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sábado, julio 20, 2019

La historiadora Inés Quintero opina sobre la serie “Bolívar” de Netflix


PERSPECTIVAS
Sobre la serie “Bolívar” de Netflix: es cuento, no es historia
POR Inés Quintero

Publicado en Prodavinci

19/07/2019
Desde que comenzó a transmitirse la serie Bolívar en Netflix, numerosas personas me han llamado o me han consultado acerca de la veracidad histórica de muchas de los sucesos que allí se narran. La repuesta ha sido un contundente NO. La serie Bolívar NO está ceñida al rigor histórico. Es cuento, no es historia.
Debo confesar que no soy amante de las series de televisión y también que tengo especiales reservas y sospechas frente a las series de “contenido histórico”, especialmente cuando son muy largas y con muchas temporadas. Si bien pueden estar muy bien producidas —que no es el caso de la serie Bolívar— la razón fundamental de mi desconfianza tiene que ver con la orientación y propósitos que guían este tipo de producciones; por lo general, el objetivo que las anima es entretener y enganchar a las personas para que continúen viendo la serie hasta el último capítulo, como si fuese una telenovela. Siendo así, no tienen como finalidad y mucho menos contemplan entre sus prioridades, ajustarse de manera rigurosa a la realidad histórica, ya que ésta constituye una camisa de fuerza que estorba y entorpece el trabajo de los libretistas, tiene mucho más sentido darle rienda suelta a la imaginación y a la ficción para de esta manera cumplir con los fines recreativos que persiguen.
La construcción de los personajes, sus características personales, los detalles de sus vidas privadas, sus emociones, afectos o dilemas, así como las maneras de desenvolverse son invenciones de quienes escriben y dirigen la serie, a fin de darle sentido al relato, al hilo dramático que les sirve de guía. No tienen nada que ver con la historia. Lo mismo ocurre con los hechos, éstos son presentados de forma tal que sirvan de sustento a la narrativa dispuesta y construida por quienes elaboran los contenidos, en función de los propósitos de la serie, y no con la finalidad de ofrecer una lectura que permita reconstruir el pasado, tal como ocurrió. Ambos propósitos son incompatibles.
Imaginación y ficción imperan sobre la historia: ni Carlos Palacios era un patán poseído por el demonio; ni Pablo Clemente un tonto incapaz e impertinente; ni doña Concepción andaba por la hacienda disponiendo y tomándole la temperatura a los esclavos; ni Josefa Tinoco, la mujer de Juan Vicente, fue la hija del capataz de San Mateo; ni la familia vivía toda junta en la hacienda. Ninguna de esas recreaciones tiene que ver con la historia.
Tampoco tiene asidero alguno con la realidad la visión caricaturizada del representante del rey de España como el villano que irrespeta a los criollos, y que le grita y ningunea a doña Concepción. Prevalece aquí la visión maniquea de la historia patria, según la cual los malos de la película fueron los peninsulares lo cual, finalmente, explica la decisión independentista. Una visión simplista y ampliamente superada hace ya bastantes años por las investigaciones que se han hecho sobre el tema.
