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miércoles, septiembre 07, 2022

“Der Stern von Afrika” (Hans-Joachim Marseille)



El teniente Hans-Joachim Marseille fue el oficial de la Luftwaffe que logró el mayor número de victorias ante los Aliados occidentales (158 derribos). Es cierto que en la lista de ases de la Segunda Guerra Mundial (SGM) se encuentra en la posición número 29, y algunos dirán que muy lejos de las 352 victorias de Erich Hartman. Pero todos los que le preceden obtuvieron buena parte de esas cifras en el Frente ruso; donde los  pilotos no podían competir contra los alemanes por las ventajas que estos poseían en formación, experiencia y prestaciones de sus aeronaves. Marseille luchaba contra verdaderos pares. Y en caso que exista alguna duda, nadie más ha logrado en la historia de la aviación 17 derribos en un solo día.

El Afrika korps, hasta la derrota en la Batalla de Alam El Halfa (del 30 de agosto al 5 de septiembre de 1942) que explicamos la semana pasada, había vivido su mejor momento. Todo parecía indicar, desde la captura de Tobruk el 20 de junio, que nada lo detendría hasta lograr el control del Canal de Suez. Los británicos en el Cairo ya habían comenzado a hacer las maletas tal como relata en parte sir Winston Churchill. La exitosa campaña se logró no solo por las destrezas del general (mariscal, desde junio) sino también por la superioridad aérea. A principios de 1942 se había incrementado el número de aviones en todo el Frente Mediterráneo y africano hasta llegar a más de 600 por parte de la Luftwaffe y un número similar de la Regia Aeronautica. Fue el único momento que tuvieron superioridad numérica frente a la Desert Air Force, pero no duró mucho y no pudieron evitar que la isla de Malta fuera abastecida en agosto con la “Operación Pedestal”; aunque a un costo altísimo para los Aliados: de 14 mercantes solo llegaron 5, lo cual fue suficiente para seguir destruyendo la logística del Eje.

A pesar de mi temprana pasión por los aviones y la Segunda Guerra Mundial; no fue hasta la lectura del fascinante libro de Cajus Bekker (1964): La Luftwaffe, basado en los diarios e informes militares del ejército aéreo del Tercer Reich; que conocí a la “Estrella de África” o “14 amarillo”. De todas las historias que nos relata es la que más me conmovió por su terrible conclusión llena de significado. La guerra es la época en que los jóvenes viven una aventura que al mismo tiempo es sacrificio y tragedia. En tan solo 4 años Marseille logró su sueño: volar y probarse así mismo. Había nacido en Berlín el 13 de diciembre de 1919 en el seno de una familia de antepasados hugonotes (por eso su apellido francés) y tradición militar (su padre llegó al grado de general y estaría en la Batalla de Stalingrado). Al graduarse en bachillerato a los 17 años su vocación era clara: ser piloto de caza.

Desde su ingreso a la Luftwaffe en la Luftkriegsschule (escuela de vuelo) demostró un irrespeto por la disciplina militar y un estilo de volar que era catalogado por sus instructores cómo altamente peligroso. Dicho período se describe muy bien en la única película que se filmado sobre su vida: Der Stern von Afrika/ La estrella de África (1957) del director alemán Alfred Widenmann (dicho cineasta fue un documentalista de la propaganda nazi en la SGM relativa a la juventud, pero que pudo hacer la transición al período democrático y ser un reconocido hombre de cine). “Joachen”, debido a su conducta no se pudo graduar como oficial por lo que se mantendría en el escalafón de alférez, aunque posteriormente en la Jagdfliegerschule (escuela de pilotos de caza) lograría una calificación de sobresaliente y más adelante los ascenderían a teniente. Su primera experiencia de combate sería en agosto de 1940 en la Batalla de Inglaterra, pero su gloría llegaría en África con la Jagdgeschwader 27 (JG 27) (alas o unidades de combate).

El filme de Widenmann conserva lo que el director había aprendido durante el nazismo: cómo hacer de una persona con ciertas virtudes un gran mito que sirviera de ejemplo e inspiración para las mayorías. Pero le da un nuevo contenido: antes era ejemplo de la juventud “aria” (de naturaleza superior y por ello es un as) que se sacrifica por el Reich; ahora es un joven que ama volar, lucha por su país pero de manera caballeresca (evita asesinar en lo posible), no es racista (le gusta el jazz y la rumba, y tiene amistad con un negro sudafricano (Mathías), e incluso dan a entender que podía desertar ante la sospecha de la “solución final”) y no es mujeriego (se enamora y se casa) ¿El mito de Marseille se fundamenta en hechos?  

Al ser tan famoso se conservan testimonios de personas que lo trataron;  junto a su correspondencia, diversos informes militares (en ambos bandos) y abundante material gráfico. Todo esto ha permitido que se escriban varias biografías, libros referentes a la Luftwaffe en general y documentales. Nosotros consultamos la de Colin D. Heaton, 2012, The Star of Africa: The Story of Hans Marseille; entre otros. Se afirma que nunca disparaba a la cabina y en su primer derribo le escribió a su madre: “Sigo pensando en cómo se deberá sentir la madre de este joven cuando reciba la noticia de la muerte de su hijo. Y yo soy el culpable de esta muerte. En lugar de estar feliz por mi primera victoria estoy triste” (carta del 24 de agosto de 1940). Se preocupó porque los pilotos enemigos derribados o con aeronaves dañadas fueran rescatados, informaba de los capturados heridos al bando contrario dejando caer paquetes con cartas en los aeródromos en medio de los disparos antiaéreos. En una reunión con Adolf Hitler tocó en el piano una pieza de Jazz que hizo molestar al Führer y cuando el mariscal Albert Kesselring (comandante de la Luftflotte II) le preguntó por qué había “un negro” en su tienda, Marseille le respondió: “es un buen hombre y es mi mejor amigo”. Lo relativo al conocimiento de la “solución final” hasta ahora no hay pruebas, y nunca se casó.

¿Y por qué fue llamado la “Estrella de África”? Al llegar como apoyo aéreo al Afrika korps en abril de 1941, se dedicó sin descanso a ser un excelente piloto. A su personalidad audaz le agregó ahora la disciplina. Se cuenta que al volver de las misiones no dejaba de practicar diversas maniobras de caza, simulacros de dogfight con sus kamaraden, sin dejar ninguna posición por examinar en el potencial de las mismas para centrar al enemigo en el visor de puntería. De manera que no seguía exclusivamente lo aprendido, sino que disparaba “en viraje, incluso en tonel o invertido (…); rompiendo las formaciones, usando pequeñas ráfagas al conocer con precisión la distancia y tiempo adecuados” (Cajus Bekker). Todo ello rendiría fruto a partir de septiembre de ese año cuando derribó en un solo día cinco aviones. En abril del 42 llegó a los 48 derribos y recibió la Cruz de Caballero; y para junio al lograr la centena se le dio un permiso para viajar a Alemania, Austria e Italia donde será condecorado de nuevo. En septiembre volverá completando su cifra total de victorias en un mes que lo dejó profundamente agotado, incluyendo el primer día que logró el récord que lo mantiene invicto hasta el presente.

