Mostrando las entradas con la etiqueta Testimonios. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Testimonios. Mostrar todas las entradas

jueves, enero 20, 2022

“La firme voluntad de no perder los nervios” (Reseña del diario de Victor Klemperer del año 1940)

“La firme voluntad de no perder los nervios”

Octava carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45

Publicado en el WSI Mgazine el 20 de enero de 2022

Querido Don Victor:

¡Feliz año 2022! Aprovecho que es la primera carta (artículo) del año para desearle a usted (y a todos mis lectores del WSI Magazine) mis mejores deseos. Nuestra meta como columna mensual es seguir con nuestro proyecto de reseñas de Diarios de la Segunda Guerra Mundial intercaladas con semblanzas de buenos venezolanos, en especial los menos reconocidos salarialmente en la actualidad: los maestros y profesores. En septiembre pasado hablamos don Klemperer de sus vivencias del año 1939 cuando comenzó la gran conflagración, ahora seguimos con el año 1940 y en marzo y mayo con 1941 y 1942 respectivamente. Después haremos una pausa porque nos dedicaremos a los Diarios de Ana Frank que ella inició el 12 de junio de 1942. Según los editores en español de su bitácora, ambos escritos representan “los testimonios más significativos de los oscuros años del nacionalsocialismo alemán”. La guerra que en su criterio sería el fin del régimen nazi, en el año de 1940 sufre un cambio radical con las victorias de Adolf Hitler sobre la alianza anglofrancesa, y le hace pensar con angustia y terror que el mal puede vencer: “las probabilidades que venza el Tercer Reich son, cuando menos, muy grandes” (26 de mayo de 1940).

En su Diario de 1940 no se leerán afirmaciones como la que escribió el 8 de enero de 1939: “Sigo esperando el milagro que una mañana nos despertemos sin el Führer”, y el pesimismo se afianza debido a que ya es un hecho su traslado a una Judenhaus (residencia para judíos) el 24 de mayo y la pérdida de su querido hogar lo cual supieron en diciembre pasado. En enero el Partido les dice que ustedes no pueden proponer el inquilino sino que este lo elegiría entre los alemanes repatriados (los que llegaron de la Unión Soviética entre otras regiones de Europa Oriental) pero al menos al final quedará alquilada en manos de un hombre honesto: el verdulero de la esquina: Berger, que pondrá su negocio en ella; y desde el 15 de febrero los productos racionados deben comprarse en una tienda especial para judíos (13 de enero). Pero ese mismo día habla de sus rutinas escriturales y de lectura: “Cada día una docena de líneas del Curriculum (sus memorias), nada más: de la mañana a la noche, cocina y hacer recados; a última hora de la tarde y por la noche, leer en voz alta, y siempre cansado, y la voluntad de no perder los nervios, dar buen ejemplo a Eva” (13 de enero).

En los primeros meses de 1940 nos transmite los rumores sobre la inminente invasión de la Wehrmacht a los países de la frontera occidental que empezará en abril y mayo con la famosa Blitzkrieg (según su estudio de la neolengua nazi: Lengua tertii imperii, surge el 16 de mayo), y su percepción es que “Cuanto antes empiece la lucha, tanto más pronto será el desenlace. Tal vez aún llegue a tiempo para nosotros. Hablamos de eso día tras día. Pero la espera resulta cada vez más difícil” (21 de enero). No hay nada seguro en los totalitarismos e incluso en cualquier régimen autoritario, porque la verdad no existe en ellos y nos cuenta que sí se atreven a escuchar radio extranjera se “condena a trabajos forzados”. La vida se reduce a sobrevivir cada día, pero la naturaleza proyectiva del ser humano hace inevitable la angustia por el futuro. Lo entiendo perfectamente querido maestro. En mi país hay un ambiente de relativa esperanza en lo que respecta a la recuperación económica ¿será posible? No sé, pero lo que veo por las calles y en los comercios (ahora sí abastecidos) es gente con ropa sumamente vieja y deteriorada, y la incapacidad de comprar todo lo que ven y necesitan. La pobreza en Venezuela se ha incrementado como nunca se había vivido desde los inicios de la modernidad en 1936. ¡Dios quiera se dé una recuperación y la gente pueda comenzar a comer y a vivir con dignidad!

Lo felicito porque para el 11 de febrero ya llevaba 70 páginas de sus memorias (escritas desde noviembre), las cuales espera se extiendan hasta unas 450 en total. Por internet - ¡ojalá usted pudiera haber conocido esa maravilla! – no las consigo, y nadie tiene idea si algún día estuvieron en físico en Venezuela. Ruego a Dios poder leerlas y no dudo que correré a comentárselas. Ese mismo mes lo obligan a buscar las tarjetas de racionamiento en la Comunidad Judía, y estas son de 1000 gramos de pan para los judíos y 1750 para los arios ¡Qué horror! El 17 de marzo nos dice: “más de un mes sin escribir en el diario, ya no tengo ánimos para ponerme en ello”; pero igual no lo abandono lo cual se lo agradecemos. En mi caso lamento que algunos momentos de mi vida escribí poco en mi bitácora, todo lo contrario a la última década que está llena de detalles. Es insólito que usted haya dicho eso y en los años siguientes escribió como nunca lo había hecho en su vida, siendo el Diario su gran obra por la cual el mundo lo conoce. Usted diría su tradicional frase: Vanitas vanitatum.

El día que esta carta-artículo sale publicada se están cumpliendo 80 años de la famosa conferencia de Wannsee en la que se decidió y planificó el exterminio de todos los judíos que se encontraban en el territorio ocupado por el Tercer Reich: casi toda Europa. Desde que el mundo conoció este hecho y sus consecuencias: “El holocausto” o Shoá; siempre se ha preguntado por la complicidad del pueblo alemán en la política antisemita de los nazis. A medida que he leído su Diario he identificado respuestas diversas, pero su tendencia se expresa en la siguiente afirmación: “Me pregunto a menudo dónde está el antisemitismo salvaje. Por mi parte, encuentro mucha simpatía, la gente nos presta ayuda, aunque naturalmente con mucho miedo” (17 de marzo). Mientras Adolf Hitler triunfa en la guerra frente a Francia y el resto de los aliados, ustedes deben preparar el abandono de su casa, que como siempre digo “toda mudanza es un incendio” por todo lo que se pierde. Su biblioteca y papeles se reducen al mínimo porque ahora vivirán en dos cuartos, pero tuvo suerte frente al resto de los judíos que en el mismo año estaban encerrados en guetos a veces en una sola habitación para una familia. Al mudarse en junio a la Judenhaus (en Caspar-David-Friedrich.Strasse, 15 B) al menos cuando la conoció el 26 de mayo escribió: “Una hermosa vida, demasiado angosta, demasiado ‘moderna’, abarrotada de personas que comparten el mismo destino. Situada magníficamente, rodeada de verdor. Parcela de un antiguo parque (…)”.

