Es sociólogo de formación, lo que sin duda estructuró su mente para una empresa nada fácil: entender el desinterés de los venezolanos por nuestros mares y ocuparse de subsanar esa ancestral e inexplicable carencia. Esto fue lo que nos dijo para los lectores de ABC de la Semana.

—  ¿Cuál fue el punto de partida? 
—   Mucha gente no entendió al principio mi decisión por abordar la historia naval. En este país no había historiadores navales académicamente formados. Cuando me voy a España, con una beca de Fundayacucho – a Sevilla  a hacer el doctorado- ya yo llevaba como tema un aspecto no estudiado de la Compañía Guipuzcoana, su marina mercante.

—  ¿Por qué la escogencia?
—  Era original. Yo había tenido una breve experiencia previa en los archivos españoles, a través de la cual pude constatar los tesoros que allí se conservaban para poder investigar sobre ese tema. Llegué a Sevilla con el proyecto ya formulado: La Marina Mercante de la Compañía Guipuzcoana en Caracas: 1730-1785. Allí empezó mi carrera como historiador naval. Al final de los 5 años en España vine con mi tesis que publicó la Fundación Polar con el título “La Aventura Naval de la Compañía Guipuzcoana en Caracas”. De allí en adelante, esa ha sido mi principal línea de investigación.

— ¿Dejando atrás el mundo de la literatura?
 — Vengo del área de la literatura y no la he abandonado totalmente. Por cierto que, andando a caballo entre las dos áreas, ha salido alguna biografía con vuelos literarios de un marino de la Compañía Guipuzcoana.

—  Quienes te conocemos desde hace muchos años, ignorábamos esa afición por la historia naval. ¿Cómo surgió?
—  Dando  clases en la Universidad Metropolitana conocía Don Pedro Grasses, que ya había donado su biblioteca a esa casa de estudios. El, conociendo mi afición por la Compañía Guipuzcoana, me estimuló a que siguiera investigando. Yo le dije “Mire don Pedro, está muy investigada, lo que queda por escudriñar es el tema naval”. Insistió en que lo abordará, comenzó a promoverme, me prestó mucha ayuda, me dio acceso a su fabulosa biblioteca, a lo que hay que sumarle mi afición a las películas, cuentos y novelas de piratas…pero lo que más me alentó fue la originalidad del trabajo, el hecho de que era algo absolutamente inédito promovió mi interés hacia esos aspectos.

—  ¿Qué pasó al regresar a Venezuela?
—  Continué investigando y desarrollando ya que hubo muchas aristas que no agoté. Este año sabático que termina en septiembre próximo, me abrió la posibilidad para dedicarme de lleno a investigar otro tema marítimo -al que se le había pasado muy por encima en Venezuela- cual es las implicaciones de la falta de dominio marítimo de nuestro océano y su incidencia en la pérdida de la península de La Goajira, al comenzar las discusiones limítrofes con Colombia. De hecho, yo tenía diarios de navegación que no había profundizado pero tenía  copias que traje de España. Al estudiarlos con detenimiento me percato de que  todas las travesías desde el virreinato de Nueva Granada hacia Venezuela tenían grandes problemas para su desempeño normal en el mar. Comienzo a darme cuenta de lo que muchos alegaban –por ejemplo Pablo Ojer, el gran historiador de los problemas limítrofes  en Venezuela- acerca del tema. Desde que se creó la Guipuzcoana, el rey les concedió la navegación marítima desde las bocas del Orinoco hasta Río Hacha, en pleno virreinato más allá de la península de La Goajira.

—  ¿Qué implicaba tener la jurisdicción marítima?
—  Desde el punto de vista legal estaba claro. El punto era cómo se desempeñaba desde el punto de vista operativo. Allí es cuando se llega fácilmente a conclusiones, revisando los diarios de navegación. Son dos: la navegación desde Venezuela hacia el virreinato era muy fácil pues los vientos y las corrientes van de este a oeste. Si se mira un planisferio desde derecha a izquierda, es decir, de Cumaná hacia Maracaibo y continúan hacia el virreinato en ese sentido. Es la razón por la cual navegar desde cualquier puerto venezolano hacia la península de La Goajira es  muy fácil, pues vientos y corrientes empujan a los barcos. Lo contrario ocurre desde el principal puerto neogranadino, Cartagena de Indias, cuando enviaban corsarios y agentes navales hacia la península, tenían que hacer lo que se llamaba el barloventeo, o sea, navegar contra el viento, lo que es muy difícil para los barcos de vela.

