Mostrando las entradas con la etiqueta Historia familiar y personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Historia familiar y personal. Mostrar todas las entradas

domingo, marzo 20, 2022

Novena carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45

“Tengo que llevar el diario por peligroso que sea”

Novena carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45

Querido Don Victor:

¡Otra guerra en Europa después de una larga paz de casi 80 años! ¿Podrá creerlo querido maestro de los diarios íntimos? Pero hay una esperanza en medio del absurdo y el horror de la violencia, la reacción de Occidente frente a un nuevo tirano expansionista. Pero volvamos a lo que nos une: su bitácora que ahora nos toca comentar el año 1941. Tal como le dije, después haremos una pausa para centrarnos en el de Ana Frank que cumplirá también un aniversario redondo. Una pregunta sobre la escritura de los diarios siempre me acecha y ya se la he comentado: ¡¿cómo escribir en medio de tantas dificultades tal como dice el 20 de febrero: “creciente penuria económica, una alimentación cada vez peor”; pero también: guerras, trabajo esclavizante, hacinamiento y en general todo lo que significa la lucha por la supervivencia en condiciones hostiles?! Creo que yo mismo ofrecí una respuesta ante la pregunta de una alumna: “¿cómo se recuerda de escribir? ¿cómo no deja de hacerlo?” Le dije: es un hábito cultivado desde hace muchos años y sientes la necesidad, pero a veces hay otras necesidades que se imponen: comer, descansar, etc. Y entonces nos dormimos anhelando llenar la página. ¿Cómo hizo usted en ese año terrible de 1941 para que hoy yo pueda leerlo?

Todo comienza en enero con un nuevo impuesto a los judíos de 15 % y en febrero el descuido de dejar salir la luz de una ventana en la noche (las autoridades exigen un apagón total). Puede ser una fuerte multa o la cárcel (lo cual termina aceptando siendo un “tormento” de ocho días), pero también debe vender el automóvil que era una vieja exigencia del ayuntamiento (cuando lo hace los niños dirán: “el coche del judío, el coche del judío”, 25 de febrero). Y tantas otras medidas restrictivas a lo largo del año que se suman a la segregación creciente desde 1933: confiscación de la máquina de escribir, presión para que venda la casa de donde los obligaron a salir el año pasado para vivir en una residencia para judíos: Judenhaus, los no arios no pueden vivir en Berlín, usar los vapores del Elba, adquirir tabaco (“una nueva catástrofe”), desde septiembre llevar la estrella de David, no salir del municipio o tomar el tranvía solo en la plataforma delantera, no usar cabinas telefónicas y después en algunos períodos solo se puede salir de noche. Todo va destruyendo vuestra dignidad, pero siempre el consuelo que no están en un gueto, campo de concentración o han sufrido un pogromo; por eso dice: “mi estado de ánimo y mi visión de conjunto cambia cada día” (27 de marzo), el miedo jamás desaparece. Y más cuando ya para el 22 de agosto todos dicen que están eliminando a los enfermos mentales y desde octubre comienzan las deportaciones a Polonia. Pero algunos demuestran solidaridad por lo menos al oído.

Sigue con su Vita (memorias), la cual cumple el 12 de febrero dos años escribiéndola; y las constantes anotaciones para su LTI (Lengua tertii imperii, su manual y estudio de la neolengua nazi) ¡hábito, hábito! Acá está la respuesta junto a la profunda pasión por escribir y “dar testimonio hasta el final”. Es el anhelo de trascender pero también de justicia, porque se piensa que si conocen nuestro sufrimiento y coraje, tendrá un significado y seremos resarcidos. Los canallas pagarán al ser lanzados al basurero de la historia y nosotros (como siempre se dice: Vanitas vanitatum) seremos al menos escuchados. Pero en medio del horror de la guerra y la persecución, el amor y la belleza le ofrecen un respiro:

Desde ayer, tiempo preprimaveral. Se agradece cada minuto que prolonga la claridad del día, cada grado más de temperatura, cada metro de suelo transitable (esto sobre todo por Eva). Eva ha decaído muchísimo, está más delgada, ha envejecido: y, mientras que mi propio estado físico también decae, la quiero cada vez más apasionadamente, d’amour dicen los franceses.  (12 de febrero de 1941).

Es lo único que salva, además de la escritura. Porque esta es otra de las respuestas a la pregunta de mi alumna: escribimos porque es lo que nos mantiene en pie en medio del horror. Sí, lo sé querido maestro, exagero al compararme con su situación en medio de la Segunda Guerra Mundial y la Shoá. Pero allí está la propaganda al igual que en el pasado, que en su caso nos describe con las palabras: “Hitler, con esa estentórea voz de paranoico, rugía en la radio, acabando con el himno de Horst Wessel.” Coincido con usted al definir la naturaleza del nazismo cuando dice que el antisemitismo “es central en su estructura total, en su esencia y también imprime su sello a todo lo demás” (16 de abril). Mucha gente le molesta que no separen la Segunda Guerra Mundial y el nazismo de la “cuestión judía”, pero hay que entender que están íntimamente ligados.

A finales de enero en el discurso de Adolf Hitler en un nuevo aniversario de su ascenso al poder (30 de enero de 1933) usted afirma: “sonaba distinto a todos los anteriores”. Una frase del tirano lo hace sospechar: Este año forzaré la decisión. Me impresiona que esté tan claro, una vez más la verdad siempre aflora en medio de la más fuerte censura: usted sabe que la guerra puede extenderse a los Balcanes, Rusia y/o Estados Unidos tal como ocurrirá a lo largo de ese año. De esa forma en marzo ve cómo avanzan las tropas en Bulgaria sin pegar un tiro y después ante el golpe contrario al Pacto Tripartito en Yugoslavia la inmediata invasión, “Serbia y Grecia destruidas” (16 de abril). A pesar de las victorias nazis predica la esperanza:

Hitler tenía que perder la guerra, que ni Rusia ni Estados Unidos podían permitir su victoria definitiva. ¿Me creo lo que predico? En un 50 %. Pero ahora estoy más tranquilo. Afronto más fríamente el devenir de la historia. ¿Qué son en la historia de un pueblo diez, veinte años? A la larga, Hitler no puede salir victorioso, en algún momento se derrumban todas las conquistas mundiales. A mí solo me sigue interesando nuestro destino personal, estrictamente delimitado en el tiempo. Y en cuanto a él, soy fatalista (14 de abril de 1941). “Quizás sea la mayor suerte vivir tanta historia mundial” (8 de julio de 1941).