El 30 de septiembre al regresar de otra salida su motor falló perdiendo la visibilidad. Al verse obligado a saltar en paracaídas sus compañeros vieron con horror como nunca abrió. Las investigaciones, testimonios e historiadores llegan a la conclusión que al saltar la cola le dio un golpe en el pecho. En el lugar que cayó en Egipto hay una pequeña pirámide conmemorativa y en Berlín reposan sus restos con una palabra: “Invicto”. No puedo finalizar sin agradecer a mi querido amigo Emilio Useche por regalarme el libro de José Márquez Periano, 2018, Águilas de la Luftwaffe; texto que nos ha aportado fascinantes anécdotas y datos. La semana que viene retomamos la serie sobre la Batalla de Stalingrado. Ojalá no pase mucho tiempo sin que se haga una película que supere las terribles escenas de combate del filme de 1957. Y los dejo con las palabras de Cajus Bekker: “Parecía imposible que tras una carrera tan brillante y gloriosa aquella vida de aviador pudiera extinguirse así, de repente y no durante un combate, sino de una manera tan ridícula, en un accidente. Marseille, vencedor 158 veces estaba muerto. La estrella de África acababa de apagarse”.

miércoles, agosto 17, 2022

“Masters of the Air” (la campaña de bombardeo en Europa durante 1942 y el raid de Dieppe)

“Masters of the Air”

Publicado el 17 de agosto de 2022 en El Nacional y al día siguiente en Opinión y Noticias.




Desde hacía mucho tiempo se sabía

que en el terreno de la guerra aérea

los Aliados occidentales preparaban

cosas decisivas. (…) El éxito de la ofensiva

anglo-americana contra el Reich fue obra

del materia norteamericano, de superioridad

aplastante en cantidad y calidad.

 (Adolf Galland, general de la Luftwaffe).

El 17 de agosto de 1942 el mayor Paul Tibbets (quien logrará posteriormente fama mundial por el bombardeo atómico sobre Hiroshima) pilotea el avión líder (un B-17 E “Flying Fortress”) de la primera misión de la Eighth Air Force de la United States Army Air Force (USAAF). A su lado como copiloto está el comandante de la 97th Heavy Bombardment Group: coronel Frank Armstrong. Son 12 cuatrimotores escoltados por Spitfires de la Royal Air Force (RAF), que atacarán al atardecer la zona de aprovisionamiento vía ferrocarriles en Rouen (Francia ocupada por el Tercer Reich). No sufrirán una sola baja pero derriban un caza enemigo Me 109. En otro B-17 pero como observador iba el comandante del VIII Bomber Command: el general de brigada Ira C. Eaker. No era la primera vez que aviadores estadounidenses bombardeaban Europa durante la Segunda Guerra Mundial (SGM). El 12 de junio 13 B-24D atacan los campos petrolíferos de Ploesti (Rumanía) y el 4 de julio pilotos de la Octava Fuerza Aérea manejan seis de los 12 A20 “Havoc” que bombardean Holanda; pero en esas ocasiones lo hicieron como parte de la RAF. Ese día de agosto fue el primero de miles de misiones que llevarían a los Estados Unidos (EEUU) a liderizar finalmente la lucha por el dominio de los cielos europeos.

La campaña de bombardeo de los Aliados y la lucha por la supremacía aérea sobre Europa, forma parte de los temas que le dedicamos una o dos entregas anuales en nuestra serie sobre el 80 aniversarios de la SGM. Tal como señala el documental de William Wyler de 1944: The Memphis Belle: A Story of a Flying Fortress, era otro Frente de guerra y uno muy importante, porque el éxito del futuro desembarco y el avance de los ejércitos en tierra y mar dependían del control del espacio aéreo, por no hablar de la destrucción de la industria y la moral del enemigo. Los anteriores artículos fueron publicados la primera semana de diciembre del 2020 (que trata de 1939 a 1940), la primera y segunda semana de octubre del 2021 (sobre 1941); y en la última semana de marzo del 2022 cuando explicamos el giro radical que tuvo la campaña de bombardeo en la primera mitad de 1942. Es en ese momento que la experiencia acumulada del Mando de Bombardeo de la RAF, su tecnología y la producción de numerosos bombarderos cuatrimotores, junto al liderazgo de sir Arthur Harris ¡comienzan a dar los resultados esperados!

En el período entreguerras los EEUU desarrollaron las teorías, al igual que el Reino Unido, que creían en el potencial de los bombarderos para determinar la victoria. La United States Army Air Corps (USAAC) solicitó a la industria aeronáutica la construcción de prototipos que permitieran llevar gran cantidad de bombas a largas distancias y con capacidad para defenderse de los cazas enemigos. En la segunda mitad de la década se eligen los dos cuatrimotores (el Boeing B-17 y el Consolidated B-24 “Liberator”) que cargarán bajo sus alas el esfuerzo de la lucha. En 1941 la USAAC obtendrá una mayor autonomía del Ejército y pasará a llamarse USAAF; y después que Adolf Hitler declaró la guerra a la potencia norteamericana en diciembre de ese año, ese mismo mes el Presidente Frankiln Delano Roosevelt  y el Primer Ministro Winston Churchill deciden establecer como prioridad la derrota de la Alemania nazi. A un mes del ataque a Pearl Harbor se ordena la creación de una gran unidad de la USAAF que tendrá como sede numerosos aeródromos en las islas británicas, y de esa forma el 19 de enero de 1942 nace la Octava Fuerza Aérea.

La Eighth Air Force comienza a operar en febrero en Savannah Army Air Base (Georgia), con tres unidades subordinadas: VIII Bomber Command (BC) (bombardeo estratégico por los cuatrimotores), VIII Fighter Command (FC) (cazas que escoltan a los bombarderos), y VIII Ground Air Services Command (GASC) (transporte pero también bimotores dedicados al bombardeo táctico en coordinación con el Ejército). Se iniciará su constante entrenamiento que puede leerse en el libro del escritor John Steinbeck, 1942, Bombs Away: The Story of a Bomber Team. El 5 de mayo el mayor general Carl Spaatz asume el comando del Cuartel General de la Octava, y desde el 9 de junio comienzan a llegar las primeras unidades a Gran Bretaña. Desde el principio realizan actividades diurnas; sir Arthur Harris diría que por un “exceso de confianza y actitud arrogante”, pero otros señalan que los escapes de los B-17 permitían que fueran vistos de noche de modo que no tenía sentido. De día podrían ser más eficaces y defenderse mejor, pensaron; pero los meses que restas del año 42 fueron con cautela y no atacaron suelo alemán. La experimentada Luftwaffe les demostraría que tenían que pagar un alto precio, tanto que al final de la guerra sus bajas (50 mil aproximadamente, de las cuales 26 mil fueron fallecidos) superaron a la de los Marines.

