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domingo, junio 14, 2020

El historiador Tomas Straka nos habla de los grandes aportes a la historiografia de Don German Carrera Damas en sus 90 años


Los noventa de Don Germán, o la larga pasión por la libertad

POR Tomás Straka  

Prodavinci, 14/06/2020

Germán Carrera Damas fotografiado por Roberto Mata

Entre 1958 y 1969 Germán Carrera Damas cambió para siempre la historiografía venezolana.  Fueron once años de producciones vertiginosas: cuatro grandes estudios que hoy se consideran clásicos, al menos seis libros que compilan artículos académicos y ensayos, muchos de ellos también clásicos en la actualidad; varias decenas de otros textos para la prensa y revistas especializadas, sus famosísimos trabajos escritos en coautoría con los alumnos sobre problemas historiográficos, y todo eso liderando la renovación de los estudios históricos en la Universidad Central de Venezuela.    

Haber escrito uno solo de aquellos libros, ya sería bastante para cualquier historiador. No puede decirse que fue el único exponente de aquella “revolución historiográfica” que tuvo como epicentro a la Escuela de Historia de la UCV, pero su capacidad de trabajo, y sobre todo el talento para ver nuevos problemas, para demoler verdades consagradas, para replantear todo lo que habíamos venido pensando hasta el momento, hacen de él un fenómeno excepcional. Si hoy celebramos sus noventa años y lo reconocemos como uno de los grandes historiadores de América Latina, es debido a ese trabajo, vertiginoso en los años sesenta, pero sostenido hasta la actualidad. A la pasión sistemática, radical, generosa, por la libertad. Por pensar sin las ataduras de los ídolos de los viejos mitos. Por liberarnos, como él lo hizo, de las ideas totalitarias. Por construir, como sigue haciendo, una sociedad en la que todos tengamos los mismos derechos, vividos en libertad.  

Don Germán, como le decimos con cariño y profundo respeto, alcanza las nueve décadas de vida con la misma pasión del veinteañero que en 1958 regresó de su exilio y tocó las puertas de la oficina de Juan David García Bacca, entonces decano de la Facultad de Humanidades y Educación en la UCV. Aquel muchacho ya traía dos plantes en la cabeza: escribir la historia de Venezuela con criterios científicos, y contribuir a la modernización del país. Un compromiso doble, que se mantiene sesenta años después. Estudiar la historia tiene sentido en la medida en la que contribuye a vivirla, o mejor: a construirla. Pero precisamente por eso hay que ser tan cuidadoso al escribirla, ser tan crítico, tener tanta precaución con las manipulaciones y las falsificaciones. 
 
Como todo proyecto político y social se alimenta de una visión de la historia, que justifica su diagnóstico de la sociedad y el destino por el que alega luchar. Las tentaciones que al respecto tienen los historiadores militantes son muy grandes, a veces tanto como puede serlo el Estado y sus recursos. Inventar mitos, callar verdades incómodas, construir ídolos, torcer los hechos, son sólo algunos de los recursos con los que la historia se vuelve ideología en muchos libros, discursos políticos y sobre todo aulas de clase. Y si eso ha tendido a ser así en todas partes, cuando se trata de movimientos basados en ideas historicistas, es decir, en la convicción de que es posible identificar un sentido en la historia, como es el caso del marxismo, las tentaciones de manipular son todavía más altas. Para el historiador militante comunista es un verdadero problema cuando las evidencias no indican que las cosas van hacia el socialismo.  

El joven Carrera Damas que regresa a Venezuela tras la caída de Marcos Pérez Jiménez, es todavía un historiador militante. Un comunista. Pero uno que empieza a tener dudas. Uno en el que la libertad se está posicionando como valor fundamental. Los diez años anteriores, que fueron los que separaron su graduación de bachiller de la de historiador, lo habían dotado de una formación política e intelectual privilegiada, en promedio superior a la de los comunistas locales.  Y no sólo por la preparación académica. Primero, estaba su familia. Los Carrera, aunque no eran ricos, formaban parte del pináculo letrado del Oriente venezolano. Uno de sus tíos abuelos había sido el padre Jesús María Guevara Carrera, historiador y escritor eclesiástico de principios del siglo XX.   

En 1948 la familia se establece en París. Germán, que acababa de graduarse de bachiller en el liceo Fermín Toro, hará de aquella ciudad uno de sus sitios entrañables y del francés, que lo habla casi como un nativo, una segunda lengua materna. En París explora su vocación en La Sorbona y en la L’École libre des sciences politiques. Ni el Derecho ni la Geografía, las dos carreras escogidas, lo convencen. No obstante, entra también entonces en su otra gran escuela de formación: el Partido Comunista Francés. Asignado a la célula de los ferroviarios, le tocó compartir labores nada menos que con Tristan Tzara.  Estar en La Sorbona y en una de las Grandes écoles, compartir con Tzara, presenciar las turbulencias de las la IV República Francesa, y además hacerlo desde uno de los partidos más grandes y lleno de figuras de Europa, son experiencias que ampliaron enormemente la formación recibida en la ya de por sí muy culta casa.  

Pero estalló la Guerra de Corea, había un temor genuino de que desembocara en una tercera guerra mundial y, como muchas, la familia Carrera decide poner mar de por medio con Europa.  La experiencia europea del último medio siglo aconsejaba hacerlo. Venezuela no era una opción porque ya Germán está fichado de comunista, por lo que la opción es México. Aquello fue el encuentro definitivo con su destino y con su nación. Casi pudiéramos decir que sin la guerra de Corea tal vez hubiéramos perdido al gran historiador latinoamericano que es Carrera Damas, y en su lugar hoy celebraríamos los noventa años de un gran historiador francés nacido en Cumaná.  