Desde abril a junio cada vez son más los rumores de movilización de la Wehrmacht al Este. Era tan evidente y los soviéticos cayeron en la trampa. Para preparar el pueblo volvía la propaganda sobre el “peligro judeobolchevique” que desapareció desde el Pacto Ribentrop-Molotov de agosto de 1939. Retorna su fuerte pesimismo dudando de la derrota de Hitler, pero escucha muchas versiones de otras personas que dicen lo contrario, en especial una realidad que se terminará imponiendo: “los rusos son inagotables en hombre y también en armamento y que será imposible acabar este verano con ellos” (13 de julio). La gente se va enterando poco a poco por lo que cuentan los soldados heridos que vuelven a casa: es una guerra de exterminio llena de atrocidades y la resistencia rusa es cada vez mayor. La prensa oficial acepta esta realidad. Y en diciembre todo cambia con el fracaso de la toma de Moscú y el ataque a Pearl Harbor por el Imperio del Japón, además de la declaración de guerra de Hitler a Estados Unidos “Ahora se ve un final” (25 de diciembre) y si 1941 fue “el año más horrible (…) al menos nos ha devuelto la esperanza” (31 de diciembre).

Sobre la escritura de todo diario creo que me debo despedir con la certeza que tuvo en el momento que repasó los de la Primera Guerra Mundial para escribir sus memorias: “Hago una primera lectura de los diarios de 1918. ¡Cuántas cosas se me habían olvidado, qué enorme importancia tienen justamente los detalles de aquella época! Tengo que seguir llevando también ahora el diario, por el Curriculum (memorias), tengo que hacerlo por peligroso que sea. Éste es mi coraje profesional” (27 de mayo). Y más adelante: “Quiero considerar como un favor del destino (…), como un enriquecimiento, que yo viva aquí, sobre el terreno, toda esta ignominia” (13 de octubre).

sábado, marzo 12, 2022

Semblanza de María Mercedes Vicci de Montiel (1921-2022): una maestra venezolana ejemplar

El día de hoy (12 de marzo de 2022) falleció mi tía Mercedes ¡tenía 100 años! Celebramos su larga, próspera y generosa vida dejándoles la semblanza que le escribí el 19 octubre de 2021. 

El centenario de vida de una maestra ejemplar

Semblanza de mi tía abuela María Mercedes Vicci de Montiel

Carlos Balladares Castillo

La frase: “Larga vida y prosperidad”, acompañado de la mano derecha extendida pero con los cuatro dedos del índice al meñique separados en una forma de “V”; es el famoso saludo vulcano que todos conocemos gracias a el doctor Spock (personaje fundamental de la serie de TV: Star Trek). Para los que también lo hemos incorporado a nuestras vidas como una especie de mantra y cada vez que lo decimos suspiramos por este sueño, nos llena de esperanza que un familiar: mi querida tía abuela Mercedes Vicci lo haya logrado, al cumplir el día de hoy (19 de octubre) un siglo de vida con “su cabeza perfecta”. Desde esta sencilla semblanza deseo rendirle un merecido homenaje y dar gracias a Dios por su vida. Pero también a ella por el ejemplo y cariño que nos ha brindado a todos sus familiares, en especial a sus hijos, sobrinos, nietos ¡y bisnietos!

Mi “tía Mercedes”, tal como me enseñó a llamarla mi madre desde muy pequeño, siempre la veía en las reuniones familiares que se realizaban con gran frecuencia en casa de mi abuela materna “Mamaca” en El Paraíso. Ella iba solo con sus hijos (Fanny, Luis y Blanquita) y con sus nietos, porque ya había enviudado. Sus nietos fueron los que yo llamaba primos, aunque la verdad es que eran mis primos “terceros” (si es que eso existe) porque estaban relativamente cercanos en edad. En esa casa se reunía la gran familia de los hermanos, cuñados, tíos y primos de mi madre. Mi tía Mercedes es la segunda hija de cinco hermanos después de tío Juan, mi abuela Blanca que es la tercera y posteriormente venían tío “Carlucho” (del cual proviene mi nombre) y tía Flor .

Solo mi tía es la que mantiene el testimonio de aquella Venezuela de los tiempos gomecistas (1908-1935), en la que el gobernador del estado Lara: Eustoquio Gómez, le confisca el negocio a su padre (Juan Jacinto Vicci Oropeza) y éste al verse sin nada para mantener a tan numerosa familia se llena de angustia y sufre un infarto. Ella era una adolescente de 13 años que tuvo que ayudar a su madre (María Oberto) con el cuidado de tantos hermanos (en especial la más pequeña: Flor) en medio de grandes carencias, aunque a los dos años tuvieron el apoyo del Estado gracias a que el nuevo Presidente: el general Eleazar López Contreras, resarciría el daño dándoles un monto de dinero con el que se pudieron comprar una casa pequeña en la carrera 19 entre calles 28 y 29 de su querida ciudad: Barquisimeto.

Más adelante, cuando se casa y se traslada a Caracas, estudió para ser maestra normalista y se puso a trabajar de inmediato. Dicta clases y tiene cargos directivos en varias Escuelas como la “Francisco Pimentel”. Durante diez años será la  subdirectora de la Escuela Experimental “República del Ecuador”. Ejerce una labor importante como multiplicadora de la “Matemática moderna” para el sistema educativo Básico a lo largo del país. Sus últimos años de trabajo en la educación pública estará en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). El Presidente Luis Herrera Campins la condecorará con la Orden “27 de junio” en primer grado por sus 30 años de docencia.

Mi tía Mercedes siempre ha sido una maestra en todo el sentido de la palabra. Fuerte de carácter, transpira firmeza y disciplina. Es el perfecto ejemplo de esa buena semilla que sembraron las Escuelas Normalistas en nuestro país, y que junto a otros factores han permitido que la Patria no termine de colapsar en medio de tanto mal. ¡Cómo me gustaría conocer las historias de su labor pedagógica! (sabemos que nos darán para una segunda parte). Su gran legado en este siglo de existencia, es que la educación entendida como permanente disposición a aprender es el mejor medio que existe para lograr la superación personal. Nunca dejó de prepararse, de mejorar en su noble vocación como maestra. Y todo esto lo transmitía de modo generoso.

No voy a negar que en mi niñez su estricta personalidad me atemorizaba un poco. Y más de una vez salí corriendo ante sus regaños, porque no manteníamos el orden debido o tomábamos cosas sin permiso. En esos tiempos recuerdo muy bien una época en la que fuimos en varias ocasiones al pueblo de Chichiriviche (estado Falcón) varios miembros de la familia. Una vez en la carretera tuvimos un fuerte accidente contra un camión y ella manejaba. Pudimos habernos matado, así lo pensamos todos los que lo vivimos. Nunca olvidaré que cuando nos bajamos del carro ella tenía la cara ensangrentada y nada de eso la hizo ponerse nerviosa. Con firmeza ordenó todo y a las horas, ya curada, iniciamos nuestras vacaciones de playa. Era y es fuerte y valiente.

