Mostrando las entradas con la etiqueta Documentos para la historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Documentos para la historia. Mostrar todas las entradas

lunes, enero 27, 2014

Simón Rodríguez explica cómo construir una república en su obra "Sociedades Americanas" (reseña)

Autor: Carlos Balladares
Publicado en Código Venezuela

¿Cómo construir una república en América?

Simón Rodríguez (1769-1854) (también conocido como “Samuel Robinson”) posee una gran fama en nuestro país debido al culto a Bolívar, pero el que se acerca a su obra descubre que su vida no se reduce a ser el maestro del Libertador. Para conocerlo lo he leído directamente en su obra: “Sociedades Americanas” (edición de 1990 de la Biblioteca Ayacucho) la cual fue escrita en dos partes: la primera en 1828 y la segunda en 1842. El prólogo es del filósofo J. D. García Bacca, quien analiza tres calificativos que su alumno le da: “mi Sócrates”, “filósofo cosmopolita” y “el hombre más extraordinario del mundo”. Fue el Sócrates de Caracas porque todo lo refutaba y era sencillo y humilde, al mismo tiempo que era cosmopolita por ser políglota y educar a los pobres (“cosmopolitismo social”); y por último era extraordinario por creer posible lo que en su tiempo se veía como imposible: hacer de la América servil una nación de republicanos.

Su estilo de narrar es algo peculiar; porque no solo alterna llaves, mayúsculas e incluso hace figuras con las letras; sino que también va explicando los grandes conceptos que usa porque el ser maestro es su vida. Un buen ejemplo es el comenzar con su “profesión de fe política” al afirmar: “El autor es republicano, y tanto! …que no piensa en ninguna especie de rey, ni de jefe que se le parezca.” Con esta frase ya me ha ganado para seguir leyéndolo, porque su firmeza no permite ninguna duda: la república no puede generar confusiones con personalismo político alguno. Posteriormente aclara que la meta de la obra es “instruir al pueblo (…) en el mejor gobierno republicano”, el cual al reposar sobre las costumbres se deben conocer las peculiaridades de cada sociedad (pp. 7-9). Pero era consciente de la gran debilidad de este sueño en América: el hecho de que sus defensores eran (y somos) una minoría.

¿Por qué los republicanos eran (y siguen siendo) una minoría en América? Robinson podría responder – siguiendo su lectura – que es: por el hecho de estar a medio camino entre la monarquía y la república, “el vulgo obedece a la persona” más que a la autoridad, “cualquiera se hacer rey con autoridad, armas y dinero”, y no somos “gobernados por las leyes de la razón sino por las del fanatismo”. La pregunta inevitable es: ¿qué hacer para superar esta realidad y ser republicanos? De varias medidas que ofrece resaltamos las que poseen mayor actualidad: “libertad de cultos” (que él entiende en parte como el hacer de los sacerdotes personas ilustradas), “comercio con todas las naciones”, y “colegios para enseñar todas las ciencias” (pp. 26-29). Esta última medida debe ser explicada mejor lo cual haremos seguidamente.

Simón Rodríguez creía que debían existir “escuelas para todos, porque todos son ciudadanos”. Deja claro que no debe haber excepción de personas, y que el contenido de dicha educación deben ser las virtudes republicanas las cuales son: “saber nuestras obligaciones sociales” y “vivir de una industria” que ni nos perjudique ni perjudique a los demás. ¿Por qué considera tan importante estos dos aspectos? Porque “al que no sabe cualquiera lo engaña” y “al que no tiene cualquiera lo compra” (pp. 31-34). Este último elemento se sostiene en su defensa de una economía que permita una “aspiración fundada a la propiedad”, de modo que la mayoría no dependa de otros, especialmente de los que mandan. Sin duda que no creía en ningún tipo de Estado rentista y mucho menos en algún tipo de colectivismo, porque además consideraba: “poner la autoridad en manos de la multitud es reemplazar un despotismo llevadero con otro insoportable” (p. 68).