El joven Germán, que ya había comprendido que lo que quería estudiar era Historia, se inscribió en la Universidad Nacional Autónoma de México, y al mismo tiempo consiguió un trabajo como asistente de investigación en el Colegio de México. Es aquella una época dorada de la maquinaria cultural de la Post-revolución. El COLMEX, el Fondo de Cultura Económica, los grandes intelectuales están haciendo vida allá. Daniel Cosío Villegas, Alfonso Reyes, Wenceslao Roces, del que llega a ser buen amigo, José Gaos, José Miranda: ese es el nuevo universo en el que el joven Germán se forma como historiador. Pero en México hay también otro hito en su formación: un importante exilio venezolano. Entrar en contacto con los desterrados del Partido Comunista de Venezuela, en especial con los hermanos Gustavo y Eduardo Machado, colaborar con su periódico, Noticias de Venezuela, fue el ingreso de Germán a la política venezolana. Tanto, que cuando se enteró de la caída de Marcos Pérez Jiménez, hizo lo que probablemente no ha vuelto a hacer en su vida: entregó su tesis en la UNAM tan rápido como le fue posible, sin someterla a las revisiones a las que suele depurar sus trabajos; recogió sus cosas y compró un boleto para regresar a su país.  

Pero una cosa es el entusiasmo por investigar la historia venezolana y luchar por la revolución proletaria mundial, y otra tener claro de qué se puede vivir mientras tanto. Germán sabe que la Universidad Central de Venezuela ha venido ampliándose en carreras e infraestructura.  Ve en ella una oportunidad, pero no tiene contactos en la institución. Así, le pide ayuda a Alfonso Reyes, patriarca de las letras hispanoamericanas y gran artífice del Colegio de México. Reyes está muy comprometido con las luchas y el exilio venezolanos (tanto, que en el Colegio se las ingeniaron para poder darle trabajo a pesar de sólo contar con una visa de estudiante), y le da una carta de recomendación: que se la entregue a García Bacca, Decano de la Facultad de Humanidades y Educación, figura prominente de los transterrados de la República Española en México, al que había contratado la UCV. García Bacca queda sorprendido. Si Don Alfonso se atreve a recomendar a este muchacho es por algo. Y decide darle una oportunidad.    

Por aquella época el departamento de Historia de la carrera de Filosofía y Letras se convertía en Escuela de Historia, bajo la dirección de J.M. Siso Martínez. Había una democracia que consagraba la libertad de pensamiento, la autonomía universitaria y además garantizaba buenos sueldos y recursos para la investigación. Era el momento y era el lugar para que el joven Germán desplegara toda su energía. Aunque aún es un historiador del Partido Comunista, en su consciencia la libertad (de la que Siso Martínez fue tan celoso), terminó de abrirse camino. Con Tzara ya había discutido sobre el Decreto Zhdánov y la imposición del realismo socialista. Tzara se preguntaba si uno de los fundadores del dadaísmo estaba en el lugar correcto siguiendo directrices de Moscú. En México, a contracorriente de los otros comunistas, sintió rechazo por la invasión soviética a Hungría. Ya en Venezuela descubre que Siso Martínez, uno de esos detestados adecos, a los que los comunistas ven como la encarnación de la traición reformista y pequeñoburguesa, es un intelectual capaz, sensible y con gran apertura al pensamiento de los demás. De hecho, es su inesperado aliado en el proyecto de crear otra historiografía. ¿Será que el democratismo peqeñoburgués no es tan malo? Pero la gota que derramó el vaso fue la orden del Partido de no publicar nada sin antes pasar por su revisión.  

Carrera Damas decidió no convertirse en una figura patética como Tzara o Picasso, que pusieron su talento a la disposición de hombres como Stalin y Zhdánov. Tal vez no lo pensó con esas palabras, pero fue lo que hizo. Dejó la militancia y utilizó su libertad, la libertad que se les ofrecía a todos los venezolanos con la democracia, para hacer una gran revisión de su historia.     Pero para eso, antes que nada, había que saber qué se había escrito, hacer un balance, buscar las raíces de lo que dábamos por verdades históricas. Tal fue la base de los cuatro grandes libros que producirá en los siguientes diez años: el primer tomo de la Historia de la historiografía venezolana (1961, los otros dos aparecerían en los siguientes treinta años); «Estudio preliminar: Sobre el significado socioeconómico de la acción histórica de Boves», que está en el primero tomo de los Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1800-1830) (1964, en 1972 aparecerá como un libro aparte);  “La crisis de la sociedad colonial”, aparecida como introducción a la compilación de documentos de los realistas publicada en los tomos IV, V y VI del Anuario del Instituto de Antropología e Historia de la UCV (1967, después saldría como un libro aparte en 1983); y finalmente El culto a Bolívar: esbozo para un estudio de la Historia de las ideas en Venezuela (1969).  

Aquello simplemente terminó de demoler las visiones tradicionales de nuestra historia. No es que no hubiera habido antecedentes. José Gil Fortoul, cuya lectura como adolescente fue clave para formar su vocación de historiador, Laureano Vallenilla-Lanz y Caracciolo Parra-Pérez, con quien llegó a entablar amistad, habían abierto un camino. Pero fuera de ellos no había demasiado más. En el prólogo a la Historia de la historiografía venezolana propuso el esquema general de nuestra historiografía. Aún hoy es una de las primeras lecturas que debe hacer cualquiera que quiera formarse como historiador o tener al menos una idea del quién es quién de nuestros historiadores. Lo de Boves fue una respuesta a ciertos marxistas que querían verlo como un antecedente glorioso del agrarismo y una tentativa revolución socialista venezolana. No, aunque lo de Boves en efecto expresó las tensiones de la sociedad y sus luchas, no fue un programa revolucionario, nos dice Carrera Damas después de revisar toda la documentación disponible.    

La Crisis de la sociedad colonial cambió de arriba a abajo nuestra idea de la independencia.  Hubo, como no, grandes hombres. Y también grandes ideas. Pero aquel proceso fue básicamente la expresión de una profunda crisis en el orden social. La guerra fue solo una de sus manifestaciones, por lo que no puede agotarse en ella su estudio. Y las tensiones sociales no se pueden despachar con la simplificación de clases dominantes y dominadas. Cada clase tenía sus intereses y tenía una agenda propia para luchar por sus ideas de libertad e igualdad. Eso incluía también a los grandes olvidados: los realistas.   