Dos días después de la primera acción de la Octava (aunque no están relacionadas), los Aliados llevan cabo un raid o incursión sobre la playa francesa de Dieppe. No era un desembarco para liberar el puerto ocupado sino solo controlarlo por ocho horas. Hay diversas explicaciones del objetivo del mismo y todavía sigue el debate, pero lo cierto es que fue un desastre. Un alto costo en vidas humanas: 1907 muertos y 2304 prisioneros de guerra de los seis mil que participaron (mayoría canadienses); eso quiere decir que más de 2/3 fueron bajas. Los defensores solo eran 1500 y padecieron 300 bajas. La Royal Navy tuvo 555 y la RAF perdió 119 aviones. Para agosto la Luftwaffe contaba con un nuevo caza (el Focke Wulf FW-190) en mayores cantidades. El 190 les otorgaba la superioridad tecnológica, que sumado a la gran experiencia de los pilotos; convencieron a los Aliados que antes de cualquier desembarco se tenía que doblegar a la aviación germana. La historia oficial ha sostenido que Dieppe ayudó a salvar vidas en las futuras operaciones anfibias (“Torch”, etc.) al dar conocimientos y evitar la toma de los puertos. Algunos historiadores señalan que se buscaba capturar una máquina “Enigma” o mostrar a los soviéticos que un “segundo frente” en Europa era imposible en 1942.

A la bibliografía que venimos usando, le agregamos la recomendación del amigo y colega historiador Henry Georget (profesor nuestro en la Universidad Central de Venezuela, y la persona que consideramos posee los mayores conocimientos de la SGM y la historia de la aviación, tantos que cuando era muy joven participó en el famoso programa de Radio Caracas Televisión de finales de los ochenta: “Concurso millonario”). La historia oficial: los siete volúmenes de Wesley Frank Craven (editor), 1983, The U S Army Air Forces in World War II y Roger A. Freeman, 1970, The Mighty Eighth: A History of the U.S. 8th Army Air Force (Units, Men and Machines); junto a todo el material de las páginas webs de diversos museos que poseen departamentos de investigación. La semana que viene nos dedicaremos a otro tema anual: la resistencia interna tanto en Alemania como los países ocupados por el Tercer Reich. ¿Y por qué el título “Masters of the Air”? Porque seguimos esperando el estreno de esta serie producida por la dupla Tom Hanks-Steven Spielberg, que puede llenar un vacío en el cine de la SGM al contarnos los primeros momentos de la Mighty Eighth.

 Imágenes: bombarderos B17 en 1942, la segunda es el B17 líder de la primera misión y la tercera las consecuencias en la estación de ferrocarril de Rouen (Francia). 

miércoles, mayo 04, 2022

La primera derrota del Imperio del Sol (la Batalla del Mar del Coral)

La primera derrota del Imperio del Sol

Carlos Balladares Castillo

Publicado el 04 de mayo de 2022 en El Nacional. 

El 8 de mayo de 1942 finaliza la Batalla del Mar de Coral con el retiro de las flotas Aliada (no solo era Estados Unidos (EEUU), sino también Australia) y japonesa. “De esta forma terminó el primer gran encuentro naval que registra la historia, en el que los buques de superficie no intercambiaron un solo disparo”, concluye el informe redactado por el comandante en jefe de la USNavy el almirante Ernest J. King (1944, A Report of Secretary of de the United States Navy). Frase que no se ha dejado de repetir en la historiografía, los documentales y el cine; aunque en este último no conozco ninguna película a diferencia del otro enfrentamiento entre portaviones: Midway (4-7 de junio de 1942). Si el pequeño bombardeo sobre Tokio del general Jimmy Doolitle fue el contragolpe de los Aliados después de Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial (SGM), el primer combate entre portaviones de la historia fue la primera derrota nipona al impedir la realización de la “Operación MO” (plan de invasión de Port Moresby en Nueva Guinea).

Sir Winston Churchill en su obra magna La Segunda Guerra Mundial (1948-56), dedica al tema el capítulo IX “Las victorias navales estadounidenses: El Mar del Coral y Las Islas de Midway” del “Libro III. La Gran Alianza”. Sus palabras iniciales advierten su importancia: “En ese momento se produjeron en el océano Pacífico unos acontecimientos conmovedores que afectaron el curso de toda la guerra”. Y su explicación es la siguiente: “A finales de marzo la primera fase del plan de guerra japonés había sido un éxito tan completo que sorprendió incluso a sus autores”, tal como afirmamos en la serie de artículo que analiza esta ofensiva: su avance fue mucho más rápido que el alemán en Europa.

Churchill señala que el Japón en vez de consolidar lo logrado, optaron después de grandes debates del Alto Mando, por extender el “perímetro defensivo” e incluso con la temeridad de hacerlo en dos áreas separada por miles de kilómetros: el sur frente a las costas de Australia y al norte en Midway y las Aleutianas (archipiélago de Alaska). Las causas de estas decisiones las identifica en “la convicción de que las potencias occidentales no estaban dispuestas a luchar hasta morir”, la victoria de Adolf Hitler en Europa, “la tentación natural del éxito arrollador” y un diagnóstico errado al no tener en cuenta “las fuerzas mundiales en su auténtica proporción”. Concluyendo: “fue cambiar una ventaja bastante fuerte y firme por un dominio extenso y poco rígido, que no estaban en condiciones de defender”. Era tal su ceguera que muchos soñaron con la conquista de Pearl Harbor, Australia y la India (para incluso entrar en contacto con la expansión alemana por el Cáucaso).

El objetivo estratégico de la “Operación Mo” (comandada por el vicealmirante Shigeyoshi Inoue) era el dominio de los mares e islas que bordeaban la costa nororiental de Australia para detener la comunicación directa con Estados Unidos (evitar así la amenaza de desembarcos en el perímetro sur del Imperio nipón). Los medios o tácticas serían el finalizar la campaña de Nueva Guinea al capturar Port Moresby y controlar las Islas Salomón, Samoa, Fiyi y Nueva Caledonia (posteriormente). Las fuerzas de desembarco saldrían de Rabaul de Nueva Bretaña en las Salomón (conquistada por los japoneses el 23 de enero a las fuerzas australianas) la cual se había convertido en una base fundamental desde donde salían bombarderos que apoyaban las campañas en la zona (Nueva Guinea y Salomón). También contarían con la protección de un portaviones ligero (Shoho) y los pesados: Zuikaku y Shokaku (todos acompañados por 6 cruceros y 6 destructores). La isla de Tulagi fue ocupada el tres de mayo y para el diez estaba prevista la invasión de Port Moresby.

