jueves, mayo 16, 2019

En Memoria del P. Rafael Baquedano, SJ (1933-2019)

Resultado de imagen para padre rafael baquedanosEn Memoria del P. Rafael Baquedano, SJ
(1933-2019)
Comunicaciones de la Curia

Quisiera comenzar agradeciéndoles su presencia y cercanía en esta Eucaristía de acción de gracias a Dios por la vida del P. Rafael Baquedano.
“Como el Padre me ha amado, así los he amado yo, permanezcan en mi amor” Escuchamos estas palabras de Jesús en el Evangelio de hoy, palabras que el
P. Baquedano hizo suyas y que orientaron su vida. Durante el día de ayer y de hoy, muchas personas se acercaron a la capilla de la Comunidad del Colegio San Ignacio, a orar, a dar gracias a Papá Dios por tanto bien recibido del P.
Rafael Baquedano.

Al igual que Jesús el P. Baquedano pasó por este mundo
haciendo el bien; de manera discreta y silenciosa, se hizo presente en la vida de muchas personas, familias e instituciones, acompañándolas en su experiencia de fe y en las grandes encrucijadas de la vida. Siempre lo sentimos
cercano, reconocemos su calidad humana, que nacía de su seguimiento a Jesús, su bondad, amor y nobleza; se ganó nuestra confianza y nos ayudó con su escucha paciente y acertado consejo.

El P. General Peter Hans Kolvenbach escribió al P. Rafael con motivo de sus 50 años como jesuita “Quiero unirme a la alegría de sus hermanos José María y Jesús María, para juntos dar gracias a Dios por su vocación, nacida en un
hogar privilegiado en donde el Señor escogía a sus futuros apóstoles, sabiendo que Don Tomás y Doña María darían con generosidad a sus hijos para la Compañía de Jesús” Rafael también tuvo una hermana religiosa. Nuestra oración también hoy por su familia, a quienes expresamos nuestra solidaridad y compañía.El P. Rafael Baquedano ingresó a la Compañía de Jesús en Loyola, en septiembre de 1949.

Llega a Venezuela un año más tarde. Pronunció sus primeros votos en 1951 en Los Chorros ante el P. Jenaro Aguirre. Estudió en Colombia: Humanidades en Sta. Rosa de Viterbo y Filosofía en Universidad Javeriana, Bogotá, donde obtuvo el grado de Lic. en Filosofía y Letras en 1956. Estudió Ciencias
Sociales en la Universidad Gregoriana de Roma, obteniendo el Doctorado; y Teología en Estados Unidos. Fue ordenado sacerdote en junio de 1962 por Mons. Pablo Schulte, Arzobispo de Indiana, Estados Unidos. Realizó su
Tercera Probación en Bélgica y pronunció Últimos votos en agosto del año 1965 en Alemania.

Como jesuita el P. Baquedano, además de los lugares en los que se formó, vivió en Mérida, Chicago, Maracaibo. Pasó la mayor parte de su vida en Caracas incorporado a la misión de la Universidad Católica Andrés Bello. En 1967 fue destinado al Centro de Investigación y Acción Social -CIAStrabajando en la revista SIC y coordinando el ‘Survey’, que se pidió entonces a todas las Provincias de la Compañía; Nos dice el P. Aguirre:
“Esta tarea supuso levantar un diagnóstico general del país en todas las dimensiones fundamentales y levantar una encuesta de las opiniones y expectativas de los jesuitas
respecto a su acción para establecer las prioridades apostólicas de la provincia jesuítica de Venezuela, ya autónoma respecto a España. Se trata de dieciséis
volúmenes que comprenden la sociografía demográfica, económica, política, cultural y religiosa de Venezuela, seguida de una encuesta, aplicada en todas las obras jesuíticas y a los miembros de la congregación.”

El P. Rafael Baquedano fue Director de la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB; miembro del Comité Nacional de Bienestar Social en Venezuela, Asesor de la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas; Superior de la Comunidad de la Curia Provincial, Socio del P. Provincial. En
1993 recibió la Parroquia de la UCAB, María Trono de la Sabiduría. A Rafael lo conocimos como profesor, investigador, consejero espiritual, párroco.

Lo que más agradecemos de Rafael, apropiándonos de lo que en cierta ocasión escribió un compañero jesuita, es que fue un jesuita que colocó toda su inteligencia e interés en servir a los demás en lo que necesitaban, atendió con finura y paciencia a las personas de gran cultura, de posición elevada, y a la gente sencilla; un jesuita extremadamente responsable en todas las misiones encomendadas, incluidas aquellas difíciles, contrarias y ajenas a su preparación y gusto. Deseamos agradecer su atención esmerada y continua a
enfermos y moribundos, especialmente a los pacientes de SIDA. Rafael fue reconocido por su caballerosidad, atención exquisita a las personas, servicialidad, por ser hombre de consejo. Su talante personal lo llevó a la relación apostólica con el mundo profesional, intelectual y con muchos artistas,
hombres de cultura y ciencia. Fue sensible sus necesidades y a las necesidades desde la opción fe-justicia. Nos dice Jesús: “Éste es mi mandamiento: que se amén unos a otros como yo
los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando”. Palabras que escuchamos en innumerables ocasiones al P. Rafael Baquedano.