Pero la gran obra fue, de lejos, El Culto a Bolívar. Aunque no fue la primera vez que se señalaba la relación enfermiza de la sociedad venezolana con la figura del Libertador, Carrera Damas trató de identificar sus mecanismos internos, cómo se construyó una ideología para legitimar el Estado o los diferentes movimientos políticos, que poco o nada tienen que ver con lo que Bolívar pensó. Pero no se trata de reivindicar al pensamiento bolivariano como una verdad definitiva e impoluta, pervertida por malos exégetas.  Bolívar debe ser tratado con el mismo sentido crítico que cualquier otro hombre. No es un dios al que hay que defender. Es la manipulación la que se señala. Aquello fue como un bombazo en medio de la sociedad venezolana. Una de las rebeliones más grandes a una fe establecida de las que se tenga noticia. Llovieron las críticas.  Cundió la indignación. Hubo cartas solicitándole al rector de la UCV que se le removiera de su cargo. Pero estábamos en democracia, en la UCV se respetaba la libertad de pensamiento y del rector Jesús María Bianco en adelante, salieron en defensa de Carrera Damas. Nadie en aquel momento podía imaginarse hasta qué punto aquel fenómeno que dibujaba el libro daría de qué hablar.  

Para la década de 1970 ya es Carrera Damas una figura central en el mundo cultural venezolano. Se ocupa de muchos temas y aún produce un par de clásicos más, como Una nación llamada Venezuela (1980), uno de sus libros más editados y leídos; los estudios que reunió en Venezuela: proyecto nacional y poder social (1986), El dominador cautivo: ensayos sobre la configuración cultural del criollo venezolano (1988) o Aviso a los historiadores críticos (1995), un tratado sobre teoría y metodología de la historia extraordinario.  Pero es sobre todo un momento en el que sus servicios son requeridos por el Estado en otro nivel. Convocado para formar parte de la COPRE y, tras su jubilación en la UCV, para ingresar al servicio diplomático, cada vez más sus reflexiones se fueron decantando por la crisis de la democracia y por la necesidad de reformar el Estado. Al mismo tiempo, la UNESCO lo nombró presidente del comité académico de la Historia General de América Latina (1999, nueve tomos), así como miembro del comité para la segunda edición de la Historia del desarrollo científico y humanístico de la humanidad.  

El proceso político que arrancó en Venezuela en 1999 avivó sus temores por el destino de la democracia, así como su pasión por la libertad. A los setenta años el profesor y embajador jubilado, multiplicó su trabajo. En Venezuela, teme Carrera Damas, no sólo se está demoliendo la democracia, sino ya en sí la república, y algo hay que hacer al respecto. Así, como si todo lo hecho hasta el momento no hubiera sido suficiente, ha producido desde entonces una serie de trabajos muy importantes: “La larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia” (1998), Fundamentos históricos de la sociedad democrática venezolana (2002), El Bolivarianismo-Militarismo, Una ideología de reemplazo (2005), Colombia 1821-1827: aprender a edificar una república (2010) y Rómulo histórico (2013). Muy activo en la política, escribió un conjunto de “Mensajes Históricos”, difundidos por la red, en los que analizaba y difundía problemas del momento. Muchos de ellos fueron recogidos en Recordar la democracia (mensajes históricos y otros textos), aparecido en 2006. Junto a eso, el gastrónomo que también es, le permitió publicar una crónica sobr

Es una etapa en la que ingresa como Individuo de Número a la Academia Nacional de la Historia, y como correspondiente a la colombiana y la mexicana. Su preocupación por la democracia lo ha llevado ha profundizar en el estudio de la figura de Rómulo Betancourt, cuyas reflexiones sobre la democracia, encuentra cada día más vigentes y útiles para atender la realidad venezolana. Es presidente de la Fundación Rómulo Betancourt, desde donde impulsa una intensa actividad pedagógica e investigativa. Acaso para asombro de aquel muchacho que trabajaba con Gustavo Machado en México, es hoy uno de los mayores especialistas en el pensamiento de Betancourt.   

Buscado por los jóvenes, sobre todo los políticos, que requieren de su consejo, Don Germán llega a los noventa años con la pasión y el compromiso intactos. Su agenda de charlas, clases y reuniones apenas ha disminuido. Tiene proyectados varios libros. No es casual que el último que ha aparecido para este momento, Historia prospectiva (2018), no esté dedicado al pasado, sino francamente al futuro. Desde su primer escrito, la historia ha sido para él una herramienta de porvenir. Y pocas veces el porvenir le ha ocupado más que ahora.  Sabe que el camino de la libertad es largo y escarpado, por lo que con todo su enorme talento contribuye a que su sociedad lo corone con satisfacción. 

¡Gracias Don Germán por todo lo que ha hecho por la historia, por Venezuela, pero sobre todo por la libertad!

jueves, febrero 07, 2019

El amigo y colega el historiador Isaac López asume la dirección de "Presente y Pasado", la revista de la Escuela de Historia de la ULA


Nuestro admirado amigo y colega el historiador Isaac López nos cuenta esta buena noticia: 

UN RETO. A partir de estas fechas asumo la dirección de Presente y Pasado, la revista de la Escuela de Historia de la ULA, en sustitución de la Profesora Yuleida Artigas Trabajamos durante seis años como equipo y ahora me toca asumir la coordinación de un nuevo consejo editor conformado por jóvenes, entusiastas y comprometidos profesores y egresados de la Escuela: Francisco Soto, Norbert Molina, Jonhny Barrios, Hancer González, Frank Arellano, Nelson García, y Oriana Angola. Son 45 números de Presente y Pasado desde 1996, 45 números en los cuales la revista como expresión de las luces y sombras de nuestro ámbito universitario ha ido ganando en exigencia. 45 números desde el equipo fundador conformado por Robinzon Meza, Belkis Rojas, Miguel Angel Rodríguez, Luz Varela y Paco Moro. Esperamos seguir la senda trazada por otros directores como Niria Suarez, Elvira Ramos y Francisco Franco. Y también contar con la colaboración y aporte de los árbitros nacionales y extranjeros que hacen realidad la calidad de la publicación. Espero también que como equipo podamos fortalecer los logros y plantearnos nuevos retos para contribuir con la necesarias claridad y reflexión en estos momentos terribles del país.

jueves, diciembre 06, 2018

"Historia mínima de Venezuela" se presenta en Madrid.

