Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela Hispana (1498-1810). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela Hispana (1498-1810). Mostrar todas las entradas

miércoles, septiembre 11, 2019

Humboldt y la esperanza venezolana (a 250 años de su nacimiento) (mi columna de los miércoles en "El Nacional")

Resultado de imagen para humboldt
Humboldt y la esperanza venezolana (a 250 años de su nacimiento)

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional
El viernes 14 de septiembre se cumplirán 250 años del nacimiento de Alexander von Humboldt (1769-1859). Un hombre de ciencias que nos visitó de 1799 a 1800, y se quedó en la memoria colectiva de los venezolanos. Son muchas las instituciones y lugares que llevan su nombre en nuestro país, pero me pregunto: ¿cuántos nacionales lo han leído? Todas las bibliotecas que he visitado a lo largo de mi vida en Venezuela contienen su obra Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente, en especial la maravillosa edición popular que hizo Monte Ávila Editores en 1985, basada en la de 1956 del Ministerio de Educación que reproduce la traducción de nuestro Lisandro Alvarado. En mi biblioteca personal tengo sus cinco tomos, gracias a que esta edición era sumamente barata; pero también la biografía que pertenece a la colección Grandes Biografías de la editorial Salvat y la recopilación epistolar de la Biblioteca Ayacucho: Cartas Americanas (1980). Sirva esta artículo para animar, especialmente a mis compatriotas, a leer a nuestro querido Humboldt el cual seguramente nos transmitirá esperanzas en estos tiempos oscuros que padecemos. Porque su obra muestra el enorme potencial (no riqueza) que tiene esta tierra y su gente.

Los grandes aportes de Humbolt al conocimiento de Venezuela sería imposible resumirlos en nuestro pequeño espacio. Por ello solo ofreceremos un breve contacto con sus hermosas palabras, las cuales a su vez nos permiten llenarnos de esperanza. Es por ello que me gusta - ¡y más cuando la tristeza colectiva nos embarga! – leérselo a mis alumnos, en especial las frases que le dirige a su hermano Guillermo desde Cumaná el 17 de octubre de 1800:

No sabría repetirte suficientemente lo feliz que me encuentro en esta parte del mundo, a cuyo clima me he habituado de tal manera que parecería que nunca hubiera habitado Europa. Quizás no exista en todo el universo un país donde se puede vivir de modo más agradable y más tranquilo (…). El clima es muy saludable, el calor comienza a ser intenso solo por la mañana a las 9 horas y no dura más que hasta las 7 horas de la tarde. Por la noche y por la mañana, hace mucho más fresco que en Europa. La naturaleza es rica, variada, inmensa y majestuosa por encima de toda expresión. Los habitantes son dulces, buenos y conversadores, en verdad despreocupados e ignorantes, pero sencillos y sin pretensión.

(…) Entre los colonos (originarios de Europa) se ha conservado toda la simplicidad de las costumbres españolas del siglo quince; se encuentran a menudo entre ellos rasgos de humanidad y principios de una verdadera filosofía, que a veces se buscan inútilmente entre las naciones que conceptuamos cultivadas.

No negamos que en las siguientes líneas el propio Humboldt habla de cómo algunos de esos mismos que se dicen ilustrados maltratan a sus esclavos. Por otro lado, algunos dirán que han pasado 220 años, que ya no somos el mismo pueblo y que la guerra que vendría lo destruiría todo. Pero pensemos en los tiempos de los pueblos y no tanto de nuestras vidas. En ese caso somos parte tanto de la semilla como de la tradición que pudo identificar Humboldt en nosotros y en nuestra geografía. La realidad, la REALIDAD, no se reduce al horror que hoy vivimos y que incluso padecimos para lograr construir el proyecto republicano.
Humboldt en Caracas, en lo que respecta a los datos que podríamos llamar “sociológicos”, percibió que nosotros (junto a la Habana) tendíamos a tener “más luces sobre las relaciones políticas de las naciones, miras más extensas sobre los estados de las colonias y de las metrópolis” y “además, en ninguna parte de la América española ha tomado la civilización una fisionomía más europea” (Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente). Sirva estas dos afirmaciones para despejar alguna duda sobre percepciones relativas a nuestro pueblo como apático o con nulas disposiciones hacia el republicanismo. Por no hablar de algún rechazo a nuestra condición de occidentales.