Hay que leer a este gran hombre para descubrir que nos habían hablado de otra persona. Sin duda que la historia oficial reciente no podría aceptar que el maestro de Bolívar creyera en la “fundación de una sociedad de hombres libres sometidos a sus leyes” (p. 44). 

domingo, enero 19, 2014

Juan Germán Roscio (1817): "El triunfo la libertad sobre el despotismo" (reseña)

Autor: Carlos Balladares Castillo
Publicado en Código Venezuela

Para que triunfe la libertad sobre el despotismo

Juan Germán Roscio (1763-1821), a pesar de no ser antibolivariano, no ha tenido los reconocimientos que se merece como constructor de la República (partícipe fundamental de la Suprema Junta de Caracas y del Congreso Constituyente, siendo uno de los redactores de los documentos emanados de dichos órganos: Acta de Independencia, Reglamento Electoral, Constitución de 1811, etc.). La causa la conocemos: fue un civil, un intelectual, uno de los principales protagonistas de la Primera República que Bolívar condenó como “república aérea” y que los “sacerdotes” del culto al libertador han mantenido en los rincones de la historia. Menos atención ha tenido su principal libro: “El triunfo de la libertad sobre el despotismo” (1817) el cual – aunque él mismo trajo algunos ejemplares a Venezuela en su regreso en 1818 – no se conocerá realmente sino a partir de 1953 cuando se edita por primera vez en Venezuela gracias a la labor de Pedro Grases. A continuación les ofrecemos una breve reseña de este libro (en su edición de 1996 de la Biblioteca Ayacucho) que para nosotros ha resultado un texto subversivo en la actual situación del país.

Roscio inicia su formación bajo la ideología realista, doctrina que consideraba una contradicción el ser republicano y católico al mismo tiempo. Esta idea que para nosotros hoy no resulta un problema, para nuestros próceres fue una verdadera calamidad al impedir el apoyo popular del proyecto emancipador. Argumentar en su contra, justificar por medio de la Biblia los principios políticos ilustrados será el objetivo de Roscio. Un objetivo que consideraba de igual importancia que la acción de los ejércitos. No solo se propuso esta meta sino también confesar sus errores, es por ello que dice en la Introducción: “PEQUÉ, SEÑOR, contra ti y contra el género humano, mientras yo seguía las banderas del despotismo” (p. 7). ¿Por qué pecó? Por error, porque “desconocía el idioma de la Razón”. ¿Qué dice un examen racional de la Biblia en lo que respecta al principio del derecho divino de los reyes? Según nuestro prócer no dice nada sino que más bien justifica el dogma de la soberanía popular. Acepta que el poder viene de Dios, el cual crea al ser humano a su imagen y semejanza y por tanto cada uno de nosotros es soberano. Al ser libres entablamos contratos con el resto de las personas, siendo los gobiernos frutos de dichos contratos (que se expresan en el voto general que es la ley) lo que hace que un gobierno sin este origen sea tiránico e ilegítimo.

¿Por qué existe el despotismo? Para Roscio la explicación está en la “obediencia ciega” la cual es “el resultado de una conciencia que sin discernir entre lo bueno y lo malo, ciegamente abraza cuanto se le propone” (p. 125), pero también por la corrupción: el lucro que se recibe “del tirano y sus satélites”. Solo debemos obedecer a la razón cuya mayor expresión es la Voluntad General escrita en la Constitución y las leyes. ¿Qué hacer si dicha voluntad elige a una autoridad y esta se hace tiránica? ¿Debemos obedecer? Roscio describe esta situación como un poder arbitrario: “cuando los ejecutores se apartan del sendero, que ella misma les prescribía; y erigiéndose en legisladores, hagan pasar por leyes sus antojos y caprichos” (p. 122). En ese momento el contrato social se rompe porque desaparece el fin por el cual fue otorgado, y tenemos el deber y el derecho a la rebelión al igual que Moisés y el pueblo de Israel lo tuvieron ante los faraones. “La ley natural nos obliga” a liberar al oprimido.