Nos cuenta el buen amigo y colega Ysrrael Camero: "Tuvimos la oportunidad de compartir con los historiadores Inés Quintero, Directora de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, y Elías Pino Iturrieta, en la presentación de la "Historia Mínima de Venezuela", editada por Turner en España. Extraordinaria oportunidad para conversar y comprender nuestra historia."

lunes, diciembre 03, 2018

Breve entrevista al joven historiador venezolano (28): José Maita (y conclusión)

(conclusión). 


7. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó? ¿Cuáles son sus ritos cuando se dedica a escribir sobre historia?

Mi primer escrito fue una ponencia sobre la vida militar de Francisco de Miranda, una ponencia que presenté en un congreso en Coro en 2006, era yo estudiante de pregrado. Mis rito es que no puedo escribir sin música, de preferencia acorde al tema. (risas)

8. ¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia? ¿Qué está leyendo en este momento?

Le dedico, de una forma u otra, prácticamente toda mi jornada laboral. Tengo varios libros en lectura simultánea actualmente, puedo desatacar Diplomacia Insurgente. Contactos de la Insurgencia Venezolana con el mundo inglés (1810 – 1817) de Edgardo Mondolfi Gudat, y Marina, milicias y ejército en la colonia de Santiago Gerardo Suárez.

9. Además de la Historia, ¿tiene otros gustos, placeres o vicios?

Gusto por otras áreas… las relaciones internacionales, los barcos de guerra, la astronomía, los estudios de psicología de pareja y sexualidad…. ¿placeres y vicios?.... el cine y la comida. De hecho, me divierto leyendo historia de la gastronomía. Y me encantaría ayudar a producir una película histórica.

10. ¿Cómo es su relación con las redes sociales e internet en general? ¿En qué puede ayudar el internet a la historiografía? (si tiene twitter nos gustaría conocerlo y divulgarlo si le parece).

Uso poco las redes sociales, aunque son una gran herramienta. Tengo Facebook, y un blog. Pertenezco a varios grupos de historia en Facebook, el mejor es Historia Náutica de Venezuela.

11. ¿Cómo sobrevive (en lo económico, en lo profesional y en lo espiritual) siendo historiador? ¿Se puede ser historiador en Venezuela?

Mi principal sustento es mi sueldo como oficial asimilado de la Armada. En lo espiritual, me mantengo lo más activo que puedo en el medio académico: conferencias, simposios, etc. Actualmente doy clases para el Centro Nacional de Historia y UNEARTE, además de para el Banco Central de Venezuela. No puedo pasar un semestre sin dar clases. Y sí, se puede ser historiador en Venezuela. No vivirás en la opulencia, pero tampoco morirás (risas).

12. ¿Para qué sirve la historia? ¿Tiene futuro el estudio de la historia en general y en Venezuela?

La historia sirve para muchas cosas, depende de qué historia sea, pues la historia nunca es a secas, “siempre es la historia de algo”, como dice Tomás Straka. Pero en general sirve para entender el presente, y quizá, hacer prospección del futuro.

13. Si cree que existe la venezolanidad o la identidad venezolana ¿cómo la definiría? ¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?

Pues evidentemente estamos en crisis, pero sería exagerado decir que nuestro proyecto de país ha fracasado. Existe una identidad venezolana, la cual está justo ahora en plena mutación. Quién sabe si para bien o para mal…

14. Recomiéndeme más de 2 historiadores noveles y/o jóvenes que deberíamos entrevistar (no olvide darme sus emails, estos no se harán públicos)

Ernesto Camejo () y Carlos Franco (), ambos trabajan en el Centro Nacional de Historia. Son parte del músculo intelectual joven de esa institución, que muchas veces “no suenan”, sino sus jefes, los rostros más visibles.

15. Ahora invente una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

¿Qué es lo que le gusta tanto de la historia?... Que a veces es delirante escaparse del presente hacia el pasado, conducido por una imaginación nutrida y alimentada por la investigación. Es eso lo que busco transmitir en mis clases.

16. Puede hacerle una pregunta al entrevistador si lo desea.

¿Por qué entrevista a “noveles historiadores”?

Ya la he respondido anteriormente. Para dar a conocer los jóvenes o noveles historiadores que muchos no conocen. Para alentar su trabajo y el debate historiográfico, que para mí sí es muy importante. 

¡Muchas gracias por su tiempo!

domingo, diciembre 02, 2018

Breve entrevista al joven historiador venezolano (28): José Maita (primera parte)


1. Foto.

2. Breve resumen (datos precisos porque luego se ampliarán estos temas) de su vida como historiador: (ciudad de nacimiento, año), ciudad donde vive actualmente, donde hizo el pregrado y postgrado, ¿docencia?, investigación, ponencias, publicaciones EN GENERAL (ENVIAR
LISTA POR FAVOR SI LO DESEAS).