Si el “conocimiento es poder”, sobran las palabras al señalar los grandes aportes de Humboldt a nuestra tierra en geografía, cartografía, espeleología, clasificación de nuevas especies en fauna y flora, etc. No sé por qué Venezuela no le ofreció la ciudadanía tal como hizo México una vez que logró su independencia, pero no importa, así como todos los venezolanos saben que el doctor José Gregorio Hernández es santo aunque todavía no haya sido canonizado ¿a quién le cabe duda? ¡Humboldt era venezolano! Y desde acá siempre le diremos a su espíritu, siempre vivo en toda mente científica y humanista: ¡gracias catire! Danke!

viernes, julio 19, 2019

"Humboldt Visited Venezuela and Changed the History of Science Forever" por Rafael Arráiz Lucca


Humboldt Visited Venezuela and Changed the History of Science Forever
By
 -
July 16, 2019

Filled with a thirst for exploration and knowledge that would never be quenched during his long and extraordinary career, Berlin-born scientist Alexander von Humboldt always wanted to travel to the Tropic. He fulfilled his dream as an adult, in a Spanish colony that was about to set out on a violent process of change: the General Captaincy of Venezuela.
The trip Humboldt made in 1799 would change his life and the history of science, leaving a lasting mark in the country.
Humboldt and his expedition partner, the French botanist Aimé Bonpland, arrived in Cumaná, Eastern Venezuela, on July 16th, 1799, and they remained here until November 24th, 1800, when they sailed to Cuba. They stayed in the island for about three months and traveled to Cartagena, where they arrived in March 1801; then they went to Bogota and explored the Andes down to Quito, following to Cajamarca (Peru), eventually reaching Acapulco. In August, 1804, they returned to Europe and, in Paris, they started writing.
Five years of traveling through America were enough to collect abundant scientific material to write an essential book: “Personal Narrative of Travels to the Equinoctial Regions of America”
Five years of traveling through America were enough to collect abundant scientific material to write an essential book: “Personal Narrative of Travels to the Equinoctial Regions of America,” published between 1816 and 1831, in thirteen volumes.
Humboldt made the first known annotation about the effects of human action on the climate, by documenting the consequences of colonial agricultural practices in Lake Valencia. He started a theory of natural equivalents that would become the first global environmental philosophy, seeing the planet as a whole.
But his book is also a treasure for researchers on America, and Venezuela in particular. Humboldt’s main contributions reside in his records of flora, fauna, minerals, geography, soils, atmospheric phenomena and social observations.
In Venezuela, he went from Cumana, to Araya, Caripe, Cueva del Guácharo, Higuerote, La Guaira, Caracas (where he was received with honors by Captain General Manuel de Guevara y Vasconcelos), the Avila, the Tuy River valleys and the Aragua valleys, Antimano, La Victoria, Maracay, Guacara, Valencia, Las Trincheras, Puerto Cabello, Calabozo and San Fernando de Atabapo towards the Orinoco, up to San Carlos de Río Negro. Then, El Pao, Barcelona and back to Cumana, where he and Bonpland left for Cuba. They stayed in Venezuela for one year, four months and eight days.
Humboldt didn’t return to America, but his figure will always be great in Venezuela, among other things because of what he said about Caracas: “I think there’s a marked tendency to the profound study of sciences in Mexico and Santa Fe de Bogota; greater study of literature and as much as an ardent and active imagination can indulge in Quito and Lima; more understanding about the political relations of nations, broader views on the status of the colonies and cities, in Havana and Caracas.”
It’s not strange, then, that the spark of liberty was first lit in Venezuela. “Despite the increased black population,” Humboldt wrote, “Havana and Caracas are seemingly closer to Cadiz and the United States than any other part of the New World.” We’ve read this before: the European air of Caracas, its strange metropolitan sense. He also observed that the city’s inhabitants were inclined to music: “I noticed in several families in Caracas a taste for instruction, knowledge of the French and Italian literary masterworks, a considerable predilection for music, which is successfully cultivated and serves, as cultivating arts always does, to bring the various social classes together.”
Humboldt wrote, “Havana and Caracas are seemingly closer to Cadiz and the United States than any other part of the New World.”
Although Humboldt and Bonpland were in Caracas in 1800, his book mentions the earthquake of 1812, so he was writing from memory several years later and does this with such accuracy that it’s obvious that he had access to direct sources. According to his estimates, the city had between 40,000 and 50,000 inhabitants by then. It’s also worth noting that Humboldt and his partner were naturalists, and most of their observations belong to that specialty, not urbanism, although they did have sociological understanding.
The two months they spent in Caracas weren’t in vain. Humboldt made friends with Simón Bolívar and he’d have great influence on him with his unprecedented perspective on America.