Igual sucede con la idealización del noviazgo feliz y romántico entre María Teresa Rodríguez del Toro y Simón Bolívar, un idilio de telenovela que deja por fuera el arreglo económico que estuvo de por medio para la realización de la boda: una gran dote en metálico y numerosas joyas, a lo que se sumó una cantidad adicional para indemnizar a la joven prometida por tener que venir a vivir a América ya que, de lo contrario, Bolívar no podría echarle mano a su fortuna. El arreglo no le sirvió de mucho a la pobre María Teresa: muy rápidamente el trópico impidió que pudiese disfrutar de su enorme dote. El viudo corrió con mejor suerte. Pudo disfrutar su mayorazgo y sanar las heridas de la viudez, en un largo y dispendioso viaje por Europa.
El personaje central: Simón Bolívar, no ofrece sorpresas. Desde la primera escena es el héroe, el Libertador, el hombre providencial que no se equivoca, que tiene claros sus designios y que triunfa frente a la adversidad. Habla como héroe —en modo proclama—, piensa como héroe, gesticula, camina, ordena, actúa como héroe y sus recuerdos también tienen el mismo empaque. Desde su infancia y en su juventud se sembró en él, de manera inevitable, su vocación libertaria.
Esta visión heroica de Bolívar no admite la presencia de otras figuras que puedan competir con su protagonismo. Miranda, por ejemplo, es presentado como un traidor que, por una bolsa de monedas, fue capaz de entregar la I República, al firmar la capitulación de 1812. Varias personas me llamaron precisamente para comentar esta desfiguración tendenciosa de Miranda. No me sorprende en lo absoluto. Encaja perfectamente con la retórica idealizadora de la entrega de Miranda a las autoridades realistas, en la cual Bolívar tuvo participación destacada. La justificación perfecta de este hecho tiene su fundamento en una acción que se presenta como irrebatible: Miranda traicionó a la República, por tanto, merecía ser entregado. No hay reproches que hacerle al protagonista de la serie, todo lo contrario, su acción se corresponde con su determinación de no transigir, cuando se trata de alcanzar la libertad.
Si esto ocurre con Miranda, no quiero ni pensar cómo quedarán Santiago Mariño o Manuel Piar, o Francisco de Paula Santander o cualquier otro que haya disentido, adversado o polemizado con Bolívar: entrarán con toda seguridad en la nómina de los villanos, como corresponde a la simplicidad que acompaña todo relato maniqueo y telenovelesco en el cual sólo hay dos bandos: el de los buenos en donde están el protagonista y quienes lo acompañan y celebran sus éxitos, y el de los malos, que incluye a quienes lo adversan, todos aquellos villanos que a lo largo de la historia se empeñan en obstaculizar e impedir sus triunfos, pero sobre los cuales, finalmente, se impondrá el protagonista para alcanzar su destino. No se necesita más.
No aguanté mucho, la verdad es; tampoco Ariana, mi sobrina querida. Estuvimos viéndola juntas y quedamos verdaderamente impactadas por la superficialidad, la inconsistencia, la debilidad y la inconducencia de la historia. Podemos confesar que no nos atrapó, en lo más mínimo.
Habrá mucha gente que aguantará y seguramente disfrutará los 60 capítulos. Hay para todos los gustos, sin duda y eso es absolutamente sano y conveniente. Pero lo que sí puedo garantizarles es que, cuando terminen de ver esta serie-telenovela, no será mucha historia la que habrán aprendido, sino todo lo contrario. Yo, por mi parte, no pienso dedicarle ni un minuto más de mi tiempo libre.


