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jueves, enero 03, 2019

Lo que lee Profeballa en enero del 2019

Resultado de imagen para Bolívar: contribución al estudio de sus ideas políticasComo todos los años empiezo con mi locura lectora. Aunque me he propuesto leer cuatro libros a la vez y entre ellos uno en inglés como mínimo, intento retomar la costumbre de 10 minutos de lectura espiritual y así estoy siendo más locos y llego a 5 libros, por no hablar de los que picoteo y uso para las investigaciones.

Lectura doctrinal católica: Joseph Ratzinger, Theology of the liturgy.

Resultado de imagen para serge gruzinski para que sirve la historiaHistoria de Venezuela o Iberoamérica: Caracciolo Parra Pérez, 1942, Bolívar: contribución al estudio de sus ideas políticas. 

Historia Universal: Serge Gruzinski, 2018, ¿Para qué sirve la historia?. Madrid: Alianza. 

Ficción Venezolana o Iberoamericana (acá también incluyo memorias, diarios):  Jorge Luis Borges, 1952, Otras inquisiciones

Ficción universal: (acá también incluyo memorias, diarios): Amos Oz, 2002, Una historia de amor y oscuridad.

La idea es poder discutir sobre los mismos con el que lo desee, pueden hacerlo por twitter o instagram: @profeballa


lunes, julio 23, 2018

Los diez libros que me cambiaron la vida (mi columna mensual en el WSI)


Resultado de imagen para 20000 leguas de viaje submarino julio verneLos libros que me comprenden
10 obras que marcaron mi vida
20 JULIO 2018, 
Publicado en WSImag.

En Facebook están «rodando» varios memes sobre nuestras películas, libros o grupos de música favoritos, el cual invita a colocar el póster – por ejemplo - de los 10 filmes (uno por día) que «tuvieron un impacto en tu vida y todavía están en tu lista de favoritos», y como todo meme debes finalizar invitando a un amigo a hacer lo mismo. Aunque el texto no te obliga a explicar por qué tuvieron influencia en tu vida yo he decidido hacerlo, y ahora les hago seguidamente un pequeño resumen de los libros que han forjado mi personalidad (y cosmovisión) además de regalarme momentos de diversión y alegría (los 10 filmes ya los expliqué en una anterior entrega).

En compañía del capitán Nemo

La primera lectura de un libro que no dejé a medias y que recuerde claramente, fue 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne, y no lo abandoné porque me encantó el relato. Me logró transmitir su pasión y confianza en el poder de la ciencia, como instrumento para el progreso, pero también me gustó mucho la personalidad del capitán Nemo, que buscaba no solo el conocimiento sino también aislarse del mundo. Era una especie de monje-científico.

Siguiendo las huellas de un ingenio lucrativo

La segunda lectura fue un libro que no recuerdo el autor pero que me impresionó mucho. Era una biografía de Thomas Alva Edison que me leí poco a poco en la biblioteca de mi colegio. Nunca olvidaré el método que usó su madre para que leyera: le pagaba por libro leído; ni el hecho de que Edison siempre estaba resolviendo problemas, y buscando hacer de ello un negocio. Aunque lo admirara, creo que no aprendí mucho de él a ser nunca un capitalista ¡lástima!

Amicus Plato

Resultado de imagen para asimov momentos estelares de la ciencia
Después, a mis 13 años aproximadamente, comenzó mi pasión lectora e Isaac Asimov fue uno de los autores que más leía. Fue de esa forma que ante mi deseo de conocer mejor la historia, y mi admiración por Grecia en la antigüedad, llegó a mis manos: Los griegos (1965), de la colección de Historia Universal Asimov de Alianza Editorial (colección que devoraría más adelante). No dejé de leerla hasta terminarla en la madrugada, paseándome por hechos y personajes que desde ese entonces nunca he dejado de querer conocer aún más.

