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domingo, septiembre 01, 2019

80 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial (mi articulo de los miercoles en El Nacional)


La Segunda Guerra Mundial se inició hace 80 años

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

El título de este artículo debería ser: La Segunda Guerra Mundial (SGM) se inició hace 80 años para convertirse en el hecho histórico con mayor número de representaciones cinematográficas (más de 1400 según wikipedia), pero era demasiado largo. Pensé en cambiar el título y colocar el evento y la palabra “cine”, pero no resaltaría la gran efemérides de este próximo viernes Primero de septiembre. En todo caso, con esta explicación ya el lector se ha enterado de qué vamos, y no es más que dar algunos datos e ideas sobre el enorme impacto que tuve la mayor guerra de la historia de la humanidad por su costo en vidas, recursos y riquezas, extensión geográfica y el número de países involucrados y especialmente por su impacto en el mundo actual.

Las potencias vencedores (Estados Unidos, Unión Soviética, Reino Unido, China y Francia), pero también las perdedoras (Alemania, Japón e Italia), son las que poseen mayor influencia en lo económico. Es evidente que las primeras son las que marcan la política actual y poseen los ejércitos más poderosos, empezando con los Estados Unidos el cual tiene una larga distancia en relación a las demás. Por otro lado, los valores que justifican la acción de contraofensiva frente a la agresión de Alemania y el Japón (el peso de Italia es muy pequeño para nombrarla en el “Eje”), que se repiten en los guiones de todas las películas de los estudios de Hollywood y del cine británico, son los dominantes – a pesar de sus problemas y debilidades - en el presente: la paz generada por la armonía entre las naciones, la democracia, la libertad individual, la tolerancia y los derechos humanos.

Ese discurso no se ha dejado de repetir en menor o mayor grado desde que se empezaron a filmar películas sobre la SGM. Incluso previo a los hechos, hay filmes que defienden estos principios ante la clara amenaza del fascismo alemán y el militarismo japonés (con mucha menor frecuencia). Los estudios de Hollywood temieron dedicarse al tema antes de la entrada de Estados Unidos al conflicto, salvo algunas pocas excepciones entre las cuales se encuentra John Ford. El director  movió todas sus influencias para que la Marina creara una oficina dedicada a la Propaganda y al mismo tiempos los Estudios se centraran en dicha temática. Ford lo lograría a partir del ataque a Pearl Harbour (7 de diciembre de 1941) cuando la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) - que fue la predecesora de la CIA - se lo permitió y éste lideriza el reclutamiento de un conjunto de cineastas que acompañarían a los ejércitos en el frente y animarían con sus creaciones el apoyo de la población y de los propios soldados al esfuerzo militar.

Es entendible el fenómeno de predominio de la SGM en plena conflagración e incluso en la década inmediatamente posterior (los cincuenta), pero ¿por qué sigue siendo el tema rey en el cine histórico y bélico 80 años después? Un ejemplo de este fenómeno son las 20 películas y poco más, por solo nombrar las producidas por los Estudios más famosos, que se han estrenado y se estrenarán en el año que trascurre (2019). Entre ellas se le hace bastante publicidad a Midway (Roland Emmerich) que llegará a las salas de cine en el mes de noviembre. Los antecedentes a nivel cinematográfico de la más importante batalla en la Guerra del Pacífica fueron el documental de John Ford, a pocos meses de haber sucedido (ganadora del Óscar a mejor documental); y en 1976 fue producida una película dirigida por Jack Smight (1925-2003) la cual tuvo como protagonistas a Charton Heston (1923-2008) y Henry Fonda (1905-1982). ¿Será que ciertas batallas, líderes y realidades que se desarrollaron en la guerra han calado en la memoria colectiva de la humanidad y poseen un inmenso atractivo para las audiencias? ¿O es que el mismo cine se dedicó a crear dichos mitos y cada cierto tiempo los refuerza con nuevas versiones?

El boom de este subgénero histórico y bélico que es la SGM, también está teniendo una especie de edad de oro en los países que no son potencias - tanto en lo político como en la producción de cine - pero que la padecieron y que en las últimas dos décadas han generado maravillas. Un buen ejemplo es el cine escandinavo y por allí van surgiendo con fuerza los cines rusos, chino y de Corea del Sur; aunque dominados por un gran peso propagandístico y de épica. El cine alemán se va quitando sus complejos y produce obras maestras, como aquella que relata los últimos días de Adolf Hitler en el bunker de la Cancillería: Der Untergang (El hundimiento) de Oliver Hirschbiegel en el 2004 y la cual fue nominada el Óscar a mejor película de lengua no inglesa. E incluso también están montones de creaciones que podríamos llamar de serie B o que usan a la SGM como pretexto para establecer historias de terror, space opera, entre otros.

El buen cine de la SGM como todo filme de género histórico, son - siguiendo a John Ford – los que cumplen con su afirmación: “Lo que yo quería era hacer exactamente lo que había ocurrido”. El más apegado a los hechos es el mejor, y en este sentido la serie Band of brothers (2001) producida por Tom Hanks para mí es la primera entre todas. Su ejemplo sigue inspirando a muchos directores, como esa obra de arte que es Dunkerque (2017) de Christopher Nolan. Y podemos finalizar señalando que el discurso que ha predominado en este cine (la defensa del hijo predilecto de Occidente: la democracia liberal), nunca ha cesado porque la última Guerra Mundial puso en peligro hasta la propia existencia de la civilización (todo lo que muestra El Holocausto o Shoá es otra prueba de ello). Es como si la humanidad entera poseyera la consciencia de no olvidar el momento cuando todo lo bueno estuvo a punto de perderse. Es una forma de decirnos a nosotros mismos: “¡Nunca más!”