viernes, febrero 15, 2019

Hoy se cumplen 200 años de la instalación del Congreso de Angostura y del Discurso del Libertador ante el mismo


El bicentenario del Discurso de Angostura



Carlos Balladares Castillo

El día de ayer viernes 15 de febrero se cumplieron 200 años de la instalación del Congreso de Angostura. Fue nuestra segunda Asamblea Constituyente (la primera fue en 1811), pero esta vez en plena guerra de Independencia con más de la mitad del país todavía en manos de los realistas. En medio de ese ambiente Simón Bolívar y los republicanos pretendieron cumplir con su promesa fundamental: darle legitimidad popular y “constitucional” a sus sacrificios en casi una década de batallas. El usurpador y su oligarquía, a pesar de tener 20 años y más creyéndose más bolivarianos que el resto de los venezolanos, están “celebrando” la efemérides de la manera menos republicana posible: realizando unos supuestos ejercicios cívico-militares y dando un bono de 18 mil bolívares. Si el Libertador quiso sustentar nuestro Estado en la virtud, en la moral y las luces; flaco favor se le hace promoviendo el populismo y una patria reducida a las armas.

El régimen estableció hace un año una comisión presidencial (presidida por el ministro de defensa: general Vladimir Padrino) para organizar los actos conmemorativos del Bicentenario el cual se prolongarían hasta el 2020. Después de su anuncio más nunca se supo de la misma. En un gobierno democrático se habría coordinado con las universidades y los actos serían un momento de encuentro ciudadano para la reflexión libre sobre su contenido y la promoción del conocimiento del hecho por todos los medios posibles. Por nuestra parte nos gustaría comentar algunos aspectos del documento y resaltar la tradición que ayudó a construir.

El primer tomo de esa maravilla que es la colección de obras latinoamericanas llamada Biblioteca Ayacucho, corresponde a una antología de las obras de Bolívar llamada Doctrina del Libertador la cual fue seleccionada por el historiador Manuel Pérez Vilas (1922-1991). En ella he leído una vez más el famoso Discurso, que según el compilador “encierra una completa síntesis del ideario de Bolívar”. Augusto Mijares (1950) dirá en su biografía del gran hombre: “es la expresión más amplia y precisa de su pensamiento político”. Así se ha reconocido en la historiografía, en especial en la Historia Patria, este texto que hoy cumple dos centenas, pero nos preguntamos: ¿tiene algo que decirnos a los venezolanos del siglo XXI que luchamos por la condición republicana?

Bolívar - que era un genio también para la escritura y resulta un placer leerlo – parte de lo que ha sido la tesis fundamental de la lucha de los republicanos: la legitimidad sustentada en la soberanía popular la cual ha sido reestablecida por medio de las elecciones (aunque “imperfectas” por las limitaciones productos de la guerra) que dio origen a los 26 representantes que llevarán a cabo la tarea de diseñar el nuevo Estado. Ante este acto de ciudadanía presenta lo que ya es parte de la nueva tradición en la sociedad que está naciendo: el republicanismo, el cual describe sus principios no solo en la consulta al pueblo que ya se ha hecho y que debe ser frecuente, sino también en un rechazo al personalismo ante lo cual debemos tener: “Un justo celo”, al ser este “la garantía de la Libertad republicana, y nuestros Ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo Magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.” Y también las primeras bases que se establecieron en 1811 con el primer Congreso Constituyente como: “la proscripción de la Monarquía (y la esclavitud), las distinciones, la nobleza, los fueros, los privilegios; y declaró los derechos del hombre, la Libertad de obrar, de pensar, de hablar y de escribir (y la división de los poderes).”

El Discurso presenta, además de la idea de la unidad colombiana, su proyecto de Constitución, que es síntesis de su experiencia en la lucha por la Independencia, lucha trágica porque la misma ha sido “un torrente infernal”. El Libertador explica que se quiso tener una República pero esta fracasó debido a que los pueblos americanos sumamente diversos (“razas, etc.) y “uncidos al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio” no podían “adquirir ni saber, ni poder, ni virtud”; de manera que “toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia.” Bolívar considera evidentemente que no estamos aptos para la libertad, por lo que se debe diseñar un Estado que nos eduque y para ello no se puede establecer una “democracia absoluta” sino un modelo que equilibre un ejecutivo fuerte, con una aristocracia de la virtud (“senado hereditario”) y una cámara popular. Los mejores ejemplos de esta “aristocracia” señala están en Roma con su senado y en la monarquía británica con su alta cámara hereditaria. Pero como la misma debe ser formada para esa tarea establece un cuarto poder (el Moral) para educar tanto a dichos “nobles” del mérito ciudadano y al pueblo, pero también para vigilar y censurar nuestra conducta.