Además de agradecer, ¿qué podemos hacer? Reconocer, en la vida del P. Rafael Baquedano, que es posible vivir como hijo y como hermano, como seguidor de Jesús de Nazaret; que estamos invitados a una alegría plena. Luego, aceptar la invitación a vivir de esta manera: Amándonos los unos a los
otros, al modo de Jesús. Pedimos al P. Rafael Baquedano que nos acompañe a renovar nuestra fe y nuestro seguimiento a Jesús de Nazaret.

Que así sea.
14 de mayo 2019

miércoles, mayo 15, 2019

¡Felicitaciones a los 2 nuevos Individuos de Número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela: Ocarina Castillo y Reinaldo Rojas!

Resultado de imagen para ocarina castilloNos cuenta Don Tomás Straka: 

Hoy la Academia Nacional de la Historia tiene dos nuevos individuos de número: Reinaldo Rojas y Ocarina Castillo.
Sus obras, importantes y dilatadas; su labor en la cátedra y en la administración de centros educativos; su actividad intelectual más allá de la academia; su compromiso social y sus virtudes éticas, no sólo los hacen merecedores de esta distinción, sino que los ha preparado, y de sobra, para la tarea que les ha asignado la República.
Si en algo Venezuela el día de hoy es un poquito mejor, es porque ciudadanos como Reinaldo y como Ocarina ya tienen sus sillón en la Academia. ¡Enhorabuena por todos nosotros!
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Rafael Baquedano, s.j. un hombre bueno (mi artículo de los miércoles en El Nacional)


Rafael Baquedano, s.j. un hombre bueno

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional 
El mismo día (12 de mayo) pero siete años después que el padre jesuita Rafael Baquedano celebrara mi matrimonio eclesiástico, partía este buen cura para el encuentro con Dios. Al encuentro con Nuestro Señor Jesucristo a quien le dedicó una vida de total entrega por medio del sacerdocio. Una vida larga (86 años) y llena de caridad cuando llega a su fin en esta Tierra, no es motivo de tristeza sino de agradecimiento. A continuación quiero contar algunas anécdotas de cómo el padre Baquedano enriqueció mi vida, deseando que otros puedan sentirse identificados en el caso de haber tenido la dicha de tratarlo o simplemente poder conocer a este humilde hombre que no dudo en considerar un santo.

En el año 2003 perdí un empleo en el cual había puesto mis esperanzas de realización docente y académica, y con el que contaba para tener cierta estabilidad económica. Todavía en ese año los profesores podíamos vivir relativamente de nuestra vocación. Con esta angustia me dirigí a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) a repartir algunos CV a ver si me contrataban. No conocía a nadie en lo referente a autoridades. Al llegar en el jardín vi a un sacerdote que llevaba un maletín algo pesado y me ofrecí a ayudarlo. Fue de esa manera que conocí al padre Baquedano, enterándome que era el párroco de la universidad y le pedí que me encomendara ante mi petición de empleo. De inmediato me dijo que no me preocupara, que rezaría por mí, pero que estaba seguro que me contratarían. En este momento descubrí dos de sus grandes dones: la capacidad de escuchar, el cual me demostraría un tiempo después al solicitarle que fuera mi director espiritual; y ser un constante predicador de la esperanza.

A los pocos meses comencé como profesor y empecé a visitarlo, y a confesarme con él de vez en cuando. Le pedí que fuera mi director espiritual, le pusimos fecha y hora a nuestros encuentros y me dijo que no me preocupara si algún día no quisiera ir más a la dirección. ¡Qué ser tan comprensivo ante nuestras flaquezas! ¡Tal como debe ser todo buen cura en el sacramento de la penitencia! ¡Qué maravillosos consejos me daba para luchar en los propósitos de ser un mejor cristiano! Pero no era solo su paciente escucha, sino también que demostraba lo buen científico social que era al contarme historias llenas de análisis sociológicos desde una perspectiva, tanto interna de la UCAB (al haber sido autoridad y ser el párroco siempre en contacto con todos los miembros de la institución) como de la Iglesia. Se mostraba siempre muy humano siendo justo pero caritativo. Era un gran contador de historias, nunca me fastidiaba y quería escuchar más y más sus maravillosas anécdotas.