Al llegar a la residencia comenzó el cambio: menos soledad lo que significa menos tiempo para leer y escribir (la señora Voss, una de las habitantes, vivirá metida en vuestro apartamento y “habla sin cesar”) y en general “vida sin la menor actividad intelectual” (31 de mayo), el control de la comunidad judía (en general y de la casa) sobre vuestras vida y el temor que terminará obligado a realizar trabajos humillantes para los nazis: “Si me ponen a quitar nieve, moriré del corazón” (26 de mayo). La esperanza solo está en un cambio que no parece posible en la guerra hasta que llega el verano e intuye rápidamente: “creo inferir que a Inglaterra todavía le falta mucho para darse por vencida, y sobretodo, que parece probable la intervención de Norteamérica” (6 de junio). Me fascina ver que en medio de la destrucción de la verdad que realizan los totalitarismos, una mente decidida a buscarla puede encontrar las respuestas correctas. Pero la persecución no cesa y ya tendrán prohibido caminar por los parques, el teléfono y el tiempo de comprar, y llega un punto en que “nadie sabe con exactitud lo que está permitido, uno se siente amenazado por todas partes” (6 de julio). Y en octubre llegará lo peor de las prohibiciones para la gente como nosotros: el uso de las bibliotecas circulantes, dos años después del no poder entrar a las bibliotecas públicas. Pero en medio de todo esto al menos Berlín es bombardeada por la Royal Air Force, mientras en las salas de cine en diciembre pasan propaganda antisemita: El judío Suss y El judío errante; y paradójicamente se suma una nueva prohibición que le ha permitido que los vecinos no le molesten: no se puede salir del apartamento después de las 8 de la noche en las Judenhaus.

Me despido hasta marzo, Dios mediante, cuando hablaremos de su Diario en 1941. Otro año de dudas ante nuevas victorias de Hitler pero también el Imperio Británico ya no estará solo cuando dos nuevos aliados se le unen: Rusia y Estados Unidos. La esperanza se consolida, pero el odio antisemita parece llegar a límites nunca imaginados.

miércoles, enero 05, 2022

El inicio de la conquista de Filipinas. El Imperio del Sol Naciente (IV) (Testimonio de un venezolano)

El inicio de la conquista de Filipinas. El Imperio del Sol Naciente (IV)

Publicado en El Nacional el 05 de enero de 2022

A poco tiempo de haber cumplido cinco años el Japón atacó a la Armada de Estados Unidos en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. A principios de enero de 1942 las tropas japonesas entraron en Manila en perfecta formación y sobre bicicletas. Las autoridades de la capital filipina la habían declarado ciudad abierta para evitar los devastadores efectos de la guerra. (…) Recuerdo a familiares viviendo en esos días en el negocio de mi padre, turnándose durante la noche en la guardia, armados, para evitar el pillaje desenfrenado a las que se habían dedicado las turbas una vez que la ciudad careció de autoridad reconocida.

(…) La primera confiscación ocurrió a los días de llegar los japoneses y fue el garaje donde mi padre guardaba el camión del negocio. En ese local los soldados tenían prisionero a dos nativos. Un domingo yendo a misa con mi padre, uno de los cautivos suplicó por un poco de agua, a lo cual accedió mamá, para encontrarse con que no terminaba de servir el vaso cuando el mismo fue desprendido de su mano por uno de los guardias de un manotazo, en medio de una filípica incomprensible. La reacción de mi madre fue sacarme en volandas del lugar. Nunca la había vista tan pálida en mi vida a medida que transcurría la misa (Rafael Rodríguez Urbina, Mosaico de recuerdos -  II Guerra Mundial en Manila (Filipinas), s/f, mimeo).

El señor Rafael Rodríguez Urbina (1936-2015) lo conocí de niño cuando nos invitó a comer “sotangjon” junto a su familia (los Rodríguez Hurtado) el primero de enero de 1983. Recuerdo que esas navidades mis dos hermanos mayores y yo habíamos afianzado la amistad con sus tres hijos varones, y al iniciar el almuerzo nos explicó que dicho plato era una tradición filipina que él mantenía como recuerdo de su infancia y país natal. No recuerdo si hablamos de la Segunda Guerra Mundial (SGM) en ese entonces, aunque sí jugamos muchas veces Atari y no olvido que era muy estricto aunque con un gran sentido del humor. Gracias a Dios, a las redes sociales y a la generosidad de su segundo hijo (Guillermo) con el cual he mantenido el contacto a pesar de la distancia que impone la diáspora; pude conocer su testimonio escrito, y poco a poco les ofreceré extractos del mismo cada vez que hablemos de Filipinas.

Rafael Rodríguez Urbina fue parte de la colonia española en Filipinas, pero desde 1958 se establecería en Venezuela. La relación de España con Filipinas comienza en 1521 con la primera circunnavegación de la Tierra realizada por Fernando de Magallanes, desde ese entonces será posesión hispana asumiendo el idioma, su fe católica y cultura. Hasta la independencia de México fue gobernada por el Virreinato de Nueva España, y al igual que Venezuela tuvo una Real Compañía comercial de origen vasco. En 1898 pasaría a ser controlada por Estados Unidos (EEUU) debido a su victoria en la guerra Hispanoamericana (en la que España perdió sus últimas colonias ultramarinas: Cuba, Puerto Rico y Filipinas). A pesar de ello se mantuvo una importante población de origen español la cual prosperaría y atrajo a nuevos colonos, entre los cuales estaba el padre del señor Rafael, que según cuenta en su escrito poseía un comercio en la Plaza de Quiapo donde vivían llamado: “El canal de Suez”

En nuestras primeras entregas de esta serie sobre la expansión del Japón antes y durante la SGM, explicamos cómo a partir del ataque a Pearl Harbor comenzó una rápida ofensiva para ocupar territorios que eran en buena parte colonias europeas, con el fin de poseer los recursos necesarios para mantener en funcionamiento sus fuerzas armadas y establecer un perímetro defensivo que sirviera de factor disuasivo para los Aliados. El relato y análisis del mismo resulta complejo porque se llevó a cabo de manera simultánea, lo cual resulta asombroso porque en muchas ocasiones poseían menos soldados que los defensores. Redujo temporalmente sus ofensivas en China (no olvidemos que su presencia acá llegaba hasta Manchuria en el Norte en frontera con Mongolia y la Unión Soviética) y distribuyó divisiones con importante apoyo marítimo y de aviación, e incluso llegó a usar tanques en medio de la selva, prueba de que la Blitzkrieg no era monopolio exclusivo de los alemanes, desde la frontera con la India en Burma (actual Birmania), península malaya para cercar Singapur, Indonesia, las islas al norte de Australia (Salomón y Nueva Guinea), Hong Kong, Filipinas y también Wake y Guam (y muchas más de las Islas Marianas, Marshall, Carolinas, etc.) en el Pacífico Central. Algunas campañas son más largas que otras, de modo que las dividiremos en etapas y asumiremos una explicación cronológica.

La Campaña de Filipinas comenzó simultáneamente al ataque a Hawai pero por el Huso Horario es el día siguiente: 8 de diciembre de 1941 (y finalizaría el 9 de junio de 1942), esa mañana fueron bombardeados por la aviación japonesa los principales aeródromos (que poseían cerca de 150 aviones) para lograr la necesaria superioridad aérea que facilitara los desembarcos. Los japoneses duplicaban en cazas y bombarderos a los estadounidenses, pero tenían igual cantidad de tanques y la mitad de soldados. Los comandantes enfrentados eran el general Douglas MacArthur como defensor frente al teniente general Masaharu Homma. La gran diferencia entre ambos era que el soldado americano no tenía casi entrenamiento ni experiencia de combate a diferencia de los japoneses que tenía años luchando en China. En lo que respecta al ataque aéreo ocurrió lo mismo que en Pearl Harbor: una confusión burocrática y la indecisión de las máximas autoridades de EEUU hizo que los bombarderos japoneses tuvieran a los B17 y P40 alineados para ser destruidos en Clark Field. En los días siguientes el caza Zero japonés era el rey de los cielos de Filipinas y de todo el Pacífico.