—  Hoy en día igual: el mareo navegando hacia el este es terrible…
—  No sólo eso, sino el agotamiento en que terminaban las tripulaciones pues se les rompían los mástiles debido a esa navegación en zig-zag, necesaria para ir orientando los barcos contra los vientos y corrientes.

Identidad marítima

—  ¿Cómo puede ser que esa documentación no se haya examinado  antes?
—  No es tan fácil analizar los diarios de navegación de la época. Son datos técnico-científicos que espantan al historiador como el posicionamiento, la altitud, longitud, dirección del viento. Pero allí también están anotadas una serie de incidencias, las singladuras o navegación diaria, donde los pilotos van dejando constancia de lo que va pasando y eso, para mí, es lo más valioso. Te dicen, por ejemplo, “la tripulación está agotada”. El jefe de los corsarios neogranadinos llega a decir que salen de Cartagena de Indias, se tardan un mes para llegar a La Goajira cuando, desde La Guaira, tomaba apenas tres días. Cuenta como se les rompen los mástiles y eso se va repitiendo diario tras diarios. Allí es donde uno se pregunta cómo es posible que cuando empiezan las negociaciones entre Colombia y Venezuela en 1833, los plenipotenciarios venezolanos no conocieran esa documentación, probablemente ni siquiera sabían que existía…y si lo sabían ¿por qué no le prestaron atención?

—  ¿Qué habría cambiado?
—  Habría sido el mejor argumento para plantear a los colombianos por qué piden dominio marítimo sobre la península, teniendo tantos problemas por mar para llegar a ella, cuando a nosotros se nos hace tan fácil.

—  ¿Quiere decir que conocemos poco acerca de nuestros mares, teniendo tanto mar?
—  Eso plantea una pregunta de fondo: ¿tiene el venezolano identidad marítima? ¿Cómo podemos hablar de identidad nacional si desde el punto de vista estrictamente marítimo no la tenemos?

— Si, porque una cosa es ir  a la playa o ejercitar la pesca y otra cosa es conocer y saber defender lo que tenemos…
—  La pesca es un tema: hay pesca artesanal en Venezuela, pero pesca industrial no tenemos. Los japoneses y los holandeses la tienen, viven de ella, pescan en todos los océanos del mundo, no se limitan a la pesca artesanal ni hacen demagogia con eso. Su identidad marítima la tienen clara, es importante para ellos y aun siendo pequeños pelean con los rusos la soberanía de sus islotes cuando tienen que pelearla. Tengo un amigo capitán de navío que dice: “Si le preguntas a los venezolanos dónde está en centro físico de Venezuela, la mayoría te dirá que tal vez por los lados de Guárico, cuando en realidad el centro físico territorial de este país, incluyendo el mar,  está a millas mar adentro”. El problema es que la gente asume que territorio es la parte continental y se olvidan del mar.

El negocio del monopolio

—  En cambio nosotros hemos perdido fácilmente mucho territorio…
—  Basta repasar la historia: perdimos las Antillas holandesas a pocas millas de nuestra costa, perdimos Trinidad. En el caso de las primeras, los españoles consideraban que eran enclaves desérticos y no importaba. Para ellos sólo tenían cierto valor económico y olvidaban lo estratégico, así que le entregaron a los holandeses tremendo punto para contrabandear a pocas millas de la costa venezolana. El contrabando fue otro grave problema que ese descuido marítimo insular provocó en la costa venezolana con todas las Antillas Menores dominadas por holandeses, franceses, daneses e ingleses, desde donde se introdujo el fraude contra el imperio español.