De los diversos temas que hablamos quisiera resaltar dos. El primero fue el trato a los homosexuales y en general a las personas que conforman la llamada comunidad LGBTI desde una perspectiva cristiana. Yo no sabía nada de su experiencia con este grupo de personas, y me contó cómo en los ochenta y noventa respondió al llamado de algunas personas del mundo artístico (LGBTI) sin juzgar a nadie. Solo se dedicó a escucharlos y atenderlos cuando nadie dentro de la Iglesia quería hacerlo. Nunca me lo dijo con jactancia, sino como algo natural. Me hablaba de algunos artistas con un gran cariño y de cómo habían renacido en su espiritualidad cristiana. El otro tema era el del chavismo, de mi relación con viejos amigos que ahora apoyaban la destrucción del país por medio de este modelo o proyecto que considero – le dije – malvado. Me comentó que ni en 1989 cuando el gobierno de Carlos Andrés Pérez persiguió a varios jesuitas que vivían en los barrios ante los sucesos del caracazo, había percibido una actitud tan perjudicial para el país. Le preocupaba muchísimo cómo cada día mostraban más saña con los que no comulgaban con sus planes. Como cristianos teníamos que luchar en contra, pero siempre abiertos a la amistad y a escuchar al diferente.

Me dolió mucho cuando se fue de la UCAB pero ya la edad le comenzaba a pegar en su salud. Siempre me enseñó con el ejemplo y la amistad, una amistad que era un don plenamente gratuito de tiempo, escucha y consejo. Ahora seguirá a nuestro lado con la comunión de los santos. No dudo un segundo que nos ayudará a superar estos tiempos tan duros que nos han tocado vivir en Venezuela. ¡Gracias querido padre!

miércoles, mayo 08, 2019

Algunas ideas en torno a los hechos del 30 de abril de 2019 en Venezuela (mi artículo de los miércoles en "El Nacional")


Ante el 30 de abril ¿”Vamos bien”?

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

El martes 30 de abril de 2019 en la noche un conjunto de jóvenes (entre y 20 y 30 chamos) quemaron un poquito de basura al inicio de la avenida José Félix Ribas cerca de la plaza Rodó de San Bernardino. El lugar es frente al famoso y muy bello edificio “Atlantic” (premio nacional de arquitectura y patrimonio de Caracas). Jamás obstruyeron la vía ni hicieron daño alguno, salvo gritar consignas en contra de los que, a pesar de los extraños sucesos de la mañana (Presidente encargado Juan Guaidó y Leopoldo López junto a varias decenas de militares en el distribuidor Altamira frente a la base aérea La Carlota llamando a la solidaridad civil y militar), siguen controlando el poder en nuestro país. A ellos se les acercaron varios Guardias Nacionales (GNB) y dialogaron con ellos. Al rato (10 pm) se retiraron a sus casas y todo quedó en silencio, hasta que se iniciaron ráfagas de tiros por parte de colectivos (paramilitares) y gritos de los vecinos en contra de esta horrible agresión que pudo dejar heridos o muertos. Gracias a Dios no los hubo pero sí la destrucción de las puertas de vidrio y vitrales de ambos lados del edificio que mencionamos. Un acto de barbarie que genero una pérdida patrimonial que dudo pueda ser recuperado y/o castigada. La intención es clarísima: generar terror para cercenar el derecho a la protesta y libre expresión, pero especialmente que sean los propios vecinos los que controlen a los que ejerzan su condición ciudadana lo cual espero que no logren.

Desde ese mismo momento se escucharon voces (unas pocas) que justificaban la violencia de los colectivos debido al ruido que hacían los que protestaban: “se lo tenían merecido.” ¡Qué mente tan torcida puede pensar así! ¿dónde está su consciencia y humanidad si es que le queda algo? Son los mismos que ante los asesinatos – de Samuel Enrique Méndez (24); Jurubith Rausseo (27); Yoifre Jesus Hernández Vásquez (14); Josnel Peralta (16) y Yonder Villasmil (15) ¡De los cinco, tres son menores de edad! - en estos días de protesta no culparán a los violentos sino a las víctimas y/o a los que anhelan libertad. El mejor ejemplo lo dio el expresidente de Uruguay: José “Pepe” Mujica al pedírsele opinión sobre el arrollamiento por una tanqueta de la GNB de varios jóvenes que protestaban hoy a favor del cambio: “No hay que ponerse delante de las tanquetas.” Me hizo pensar en aquellos desalmados que culpan a la mujer violada por llevar minifalda.