Filipinas es el país con mayor longitud de costa debido a que está formado por 7107 islas que a su vez son selváticas, razón por la que facilitará el desarrollo de guerrillas. Las más importantes islas (Luzón la de mayor extensión donde queda la capital, Mindanao, etc.) fueron ocupadas por los japoneses en un principio y fueron acorralando a las tropas filipino-estadounidenses, que por la decisión de la Conferencia de Arcadia de Washington (que analizamos en nuestras anteriores entregas) no recibieron refuerzos suficientes debido a que el esfuerzo Aliado había establecido como prioridad el Frente Europeo. El desarrollo y conclusión de la campaña de Filipinas será analizada entre mayo y junio, la próxima semana atenderemos la ocupación de Malasia. Al ser este nuestro primer artículo del 2022 les deseamos a todos nuestros lectores y editores un ¡Feliz Año! ¡Salud, paz y el logro de sus metas!

sábado, julio 14, 2018

Carta de un soldado yanqui a su esposa escrita un 14 de julio de 1861


Un día como hoy pero de 1861, el soldado yanqui Sullivan Balou en la Guerra de Secesión estadounidense escribió esta carta, que para mí – como para mi gran amigo Emilio Useche que me la recomendó leer – me ha generado una gran emoción.
                                                                   Profeballa



Imagen relacionadaJuly 14, 1861
Camp Clark, Washington

My very dear Sarah: The indications are very strong that we shall move in a few days — perhaps tomorrow. Lest I should not be able to write again, I feel impelled to write a few lines that may fall under your eye when I shall be no more …

I have no misgivings about, or lack of confidence in the cause in which I am engaged, and my courage does not halt or falter. I know how strongly American Civilization now leans on the triumph of the Government and how great a debt we owe to those who went before us through the blood and sufferings of the Revolution. And I am willing — perfectly willing — to lay down all my joys in this life, to help maintain this Government, and to pay that debt …

Sarah my love for you is deathless, it seems to bind me with mighty cables that nothing but Omnipotence could break; and yet my love of Country comes over me like a strong wind and bears me unresistibly on with all these chains to the battle field.

The memories of the blissful moments I have spent with you come creeping over me, and I feel most gratified to God and to you that I have enjoyed them for so long. And hard it is for me to give them up and burn to ashes the hopes of future years, when, God willing, we might still have lived and loved together, and seen our sons grown up to honorable manhood, around us. I have, I know, but few and small claims upon Divine Providence, but something whispers to me — perhaps it is the wafted prayer of my little Edgar, that I shall return to my loved ones unharmed. If I do not my dear Sarah, never forget how much I love you, and when my last breath escapes me on the battle field, it will whisper your name. Forgive my many faults and the many pains I have caused you. How thoughtless and foolish I have often times been! How gladly would I wash out with my tears every little spot upon your happiness …

But, O Sarah! If the dead can come back to this earth and flit unseen around those they loved, I shall always be near you; in the gladdest days and in the darkest nights … always, always, and if there be a soft breeze upon your cheek, it shall be my breath, as the cool air fans your throbbing temple, it shall be my spirit passing by. Sarah do not mourn me dead; think I am gone and wait for thee, for we shall meet again …


Imagen relacionadaSullivan Ballou was killed a week later at the First Battle of Bull Run, July 21, 1861.
Born March 28, 1829, in Smithfield, Rhode Island, Ballou was educated at Phillips Academy in Andover, Massachusetts; Brown University in Providence, Rhode Island; and the National Law School in Ballston, New York. He was admitted to the Rhode Island Bar in 1853.
Ballou devoted his brief life to public service. He was elected in 1854 as clerk of the Rhode Island House of Representatives, later serving as its speaker. He married Sarah Hart Shumway on October 15, 1855, and the following year saw the birth of their first child, Edgar. A second son, William, was born in 1859. Ballou immediately entered the military after the war broke out in 1861. He became judge advocate of the Rhode Island militia and was 32 at the time of his death at the First Battle of Bull Run on July 21, 1861.
When he died, his wife was 24. She later moved to New Jersey to live out her life with her son, William, and never remarried. She died at age 80 in 1917. Sullivan and Sarah Ballou are buried next to each other at Swan Point Cemetery in Providence, Rhode Island. They have no known living descendants.
Ironically, Sullivan Ballou's letter was never mailed. Although Sarah would receive other, decidedly more upbeat letters dated after the now-famous letter from the battlefield, the letter in question would be found among Sullivan's effects when Governor William Sprague of Rhode Island traveled to Virginia to retrieve the remains of his state's sons who had fallen in battle.


miércoles, enero 04, 2017

"Joven bajo el III Reich" de Hilde Magdalena Perozzo,(Reseña por Clemente Balladares C.)

Joven bajo el III Reich
Hilde Magdalena Perozzo,  presa política de Hitler.
                                                           por Clemente Balladares C.

            En junio de 2015 llegó a mis manos una pequeña joya. “Joven bajo el III Reich”,  un libro de 158 páginas publicado en cubierta suave por el Fondo Editorial Carlos Aponte en 1994.  Son esas maravillas desapercibidas que no tienen éxito comercial pero que son líneas muy bien escritas de historias merecedoras de mayor divulgación. En este caso una adolescente nos narra cómo cae presa de la Gestapo en 1942. Lo particular de esta detención arbitraria…reitero lo obvio que en la Alemania nazi la mayoría de las detenciones eran arbitrarias, es que Hilde Carmen Magdalena Perozzo Hutther quien firma el texto con su nombre de casada (Magda Carrera) es sometida por colocar carteles de propaganda contra el régimen lo que le acarrea condena por alta traición, sin embargo la pena capital no le es aplicada por tener 17 años de edad.
  
           En trece capítulos Magda nos cuenta acerca de su celda, las duras condiciones de frio o calor extremo, insalubridad, poca comida y maltratos. Lo más original de la historia de esta muchacha es que es la única presa política entre criminales comunes por robo o delitos menores, gitanos y judíos. Por ello lleva una P mayúscula bordada en su ropa. Por supuesto que es una joven anti nazi de excelente formación familiar y académica lo que le permite analizar todo su entorno, aunque durante su etapa adulta en Venezuela es cuando decide escribir el libro para su familia, el cual es publicado por la editorial antes mencionada.

            Magda nos cuenta como fue llevada de su ciudad natal hasta el centro de detención a decenas de kilómetros, los otros prisioneros que conoce, entre ellos estaba una valerosa gitana francesa quien deja huella en su vida y es parte de su supervivencia. Como eran las carceleras, mujeres de los más bajos estratos y confesas por crímenes reales, entre ellas otra humanitaria protectora que le ofrece amistad. Como mejora su situación al cumplir su duro trabajo que solo beneficia el esfuerzo bélico alemán pero vuelve a caer en desgracia al negarse a rezar el padre nuestro al Fuhrer, una aberración tanto para personas religiosas como para las que no profesan fe alguna. Los venezolanos de este siglo no podemos olvidar como se hizo algo similar con el difunto presidente en 2013.