La inteligencia de la Marina estadounidense había logrado buena parte de los códigos de comunicación del Japón, de modo que conocían sus planes aunque no totalmente. La comprobación de los mismos se lograba con la acción de submarinos e hidroaviones de vigilancia o exploración. En este sentido la película Battle of The Coral Sea (Paul Wendkos, 1959) resalta este papel al relatar cómo un submarino descubre la flota japonesa y después de caer prisioneros (una parte que es bastante incoherente aunque al menos no usa la tradicional visión racista que se tiene en Hollywood de los japoneses en la SGM, y dato curioso: en ella debuta George Takei), logra escapar y entregar la información. El problema del filme es que posee ese nombre ¡y solo le dedica los últimos cuatro minutos a la batalla con pésimos efectos! Es muy lamentable que no exista una película que reconstruya tan importante hecho cómo se ha logrado con otros. En Air Force (Howard Hawks, 1943) un B17 que participa ficcionalmente en muchos eventos del Pacífico desde Pearl Harbor hasta el Mar del Coral, se encarga de informar de la posición de los barcos nipones de la “Operación Mo”.

El almirante Chester Nimitz (que había sido nombrado comandante de la flota de EEUU en el Pacífico a los pocos días de Pearl Harbor y en marzo del 42 máximo jefe del Pacífico lo cual compartía con el general Douglas MacArthur que estaba centrado en el sudoeste de Asia y el Pacífico); designó al contraalmirante Frank J. Fletcher con dos portaviones (el Yorktown y el Lexington o “Lady Lex” como le llamaban popularmente) y 21 naves más para detener los desembarcos enemigos. Los encuentros se dieron el 7 y el 8 de mayo, el primer día los SBD Dauntless (bombardero en picada) y TBD Devastators (torpederos) hundieron el Shoho. Se detuvo la invasión hasta que una fuerza más poderosa (el Zuikaku y Shokaku que estaban previstos para ello) hundiera la amenaza Aliada. En la madrugada ambos pares de portaviones se buscaban entre sí, en un caso hubo tal confusión que un avión japonés aterrizó en la cubierta enemiga. En la mañana el Shokaku perdió la operatividad de su cubierta por la acción de los Dauntless pero no fue hundido. Al mismo tiempo, los aviones nipones atacaron a sus contrincantes recibiendo la peor parte “Lady Lex” aunque se mantenía a flote hasta que dos explosiones internas hizo que fuera considerado perdido, al final dos destructores amigos lo remataron (en marzo del 2018 un equipo de búsqueda de pecios lo descubrió a tres kilómetros de profundidad).

La consecuencia de la Batalla del Mar del Coral fue la primera derrota del Imperio del Sol aunque a nivel de barcos hundidos (cada una perdió un portaviones) y daños podría parecer que ambas flotas quedaron en tablas. El hecho cierto es que la ofensiva y el cúmulo de victorias japonesas se había detenido. Toda esta zona seguiría en manos de los Aliados y solo los nipones intentarían construir un aeródromo en Guadalcanal para amenazar la comunicación entre Australia y EEUU que era el objetivo inicial, razón por la que en agosto el almirante Nimitz centraría su esfuerzo en arrebatárselos. Los portaviones Zuikaku y Shokaku quedaron tan dañados que no pudieron apoyar la invasión a Midway, nunca sabremos si esto habría hecho la diferencia. A principios de junio analizaremos la más importante batalla aeronaval del Pacífico (Midway) mientras tanto volveremos al Frente europeo, retomando la semana que viene la campaña en la Ucrania ocupada por los nazis.

Imágenes tomadas de: 

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miércoles, marzo 30, 2022

Un giro radical en la Campaña de Bombardeo sobre la Europa ocupada (Mariscal del Aire: Arthur Harris y el bombardeo de zona)

Un giro radical en la Campaña de Bombardeo sobre la Europa ocupada

Publicado en El Nacional y Opinión y Noticias. 

Los nazis entraron en esta guerra bajo la ilusión bastante infantil de que iban a bombardear a todos los demás, y nadie los bombardearía a ellos. En Rotterdam, Londres, Varsovia y medio centenar de lugares más, pusieron en práctica su teoría bastante ingenua. Sembraron el viento y ahora van a cosechar el torbellino. Colonia, Lubeck y Rostock son solo el comienzo (Arthur Harris, Comandante en Jefe del Comando de Bombarderos de La Royal Air Force, junio, 1942).

La anterior frase la dijo el nuevo Jefe del Mando de Bombarderos británicos después de la llamada “Operación Millenium”, en la que más de mil bombarderos destruyeron una parte importante de la ciudad alemana de Colonia dejando 45 mil habitantes sin casa, la noche del 30 al 31 de mayo de 1942. Asumió la frase bíblica del libro de Oseas (8, 7):Porque sembraron viento: torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciera, extraños la comerán”; cómo una expresión de lo que le esperaba al Tercer Reich por haber iniciado la Segunda Guerra Mundial (SGM). La Royal Air Force (RAF), después de dos años de experiencia con pocos resultados alentadores, comenzaba - ¡por fin! - a contar con los medios aéreos (mayor número de bombarderos, en especial los cuatrimotores capaces de llevar más de siete mil toneladas de bombas), tecnológicos (el sistema de radioayuda de navegación GEE para ubicar objetivos en la noche, entre otros) y la aceptación definitiva de destruir la moral del enemigo como la prioridad en la ofensiva aérea.

El 14 de febrero de 1942 el Ministerio del Aire del gobierno del Reino Unido estableció una nueva Directiva para el Mando de Bombardeo de la RAF: iniciar  la ofensiva sobre 14 ciudades alemanas, “centrando los ataques en la moral de la población civil enemiga y en particular la de los trabajadores industriales”, es lo que se conoce como el “bombardeo de área o zona”. El 30 de marzo siguiente, el consejero científico del gobierno: Lord Cherwell (Frederick Alexander Lindemann), le envía al Primer Ministro un informe que será conocido como “Dehousing paper”. Se basaba en el análisis de los resultados del Blitz (bombardeo alemán sobre las ciudades de Gran Bretaña), comprobando que por cada tonelada de bombas quedaban sin hogar entre 100 y 200 personas. De modo que si cada avión de la RAF en su vida útil podía lanzar 40 toneladas, dejaría entre cuatro y ocho mil obreros alemanes sin casa, y a ese ritmo con la producción actual de bombarderos se podía lograr que para finales de 1943 un tercio de la población del Tercer Reich estaría en la calle y su espíritu de lucha (de trabajo en las fábricas) se quebraría. A partir de dicho informe el gabinete le dio prioridad a esta campaña.