miércoles, agosto 21, 2019

5 razones por las que John Ford cambió el cine (I) (mi columna de los miércoles en El Nacional)


Resultado de imagen para john ford¿Por qué John Ford cambió el cine? (I)

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Al proponerme la meta de comprender la relación entre historia y cine he disfrutado de 14 películas y 2 documentales dirigidos por John Ford (1894-1973): The iron horse, 3 bad men, Four sons, The lost patrol, The informer, Mary of Scotland, The submarine patrol, Wee Willie Winki, Stagecoach, Young Mr. Lincoln, The grapes of wrath, How Green was my valley!, The battle of Midway, December 7th, They were expandable, The quite man. De cada una de ellas he realizado su respectiva crítica que publiqué en mi perfil en Instagram (@profeballa) y en mi blog (Venezuela y su historia), y seguidamente señalaré los que considero los principales aportes de este director a la cinematografía y a la percepción que tenemos de la historia. Me faltaron muchas por ver lo cual es normal frente a 144 filmes (aunque más de 30 están perdidas), por lo que en otro momento espero hacer otro “ciclo” y la segunda parte de este artículo.

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1)  John Martin O’Feeney a pesar de ser hijo de irlandeses, nació y creció en el estado de Maine y muy joven se trasladó a Hollywood (1913) siguiendo a su hermano y absorbiendo toda la cultura cinematográfica que estaba naciendo, en especial de la mano del gran David W. Griffith. A los 4 años de haber hecho todo tipo de trabajos en la elaboración de películas comenzó a dirigir y asumirá el apellido artístico de su hermano: Ford. En su etapa de cine mudo se dedicó al género del western principalmente y lo cambió de manera radical al lograr convertirlo en la “gran épica americana” y establecer los arquetipos de personajes por el que lo conocemos hoy en día. En lo relativo a la épica, Ford construyó el mito de una nación de inmigrantes (“melting pot”) que por medio del trabajo y el coraje, se atreven a conquistar una vasta geografía y hacerla próspera para ellos (“sueño americano”) y para los Estados Unidos. Los mejores ejemplos de los que pude ver son: The iron horse (1924) y 3 bad men (1926).

2)   En relación a los arquetipos de los personajes de los westerns Ford cambió el tradicional: vaquero-bueno versus indio o bandolero-malos, y nos ofreció el vaquero que se emborracha, que comete errores e incluso es malo pero luego se convierte en bueno o como todos: es una mezcla de bondad y malicia con defectos (o incluso algo de maldad). Todo esto en medio de situaciones o un lenguaje duro (nada elegante) pero cómico (irónico) a la vez. Pero también están un montón de arquetipos más, como el oficial de la ley, el joven vaquero idealista y noble, la mujer vaquera que es coqueta y ruda a la vez, la madre sacrificada y fuerte, la prostituta, el cantinero y el borracho, el médico, el comerciante, el banquero, pero también el indio noble y orgulloso de su pueblo y cultura (representados realmente por nativos americanos), el cuatrero, el afroamericano y varios inmigrantes donde aparecen los invisibilizados chinos y mexicanos.


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3)  Ford se describió una vez como “hacedor de westerns”, lo que ha tendido a encasillarlo en este género (lo cual no es verdad) y además muchos piensan que por ello es un cineasta del estilo “americano” por excelencia: comercial, romántico y con finales felices (menos verdad aún). Y no lo es porque en la década de los treinta logra fusionar la herencia cinematográfica estadounidense con la europea de mano del expresionismo alemán (en especial del director F. W. Murnau). Por lo cual es uno de los directores que europeizó el cine industrial de Estados Unidos y a la larga de algún modo se puede decir que “americanizó” el cine de Europa. Un buen ejemplo fue la película con la que ganó su primer Óscar como director: The informer (1935) con su ambiente de niebla y oscuridad en medio de la culpa de un delator de un miembro del IRA (Ejército Republicano Irlandés que lucha contra la ocupación británica).

Resultado de imagen para profundidad de campo en john ford4)  El escenario, la geografía y el clima pasan a ser otro personaje más en sus películas; influyendo claramente en los estados de ánimo y la historia. Un buen ejemplo es su uso de la fotografía de Monument Valley entre los estados de Utah y Arizona, que nos muestra la inmensidad de los Estados Unidos y la gran épica de la conquista de su territorio. Filmó acá La diligencia (1939) y después volverá a él en 6 películas más. Por otro lado si hemos visto Citizen Kane (1941) de Orson Welles después de las películas de Ford será inevitable pensar en la técnica de la profundidad de campo (PDC) y saber quién es el maestro y quién el discípulo en su uso. Técnica que nos transporta al lugar que se nos muestra, y no sabemos a dónde mirar al ver todo perfectamente enfocado. Un simple cuarto comedor se hace inmenso en la pantalla y creemos que tenemos un puesto para nosotros entre los personajes. Así logra incrementar nuestra identificación con los protagonistas.
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5)  Ante la amenaza de la Alemania Nazi (1933-1945)  liderizó dentro de Hollywood una posición más beligerante del cine contra esta, y una vez comenzada la guerra se alistó en la Marina (aunque ya era parte de la reserva naval desde 1934) y trabajó en la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) que fue la predecesora de la CIA. Desde la OSS reclutó un conjunto de cineastas que desarrollaron la propaganda que no solo animaría el apoyo de la población y los propios soldados al esfuerzo militar, sino que contrarrestaría la impresionante propaganda del lado nazi. En lo referente a las películas históricas de algún modo Ford dijo: “Lo que yo quería era hacer exactamente lo que había ocurrido”, y esto para mí es lo que se debe hacer en las este tipo de filmes una vez superada la presión por hacer propaganda al vivir en tiempos de guerra.