Nacimiento: Camatagua, Edo. Aragua. 02 de febrero de 1987
Estudios: Licenciado en Historia, Universidad Central de Venezuela 2010. V Curso de Formación para Oficiales Asimilados Armada, Escuela de Estudios Tácticos Navales – Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, 2013. MSc. en Historia Militar, Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional – Universidad Militar Bolivariana de Venezuela – 2015. Doctorado en Historia, Universidad Central de Venezuela, 2015
Colaboración con el artículo “Teniente de Fragata José Plaz: Uno de los marinos más intrépidos que tuvo la república en la guerra de la Independencia”, para el libro Macaire. Morada de una familia venezolana. Compilado por Domingo Plaz Castillo y editado por OT Editores, 2017. ISBN: 978-980-407-052-5
Co-Autoría del artículo “Importancia histórica y estratégica de la Expedición Libertadora de Los Cayos (1816)” en Tierra Firme, revista de historia y ciencias sociales, número 110. Enero – Abril de 2016, págs. 95 – 105, ISSN: 0798-2968
Artículo “Los destructores clase Nueva Esparta. Acercamiento a su historia operacional” en la Revista de Historia y Ciencias Sociales Tiempo y Espacio (UPEL-Instituto de Investigaciones Históricas Mario Briceño Iragorry) número 64, Julio-Diciembre, Vol. XXXIII, ISSN: 1315-9496, 2015
Libro “Los Destructores Clase “Nueva Esparta”. Orgullo de la Armada Venezolana”. Editado por Ramón Alberto Rivero Blanco, 2016. ISBN 978-151941572
Libro “El Sol Naciente versus la Cruz de Hierro. Japón en la Primera Guerra Mundial”. Editado por Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A. y Japan Foundation, 2011. Depósito Legal Nº lf50020119004430, ISBN 978-980-01-1886-3.
Artículo “El Sol Naciente vs. El Muro Anglo-Estadounidense. Japón en la Conferencia de Versalles (1919)” en la Revista Conhisremi, Número 2, Volumen 6, 2010, 19 págs. ISSN 1690 – 7760.
Docencia: he dictado clases en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Alejandro de Humboldt, la UNEFA, la Universidad Católica Santa Rosa, la Universidad Monteávila, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, la UNEARTE y el Banco Central de Venezuela. Antes de graduarme daba clases en bachillerato. Estoy dando clases desde el 2008, tengo ya 10 años en eso.

3. ¿Cuándo y cómo nació su vocación como historiador?

Recuerdo que de niño, como de 5 años, mi papá me llevaba a la Plaza Bolívar de San José, en Barlovento; donde vivíamos para aquel entonces. Me contaba toda la Guerra de Independencia, etc… Más tarde, era usual que mientras me enseñaba a jugar ajedrez, me contara de cuando había sido soldado y sargento en el ejército en la época de Pérez Jiménez, y me contara de historia. Estando apenas en primaria, le pedí que me explicara las Guerras Mundiales, y antes de 8vo Grado, ya yo manejaba conocimientos de historia universal. Quien despertó en mí el interés por la historia, específicamente la historia militar, junto con lo militar en sí y el ajedrez fue mi padre. Disfrutaba mucho esas conversaciones. Aún es parte de lo que hablamos…

4. ¿Qué lectura, persona, película-serie o viaje fortaleció dicha vocación? ¿Fue “discípulo” de algún historiador? ¿Cuál es su historiador preferido y por qué? ¿Qué libro de Historia recomienda y por qué?

Muchas películas me interesaron, pero la serie de animé Samurái X, hizo que me interesara muchísimo en el Japón Imperial, tanto, que escribí un libro sobre eso, Japón en la Primera Guerra Mundial. No fui discípulo de ningún historiador, hay muchos a los que admiro y respeto, pero no me siento el sucesor o el discípulo de ninguno en particular. ¿Un libro de historia que recomiende?.... Muchos me han gustado, pero si tuviese que elegir uno, sería Historia de la Rebelión Popular de 1814, de Juan Uslar Pietri.

5. ¿Cuáles son sus líneas de investigación y por qué? ¿Cuál escuela historiográfica sigue y por qué? ¿En qué proyectos sobre historia está ahora?

En un tiempo traté de dedicarme a los estudios orientales, a Asia, pero no funcionó para Venezuela. Actualmente trabajo historia naval venezolana y latinoamericana, también historia naval mundial (cuando trabajas historia naval debes ser universal) e historia de las relaciones internacionales. Estoy muy metido ahorita en la historia naval venezolana y latinoamericana de la independencia. Más adelante quiero trabajar la Guerra Federal desde la perspectiva naval, marítima e internacional. No me considero afiliado a ninguna escuela historiográfica en particular. Pero sí me gusta mucho el estilo de los historiadores británicos y norteamericanos, creo que ellos superaron un poco ese encadenamiento ideológico que tanto marca a la historiografía venezolana, hija de las escuelas francesas.

6. En torno a los debates historiográficos y/o históricos: ¿Cuáles han atrapado su atención y/o cuáles ha estudiado? ¿Cuál es su posición ante ellos?

Considero poco útiles esos debates, no me han atraído nunca. En general creo que muchas veces los historiadores perdemos el tiempo en ello, mientras que el gran público sigue siendo mayormente ignorante en cuanto a la historia.

viernes, noviembre 30, 2018

Breve entrevista al joven historiador venezolano (27): Franklim Colletti (y segunda parte)

La imagen puede contener: 4 personas, incluido Franklim Colletti, personas sonriendo, personas de pie, traje e interior(Y última parte). 


8. ¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia? ¿Qué está leyendo en este momento?

Dedico mi vida al estudio, siempre pienso y escribo en mi cuadernillo. Leo “El nacimiento del terrorismo en Occidente: Anarquía, nihilismo y violencia” de Juan Avilés (ed.), Ángel Herrerín (ed.)

9. Además de la Historia, ¿tiene otros gustos, placeres o vicios?

Claro, disfruto un café o unas cervezas con amigos, mirar deportes, las tardes en familia y mi adicción es disfrutar la mirada de mi esposa.

10. ¿Cómo es su relación con las redes sociales e internet en general? ¿En qué puede ayudar el internet a la historiografía? (si tiene twitter nos gustaría conocerlo y divulgarlo si le parece).

No me la llevo mal con ellas y menos con internet. Creo que como decía Asimov el conocimiento humano interconectado es el primer paso hacia el siguiente escalafón de la humanidad.

11. ¿Cómo sobrevive (en lo económico, en lo profesional y en lo espiritual) siendo historiador? ¿Se puede ser historiador en Venezuela?

Sobrevivo de un empleo aparte de lo académico pero que se nutre de el. En lo espiritual es difícil, cada vez mas, es difícil vivir eternamente a la expectativa de lo que pueda suceder. Es posible ser historiador en Venezuela pero hay que trabajar mucho y muchas cosas distintas para no sucumbir.

12. ¿Para qué sirve la historia? ¿Tiene futuro el estudio de la historia en general y en Venezuela?

¡Que pregunta! Además de para satisfacer la curiosidad de cada quien, sirve para conocer procesos y dinámicas de nuestros antepasados para que comprendamos algunas cosas del presente.