El otro gran cambio fue el liderazgo, cuando el 22 de febrero asumía como nuevo comandante en jefe del Mando de Bombardeo el futuro mariscal del Aire: Arthur T. Harris, mejor conocido por la prensa como “Bomber Harris” o por los miembros de la RAF como “Butcher Harris” (carnicero). La frase inicial de nuestro artículo expresa su personalidad decidida, decidida a llevar a cabo lo que muchos consideraban el único medio para lograr que se cumpliera con la condición estratégica de dicha unidad de la RAF. La experiencia previa, junto a todos los informes sobre la eficacia de esta arma (en especial el “informe Butt”, que tratamos en nuestro anterior artículo sobre el tema publicado en esta columna la primera semana de octubre del 2021) confirmaban que solo un avión de cada cinco lanzaba sus bombas en un radio de cinco millas de su objetivo. De modo que intentar paralizar la industria nazi era una tarea extremadamente difícil, en cambio sí era posible el bombardeo de zona. Las implicaciones éticas (humanitarias) son evidentes, y hoy en día siguen produciendo una gran polémica. En 1992 se erigió una estatua al mariscal Harris en Londres (The Strand, Westminster) y a los pocos meses fue pintada de rojo con la palabra “shame”, desde ese entonces se ha discutido su remoción pero los descendientes de los 55 mil pilotos de la RAF que perdieron la vida en la Campaña de Bombardeo lo han impedido.

En marzo el comandante Harris empezó a experimentar con nuevas tácticas (saturación, bombardeo incendiario, etc.) y el uso del GEE. Los pilotos más diestros (después llamados Pathfinders) liderizaban la formación y marcaban el objetivo con bombas incendiarias, y los siguiente al ver la ciudad por los llamas procedían a lanzar su carga explosiva. Primero se atacó la fábrica Renault en la Francia ocupada (3 de marzo), los días siguientes la ciudad industrial alemana de Essen y el más importante fue el puerto de Lübeck el 28 de marzo. En este último se logró la destrucción del 30 % de la ciudad, incluyendo el 80% de su centro histórico, y 25000 personas se quedaron sin hogar. El impacto en los líderes tanto aliados como enemigos fue importante, el mejor ejemplo: el ministro de propaganda nazi: Joseph Goebbels, consideró que de repetirse ataques similares se generaría un daño moral catastrófico en la población. En abril, ante el aumento de la confianza, se intentó un bombardeo de día pero se perdieron siete aviones y de esa forma se confirmó el mantener la política de protegerse con la noche. La Luftwaffe respondería a todos estos ataques con acciones de retaliación en ciudades británicas.

En mayo llegaba el primer contingente de la Octava Fuerza Aérea de los Estados Unidos pero su primer bombardeo será combinado con la RAF en julio y en agosto en solitario, para ese momento esperamos dedicarle un artículo a su aporte y el desarrollo general de la Campaña de Bombardeo en el resto del año 42. Sin olvidar la importante respuesta alemana en la defensa de su territorio y la Europa ocupada. La semana que viene retomamos el Frente del Pacífico y Asia pero a lo interno de los Estados Unidos, cuando se inicia el confinamiento de sus ciudadanos de origen japonés.

 

miércoles, agosto 12, 2020

El 80 aniversario de la Batalla de Inglaterra (I)

El 80 aniversario de la Batalla de Inglaterra (I)

Carlos Balladares Castillo

Un día como mañana (13 de agosto) pero de 1940 se inicia el llamado, por el mariscal del aire y máximo comandante de la Luftwaffe: Herman Göering, “Adlertag” (ataque de las águilas). Desde esa fecha comenzaron una serie de ataques masivos (con casi 2000 salidas diarias, es decir, 1000 aviones en varias oleadas) por parte del ejército del aire del Tercer Reich a los aeródromos británicos. El fin era lograr la superioridad aérea sobre el sureste de Gran Bretaña y permitir de esa forma la operación “Seelöwe” (León Marino): el desembarco y ocupación de las islas. Fue el inicio del período de más intensidad en los combates dentro de la mayor campaña o enfrentamiento aéreo de la historia (hasta la fecha) y que el primer ministro del Reino Unido Winston Churchill la había bautizado, antes de su inicio formal, como “la Batalla de Inglaterra” (10 de julio al 31 de octubre de 1940).

La importancia de la misma para la Segunda Guerra Mundial y nuestro tiempo, es ser la primera derrota de la Alemania de Adolf Hitler. Si la invasión y ocupación de la mayor potencia militar terrestre de Europa: Francia, había significado - tal como explicamos en nuestra serie anterior de diez artículos sobre este hecho de mayo a julio pasado -  el dominio del nazismo sobre el continente y el avance de los sistemas totalitarios sobre las democracias. La victoria británica demostraría que el sistema de libertades no estaba muerto y era capaz de defenderse frente a la mayor máquina de guerra del mundo. Pero incluso se va más allá siguiendo las declaraciones de Churchill y Hitler antes de iniciarse la batalla. El primero afirmaba que de su resultado dependía la supervivencia de la civilización Occidental. Paradójicamente el segundo señalaba algo muy parecido en el sentido de su íntima relación con la “aniquilación total” de alguno de los dos adversarios si se continuaba la lucha (19 de julio).

¿Y qué significó todo esto para Venezuela? Un dato lo dice todo: la refinería de Curazao que era abastecida por los pozos del Lago de Maracaibo, producía el 80 % de la gasolina usada por la Royal Air Force (Fuerza Aérea Británica) en dicha campaña. En palabras del futuro Presidente Isaías Medina Angarita (1941-1945), “El petróleo venezolano fue a los campos de batalla del lado de las democracias”. Agradecemos a los lectores que hayan conservado los testimonios de sus antepasados sobre esta época a través la historia oral familiar, y nos los hagan llegar por medio de las redes sociales (@profeballa). La última entrega de la serie se la dedicaremos a la perspectiva de los hechos desde nuestro país.

Hoy comenzamos una serie de seis artículos sobre la Batalla de Inglaterra porque en los meses de agosto y septiembre se cumplirán 80 años de la etapa más intensa de la misma. Dicha serie está enmarcada en este gran proyecto que comenzamos el primero de septiembre del año pasado para ir explicando la Segunda Guerra Mundial en su historiografía y producción de cine cada vez que se cumpla el ochenta aniversario de un hecho importante (batalla, campaña, etc.) en esta conflagración. Lo primero es este artículo donde se explica su importancia y se da una visión general, para ir poco a poco revisando en los siguientes las principales fuentes primarias desde los que atacan (con sus planes), después los que se defienden y finalmente revisar las interpretaciones dominantes en la historiografía y su relación con el discurso cinematográfico para concluir con sus consecuencias para el mundo y de último el impacto en Venezuela.

En la historiografía y el cine en torno a este episodio el dominio británico es abrumador, y la relación entre ambos ha sido de una perfecta simbiosis. Winston Churchill como protagonista de los hechos y posterior historiador marcó la pauta incluso antes que los eventos ocurrieran. En palabras de Max Hastings (periodista y divulgador histórico): creó la leyenda del pueblo británico capaz de llevar a cabo una resistencia increíble frente al ejército de Hitler, y de esa forma impedir la invasión de Gran Bretaña. Una vez que ocurrieron los hechos (Hitler desiste ante la imposibilidad de lograr la condición previa para la ocupación: la supremacía aérea), Churchill convenció a su pueblo de haber realizado la leyenda. La leyenda consistía además en la heroicidad del pueblo por lograr “solos” (sin apoyo de nadie) lo imposible. Y entre el pueblo estaban los que llamó “the few”: el mando de caza de la RAF. “Never in the field of human conflict was so much owed by so many so few” (nunca en el campo del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos).