¿Esto no es una contradicción? En parte y por ello la Constitución firmada por el Congreso el 15 de agosto de dicho año rechazó las propuestas de Bolívar en lo que respecta a las instituciones vitalicias, hereditarias y su idea de poder moral al darse un fuerte debate ante su posible aplicación, siendo el argumento de los que se le oponían el siguiente: “una inquisición moral, no menos funesta ni menos horrible que la religiosa”. Al analizar los orígenes del gran hombre (“aristocracia mantuana”), sus opiniones ya repetidas desde el Manifiesto de Cartagena (1812) contrarias al federalismo y a favor de un Estado centralizado con un Ejecutivo fuerte, su gran pesimismo ante la ignorancia del pueblo venezolano y su temor ante los conflictos generados por la “guerra de colores” y el peligro de lo que llamaba “la pardocracia”, junto a su claro personalismo político (¿inevitable ante la guerra y el momento fundacional?) justificado por el naciente culto a su figura; podemos entenderlo. Entender porque planteaba una ingeniería institucional que promovía un claro paternalismo patriota centrado en una especie de César controlado por los que habían demostrado su virtud ilustrada. Sin caer en presentismos pero tampoco en una admiración desmedida por nuestros próceres, valoramos con orgullo el que hayan ofrecido sus vidas, esfuerzos y pensamientos por el sueño republicano que hoy sigue siendo nuestra tradición y utopía más preciada.

lunes, diciembre 17, 2018

¿Simón Bolívar murió pobre? A propósito de otro aniversario del fallecimiento del Libertador

Imagen relacionadaEl amigo y colega historiador Víctor Pineda nos ha recordado los siguientes datos: 

Avalúo de las pertenencias del Libertador Simón Bolívar (fallecido el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta, Colombia) realizado el 21 de agosto de 1833:
"Piezas de diamante:
1-Una espada montada la guarnición la chapa en brillantes y su vaina de oro en: 4498 pesos.
2-El Sol del Perú con su caja de oro en 1455 pesos.
3-La Estrella de Venezuela en: 305 pesos.
4-La Medalla de Boyacá en: 170 pesos.
5-La Medalla de Quito en: 308 pesos.
6-La medalla de la ciudad de Sucre en: 336 pesos.
7-La medalla de Potosí en: 339 pesos.
8-El Relicario de Charcas en: (ilegible).
Piezas de oro:
9-La medalla con el busco de Washington y la medalla de Williamsburg en:80 pesos.
10-La caja del Rey de inglaterra en: 260 pesos.
11-Veiticuatro cucharas de postre, 23 tenedores, 23 cucharitas para café, una tenaza para azúcar y 24 cuchillos en: 1703 pesos.
12-Una medalla de oro del 25 de septiembre de 1828 en: 36 pesos.
13-Treinta y cinco medallas de oro de Chuquisaca, Cuzco y Potosí en: 809 pesos.
Piezas de plata y plateadas:
14-Cuatrocientas setentitres medallas de Chuquisaca, Cuzco y Potosí en: 452 pesos.
15-Dos platones con peso de setenta y una onza cuatro y media octava en: 71 pesos.
16-12 platillos en: 161 pesos.
17-24 cucharas, 23 tenedores de primera mesa en: 164 pesos.
18-22 cuchillos de primera mesa en: 11 pesos.
19-2 tenedores y 2 cuchillos en: 2,4 pesos.
20-2 tenedores y 2 cuchillos en: 2 pesos.
21-22 cucharas de postre en: 2 pesos.
22-24 tenedores de postre en: 53 pesos.
23-24 cuchillos de postre en: 10 pesos.
24-19 cucharillas para café en: 22, 5 pesos.
25-Un cucharón, dos cucharines de jarra, 4 cucharones menores, 4 cucharones de salero, 1 cuchillo de pescado en: 42, 7 pesos.
26-4 saleros en: 32, 4 pesos.
27-Una tenza o pinza en: 2,4 pesos.
28-Una cantina compuesta de la pieza expresada en el inventario contenida en le baúl (ilegible) y 4 (ilegible) la cafetera y la lechera en: 200 pesos.
30-Una cajita de afeitar en: 50 pesos.
31-Una cacerola en: 10 pesos.
32-Un anteojo en: 2 pesos.
33-Un braserito en: 7,4 pesos.
Total: 12.028 pesos y 6 reales y medio."
Fuente: Quintero, Inés: "La Criolla Principal", Fundación Bigott, Caracas, 2006.

martes, julio 24, 2018

Otro natalicio de Simón Bolívar (un testimonio y tres reflexiones)

Resultado de imagen para tumbar estatuas de bolívar1. A las 12 en punto de la noche sonaron fuegos artificiales, seguramente los lanzó la Comandancia de la Armada (San Bernardino) por el natalicio de Bolívar. 