Resultado de imagen para leopoldo y guaidóNo soy experto en el área de las Fuerzas Armadas, pero creo que ni los que lo son pueden tener claro lo ocurrido. Lo que sí es evidente es la clara fractura a lo interno de dicha institución, debido a la movilización de los soldados (aunque fueron pocos), la liberación del preso político más importante del chavismo-madurismo: Leopoldo López y la ausencia de represión a los “soldados rebeldes” (no voló ni un helicóptero ni salió ningún tanque, lo que para la verborrea del régimen es muy extraño), para después dejar salir a la población a protestar por no hablar de no hacer nada en contra de los supuestos líderes. Si tienen tanto apoyo, “unidad y lealtad”, como nos quieren hacer ver con sus concentraciones de soldados con el general Vladimir Padrino López y el usurpador en cadena de medios al día siguiente, ¿cómo se explica todo esto? Para un historiador es imposible no pensar en enero de 1958 cuando varios movimientos tanto en lo militar como en lo civil fueron creciendo en intensidad, pero una vez más hay que recordar que la historia no se repite; y menos cuando observamos poco a poco el peso de las potencias en los sucesos del 30 de abril especialmente por la presión que vienen ejerciendo.

Al final; después de los sucesos y los nuevos mártires de la democracia en manos de los asesinos desde el poder en especial de los colectivos chavistas (paramilitares); son muchos los que una vez más se deprimen y parecen perder las esperanzas. ¿”Vamos bien”? se preguntan con pesimismo. Solo puedo decir que me duelen las víctimas, temo por los que creemos firmemente en la lucha por la democracia y un modelo productivo y por todos los venezolanos que seguimos padeciendo hambre y miseria, pero ya estoy vacunado en lo que se refiere a las derrotas. Estoy convencido que no podemos rendirnos nunca, que debemos seguir luchando; y más ahora que se ha demostrado la fractura del ejército y el gran apoyo de las potencias libres del mundo. Pero me pregunto ¿no sería ideal consultar al pueblo en los famosos cabildos abiertos que promovió desde enero el Presidente Guaidó en los caminos a seguir?

Mi propuesta es que volvamos a los cabildos abiertos con un conjunto de ideas claras para negociar con el chavismo-madurismo ¡es el momento ideal para negociar, no podemos seguir empecinados en un todo o nada! Seamos sinceros: ver nuestras metas (el famoso eslogan de los tres pasos) como precisamente pasos no es un dogma de fe. Y eso es lo que se debe discutir y orientar con el pueblo. Es decir, que se enumeren una serie de decisiones para exigir a Maduro, y preguntar claramente a la gente si estarían dispuestos a aceptarlas. Quizás una elección libre; con todas las condiciones que la hagan creíble, en especial un nuevo organismo electoral (CNE) electo por la Asamblea Nacional en acuerdo con el chavismo y supervisión internacional real y estricta; podría ser el mecanismo para que se inicie un gobierno de transición y el cese de la usurpación. El cese de la usurpación no tiene que ser el primer paso. ¡Vamos a discutirlo y negociarlo! La democracia y la prosperidad es la meta final.

miércoles, mayo 01, 2019

“La fiesta del chivo” y los tiempos que vivimos (y II) (mi columna de los miércoles en "El Nacional")


Resultado de imagen para vargas llosa y trujillo“La fiesta del chivo” y los tiempos que vivimos (y II)

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

El 27 de febrero pasado publicamos el primer comentario sobre la lectura conjunta de La Fiesta del Chivo (2000) de Mario Vargas Llosa con mis alumnos del curso sobre Historia de Iberoamérica. Tal como dije, la discusión se haría en dos momentos, y ahora nos tocó el segundo el pasado lunes 29 de abril, y les ofrezco la reseña de la misma junto a las respectivas conclusiones. La primera de ella es que la considero la mejor novela histórica. Fue mi impresión en el año 2000 y lo es ahora con esta relectura. Y en sus últimos capítulos lo demuestra al explicar el fracaso del golpe que vendría después del asesinato del dictador Rafael Leonidas Trujillo el 30 de mayo de 1961, y donde Joaquín Balaguer (1906-2002) jugará un papel fundamental para iniciar un proceso de transición democrático. Su accionar en los momentos álgidos a penas se sabe el asesinato, representa una trama digna de los mejores capítulos de Juego de trono.

La experiencia de su lectura en el aula me confirmó que el uso de las novelas históricas para debatir, ilustrar, explicar y animar a los estudiantes a comprender la historia y las teorías sociológicas y políticas, es una excelente estrategia. A pesar de que muchos no la leen y tienden por optar el revisar los resúmenes o sus adaptaciones cinematográficas. Los que la leyeron quedaron fascinados, pero la mayoría tendió a generalizar los regímenes autoritarios y confundirlos con los totalitarismos. E incluso señalar que en Venezuela se dan todos los rasgos de este sistema de gobierno pero “que no nos enteramos”. Hice un esfuerzo para volver a explicar las diferencias, resaltando que los autoritarismos no totalitarios – además de concentrar el poder eliminando el Estado de derecho - buscan evitar que los gobernados participen en política, pero en los totalitarios en cambio el dominio es total, es decir: se llega hasta el control de la conciencia y el cuerpo. Es por ello que en la Fiesta del Chivo se describen estos dos aspectos de manera magistral aunque extremadamente cruda.