La historiografía y el cine, pero en especial la primera se debate constantemente en la comprobación o no de esta leyenda. En el documental de origen británico que ofreció Netflix en noviembre del año pasado (2019): Greatest events of World War Two in colour, en el capítulo respectivo se entrevistan a un grupo de historiadores (todos del Reino Unido) como James Holland; y a pesar de advertir que no fueron ni tan “solos” ni todo el peso estaba en “the few”, concluyen que sus protagonistas desde las autoridades hasta el pueblo fueron héroes que cambiaron la historia.

lunes, marzo 13, 2017

La primera película que gano el Óscar fue sobre la Primera Guerra Mundial: "Wings" (1927). Crónicas cinéfilas.


La imagen puede contener: exterior"Wings" (W. Wellman, 1927) fue la primera película en ganar el Óscar en la máxima nominación. A pesar de centrarse en la aviación en la Primera Guerra Mundial, nunca la había visto hasta hoy. Sin duda sus efectos me parecen excelentes, al combinar escenas donde usan maquetas, otras con aviones reales e imágenes donde el piloto en la cabina es lo central. Está en el orden de las películas épicas, que muestran a los alemanes como malvados y a los estadounidenses como los héroes que permitieron cambiar el rumbo de la guerra. Este es el contexto donde se da un triángulo amoroso, aunque termina por resolverse por una cuarta. De alguna forma me hizo pensar, cambiando lo cambiable, en "Pearl Harbour" (M. Bay, 2001). La historia no desarrolla con detalle aspectos relativos al combate o la pasión por la aviación, pero sí - como era común en la época y en el cine de Hollywood - la historia romántica de los protagonistas, y resalta la gran tragedia que representa la guerra por lo cual hace del sacrificio algo mucho más admirable. No se puede hablar de una película propiamente antibelicista, es más, no se percibe crítica alguna sino la aceptación del destino. 

Mi puntuación: 7/10.
Clasificación: cine mudo, género: bélico, PGM, aviación, romántica.

jueves, marzo 09, 2017

"Twelve o'clock high" (1949) o "Almas en la hoguera". Crónicas cinéfilas.

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"Twelve o'clock high" (Henry King, 1949) no es lo que uno piensa, en especial los que somos fanáticos de la aviación. Las escenas con aviones (B17) no pasan de 20 minutos (aunque son reales, pero malo que nos quieran engañar haciendo pasar los cañones de un Thunderbolt por los de un FW 190). Creo que hasta ahora en ese sentido nada ha superado a "Memphis Belle" (Michael Caton-Jones, 1990) aunque esperamos que la serie que nos tiene prometida Tom Hanks la supere con creces. Pero nos mantiene interesados aunque sea por el hecho de desarrollar todo lo relativo al liderazgo de un grupo de bombaderos de la octava fuerza áerea. Gregory Peck no tiene una de sus mejores actuaciones, a diferencia de Dean Jagger el cual por cierto gana un Óscar por mejor actor de reparto con esta película (1950) (la película ganó otro Òscar pero en sonido). En todo caso, los que nos apasiona la IIGM y en especial la aviación de este período pasamos un buen rato. 

Pero en su época debió causar un gran impacto porque una década después se desarrolló una serie basada en la película con tres temporadas. No sé si en Venezuela la pasaron. 

Mi puntuación: 6,5/10. 
Clasificación: género bélico (IIGM), Campaña de bombardeo sobre Europa (EEUU).

viernes, marzo 03, 2017

"The eternal zero" (2013) o "Kamikaze" Crónicas cinéfilas.

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La quería ver desde hace tiempo.
¿Es el terrorismo suicida actual los mismo que un kamikaze del Japón de la Segunda Guerra Mundial?, discuten unos jóvenes japoneses en un momento de la película.

La película trata de dos nietos de un ¿as? (no lo aclaran) de la Fuerza Área japonesa de la SGM que no conocen de la vida de su abuelo e inician una investigación historiográfica realizando entrevistas a todos los que lo conocieron pero también lectura de fuentes primarias y secundarias (esto no lo dicen pero quiero imaginarlo al ver al chamo metido en la biblioteca y usando escritos de la época que le ofrecen los testigos-protagonistas). Al principio todos dicen que era un cobarde porque buscaba sobrevivir, tenía la mayor precaución en cada combate. Y hablaba de vivir para su familia. De igual forma era crítico de algunas acciones por ser arriesgadas o inútiles. Pero poco a poco se va descubriendo que era un gran héroe. En este sentido es una película épica pero crítica de la guerra, aunque no deja de valorar el nacionalismo y honor de los pilotos. 

Toda la reconstrucción en computadora es perfecta. Los combates aéreos excelentes. Nos habría gustado que se dedicaran más a esto y no tanto a cada entrevista que hacían. 

Mi puntuación: 6,5/10. 
Clasificación: género bélico, subgénero: IIGM: aviación militar, perspectiva japonesa, ficción histórica.

martes, febrero 14, 2017

"The Blue Max" (John Guillermin, 1966) una de las mejores películas de combate aéreo. Crónicas cinéfilas.


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"The Blue Max" (John Guillermin, 1966). La última vez que la vi fue hace más de diez años y había olvidado lo buena que es. Supera con facilidad a "Flyboys" (Tony Bill, 2006) la cual por cierto me parece sumamente frívola siempre cayendo en los estereotipos: tan malos los alemanes y tan buenos los franceses y estadounidesenses, y al "El barón rojo" (Nikolai Müllerschön , 2008) que también cae en lo mismo pero catalogando a Richthofen como un antibelicista. 

Acá los combates aéreos tienen el protagonismo en el deseo del protagonista por lograr las 20 victorias que le darán la Blue Max. 

Mi puntuación: 7,5/10.
Clasificación: Bélico, Primera Guerra Mundial, Frente Occidental, Guerra aérea, Bando alemá

lunes, julio 04, 2016

El último aviador vivo que conoció a Carlos Meyer. Entrevista con el Sub.Ten. José de Jesús Sánchez Carrero por Clemente Balladares

El último aviador vivo que conoció a Carlos Meyer

Entrevista con el Sub.Ten. José de Jesús Sánchez Carrero

Caracas, 21 de Mayo de 2005.

CBC: Sr. Sánchez ¿Cómo entró en esa primera aviación militar venezolana?
JdJSC: Yo estudié en una escuela militar en Francia, porque soy huérfano de guerra* y como tal tenía derecho a que el gobierno francés me diera instrucción hasta los 18 años de edad. Estuve seis años estudiando y para el año 1928 regresé a Venezuela. El gobierno nacional me reconoció mis estudios y me ascendieron a Sub-Teniente. Inicialmente quería entrar en la aviación, pero el General Gómez no quiso.
            Entonces me enviaron a la Escuela Militar para que enseñara a los cadetes, eso duró pocos días, ya que el 7 de abril de 1928 hubo una conspiración contra Gómez y el general mando a cerrar la Escuela. Se me envió al Ministerio de Guerra y allí me enteré que el gobierno había comprado aviones Breguet 19 y Morane Saulnier, junto a la llegada de dos instructores franceses: un piloto y un mecánico. Por ello le mandé a decirle al Gen. Gómez que esos individuos necesitaban un interprete y el general dijo que sí. Pero en realidad para lo que serví fue de “intrepito”.