2. Ya me da fastidio ese culto enfermizo. Aunque como historiador debo comprenderlo (tanto a Bolívar como a su culto) y es interesante su estudio, pero su adoración cual dios agota. 

3. Es hora de "tumbar" varias de sus estatuas. Debemos exorcizar el culto a Bolívar del alma venezolana.

4. No apoyo lo contrario al culto de Bolívar, es decir, una actitud de rechazo a su persona e ideas. Porque considero que es el más universal de los venezolanos, un héroe admirable lo que no quiere decir que sea un dios que debemos adorar o un santo que debe subirse a los altares. Es el principal padre fundador de la República (por ello siempre debe ser objeto de nuestra atención), se le admira, estudia y recuerda, pero NO SE LE RINDE CULTO. Creo que he sido enfático en mi posición al repetir las mismas palabras. No estoy del lado de los extremismos en esta discusión.

                             Profeballa

domingo, julio 22, 2018

Entrevista al amigo e historiador Tomás Straka en el "2001" sobre Simón Bolívar


LA CONVERSA.HISTORIADOR TOMAS STRAKA. GUSTAVO ORTIZ97


Roberto Romanelli | rromanelli@bloquedearmas.com
Aunque otros gobiernos y mandatarios manipularon la figura de Simón Bolívar a través de la historia, el chavismo lo usó como un factor de división de los venezolanos, lo que “ha hecho que sectores importantes de venezolanos se estén distanciando de Bolívar, sobretodo los más jóvenes, y gente que hasta le está teniendo rabia a Bolívar”.
Así lo expresa el historiador y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Tomás Straka, en vísperas de un nuevo aniversario del natalicio del Libertador.
El investigador añadió que por esta “identificación en una bandería política" de la imagen de Bolívar, “la connotación bolivariana en Venezuela que era de por si positiva, se ha diluido en términos de la sociedad”.
“Muchos se han dado cuenta de lo peor que puede haber en el culto a Bolívar, asi como había cosas positivas, podía tener consecuencias negativas, entonces, la gente se asustó del constructo, del artefacto de Bolívar, miren como esta forma de narrar, de explicar la historia, se ha traducido en esta forma de entender la realidad y de gestionarla”, dijo en alusión a la situación actual.
¿Qué podemos reivindicar de Bolívar que pueda servir para hacer avanzar al país?
Lo primero que habría que subrayar es su carácter de venezolano universal. Bolívar, de lejos, tuvo una ejecutoria, un protagonismo en la historia americana que le da una proyección universal, en el sentido de expandir la libertad y los derechos de los ciudadanos. Indistintamente de las observaciones que pudieran hacerse desde el 2018 a Bolívar, y las críticas que se hicieron en su momento -porque Bolívar no tuvo una aprobación unánime ni tenia porque tenerla- pero tal vez de cara al porvenir, la posibilidad de que desde las oportunidades que daba una Venezuela muy restringida, muy pobre, muy aislada del mundo como era la Venezuela del siglo 19, se pueden hacer ejecutorias que empujan realmente o ayudan a empujar a la sociedad a una civilización mas amplia de libertad e igualdad para todos. Creo que Bolívar une en eso.
¿Qué es lo más dañino que se ha hecho con Bolívar, no sólo en este régimen?
Convertirlo en una especie de dogma, de dios tutelar, convertir el bolivaniarismo como dijo (el abogado e historiador) Luis Castro Leiva, en una teología, la teología bolivariana. Es decir agarrar a Bolívar como un héroe para todas las cosas, en base a lo cual Bolívar es una especie de bola de cristal donde cada quien ve reflejado lo que quiere y en esa suerte de saco de sastre la gente mete la mano y toma el pedazo de Bolívar que más le convenga. Esto tuvo muchas consecuencias negativas, una de las cosas negativas de esa conversión de Bolívar en ese dios tutelar de la sociedad venezolana es que apuntala al personalismo. Todos nuestros presidentes o nuestros dictadores han querido verse a si mismo como una especie de segundo Bolívar, lo dicen deliberadamente. Entonces, la construcción de ese culto a Bolívar es una emanación que se retroalimenta con el culto a la personalidad, buscar salvadores, buscar un hombre providente que resuelva todo, está íntimamente relacionado con la educación que recibimos los venezolanos ante Bolívar.