Roscio sabía que para que triunfe la libertad sobre el despotismo no bastaba Bolívar y su ejército, por lo cual que se dedicó a mostrar las bondades del proyecto republicano y liberal. Era consciente de que sin ciudadanos seguiríamos obedeciendo ciegamente a todo el que poseyera el poder, llámese rey o comandante eterno. Incluso los nuevos despotismos podrían ser mucho peores, porque serían justificados con el dogma de la soberanía reducido al voto mayoritario. Sin duda este pensamiento sigue siendo subversivo, quizás por ello la propuesta de trasladar los restos de Roscio al Panteón Nacional ha quedado en el olvido. 

sábado, junio 15, 2013

Hoy se cumplen 200 años de la proclama de "Guerra a muerte"

Publicado en: Código Venezuela
Autor: Carlos Balladares

200 años de “Guerra a muerte”

El 15 de junio de 1813 Simón Bolívar dicta en la ciudad de Trujillo su famosísima proclama deGuerra a muerte. Desde ese entonces (realmente desde que los textos escolares sostienen el culto a su persona) todos nos hemos aprendido aquella frase que dice: «Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.» ¿Qué se puede decir que ya no se haya dicho antes en torno a esta decisión? ¿Es Bolívar, por esta proclama, el culpable de la guerra de exterminio durante 7 años? No es fácil, ante estos momentos fundamentales de la historia, cumplir con la premisa de Marc Bloch sobre el comprender y no juzgar el pasado, pero debemos intentarlo.

La inmensa mayoría de las biografías sobre Bolívar (que simpatizan con su papel en la historia) la explican como una respuesta basada en la cruel tradición hispana. A los rebeldes no se les trataba de otra manera. Y el Libertador tuvo la intención, además, de lograr consolidar la diferenciación de identidades: españoles versus americanos. En pocas palabras: los republicanos hicieron este tipo de guerra para defenderse. Pero ¿Acaso los rebeldes no eran los republicanos, los cuales se estaban oponiendo a una sociedad que permitía estas drásticas soluciones, este orden nada humano? ¿No son los republicanos, Bolívar el que más, hijos de la “humanista” Ilustración? Los historiadores bolivarianos (lo digo en sentido de la defensa de su figura, no en el sentido político-partidista actual) insisten en señalar que no quedaba otra opción; y rechazan las acusaciones de genocidio o guerra de exterminio, aunque eso fue lo que ocurrió de bando y bando. No me gustan los contrafácticos pero Miranda no se atrevió a realizar tal llamamiento cuando la Primera República estuvo en sus peores momentos, quizás tuvo siempre presente las consecuencia del “Terror jacobino”. 

Al final, la proclama no logró sus objetivos. La crueldad en la defensa de la causa republicano no engendró en el bando realista un cambio de actitud (“obrar activamente en obsequio de la libertad de América”); y los americanos (a los que supuestamente no se juzgó por ser realistas) no abrazaron las banderas independentistas, al contrario: respondieron con mayor virulencia dirigidos por el caudillo Boves. La consecuencia real fue fortalecer la característica genocida de nuestra guerra de Independencia, una destrucción inimaginable, y un inmenso odio a la causa que pretendía defender el documento en cuestión. La Independencia comenzará a triunfar, más adelante, por otros motivos; aunque entre ellos debemos contar el gradual abandono de la política que hoy celebramos su bicentenario.


Un último aspecto, para concluir, considero debe ser meditado por la sociedad e investigado por nuestros científicos sociales: ¿Cuál ha sido la consecuencia de la proclama de Guerra a Muerte en nuestra mentalidad política? La guerra de Independencia se inició en 1810 pero duró hasta principios del siglo XX, siendo el siglo XIX una guerra de exterminio político de menor intensidad. Pero pensemos: ¿la justificación de esta proclama, entre otros aspectos, no ha generado en nosotros un modo existencialista de entender la política? Si esto es cierto, cumplimos de alguna forma: 200 años de guerra a muerte.  

sábado, diciembre 15, 2012

Efemérides: hoy se cumplen 200 años del "Manifiesto de Cartagena" escrito por Simón Bolívar

COMENTARIO BLOGUERIL: 

Nos parece extraño que el gobierno "Bolivariano" no haya realizado grandes actos en torno a dicha celebración, salvo una concentración en la Plaza Bolívar (ver acá). Pero tampoco la prensa se refiere al documento en cuestión, salvo la oficialista.  En dicha prensa se refiere a algunos actos que al parecer el artículo que transcribimos abajo no tuvo en cuenta del todo porque seguramente fueron preparados recientemente. Los historiadores no propagandistas realizaron un conjunto de conferencias que lamentablemente no pudimos reseñar. Esperamos que otras fechas bicentenarias no pasen tan olvidadas en el futuro. Les dejamos el excelente artículo que le dedicó nuestro maestro Elías Pino Iturrieta en El Universal el domingo 02 de diciembre pasado, subrayado por nosotros; y la invitación a releer el Manifiesto acá. 