CBC: Cuénteme un poco sobre esos primeros años en la aviación.
JdJSC: Éramos poco más de una decena de pilotos y un grupo algo mayor de mecánicos y personal de apoyo. Una familia. A los mecánicos el gobierno les alquiló una casa grande en Maracay y los pilotos vivían por su cuenta fuera de la base.
            En octubre de 1931 tuve un accidente en un Morane 147 y volví a volar como al año. Pero ya no era el mismo, a pesar que no quedé lisiado, las secuelas del golpe me impedían ver bien y sufría de mareos constantes hasta 10 años después.

CBC: ¿Cuando conoció al teniente Carlos Meyer Baldó?
JdJSC: No recuerdo exactamente la fecha, pero fue como al año de mi accidente. Llegó como usted horita, de repente apareció, aunque se nos había notificado que venía un nuevo instructor venezolano que había servido con la aviación alemana durante la guerra en Europa. Apareció vestido de teniente y empezó a volar.

CBC: ¿Cómo era el teniente Meyer?
JdJSC: No era un hombre robusto. Ni muy delgado, ni muy grueso. De estatura media como entre 1,65 a 1,70 metros. Tez blanca y ojos azules. Siempre estaba uniformado. Hablaba el castellano sin acento alguno, un español muy fluido y neutro.


Lo veíamos por las mañanas, volaba y se iba. Aunque mientras discutíamos los vuelos, tomábamos café, “nos mamábamos el gallo”, esto y el otro; él a pesar de ser simpático, se mantenía algo distante y retraído. No compartió mucho con nosotros, incluso ni a estas comidillas. Quizás porque no conocía a ninguno. Sí sabíamos que Florencio lo había metido a la aviación y que venía de la Escuadra de von Richthofen. El generalmente tomaba su carro y se iba para Caracas donde tenía muchos amigos.

CBC: ¿Nunca hablaron de la Guerra?
JdJSC: Jamás. Era como el tema político, no era conveniente.

CBC: ¿Usted llegó a volar el Stearman donde cayó Meyer?
JdJSC: Sí como no, era uno sólo y lo volé muchas veces, era agradable. Pero como avión viejo lo volaba con cuidado, no hacía morisquetas. A ese Stearman le tenía miedo. Cuando yo tenía un buen avión lo gozaba, de lo contrario era muy prudente.

CBC: ¿Vio la caída fatal del teniente Meyer?
JdJSC: Yo estaba con un grupo cerca de los hangares y el patio enorme donde esperábamos nuestro turno para volar. Vimos que estaba haciendo unas acrobacias, cuando de repente se le partió el ala de arriba y entró en una barrena incontrolable. Fue una temeridad de él, aunque Meyer Baldó quizás no sabía que el avión era tan viejo y frágil; ya que no conversaba mucho con nosotros.

CBC: ¿Participó en el entierro de Carlos Meyer?
JdJSC: No pude ir ya que estábamos de tareas en Maracay. Su cuerpo lo llevaron inmediatamente a Caracas y una delegación de mayor rango fue asignada.

CBC: Finalmente Sr. Sánchez ¿Qué es para usted volar?
JdJSC: Un placer muy grande, fue una de las mejores épocas de mi vida.

_________________
* El padre del ST Sánchez (de igual nombre) luchó en el 3er. Regimiento de la Legión Extranjera, pereciendo en combate el 15 de septiembre de 1918.

miércoles, diciembre 09, 2015

La guerra de Corea y el fin del racismo en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos



Afroamericanos en la Guerra de Corea
Autor: Clemente Balladares Castillo
Este conflicto entre 1950 y 1953 logró ver la aceptación definitiva de los negros en las filas armadas de los Estados Unidos con un grado menor de racismo y más actos de valentía en combate. Por supuesto que siempre será de mayor fama y precedente los aviadores de Tuskegge durante la Segunda Guerra Mundial, a quienes el cine los ha glorificado en dos taquilleras películas. Sin embargo es válido también recordar a los afroamericanos quienes pelearon en la Contienda Civil y en la Primera Guerra Mundial. 


El caso más destacado en Corea fue el del alférez Jesse Leroy Brown nacido en el pueblito de Hattiesburg que queda al estado sureño de Misissipi el 13 de octubre de 1926. Su padre era empleado de un almacén y su madre una maestra de escuela, tuvieron 5 hijos y una hija. Aparte de su ascendencia humilde le tocó vivir en su infancia la gran depresión de los años 30s. Cuando su padre perdió el trabajo por esos años debió laborar como aparcero cosechando maíz y algodón.


A los 6 años su padre lo llevó a una exhibición aérea lo cual influiría en su vocación, otra dato interesante de su juventud es que la familia  era bautista y cantaba en el coro de su iglesia. En su adolescencia Jesse fue repartidor de periódicos donde leyó las noticias sobre los aviadores negros en la Segunda Guerra Mundial lo que lo impulsó aún mas para escribirle al presidente Roosevelt sobre el tema, obtuvo respuesta de la Casa Blanca. Su educación fue en la escuela segregada de Eureka donde destacó como estudiante y jugador de baloncesto. En 1944 fue a la Universidad de Columbus en Ohio pero al campus segregado donde estudio ingeniería Civil. Dos años después probó suerte en el Programa de Entrenamiento de Cadetes de la Aviación de la Armada Americana el cual para esos años ya no tenía selección por raza sino por meritos académicos. En 1947 fue una de los 14 negros entre un grupo de 5600 cadetes, ese mismo año fue el primer afroamericano aviador naval de los Estados Unidos. Al año siguiente se casó en secreto debido a las regulaciones de la armada y comenzó a volar desde portaviones, obtuvo sus alas y la Prensa Asociada le dedicó un artículo con fotografía en la revista Life, a finales de 1948 nacía su hija Pamela Elise.


Para el año previo a la Guerra de Corea fue asignado al escuadrón VF32 a bordo del portaviones USS Leyte. Cuando comenzó el conflicto de 1950 el buque  estaba en el Mediterráneo, y la orden de partir a esa península llegó en agosto. El portaviones salió del estrecho de Gibraltar atravesó todo el Océano Atlántico, cruzó el canal de Panamá y de allí todo el Pacífico alcanzando Corea el 8 de octubre y así unirse a la Fuerza de Tarea número 77 que constaba de 16 barcos entre ellos el otro portaviones USS Philipine Sea. Al quinto día de su llegada con 24 años ya estaba asignado a misiones de apoyo de bombardeo en tierra a las acosadas divisiones de las Naciones Unidas y Corea del Sur. A finales de noviembre cuando los defensores logran retomar el control de la invasión por parte de Corea del Norte, China entra al conflicto con cientos de miles de tropas haciendo nuevamente que el sur retroceda. Una de las maneras de evitar que 15 mil tropas estadounidenses no fuesen rodeadas por los chinos era mediante artillería y la aviación, por ello el escuadrón VF32 realizaba decenas de misiones de apoyo.