            Al final termina con el esperado día de la liberación y como se va sola caminando o en aventones de los aliados hasta su casa. El libro viene ilustrado sencillamente por fotos de época y algunos artes en blanco y negro. Una reedición de este bello libro sería oportuna. Magda murió en Caracas a principios del siglo XXI, se casó en 1949 con el cumanés Jerónimo Carrera y se vino a vivir a Venezuela nacionalizándose, tuvo dos hijos, una hija y diez nietos.
           

            Agradezco a mi amigo Luis Cova el préstamo del libro y a su hermano el hijo de la Sra Magda, Alvaro Carrera, las fotos que anexo aparte en esta reseña, las mismas no están en el texto original.

domingo, agosto 04, 2013

Manuel Antonio Prince Veroes: un venezolano en el frente del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial

Autor:   Clemente Balladares C.

"Las balas no son de algodón”
Así decían un yaracuyano veterano de la Segunda Guerra Mundial.


Para mediados de la década de los cincuenta caminando en Barquisimeto, a un señor bajo de mediana edad con porte típico de los oriundos del occidente de Venezuela, un Guardia Nacional le pregunta: 

-Epa Toño. ¿Cuántos japoneses mataste en la guerra? 

-¿Ves estos diez dedos de mis manos? Bueno no me alcanzan los dedos para contarlos (el hombre contesta algo pretencioso pero seguro).

Manuel Antonio Prince Veroes nació en Aroa, estado Yaracuy, el 16 de junio de 1914. Su madre era de San Juan de Los Cayos y su padre de origen holandés quien vino por la instalación del ferrocarril Bolívar. De niño se crió en Barquisimeto estudiando en el Colegio La Salle, jugaba Beisbol y recuerda conoció al futuro presidente Rafael Caldera. Cuando cumplió los 13 años de edad se fue a vivir a Nueva York con un hermano mayor que lo invitó. Su partida también fue por las creencias de su madre sobre la dictadura gomecista, parte de su educación Lasallista y como el mismo asevera en las pocas entrevistas que dio al final de su vida diciendo: “la democracia es algo donde vivir y para defender”.

En la gran manzana aprendió primero el idioma, posteriormente algo de mecánica en Detroit para así luego reparar los famosos taxis Yellow Cabs y hasta llego a ser gerente de un estacionamiento cuyo dueño recuerda era libanés. Por allá entre finales de los años veinte y los treinta Manuel tenía un amplio grupo de amigos latinoamericanos, mayormente Puertorriqueños y mexicanos. El 7 de diciembre de 1941 su vida cambio, Estados Unidos le declaraba la guerra al Imperio del Sol Naciente luego de ser atacado por esta nación en Pearl Harbour.

Manuel, como sus amigos hispanos, fue enrolado según la ley que obligaba a residentes con más de tres años a luchar por ese país. Igualmente sus convicciones sobre esa nación no eran objeto de evadir esa orden sino más bien motivo de orgullo y aventura. A inicios de 1942 se entrenó por tres meses en un campo militar en Carolina del Sur, luego fue enviado en tren junto a miles de conscriptos a San Francisco donde embarcaría al Pacífico. Aunque el ya sabía iría a luchar contra los japoneses ya que le dieron el uniforme caqui de algodón y no de lana para el frio frente europeo.

Prince fue asignado al Batallón 182 de la División 23 del Ejército norteamericano, mejor conocida como AmeriCal, esta unidad fue activada en Nueva Caledonia en mayo de 1942, se reconocía por su blasón azul con las estrellas de la cruz del sur y cuando entro Manuel estaba formada principalmente por latinos. A finales de ese año tomo el largo viaje en los barcos de transporte de las US Navy hacia las islas que ocupada Japón. Fue en octubre de ese año cuando entró al combate real en Guadalcanal en la desembocadura del río Matanikau. Los primeros en desembarcar fueron jóvenes marines de 18 años. Prince contaba los 28 años y a su división se les ordeno bajar en la segunda oleada. Cuando subió la playa vio la mayoría de los cadáveres de los marines sobre la arena y otros flotando en la orilla. El refuerzo que dio su regimiento a los marines les permitió a los estadounidenses tomar el monte Austen en enero de 1943 y consolidar el Campo Henderson que era la base aérea para los primeros ataques contra Japón.

Pronto sus compañeros latinos lo bautizaron “el brujo” por la manera en que se metía en el combate evitando la muerte pero enfrentando sin amilanarse contra los japoneses. El recuerda que para sobrevivir en batalla había que moverse como una ardilla y en parte es similar a jugar beisbol. Su frase de cuidado era: “Las balas no son de algodón”. Al año siguiente fue ascendido a sargento donde comando una escuadra de soldados más jóvenes, todos estadounidenses sin latinos. Su arma principal eran los morteros de 81mm para apoyo avanzado.

Cuando Guadalcanal fue asegurada el General MacArthur desembarcó y entre los soldados a recibirlo estuvo este venezolano, al famoso general le llamó la atención su aspecto hispano y le preguntó de donde era: con lo que Manuel contesto para no confundir la ubicación de su pequeño pueblo yaracuyano, dijo: – ¡Caracas! En perfecto español el general replicó: -¡Oh, sí Caracas! Invitándolo de seguido a departir un rato en su tienda de campaña. Al ser bajito y moreno, los aborígenes le tomaron afecto como pensando era uno de ellos mismo, esto le logró otras atenciones. También era uno de los mas corteses con los niños locales al regalarles golosinas y cantar canciones infantiles.

Luego de Guadalcanal fue a Fidji en marzo, hasta alcanzar Bouganville en 1944 y cuando llegaron a Filipinas el último año de la guerra estuvo en las Islas Corregidor. Allí le sucedió su más grande hazaña cuando en las colinas cercanas a la ciudad de Cebú el 3 de abril de 1945, un grupo de seis americanos estaban siendo avasallados por los japoneses. Manuel vio desde lejos el peligro de sus compañeros y dirigió fuego de mortero contra el enemigo más una nube de humo verde que oculto a los americanos bajo ataque. Esto encegueció a los japoneses y permitió la evacuación de sus compatriotas incluyendo heridos. Lo más dramático de todo era que había francotiradores nipones y sus acciones evitaron la precisión de esos tiradores. Esa acción le valió un reconocimiento escrito con sello del ejército estadounidense firmado por el general mayor de la División, una cinta y medalla para su uniforme de gala por combate destacado.

Ya para la invasión de Okinawa en julio de 1945,  se perfilaba la derrota del Imperio Nipón solo que esa era la primera Isla en territorio directamente Japonés y la defensa sería más enconada. Sin embargo el batallón Americal continúo acabando con esos focos de resistencia. A principios de agosto termino la guerra con la rendición del enemigo y Manuel fue enviado a casa. En noviembre le dieron de baja honrosa y en Nueva York sus familiares y amigos le dieron un gran recibimiento.

Para 1946 decidió regresar a Venezuela, donde monto un negocio de reparación de autos en Barquisimeto. El periódico local El Impulso titulo con su regreso el 27 de noviembre, posteriormente otros diarios locales lo reseñaron en los 90s. En esa ciudad se caso y tuvo seis hijos. Vivió bajo sus principios de respeto a los demás y defensa de la democracia, los cuales destacaba en las conversaciones. Critico ampliamente los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en una de sus últimas entrevistas. Casi a sus 80 años logro una pensión del gobierno norteamericano hasta su muerte en 2003.