Profeballa

Imagen: el Bolívar de cuando escribe el Manifiesto (Colección Casa Museo Quinta de Bolívar).

imageRotate


Un manifiesto en el olvido

Algo está funcionando mal en los cultos predios del oficialismo

ELÍAS PINO ITURRIETA |  EL UNIVERSAL

domingo 2 de diciembre de 2012  12:00 AM

Se están cumpliendo doscientos años de la aparición del Manifiesto de Cartagena, el primer documento público de Bolívar, y el gobierno no ha abierto la boca. Su autor lo dio a conocer el 15 de diciembre de 1812, cuando era todavía un joven sin presencia pública, cuando apenas era un soldado desconocido y derrotado, y el gobierno lo ha dejado pasar por debajo de la mesa. Es un texto que le viene de perlas a las orientaciones autoritarias del nuevo señor de la memoria colectiva, pero ese Heródoto tropical tan prolífico en otras ocasiones no le ha dedicado ni una solo minuto de cadena para hacer una apología. Lo mismo sucede con los historiadores "nuestro americanos" al servicio del régimen, que podían batear de jonrón la bombita más bomba que jamás les hubiera lanzado el pasado heroico, pero ni siquiera movieron el madero. Los propagandistas del Canal Ocho, tan solícitos en la alabanza del supuesto padre inspirador de la revolución, han preferido otros temas sin detenerse en el histórico documento. Por consiguiente, algo está mal, pero muy mal, por los predios del oficialismo.

En ese documento, el joven exiliado hace un análisis aterrador de la política sucedida en Venezuela hasta la fecha. Deja sin hueso sano la obra realizada a partir de 1810 y no contempla la alternativa de rescatar de su seno elementos positivos, o reminiscencias gracias a las que se pudiera llegar a un sobrio entendimiento del proyecto recién desmantelado. Al contrario, se erige en juez de un tribunal personal que cierra el espacio para un examen equilibrado de los políticos y los hombres de armas derrotados en la víspera; y también, desde luego, para una sentencia que hiciera justicia al esfuerzo llevado a cabo hasta entonces. Es un texto de caída y mesa limpia, un papel de tajantes rupturas, un empeño en alejarse de las raíces del plan republicano para cambiar del todo el rumbo de los negocios públicos. Si los lectores de la actualidad hacen una revisión desapasionada de su contenido, que no es muy extenso y podrán leer en apenas un rato, se darán cuenta de su cometido de abrupta separación de los orígenes republicanos. ¿Por qué no leerlo de nuevo, como me atrevo a sugerir, no sólo para entender lo que significó en su momento sino también para sorprenderse por el inexplicable olvido en el que lo ha arrinconado el oficialismo?

El texto crece en importancia debido a las ideas que presenta Bolívar por primera vez sobre el gobierno de las repúblicas hispanoamericanas visto desde su personal atalaya. Son ideas que no dejan de acompañarlo, juicios que repite en el futuro ante circunstancias diversas, apreciaciones a las que acude cuando debe reflexionar de nuevo sobre la sociedad con el objeto de sujetarla a su opinión, o a su búsqueda del poder supremo. El Manifiesto de Cartagena se puede considerar como pionero de un pensamiento que no abandona, o que sólo retoca o perfecciona en el futuro, según podrán descubrir los investigadores o los lectores comunes y corrientes si siguen la pista de cómo juzga el descalabro de 1812 y de cómo hablará de entuertos y soluciones posteriores hasta los tiempos de su declive y su muerte. Estamos, por lo tanto, frente a un documento de especial relevancia sobre cuyo contenido se puede cortar mucha tela para el entendimiento de quien lo redactó y de los límites del republicanismo que puso en práctica. Realmente nadie puede explicarse la razón por la que el presidente Chávez, tan aficionado a la historia hasta el punto de convertirse en su pontífice, no haya buscado tiempo para darnos lecciones sobre ese capítulo esencial del evangelio que profesa. Lo mismo se debe decir de sus acólitos en el gremio de los historiadores, quienes tenían dorada ocasión de responder a las enseñanzas de su maestro de la actualidad partiendo de lo que dice su inspirador de los tiempos de la Independencia, y han permanecido en insólito silencio.