miércoles, julio 25, 2018

¡Feliz cumpleaños número 451 para mi querida y sufrida Caracas! (mi ciudad natal, mi ciudad de siempre)

¡Feliz cumpleaños 451 Caracas! Porque si de algo estoy claro es que soy profundamente caraqueño. Mis padres llegaron niños a Caracas, yo nací acá, he vivido siempre en su valle (salvo unos pocos que estuve fuera) y aquí seguimos. Tantos momentos felices, tantas vistas hermosas y el dolor por su deterioro, y tantos sueños que tengo para ella. 
¡Dios quiera volvamos a dar ejemplo de lucha por la libertad y la nación entera nos vuelva a seguir!
Imagen relacionadaResultado de imagen para caracas fundaciónResultado de imagen para caracas escudo

Imagen relacionada

lunes, abril 17, 2017

El amigo e historiador Horacio Biord Castillo nos habla del Archivo Arquidiocesano de Guayana (fuentes primarias de la Venezuela precolombina)

Resultado de imagen para Archivo Arquidiocesano de GuayanaUn otro Dorado: el Archivo Arquidiocesano de Guayana

     Horacio Biord Castillo

La Diócesis de Santo Tomé de Guayana fue creada en 1790 por el papa Pío VI. Esta diócesis nacía de una cesión del territorio de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico y fue nombrada sufragánea primero de la Arquidiócesis de Santo Domingo hasta cuando pasó a serlo de la de Caracas en 1803. Su primer obispo fue Mons. Dr. Francisco Ibarra Herrera, luego obispo de Caracas.
El territorio de la antigua Diócesis de Guayana comprendía lo que actualmente son los estados Amazonas, Anzoátegui, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Nueva Esparta y Sucre, así como el territorio venezolano hoy en reclamación del Esequibo o Guayana Esequiba y Trinidad (elevada a Vicariato Apostólico en 1818, hoy Arquidiócesis de Trinidad). Asimismo prestaba atención a algunas zonas limítrofes del actual estado Guárico. Esto supone una extensión inicial de alrededor de 530.000 Km2, casi la mitad de la extensión actual de Venezuela.
Progresivamente se fueron separando del territorio diocesano el Vicariato del Caroní, el Vicariato del Alto Orinoco (hoy de Puerto Ayacucho), la diócesis de Cumaná, luego elevada a Arquidiócesis, la diócesis de Barcelona, la diócesis de Maturín y la de Ciudad Guyana. Del Vicariato del Caroní se separaría el Vicariato de Tucupita y de la aún diócesis de Cumaná la de Margarita y luego la de Carúpano. Sin embargo, por más de cien años la diócesis de Guayana abarcó una considerable extensión del territorio venezolano. En 1953 cambió de nombre a Diócesis de Ciudad Bolívar. El 21 de junio de 1958 fue elevada por el papa Pío XII a la categoría de arquidiócesis y su primer arzobispo fue el recordado monseñor Juan José Bernal Ortiz, luego primer obispo de Los Teques con el título personal de arzobispo.
A principios del mes de marzo de2017, por amable deferencia de Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, su cuarto y actual arzobispo, estuve varios días trabajando en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis, buscando información sobre las comunidades indígenas cumanagotas de la cuenca del Unare y el norte del estado Anzoátegui. De pronto, un aluvión de datos y procesos históricos, como las crecidas estacionales de los grandes ríos guayaneses y llaneros, empezó a arrastrarme tentándome. Entonces trataba de aferrarme a mis criterios iniciales de búsqueda para no perderme en la selva y verla mejor mirando solo un árbol en vez de la multitud de hojas, lianas y orquídeas, los reflejos equívocos de la luna sobre las aguas y los rayos del sol en el mediodía.
Este importante archivo guarda parte considerable de la memoria del Oriente venezolano y la Guayana, entendida en sentido muy amplio y, por tanto, de tantos pueblos y comunidades, sociedades indígenas, campesinas y urbanas. El archivo lo componen actualmente unas 2.000 carpetas y alrededor de 1.000 cajas.
El señor Ricardo Hospedales, quien desde hace muchos años colabora con el archivo de manera desinteresada y entusiasta, me prestó inestimable ayuda y apoyo en mis pesquisas. Es importante señalar que el archivo en su forma actual fue organizado en gran parte por Mons. Medardo Luzardo, tercer arzobispo hoy emérito y retirado, y por su hermana doña Ana María, quienes con sus propias manos en ratos de ocio y descanso elaboraron carpetas y cajas de cartón con su debida identificación.