—  Entras en honduras, pues de esos estudios pueden derivarse serios cuestionamientos y duros planteamientos políticos…
—  Ya mucha gente me ha caído encima. Publiqué en una revista un trabajo acerca de Juan Vicente Bolívar, “el abuelo de la patria”. Tengo documentos que conseguí, después de años en España, los cuales muestran que fue oficial real durante 10 años en La Guaira, lo que significa interventor de aduanas. Lo dicen los registros de carga de la Compañía Guipuzcoana, firmados por Juan Vicente Bolívar. Terminó siendo dueño de varios almacenes y tiendas en La Guaira y cuando muere declara en su testamentos 250 mil pesos de la época, en efectivo,  lo que era una fortuna. Si a ello le sumas los estudios hechos por Elías Pino Iturrieta, el P. Alejandro Moreno Olmedo sobre el juicio eclesiástico que el obispo mandó a hacer a Juan Vicente Bolívar -por conducta incorrecta denunciada en su contra- uno debe concluir que es perfectamente posible un origen dudoso de semejante patrimonio.

—  ¿Quiere decir que nuestro comercio marítimo se nutrió del contrabando?
—  No sólo en Venezuela, sino en todas las colonias hispanoamericanas. La Guipuzcoana tuvo el monopolio del comercio entre España y Venezuela. Cuando se habla de monopolio uno piensa en ausencia de competencia lo cual significa abuso imponiendo precios. Era un negocio muy rentable y ello hizo que toda la población costera se colocara contra la Compañía por abusadora, que lo fue, así que dieron la bienvenida al contrabandista extranjero que traía los productos que España nos negaba y mucho más baratos. Una cosa trae la otra.

— Lo interesante de todo este planteo es que pone en evidencia graves omisiones. ¿Podríamos hablar del inicio de la corrupción?
—  Emplear ese término es peligroso. Regresemos al siglo XVIII, que es el que yo domino. El venezolano común veía al Estado como un gran enemigo porque lo acosaba con impuestos y no le proveía  los productos mínimos de la cesta básica, como diríamos hoy en día. Eso daba lugar a que el venezolano justificara plenamente el contrabando. ¿Puede acusársele de corrupto porque trata de conseguir un poquito de harina o de aceite?

—  ¿Contrabandeo de subsistencia?
—  ¡Exactamente! Tú los has dicho. ¿Desde cuándo puede utilizarse el término “corrupción” en este país? Eso es todo un estudio que requiere más profundidad.

—  Volviendo al tema… ¿por qué nos ha interesado tan poco el tema marítimo en Venezuela?
—  No nos ha interesado profundizar en la cuestión marítima. Definitivamente. Los Woayú, en la península de La Goajira, siempre fueron irreductibles y Colombia, que no dominaba por tierra ese territorio, pretendía tenerlo completo bajo su jurisdicción cuando ni siquiera podía acercársele desde el mar, como lo demuestran, no solamente los diarios de navegación sino que voy a otro aspecto: los derroteros náuticos eran una colección de rumbos o rutas que debían seguir los barcos para navegar sin problemas. Consulté los derroteros de 1810 y el de 1816 que hizo publicar Santander. Todos hablan de la navegación por el mar colombiano – por el Atlántico- y sin excepción te dicen lo mismo: no recomiendan navegar en ciertas épocas del año y a ciertas horas. Y si consultas lo que dicen los diarios de navegación de los veleros, hoy en día, y es lo mismo.

—  ¿Quiere decir que el gran argumento sigue siendo ese?
—  ¡Era de perogrullo! Los plenipotenciarios se ponen de acuerdo en considerar como título histórico los documentos científicos. ¿Qué más científico que un diario de navegación? Pero se quedaron esos documentos durmiendo en los archivos españoles. Si se hubieran utilizado con respecto a la península, otro gallo hubiera cantado.

—  ¿Hacen falta más historiadores marítimos?
—  Si se quiere ahondar en el tema, es necesario preparar más historiadores marítimos, sin duda. Hay que ponerse a trabajar. Ya hay acuerdos muy cuesta arriba de echar para atrás, pero la acotación histórica jamás dejará de ser importante, sobre todo porque las pérdidas territoriales de Venezuela pasan del millón de kilómetros cuadrados desde que empezaron las negociaciones. No sólo con Colombia, también con Brasil, con la Guayana Esequiba, aparte de lo que se perdió en los siglos coloniales. Desde el punto de vista historiográfico son aportaciones muy útiles.
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