Desde 2012 a este investigador le llego por correo electrónico una comunicación de un familiar del sargento Prince. Daniel Athalido reconoce el valor de la experiencia de combate de Manuel atesorando parte de los documentos y fotos que sirven de prueba a las experiencias de este yaracuyano.

jueves, abril 11, 2013

Un venezolano en la Luftwaff




Mi hermano Clemente Balladares Castillo escribió el Libro "Héroes del Aire en Venezuela" (2008) del cual les presento hoy el capítulo dedicado a un piloto de la Luftwaffe quien fue el abuelo de mi prima Vanesa Hammacher Castillo, y que gracias a su padre pude conocer su historia tal cual lo cuenta acá mi hermano. Nunca olvidaré el día que me  narró como su padre derribó un B-24. Hammacher fue un inmigrante venezolano y sus únicos nietos son también venezolanos.
Profeballa

Heinz Hammacher combate para la Luftwaffe
El 29 de abril de 1945, Heinz Hamacher volaba una misión “Stacheldraht” (modismo alemán del escuadrón de caza bombardeo 2/JG11 que significa Alambre de púas); cuando divisó a la una de la tarde desde su Focke Wulf FW190 una formación de bombarderos norteamericanos cuatri-motores más arriba de los 2500 metros de altitud al Oeste de Barnstorf. De inmediato notificó por radio a la base, la cual autorizó el combate. Hamacher dejo caer su tanque de combustible ventral y fue a la caza.

Ya entrando en rango del enemigo, identificó un platinado Consolidated B24 Liberator que se encontraba de último en la formación la cual se retiraba hacía el oeste de Alemania. Maniobró para mantenerse alineado a la parte trasera del bombardero rezagado que empezaba a disparar incesantemente contra él. Algunas de esas balas comenzaron a sonar metálicamente en las superficies de su FW190, Heinz sintió temor, pero dio respuesta accionando sus cañones justo hacía el defensor de la cola del Liberator aproximándose paralelo al eje del fuselaje de su enorme adversario. Al acercarse más, mientras seguía disparando, notó como la ametralladora posterior del bombardero cesó repentinamente de vomitar su mortal descarga y a la vez dejo de apuntar hacía su Focke Wulf.

- ¡Uno menos! pensó el Owf. Hamacher. No obstante, continúo disparando desesperadamente hasta casi embestir al gigante de cuatro motores y doble timón de cola. Solo cambió de curso cuando sus municiones se agotaron en un silencio repentino, que precedió al ruido de su gran motor radial y la consecuente atención antes de la evitada colisión aérea.

A 150 metros alejándose por el costado derecho del bombardero, Heinz volteó su cabeza para ver como el enorme pájaro plateado se ladeaba hacía la izquierda cayendo sin dejar traza alguna de humo o llamas aparentes. La caída a tierra se hacía mas empinada sin que saltasen los tripulantes, siguió observando con preocupación como caía el Liberator del cual no se observaban salir paracaídas. Tal vez su bien concentrado fuego de cañones penetró por todo el interior del fuselaje enemigo matando o hiriendo mortalmente a los diez hombres a bordo, lo cual impidió el escape. Para ese instante, el motor de su Focke Wulf comenzó a presentar problemas.
Heinz se percató que la falla de su motor aumentaba, algunas balas del cañonero de cola en el B24 lograron impactar piezas vitales de su radial BMW. El Ofw. Hamacher oteó el horizonte buscando donde hacer un rápido aterrizaje, divisando un sembradío cercano; enfiló la nariz de su FW190 hacía el campo cuando de pronto las palas de la hélice se detuvieron en un silencio total, ya no quedaba mucho margen de maniobra sino planear en lo posible hasta tocar tierra.

Otra mala fortuna lo acompaño mientras se desplegaba el tren de aterrizaje. El ángulo de entrada en el que planeaba quedaba perpendicular a las líneas de cosecha del sembradío, esto hizo que al tocar tierra, cada montículo y depresión del campo se reflejaran dentro de la cabina como si Heinz montara un potro salvaje. Ni el acolchado frontal, ni el cinturón de seguridad, evitaron que golpease su frente repetidamente contra el cobertor blindado sobre el panel de instrumentos. Horas después fue llevado al hospital donde los médicos alemanes colocaron una placa metálica en la fisura que produjo este accidente en su cabeza.

Este relato me lo contaba mí tío político Hendrick (hijo de Heinz) en mi adolescencia. Para ese momento, yo escuchaba estas historias de su padre con igual fascinación que hoy. Varias veces en casa de su madre, Frau Ursula, observé el imponente retrato en uniforme de la Luftwaffe del tío abuelo político; la bordada diminuta esvástica en las patas del águila que simbolizan la fuerza aérea nazi había sido cortada de la foto. Posteriormente la hermana de mi madre se divorció de Hendrick, pero mantuvimos el contacto. En 20 años mi pasión por la historia de la aviación militar no se extinguió y la búsqueda reciente de pilotos de combate en Venezuela hizo que lo entrevistara formalmente el año 2003. Ya con la comprensión de un adulto y la gran ayuda de archivos digitales ubicados en la internet pude confirmar que este fue un derribo certificado en la fecha, hora, altitud y tipo de bombardero enemigo en los archivos más fiables disponibles actualmente.

Heinz Josef Hamacher nació en Rhineland, Alemanía, en 1919, el mismo pueblo de Goebbles (sí, el mismísimo director de propaganda de Hitler); de hecho eran vecinos y la hermana de Heinz era amiga de la hermana del sombrío cojo. Los primeros estudios de Hamacher fueron en Técnica Industrial, luego a los 18 años de edad se enlistó al Servicio Militar especializándose en muchos cursos de la naciente Luftwaffe. Al año siguiente se graduó de Instructor de Vuelo con amplia experiencia en diferentes modelos de aviones germánicos de la década de los 30s.
Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó se le asignó inicialmente el reconocimiento costero entre Bélgica, Holanda y Dinamarca en el curioso hidroavión biplano Heinkel He59. Posteriormente voló el famoso Junker Ju87 Stuka, bombardeando Francia en 1940. Durante el verano de ese año, cuando comenzó la Batalla de Inglaterra, se le asignó al II Gruppe del KampGeschwader 6 para el bombardeo nocturno del Reino Unido con su avión favorito el bimotor Ju88.

Estas operaciones de noche en Gran Bretaña se hacían en formaciones de más de 50 bombarderos, en bases de pista muy corta recientemente acondicionadas en la Francia ocupada. Todo con la menor cantidad de ayuda lumínica posible, si ocurría un accidente en la pista la extensión de la misma se acortaba. La oscuridad era tal, que solo conocías la presencia de los otros bombarderos por escasa sombras y el ruido de los motores acercándose. La distancia se guardaba de acuerdo al ritmo de despegue y estas pequeñas señas.

Heinz y su tripulación nunca fueron derribados en estas misiones sobre Inglaterra, pero si regresó muchas veces a la base con fisuras en la estructura de su Ju88 debido a fuertes maniobras evasivas al ser señalizado por los reflectores. Generalmente a la salida del espacio aéreo británico los esperaban algunos Hurricanes de caza nocturna los cuales evitaban volando muy al ras del mar. En varias ocasiones escucharon algunos de los atacantes golpear las aguas del Canal de la Mancha. Los artilleros nunca disparaban a menos que el atacante lo hiciera primero para no revelar su posición.

