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miércoles, julio 08, 2020

El impacto en el cine. El 80 aniversario de la Invasión a Francia (IX)


CasablancaPoster-Gold.jpgEl 80 aniversario de la Invasión a Francia (IX)

Carlos Balladares Castillo

En nuestra primera entrega de la serie sobre el 80 aniversario de la Batalla de Francia (10 de mayo al 22 de junio de 1940) explicamos el gran impacto en lo militar y político que significó la caída de la primera potencia europea, de cara a los planes de Adolf Hitler. Ahora pretendemos analizar lo que significó para la opinión pública, la perspectiva cinematográfica tomando en cuenta las dos películas más importantes, y concluir con un balance de la campaña.

En los países de prensa libre occidentales, se percibió la caída desde las posiciones más extremas como el fin de la civilización; y en cambio los más moderados lo consideraron como un tiempo de dominio de las dictaduras totalitarias representadas por una Alemania controlando Europa aliada con la Unión Soviética; un Japón con cada día mayor influencia en el Pacífico; y cierto peligro de Italia en el Mediterráneo y Noráfrica. El Reino Unido caería si Estados Unidos no lo apoyaba en los meses siguientes. Era inevitable pensar en un nuevo equilibrio de poder donde Francia ya no tenía ninguna importancia, y el Imperio Británico comenzaría su decadencia. Pero lo peor de todo era que la democracia desaparecería como modelo de gobierno y sociedad. En pocas palabras la opinión pública era terriblemente pesimista a corto y mediano plazo.

Pero muy probablemente lo peor era esto último. El fracaso de la democracia francesa y al ser suplantada por un régimen (el de Vichy, liderizado por el mariscal Philippe Petain) que veía el modelo totalitario alemán como un mejor camino para la sociedad ¡y especialmente para Occidente! puso de moda los autoritarismos. La opinión de muchos en Francia era que si deseaban volver a ser una potencia debían asumir el modelo de los vencedores, e incluso COLABORAR con ellos en terminar de “limpiar” Europa y el mundo del bolchevismo y las débiles democracias que le hacían el juego a este.

Casablanca – [FILMGRAB]
La opinión pública occidental dará un importante giro a favor de la democracia, no me cabe la menor duda, gracias al inteligente ataque propagandístico que dirigió la industria cinematográfica en contra del colaboracionismo. En 1942 y 1943 respectivamente; con los Aliados (ahora sí la Unión Soviética y Estados Unidos junto al Reino Unido) centrados en la derrota alemana (el Japón e Italia eran secundarios); ofreció entre todas sus películas dos obras maestras: Casablanca (Michael Curtiz) y This land is mine (Jean Renoir). Ambas tratan del dilema que se le presentan a los franceses principalmente (Esta tierra es mía) pero también a los no franceses pero a favor de la democracia (Casablanca), entre colaborar-ser neutrales o actuar decididamente en contra de los totalitarismos a pesar de las consecuencias.

Casablanca tiene su centro en la historia romántica pero con un cambio que la hace una joya. Me refiero a las decisiones que las parejas idealistas (no colaboracionistas o neutrales que al final resulta en lo mismo) deberían tomar en tiempos como la Segunda Guerra Mundial. En el caso de Esta tierra es mía hay una mayor tensión, porque la trama no se desarrolla en las colonias francesas sino en la zona ocupada. El protagonista es un profesor (Charles Laughton) cobarde y tímido, que debe convertirse de cara al dilema colaboracionismo-resistencia. Hay en ella un mayor contenido ideológico y discursivo que resulta de un mayor heroísmo y dramatismo en comparación a Casablanca. Amabas poseen magníficos guiones y actuaciones. En general son films imposibles de reducirse a un solo comentario. Son muchísimas las producciones que se centrarán en este conflicto, pero podríamos calificarlas en tres temas o relatos predominantes: La Resistencia que es la que mayor producción tiene, el dilema colaboracionista y las amantes francesas de los alemanes. La magnífica novela Suite francesa (1942/2004) de Irene Nemerowsky fatalmente llevada al cine trata de ese último tema, y hay que decirlo: demuestra la diferencia de trato de Alemania con los pueblos occidentales de Europa en comparación con el trato a los eslavos.