¿Es un culto a la personalidad?
Bolívar fue un hombre capaz de todo, del cual habría que esperar todo lo bueno, al que había que obedecer acríticamente, un hombre que era perfecto, un hombre sin fisuras, ese modelo del hombre perfecto a cuya ausencia se atribuye muchos de los males de Venezuela, es un terreno fértil para que la gente busque otro hombre perfecto. La construcción del personalismo está intímamente vinculado con ese culto a Bolívar que en última instancia es un culto a la personalidad.
¿Bolívar no sustituye la figura del Rey?
En buena medida hay de esto, ¿Qué ocurre? ya había un terreno, unas condiciones propicias para que ello ocurriera, más o menos en el mundo había el culto a Napoleón, el culto a Washington, son los referentes que se toman para comenzar en vida el culto a Bolívar, es decir las acusaciones de personalista, de que era un rey, de no fomentar el equilibrio, arranca con Bolívar en vida, pero en nuestro caso eso se va a vincular además con la necesidad de que la República tenía que buscar alguna legitimidad que estaba asociada o que ocupara el espacio que había dejado vacío la ausencia del rey.
¿Habría que redimensionar a Bolívar?
Que una sociedad tenga héroes no es un problema en sí mismo. Que tenga un héroe máximo no es un problema en si mismo. El problema es el uso, la dimensión que tiene ese culto al héroe y las consecuencias que puede tener por ejemplo cuando no promueve determinados valores. Entonces redimensionar el culto a Bolívar en función del venezolano excepcional que fue, un hombre con realizaciones importantes que tuvo, entendiéndolo en los justos límites de un hombre que por muy excepcional al fin y al cabo era hombre y que tenía ideas que no tenemos que aceptar como un dogma de fe sino que son ideas que son merecedoras de ser discutidas, de ser comprendidas pero no de ser obedecidas como un libro sagrado, creo que ese redimensionamiento puede ser positivo.
¿Qué significado tiene Bolívar ahora, con dos bandos que lo reivindica para sí?
Bolívar ha tenido muchos significados a través de la historia, porque cada régimen se ha cosido un Bolívar a la medida, desde el Bolívar magistrado católico, con ese catolicismo que impulsaba la Iglesia bajo la figura del cardenal Humberto Quintero, al Bolívar de López Contreras que era exaltado como la base posible para una ideología nacional que sirviera para contrarrestar lo que el veía como las ideologías extranjeras, un Bolívar anticomunista, al Bolívar de Chávez como uno de los precursores del socialismo, nos damos cuentas que hay muchos Bolívar posibles. Es una especie de dios como Krisna, el dio hindú que cuando le piden que enseñe todos sus rostros, tiene millares de rostros distintos.
Hoy, en Venezuela, ocurre una cosa que no había ocurrido nunca, el exceso de utilización de Bolívar en el discurso político, los excesos a los que se ha llegado con el culto a Bolívar y su identificación con una bandería en particular, el chavismo, ha hecho que la suerte de la imagen de Bolívar esté más o menos atada a la suerte del chavismo. Es decir la connotación bolivariana en Venezuela que era de por si positiva, la apelación a Bolívar como referente inapelable, el referente más alto que podíamos tener nosotros para cualquier cosa, se ha diluido en términos de la sociedad.
¿Lo convierten en un factor de división?