Si a alguna persona le quedan dudas del peso e importancia de Jonh Ford hay que recordar el hecho que hasta el momento posee el record de premios de la Academia en dirección: 4. Por no hablar de todas las nominaciones que recibieron sus películas y los que ganaron sus documentales de la Segunda Guerra Mundial: The battle of Midway (1942) y December 7th (1943).

Y una última pregunta para terminar: ¿por qué los venezolanos deberíamos ver las películas de John Ford? Les dejo las palabras del director de esa maravilla de programa que es “Días de cine” del canal español: Radio Televisión Española (RTVE): Gerardo Sánchez, las cuales sirven perfectamente como respuesta:

De John Ford aprendí eso que en el universo fordiano se conoce como “La gloria en la derrota”. La dignidad de los humildes ante la adversidad. Que la gente sencilla es siempre mejor que los poderosos. Que una familia es mejor que uno solo, y que una de las cosas más dolorosas es perderla. Que la infancia es un terreno lleno de nostalgia, y que en los horizontes del oeste se forjan las leyendas para imprimirlas. (30-VIII-2013, “40 años sin John Ford, el mejor director de la historia del cine”).

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domingo, febrero 24, 2019

Mis favoritas para la 91° entrega de los premios Óscar

De los Óscar en su entrega 91 me gustaría que ganaran las siguientes (aunque si son diferente a las que creo que ganarán las pondré entre paréntesis):
Mejor película: Roma, esperando que Gabriela Rodríguez nos regale un discurso en contra de la dictadura chavista y pidiendo el apoyo del mundo para que logremos la libertad.
Mejor director: Spike Lee por varias de sus películas en general (pero me gustaría que ganara Yorgos Lanthimos por La Favorita).
Mejor actor: Rami Malek – Bohemian Rhapsody
Mejor actriz: Glenn Close – La buena esposa por su carrera.
Mejor actor de reparto: Mahershala Ali – Green Book.
Mejor actriz de reparto: Rachel Weisz – La Favorita.
Mejor guión original: Green Book – Nick Vallelonga, Brian Currie y Peter Farrelly.
Mejor guión adaptado: Can You Ever Forgive Me? – Nicole Holofcener y Jeff Whitty; basado en el libro de memorias del mismo nombre de Lee Israel.
Mejor película de animación: No sé porque solo vi Isla de perros que me gustó.
Mejor película de habla no inglesa: Roma
El resto no los he visto.
Mejor canción original: «Shallow» de A Star Is Born 
Mejor diseño de producción: La Favorita – Diseño de producción: Fiona Crombie.
Mejor fotografía: La Favorita – Robbie Ryan.
Mejor diseño de vestuario: Black Panther – Ruth E. Carter (aunque también me encantó La favorita).
Mejor montaje: Bohemian Rhapsody – John Ottman

Mejores efectos visuales: First Man – Paul Lambert, Ian Hunter, Tristan Myles y J. D. Schwalm

martes, febrero 19, 2019

Manbiki kazoku, Un asunto de familia (Hirokazu Koreeda, 2018).


Resultado de imagen para koreeda un asunto de familiaManbiki kazoku, Un asunto de familia (Hirokazu Koreeda, 2018).

Actores:  Joanna Kulig, Tomasz Kot, Borys Szyc.

Puntuación: 8/10.

Koreeda es uno de mis directores japoneses favoritos del presente. Digno heredero de los grandes clásicos del cine del Japón, en especial de Yasujiro Ozu por sus temas relativos a la familia y sus encuadres de plano general y entero con gran preferencia por lo cotidiano. En este caso nos pone a pensar sobre ese hecho que muchas veces pensamos con cierto temor: ¿no se puede elegir a nuestra familia o sí? De cómo los vínculos familiares se forjan en los afectos más que en la consanguinidad, en las rutinas diarias más que en algún momento cumbre. Pero lo que más me fascina de Koreeda es su trato de temas, diálogos y escenas que tienen una gran posibilidad de caer en lo cursi pero nunca lo hace manteniendo cierta poesía basada en la simplicidad, en lo natural, en la aspiración de vivir plenamente en los elementos más sencillos. El film relata la historia de una familia muy pobre (debido al subempleo) que comienza a cuidar a una niña que se consiguen abandonada y que da muestras de ser maltratada o muy poco querida, y cuando se descubre que está perdida no quieren devolverla y la propia niña está de acuerdo tácitamente con este hecho. Otro aspecto que resalta es la dificultad que tiene la sociedad japonesa para demostrar afecto. Esta película le valió su séptima Palma de Oro y la nominación al Óscar como film de lengua no inglesa.

lunes, febrero 18, 2019

Zimna wojna, Guerra Fría (Pawel Pawlikowski, 2018). Crónicas cinéfilas


Resultado de imagen para cold war movieZimna wojna, Guerra Fría (Pawel Pawlikowski, 2018).

Actores:  Joanna Kulig, Tomasz Kot, Borys Szyc.

Puntuación: 7/10.

La fotografía en blanco y negro y el mostrarnos la Polonia de la postguerra en su intento por hacer renacer su identidad nacional a través del canto y del baile, nos hizo mantener la atención en el film. Me ha fascinado su música y la escenografía que los acompaña la cual muestra una compañía de baile folclórico que debe adaptarse a la propaganda comunista cantando odas al proletariado y al padrecito de las naciones: Stalin. En medio de todo ello un romance entre el director y una joven que se incorpora al grupo, y cómo viven su amor en medio del ambiente depresivo que es causado por vivir en totalitarismo. A pesar de ser un tema tan interesante y una fotografía que me gustó a partir de un momento la historia pierde fuerza y yo el interés por la misma.

sábado, febrero 16, 2019

The favourite (Yorgos Lanthimos, 2018). Crónicas cinéfilas


Resultado de imagen para the favouriteThe favourite (Yorgos Lanthimos, 2018).