El control total tiene como medio y fin el envilecimiento de los gobernados, y esto se logra por medio de la propaganda y el terror. La vida de cada persona siempre está al filo de la navaja y nos hacen creer que la única manera de “salvarnos” es con una mayor entrega al Jefe. Es lo que se relata a partir del capítulo 13 con la destrucción de la vida de uno de los más cercanos colaboradores del dictador: el senador Agustín Cabral, el padre de la protagonista: el personaje de ficción: Urania Cabral. Los hechos que se empiezan a suceder a partir de este momento simultáneamente con el asesinato del tirano pero con la captura de los conspiradores salvo uno de ellos (Antonio Imbert, 1920-2016). El comienzo de una nueva lucha por el poder como herederos entre Balaguer y el hijo más despierto de Trujillo: Ramfis (1929-1969). Lucha donde lo internacional y en especial Estados Unidos tiene un papel fundamental sin pegar un tiro. Todos ellos generan un final muy emocionante.

La novela me hizo pensar que a pesar de un gran rechazo popular a un gobierno, siempre quedan algunos grupos que terminan por adorarlo, más aún si es un sistema totalitario con pretensiones de serlo: como era el de Trujillo y como es el de la Venezuela del presente. En la cultura iberoamericana hemos vivido (¡y vivimos tristemente en el presente aunque en menor grado!) esa visión mesiánica, que en el relato se describe perfectamente con el siguiente párrafo: “Trujillo es una de esas anomalías e la historia. Carlomagno, Napoleón, Bolívar: de esa estirpe. Fuerzas de la Naturaleza, instrumentos de Dios, hacedores de pueblos. Él es uno de ellos. Hemos tenido el privilegio de estar a su lado, de verlo actuar, de colaborar con él. Eso no tiene precio.” Ningún ser humano puede ser considerado de esta forma, y mucho menos doblegar nuestra consciencia y vida ante él. Pero lamentablemente hay personas que han sido enajenadas por un terrible aparato de propaganda y terror.

La mayor conclusión, que está íntimamente relacionada con lo que padecemos los venezolanos hoy, es que un régimen autoritario sea o no totalitario siempre daña a los gobernados. Nadie es impune a sus acciones, pero especialmente si sufrimos su violencia en un mayor grado (torturas, asesinatos de familiares y seres queridos, etc.). El resentimiento, el odio, el envilecimiento, la alienación; el despertar de lo que en la doctrina católica llamamos: el pecado original que no es más que las tendencias a la maldad de todo ser humano; será su principal consecuencia en nosotros. Debemos combatir su siembra con todas nuestras fuerzas. De lo contrario, un nuevo tirano volverá al poder y nosotros ayudaremos a ello. No lo permitamos jamás. Para ello debemos dedicar todos nuestros esfuerzos en construir, fortalecer y consolidar las instituciones y la cultura democrática.

Resultado de imagen para guaidó en la carlotaNota de actualidad: Cuando mando este artículo todavía no sabemos en qué concluirán los sucesos que se iniciaron en la mañana del martes 30 de abril, en el cual un grupo de militares ha apoyado al Presidente Juan Guaidó y éste ha llamado al pueblo a la calle. Solo una cosa me parece clara: es una prueba más de la inestabilidad política del país, en especial en el aspecto que habíamos dudado últimamente: el militar; y muy especialmente el crecimiento del liderazgo de Guaidó. Éste ha demostrado algo que es muy valorado en la cultura política iberoamericana: el coraje al asumir un gran riesgo de cara a un objetivo. Pase lo que pase, esto resta fuerzas a los que detentan el poder, los cuales demuestran lo contrario al mantenerse alejados del tradicional centro geográfico de la política en Venezuela: Caracas. ¡Dios, el Pueblo y la Comunidad Internacional nos ayuden a recuperar la democracia y la prosperidad en nuestra Patria!

miércoles, abril 24, 2019

¿Qué piensan los jóvenes venezolanos de la Revolución Cubana?


¿Qué piensan los jóvenes venezolanos de la Revolución Cubana?

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Al dictar un curso de historia de Iberoamérica considero que el estudio del siglo XX debería estar centrado en el proceso de democratización. Dicho proceso ha sufrido muchos problemas pero entre ellos son tres obstáculos los fundamentales: el pretorianismo, el populismo y el comunismo. Antes de tratar el comunismo el cual se hace protagónico en nuestro continente con la Revolución Cubana (1959-actualidad), realicé una evaluación exploratoria o entrevista sobre el conocimiento previo a mis jóvenes estudiantes. Cuando estudié pregrado en los noventa mis compañeros de clases no tenían tan mal estima al régimen de Fidel Castro en Cuba. Ahora que soy el profesor quise identificar cómo una nueva generación que había vivido en Venezuela bajo un gobierno cuyo principal modelo es el cubano “miraba” tanto los hechos que le dieron origen como la sociedad que generaron.