A hombros de gigantes

Pero la ciencia seguía atrayéndome y Asimov era el mejor narrando sus avances y las «aventuras» de los científicos, fue de esa manera que disfruté su obra Momentos estelares de la ciencia (1969), en los que narra cómo se dieron importantes descubrimientos e invenciones. Y al ver la serie Cosmos de Carl Sagan buscaría leer el libro que tenía todo el contenido de la misma (1982, editorial Planeta), y la experiencia fue maravillosa. Sagan me transmitió su mística científica, su confianza en la capacidad de los seres humanos para entendernos a través de la búsqueda de la verdad, y la admiración por el orden y la belleza del universo.

Frente al pelotón de fusilamiento

El sexto libro despertó en mí el gusto por la literatura iberoamericana, porque en ella me veía reflejado; aunque el primer contacto fue iniciado por la belleza y el atractivo del relato. En el colegio era lectura obligada pero no la hice a tiempo, sino que fue en una Semana Santa a mis 13 años que ante la fama de dicha obra y lo bonito de la edición que tenía comencé a leerlo y no pude soltarlo. Desde ese entonces su autor sería mi maestro en las artes de la escritura y la ficción. Me refiero a Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

Resultado de imagen para gandhi heimo rauUn fantasma recorre Europa

A los 15 años; anhelando respuestas ante las injusticias, la pobreza y el hambre que veía en el mundo; leí El manifiesto del partido comunista (1848) de Karl Marx y Frederick Engels. Aunque superaría el «sarampión» marxista a los pocos años, siempre me dejaría una gran sensibilidad ante las injusticias sociales. Dicha superación fue gracias a la lectura de la magnífica biografía de Gandhi (1986) de Heimo Rau que publicara Salvat en su colección de 100 tomos llamada «Grandes biografías». Descubrí que la violencia no podía ni debía ser «la partera de la historia», y que la resistencia pacífica era lo más coherente con mis principios cristianos.

Ases de la aviación

Por lo general los adolescentes y los que comienzan en el hábito de la lectura temen los grandes libros, por grandes me refiero a una gran cantidad de páginas: más de 800. Pero si hay interés, un tema atrayente y una narrativa perfecta; todo fluye. Fue de esa forma que mi pasión por la historia, la Segunda Guerra Mundial y la aviación, me llevaron a leer a Cajus Bekker en su magnífica obra sobre la historia de la fuerza aérea alemana durante el Tercer Reich: La Luftwaffe (1968). Es de esos libros que no puedes dejar de leer. Sus descripciones de los combates aéreos no le envidian nada a cualquier novela de aventuras y acción. Y todo ello acompañado de detalles históricos y técnicos. Desde su lectura el tema de la Segunda Guerra Mundial nunca ha dejado de atraerme, dedicándole la lectura de dos libros al año como mínimo sobre el tema.

Animales de la polis
Resultado de imagen para idea de la política manuel garcía
El décimo libro fue ya a los 19 años cuando leí el mejor texto para iniciarse en las ciencias políticas. Me refiero a Idea de la política (1968) de Don Manuel García-Pelayo. Comenzaba la carrera de politología, y el autor me permitió ver la política más allá de las ideologías y sus conflictos a lo largo de la historia. Me hizo soñar con la posibilidad de fusionar mi pasión por la ciencia con mi vocación humanista, me permitió dar mis primeros pasos como científico social.

Tal como dije, desde mis 13 años nunca he abandonado la lectura, siempre ha habido un libro en mis manos, «en la cabecera de mi cama» o en mi escritorio. Si no leo un día me siento mal. Pero entre tanta bibliofilia siempre estarán los diez primeros que guiaron todos los demás.

miércoles, abril 05, 2017

"El porvenir" (L'avenir) con Isabelle Huppert o como los docentes y grandes lectores superamos mejor las crisis. Crónicas cinéfilas