Mons. Ulises Gutiérrez, una vez iniciado su pontificado guayanés, trasladó el archivo de la planta alta del Palacio Arzobispal, donde funcionó durante muchos años, a un cómodo y funcional salón del primer piso, dotado con aire acondicionado y un mobiliario que facilita la organización y consulta del archivo. Entre sus planes, guiado por Quien decide el curso del viento y las aguas, está instalar también equipos de deshumificación para mejorar las condiciones de conservación.
En ese repositorio documental hay información valiosa en extremo para la reconstrucción y comprensión de la historia de Guayana y el Oriente de Venezuela, de sus poblaciones y de los procesos históricos que afectaron gran parte del territorio venezolano. Existen verdaderas joyas documentales que merecen ser reseñadas en un catálogo, ya comenzado por el Sr. Hospedales con su infatigable pasión por la historia regional y la historia eclesiástica. Entre otros muchos importantes documentos, se conservan los informes relativos a las Visitas Pastorales que han efectuado los distintos obispos al territorio de la diócesis y que constituyen un extraordinario retrato de los pueblos y comunidades de la jurisdicción eclesiástica guayanesa. De igual manera se encuentran innumerables testimonios documentales de la relación entre la Iglesia Católica y los distintos gobiernos del país y la región, sus representantes y gente del común, para aludir a los usos cotidianos. La sección de correspondencia es también en extremo valiosa e importante. Entre otros materiales, hay telegramas de las beatas madre María de San José y madre Candelaria de San José que revisten un doble valor, histórico y piadoso por provenir de bienaventuradas y modelos de vida cristiana.
Mientras trabajaba allí no podía dejar de pensar en lo valioso de esa colección y en la urgente necesidad imperiosa de que mediante un esfuerzo conjunto de personas e instituciones se apoye a la benemérita arquidiócesis de Ciudad Bolívar para lograr acciones de rescate y conservación del archivo, fichaje e indexación así como el escaneo de muchos de sus documentos más importantes a fin de facilitar el trabajo de usuarios, funcionarios de la curia e investigadores. No se trata ni de una tarea sencilla ni que tampoco le competa única ni exclusivamente a la Arquidiócesis, en el sentido de que las otras circunscripciones de la antigua provincia eclesiástica de Guayana, por estar allí gran parte de su historia antigua y reciente, deberían colaborar y apoyar tan magna empresa.
En 2018 se cumplirán 60 años de la elevación de Ciudad Bolívar al rango de arquidiócesis metropolitana. Uno de los mejores homenajes sería celebrar tal efeméride con la optimización integral de su archivo histórico: un regalo, sin duda, no solo para la Iglesia, los pastores y ministros, fieles y creyentes todos, sino para Guayana, el Oriente y el país.
En Venezuela, otros tres grandes archivos eclesiásticos constituyen un buen ejemplo de excelente conservación y clasificación ordenada y metódica de sus fondos. Se trata de los archivos arquidiocesanos de Caracas, Mérida y Valencia. Este archivo bolivarense que aún conserva tantas memorias silenciosas junto al gran río, ese archivo de la octava estrella que quiso siempre el Libertador, está allí esperando la mano y el hombro de todas las personas e instituciones de buena voluntad que deseen apoyarlo.
Sería injusto pretender que sea solo una tarea de la arquidiócesis de Ciudad Bolívar y de su actual y dignísimo arzobispo. Es un reto para toda la inmensa región que una vez, bajo el patronazgo de santo Tomás, tuvo en la Angostura del Orinoco su cabecera espiritual, un reto para quienes en el país abogamos y defendemos la conservación de la memoria histórica y la recuperación de tantos personajes y episodios que merecen ser rescatados y reubicados en el relato desapasionado y objetivo de nuestros anales.