Actores:  Olivia ColmanEmma StoneRachel Weisz, entre otros.

Puntuación: 8/10.

A pesar de considerar que el siglo XVIII mostró la más horrible moda europea esta película me ha hecho admirarla. Su fotografía mareante me fascinó: a veces con su uso de gran angular y con el efecto “ojo de pescado”, al mismo tiempo que su movimiento permanente de perseguir a los personajes en un constante rodar. Me recordó mucho a la de la serie John Adams (2008) que mostraba grandes planos que al final te hacía pensar en una pintura de Rembrandt para después - en el caso del film en cuestión - ir acercándose y permitirnos detallar el maravilloso vestuario que en las mujeres puede ser hermoso pero en los hombres es extremadamente afeminado y recargado con pelucas y maquillaje. Todo esto con una banda sonora perfecta de música barroca y clásica. Tres excelentes actrices (las tres nominadas para el Óscar: Olivia Colman como la Reina Ana para mejor actriz, y Rachel Weisz como Lady Sarah y Emma Stone como Abigail, ambas para mejor actriz de reparto) nos muestran como desarrollan su fuerza y destreza en un mundo de hombres y poder, para terminar obsesionadas por éste y masculinizarse de algún modo. Todo es usado para ganar el favoritismo de la reina enferma y deprimida, y pasar a su manipulación como bien hace Lady Sarah, hasta que deja de ser la favorita por la inteligencia y simpatía de Abigail. Si el cine es principalmente la destreza con las imágenes al contarnos historias, esta película debería ganar en mejor película o mejor dirección, pero Roma y Green book le harán una fuerte competencia y más aún porque estas pueden calificarse como hollywoodenses en su trama. The favourite por el contrario es muy cruda y por ello no creo que logre ganar en mejor película. Pero se llevará con seguridad mejor cinematografía (Robbie Ryan), edición, vestuario, y cuidado si dirección y las dos de mejor actriz.

viernes, febrero 08, 2019

"Can you ever forgive me?" Crónicas cinéfilas



Can you ever forgive me? (Marielle Heller, 2018).

Actores: Melissa McCarthy, Richard E. Grant, etc.

Puntuación: 8/10.

Hay muy pocas películas sobre escritores que logran transmitir la pasión por las letras. Hasta ahora creo que ninguna lo ha hecho de manera impecable, pero esta historia basada en un personaje real (Lee Israel, 1939-2014) me parece que logra sumergirnos en la desesperación del escritor que no logra vivir con su arte. Lee disfruta un éxito inicial con el género biográfico, pero por su mal carácter, alcoholismo y falta de olfato comercial, quedará desempleada y sin ingresos.  Para poder sobrevivir optará por falsificar cartas de literatos famosos que poseen una alta demanda hasta que es descubierta por el FMI. Las actuaciones son impecables en especial los dos nominadas al Óscar por mejor actriz (Melissa McCarthy) y mejor actor de reparto (Richard E. Grant), los cuales nos transmiten la profunda soledad de las vidas de sus personajes. Soledad en la primera que es inevitable en cierta forma en todo escritor, y el problema que Mario Vargas Llosa ha advertido como un peligro para los que viven dicho oficio: la bohemia (no en este caso) y el alcoholismo (este sí) entre los artistas. Al final quedamos con las ganas de poder conocer la Nueva York de los escritores.

sábado, enero 12, 2019

"Colette" (Wash Westmoreland, 2018). Crónicas cinéfilas.

Resultado de imagen para colette peliculaColette (Wash Westmoreland, 2018).

Actores:  Keira Knightley (Colette), Fiona Shaw (Sido), Dominic West (Willy).

Mi puntuación: 7/10.

El film, que está desde hace dos semanas en las carteleras venezolanas (@mundocine), es el biopic de la escritora francesa: Sidonie Gabrielle Claudine Colette (1873-1954). El mismo está perfectamente ambientado y nos muestra sus primeros pasos como “ghost writer” de su marido: el novelista y editor Henry Gauthier-Villars (famoso por su seudónimo: Willy); para después divorciarse y empezar su carrera a la luz pública como escritora con el nombre de Colette. Tres aspectos resalto que son los mejor logrados: mostrarnos la tensión que genera su lucha para abrirse paso en el ambiente intelectual machista; una buena descripción del nacimiento de la cultura de masas con su serie de novelas sobre el personaje “Claudine” y; algunos aspectos (que son los que me gustarían que resaltaran en toda película sobre escritores) sobre el oficio de escritor. En este último sentido disfruté cómo nos muestra el hecho que toda novela de algún modo siempre es autobiográfica, y cada nueva experiencia se vive como material para la ficción.

Nota: por uno de sus temas (libertinaje sexual) y sus escenas es una película para adultos.

                                                                                                Profeballa
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miércoles, enero 09, 2019

Las 2 mejores películas del 2018 (mi columna de los miércoles en El Nacional)

Las 2 mejores películas del 2018 

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Bohemian Rhapsody (Bryan Singer) y Green book (Peter Farrely) las vi el fin de semana y he quedado fascinado porque no sabes cuál es mejor que la otra de tan buenas que son. Ambas cumplen con un principio que he “creado” para identificar a los mejores films, el cual se parece al enamoramiento, es decir, no puedes dejar de pensar en ellas. Tanto así que creo que me voy a conseguir con sus personajes al caminar por la calle o escucho sus geniales diálogos en el hablar de la gente. Las hago parte de mí, lo que suena muy cursi pero que es algo muy real: ahora se han quedado en mi corazón ¡ay! Y da la casualidad (o no es algo casual) que los premios Golden Globes el pasado domingo 6 de enero las ha considerado la primera como mejor película dramática y la segunda como mejor comedia o musical, y respectivamente al actor Rami Malek como mejor actor en su representación del vocalista de Queen y Mahershala Ali como mejor actor de soporte al hacer de Don Shirley (1927-2013). Green book también ganaría como mejor guión, el cual fue escrito principalmente por el hijo del personaje que representó el gran Viggo Mortensen: Tony Vallelonga (1930-2013). A continuación analizaremos cada una por separado.