El 4 de diciembre Jesse y 5 aviones Corsarios F4U4B debían apoyar al cuerpo de Marines cerca del Embalse Chosin. Brown despego del Leyte a la 1:38pm junto al  capitán Dick Cevoli, el teniente George Hudson, el alférez de Bill Koenig, el alférez Ralph McQueen y el alférez Thomas J. Hudner, Jr., quien era el compañero de ala de Jesse. Los nombres códigos eran Iroquois, siendo Brown en numeral 13. Volaron media hora hasta el gélido paisaje de la zona de combate entre Yudam.Ni y Hagaru-ri, al llegar descendieron hasta 200 metros de altura con la idea de atacar tropas chinas por tres horas en caso de ser necesario. No avistaron enemigos aunque si se sentían detonaciones y disparos cercanos, Koenig le dijo por radio a Brown a las 2:20pm que parecía perdía combustible, quizás debido al fuego de armas ligeras escondidas en la nieve. Al rato Jesse sintió una baja en la potencia y dificultades para controlar su avión, desprendió los dos tanques externos, lanzó los cohetes e intento un aterrizaje en un claro cubierto de nieve entre las laderas de las montañas vecinas. Al tocar tierra el impacto no fue nada suave destrozando casi todo su Corsario pero sobreviviendo, solo que su pierna queda atrapada en la parte de la cabina colapsada durante el choque. Desde arriba sus compañeros pensaron que había muerto, pero agitó sus brazos en señal de vida. Estaba en Somong-ni a 24 kilómetros detrás de las líneas chinas y a 10 grados centígrados bajo cero.


El capitán pidió ayuda por radio y circundaron la zona para evitar se acercara el enemigo, en camino venia un helicóptero de rescate HO3S-1. El avión de Jesse comenzó a humear y se veía que Brown no lograba salir de la cabina. Su compañero Thomas decidió aterrizar para ayudarlo, logró hacerlo con mejor toque de tierra y corrió al lado de Jesse, lo primero que hizo fue intentar apagar el pequeño fuego con nieve y liberar a su compañero. Brown se quejaba de fuertes dolores y se desmayaba a ratos. El helicóptero llegó pero su personal tampoco logró sacar a Jesse ni apagar las llamas del motor durante 45 minutos de esfuerzo incluso destrozando con un hacha parte de la cabina. Pensaron hasta en cortarle la pierna a petición del propio Jesse antes de desvanecerse por última vez, no obstante alcanzó a decir: “dile a Daisy que la quiero”. Se acercaba la noche con la orden de no volar de noche y debieron dejar el cuerpo del alférez Brown. Al día siguiente Thomas pidió regresar pero ya las fuerzas chinas estaban sobre el área y tenían la orden de bombardear con napalm toda el área, solo les quedó a los pilotos rezar por radio un Padre Nuestro en grupo vía radial. Jesse es considerado el primer oficial de la US Navy caído en la Guerra de Corea… y era además afroamericano.


Póstumamente fue condecorado con la Cruz de Vuelo Distinguido, el Corazón Purpura y la Medalla Aérea, a Thomas Hudner se le dio la más alta distinción de Norteamérica, la Medalla de Honor del Congreso que le fue entregada por el presidente Harry Truman. 


En 1973 un fragata de la Armada fue bautizada con su nombre, su serial es la FF1089 siendo el primer buque de la US Navy con nombre de un negro, a la ceremonia asistieron su viuda e hija, y su compañero Thomas. En julio de 2013 el alférez Hudner visitó Corea del Norte e intentó por última vez sin éxito de localizar los restos de Jesse Leroy Brown.



Las noticias de Brown inspiraron a otro joven afroamericano pero en el cuerpo de Marines de nombre Frank Petersen. Frank se graduó en 1952 de aviador y había nacido hace dos décadas atrás en Topeka (Kansas), De origen humilde e igual que su raza había sufrido las humillaciones de la segregación pero confiado de salir adelante, logró su carrera militar siendo el primer negro en ese cuerpo de infantería aérea. En octubre de ese año hizo su primera misión de combate volando la versión AU1 del Corsario hasta alcanzar 64 vuelos hasta el fin del conflicto en 1953 para el escuadrón VMA-212 de las Gatos Diablos. Su grupo operaba desde bases en tierra en Corea del Sur específicamente el aeropuerto K6 en Kimpo. Durante sus dos giras de combate Frank dijo que el racismo no existía en la milicia americana, terminó esa guerra con la Cruz de Vuelo Distinguido para luego actualizarse en los jets, volar Phamtoms en Vietnam donde fue derribado aunque logró ser rescatado y galardonado con el Corazón Purpura. Continúo su carrera hasta llegar a ser el primer general afroamericano de tres estrellas. Murió el 25 de agosto de 2015 a los 83 años.


Finalmente el otro aviador negro en el conflicto coreano fue William Earl Brown. Nacido en el
barrio neoyorkino del Bronx en 1927 estudió en Nueva Jersey para luego ir luego a la Universidad de Pensilvania en 1949 donde se graduó, sin embargo escogió la carrera militar dos años más tarde en la Base de la Fuerza Aérea Craig de Alabama donde aprendió a volar en el F80 antes de ir a Corea con el Escuadrón de Intercepción 334 cuyo símbolo sobre sus Sabres F86 era un gallito con guantes de boxeo. Allí voló junto a los grandes ases como James Jabara, Manuel Fernández y George Davies. Con ellos realizó 125 misiones de combate entre 1952 y el final de la guerra sin tener victorias aéreas aunque si algunos combates contra Mig15 sin ser herido o derribado. Fue compañero de ala de Frederick "Boots" Blesse, de él Will dice que era muy rápido y costaba seguirlo para protegerlo. Una vez Bleese aplicó los aero-frenos al perseguir muy cerca a un Mig y Bill se sobrepasó tanto que alcanzó el costado enemigo del norcoreano viendo  directo a la cara de su enemigo, pensó que pudo haber sido la víctima, pero esa fue la victoria número 10 del famoso as. Posteriormente fue a Vietnam donde voló Phamtons desde 1966 hasta 1969. Luego de servir administrativamente se retiró en 1984 con el grado de General y aún vive a sus 88 años de edad en Washington, donde sigue casado con tres hijos y tres nietos. Es guía voluntario del Museo del Aire y del Espacio ubicado en esa ciudad.

Fuentes Wikipedia y Legion Magazine 149(3)
D´angina,J. 2014. Vought F4 Corsair. Osprey Publ. PDF
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