Como Martí a Venezuela, debemos decirle a monseñor Gutiérrez Reyes: denos, señor arzobispo, en qué servirle y no lo dejaremos solo sino que lo apoyaremos en la hermosa cruzada del archivo arquidiocesano de Ciudad Bolívar, de Guayana, del Oriente, de ese a veces incomprensible, real y otro Dorado que es el conocimiento pleno y cabal de nuestros orígenes.-

miércoles, octubre 19, 2016

Nos informa el amigo e historiador Gustavo Vaamonde que su nueva publicación ("Remedios para atajar el mal") ya salió en Madrid y en digital

¡Ya salió¡ ¡Ya apareció! 
Con gran alegría y satisfacción les informo que acaba de aparecer en Madrid mi nuevo libro; REMEDIOS PARA ATAJAR EL MAL.
Luego de un interesante, dinámico y muy profesional trabajo de edición adelantado por don Germán Rueda de Ediciones 19, ya contamos con esta publicación.
Muy contento, no imaginan cuanto, me siento por lograr que este pequeño fragmento de nuestra historia haya sido seleccionado para publicarse y se de a conocer en Europa. Años de investigación en archivos y revisando lo supuestamente ya estudiado, me permitieron llegar a este intento de conocimiento histórico.
Agradezco a don José Andrés-Gallego y don Alfonso Bullón de Mendoza por su apoyo decidido para lograr esta publicación.
Pensando en la utilidad de la historia, algunas lecciones y formas de afrontar conflictos que fueron usados en aquella época nos podrían dar luces para afrontar nuestra realidad.
Por el momento sólo está disponible la edición digital. Abajo les anexo la página de Ediciones 19 para que puedan ver el catálogo y la reseña del libro. A comienzos del mes de noviembre tendremos el libro en papel. Por esto, sí alguno tiene pensado viajar a Madrid en los próximos días, por favor avíseme para solicitarle la pesada tarea de traerme unos ejemplares.
Bienvenido Remedios para atajar el mal.
El link.
http://ediciones19.blogspot.com.es/p/novedades.html

Texto del historiador Gustavo Vaamonde.

domingo, febrero 15, 2015

Un Valladares vio jurar a Miranda ante el tricolor en la ciudad de Coro en agosto de 1806

De vez en cuando al revisar archivos uno se topa con algún "familiar" (no tengo prueba alguna que el caso que hoy cito lo sea, pero todos los Valladares o Balladares estamos emparentados de algún modo, especialmente por los pocos que ha habido en Venezuela) que demuestra la presencia de mi apellido y antepasados en Venezuela desde hace más de 200 años. Nadie me puede decir que soy extranjero, y para más "echonería" puedo decir sin duda que un Valladares vio a Miranda en su invasión a Coro.

Profeballa
 



Causa de Infidencia seguida contra José Valladares por delito político seguido en 1806 ante la Invasión de Miranda" (28-08-1806), Sección Causas de Infidencia, Tomo XL, exp. 1, folios 1-259
 