Cuando el bombardeó de Inglaterra disminuyó en 1941, se entrenó en el famoso Messerschmitt Bf109. Para ese mismo año hasta 1943 regresó al Ju88, pero esta vez en misiones de caza nocturna con la versión G de este bimotor en el escuadrón 4/NJG3. En dos ocasiones de 1942 reportaron haber derribado bombarderos nocturnos británicos, pero estos no fueron confirmados al Ofw. Hamacher y su operador de radar por la falta de evidencias. Heinz siempre culpó de esto a su radarista ya que sobrepasaba generalmente los blancos, y decía: “eso es porque mi compañero es del sur de Alemania” (los tipos más lentos, como unos gochos teutones).

En la Base aérea de Köenigsberg donde realizaba pruebas de aviones reparados conoció a la Secretaría del General del aeródromo, Ursula Christopher Petersen. Ella siempre se quejaba de un “idiota” que hacia mucho ruido y piruetas en la base. A mediados de 1942 conoció a ese “idiota” en un café cercano, se casaron en Octubre de ese año, teniendo un primer varón que murió al nacer en 1943 y otro más al año siguiente (el tío Hendrick). Casualmente las iniciales del Ju88 que más volaba Heinz eran UH –Ursula Hamacher.

La pareja Hamacher, especialmente Ursula, tuvieron la oportunidad de conocer algunos de los celebres, como Goering. Varias veces vieron a Hitler de visita en la base. Y ases como Hans Joachim Marseille, Erich Hartman y Adolf Galland; al primero Heinz se refería como pésimo piloto, aunque excelente puntería; del as de ases, decía que tenía suerte de tener unos rivales endebles (los rusos) y de Galland se expresaban como uno de los sujetos más arrogantes que se pueda conocer.

En una fría y muy oscura noche de 1943, el Ofw. Hamacher y su tripulación regresaban de una misión de caza nocturna. La aproximación a pista se hacía con la ayuda de un dúo motorizado en tierra; mientras uno manejaba, el otro iluminaba y daba instrucciones con una lámpara. Al apagarse la linterna el avión debía detenerse. Esa noche el hombre de la luz olvido apagar la misma en un cruce particular de la pista y el Ju88G de Heinz continuó siguiendo la luz hasta golpear con una de las alas una estructura de concreto cercana, lo que ocasionó la perdida del ala y el colapso del tren de aterrizaje en ese costado, esto dejó el otro extremo del avión apuntando hacía el cielo. Hamacher y el otro tripulante salieron por la abertura ventral del Junker; el radarista por el contrarió, abrió la ventana lateral y escaló el ala levantada, hasta saltar desde la punta lesionándose un pié al caer desde más de tres metros de alto. Otro tripulante del sur de Alemania.

Tomando un moto y justo al salir del aeródromo se encontró en un lodazal que lo hizo caer sobre uno de sus tobillos, lo cual lo mantuvo en tierra mientras se recuperaba más la consecuente reprimenda superior. En esa recuperación y detención disciplinaría se enteró que los aliados habían invadido el continente europeo que en un año ya no estaría bajo el dominio nazi.

Alrededor de noviembre de 1944, a Heinz le fueron asignados vuelos en otro de sus cazas favoritos, el Bf109G Gustav, en misiones de Defensa del Reich. En uno de estos vuelos atacaron a un grupo de P51s que escoltaban bombarderos americanos. Más Mustangs aparecieron haciendo la pelea muy desigual para los alemanes, Hamacher realizó todas las maniobras que conocía para evitar ser derribado. Primero fue su compañero de ala que al ser tocado mortalmente saltó exitosamente; Heinz buscaba unas nubes como protección cuando en ese instante una larga ráfaga de P51 le seccionó todo el empenaje de cola. Afortunadamente el avión mantenía cierta horizontalidad; cuando se disponía a saltar, el americano siguió disparando para asombro de Heinz logrando impactos adicionales en su motor. Hamacher entro en pánico, terminó de abrir la carlinga y salto al vació abriendo casi de inmediato su paracaídas a gran altitud.

Generalmente a más de 7.000 metros de altura, para abrir el paracaídas, se espera unos cuantos segundos hasta salir de la zona de combate y los restos de la aeronave. Heinz no lo hizo. El cono se abrió perfectamente, pero oscilaciones pendulares violentas provocadas por los fuertes vientos amenazaban con enredar y colapsar las cuerdas del paracaídas. Sacó su Luger y pensó en suicidarse antes de caer a esa altitud. En esos instantes, algunos cazas enemigos pasaron cerca de él, y vaciló pensando: “estos bastardos me van a rematar”. No sucedió, sino que las estelas de los motores aliados de alguna manera estabilizaron el paracaídas que comenzó a bajar de manera más vertical. Unos metros cerca del suelo, Heinz alcanzó las ramas de un suave pino cubierto de nieve. Al tocar tierra se encontró algo aturdido, pero sano, aunque sin botas. Sin saber donde estaba, se orientó hacía donde suponía estaba la base y camino descalzó. Al llegar a un pueblo del Reich se sintió seguro aunque algo congelado.

Comenzando el último año de la guerra y patrullando el congelado Río Oder, Heinz volaba otro Gustav cuando notó una columna de soldados y pertrechos rusos. El paisaje era de un perfecto blanco y el cielo completamente despejado. Voló a baja altura para asegurarse de los uniformes del supuesto enemigo. Sí, eran rusos. Al virar para atacar, la columna, ni se inmuto ante el alemán siguiendo su camino. Descargó una buena metralla y ascendió, al regresar para confirmar los resultados del ataque encontró toda la nieve manchada de rojo. Días y semanas después mantuvo pesadillas del evento, al igual que su derribo del Liberator, la reflexión y consejos de los amigos lo confortaban con la obligación por defender a Alemania.

En Mayo de 1945 todo estaba perdido, había incluso bombardeado su propia casa abandonada para que los rusos no la disfrutasen. La casa de sus padres y abuelos, con ellos adentro, resultó destruida por los bombarderos ingleses. Luego de extraviarse su familia en el caos del desmoronamiento del Tercer Reich, huyó a los Alpes hacía el sur; se refugió varias semanas con los montañeses y al acabársele los suministros descendió para rendirse en Junio ante una sorprendida patrulla americana en un jeep. Los estadounidenses lo trataron amablemente y fue liberado a los pocos días de averiguar que era un simple militar más no un criminal de guerra.

Al pensar que Ursula y su único hijo estaban muertos fue a casa de su hermana, donde la puerta fue abierta por su propia esposa con el bebe Hendrick de un año en los brazos.

Unos años después se graduó de Ingeniero Eléctrico y laboró exitosamente para Siemens. En 1955 decidió viajar, lo cual se lo permitió su trabajo al tener una oportunidad en otros países de Europa y particularmente la que más le interesaba era Venezuela, siempre había deseado conocer Sudamérica. En los años subsiguientes viajó a las islas del Caribe y Argentina. En los 60s trabajaba con éxito para ITT con viajes muy seguidos a Brasil donde sufrió el primero de cinco accidentes cerebro vasculares menores que el atribuía a las heridas dejadas por el accidente en el FW190 cuando logro su mayor victoria.

De la guerra también le quedó el gesto involuntario de voltear repentinamente la cabeza hacía atrás como buscando el enemigo que acechaba a sus espaldas. No obstante, siguió progresando hasta alcanzar la vicepresidencia de ITT y mudarse a Nueva York en la década de los 70s, donde murió el 30 de septiembre de 1972.