En mi juventud creo que mi tía se dio cuenta que me había convertido en alguien serio e incluso estudioso, y dejó de tratarme con esa disciplina que me atemorizaba. Desde ese momento me demostró un cariño especial, el cual de mi parte ha sido mutuo. Y cuando fui conociendo toda su vida de esfuerzos y superación de dificultades, mi admiración por ella no ha dejado de crecer. Como buena maestra, me cuenta mi madre que muchas veces la vio llegar a la casa de un fuerte día de trabajo y salir a dictar clases en la tarde-noche. E incluso ha apoyado siempre a su hija Fanny Montiel a llevar la Academia de Ballet que como bailarina profesional fundó en 1967.

Desde principios de los noventa la casa donde vive mi tía Mercedes se convirtió en ese lugar de encuentro de la familia. Un lugar acogedor con una vista hermosísima de Caracas y en especial de su montaña: el Ávila. Para mí es motivo de alegría que desde que falleciera mi abuela materna, mi tía abuela como la última de los hermanos Vicci Oberto fuera el permanente recordatorio de mis antepasados. De todo lo bueno que ellos me han legado. ¡Feliz centenario querida tía Mercedes y gracias por tanto!

miércoles, mayo 15, 2019

Rafael Baquedano, s.j. un hombre bueno (mi artículo de los miércoles en El Nacional)


Rafael Baquedano, s.j. un hombre bueno

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional 
El mismo día (12 de mayo) pero siete años después que el padre jesuita Rafael Baquedano celebrara mi matrimonio eclesiástico, partía este buen cura para el encuentro con Dios. Al encuentro con Nuestro Señor Jesucristo a quien le dedicó una vida de total entrega por medio del sacerdocio. Una vida larga (86 años) y llena de caridad cuando llega a su fin en esta Tierra, no es motivo de tristeza sino de agradecimiento. A continuación quiero contar algunas anécdotas de cómo el padre Baquedano enriqueció mi vida, deseando que otros puedan sentirse identificados en el caso de haber tenido la dicha de tratarlo o simplemente poder conocer a este humilde hombre que no dudo en considerar un santo.

En el año 2003 perdí un empleo en el cual había puesto mis esperanzas de realización docente y académica, y con el que contaba para tener cierta estabilidad económica. Todavía en ese año los profesores podíamos vivir relativamente de nuestra vocación. Con esta angustia me dirigí a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) a repartir algunos CV a ver si me contrataban. No conocía a nadie en lo referente a autoridades. Al llegar en el jardín vi a un sacerdote que llevaba un maletín algo pesado y me ofrecí a ayudarlo. Fue de esa manera que conocí al padre Baquedano, enterándome que era el párroco de la universidad y le pedí que me encomendara ante mi petición de empleo. De inmediato me dijo que no me preocupara, que rezaría por mí, pero que estaba seguro que me contratarían. En este momento descubrí dos de sus grandes dones: la capacidad de escuchar, el cual me demostraría un tiempo después al solicitarle que fuera mi director espiritual; y ser un constante predicador de la esperanza.

A los pocos meses comencé como profesor y empecé a visitarlo, y a confesarme con él de vez en cuando. Le pedí que fuera mi director espiritual, le pusimos fecha y hora a nuestros encuentros y me dijo que no me preocupara si algún día no quisiera ir más a la dirección. ¡Qué ser tan comprensivo ante nuestras flaquezas! ¡Tal como debe ser todo buen cura en el sacramento de la penitencia! ¡Qué maravillosos consejos me daba para luchar en los propósitos de ser un mejor cristiano! Pero no era solo su paciente escucha, sino también que demostraba lo buen científico social que era al contarme historias llenas de análisis sociológicos desde una perspectiva, tanto interna de la UCAB (al haber sido autoridad y ser el párroco siempre en contacto con todos los miembros de la institución) como de la Iglesia. Se mostraba siempre muy humano siendo justo pero caritativo. Era un gran contador de historias, nunca me fastidiaba y quería escuchar más y más sus maravillosas anécdotas.

De los diversos temas que hablamos quisiera resaltar dos. El primero fue el trato a los homosexuales y en general a las personas que conforman la llamada comunidad LGBTI desde una perspectiva cristiana. Yo no sabía nada de su experiencia con este grupo de personas, y me contó cómo en los ochenta y noventa respondió al llamado de algunas personas del mundo artístico (LGBTI) sin juzgar a nadie. Solo se dedicó a escucharlos y atenderlos cuando nadie dentro de la Iglesia quería hacerlo. Nunca me lo dijo con jactancia, sino como algo natural. Me hablaba de algunos artistas con un gran cariño y de cómo habían renacido en su espiritualidad cristiana. El otro tema era el del chavismo, de mi relación con viejos amigos que ahora apoyaban la destrucción del país por medio de este modelo o proyecto que considero – le dije – malvado. Me comentó que ni en 1989 cuando el gobierno de Carlos Andrés Pérez persiguió a varios jesuitas que vivían en los barrios ante los sucesos del caracazo, había percibido una actitud tan perjudicial para el país. Le preocupaba muchísimo cómo cada día mostraban más saña con los que no comulgaban con sus planes. Como cristianos teníamos que luchar en contra, pero siempre abiertos a la amistad y a escuchar al diferente.

Me dolió mucho cuando se fue de la UCAB pero ya la edad le comenzaba a pegar en su salud. Siempre me enseñó con el ejemplo y la amistad, una amistad que era un don plenamente gratuito de tiempo, escucha y consejo. Ahora seguirá a nuestro lado con la comunión de los santos. No dudo un segundo que nos ayudará a superar estos tiempos tan duros que nos han tocado vivir en Venezuela. ¡Gracias querido padre!

miércoles, abril 03, 2019

Crónicas del hambre en el “mega apagón rojo” (nuestra columna de los miércoles en "El Nacional")


Resultado de imagen para apagón en venezuelaCrónicas del hambre en el “mega apagón rojo”

Carlos Balladares Castillo

La semana pasada, a partir del lunes, sufrimos el segundo mega apagón de los servicios de electricidad, agua y comunicaciones. Fue peor que el anterior debido a que tuvimos apagones nocturnos viernes y sábado en la mayoría de los estados e incluso el domingo. Ya el usurpador nos había advertido, a penas ocurrió el primero, diciéndonos que “tuviéramos velas, linternas y agua”. El mensaje entre líneas era claro: no lo vamos a arreglar porque no tenemos la capacidad, el dinero o simplemente no es nuestra prioridad. A pesar de esa advertencia siguen con las mentiras de los atentados porque jamás asumen su responsabilidad. Como dice el tweet fijado del periodista Luis Carlos Díaz: “El gobierno miente. No importa cuando leas esto”. Este nuevo factor de caos, que ya era normal en las regiones en especial en el estado Zulia, colabora para que el hambre siga avanzando en Venezuela. Es por ello que decidimos hacer una nueva entrega de nuestras ya tradicionales crónicas del hambre, pero explicando cómo se ha potenciado con los mega apagones. Estas crónicas las comenzamos un 26 de marzo de 2016 y actualizamos el 27 de septiembre de 2017 y el 30 de mayo de 2018.