Vecino de Coro. Aparece referido en el interrogatorio para investigar los hechos del arribo de Miranda (Tomo XL, Exp. 1). Fue interrogado, dijo ser hijo legítimo de Don Salvador Valladares y Doña María Petronila Gonzalez. Dijo que estaba en la ciudad cuando llegó Miranda, que supo que se habían creado tropas para combatir cualquier ataque de Miranda, dijo no haber estado en ninguna tropa a pesar de haber ido a presentarse. Dijo que no abandonó la ciudad, cuando el comandante dio la orden,  por no haber visto a ningún jefe encargarse de ella, y que efectivamente supo que las mujeres se habían retirado.  Dijo que las tropas de Miranda debieron haber llegado a las 4 de la madrugada del día 4 [de agosto de 1806]. Dijo que Miranda se alojó en la casa Antonio Navarrete, que no sabía la razón ni quienes lo acompañaban, pero sí que duró allí 4 días. Dijo haber visto en la torre parroquial una bandera amarilla, azul y encarnada, bandera jurada por Miranda. Dijo haber oido que fue violentada la casa de Don Andrés Talaveras y la casa de la Cartagena. Francisco Borrás lo Nombró en su declaración [por el mal estado del documento no se pudo extraer mayor información de él]. Bartolomé Rivera en su declaración dijo que se había quedado durante la estadía de Miranda, ..."después de que se mandó por la justicia desalojar la ciudad"... (fº 110) Fue citado por Pedro Pablo escobar en su declaración. Se le prohibio salir de la ciudad hasta que las autoridades dieran una nueva orden, esta orden la decretó Julián Izquierdo junto a Ignacio Garcés.



Interrogatorio instruido sobre investigar los hechos de la invasión de Miranda. (Está incompleto este expediente y así fue remitido por el gobierno a Coro). Año de 1806. Este documento es el sumario del los interrogatorios efectuados en Coro, luego de la estadía de Miranda entre los días 4 (cuando llegó de madrugada) y 7 (cuando partió de noche) de agosto de 1806. Según las preguntas hechas por la autoridades se puede deducir que Francisco de Miranda estuvo en la ciudad de Coro, y por temor a sus intensiones las autoridades del Gobierno español mandaron a todos los habitantes a desalojar la ciudad y, en este sentido, todos aquellos que hubiesen se hubiesen quedado y/o hubiesen tenido algún trato con Miranda o con cualquiera de sus oficiales, fueron considerados infidentes. Según declaraciones de los sospechosos sometidos al interrogatorio, la tropa de Miranda era variopinta, pues estaba compuesta de personas de todos los colores. Al parecer el mismo Miranda y toda su tropa siempre que tuvieron trato con alguien tranquilizaban a las personas asegurándoles que no tenían nada que temer y que, ni él mismo ni su tropa, les haría daño, y según algunas declaraciones se sustentaban de animales que cazaban y casabe que robaban, el moreno libre José Ruperto González, fue el único que declaró que los oficiales de Miranda le invitaron a conocerlo para que él mismo les pagara un marrano y un pavo de los cuales se habían apropiado, y que estaba a cargo de González.  Las autoridades españolas sospechaban de que los visitantes habían causados estragos a la Casa de Estanco y Administración del Tabaco, sospechaban que habían vendido la mercancía. Las autoridades también sospechaban de cierta relación de la “invasión” de Miranda, como la llamaban, con el levantamiento de la serranía de Coro en 1795. No hay un definitivo motivo por el cual Miranda haya abandonado Coro, varios habitantes dijeron que se retiró por la Amenaza de la llegada de José Millares con muchos hombres a Caballo. El expediente tiene muchas partes ilegibles y además está incompleto. La primera fecha que aparece es la de los interrogatorios realizados el 28 de agosto de 1806, pero existen interrogatorios previos a esa fecha.

domingo, octubre 12, 2014

Sobre el mestizaje en Venezuela y Caracas: algunos datos y porcentajes sobre etnias y composición sanguínea



Crisol de razas y nacionalidades
En Caracas se han mezclado patrias, estirpes y linajes de todo tipo
domingo 12 de octubre de 2014  01:21 PM
A 522 años de la llegada de Cristóbal Colón a América, Venezuela es el país con mayor mezcla racial en todo el continente, una característica a la que su capital añade además una amplia gama de nacionalidades: chinos, árabes, españoles, italianos, portugueses, colombianos, peruanos y ecuatorianos, entre otros, han hecho de Caracas su casa.
Y una cosa ha influido en la otra: el hecho de que la composición racial de Caracas sea distinta al resto del país se debe en gran parte a que esta ciudad fue la que recibió a la inmigración canaria del siglo XIX o a la europea de la posguerra.