Sí alguien que lea esta historia se encuentra por allí y desea visitarlo, su tumba esta en New Jersey hacía el George Washington Memorial Park Cemetery (Block I, Lot 103, Section B, Grave #2). Por favor si pueden; llévenle unas flores, tomen también una buena foto de la lápida junto a esas flores que le llevaron y háganmela llegar; se los agradecería mucho.

Nota final

El II Gruppe JG11 donde combatió Heinz Hamacher fue una de las unidades más respetadas de la Luftwaffe durante la SGM. Formado en Abril de 1943 en Jever a partir del I./JGI, para el 11 de Agosto de 1944 se incrementó a 4 staffeln, el viejo 4/JG11 se convirtió en el 8avo y así sucesivamente. De entre los más destacados comandantes de este escuadrón tenemos al Hauptman Günther Specht (as con 34 victorias aéreas confirmadas) desde Mayo del ´43 hasta el 15.4.44; al tercer más grande as de todos los tiempos Mayor Günther Rall (275 derribos) del 19 de Abril de 1944 hasta el 12 de Mayo de ese mismo año; y al famoso Hauptman Walter Krupinski (197 victorias) seguido de Rall hasta el 12 de Agosto de 1944.

Agradecimientos
Para este, uno de mis primeros artículos, quisiera reconocer la ayuda de Frau Ursula Hamacher (ella dice que también es mi abuela), Hendrick H. y mi prima Vanesa Hamacher Castillo por contarme la historia y el acceso al álbum familiar. Gracias especiales le debo a Gordon Permman por ser la persona que me estimuló a escribir la historia de aviadores militares, el dice “Muchos de estos héroes desconocidos duermen sin que nadie los recuerde. Contar sus experiencias es algo bueno.” Y finalmente, a Darío Silva por sus habilidades en los artes digitales.

domingo, noviembre 25, 2012

ANÉCDOTAS: Las crueles fiestas de Ribas y Boves en la guerra de Independencia


En la guerra de Independencia en agosto de 1813, entran los republicanos a Caracas bajo el comando de Simón Bolívar. Había trascurrido la “Campaña Admirable”, y José Félix Ribas fue nombrado gobernador militar de Caracas. El médico realista José Domingo Díaz, editor de la Gazeta de Caracas, describirá en su obra Recuerdos sobre la rebelión de Caracas la actuación de Ribas en una peculiar fiesta. Dejemos que Díaz lo relate:

En 18 del mismo agosto fue puesta en prisiones la mayor parte de los españoles y canarios que existían en Caracas, y demás pueblos, y el 20 corrió la primera sangre (…). En aquel día dio el “Sedicioso” Ribas un convite en su casa (…). A las 5 de la tarde el Doctor don Vicente Tejera, uno de ellos, pidió el permiso para un brindis; y concedió, manifestó que era preciso solemnizar aquel acto con brindar cada concurrente por la muerte de uno de los presos que designase. Se recibió con aclamación el pensamiento; se formó la lista correspondiente, y media hora después perecieron 36 personas en la plaza de la Catedral.

Como en una competencia de crueldad, un año después, Boves le ganará en perversión a Ribas. El asturiano realizará una fiesta al tomar Valencia, y después del baile asesinará a todos los invitados; tal como cuenta el coronel norteamericano William Duane (1760-1835) en su libro: "A visit to Colombia", siguiendo los testimonios del republicano Miguel Peña.

La tarde pareció demasiado larga, y la noche harto presurosa, a los grupos de danzantes. La música alegraba los salones, y las calles estaban animadas por aquel festivo evento social. En uno de los salones la juventud de ambos sexos se entregaba a los placeres de la danza, y en otro se brindaba copiosamente sin aprensión alguna. Fue tan general aquel rato de momentánea alegría, que todos los invitados varones -con muy pocas excepciones- se pusieron a libar copiosamente, dejando así solas a las damas en el salón de baile. De pronto, las puertas se abrieron de par en par, y mientras unos soldados armados de sables y bayonetas custodiaban la salida, los demás iniciaron al punto una masacre general entre los hombres, en medio de gritos y alaridos de las mujeres que estaban en la sala contigua, quienes sin temor por sus vidas se precipitaron a aquella escena de muerte, buscando vanamente a sus esposos, padres, hijos y hermanos, a los que encontraron bañados en sangre y en los últimos instantes de la agonía. 

Imagen: tomada de la película "Taita boves". 

jueves, agosto 12, 2010

El día en que el régimen chavista se rió de más de 100 mil asesinados

La escena: tres venezolanos son entrevistados simultáneamente sobre el drama de la criminalidad en Venezuela por Carlos Montero de la cadena de noticias CNN en Español: Andrés Izarra (representante del gobierno chavista: ver biografia prooficialista aquí y no oficialista acá), Pablo Elisio Guzmán (ex director el CICPC y actual director de la Policía de Miranda), Roberto Briceño-León (sociólogo experto en violencia, director de la ONG Observatorio Venezolano de Violencia) (Pueden ver toda la entrevista al final del artículo). El sociólogo está explicando las cifras que demuestran que Caracas es una de las ciudades más peligrosa del mundo, en el audio se escucha una risa falsa y exagerada de parte del representante gubernamental. Cuando la cámara lo enfoca nadie duda que sea Izarra el que está riendo de los miles de asesinados y heridos, de las madres, esposas, hermanas e hijas que han quedado sin sus familiares. Así se lo hace saber el comisario Guzmán: “no creo que sea motivo de risa el dolor de las madres venezolanas”.

Muchos pensarán que Izarra no se estaba riendo de los muertos sino “de los entrevistados y sus argumentos”, tal como luego trató de enmendar el líder chavista. No, no es cierto. Porque el tema de la inseguridad no es cosa de risa. Las cifras no mienten, sean exageradas o no, porque así sean unos pocos, esas personas tienen familia o seres que siempre sufrirán por su ausencia. Ni como forma de discutir, la risa en temas relativos a la pérdida de la vida puede ser aceptada. La risa en este tipo de discusiones es ofensa, es burla, es desprecio del otro, y especialmente, del que sufre, Es una manera de decir: “puedes decirme lo que quieras, mi río de esa realidad” (eso es lo que imitan de su jefe máximo). Y la risa en estos casos, viniendo de una autoridad del Estado es mucho más grave.

Hay muchas formas de reírse de los asesinados por la inseguridad personal, y algunas las vimos ayer en la persona del Presidente de Telesur: Izarra. Otras son: la omisión la realidad, la ausencia de voluntad política para resolver el problema, la deshonestidad en no renunciar cuando se es incapaz de cumplir con el mandato constitucional de proteger la vida y dar seguridad, y la peor de todas: estimular la violencia con el discurso ideológico centrado en el “patria o muerte”. Las autoridades gubernamentales no pueden reírse de los reclamos de sus gobernados, muchos menos en temas de derechos humanos. Sean cuáles sean sus argumentos, la autoridad siempre debe escuchar la preocupación de los ciudadanos.

Por último, quiero reconocer la entereza del comisario Guzmán y el sociólogo Briceño-León, que a pesar de las descalificaciones no respondieron de la misma forma. Gente como ellos son los que lograrán la conversión de muchos, y la reconciliación del país. No perdemos la esperanza.