El hambre en los tiempos actuales tiende a no venir sola, es decir, es parte de un proceso de depauperación que significa la pérdida de las condiciones de la vida moderna. Ambas realidades están íntimamente relacionadas. No olvidemos que la Ilustración, entendida como la aplicación de la ciencia y la técnica para superar los grandes problemas humanos, nació simultáneamente a la Revolución Industrial. Y el mundo liberal se consolidó con la segunda etapa de dicha revolución la cual estuvo movida por la electrificación. Ni siquiera el comunismo puede realizarse sin la electricidad, ya decía Lenin - no olvidemos que dicha ideología se define como marxismo-leninismo -, que la Revolución bolchevique es “el poder de los soviets y la electrificación”. Pero en Venezuela todos nuestros avances potenciados por el petróleo, el trabajo de sus ciudadanos honestos y el proyecto democrático, son destruidos por el chavismo en 20 años de despilfarro, corrupción. ¡Y especialmente por la aplicación de un modelo fracasado que solo le interesa el usufructo del poder por una oligarquía que el pueblo conoce como “enchufados”!

Lo que más nos ha horrorizado es que ante el hambre indetenible por la hiperinflación y el retroceso de nuestro economía en más del 50% del PIB en tiempos maduristas, la encuesta ENCOVI ya muestra - no solo más del 90% de la población en pobreza, de los cuales el 60% está en pobreza extrema -, sino también de índices de desnutrición infantil que superan el 30%. Y ahora sumamos a este horror la amenaza que significa la falta de agua y electricidad, en especial a la salubridad (las epidemias pueden desatarse en cualquier momento), pero en general es caer aún más en la miseria. En este segundo mega apagón otra vez vivimos los mismos problemas que se mantienen incluso si llega la luz: no hay servicio de Metro lo cual dificulta aún más los traslados porque tampoco hay casi transporte terrestre desde hace dos años (aunque el viernes se restableció a medias pero con un nuevo mega apagón en la noche otra vez cerró), graves dificultades en la comunicación y e intermitencia de la conexión a internet, lentitud o paralización de los puntos de venta que muchos aprovechan para “dolarizar” la economía, y todo esto siempre acelera  hiperinflación. Cuando se restituyó el servicio de Metro pude ver a mucha gente casi en harapos y a la mayoría con potes de agua para llevar algo a la casa.Resultado de imagen para venezuela busca agua

Pero hay otra gran amenaza con este desastre generalizado, con el incremento de la pobreza; y es que todo ello colabora con la gran meta del modelo: el totalitarismo. Este caos se suma a otros factores como la inseguridad, la acción paramilitar (colectivos), una ideología totalitaria que se impone por la propaganda y la “hegemonía comunicacional”. Por dar un ejemplo que pude corroborar en la banda de radio FM en estos días de mega apagón: algunas emisoras libres tenían operativos informativos en la noche y los mismos fueron prohibidos para que solo se pudiera escuchar los que el régimen hace, donde siempre se hablaba de sus mentiras y que todo estaba perfecto, cuando la realidad era que la oscuridad nos rodeaba. Hay un proceso acelerado de deshumanización, de atomización, de aislamiento de cada venezolana. Esto coopera con la posibilidad de lograr un régimen totalitario. ¿Qué hacer? Teja redes, fortalezca vínculos, ejerza la solidaridad y manténgase cómo sea en unión a sus seres queridos al mismo tiempo que construye con las uñas la ciudadanía.

Culpables por incapacidad o no el chavismo avanza en su meta final por medio de la destrucción de los servicios públicos, pero también en hombros de nuestra depauperación acelerada que parece no termina de levantar nuestra indignación generalizada en un gran movimiento nacional que ponga fin a esta tragedia. Una vez más rogamos al “Supremo Autor el sublime aliento” para que renazca nuestra tradición invocada mil veces en nuestro himno nacional.

viernes, marzo 22, 2019

El mayor apagón eléctrico de la historia de Venezuela (mi columna mensual en el "Wall Street International Magazine")


El gran apagónEl mayor apagón eléctrico de la historia de Venezuela

Testimonio y análisis histórico de los últimos hechos en la Venezuela chavista

Carlos Balladares Castillo


En nuestra última entrega hicimos una aproximación histórica a las causas de la crisis que hoy padece Venezuela y finalizamos con los posibles escenarios a corto plazo. En ese texto planteamos que, por la información de los expertos en el área combustible, el país tenía gasolina hasta abril o mayo aproximadamente debido a que Estados Unidos le había dejado de abastecer en los componentes necesarios para la refinación. Esta terrible realidad afectaría a todos los servicios como la luz por las termoeléctricas, aunque el chavismo nos había hecho más dependientes de la gran represa hidroeléctrica del Guri (segunda más grande de Iberoamérica, cuarta más grande del mundo) con el peligro que esto significaba. Muchos expertos en el área advirtieron el peligro hasta que ocurrió el pasado jueves 7 de marzo. ¡No tuvimos que esperar a que se acabara la gasolina para vivir el desastre! Nunca antes en nuestra historia se había vivido un apagón nacional de tal magnitud en el sentido de duración: más de 3 días (hoy a dos semanas del hecho algunas zonas siguen sin electricidad), que a su vez afectara el abastecimiento del agua e impidiera las comunicaciones por telefonía fija, celular e internet (salvo algunas excepciones). El agobio estresante que vivimos las mayorías de los venezolanos que habitan el territorio nacional es indescriptible pero solo podemos decir que es ¡una tragedia que clama al Cielo por un cambio inmediato! A continuación daremos nuestro testimonio del hecho, sus orígenes históricos y el posible impacto en nuestra percepción del momento.

El caos que se generó por el “mega-apagón-eléctrico-agua-comunicaciones” (me perdonan el término pero me parece nada realista hablar solo de un problema eléctrico) no llegó a más muy probablemente porque todavía había comida, pero en algunas zonas (en especial el segundo estado más importante del país: el Zulia) hubo graves saqueos. No se conoce hasta ahora cuántas personas perdieron la vida en los hospitales que no poseen plantas eléctricas o si las poseen están dañadas, pero se sabe de varios casos. En general se puede decir que hay que vivir este hecho para poder comprenderlo, solo se puede comparar con las guerras y su gran impacto devastador aunque en nuestro caso todavía quedan los edificios en pie pero en franco deterioro y no hay tantas balas silbando.