El balance a nivel de costos para ambas naciones en la Batalla de Francia fue alto para la nación derrotada, porque no solo fue ocupada y todos sus recursos (incluyendo mano de obra esclavizada) dedicados al esfuerzo de guerra Alemán (esto generaría un nivel importante de hambre en las ciudades), sino que perdió su ejército (más de 100 mil muertos en combate, el doble de heridos, y 2 millones de prisioneros que pasarán 5 años en los campos), su flota a manos de los propios británicos en Mers-el-Kebir a los pocos días del Armisticio (3 de julio y en los días siguientes), y su Fuerza Aérea.

Con respecto a la aviación francesa pude conocer; gracias al apoyo del querido amigo, exalumno y colega Guillermo Ramos Flamerich; que se dio un mito entre los franceses en torno al número de derribos alemanes y los daños generados a la Luftwaffe. Se redondeó la cifra en 1000 cuando la verdad es que fue mucho menor, y eso es lo que han descubierto los estudios historiográficos recientes al revisar no los informes de derribos franceses sino sus propios inventarios. En el caso de las cifras de muertos en combate de la Wermacht se dio lo mismo, en el sentido que redujeron el número a casi la mitad (27000) cuando en realidad están en los 50 mil según me explicó el amigo y especialista en la Segunda Guerra de la Universidad de Humboldt en Berlín: Luis Ramón Espinosa.

Al hablar de mitos creados por la Batalla de Francia no hay mayor que el de la Blitzkrieg. Porque hizo pensar a Hitler que su Alemania era invencible, y por ello podría invadir el Reino Unido y su gran meta: Rusia. Lo dijimos en la primera entrega pero es bueno finalizar con este punto que marcará el destino de la Segunda Guerra y que explica nuestro presente. ¿Acaso tendríamos los venezolanos la fuerte influencia de Rusia en nuestro país sino fuera porque la Unión Soviética logró convertirse en potencia mundial durante la guerra?

Las cortas distancias en Francia permitieron una rápida campaña combinando tanques, infantería y fuera aérea apoyando a las dos primeras. Y a su vez ocultaron que no era tan “blitzkrieg” como decía la propaganda de ambos lados, debido a que la mecanización de la Wermacht no era total y el caballo seguía siendo protagonista a la hora del transporte. Las largas distancias de Rusia, sumado a la resistencia de su pueblo y con el importante apoyo aliado harían sucumbir al Tercer Reich; pero esto es un tema que esperamos tratar – Dios mediante – el año que viene cuando se cumplan 80 años de la Operación Babarroja. La semana que viene finalizaremos esta serie con el impacto de la caída de Francia en Venezuela.

jueves, agosto 28, 2014

La edición número 28 de la revista "Temas de Comunicación" del Centro de Investigación de la Comunicación de la UCAB



El amigo y colega de la UCAB Andrés Cañizález nos informa:


Acabamos de concluir la edición #28 de la revista Temas de Comunicación, que tiene por título "Quiebres y rituales políticos", con colaboraciones fundamentalmente de colegas investigadores en comunicación política de América Latina.

Les copio la tabla de contenidos y les invito a leer estos textos en línea acá.

Asimismo aprovecho de invitarles a que sigan la cuenta en Twitter de la revista: @revista_temas

Artí­culos - Dossier Central

Escándalos mediáticos y accountability. A propósito de la crisis de legitimidad política en el Perú
Javier Protzel

La información de campañas políticas en México
Francisco Javier Martínez Garza

¿El tal paro agrario nacional no existe? Análisis del cubrimiento mediático y las rutinas de comunicación política en las movilizaciones campesinas en Colombia
Juan David Cárdenas Ruiz

Las instituciones detrás del Pepe Mujica. Análisis de las estrategias de comunicación de gobierno desde el marco institucional
Matías Ponce

Del #yosoy132 a la reforma en telecomunicaciones: recuperando la agenda de la democratización de los medios en México
Omar Cerrillo Garnica