Profeballa
Ver los videos de la entrevista acá.
Ver la opinión de Briceño León sobre la risa de Izarra aquí.
Ver la opinión de Izarra sobre su risa acá.

lunes, julio 19, 2010

¿Qué es el chavismo? Un régimen esotérico

COMENTARIO BLOGUERIL:
Poco a poco la opinión pública sensata irá interpretando la exhumación de los restos de Bolívar. Me ha gustado mucho el artículo del buen amigo Ignacio de León que muestra este hecho como un paso más en la superación del mito bolivariano (leer acá). Esperamos por una declaración de la historiografía profesional, aunque ya hemos escuchado varias opiniones. Nos imaginamos que muchos no desean caer en polémicas que distraigan de lo realmente importante: la denuncia de Pudreval, la inseguridad, el autoritarismo comunista, y todas las ineficiencias del régimen.
Ahora les dejo un artículo, de pronta aparición en el diario El Impulso, de un reconocido científico barquisimetano de la UCLA: Alberto Castillo Vicci. Su perspectiva nos da luces sobre lo que estamos viviendo.
El retorno de los brujos

Alberto Castillo Vicci

En el año de 1960, se publicó en Paris, bajo el título "Le Matin des Magiciens", traducido en su edición en castellano, en 1962, por “El retorno el los brujos”; un libro sobre el llamado “realismo fantástico” y que llegaría ser un “best seller” mundial con repetidas ediciones en varias lenguas y países, con dos millones de ejemplares vendidos en sus primeros años. El éxito editorial fue tal, que sus autores, Louis Powels y Jacques Bergier, fundaron una revista, Planète, de la que llegaron a vender periódicamente hasta 80.000 ejemplares, aprovechando la veta de riqueza editorial con que habían sido acogidas las ideas por ellos difundidas acerca del “realismo fantástico”. Este boom editorial perduró hasta 1968, cuando pasó de moda frente a otras realidades, como la contracultura iniciada en 1963 con el asesinato de Kennedy y los crímenes de guerra cometidos por el Gobierno de los Estados Unidos en Asia; que llega a su clímax en el mayo francés y dio paso al movimiento hippie, desafortunadamente contaminado de drogas, y toda aquella revolución cultural que encandiló al mundo hasta quizás 1973, cuando termina la Guerra de Vietnam con la firma del Armisticio en París; y se va disolviendo la protesta juvenil en busca de algunos caminos menos utópicos y de la ilusión engañosa de las drogas; cae la Unión Soviética y se derrumba el muro de Berlín y el mundo mira con asombro y dolor como cuando se filmaron los campos de concentración nazi, los hornos crematorios, y toda la maldad a que es capaz el alma humana, si al poder lo acompaña el fanatismo ideológico; pero, en aquellos días finiseculares del siglo XX, en los países detrás de la Cortina De Hierro, al aflorar la estafa más grande la historia: que el comunismo podía ser humanismo; y que dejó en Eurasia más de 150 millones de muertos; y todavía es soporte de tiranía, miseria y esclavitud en Cuba y Corea del Norte.
¿Qué se decía en el “retorno de los brujos” que despertó tanto interés en multitudes de lectores del principio de la segunda mitad del siglo XX”?
Vale la pena recordarlo, porque a nuestro país han retornado los brujos bajo el ropaje de un socialismo del siglo XXI que nos quiere imponer el anacronismo y miseria del comunismo fracasado con un nombre distinto. Eso ya no lo duda nadie.
En el “retorno de los brujos”, la alquimia, las percepciones extra-sensoriales y las sociedades secretas con conocimientos fantásticos, capaces de tener una interpretación de la realidad distinta a los que la ciencia y el sentido común nos enseñan, son reivindicadas. El esoterismo de tales creencias estructurado en ideologías fascistas, nazistas o comunistas, llevaron a trastocar en la Europa del siglo XX, todo lo que la criba de la evolución en la civilización occidental destiló en valores a favor de la democracia, la tolerancia política, la libertad y la equidad de oportunidades para cada miembro de la humanidad. Todo eso quedaba derrumbado en las ideologías fanáticas, pues el valor del individuo era sustituido por el ser colectivo de la raza, el partido o la ideología que los hacen superior a todos los demás. Bastaba ser nazi, fascista o comunista para ser moralmente superior y no sujeto a las leyes y el orden social de convivencia, pues son herederos de un pasado mitológico de gloria: el Imperio Romano en el fascismo; la raza aria en el nazismo; el materialismo histórico en el comunismo; y en nuestros países andinos, la lucha por la independencia y el mito bolivariano.
Como a los brujos, a Hitler, Mussolini o a Stalin se le atribuyeron cualidades super naturales y a sus seguidores competencias que no se reconocen en sociedades racionales sino por el esfuerzo y la disciplina en el estudio y la profesionalización. Claro, la historia nos enseña que las creencias de que son superiores en una sociedad quienes abrazan una determinada ideología o siguen fanáticamente a caudillo, han conducido a la ruina de las naciones que las adoptan.
La calamidad nacional, en nuestra historia reciente, ha sido que junto a las mejores oportunidades socio-económicas que nos proporcionaba un ingreso petrolero descomunal, caímos en el dominio del “realismo fantástico” de los cultivadores del llamado Socialismo del Siglo XXI. Ellos han puesto en manos de los nuevos brujos, cuya incompetencia, falta de preparación profesional y motivos éticos dudosos son notorios, la más importante empresa del país, PDVSA, que como analiza el doctor Maza Zavala (El Nacional, 17/07/2010), después de recibir entre 1998 al 2008, en cifras redondas, 700 millardos de dólares, hoy tenga una deuda de 30.000 millones de dólares (en 1998 la de la Nación toda era de 22 millardos de dólares) y su nómina se ha triplicado después que despidieron con un pito presidencial 25.000 expertos que llevó toda una vida formar; para ser reemplazados por aprendices de brujos. Pero, si la producción petrolera fuera la que dicen que es, Maza Zavala no entiende cómo es que el país sufre el calvario de esa deuda y nuestra balanza de pagos está tan desprotegida. Pero igual ha pasado con todas las demás empresas en que el Socialismo del Siglo XXI ha colocado a sus brujos. Venalum compra 70.000 toneladas de aluminio porque no puede satisfacer la demanda nacional, recibiendo con la diferencia cambiaria lo que no gana en producción, como lo hacía antes de caer en manos del realismo fantástico. PDVAL se hunde con la comida podrida por incompetencia y sospechas de mafias corruptas en su distribución... y pare de contar, porque toda la CVG, Mercal, Conviasa, las demás empresas confiscadas, las haciendas expropiadas, sin mencionar los millardos de bolívares mal orientados en las cooperativas y otras organizaciones llamadas socialistas...adolecen de cualquier productividad: no hay una empresa expropiada que funcione. A estos brujos se le puede decir: de que no vuelan no vuelan.
El socialismo del siglo XXI no es una revolución como tanto la camarilla gobernante publicita; todo lo contrario, es la retrovolución al siglo XIX, que en lugar de adoptar las fronteras de la ciencia y la tecnología del siglo XXI, como la Telemática, la Biotecnología, la Nanotecnología que ofrecen una mayor revolución industrial que la de entonces, y con ella la posibilidad de resolver el problema económico del hombre con la abundancia de la producción a niveles de productividad nunca soñados, busca la verdad profanando la tumba de nuestros héroes.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...