Muchos están “entrenados” por años y años de apagones que vienen ocurriendo con cierta regularidad, en el estado Zulia por ejemplo ya poseen desde hace tiempo cortes de 4 horas diarias. Pero cuando es algo nacional, pasan las horas y llega la oscuridad la angustia se establece en tu alma. No sabes si pronto en media de esa oscurana que no te permite ver ¡nada de nada! aparecerán los delincuentes que asesinan y roban (y que nos tienen entre los países con mayores índices de criminalidad). Si no guardaste agua la suciedad en tu cuerpo, ropa y ambiente se empieza a acumular; y sabes que puede llegar la sed. Fue así cómo se vio gente en Caracas tomar agua de cualquier sitio. Si no tenías comida, debido a que los puntos de pago con tarjeta de débito no servían y hay escasez de efectivo, los comerciantes empezaron a exigir dólares que la mayoría no tiene. Sé que sonará dramático pero en medio de esto yo recordé la famosa frase del emperador Hirohito - palabras más palabras menos - en el discurso de rendición del Japón: “Hemos sufrido lo insufrible” ¡Y lo peor es que la causa de esto en Venezuela sigue allí!

El “mega-apagón-eléctrico-agua-comunicaciones” es una muestra más de la barbarie recurrente que cada cierto tiempo domina nuestro país y que se ha perfeccionado en los tiempos del chavismo. La barbarie que en este caso es generado por la corrupción y falta de mantenimiento e inversiones en todo lo relativo a los servicios públicos, que es la expresión de un desgobierno que nunca tiene la responsabilidad de aceptar su culpa y se inventa los típicos pretextos que ha usado siempre su aliado cubano (por no hablar de “potencia dominante”). Pero también es producto de otras formas bárbaras como son el rechazo a la meritocracia (se premia la lealtad más que el profesionalismo) y la censura (no se acepta nunca la crítica y se promueve la propaganda que es la mentira). Al final la principal causa es el personalismo político, el hecho que los venezolanos no podamos por medio de las luces electorales cambiar la barbarie por la civilización. Sabiamente lo dijo el Presidente Juan Guaidó (1983) al explicar que todo el problema comenzará a superarse cuando cese la usurpación.

Gran represa hidroeléctrica del Guri
Si al explicar el “mega-apagón-eléctrico-agua-comunicaciones” señalamos que su principal causa es un problema político, sería lícito entonces preguntarse: ¿qué hizo la democracia en Venezuela (1945-48, 1958-1998) en relación a la electricidad y qué hizo el chavismo (1999-2019)? En nuestro país se ha desarrollado un mito que no soporta ningún análisis histórico y/o de simple cuantificación. Me refiero a aquel que afirma que las dictaduras se dedican más a realizar obras de infraestructura que las democracias. En nuestro caso nada más alejado de la verdad y esto lo ha demostrado con datos y fuentes documentales el amigo y colega Mario Buffone en su maravilloso blog: “obras de la democracia venezolana” alojado en blogspot.com Pero hablemos brevemente del sistema eléctrico nacional. En sus inicios fueron un conjunto de iniciativas privadas que la democracia en 1947 - bajo la presidencia de Rómulo Betancourt - creó la Corporación Venezolana de Fomento (CVF) la cual se propuso la expansión del sector eléctrico estableciendo el Plan de Electrificación Nacional. Es cierto que la dictadura militar (1948-58) lo continuó y dio los primeros pasos de la electrificación de los grandes ríos del Sur pero fue la democracia quien construyó la gran represa del Guri entre 1963 y 1986 (en funcionamiento parcial desde 1968) y comenzó la interconexión nacional desde 1958 con la creación de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE), que reunió a 15 empresas eléctricas creadas por la CVF (datos tomados del blog citado). Estas iniciativas iluminarían los hogares de los venezolanos y mantenían su funcionamiento con el mantenimiento debido, a diferencia del chavismo que abandonó su expansión y el mantenimiento generando permanentes apagones y racionamientos inexistentes en el pasado hasta llegar al desastre que hemos descrito en este artículo.

En conclusión, considero que el hecho inédito que padecimos los venezolanos en los últimos días ha ratificado una tendencia en la mentalidad de las mayorías: la certeza que el chavismo es una peste que de no ser superada pronto terminará de hundir el país en las tinieblas (y esto ya no es una metáfora sino una realidad palpable). Es una necesidad VITAL la transición a la democracia, único sistema capaz de hacer progresar el país en libertad otorgando la mayor dignidad posible al mayor número de venezolanos. Pero es una tarea que hasta ahora no hemos logrado los demócratas debido al régimen de permanente violación de los derechos humanos que caracteriza Nicolás Maduro, tal como lo ha probado el informe sobre Venezuela que presentó Michelle Bachelet (Alta Comisionada de los Derechos Humanos para la Organización de Naciones Unidas) el 20 de marzo de 2019. Es por ello que necesitamos el apoyo de la comunidad internacional libre, más allá de sanciones y reconocimientos a los poderes legítimos como es el caso de la Asamblea Nacional y el Presidente encargado Juan Guaidó. Sirva el presente testimonio como una llamada de auxilio confiado en la solidaridad de los demócratas del mundo.

domingo, febrero 24, 2019

Mis favoritas para la 91° entrega de los premios Óscar

De los Óscar en su entrega 91 me gustaría que ganaran las siguientes (aunque si son diferente a las que creo que ganarán las pondré entre paréntesis):
Mejor película: Roma, esperando que Gabriela Rodríguez nos regale un discurso en contra de la dictadura chavista y pidiendo el apoyo del mundo para que logremos la libertad.
Mejor director: Spike Lee por varias de sus películas en general (pero me gustaría que ganara Yorgos Lanthimos por La Favorita).
Mejor actor: Rami Malek – Bohemian Rhapsody
Mejor actriz: Glenn Close – La buena esposa por su carrera.
Mejor actor de reparto: Mahershala Ali – Green Book.
Mejor actriz de reparto: Rachel Weisz – La Favorita.
Mejor guión original: Green Book – Nick Vallelonga, Brian Currie y Peter Farrelly.
Mejor guión adaptado: Can You Ever Forgive Me? – Nicole Holofcener y Jeff Whitty; basado en el libro de memorias del mismo nombre de Lee Israel.
Mejor película de animación: No sé porque solo vi Isla de perros que me gustó.
Mejor película de habla no inglesa: Roma
El resto no los he visto.
Mejor canción original: «Shallow» de A Star Is Born 
Mejor diseño de producción: La Favorita – Diseño de producción: Fiona Crombie.
Mejor fotografía: La Favorita – Robbie Ryan.
Mejor diseño de vestuario: Black Panther – Ruth E. Carter (aunque también me encantó La favorita).
Mejor montaje: Bohemian Rhapsody – John Ottman

Mejores efectos visuales: First Man – Paul Lambert, Ian Hunter, Tristan Myles y J. D. Schwalm

miércoles, enero 02, 2019

Las metas del 2019 (mi columna de los miércoles en El Nacional)


Imagen relacionadaLas metas del 2019

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Todos los años deberíamos comenzar de cero con la experiencia de no comenzar de cero. Es decir, con toda esa pasión y coraje que significa todo comienzo. Sin la frustración de los fracasos que nos hacen pensar que es imposible lograr lo que nos proponemos. Pero con la experiencia que nos permite no cometer los errores del pasado o reducir sus ocurrencias. Abandonar toda angustia por viejas caídas y el permanente pensar que perdemos nuestro tiempo porque no es lo nuestro o porque no tenemos las capacidades. Y también comenzar de cero es no pensar en que ya estamos viejos para volverlo a intentar. Recuerden a tantos que lograron lo que se proponían después de un largo camino, y sin duda no olviden a Constantino Cavafis (1863-1933) en su famoso poema “Ítaca”.