Las preguntas que les hice a cada uno (más de 50 alumnos) fueron tres, y solo podían responder con una oración en cada caso. La primera: ¿qué significado tiene para ti la Revolución Cubana? De todas las respuestas que dieron solo tres no usaron algún calificativo negativo, señalando que fue una revolución con un gran impacto en el mundo y la región la cual estableció un régimen comunista. La inmensa mayoría le dio adjetivos como: fracaso, pobreza, tragedia, desgracia, peste, dictadura, error, retroceso de la libertad, atraso, violación de los derechos humanos, etc. El cambio con mi generación ha sido radical. Me pregunto: ¿teníamos que aplicar un sistema cercano al castrismo para llegar a estas conclusiones? ¿no había manera que el estudio de la historia nos ayudara a prever el peligro? Pero la pregunta más importante que me hago a partir de las respuestas anteriores: ¿aprenderemos la lección? ¿nos vacunaremos en relación a modelos parecidos? En el caso de estos jóvenes la aversión es inmensa. De total horror ¿cómo la amenaza nazi o comunista en la Europa de post-Segunda Guerra y post-Guerra Fría? El tiempo lo dirá.

La segunda pregunta fue: ¿cuándo y cómo se instaló el régimen de la Revolución cubana? La inmensa mayoría sabía que fue a finales de los cincuenta y principio de los sesenta, y aunque escribieron “con la llegada de los Castro” no tenían claro la forma. Y la última pregunta fue: ¿cuál fue el impacto de la Revolución cubana en Iberoamérica? Algunos señalaron que la destrucción de Venezuela, la mayoría resaltaron el comienzo de los conflictos en la región ante la imitación por muchos políticos de la Revolución. Pero en general no conocían de la proliferación de guerrillas que quisieron emularlas ni la reacción en su contra, de modo que se puede hablar de una guerra civil en nuestro continente con diversas intensidades en cada país.

A partir de estas respuestas es evidente que el interés por el tema existe. Será más fácil explicar y estudiar los detalles en relación a los mecanismos por medio de los cuales la Revolución cubana generó todos estos males. Pero muy especialmente por su capacidad de mantenerse en el poder por tanto tiempo (60 años hasta el presente). Considero que este aspecto es el más importante para aprender como científicos sociales y como ciudadanos amantes de la democracia, las libertades y la dignidad de cada persona humana. Cada vez que pienso en Cuba me aterra el hecho de su longevidad ¡Dios y el pueblo nos amparen! ¡La libertad está en nuestras manos!

miércoles, abril 17, 2019

¿Para qué sirve la historia? (y II) (nuestro artículo de los miércoles en "El Nacional")


¿Para qué sirve la historia? (y II)

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Nuestra anterior entrega inició la revisión del título del último libro del historiador francés hispanoamericanista: Serge Gruzinski (1949), el cual publicó en el 2015 y yo he leído en su traducción al español del 2018 de mi querida Alianza Editorial; y que ahora finalizaremos. La segunda mitad del texto desarrolla el tema de la mundialización, el cual ha sido tratado por el autor en otras de sus obras. Se puede decir que es el problema al cual ha dedicado un mayor esfuerzo de investigación, centrándose en su origen en la expansión española y portuguesa de los siglos XV y XVI. Nuestro énfasis al estudiarlo, nos recomienda, está en construir una “historia global” que se base en cómo las sociedades, civilizaciones o localidades desarrollan “articulaciones y conjuntos”. Y cómo esos “ensamblajes humanos, económicos, sociales, religiosos o políticos homogenizan el globo o se resisten al movimiento”. Otra perspectiva que recomienda es “mundializar” el momento de la expansión europea al comparar su contacto, no solo con las sociedades “conquistadas” (civilizaciones amerindias) sino también con China y la creciente tensión con el Islam.

Gruzinski critica el eurocentrismo en el estudio de la historia, plantea su superación pero “sin caer en una historia-mundo que aplaste toda lectura bajo la losa de hormigón de las generalizaciones ni olvidar que ningún punto de vista puede prescindir de un anclaje”. La historia comparada podría ser este “anclaje” recordando que parten de una temática común que permita al historiador “enfrentarse con los períodos y los espacios” que facilitan “el analizar situaciones radicalmente diferentes o que comparten rasgos similares. Teje entonces, por analogía, vínculos entre sociedades separadas por océanos o por siglos”. La historia de la mundialización, recomienda, no puede caer en una perspectiva de confrontación aunque se aplaudan viejos esquemas de la etnohistoria que permitió visibilizar los conquistados. Y esto porque “ni las víctimas ni los vencedores son siempre los mismos,” de manera que “Ya no vale el esquematismo de los discursos sobre la alteridad cuando el horizonte global diversifica casi hasta el infinito las posiciones y las confrontaciones.” Una propuesta en este sentido sería estudiar a los ibéricos del siglo XVI en dos posiciones distintas: América y China, y allí se descubrirá que no siempre ocupan los mismos lugares del viejo esquema conquistados y conquistadores. Otra crítica que realiza es a los análisis en términos de centro y periferia las cuales “en realidad ya dejan de tener sentido”.