No es aquí el lugar para un análisis pormenorizado del documento. De allí que sugiera que lo vean, para que se conmuevan con sus letras y para que piensen en el sospechoso mutis del gobierno ante lo que dijo Bolívar hace doscientos años. Para animarlos, aseguro que 
las afirmaciones de Cartagena son un prólogo de la Guerra a Muerte que el autor proclamará en el cuartel de Trujillo, en 1813, y de la dictadura personal que ejercerá de inmediato cuando se establezca en Caracas. De acuerdo con lo que afirma Bolívar en el Manifiesto, la república sólo se puede restablecer a través de un régimen que olvide el imperio de las regulaciones y los valores de la Carta Magna, debido a que los ciudadanos sólo congeniarán con el espíritu republicano cuando se les obligue. Pero, ¿cómo se les obligará a ser republicanos? No lo dice en el documento, pero lo hace más tarde: mediante un ejercicio férreo del poder concentrado en las manos de una sola persona, sin consultar a nadie sino en ocasiones especiales. Por allí van los tiros de una pieza fundamental del pensamiento bolivariano, que ha pasado por un desolado bicentenario. Apenas un grupo de historiadores sin relaciones con el régimen hizo su análisis en días pasados. Un documento como el que se ha comentado importa por sí solo, pero la manipulación de la historia que ha realizado el chavismo obliga a preguntarse por las razones de una inesperada indiferencia. Algo está funcionando mal en los cultos predios del oficialismo. 

martes, septiembre 27, 2011

Documentos para la historia de la la democracia venezolana: "Manifiesto de Petare"

CUMBRE DE MANDATARIOS REGIONALES

Manifiesto de Petare por la Seguridad y los Recursos de Nuestros Pueblos

EL UNIVERSAL
martes 27 de septiembre de 2011 01:47 PM

Petare, 27 de septiembre de 2011


Nosotros los Gobernadores de los estados Amazonas, Carabobo, Lara, Miranda, Nueva Esparta, Táchira, Zulia y el Alcalde Metropolitano del Área Metropolitana de Caracas, hoy reunidos en Petare con el propósito de reafirmar las propuestas al país y demandar la atención al Gobierno Nacional, con relación a la problemática de inseguridad y la desviación y retención de los recursos que corresponden a los pueblos de los Estados y Municipios, en el espíritu del manifiesto de Barquisimeto del 14 de septiembre de 2011, hacemos el siguiente pronunciamiento:


CONSIDERANDO


Que la inseguridad y la violencia delictiva se han convertido en una pandemia social en Venezuela, ocupando sin duda un lugar prioritario en las agendas de discusión del Gobierno Nacional, Estadal y Municipal, así como de la sociedad civil.


CONSIDERANDO


Que las políticas emanadas del Ejecutivo Nacional, por vía del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones de Interiores y Justicia, van en detrimento de la descentralización, lo que ha generado caos, incertidumbre, inestabilidad jurídica y laboral entre las organizaciones policiales de los Estados y Municipios.


CONSIDERANDO


Que los once planes de seguridad que ha implementado el Gobierno Nacional, incluyendo el "Dispositivo Bicentenario de Seguridad Ciudadana (DIBISE)", no han alcanzado los resultados esperados y se ha visto militarizada la función policial, en detrimento de ésta.


CONSIDERANDO


Que la asignación de recursos a los Estados, Municipios y Alcaldía Metropolitana de Caracas por parte del Gobierno Nacional, en materia de seguridad, no se corresponde con la urgencia social del problema.