Otra película sobre profesores e investigadores (filosofía) aunque lo central no es la docencia sino el conjunto de cambios que sufre una docente cuarentona en poco tiempo a partir de su divorcio. Hay algunas escenas en que se habla un poco de algunos autores (Adorno, Arendt, Horkheimer, Levinas, etc.) y se discute en clases. En una de ellas la profesora recuerda que no habla de política actual en el aula, a pesar que los alumnos le piden que lo haga. Después de la separación de su esposo, debe iniciar un proceso de duelo ante la pérdida de todo lo compartido con él en poco más de 20 años aunque lo toma con tranquilidad al saber que tendrá más tiempo para escribir e investigar; y todo esto en medio de una amistad que se va ampliando a un posible romance con su mejor exalumno el cual también escribe y ya tiene una publicación. Otro aspecto de la historia es su relación con la editorial que publica sus libros, esta última no acepta la tendencia de la profesora a las ediciones tradicionales. Se pasa el rato y ya, y los amantes de la lectura y la enseñanza se sienten identificados. Me gustó mucho que la protagonista sigue apegada a los libros impresos, teniendo una gran biblioteca en su casa e incluso en la casa que tienen en la playa y en la "hacienda" del exalumno. No es nada del otro mundo pero se pasa un buen rato. 



Mi puntuación: 6,5/10. 
Clasificación: drama. Profesora de filosofía, divorcio, soledad. 
Colección personal: docencia.

lunes, septiembre 12, 2016

Editorial Alfa cumple 58 años

Editorial Alfa celebra su 58 aniversario



Estimados lectores, hoy se celebra el aniversario de Editorial Alfa en un momento sumamente difícil para el país. Los problemas que nos acorralan son tantos, tan variados y de tanta gravedad, que reivindicar los libros o el éxito relativo de nuestra labor puede parecer un dislate, dada la magnitud de la catástrofe general. No obstante, descartada algún tipo de comunicación celebratoria, nos sentimos obligados a destacar la actitud persistente de nuestros lectores y autores quienes, en una demostración de audacia intelectual, siguen desafiando los apremios diarios que la subsistencia más primaria impone. Unos, leyendo de forma sostenida y sistemática lo que los otros producen, probablemente, en busca de ese extraño placer ilocalizable que el conocimiento no da; los otros, escribiendo con pasión y profesionalismo, apostando por nutrir el debate e incentivar el pensamiento crítico de una sociedad que transmuta a una velocidad vertiginosa. Y en el medio de estos extremos, entre la pluma que escribe y el ojo que lee, debemos subrayar la tenacidad de nuestros libreros, que a lo largo y ancho de Venezuela, han seguido insistiendo en sostener una industria cultural herida por la inflación y la escasez, pero dispuesta a dar todo de sí esperando hasta que el aguacero escampe.

Desde Editorial Alfa y Ediciones Puntocero, agradecemos la lealtad y confianza de todos los actores que participan en el ciclo virtuoso del libro a pesar de las enormes dificultades que atraviesa el país. Desde esta casa editorial seguimos trabajando sin tregua para difundir la obra de los autores venezolanos que conforman nuestro catálogo. Para dejar constancia de nuestro compromiso, adelantamos la lista de títulos que en este momento se están procesando en nuestro departamento de producción y que trabajamos para poner en circulación antes de que culmine el año 2016:

Por Editorial Alfa
• El petróleo en Venezuela de Rafael Arráiz Lucca
• El ocaso del chavismo de Margarita López Maya
• Bolívar en el tiempo de crecer de Roberto Lovera de Sola
• PNL. Manual para facilitadores de Jazmín Sambrano
• La historia oculta de la Independencia de Venezuela de Francisco Alfaro Pareja
• El sistema electoral venezolano de Ignacio Ávalos G., Luis E. Lander y Carlos Medina (Editores)
• Más allá de la guerra de Inés Quintero
• El asedio inútil de Ramón Hernández

Por Ediciones Puntocero
• La vida feroz de Héctor Torres
• Lo irreparable de Gabriel Payares
• Sangre que lava de Manuel Gerardo Sánchez
• Piedras lunares de Fedosy Santaella
• El ambientalista crítico de Aramis Latchinian
• La huella del bisonte de Héctor Torres

Al cumplir estos 58 años, recordamos a Benito Milla y Leonardo Milla, fundadores e impulsores de este proyecto familiar que nació en Montevideo en 1958 pero que se arraigó en la Caracas de los primeros años 80, convirtiéndose en la editorial independiente más longeva y consolidada del ámbito cultural venezolano. A ellos nuestra gratitud por siempre.