“Las metas del año nuevo” fue mi artículo del 27 de diciembre de 2017 en el cual identifico mis propósitos para el 2018, allí dedico un párrafo a la costumbre de soñar con mejorar en el nuevo año que comienza y cuándo empecé a vivirlo. Después señalo 3 grupos de objetivos que todos deberíamos plantearnos: la mejora del carácter (junto a cuestiones relativas a la vocación artística y/o “profesional”), la ayuda y mayor cercanía y cariño con los familiares y amigos, y lo relativo a la prosperidad de la comunidad nacional. Al revisarlo no he cambiado mucho en las metas para el 2019 salvo algunos pequeños detalles, y al ver los resultados: lo que llamo “las estadísticas del año”, no he salido tan mal. He incrementado mis lecturas y el número de palabras diarias escritas. Bajé el número de películas vistas pero estaba viendo muchas. Lo más importante ha sido sobrevivir a uno de los años más difíciles, pero en ello debo agradecer a Dios, a mi familia: por su paciencia y apoyo, y a generosos amigos. Quiero que sepan que no los olvidaré jamás, esperando algún día poder saldar deudas aunque ustedes digan que no son tales.

En la meta relativa al carácter sigo con la lucha de siempre: más caridad, disciplina y autocontrol; muy especialmente ante la gran tragedia que padecemos los venezolanos: la dictadura de la oligarquía chavista. Hacer realidad lo que defendí en mi artículo de hace una semana el cual trata de la vida sencilla. En lo que respecta a mi familia, repito igual: tener tiempo para ella: conversar, abrazar, compartir, ayudar, ser pacientes, etc. Ellos son lo primero y por eso debo luchar por más fortaleza y laboriosidad de mi parte. En lo que respecta a la gran familia venezolana, repito: en nuestras manos están los destinos de la Nación y debemos rescatarla del mal que hoy padece. Para ello no podemos encerrarnos en nuestro mundo (salvo algunos pocos momentos para relajarnos) y por esto hay que participar en todo aquello que permita la reconstrucción de la democracia, en lo que facilite el sobrellevar el hambre y tanta carencia. Siempre se puede ayudar aunque incluso nosotros seamos pobres. Abandonemos toda actitud de desconfianza permanente, de antipolítica, de desesperanza. Si esas ideas pasan por nuestra mente mejor hacer silencio. Y presionemos para que los que aman la libertad se unan en un gran movimiento de reconstrucción nacional, para ello hay que animar a todas las organizaciones para realizar una gran elección de nuestros líderes y no descansar hasta lograr la transición.

En lo que respecta a nuestro trabajo (entiendo éste como una vocación) debemos todos los días perfeccionarnos en dicha tarea, para ello la formación debe estar presente. Por ser profesor, todos los años me propongo seguir leyendo, escribiendo, investigando. Esta vez cambié la meta que mantengo desde hace tres años: leer dos libros a la vez: uno de historia (área de estudio en el que me desempeño) y ficción (clásicos de la literatura), y alternar historia de Venezuela con la universal y en la ficción la literatura venezolana y la extranjera. Ahora me he propuesto leer los cuatro sin alternarlos, si algo alternaría sería la lectura de un clásico con una obra de los últimos años. De igual forma seguiré con la lectura de mis maestros con los temas y autores que desarrollo en mis investigaciones. Volveré con los relativos a la escritura: Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y George Orwell; y en la producción historiográfica: Marc Bloch, Jacques Le Goff, John Keegan y C. Parra Pérez, Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Manuel Caballero, Diego Bautista Urbaneja, entre otros. En la escritura debo insistir con las 1000 palabras diarias, que fue lo que me propuse éste año pero solo llegué a las 700 ¡El 2019 debe ser el de las 1000 a pesar de los obstáculos! ¡Y más artículos científicos! Sin nunca abandonar los de opinión en especial la presente columna que aparece en el gran baluarte de la prensa libre venezolana: El Nacional, al cual le agradezco la confianza que me han tenido, muy especialmente a la prestigiosa comunicadora Patricia Molina por su paciencia con mis entregas y a mi maestro Elías Pino Iturrieta. 

En el inicio del 2019 no podemos olvidar a todos los que sufren cárcel por anhelar que Venezuela sea una próspera democracia, a los enfermos en peligro de muerte por tanta ineficiencia que ya es maldad premeditada y a los que en general necesiten de nuestro apoyo. Comencemos con ánimo a pesar de las grandes dificultades que hemos vivido, vivimos y se nos vienen encima. Ser buenos, nuestra familia, una sociedad y un Estado libre, bien valen el esfuerzo. ¡No nos rindamos jamás! ¡Feliz año!

miércoles, diciembre 26, 2018

En defensa de la vida sencilla (mi columna de los miércoles en El Nacional)


En defensa de la vida sencilla

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Imagen relacionadaEn defensa de la vida sencilla o contra la sifrinería venezolana sería el título largo pero más comprensivo del presente artículo, con el que cierro una serie de escritos para estos tiempos decembrinos (que los cristiano-católicos llamamos de Adviento y después Navidad) por medio de los cuales ofrecía algunas ideas y experiencias espirituales aplicables también a toda la vida. Sifrinería venezolana porque considero la vanidad como uno de los peores vicios de nuestro gentilicio, el cual nos ha llevado al materialismo y clasismo e incluso cualquier otra forma de segregación contra todo aquel que viva de manera sencilla. Después de haber defendido la necesidad del silencio y la soledad, considero que debo hablar de una forma de vida que comprenda estas virtudes pero especialmente tenga la capacidad de adoptar todo lo bueno, y creo ver la respuesta en la humildad. Este tipo de conducta no solo es la más humana y fraterna sino la más acorde con la ecología, y para los venezolanos nos permitiría saber sobrellevar la mayor crisis de nuestra historia siendo a la vez un pilar para la superación de nuestro rentismo-populismo.