CONSIDERANDO


Que en el afán de ocultar la realidad, el Gobierno Nacional ha coartado el acceso a la información oficial sobre la situación de violencia criminal que vive el país, generando un clima de incertidumbre y limitando la discusión entre actores de los diversos niveles de la administración pública.


CONSIDERANDO


Que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece la Descentralización como política nacional que profundiza la democracia, acercandoel poder a la población y creando las mejores condiciones para la prestación eficaz y eficiente de las competencias estadales.


CONSIDERANDO


Que la aprobación, por parte del Ejecutivo Nacional, de un conjunto de instrumentos normativos, establece trámites burocráticos que obstaculizan o impiden la ejecución de los recursos por parte de Gobernaciones, Alcaldías y Alcaldía del Área Metropolitana de Caracas.


CONSIDERANDO


Que la incorrecta aplicación del artículo 2 de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales (LAEE), ha originado una deuda a los ciudadanos de los Estados, Municipios y Alcaldía Metropolitana de Caracas, de 5.466 millones de bolívares de acuerdo a la Ley de Presupuesto 2011.


CONSIDERANDO


Que los ingresos adicionales percibidos por el Ejecutivo Nacional hasta el 15 de agosto del presente año, han tenido un incremento del 80% de los cuales tan sólo han transferido por vía de Situado Constitucional un 6,70 %, lo que evidencia desviación y retención de ingresos a los pueblos de los Estados, Municipios y Alcaldía Metropolitana de Caracas, que asciende a la suma de 15.592 millones de bolívares.


CONSIDERANDO


Que los créditos adicionales a los Estados y Municipios han sido otorgados discrecionalmente con fines político-partidistas, contrariando el respeto a la divergencia y pluralismo político que consagra la Constitución.


CONSIDERANDO


Que el Gobierno Nacional, bajo el sustento de una ilegítima habilitación legislativa, ha puesto en vigencia una serie de leyes inconstitucionales, cuya aplicación genera una disminución sustancial del Situado Constitucional que corresponde a los pueblos de los Estados, Municipios y el Área Metropolitana de Caracas, coartando el ejercicio de sus competencias y desconociendo la voluntad del pueblo venezolano plasmada en la Carta Magna.


CONSIDERANDO


Que con las nuevas leyes que califican incorrectamente los ingresos ordinarios de la República como ingresos extraordinarios, se pone de manifiesto la intención fraudulenta del Ejecutivo Nacional de apropiarse de los recursos que le pertenecen a los pueblos de los Estados, Municipios y Alcaldía Metropolitana de Caracas, afectando dramática e irreversiblemente la situación financiera y operativa de las entidades federales.


CONSIDERANDO


Que el Poder Legislativo mantiene una mora de once (11) años en el reconocimiento de la potestad tributaria de los Estados, al no haber aprobado una ley que desarrolle la Hacienda Pública Estadal, incumpliendo con el mandato establecido en el numeral 6 de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.


CONSIDERANDO


Que al negarse la participación de los Estados en los Tributos Nacionales, y no promover la asignación por Ley Nacional de impuestos, tasas y contribuciones especiales para que sean recaudados, controlados y administrados por éstos, se impide su desarrollo social y económico; afectando en consecuencia la calidad de vida y el bienestar de sus habitantes.


CONSIDERANDO


Que el Poder Judicial está incurriendo en retardo injustificado, dilaciones indebidas y omisión de pronunciamiento en las diversas causas judiciales que interesan a Estados, Municipios y Área Metropolitana de Caracas; violando el derecho constitucional al debido proceso y a la tutela judicial efectiva, lo que se traduce en un claro supuesto de denegación de justicia.


MANIFESTAMOS


1. Emplazar al Gobierno Nacional a que elabore y desarrolle políticas públicas coherentes, sostenidas y de calidad, que respondan a la realidad situacional del problema de inseguridad existente en el país.


2. Instar al Ejecutivo Nacional que se haga cumplir el mandato constitucional de la descentralización, y se respete la autoridad que corresponde a Gobernadores yAlcaldes en materia de Seguridad Ciudadana y administración de los respectivos cuerpos policiales.


3. Exigir se respete el carácter civil de la función policial, dando paso a nuevos planes liderados por Gobernadores y Alcaldes.