Ulises Milla Lacurcia
Director

miércoles, septiembre 07, 2016

Una casa sin libros es algo triste pero incluso influye sobre las posibilidades de empleo de tus hijos

Acá les dejamos este post del maravilloso blog de Alfredo Álamo en Lecturalia, del cual ya somos fieles lectores y por ello no dudamos en recomendar. Sobre el mismo es algo que siempre hemos sostenido y promovido. Las casas sin libros son tristes, no tienen alma (recordando a Cicerón), pero además no ayudan a que vivamos mejor incluso en el sentido material. 

Desde hace unos días abrimos un nuevo blog solo para la pasión por la escritura y en el cual iremos subiendo nuestros ejercicios narrativos relativos a la ficción, 

Profeballa


Alfredo Álamo el 30 de mayo de 2016 en Noticias

Un estudio de la Universidad de Padua parece confirmarlo.
Joven mujer leyendo un libro en una habitación de luz suave.
El número de libros en casa influye en el futuro de los niños.

Desde hace siglos, los libros han jugado una pieza clave en la educación y nacer en una casa bien provista de ellos es una ventaja. Así lo demuestra un estudio realizado por varios economistas de la Universidad de Padua con una investigación realizada sobre 6000 personas nacidas en 9 países diferentes de la Unión Europea y que muestra un resultado interesante: los niños con acceso a libros desde la infancia consiguen un mejor sueldo como adultos que aquellos que crecieron sin ellos, a igual nivel de estudios cursados.

Han estudiado el periodo de 1920 a 1956 y analizado la situación de personas que tenían 10 años en ese periodo. Los dividieron en varios grupos, aquellos con menos de diez libros en casa, una estantería, una librería con 100 libros, dos de ellas o más de dos. A esto añaden otro dato: por cada año de educación extra, un estudiante ve incrementado su sueldo un 9% (aunque aquí hay mucha influencia del origen social y económico).

Pues bien, aquí es donde se nota la influencia de los libros. Aquellos que crecieron con menos de una estantería de libros ven reducido su sueldo extra por año de estudios a un 5%, mientras que los crecieron con más de doscientos libros llegan a un 21%. Es decir, a mismo nivel de estudios, la diferencia de ese extra es de un 16%. Además, los que venían de entornos con muchos libros eran más proclives a mudarse a otra ciudad que les ofreciera mejores trabajos, casi siempre en entornos empresariales, de oficina o dedicados a profesiones liberales.

Las razones no están del todo claras, aunque está claro que vivir en un entorno con miles de libros indica una mejor posición social, lo cual siempre da una cierta ventaja de salida. Por otro lado, se menciona que vivir rodeado de libros alienta a los niños a leer más, lo cual mejora su rendimiento académico en general. También se dice que un hogar lleno de libros y de lectores valora y promociona las habilidades cognitivas y sociales, que son de gran ayuda para el éxito, al menos en lo laboral.