13. Si cree que existe la venezolanidad o la identidad venezolana ¿cómo la definiría? ¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?

Creo que existe un sentimiento hacia el lugar y el gentilicio en el que se nace, sin caer en patrioterismos ridículos y cursis que tanto daño han hecho. No creo que la historia triunfe o fracase, tampoco que vaya hacia una meta, la historia simplemente es. Nuestro presente es el mayor desastre de nuestra historia, en todos los estratos y componentes lamento esta terrible regresión para nuestro país.

14. Recomiéndeme más de 2 historiadores noveles y/o jóvenes que deberíamos entrevistar (no olvide darme sus emails, estos no se harán públicos)

Recomiendo a Marina Guerrero y Víctor García 

15. Ahora invente una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

Una fácil ¿Hacia donde vamos? Respuesta hacían ningún lado pero obligatoriamente hacia el futuro.

16. Puede hacerle una pregunta al entrevistador si lo desea.

Me alegra mucho esta iniciativa, ¿Qué te inspiró a iniciarla? 

Respuesta del Profeballa: ya la respondí en la anterior entrevista, pero se puede resumir: para conocer gente buena como tú que ofrece mucho al país y al conocimiento desde dónde esté. 

jueves, noviembre 29, 2018

Breve entrevista al joven historiador venezolano (27): Franklim Colletti (primera parte)


La imagen puede contener: Franklim Colletti1. Foto. 
2. Breve resumen (datos precisos porque luego se ampliarán estos temas) de su vida como historiador: (ciudad de nacimiento, año), ciudad donde vive actualmente, donde hizo el pregrado y postgrado, ¿docencia?, investigación, ponencias, publicaciones EN GENERAL (ENVIAR LISTA POR FAVOR SI LO DESEAS).

Nacido en Caracas, el 29 de enero de 1979, he vivido toda mi vida en Caracas (Exceptuando seis meses en los que viví en Sicilia por seis meses). Soy egresado de la escuela de historia de la UCV, en la mención Historia Universal, actualmente cursando Maestría en Psicología Social y Procesos Políticos en la UNESCO. Me he desempeñado como docente de educación media en los Colegios “Santa Ana”  y “Aula Nueva” , Igualmente me he desarrollado como profesor en la escuela de historia de la UCV en Introducción a la Historia Universal, Historia de Asia y Seminario de Totalitarismo y su influencia en el escenario político contemporáneo.  Distintas ponencias en el área de la historia universal siglo XX, Procesos políticos, autoritarismo y Totalitarismo. Algunos artículos sobre historia contemporánea y coautor del libro Totalitarismo Concepciones y Prácticas publicado por Editorial Académica Española en 2015.

3. ¿Cuándo y cómo nació su vocación como historiador?

Creo que desde siempre, mi padre luchó en la segunda guerra mundial y me encantaba escuchar sus relatos, en la escuela mi materia favorita era historia.

4. ¿Qué lectura, persona, película-serie o viaje fortaleció dicha vocación? ¿Fue “discípulo” de algún historiador? ¿Cuál es su historiador preferido y por qué? ¿Qué libro de Historia recomienda y por qué?

El profesor y amigo Samuel Pérez me dijo cuando tenía 20 años que veía en mí una habilidad para la historia. Fui discípulo de todos los profesores que me dieron clase en la Escuela de Historia, una plana de lujo cuando fui estudiante de pregrado. También me consideré discípulo de Giovanni Sartori a distancia. Recomiendo “Visiones del Oficio” porque es un libro de historia que demuestra que cuando se quiere se pueden hacer las cosas muy bien.

5. ¿Cuáles son sus líneas de investigación y por qué? ¿Cuál escuela historiográfica sigue y por qué? ¿En qué proyectos sobre historia está ahora?

La imagen puede contener: 4 personas, incluido Franklim Colletti, personas sonriendo, personas de pie, cielo y exterior
Mi línea de investigación se enmarca en los procesos políticos y sociales de la historia contemporánea, porque soy alérgico a los hongos y un paleógrafo mas bien mediocre jajaja. Me considero un investigador ecléctico porque todas las escuelas han desarrollado importantes aportes al estudio de la historia, eso sí poniendo mucho énfasis en la seriedad y el respeto hacia los lectores.

6. En torno a los debates historiográficos y/o históricos: ¿Cuáles han atrapado su atención y/o cuáles ha estudiado?¿Cuál es su posición ante ellos?

La actual discusión entre historia y memoria. Me considero un feroz enemigo de quienes plantean manipular a las personas con burdos usos y abusos de la memoria y de esa categoría sin explicación a la que llaman “Historia Insurgente”.

7. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó? ¿Cuáles son sus ritos cuando se dedica a escribir sobre historia?

Mi primer escrito como historiador fue un artículo llamado “Voltaire y su altar de héroes”, el que mas me gustó fue “Historia Insurgente: Neolenguaje y manipulación de opiniones”. Mis ritos, fichero a la vieja escuela, moledora (Cuadernillo de notas que se me ocurren en cualquier lugar) agua y cigarrillos.

(concluye mañana). 


martes, noviembre 27, 2018

Breve entrevista a la joven historiadora venezolana (26): Yolimar Carolina Gil Amundaraín (y segunda parte)

(y segunda parte). 


7. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó? ¿Cuáles son sus ritos cuando se dedica a escribir sobre historia?

Mi primer escrito fue en torno al magnicidio que sufrió Carlos Delgado Chalbaud, un tema que desde principio de la carrera me llamaba la atención por los relatos que mi padre solía hacer sobre los implicados en el crimen. Como suelo ser muy crítica con relación a lo que las personas comentan, decidí investigar el hecho para descartar o afianzar la hipótesis de mi papá.  Al final logré terminar mi primera investigación historiográfica y comprobar que gran parte de lo relatado por mi padre realmente forma parte de la conciencia colectiva más que hechos reales.
¿Ritos? ninguno, mi familia es del Oriente del país, ellos suelen tener un tono de voz muy alto, gracias a eso me acostumbré a escribir con ruido, sonidos o música. Aunque siempre prefiero escribir después de la media noche cuando la mente (o por lo menos la mía) está muy creativa, siempre aprovecho las noches para producir y las mañanas para verificar y mejorar (o destruir) lo escrito.

8. ¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia? ¿Qué está leyendo en este momento?

Suelo dedicarle a las lecturas una hora todas las noches (o escribir mínimo una página), intento que sea una rutina.  Recompenso la poca producción semanal con los fines de semana que los dedico exclusivamente a la lectura o la escritura.
Ahora estoy leyendo La renta y el reclamo. Ensayos sobre petróleo y economía política en Venezuela de Diego Bautista Urbaneja, muy acorde al presente de nuestro país.

9. Además de la Historia, ¿tiene otros gustos, placeres o vicios?

Me gusta estudiar astronomía e intentar identificar los cuerpos brillantes de la bóveda celestes (estrellas, constelaciones y planetas) quizás quedó en mi aquel paso por el Planetario del Museo de los Niños de Caracas. Por otro lado, me gusta mucho la cocina, claro, con la economía del país este placer se ha reducido un poco a ver recetas de cocina asiática en YouTube.

10. ¿Cómo es su relación con las redes sociales e internet en general? ¿En qué puede ayudar el internet a la historiografía? (si tiene twitter nos gustaría conocerlo y divulgarlo si le parece).

Las redes sociales son una herramienta con un valor ineludible, permite que se hagan visibles las investigaciones que muchos autores han realizado, se trata además de una ventana para conocer fechas, datos y libros, brindando gran rendimiento en las investigaciones ya que te pueden sacar de dudas en tan sólo un clic.

Con las redes sociales estoy relativamente familiarizada, aunque el manejo constante de ella a veces se torna cuesta arriba por el deficiente servicio de nuestras conexiones de internet, pero siempre intento por lo menos ojear todos los días las redes principales para estar en contacto con mis familiares y en vanguardia con las noticias nacionales e internacionales.

11. ¿Cómo sobrevive (en lo económico, en lo profesional y en lo espiritual) siendo historiador? ¿Se puede ser historiador en Venezuela?

Yo soy docente, trabajo en dos instituciones y de ello es que intento sobrevivir económicamente. No tengo un empleo propiamente de historiadora, lo que hago es porque me gusta.

Podemos graduarnos de licenciados en Historia o tener una maestría en Historia, eso no es complejo. Lo realmente difícil es desarrollarse como historiador; cada vez tenemos menos librerías, las bibliotecas principales y públicas van día a día deteriorándose, algunos archivos están cerrados, las revistas arbitradas cada vez se debilitan más, entre otros aspectos. Es decir; los elementos necesarios para el ejercicio histórico son complejos en Venezuela, todo ello sin contar con los riegos que se pueden correr ante un Estado arbitrario, que censura la disidencia.  No obstante, y pese a todos esos obstáculos; se puede y se debe ser historiador en Venezuela, es el momento.

12. ¿Para qué sirve la historia? ¿Tiene futuro el estudio de la historia en general y en Venezuela?

La historia tiene la necesidad de hacer reflexionar a quien la escribe y quien la lee. Quizás el problema radica en que las personas piensan que la historia es una simple materia para narrar anécdotas y cuentos, y no es así; la historia tiene un rol social, es una ciencia muy seria y también peligrosa, ella puede servir para reflexionar o para “atontar” a las personas. En algún momento mientras cursaba el pregrado alguien dijo que el finado presidente Chávez era un gran historiador porque “sabía muchos cuentos”, precisamente esa interpretación es la que minimiza el rol protagónico que esta ciencia posee en Venezuela. Su futuro está vinculado a las condiciones generales del país, pero al mismo tiempo las condiciones generales de Venezuela se encuentran atadas a las capacidades que nosotros como ciudadanos tengamos para entender el peso de nuestras acciones políticas.

13. Si cree que existe la venezolanidad o la identidad venezolana ¿cómo la definiría? ¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?

Venezolanidad, la palabra abarca un conjunto de elementos y es complejo afirmar que todos los nacidos en este país la posean, la identidad es tan relativa, unos se identifican con los símbolos patrios, otros con la música llanera, pero cierto porcentaje no recuerda ni la primera estrofa del Himno Nacional. Creo que la construcción de esta identidad se solapa cada día más (si es que en algún momento existió) con las necesidades que hoy demanda el país.

Vivimos claramente en una dictadura, quizás una muy sutil que ha sabido mover sus fichas, pero indudablemente enfrentamos un régimen complejo que agobia y deteriora no sólo la estructura democrática sino además las garantías personales del venezolano. El éxodo que hoy apreciamos es la evidencia más clara del maltrecho escenario que hoy padecemos.
                                                                                                 
14. Recomiéndeme más de 2 historiadores noveles y/o jóvenes que deberíamos entrevistar (no olvide darme sus emails, estos no se harán públicos)

Ahora mismo puedo mencionar a cuatro personas, no las considero noveles por la trayectoria que poseen, pero sin duda alguna son jóvenes: Sócrates Ramírez, Luis Daniel Perrone, Gustavo Salcedo Ávila, y María Magdalena  Ziegler (ya la entrevistamos). 

15. Ahora invente una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

¿Cuándo se es historiador?

Recuerdo esta pregunta en un gran debate al iniciar la maestría, gran porcentaje de los que intervinieron afirmaban que se es historiador cuando una universidad otorga el título, el profesor Agustín Moreno con su certera elocuencia explicó que un título no hace historiador a una persona, es decir, el historiador es aquel que comienza a escribir y a publicar en revistas de investigación, libros o compilados con una formación especializada.

16. Puede hacerle una pregunta al entrevistador si lo desea. ¡Muchas gracias por su tiempo!

¿Qué rol debe cumplir el historiador en la actual coyuntura del país?