Sin duda porque los chavistas comenzaron a hacer algo que no era la primera vez que ocurría, eso había pasado con el partido liberal, diciendo ‘todos los que están en contra nuestra son simplemente enemigos de Bolívar y de Venezuela’. Ese es el discurso de Guzmán Blanco, lo que pasa es que Guzmán Blanco ganó la partida y tenía a su favor una abrumadora mayoría de los venezolanos, de tal manera que logró utilizarse como un discurso federal en el siglo 20. Luego viene el caso de José Vicente Gómez que decía lo mismo, ‘yo soy el auténtico interprete de Bolívar y todos los malos hijos de la patria son los que están en contra mía', él va a confundir a Bolívar consigo mismo.
Luego, a lo largo del siglo 20 habíamos logrado unificar y sacar a Bolívar del discurso político cotidiano y dejarlo para el discurso de Estado. Esto que se decidió después de la democracia del 58, de que ningún partido político podía utilizar símbolos patrios para su parcialidad porque tenía que ser un patrimonio compartido de todos los venezolanos, iba en esa dirección, de manera que a partir de la década de los 40, Bolívar termina de ser una figura de integración para todos los venezolanos.
Pero no era intocable...
No se podía cuestionar, era el dios de todos los venezolanos, precisamente por esto era una oportunidad en donde podíamos sentarnos a dialogar, tenía esa función, unificadora, esa es la función del héroe nacional, es una especie de padre de patriarca del cual venimos todos, de cuyo simiente venimos todos.
¿Eso cambió con Chávez?
Cambió con el chavismo, Bolívar va a ser el héroe de una bandería. En esto ocurren dos cosas, el chavismo nunca fue una mayoría tan abrumadora como la que había sido la que apoyó al sistema democrático, o que apoyó al guzmancismo. Chávez siempre tuvo al menos un 40% de la sociedad que no lo apoyó y que estuvo en su contra, eso no la tuvo en contra Betancourt ni Guzmán Blanco y probablemente en sus mejores tiempos, José Vicente Gómez. El enorme poder de Chávez fue que tuvo la capacidad de tomar un Estado que era todopoderoso, que tenía unos superpoderes que no tenia el Estado de Betancourt, ni de Gómez, ni de Guzmán Blanco. Eso vuelve a Chávez un hombre todopoderoso y explica porque Nicolás Maduro está en el poder -pero éste es otro tema- al Chávez y los chavistas declararse bolivarianos, hay 40% de la población que sienten por lo menos algún tipo de reserva frente a Chávez.
¿Ha encontrado algún indicio de un Bolívar como precursor del socialismo?
Bolívar es un hombre complejo, porque su pensamiento fue una amalgama de distintas cosas que él elabora con bastante originalidad para resolver los problemas concretos de esa América (...) en esa amalgama, hay aspectos en Bolívar que son muy revolucionarios, muy de vanguardia como el abolicionismo de la esclavitud o la educación popular, hay aspectos que en su momento era bastantes liberales, de avanzada, bastante democráticos, Bolívar nunca puso en duda la necesidad de las elecciones, del voto (...) junto a eso tiene otras aspectos que son bastante aristocratizantes, él quiere conseguir desesperadamente orden para un país que es un enorme desorden, (...) y ve el orden encima de cualquier cosa porque le va a permitir hacer las otras transformaciones,
Pero aspectos socialistas...
Socialista no puede ser ninguno. La verdad que ni el mismo Chávez ha dicho que Bolívar fue un primer socialista o no lo dijo de esa manera. Las principales tesis que plantea el Plan de la Patria no tienen que ver con el proyecto político de Bolívar.
¿Chávez “enchavó” o “rayó” a Bolívar?
Sin duda.
¿Quién se beneficia de eso?
Yo creo que uno de los grandes ganadores en el pensamiento, en la memoria histórica venezolana, con las limitaciones del caso, es Betancourt y los héroes de la democracia, en el año 98 nadie daba tres lochas por la democracia, ahora la gente siente como aquel que deja un trabajo o una pareja porque está muy bravo y después de no conseguir un trabajo o una pareja mejor, empieza a arrepentirse.