¿Y vosotros? ¿Pensáis que una casa llena de libros puede ser causa, o indicador, de una educación mejor aprovechada? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Vía: The Guardian

domingo, noviembre 09, 2014

Yo fui amigo de Abraham Quintero (1953-2014)



Mi fotoLa muerte del amigo
                                                                    A la memoria de Abraham Quintero

A la medianoche del pasado 16 de octubre murió mi amigo Abraham Quintero, tenía 61 años y era una persona alegre y buena que amaba la literatura, la historia - en especial la de nuestra ciudad de Caracas -, la gastronomía y el cultivo de las orquídeas (y seguramente muchas cosas más que ahora olvido). Puedo decir que he vivido la muerte de varios familiares, entre ellos la de mi querida abuela paterna; pero nunca la de un amigo con el cual compartía la pasión por los libros y que siempre me transmitía serenidad y esperanza. Abraham siempre será para mi ejemplo de buen cristiano, que hasta el último instante de su vida se puso en manos de la Providencia. 

Lo conocí por el año 2009 gracias a internet (¡tantas cosas buenas me ha dado la red!), en especial a los grupos de facebook: “Caracas en retrospectiva” (administrado por María F. Sigilo) y luego en el de “Libros” fundado por Luis Barragán, y también en el mío – siguiendo el ejemplo del citado sobre Caracas – “Retrospectiva. Historia de Venezuela”. Poco a poco fue surgiendo una amistad entre los tres (y muchos otros) y el 19 de mazo de 2011 nos invitó – a María F., Luis, mi esposa y yo - a su casa donde nos preparó un sabroso almuerzo, y así pasamos la tarde en una grata conversa que luego continuó en su biblioteca. Desde ese día con gran frecuencia nos comunicábamos por SMS y de vez en cuando nos veíamos en la fuente de soda bajo su apartamento, allí hablábamos poco más de una hora y me prestaba algunos de sus libros que había leído. 
 
Era licenciado en Estudios Internacionales y Comunicación Social, y diplomático de carrera ya jubilado. De su experiencia en diversas embajadas me dio a conocer el profundo cariño que le tenía a los países donde había vivido y de los cuales se trajo muchas recetas, objetos curiosos (tenía en su sala una silla africana con lo que creo era piel de cebra), costumbres y un caudal de historias. Al tiempo iniciaría la escritura de un blog: “Lecturas, yantares y otros placeres” y la fundación de un grupo de facebook sobre gastronomía: “El rincón culinariode Abraham”. En ellos se expresa lo culto y sensible que era, y especialmente en su blog muestra una faceta de su vida que es la que más admiré: su espíritu cristiano-católico siempre alimentado por la sabiduría greco-latina. 

Para mí siempre será ejemplo de buen cristiano porque era: sencillo sin ser vulgar, culto sin ninguna prepotencia, caritativo con su tiempo y siempre dispuesto a transmitir la alegría y el optimismo de saberse hijo de Dios. Podría reírse de las peculiaridades de alguna persona o criticar elegantemente la pacatería o moralina de alguna vieja beata pero nunca caía en el chisme destructivo. Nunca instrumentalizaba sus amistades, es decir, no buscaba en ellas algún interés más allá del compartir el Bien y tantas “lecturas, yantares y placeres”. Si me mostraba triste me animaba con palabras de fe. 

Un día lo vi y me impresionó que había adelgazado bastante, me habló de un problema de salud y con algo de preocupación me dijo que se haría unos exámenes para descartar una grave enfermedad. Le prometí rezar mucho y lo llamé el día que se sabrían los resultados: estaba alegre porque no era lo que imaginaba con temor y me dijo que haría una peregrinación a los santuarios marianos más importantes del país en acción de gracias. A los pocos meses empeoró y todo fue cuestión de semanas. En un momento que intercambiamos SMS me dijo: “Si he de morir, este es un chance para una buena muerte. Dios no desampara”. Luego escribiría en su blog:

“Cuando uno muere nada es tuyo; te llevas lo que diste y entregaste al prójimo. La muerte para una persona sin problemas como yo no debe ser sino una oportunidad para tener una buena muerte: perdonar las ofensas de otros, pedir perdón a quienes hemos ofendido, enmendar entuertos, ser generosos...” (ver acá). 