¿Qué es la vida sencilla? Al revisar el diccionario nos dice que lo sencillo es lo simple (un solo elemento), pero no me gusta la palabra simple porque pareciera referirse al tratar las cualidades de las personas como los que son conformistas o los que parecen más animales que humanos. Básicos, pues (“simplones”). Eso no es la sencillez porque esta requiere una filosofía de vida, una jerarquía de valores que ponen en primer lugar las virtudes de la humildad, la paciencia, la mansedumbre, pero también la reciedumbre que nos permita con disciplina y fortaleza evitar todo lo que nos “jala” (tienta) a abandonar lo sencillo. Ser sencillo en Venezuela es ser “desenrollado” porque no anda haciendo de las cosas una complicación y ve todo con gran naturalidad. De ella hay diversas expresiones: lo primero siempre será rechazar la soberbia (la autosuficiencia, la ínfulas de superioridad), de modo que no se considera un ser humano sin defectos que “se hizo solito” o “que no le debe nada a nadie”, porque no somos islas y necesitamos la ayuda de los demás y por esto retribuir los favores siempre que sea posible porque siempre estaremos en deuda. Una persona sencilla tiende a ser agradecida (en actos y palabras) con todos por apoyarnos y por soportar nuestros defectos, en especial con los más “pequeños” que son aquellos que no nos pueden pagar como nosotros tampoco podremos hacerlo con tantos.

Una segunda expresión podemos decir que es la sencillez de lo material, de los bienes que necesitamos para vivir. Si eres sencillo no necesitas mucho e incluso buscas vivir cada día con menos, tienes la austeridad como una gran meta y un principio permanente. E incluso haces sacrificios si así lo exigiera la caridad con los demás. No es exaltar la pobreza sino el desprendimiento por la constante atención al necesitado. Si acumulas más de lo necesario para vivir todo se complica, requieres más espacio y entonces debes gastar más y te angustiarás más porque el cuidado de todo ello requiere seguridad. Si tienes poco tienes menos de qué preocuparte. Pienso en la estúpida idea esa que sostiene que a más ingresos más gastos tienes, porque la verdad es que a más ingresos más ahorro (que permitirá la inversión y el progreso) y solidaridad (que permitirá la justicia social y que vuelva al poder un populista). Si de algo hemos pecado los venezolanos es de ser unos grandes despilfarradores, porque siempre la ostentación, la echonería, las apariencias, nos desviven. Por ello nunca ahorramos en los “tiempos de las vacas gordas” y ahora padecemos hambre y miseria. Ojalá la pobreza de hoy nos vacune contra esa peste que ha sido la sifrinería.

Y una tercera y última expresión es la sencillez de la vida cotidiana, de las conductas en general. Ser sencillo es no hablar en exceso como si siempre tenemos el derecho de ser escuchados y no escuchar, opinar de todo, siempre tener la razón, y al final estar matando el silencio que nos da paz. Y lo peor es que en las últimas décadas el teléfono y las redes sociales las han potenciado de manera aterradora. Hablar demasiado agota al que habla y al que lo escucha, y como se les acaban los temas terminan siendo “tóxicos” y no paran de criticarlo todo y pronosticar lo peor. Tenía razón el Rey Juan Carlos de España al decirle a aquel charlatán: “¡¿por qué no te callas?!”, que era más un mandato ante su cháchara resentida e inútil. El sencillo habla lo necesario y valora la contemplación que le ofrece la ausencia de palabras y ruido, y si no va a decir algo bueno o que ayude prefiere callar. También están las gentes que no pueden estar quietas y se dispersan en un constante movimiento y actividades. Nunca parecieran concentrarse en una sola por lo que se distraen de manera permanente. Un ejemplo son aquellas que no paran de procrastinar o no pueden quedarse en sus casas y deben vivir en la calle, siempre metidos en internet, o saltando de acá para allá. Se puede decir que no creen en la sencillez de la soledad, de la vida hogareña, de las actividades constantes y enfocadas que anhelan el perfeccionamiento de un arte.

Y para concluir podemos decir que la Navidad, aunque muchos la reduzcan a lo contrario, es el mejor ejemplo de sencillez. Dios se hace humano: se encarna y nace en una región secundaria en la Tierra en medio de una familia humilde y en una situación de total simplicidad (ahora sí se puede usar la palabra). No fue un hecho baladí, tiene un sentido Absoluto, y por ello no podemos ser indiferentes al mismo.

A pesar de ser el día después del 25 de diciembre cuando se publicará el presente artículo podemos seguir dando un saludo de ¡Feliz Navidad! porque la tradición cristiano-católica así lo establece hasta el día de Reyes (6 de enero). En este sentidos les deseo a todos (con gran deferencia a la comunicadora Patricia Molina), especialmente a los que hacen posible que El Nacional siga brindándonos el mejor periodismo, unas alegres Navidades junto a sus seres queridos con la esperanza que el año que viene el Niño Jesús nos permita comernos las hallacas, el pan de jamón, la ensalada de gallina, el pernil y el dulce de lechosa en libertad y prosperidad.

miércoles, diciembre 12, 2018

En defensa de la soledad (nuestro artículo de los miércoles en El Nacional)


Resultado de imagen para el ávilaEn defensa de la soledad
Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional 

Nunca he entendido el miedo de muchas personas a la soledad, si la misma es un maravilloso momento para estar con nosotros mismos y desarrollar nuestro posible potencial artístico y laboral. Comprendo que no poder compartir con los demás ni desarrollar el amor fraterno o conyugal duela, pero evitar por cualquier medio los momentos de soledad que vivimos me parece que es desperdiciar un maravilloso recurso (por llamarlo de alguna manera). Desde que descubrí el inmenso valor del cultivo de la espiritualidad y el conocimiento, anhelo y estimo las horas o minutos del día que logro estar conmigo mismo y nadie más.

La defensa y búsqueda de la soledad es un tema de siempre, pero considero que adquiere mucha mayor importancia en los tiempos como el Adviento en los cuales nos preparamos para la Navidad. La Encarnación de Dios es el más grande misterio del cristianismo, no puede ser acallado en el ruido y debe ser hecho ideas y sentimientos a través de la oración. Y esto resulta una paradoja porque nuestra cultura materialista-consumista (a pesar de la profunda pobreza que afecta a las mayorías venezolanas) combinada con nuestra mentalidad fiestera hace de la soledad un verdadero lujo e incluso un imposible las Fiestas. Pero debemos luchar por ello, apartarnos del resto en algún momento, ser más contemplativos y no creernos siempre el centro de las reuniones o de nuestros seres queridos. Todos necesitamos y debemos buscar aunque sea pequeños momentos de soledad y silencio todos los días, y una vez cada tantos meses vivir períodos más largos para grandes meditaciones que examinen el transcurso de nuestras vidas.