4. Exhortar al Poder Ejecutivo asigne el presupuesto necesario, sin discriminación, que permita la estandarización de los salarios y beneficios socio-económicos, así como el debido equipamiento para el funcionamiento eficiente, eficaz y efectivo de los cuerpos policiales estadales y municipales.


5. Exigir el acceso a la información veraz y en tiempo real por medio de tecnologías de información y telecomunicaciones en la función policial, para crear interconexiones de las bases de datos y estadísticas a nivel Nacional, Estatal y Municipal.


6. Solicitar la modificación de la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público, Ley de Contribuciones Especiales sobre Precios Extraordinarios y Exorbitantes de Hidrocarburos, Ley Orgánica del Consejo Federal de Gobierno, Ley de los Consejos Estadales de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, Ley de los Consejos Locales de Planificación Pública y Ley Especial de Régimen Municipal a Dos Niveles para el Área Metropolitana de Caracas, que impiden y obstaculizan el desempeño oportuno y eficiente de las administraciones estadales y municipales.


7. Exigir al Gobierno Nacional inmediata entrega de los recursos derivados de Ley de Asignaciones Económicas Especiales, que se mantienen retenidos y que ascienden a la suma de 5.466 millones de bolívares, más los ajustes correspondientes a los aumentos del precio del petróleo y la devaluación.


8. Exigir al Gobierno Nacional la inmediata transferencia de los recursos derivados del Situado Constitucional que ascienden a 15.592 millones de bolívares, los cuales permitirán cumplir con los compromisos laborales de los empleados y obreros de las administraciones Estadales, Municipales y Área Metropolitana de Caracas.


9. Exigir que la asignación de créditos adicionales otorgados por el Ejecutivo Nacional a los Estados y Municipios y del Área Metropolitana de Caracas, responda a criterios equitativos, objetivos y técnicos para garantizar la satisfacción de las necesidades de todos los venezolanos.


10.Exigir que la formulación del Presupuesto Nacional para el ejercicio fiscal 2012, sea estimado con base al precio cierto del barril de petróleo y de la tasa de cambio vigente.


11.Exigir al Ejecutivo Nacional y demás poderes públicos que, en resguardo del principio de descentralización como política nacional, cesen de manera inmediata todas las acciones que vulneran y desconocen las competencias, autonomía e ingresos de los Estados, Municipios y Área Metropolitana de Caracas.


12.Exigir a la Asamblea Nacional que se aboque al estudio, discusión y sanción de la Ley de Hacienda Pública Estadal, dando cumplimiento al mandato establecido en la Disposición Transitoria Cuarta, numeral 6, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.


13.Instar al Poder Judicial, por órgano del Tribunal Supremo de Justicia, resolver de manera oportuna, imparcial y expedita las causas en las que se denuncia la violación de las competencias constitucionalmente atribuidas a las entidades federales.


14. Iniciar de manera conjunta todas las acciones de carácter legal, dirigidas a lograr el reconocimiento pleno de las atribuciones, competencias y garantías establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a favor de los Estados, Municipios y Área Metropolitana de Caracas.


Finalmente, frente a la incompetencia del Gobierno Nacional para atender los graves problemas que enfrenta el país, nosotros los Mandatarios Regionales invocando la protección de Dios y de los precursores de nuestra patria libre y soberana, en unidad con los venezolanos y venezolanas, reiteramos nuestro compromiso de reforzar la democracia, la descentralización y a no cesar en el afán de recuperar la seguridad ciudadana, en el reclamo de los recursos de nuestros pueblos orientados a la búsqueda de una mejor calidad de vida.


Alcalde Metropolitano de Caracas Antonio Ledezma


Gobernador del Estado Amazonas Liborio Guarulla


Gobernador del Estado Carabobo Henrique Fernando Salas Feo


Gobernador del Estado Miranda Henrique Capriles Radonski


Gobernador del Estado Nueva Esparta Morel Rodríguez


Gobernador del Estado Táchira César Pérez Vivas


Gobernador del Estado Zulia Pablo Pérez


Gobernador del Estado Lara

Henry Falcón

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...