Así era Abraham, así me acompañará en mi memoria a lo largo de la vida.

viernes, agosto 08, 2014

Mario Vargas Llosa y “La civilización del espectáculo” (2012). Bibliocrónicas (XII)



¡Por fin terminé de leer este ensayo de mi admirado maestro! La verdad es que no me pareció que dijera grandes novedades pero al decirlas un premio Nobel de literatura con una gran claridad le da una proyección mundial. Esto seguramente permita que muchos abran los ojos ante el dominio de la frivolidad en el ámbito de la cultura. Frivolidad que se caracteriza por la masificación del ocio debido a la expansión de los medios de comunicación, masificación que ha sacrificado la calidad de los productos culturales. Es así  como ha surgido una literatura, cine y arte “light” que solo están para divertir por lo cual solo se exige un mínimo esfuerzo intelectual (más imagen y sonido, y menos palabra).

Me encantó – por haber sido profesor de la escuela de antropología de la UCV - el hecho que identificara el origen del problema en los cambios que hicieron principalmente los antropólogos en el concepto de cultura. El problema se inició con buena intención: respetar las sociedades primitivas, pero este respeto llevó a igualar todas las culturas teniendo como consecuencia que ya no se logró diferenciar lo que es la cultura de la incultura (pp. 66-69). De este modo aclara la definición y función de la cultura:

La cultura es –o era, cuando existía- un denominador común, algo que mantenía viva la comunicación entre gentes muy diversas a las que el avance de los conocimientos obligaba a especializarse, es decir, a irse distanciando e incomunicando entre sí. Era, así mismo, una brújula, una guía que permitía a los seres humanos orientarse en la espesa maraña de los conocimientos sin perder la dirección y teniendo más o menos claro, en su incesante trayectoria, las prelaciones, lo que es importante de lo que no lo es, el camino principal y las desviaciones inútiles. Nadie puede saber todo de todo –ni antes ni ahora aquello fue posible-, pero al hombre culto la cultura le servía por lo menos para establecer jerarquías y preferencias en el campo del saber y de los valores estéticos. En la era de la especialización y el derrumbe de la cultura las jerarquías han desaparecido en una amorfa mezcolanza en la que, según el embrollo que iguala a las innumerables formas de vida bautizadas como culturas, todas las ciencias y las técnicas se justifican y equivalen, y no hay modo alguno de discernir con un mínimo de objetividad qué es bello en el arte y qué no lo es. (pp. 70-71).

A su vez logro encontrar algunas coincidencias con otro de mis maestros: Rafael Tomás Caldera (ver acá), en lo que respecta a la denuncia de la banalización de la cultura, y el reconocimiento del hecho – siguiendo a T. S. Elliot, 1948, Note Towards the definition of Culture - que la cultura es un “estilo de vida” que nace de la religión y aunque no sean la misma cosa ambas buscan trascender (pp. 16 y 19).

En los dos primeros capítulos se refiere a lo que hemos descrito: el problema general de la cultura de hoy y sus orígenes. En los siguientes se dedica a las diversas causas del problema: la destrucción de la autoridad del educador por la irreverencia y el relativismo extremo (cap. III), la destrucción del erotismo por la pornografía y el sexo como deporte (Cap. IV), el desprestigio de los políticos por los casos de corruptos, bufones busca-votos y el generalizado desapego a la ley (Cap. V), y la religión centrada en el fanatismo del fundamentalismo islámico y algunos ortodoxos de otras denominaciones o la superficialidad de la misma en las sociedades occidentales, pero señala la importancia de una sana religión que acepte los principios de la libertad de culto y los derechos humanos porque LA RELIGIÓN (principalmente el cristianismo) es la “fuente primera y mayor de los principios morales y cívicos que son el sustento de la cultura democrática” (p. 179) (cap. VI); para luego concluir opinando sobre lo que considera el peligro del libro electrónico (lectura fragmentaria que solo sin gozar con la belleza de la escritura) y el compromiso del escritor con la verdad y el arte. El libro es una advertencia junto a la apología del intelectual como formador de la opinión pública.