La soledad de la cual hablo es que la que buscamos las personas que no somos ermitañas o asociales, es decir, es la que en medio de la vida familiar procuramos para estar con nosotros mismos y especialmente desarrollar una veta artística o esfuerzo en una meta personal. En mi caso (docente-investigador que debe leer y escribir un mínimo diario) siempre ando buscando los espacios para estar solo, es por ello que uno de mis anhelos es tener una biblioteca donde me pueda encerrar y no ser molestado por un tiempo. Algunos nunca lo logran y en verdad no sé cómo hacen para estudiar, leer, escribir y realizar cualquier actividad que requiere una gran concentración, en medio del ruido y el ir y venir de las personas. Yo lo he intentado, pero si la procrastinación se desarrolla cuando logramos el silencio no quiero pensar la fuerza de la misma en medio de las distracciones. Son muchas las anécdotas de escritores que en su búsqueda de la soledad han sacrificado el sueño para trabajar en las noches en la cocina o en lugares francamente inhóspitos. Sé de muchos que escriben y leen en los baños de sus casas, y así son tantas las historias.

Muy probablemente el logro de la soledad depende de nuestra decisión para obtenerla, haciéndole saber a los demás (los que siempre están a nuestro lado) que necesitamos ese momento. El novelista Stephen King da un consejo para los que anhelan seguir sus pasos escriturales que está íntimamente ligado con la soledad: “El espacio sólo requiere una cosa: una puerta que estés dispuesto a cerrar. La puerta cerrada es una manera de decirles a los demás y a ti mismo que vas en serio” (2000, Mientras escribo). Es así, los que nos quieren de verdad sabrán que la soledad es parte fundamental de nuestras vidas y por ello la respetarán. Porque al final es un medio para lograr la felicidad, y con toda seguridad después de ese rato con nosotros mismos saldremos a querer mejor a nuestra familia.

miércoles, noviembre 28, 2018

En defensa del silencio (mi columna de los miércoles en El Nacional)


En defensa del silencio

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Nunca he entendido el gusto del venezolano - ¿y el iberoamericano en general? - por el ruido. No hay fin de semana en que algún vecino no deje de poner música a todo volumen, o pegue gritos ¡y cuidado si no es cualquier día de la semana! Y si osas reclamarle puedes hasta terminar muerto. El uso de la corneta al manejar es casi permanente, lo extraño es no usarla por cualquier motivo fútil. En muchos sitios que llaman al sosiego como montañas o playas, siempre se aparece un grupo que trae música o simplemente tiene una rochela con risas destempladas. “Es que somos alegres”, te dicen con descaro. Me pregunto si nuestros problemas como sociedad (tendencia al caos y el irrespeto al otro, apoyos a los hombres fuertes e improductividad; por solo nombrar algunos) estarán relacionados con nuestra incapacidad para apreciar y vivir el silencio. Porque la paz que éste genera nos lleva a la concentración, la disciplina, la introspección y el anhelo de mejorar como personas. El cultivo del alma requiere el silencio, de eso no me cabe la menor duda.

En estos tiempos de Adviento que comienzan el domingo dedicaré mis escritos a la defensa de los hábitos que permiten una vida espiritual y contemplativa, de una vida más humana y menos estresante, empezando hoy por una modesta meditación sobre la importancia del silencio. Las memorias de mi infancia están llenas de felices momentos, siendo uno de ellos el silencio de la mañana de Navidad (junto al de los días posteriores). Es muy probable que éste hecho sea una de las principales razones por las cuales me gustan tanto los tiempos decembrinos. Aunque seguramente la valoración del silencio se inició con mi pasión por la lectura y la escritura siendo la primera a los 12 años aproximadamente y la segunda a finales de mi adolescencia. Pero la misma se ha fortalecido con los años, en especial cuando hace casi dos décadas comenzó formalmente mi carrera como profesor, y el período de clases de septiembre a noviembre siempre me parecieron los más agobiantes. De modo que el anhelo de las vacaciones navideñas se vuelve casi un desespero. En noviembre comienzo a soñar con la paz para leer y escribir sin el molesto ruido, y la angustia de preparar clases y corregir exámenes.

Hay personas que pueden concentrarse en medio de un gran barullo, pero creo que son los menos. Estudiar, leer, pensar, meditar, observar lo que nos rodea con gran atención, evaluar nuestras acciones y trabajo buscando su mejora; todo ello requiere la paz del silencio. El ruido distrae, dispersa, y por ello dejamos de ver lo importante. Es por esto que la mayoría de las tradiciones espirituales de las grandes religiones valoran el silencio. En éste te comunicas con tu alma y con Dios, “mirando” tu conducta con mayor atención y planeando los nuevos pasos con más inteligencia. Navidad sin momentos de silencio nos alejaría de ver su real esencia, una vida en medio del permanente ruido nos impediría escuchar todo lo que ésta nos ofrece.

Mis amigos y familiares dispersos por el mundo me han hablado del respeto del silencio que tienen en los países desarrollados. Yo mismo lo viví en España, admirándome de cómo en la zona más céntrica de una ciudad nadie tocaba corneta y había una relativa paz, por lo que de inmediato comparé con lo que sería una congestionada avenida de Caracas donde lo que provoca es salir corriendo por el agobio que genera el escándalo de bocinas y gritos. No dudo que esas naciones progresen por éste hecho, entre otros. El silencio te aleja del estrés y la angustia. Pero pensemos que en esos lugares sea inevitable que haya algo de ruido en el caso de nuestro país, mi pregunta es: ¿por qué las mayorías en Venezuela cuando tienen la clara oportunidad de vivir el silencio lo matan de inmediato? ¿por qué la cháchara y verborrea sin parar? Y ahora con las redes sociales gracias a nuestras computadoras y celulares, y desde hace años con la TV y la radio; nos hemos inventado nuevas excusas para vivir en la estridencia del exceso de información y el creer que debemos hablar de todo.

Llegarán esos días de las Fiestas y quiero hacer un gran ayuno de “feisbuk” y de todas las redes. Abandonar el celular, pero también las palabras que estén de más ¡qué son la mayoría! e incluso las de mi mente con sus permanentes preocupaciones en la Venezuela del desastre que hoy padecemos. Solamente quiero escuchar la naturaleza, y en ella a Dios. Desde que armé el árbol de Navidad y el Pesebre me he propuesto pasar todos los días un rato en su contemplación. Siempre en silencio. Ojalá mis connacionales me lo permitan, y espero que algún día aprendamos a valorar los dones ilimitados de callarnos un rato.

La próxima semana hablaremos de la soledad, la siguiente de la vida sencilla, para finalizar con la contemplación en la acción.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...