En los argumentos del autor creemos ver la idea que la mundialización es una forma una occidentalización del resto de las culturas. No es la exclusiva imposición de la cultura de Europa (eurocentrismo) sino una forma de mestizaje tanto de personas como de los elementos materiales y culturales. Occidente a partir del siglo XVI dejó de ser una cultura europea homogénea gracias al contacto con otras civilizaciones. Es cierto que el uso de la razón, la ciencia, el Estado moderno, los derechos humanos, la democracia-liberal y el capitalismo (¡y el cristianismo! ¿por qué no?) dieron sus primeros pasos en Europa; pero en contacto o en choque con el mundo. Y estos factores son universales y por ello los ha asumido el resto de la humanidad. No son monopolio de Occidente. Es que al final: “La historia de la humanidad se mide a golpe de grandes experiencias mestizas. La helenización del Oriente antiguo tras las conquistas de Alejando, la romanización del Mediterráneo, etc.”

Mi crítica al texto es que no percibí una unidad sistemática. Es más una obra que reconoce y debate el problema, ofreciendo unas primeras propuestas metodológicas más no historiográficas para lograr la superación del eurocentrismo y el establecimiento de una visión que permita comprender y explicar a nosotros los “glocales” la mundialización. Es verdad que el autor nos advirtió desde el principio que éste no sería su tema, que no quería hacerlo porque estos debates “solo conciernen a círculos de especialistas”, pero uno se queda esperando más. Y entonces “¿para qué sirve la historia?”: es claro que Marc Bloch ya nos había respondido: para comprender. Lo que Gruzinski ha resaltado y agregado, es que desde la afirmación de su compatriota el mundo se ha complejizado de tal forma que los viejos esquemas nos han tendido a dejar perplejos y sin respuestas ¡no sirven! ¡ya no comprendemos nada! Las nuevas “miradas” desde la historia mundial ha querido ser el aporte del autor en un intento de ofrecer luz en un presente confuso en un exceso de imágenes e información. En mi caso, como iberoamericano y venezolano - padeciendo la aplicación de la ideología marxista con sus terribles consecuencias humanitarias –, su lectura me ha permitido sentir cierta esperanza al percibir otra crítica superadora de los viejos esquemas de la historiografía nacida de Carlos Marx.

Nota de Semana Santa: nos habría gustado dedicar un artículo en solitario a los importantes días que transcurrimos pero teníamos que concluir el comentario bibliófilo. De modo que, en sintonía con el libro reseñado, decimos unas pocas palabras. Recomendamos la vivencia de la semana más importante del cristianismo, una religión de extensión mundial gracias a la primera globalización que lograron los europeos en el siglo XVI con especial protagonismo de los que hablan el mismo idioma que uso al escribirles. Somos ibéricos y cristianos mestizos, pues ¡vamos a vivirlo con orgullo y profundidad! ¡Vaya a su misa y/o récele al Dios Amor del cual somos hechos a imagen y semejanza!

miércoles, abril 10, 2019

¿Para qué sirve la historia? (I) (nuestro artículo de los miércoles en "El Nacional")


Resultado de imagen para para qué sirve la historia gruzinski¿Para qué sirve la historia? (I)

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Es el título del último libro del historiador francés hispanoamericanista: Serge Gruzinski (1949), el cual publicó en el 2015 y yo he leído en su traducción al español del 2018 de mi querida Alianza Editorial; y que ahora haremos una breve reseña dividida en dos entregas. La pregunta se inspira en el inicio de un texto “canónico” para nosotros los historiadores: Apología de la historia (1944) de Marc Bloch (1886-1944) donde su hijo le pide que profundice en la respuesta. Ahora sirve de pretexto para su actualización, y nos recuerda la primera respuesta de Bloch que es la misma que doy junto a todos mis colegas: la historia nos fascina, nos emociona, nos genera un inmenso placer. No es solo el conocimiento. Pero ciertamente ambas no son suficientes para explicar tamaño esfuerzo, que en el caso de los universitarios de Venezuela en esta terrible crisis es mucho mayor.