Pero también acogería luego a los inmigrantes chinos que escapaban de la revolución cultural en los 60 y a quienes huían de las dictaduras del cono sur (en su mayoría descendientes de europeos). A eso hay que agregarle que la mano de obra esclava no se concentró tanto en la capital y que los dueños de la tierra eran tradicionalmente blancos.

En efecto, en el estudio Los grupos de raza subjetiva en Venezuela, el sociólogo Roberto Briceño León descubrió que la población de raza blanca en Caracas es significativamente mayor allí que en el resto del país: 43% contra 25,3%. Los mestizos en la capital representan el 36% (30% en el resto del país), los mulatos 18% (36,3% en el país), los negros 2,1% (4,8%) y otros grupos étnicos 0,5% (solo los indígenas representan el 2,21% de la población a nivel nacional).

Un país café con leche

El historiador Guillermo Durand explica que en Venezuela siempre existió, desde los tiempos de la Colonia, una suerte de tolerancia hacia el mestizaje, muy distinto a lo que ocurrió en los virreinatos (Nueva Granada, Perú, Nueva España y Río de la Plata), donde la población blanca apenas se mezcló con el resto de la población.

Pero explica Durand que al principio el mestizaje se dio sobre todo en la base poblacional, en la mayoría, conformada por pardos, negros e indios. En la Colonia no era bien visto que un español mezclara su sangre con otras razas, y recuerda que para muchos cargos se pedía el certificado de limpieza de sangre. Cree que todo eso cambió sobre todo a partir de 1854, cuando es abolida la esclavitud.

El sociólogo Carlos Raúl Hernández cree que la mezcla racial que hoy se observa en Venezuela se debe también en gran parte a la guerra federal (1859-1863), que acabó con las oligarquías, cosa que no sucedió en Perú o Colombia, donde perduró una élite (blanca, por supuesto) que apenas se mezcló con el resto de la población.

Briceño León cree no solo que Venezuela es el país más mestizo de América, sino sobre todo el lugar donde el mestizaje ha sido mejor valorado: "Ni siquiera en los tiempos de la Colonia hubo mucho rigor en la aplicación de los expedientes de sangre. Tal vez porque la población indígena no era numerosa, o porque no hubo una gran importación de esclavos, o porque los españoles no se vinieron con sus familias ni con la idea de asentarse (como en el norte, en donde se exterminó a los nativos o se les confinó a reservas) sino solos y a buscar riquezas, pero lo cierto es que Venezuela es un verdadero melting pot" (crisol de razas).

La sangre de todos

En Venezuela la mezcla racial ha sido tan común que no solo no existió un racismo institucionalizado, sino que apenas y se han realizado estudios sobre su composición racial. En los censos de población, desde 1871 hasta hoy, el dato sobre la raza ha estado ausente. Como dice Briceño León: "Ya una pregunta sobre la raza era vista como una construcción racista".

Eso no quiere decir que el racismo no haya estado presente en la sociedad: "Los estudios antropológicos demuestran que todos los pueblos son racistas en alguna medida, pues siempre se tiende a desconfiar del que es distinto (la acepción original de "bárbaro" es "extranjero"), pero hay que destacar que aquí no hay un racismo institucional".

Aparte de los estudios del propio Briceño, también destacan los que ha realizado la antropóloga Dinorah Castro. En Sobre el Proceso de Mestizaje en Venezuela (2010, realizado junto a María Matilde Suárez), se concluye que los estudios genéticos confirman que Venezuela es "un país amalgama".

En cuanto a composición sanguínea (que es distinto a la raza), se afirma que el aporte es sobre todo europeo (58,8%), amerindio (28,5%) y africano (12,6%). Estas cifras se acercan mucho a un estudio genético de ADN autosómico que en 2008 realizó la Universidad de Brasilia, en el que se dice que la composición de la población venezolana es europea en un 60%, 23% amerindia y 16% africana.

Como concluye el estudio de Castro, "este es un país de mestizos en la sangre, la mentalidad y la cultura".
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...