Si las películas representan el mejor medio para emocionarnos al “viajar al pasado”, Bohemian Rhapsody lo ha logrado de una manera maravillosa con la reconstrucción en dos horas de la historia del mejor cantante de rock de todos los tiempos: Freddie Mercury (1946-1991) y la banda que lo hizo posible: Queen. No negamos que tenemos un sesgo al ser un fanático desde muy niños de la maravillosa música que él cantaba junto a Brian May, Roger Taylor y John Deacon; pero consideramos que esta condición nos haría más exigentes con un film que tratara de contarnos lo que ya conocíamos. No aceptaríamos cualquier cosa que no fuera creíble, que no nos transmitiera la emoción que hemos sentido con cada canción. Queen es parte de nuestras vidas y por ello anhelábamos que nos contaran su historia, en especial la de su líder. Y me parece que lo han hecho muy pero muy bien. No negamos que incurre en muchas imprecisiones históricas pero las mismas fueron necesarias para un relato más redondo.

El film se ha realizado con un gran cuidado en reproducir una época (1971-1985), combinando perfectamente cada canción del grupo con los momentos de la vida de Farrokh Bulsara y cómo liderizó la banda pero siempre manteniendo y valorando el trabajo en equipo: “eran una familia”. Los que conocemos las imágenes filmadas de Queen y de algún modo la personalidad de cada uno de sus miembros, podemos observar cómo su recreación buscó mantener una gran fidelidad a las mismas. Las tensiones en su vida en lo relativo a su orientación sexual son tratados sin escándalo, mostrando las consecuencias de la fama en una personalidad tímida y solitaria. En este sentido el trabajo de Rami Malek nos transmite la angustia que sufría Mercury por ello, pero también su genio artístico, su peculiar sentido del humor y su show en el escenario; todo ello nos ha emocionado y ha honrado a un grande. La creación cinematográfica estuvo a la altura del genio musical que quería recordarnos.

En lo que respecta a Green book nos ha parecido un film que combina armónicamente el humor con un tema histórico fundamental: el racismo y la segregación del diferente en un momento tan violento como la década de los sesenta en los Estados Unidos. Y el peso de la historia en este caso está fundamentalmente en dos grandes actores: Viggo Mortensen y Mahershala Ali, además del guión y la perfecta ambientación de los sesenta. El primero hace de un italoamericano que por su tamaño y carácter además de chofer es una especie de guardaespaldas de un pianista clásico afroamericano (el segundo). El artista debe realizar un viaje de recitales por el llamado “Sur profundo” donde sufrirá el racismo expresado en las leyes y actitudes que sostienen la separación y humillación de los negros en establecimientos, entre otros.  De esta forma se desarrolla todo lo que ofrece el género conocido como “literatura de viajes” (en este caso cine) donde dicho viaje se convierte en un cambio del alma, pero este cambio también se da con ciertos rasgos quijotescos: la pareja que viaja se conoce y asume rasgos del otro. El artista negro se había “blanqueado” y se ha encerrado en un castillo-burbuja gracias a su virtuosismo, rechazando su identidad étnica pero perdiendo de esa forma toda identidad. El italoamericano quiere y no quiere rechazar lo peor de su etnia inmigrante (la mafia, cierta incultura y ordinariez). A medida que van al Sur se van adentrando en sus miedos.

Estas dos obras maestras se pueden considerar como expresión de los subgéneros del cine histórico o de época siendo la primera un biopic, y la segunda no dudaría en usarla para mis clases al tratar el tema de la identidad y una mirada original a la década de la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos. Las dos muestran, cada una a su manera, el valor de la amistad en medio de importantes hechos de la historia del siglo XX; porque aunque puedan dudarlo con respecto a la primera (Bohemian Rhapsody), el rock es parte fundamental de la historia de la humanidad.

miércoles, diciembre 19, 2018

Todos los caminos de Iberoamérica conducen a “Roma” (mi columna de los miércoles en El Nacional)


Todos los caminos de Iberoamérica conducen a “Roma”

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Imagen relacionadaDon José Pisano entre otros, según lo que he leído a los entendidos, hicieron posible que desde el sábado tengamos la película “Roma” de Alfonso Cuarón en el cine Trasnocho del Paseo Las Mercedes de Caracas. Desde acá mi agradecimiento a todos ellos por permitirnos admirar éste film que sin duda formará parte de los clásicos del cine iberoamericano. Cuarón nos permite recrear muchos aspectos de nuestra realidad civilizatoria desde el tiempo específico de los años setenta en México. Es una mirada que supera la ya trajinada perspectiva de odios sociales y resentimientos ancestrales. Tampoco es una visión idílica, es un drama que nos afecta y especialmente a los que nacimos en éste continente. La vida de una humilde y joven doméstica (Cleo) que trabaja fija en la casa de una familia de clase media de la Ciudad de México sirve como perspectiva para mostrar múltiples realidades de su tiempo, en especial las relaciones con los niños de la casa. Con la influencia del neorrealismo italiano, el cine japonés especialmente del gran Yasujiro Ozu (1903-1963), el cine mexicano; pero sin caer en trilladas imitaciones sino generando una muestra original que no dudamos de calificar como obra maestra.