Otros Temas
A contracorriente: La teoría como condición de posibilidad de la Comunicación
Erick Torrico Villanueva




viernes, agosto 08, 2014

Mario Vargas Llosa y “La civilización del espectáculo” (2012). Bibliocrónicas (XII)



¡Por fin terminé de leer este ensayo de mi admirado maestro! La verdad es que no me pareció que dijera grandes novedades pero al decirlas un premio Nobel de literatura con una gran claridad le da una proyección mundial. Esto seguramente permita que muchos abran los ojos ante el dominio de la frivolidad en el ámbito de la cultura. Frivolidad que se caracteriza por la masificación del ocio debido a la expansión de los medios de comunicación, masificación que ha sacrificado la calidad de los productos culturales. Es así  como ha surgido una literatura, cine y arte “light” que solo están para divertir por lo cual solo se exige un mínimo esfuerzo intelectual (más imagen y sonido, y menos palabra).

Me encantó – por haber sido profesor de la escuela de antropología de la UCV - el hecho que identificara el origen del problema en los cambios que hicieron principalmente los antropólogos en el concepto de cultura. El problema se inició con buena intención: respetar las sociedades primitivas, pero este respeto llevó a igualar todas las culturas teniendo como consecuencia que ya no se logró diferenciar lo que es la cultura de la incultura (pp. 66-69). De este modo aclara la definición y función de la cultura:

La cultura es –o era, cuando existía- un denominador común, algo que mantenía viva la comunicación entre gentes muy diversas a las que el avance de los conocimientos obligaba a especializarse, es decir, a irse distanciando e incomunicando entre sí. Era, así mismo, una brújula, una guía que permitía a los seres humanos orientarse en la espesa maraña de los conocimientos sin perder la dirección y teniendo más o menos claro, en su incesante trayectoria, las prelaciones, lo que es importante de lo que no lo es, el camino principal y las desviaciones inútiles. Nadie puede saber todo de todo –ni antes ni ahora aquello fue posible-, pero al hombre culto la cultura le servía por lo menos para establecer jerarquías y preferencias en el campo del saber y de los valores estéticos. En la era de la especialización y el derrumbe de la cultura las jerarquías han desaparecido en una amorfa mezcolanza en la que, según el embrollo que iguala a las innumerables formas de vida bautizadas como culturas, todas las ciencias y las técnicas se justifican y equivalen, y no hay modo alguno de discernir con un mínimo de objetividad qué es bello en el arte y qué no lo es. (pp. 70-71).

A su vez logro encontrar algunas coincidencias con otro de mis maestros: Rafael Tomás Caldera (ver acá), en lo que respecta a la denuncia de la banalización de la cultura, y el reconocimiento del hecho – siguiendo a T. S. Elliot, 1948, Note Towards the definition of Culture - que la cultura es un “estilo de vida” que nace de la religión y aunque no sean la misma cosa ambas buscan trascender (pp. 16 y 19).

En los dos primeros capítulos se refiere a lo que hemos descrito: el problema general de la cultura de hoy y sus orígenes. En los siguientes se dedica a las diversas causas del problema: la destrucción de la autoridad del educador por la irreverencia y el relativismo extremo (cap. III), la destrucción del erotismo por la pornografía y el sexo como deporte (Cap. IV), el desprestigio de los políticos por los casos de corruptos, bufones busca-votos y el generalizado desapego a la ley (Cap. V), y la religión centrada en el fanatismo del fundamentalismo islámico y algunos ortodoxos de otras denominaciones o la superficialidad de la misma en las sociedades occidentales, pero señala la importancia de una sana religión que acepte los principios de la libertad de culto y los derechos humanos porque LA RELIGIÓN (principalmente el cristianismo) es la “fuente primera y mayor de los principios morales y cívicos que son el sustento de la cultura democrática” (p. 179) (cap. VI); para luego concluir opinando sobre lo que considera el peligro del libro electrónico (lectura fragmentaria que solo sin gozar con la belleza de la escritura) y el compromiso del escritor con la verdad y el arte. El libro es una advertencia junto a la apología del intelectual como formador de la opinión pública.

Nota: Leímos el libro en su primera edición de Alfaguara (México, febrero 2012).
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