Nota: Leímos el libro en su primera edición de Alfaguara (México, febrero 2012).

miércoles, mayo 15, 2013

El “lector socrático” de Rafael Tomás Caldera o la importancia de leer los clásicos



Autor: Carlos Balladares
Publicado en: Noticiero Digital.

La lectura es uno de los grandes placeres de la vida, y uno de los medios fundamentales para la formación humanística. No se puede comprender la educación universitaria sin el diálogo en torno a un texto, pero no nos referimos a cualquier texto sino a los clásicos. El problema es que la lectura en la actualidad, a pesar de la extensión de la alfabetización y el fácil acceso a los libros (por lo menos a los escritos antes del siglo XX), ahora padece la consecuencia del dominio de los medios de comunicación y las redes sociales del internet. El profesor Rafael Tomás Caldera, trata estos temas en: “Una invitación a leer (mejor)” (Caracas: Universidad Monteávila, 2012).

Los libros del maestro Caldera, debemos advertir, son textos que no pueden leerse una vez sino muchas veces, para lograr comprenderlos y lograr el mayor provecho posible. Así ocurre con todas sus obras por estar impregnados de la sólida formación filosófica que posee, junto con una permanente intención pedagógica. En torno a este escrito estuvimos discutiendo por algunas semanas, un pequeño grupo de estudiantes bajo la guía de la filósofa Sandra Timaure. Seguramente algunas de las ideas que expondré en esta brevísima reseña fueron tomadas de dicha discusión. 

¿Por qué “una invitación a leer mejor”? ¿Acaso no se lee bien hoy? No, no se lee bien, porque se hace de manera fragmentaria y fuera de contexto (pp. 41-42). Si en el pasado la lectura era algo exclusivo, hoy en día cuando estas limitaciones se han superado relativamente, tenemos el problema la cultura de la distracción que han establecido los medios al “ocupar todo nuestro tiempo” (p. 39). Somos incapaces de concentrarnos porque los periódicos, la radio, la televisión, el twitter y facebook (por solo señalar los más importantes medios) nos mantienen “adormecidos” en una realidad aparente (pp. 40 y 43). ¿Qué hacer entonces?

La respuesta que ofrece el autor es el asumir la actitud de Sócrates al leer, que según Jenofontes la describe con los siguientes palabras: “(…) los tesoros de los hombres sabios de antaño, que en herencia nos han dejado escrito en libros, desenrollándolos en común con los amigos, los voy pasando y, cada vez que vemos algo bueno, lo sacamos aparte y lo guardamos.” (“Recuerdos”, I, VI). Rafael Tomás Caldera lo describe como una “conversación en torno al texto” lo cual tiene una “función terapéutica y mediadora” (p. 35). Pero no es leer cualquier libro sino los clásicos. Los “grandes libros” que son tales porque tratan “aspectos relevantes y permanentes de la condición humana” (p. 22), se adaptan a todos los tiempos (dialogan con nosotros y nuestra realidad), y su lectura es un placer porque (siguiendo a Kierkergaard) su forma y contenido alcanzan la perfecta armonía (p.23). 

Ser un “lector socrático” es “conversar” con el libro, y esto solo se logra si nos apartamos del mundo de la distracción (poseemos la disciplina mental para ignorarlo). Y es allí, en el sosiego; cuando nos enfocamos en descubrir el sentido de la estructura y fin del libro. Identificamos las preguntas que se hace el escritor, el por qué las hace, y cuáles son sus respuestas: los argumentos que sostienen su tesis. Este diálogo exige la relectura, momento en el cual debemos hacer nuestro lo que hemos leído; y la mejor manera de hacerlo es cuando podemos escribir sobre el mismo. Es ese momento cuando el libro ya es parte de nuestras vidas, y se convierte en “el puente” entre la opinión cotidiana y “una mejor verdad de las cosas”, y “dicho tránsito” logra muy posiblemente nuestro perfeccionamiento (p. 60).
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