Respuesta de Profeballa: ¡Mil gracias por su tiempo! En tiempos de dictadura con tendencias totalitarias el rol fundamental es defender la verdad y para ello ser un buen historiador en el sentido de buscar la objetividad debe ser el principal rol. Pero también es un ciudadano que conoce de las grandes tragedias de la humanidad, enseñar sobre las mismas puede ayudar a no repetirlas. Es decir, podemos ser unos buenos consejeros del poder y de la gente. 

lunes, noviembre 26, 2018

Breve entrevista a la joven historiadora venezolana (26): Yolimar Carolina Gil Amundaraín (primera parte)



1. Foto

2. Breve resumen (datos precisos porque luego se ampliarán estos temas) de su vida como historiador: (ciudad de nacimiento, año), ciudad donde vive actualmente, donde hizo el pregrado y postgrado,
¿docencia?, investigación, ponencias, publicaciones EN GENERAL (ENVIAR LISTA POR FAVOR SI LO DESEAS).


Nací en Caracas en 1994, no obstante, siento un profundo aprecio por el Oriente del país, especialmente el estado Sucre donde nació mi madre. Por otro lado, La Vega es una parroquia significativa para mí; allí nací, crecí, vivo y trabajo actualmente. Me gradué en el colegio Parroquial Monseñor Arturo Celestino Álvarez (donde además tuve el honor de trabajar), inicié mi vida laboral a muy temprana edad en el Museo de los Niños de Caracas en el área de astronomía y astronáutica, allí trabajé un año como guía y luego me dediqué a las operaciones del Planetario. Simultáneamente, comencé mis estudios de pregrado en el Instituto Pedagógico de Caracas en el cual obtuve el título de profesora en Geografía e Historia (mención cum laude). Semanas después de recibir mi título de pregrado, emprendí un nuevo reto; el posgrado de Historia de Venezuela en la Universidad Católica Andrés Bello. También culminé el Diplomado de Historia Contemporánea en la Fundación Rómulo Betancourt.
He publicado algunas cosas menudas en revistas de investigación como; Historia Caribe, Procesos Históricos, Politeia, Tiempo y Espacio y Tierra Firme. También he tenido la oportunidad de presentarme en calidad de ponente en la Universidad Metropolitana, la Universidad Central de Venezuela, el Instituto Pedagógico de Caracas y la Fraternidad de Guayana.

3. ¿Cuándo y cómo nació su vocación como historiador?

Yo soy egresada del Instituto Pedagógico de Caracas, mención Geografía e Historia, allí tuve la oportunidad de ver clases con el historiador David Ruiz Chataing, revisar sus obras me acercó mucho a lo que hoy hago, su forma de escribir y su crítica directa sustentada en documentos me hizo admirarlo y perfilarme a lo que realmente me gusta; la Historia.

En su momento el editor de la revista Tiempo y Espacio Luis Fernando Castillo Herrera, me incentivó a escribir mi primer texto publicado; una reseña que terminaría apareciendo en una revista de la Universidad de Los Andes, al redactarla me sentí muy emocionada, desde ese momento entendí que investigar sería parte de mi horizonte. Para ese mismo momento, comencé el diplomado de la Fundación Rómulo Betancourt, ver los aportes de cada uno de los ponentes despertó en mí las ganas de continuar en este camino del cual no deseo alejarme.

4. ¿Qué lectura, persona, película-serie o viaje fortaleció dicha vocación? ¿Fue “discípulo” de algún historiador? ¿Cuál es su historiador preferido y por qué? ¿Qué libro de Historia recomienda y por qué? 

El Diplomado de Historia Contemporánea de la Fundación Rómulo Betancourt es sin duda una de las piezas claves en la decisión de adentrarme en el mundo de la Historia y la investigación, allí tuve la oportunidad de escuchar a historiadores de gran trayectoria como; Inés Quintero, Elena Plaza y Germán Carrera Damas.

No he sido discípula de ningún historiador, sin embargo he recibido apoyo de varias personas asociadas al medio, sus consejos oportunos siempre han sido de gran ayuda.
Particularmente veo con gran admiración el trabajo desarrollado por José Alberto Olivar y Tomás Straka son dos historiadores que en muy poco tiempo han logrado insertar sus nombres entre los más destacados del oficio de Clío, además ambos son egresados de institutos pedagógicos (como yo) cuestión que me identifica absolutamente.  También admiro a Luis Alberto Buttó por su crítica aguda y frontal, necesaria en estos tiempos plagados de falsedad.

Recomiendo la serie Antológica Historia Contemporánea de Venezuela de la Fundación Rómulo Betancourt, los libros son de un contenido ineludible con la pluma de brillantes historiadores. También puedo mencionar “El día del atentado” de Edgardo Mondolfi Gudat, una obra que nos aproxima a los hechos del intento magnicida contra Rómulo Betancourt, un acontecimiento lamentable, un verdadero atentado y no una trama circense como hemos visto recientemente.

5. ¿Cuáles son sus líneas de investigación y por qué? ¿Cuál escuela historiográfica sigue y por qué? ¿En qué proyectos sobre historia está ahora?


Aun me encuentro en los inicios de mi formación académica, sin embargo, siento gran inclinación por la historia política y social del siglo XX. Actualmente estoy trabajando en un artículo sobre la denominada época de la violencia en Colombia, específicamente el bogotazo.
                                              
6. En torno a los debates historiográficos y/o históricos: ¿Cuáles han atrapado su atención y/o cuáles ha estudiado? ¿Cuál es su posición ante ellos?

El culto a los héroes y la historia oficial. Como bien lo refiere Elías Pino Iturrieta en su obra El divino Bolívar; “todos los pueblos requieren una cuna de oro”, es decir; las naciones buscan siempre mostrar su mejor rostro, su etapa más sublime y sus hombres más valientes. Venezuela no escapa de esa situación, la figura de Bolívar (en mayor proporción que el resto de los próceres) es un vivo ejemplo de ello. La situación quizás no sea tan alarmante cuando se trata de generar referentes nacionales, lo delicado radica en el manejo atrevido de la historia para gestar un panorama anacrónico y alejado de todo rigor. En este sentido, observo con preocupación la configuración de una historia oficial (o más bien partidista) que paulatinamente confunde, mezcla y enrarece los hechos históricos para hacerlos encauzar en un discurso patriotero que sólo responde a los fines de un pequeño grupo político que circunstancialmente ocupa altas posiciones.

(sigue mañana). 

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