Al comenzar a ver un film tiendo a usar algo que he llamado “la norma de los primeros cinco minutos”, la cual consiste en evaluar si la misma me logra atrapar o no en ese tiempo. En esta ocasión fue “amor al primer cuadro”, en especial sus planos generales y la cámara que va recorriendo cada uno de ellos, los encuadres tienen a Cleo (Yalitza Aparicio) como centro pero muestran los espacios de la casa y sus personajes al igual cuando sale a los espacios abiertos y usa los planos panorámicos. El sonido es todo el que puede existir en dichos lugares por lo que no posee banda sonora musical. Las imágenes lograron meterme dentro de la historia y casi tocar cada objeto y persona. La escena en la playa hizo que las olas me mecieran. Técnicamente es perfecta, permitiéndonos emocionarnos a través de las imágenes.

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En el transcurrir de la película me dije: ¡Yo viví eso! ¡Yo fui un niño de clase media, aunque vivía en apartamentos por lo general, que hasta mis once años siempre compartió con domésticas que dormían en casa y veían la TV en la noche con nosotros! Nunca fue una sola, pero a algunas les tomamos un gran cariño y éste fue recíproco. La escena que muestra la azotea como el lugar para lavar y secar al sol la ropa me recordó mucho a la casa de mi abuela materna, porque era así y hasta un tragaluz parecido tenía. Sé de muchísimas familias que en el pasado tuvieron domésticas que al final se integraron de algún modo siendo un miembro más. En la primera hora del film dicha relación no está muy clara, y la vida de Cleo se ve como algo frustrante y con tendencia a un claro servilismo. Pero poco a poco ¡no haré spoiler! surgen crisis que cambian ésta visión. Se nos muestra la marginalidad y violencia que padece la clase social a la que pertenece Cleo pero nunca sufre racismo o discriminación por parte de la familia “empleadora”; aunque el machismo (“las mujeres siempre estamos solas”) se hace presente en todos los ámbitos. Las “señoras de servicio” que trabajaban en las casas siempre tuvieron un papel especial a lo largo de nuestra historia, y considero que Cuarón ha hecho un hermoso homenaje que sirve para mostrar un rasgo de nuestra identidad latinoamericana sin pacaterías, cursilerías o exagerados conflictos. Al  final se da una reformulación y síntesis nada hollywoodense (¡gracias a Dios!) pero que ofrece sentido en la vida de la gran familia.

Nota importante: La semana pasada nos ha impactado y preocupado una triste noticia. Nos referimos a la despedida ¡por poco tiempo Dios mediante! de la edición impresa de nuestro admiradísimo y querido periódico El Nacional, debido a la negación del régimen para facilitarle la adquisición del papel. Rogamos a Dios y a todas las personas de buena voluntad para que pueda seguir resistiendo aunque sea en digital, hasta lograr una vez más volver a nuestras manos. Desde acá expresamos nuestra solidaridad ante tal atropello, siempre agradecidos por permitirnos ser parte de tan digna prensa.

miércoles, diciembre 05, 2018

“First man” o lo que el hombre llevó a la Luna (mi columna de los miércoles en El Nacional)


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Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional 

En el mes de octubre mostramos nuestra inmensa expectativa ante el estreno mundial del biopic sobre el primer hombre que pisó la Luna, al publicar un artículo en el Wall Street International Magazine itulado “La carrera espacial en el cine” (20 de octubre de 2018). Nos alegrábamos ante el hecho que la historia de los viajes al espacio - tan poco atendidos en el pasado – fueran desarrollados por directores de prestigio como es el caso de Damien Chazelle (Whiplash, La La Land). Las expectativas han sido satisfechas en parte, al disfrutar de una buena obra que nos lleva a ponernos en los zapatos (botas espaciales, sería mejor decir) de su principal protagonista. No solo fue el esfuerzo del “gran salto de la humanidad” sino el reto y el coraje del que dio el “pequeño paso” que cambió la historia.
El film nos atrapa en sus primeros cinco minutos mostrándonos lo que será su perspectiva de los hechos: la relación del hombre con las máquinas que logran cruzar las nuevas fronteras. El uso del primer plano y primerísimos planos del rostro del protagonista pero también de los muchos instrumentos de la nave, nos hace vivir con él la tensión que representa viajar en el avión cohete X15 hasta el límite espacial de la atmósfera. Todo es ruido y temblor como si fuera a desarmarse, y podemos ver lo que éste mira porque se refleja en el vidrio del casco de astronauta (nos recuerda, junto al uso de la música clásica en las imágenes de los cohetes en el espacio, a 2001: Space Odissey, 1968) pero también se nos muestra la ventana frontal de la nave justo en el momento en que puede ver la circunferencia de la Tierra; y entonces todo el ruido y la tensión se disipan, y éste se torna maravillado y contemplativo ante el espectáculo del espacio. Estamos en 1961 y la narración nos llevará saltando en ciertos hitos hasta lo que todos esperamos y conocemos de antemano: el año 1969 y la llegada a la Luna.

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El género es histórico pero desde la perspectiva del biopic, de manera que se van intercambiando escenas de su vida junto a su esposa e hijos y los pasos que dio hasta llegar al Apolo XI. Se hace énfasis en cómo la tragedia lo hace extremadamente introvertido pero no por ello un gran ingeniero y piloto, y es esto último que llevará a su elección como comandante de la primera misión a la Luna. Al ser un biopic el peso está en la actuación de Ryan Gosling, pero en ello creo que hay sobreactuación. A diferencia del papel de su esposa representada por Claire Foy (serie The Crown, 2016), la cual logra transmitir una mujer de temple que soporta las ausencias en el hogar y la frialdad del astronauta. Es por ello que Foy es mi primera candidata al Óscar como mejor actriz de reparto.