El autor le agrega otra cuestión: “¿qué historia debemos enseñar a las nuevas generaciones nacidas entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI?” Y especialmente ¿qué pasado exponer a los que provienen de diferentes orígenes, que son mestizos, que son hijos tanto de los vencedores como los vencidos de los procesos de conquista? Se pregunta por el problema de una historia eurocéntrica que se ha desarrollado hasta ahora en medio de creciente mundialización y que considera algunos factores como meta única: el progreso, el Estado, la democracia, etc. ¿se puede seguir con esta forma de “relatos”? ¿cuáles son las formas de contar el pasado que se están globalizando hoy en día? La mirada del autor se fija en las formas de comprender el presente que se usan hoy para intentar identificar las relaciones entre el pasado y el futuro. Es esta la función de los historiadores: ver las tendencias a lo largo del tiempo, las relaciones de los hechos en el tiempo.

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Un aspecto que me atrajo desde el principio fue usar en su “Prefacio” un epígrafe tomado de un blog, para después pasar a la valorización de la fotografía y el cine, de sus creadores (directores según el autor) como especies de historiadores que también “pueden producir pasados”. Pero también señala la influencia de la serie Game of thrones como una forma de mostrar más que un pasado medieval un futuro donde el fin del “imperio americano” genere la ausencia de un poder estable. También están las celebraciones de hechos que cumplen fechas redondas: centenarios o décadas, o inauguraciones de juegos (mundiales de fútbol, etc.) que reconstruyen la historia desde la perspectiva no Occidental. El mejor ejemplo fue la ceremonia de apertura de las Olimpíadas del 2008 en Pekín la cual fue diseñada por el director de cine Zhang Yimou (1951) y en la cual nos señala Gruzinski: “su trama se basa en la idea de continuidad entre un presente radiante y un pasado imperial”, retomando las invenciones chinas reconocidas por Occidente (el papel, la pólvora, la brújula, la ruta de la seda) pero no señala el cliché de que no supieron aprovecharlo sino que eran “los signos anunciadores de un destino grandioso”. Y se refiere a los viajes por los océanos del almirante Zhen He (1371-1433) del siglo XV, como una forma de mostrar que la relación de China con el mundo no es algo nuevo.

En lo relativo al cine señala que es un formato que junto a otros (cómics, videojuegos, internet, etc.) está desplazado o generando una fuerte competencia al libro como el dispositivo para historiar y fijar la memoria de los pueblos. “Lo escrito y la imagen constituyen dos modos de representación diferenciados, pues cada uno tiene su léxico, su sintaxis, sus ventajas y sus carencias.” Pero Gruzinski critica la poca importancia que le dan los historiadores al cine como un medio para interpretar la historia. Las películas ofrecen un carácter testimonial, un impacto inmediato, y una fácil explicación del “encadenamiento implacable de causas y efectos”. Valora a directores como Bela Tarr (1955), Lars von Trier (1956) y muy especialmente al Aleksander Sokurov (1951) del cual no solo resalta sus películas sino sus documentales, porque éste sabe que “no existe un archivo en estado puro, que siempre está construido y que no se puede confundir un documento con el acontecimiento del que es emanación o reflejo”. El cine resulta un excelente medio para la historia, porque ella siempre es una “construcción, donde la mayoría de las piezas del rompecabezas se han perdido para siempre y que por lo tanto hay que inyectar indefectiblemente en él un orden cualquiera acompañado de una dosis alta, a menudo no revelada, de plausibilidad y de imaginación.”

Otro factor que el autor trata es que para entender la actual mundialización, que “nos inunda de imaginarios y múltiples pasados” no solo por la diversidad local y regional sino también por lo explicado anteriormente: la diversidad de soportes, hay que estudiar su origen el cual está en la expansión española y portuguesa de los siglos XV y XVI. Fue a partir de este momento que se consolidan las dimensiones humanas (mestizaje), materiales (circulación comercial mundial y primeros pasos del capitalismo) e imaginarias (iusnaturalismo, escolástica española, etc.) de Occidente. Por esta vía recomienda a construir una “historia global” que se base en cómo las sociedades, civilizaciones o localidades desarrollan “articulaciones y conjuntos”. Y cómo esos “ensamblajes humanos, económicos, sociales, religiosos o políticos homogeneízan el globo o se resisten al movimiento”. El gran problema de esta meta es qué lenguaje usar para explicar esta historia en cada “entorno cuyos legados son tan diferentes y están situados en posiciones tan distantes”. Otra perspectiva que recomienda es “mundializar” el momento de la expansión europea al comparar su contacto, no solo con las sociedades “conquistadas” (civilizaciones amerindias) sino también con China y la creciente tensión con el Islam. No repetir la tradicional revisión de la América colonial, la Europa del Renacimiento o el Mediterráneo otomano.

No nos ha parecido correcto hacer una reseña tan corta de un libro tan denso, de manera que la semana que viene daremos una respuesta “final” a la gran pregunta que se ha hecho Serge Gruzinski.

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