Resultado de imagen para first manNo se oculta la competencia y las tensiones que generaba la Guerra Fría entre los EEUU y la URSS, pero no se exalta el patriotismo, y es algo que se agradece. Poco aparecen las barras y las estrellas, y en especial en los momentos del clímax épico cuando se logran las metas que tanto esfuerzo han costado, ésta brilla por su ausencia. De manera que se nos transmite la idea de que el mérito está en la humanidad y no en una sola nación. Hermosa narrativa que poco a poco se ha colado en varias de las películas del subgénero sobre la carrera espacial. Pero sí se nos hace ver cómo a pesar de lo loable de la empresa la misma padeció una gran oposición en la opinión pública. Quizás por ello no hemos vuelto a pisar nuestro satélite natural, y se ve tan lejana la llegada a Marte.

Al final el film retoma la tradición cinematográfica que se ha desarrollado en este tipo de películas: la de vivir las angustias y sacrificios del héroe. En esto no hay una gran novedad pero lo hace muy bien, combinando una hermosa fotografía junto a un buen guión. Quizás por ello seguiremos esperando el relato en imágenes de la exploración espacial desde una perspectiva fundamentalmente científica. En todo caso aplaudimos que no se olvide este importante subgénero del cine histórico, al cual le damos una puntuación de 8 sobre 10.

Nota: habíamos prometido dedicarnos a una serie de tema espirituales por entrar en los tiempos del Adviento, pedimos disculpas por la dispersión y prometemos retomarlos la próxima semana.

jueves, octubre 25, 2018

La carrera espacial en el cine. A propósito del estreno del biopic sobre Neil Armstrong: "First man"


Escena de «First Man» (2018), dirigida por Damien Chazelle y protagonizada por Ryan GoslingLa carrera espacial en el cine

A propósito del estreno del biopic sobre Neil Armstrong: First man.

Carlos Balladares Castillo

Publicado en WSI magazine

El pasado viernes 12 de octubre se estrenó en Estados Unidos (en Venezuela lo hará dos semanas después) la película sobre la vida de Neil Armstrong (1930-2012), dirigida por el ganador del Óscar en el 2017 a mejor dirección (por La La land): Damian Chazelle y protagonizada por el dos veces nominado al premio de la Academia como mejor actor: Ryan Gosling. La esperamos con gran expectativa y emoción, debido a que desde muy pequeños queríamos ser astronautas. No era simple deseo infantil como el ser bombero o policía porque siempre quedó en nosotros la profunda admiración por la épica de la conquista del espacio. Una saga que anhelamos pueda unir a la humanidad en un proyecto común, que nos aleje de las historias heroicas belicistas y haga de la ciencia el lenguaje y la mística a compartir. Ante la vastedad del Universo y las grandes dificultades a superar, quizás podamos aprender lo que Carl Sagan nos planteó en su libro: Un punto azul pálido (1994): que al ser conscientes de lo minúsculo que es nuestro planeta nos haremos humildes y más responsables para “tratarnos los unos a los otros de forma más amable y compasivamente, y preservar y querer éste punto azul pálido (que es la Tierra), el único hogar que siempre hemos conocido”.

La carrera espacial (1957-1975); entendiendo por tal la competencia que se dio en medio de la Guerra Fría (1947-1991) entre los Estados Unidos (EEUU) y la Unión Soviética (URSS) por colocar satélites artificiales y seres humanos en el espacio exterior y finalmente aterrizar en la Luna; significó un halo de esperanzas ante la amenaza del holocausto nuclear. Desde el espacio no se veían las fronteras nacionales e ideológicas y la tecnología aeroespacial junto a la astronomía se convertían en el idioma universal, pero también está el hecho de ser una aventura loable como parte del natural deseo de exploración de la humanidad y que implicaba grandes sacrificios (hasta el 2003 van 23 víctimas) lo cual generaba un nuevo tipo de héroes. Algo paradójico porque precisamente los avances logrados en éste aspecto serían usados para los misiles que llevaban cargas atómicas. Pero fue así desde el inicio de los estudios de la cohetería, aunque la historiografía hasta ahora nos muestra como los precursores de la misma: Konstantín Tsiolkovski (1857-1935), Robert Goddard (1882-1945), Wernher von Braun (1912-1977) y Serguéi Koriolov (1907-1966); tenían como gran sueño la conquista del espacio y no su aplicación militar.

Resultado de imagen para von braun y kennedyLas mayorías se “emocionaron” (e incluso hubo algo de paranoia al principio) con la carrera espacial gracias a la atención que le dio la prensa y la propaganda de ambas potencias. Hubo una intención clara de los dos Estados para mostrar sus logros tecnológicos, como si el ser los primeros en cada nuevo reto fuera una prueba de la superioridad de cada sistema y nación. El mundo entero siguió cada nuevo evento desde aquel 4 de octubre de 1957 cuando los soviéticos colocaron el satélite artificial “Sputnik 1” en órbita, para después seguir venciendo a los Estados Unidos en llevar a un ser vivo al espacio (la perrita “Laika” el 03-XI-1957), un ser humano (el cosmonauta Yuri Gagarin el 12-IV-1961), una mujer (la cosmonauta Valentina Tereshkova el 16-VI-1963) y realizar una caminata espacial (el cosmonauta Alexei Leonov el 18-III-1965). Estados Unidos, ante su “derrota” subiría la apuesta y el 12-IX-1962 el presidente J. F. Kennedy daría su famoso discurso donde se establecía como meta llevar un hombre a la Luna. De dicho discurso no se puede dejar de tomar en cuenta esta frase que está en sintonía con la idea universalista y heroica dominante en la carrera espacial:

We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard, because that goal will serve to organize and measure the best of our energies and skills, because that challenge is one that we are willing to accept, one we are unwilling to postpone, and one which we intend to win, and the others, too.
El interés de la gente por el espacio ha sido interpretado por el cine desde sus inicios desde la perspectiva de la ficción, algo entendible porque los cohetes eran el hobby experimental de unos pocos en la era de la post Gran Guerra (1919-1939). Lo malo es que siempre ha sido así hasta ahora, y los films que han pretendido la reconstrucción histórico-cinematrográfica son bastante escasos en comparación con la space opera y la ciencia ficción. Un primer film es el biopic de 1960: Wernher von Braun, coproducción de Estados Unidos y Alemania Federal dirigida por J. Lee Thompson (1914-2002) y protagonizada por Curd Jurgens (1915-1982); la cual tuvo claras intenciones propagandísticas al fortalecer los sueños de conquista del espacio y la Luna de éste precursor de la cohetería por encima de su rol como director del programa de los misiles (V1 y V2) con cargas explosivas de la Alemania nazi (donde morirían más prisioneros-esclavos produciéndolas que por su uso como arma: 25 mil personas aproximadamente). En la URSS tendría su contrapartida en 1972 con el biopic de Serguei Korolov dirigido por Daniil Khrabrovitsky (1923-1980): Ukroshcheniye ognya (amansando el fuego). En ambos países se establecerá así una tradición en el cine sobre el tema (y First man por su tráiler no parece contradecirla), la cual consiste en resaltar las virtudes heroicas de los protagonistas, y que las imágenes permitan desarrollar un un canto al espíritu humano que no se rindió a pesar de tamaña empresa, espíritu que pareciera no tiene distinción nacional aunque cada documental y película nos llena de símbolos patriotas.  

Resultado de imagen para the right stuffLos documentales fueron los únicos que relataron estos hechos en la década de los setenta, hasta que Philip Kaufman nos ofreciera en 1983: The Right stuff (llamada acá “elegidos para la gloria”) sobre los primeros siete astronautas de los Estados Unidos dentro del “Proyecto Mercury” que fueron a la cola de los cosmonautas. Es una larga película de 3 horas que revisa la vida de cada uno de ellos dándole gran importancia a las pruebas y entrenamientos a los que se sometieron y lo que padecieron sus familias en especial sus esposas. La época está perfectamente representada y los efectos son muy buenos vistos a la distancia, aunque también se apoya en material documental. Ganó cuatro Óscars. Sobre dicho proyecto y los documentales se debe nombrar el estrenado éste año sobre las pruebas que se hicieron a mujeres para ser astronautas de Netflix: "Mercury 13" (David Sington, Heather Walsh). 

La perspectiva heroica se confirmará y así puede probarse en las siguientes películas. En 1995 Ron Howard dirige Apolo 13 la cual fue protagonizada por Tom Hanks maravillándonos con las mejoras en los efectos especiales (por ello fue nominada a 7 Óscars ganando 2: edición y sonido). Hanks después produciría una serie de 12 capítulos con HBO en 1998 llamada From the Earth to the Moon dedica al “Proyecto Apolo” (ganó el Globo de Oro a mejor miniserie para TV). La misma, por ser una larga serie, nos ofrece muchos detalles técnicos y de contexto epocal aunque siempre con los astronautas-héroes en el centro de la trama. En 1999 Joe Johnston con October sky muestra la juventud de Homer Hickam (1943) quien inició su vocación como ingeniero aeroespacial gracias al impacto del lanzamiento del Sputnik. En el 2016 Theodore Melfi con Hidden figures (nominada a 3 Óscars entre ellas al de Mejor Película) combina las biografías de 3 mujeres afroamericanas (Katherine Johnson: 1918; Dorothy Vaughan: 1910-2008 y Mary Jackson: 1921-2005) que trabajaron para la NASA en el cálculo y la programación por computadora de las trayectorias de los cohetes.
«Caminata espacial» (2017), de Dmitriy Kiselev
Los rusos, además de la película anteriormente citada de 1972, trataron el tema indirectamente en dos films del 2005 y 2008: Kosmos kak predchuvstvie de Aleksey Uchitel y Bumazhnyy soldat de Aleksey German; hasta que en el 2013 y el 2017 respectivamente producen los biopics de Yuri Gagarin y Alexei Leonov: Pervyy v kosmose (Gagarin: el primero en el espacio) de Pavel Parkhomenko y Vremya pervykh (Caminata espacial) de Dmitriy Kiselev. Ambas son verdaderas hagiografías donde se nos presentan todas las dificultades que debieron pasar los cosmonautas, pero también algunos retos técnicos a ser superados. En las dos los efectos especiales para mostrarnos los cohetes son muy buenos y Serguei Korolov es representado como un hombre que siempre buscó evitar sacrificar tanto vidas como misiones por la presión que le establecían los militares y los dirigentes. A pesar de las constantes imágenes relativas a la nación rusa, hay un claro mensaje de ser una empresa científica y de toda la humanidad, como en el resto de la cinematografía nombrada.

Al comparar con otros hechos históricos nos extraña que haya sido tan poco atendida la carrera y exploración espacial por el cine. El mismo posee una gran dosis de aventura y suspenso, y claramente es valorado, pero sabemos que su producción es costosa y parece que no genera los dividendos que se esperan. En todo caso aplaudimos el estreno de un nuevo film, anhelando que sea exitoso y mantenga el deseo de seguir haciendo películas sobre el tema. En nuestro caso ¡queremos verla ya!

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