lunes, mayo 08, 2017

Hoy 8 de mayo se cumplen 200 años del Congreso de Cariaco

Congreso de Cariaco, 1817
bicentenario de una rivalidad 


A propósito de haberse conmemorado 200 años de la reunión del Congreso de Cariaco el pasado 8 de mayo, la Dirección de Investigación y Asesoría Histórica de la Asamblea Nacional se complace en difundir un nuevo producto como parte de su serie de folletos divulgativos. Congreso de Cariaco, 1817. Bicentenario de una rivalidad es el título de esta nueva entrega cuyo principal objetivo es brindar un panorama general sobre las tensiones entre los grupos de poder dentro del bando republicano que se suscitaron en 1817 en el marco de este encuentro, y que historiográficamente ha generado no pocas polémicas.

La narrativa histórica venezolana le ha concedido a Simón Bolívar un papel de alta relevancia en todos los ámbitos inherentes a la Emancipación, enalteciendo sus conquistas y triunfos pero, al mismo tiempo, ensombreciendo episodios y personajes que parecían contrariar las disposiciones y acciones del Libertador. El Congreso de Cariaco se inscribe en este segundo panorama: el intento de conformación de instituciones bajo la dirección de Santiago Mariño y del presbítero José Cortés de Madariaga sin la anuencia de  Bolívar ni de ningún otro representante de las provincias de Venezuela.


Esta edición la enviamos como archivo adjunto. Igualmente dispone del URL (http://bit.ly/2pWUqEB) donde podrá descargarla en línea. Esperamos que esta nueva entrega contribuya a sistematizar el conocimiento generado en torno al Congreso de Cariaco. Agradecemos toda su estimación por este trabajo y la colaboración que pudiera prestar al difundirlo. 

miércoles, septiembre 21, 2016

El periodista Juan José Toro afirma que se encontró un documento que certifica que Simón Bolívar tuvo un hijo en Bolivia

Acá le dejo la noticia y poco a poco agregaré las opiniones de algunos historiadores venezolanos. 

PRofeballa

Panorama

LA PAZ, 20 Set 2016 (AFP) - El libertador Simón Bolívar, de quien no se conoce oficialmente descendencia, habría tenido un hijo en Bolivia con una ciudadana española establecida en la ciudad de Potosí, según documentos que datan del siglo XIX divulgados en una investigación.
Se trata de una partida matrimonial del 5 de octubre de 1895, que se encuentra en la parroquia del pequeño poblado de Caiza, cercano a la ciudad andina de Potosí, al suroeste de Bolivia. En ella, Bolívar es mencionado, con nombre y apellido, como padre del novio.
El documento identifica al contrayente, José Costas, como "hijo natural de María Juaquina Costas y del finado señor Simón Bolívar, españoles de Potosí", relató a la AFP el periodista Juan José Toro, que accedió a copias del documento en poder de los descendientes de Costas.
Pese a que Bolívar era natural de Caracas, Toro detalla que en aquella época, a todos los ciudadanos de tez blanca se les denominaba españoles. Por ello se consignó así en el documento.
"A Simón Bolívar se le atribuyen 41 amantes conocidas y 29 hijos, aproximadamente, de todas esas versiones las más reconocidas son de unos cinco hijos, pero ningún caso documentado, y éste sería el primer caso documentado", señaló.
El documento, que estuvo guardado durante más de un siglo y del cual recién se permitió una copia fotográfica a la descendencia, "demostraría que legalmente Simón Bolívar tuvo un hijo en Potosí que se llamó José Costas, porque eso dicen los documentos".
"El obispo de Potosí autorizó a la parroquia de Caiza acceder a una copia, sé que la familia está elaborado un libro", relató Toro, quien confirmó que él también prepara una novela sobre el libertador y que a lo largo de la recopilación de datos halló esa versión.
Toro explicó que, durante más de un siglo, varios historiadores manejaron la versión de la existencia de un hijo con la señora Costas, pero que recién se pudo obtener una prueba fotográfica del documento original.
Mencionó que en 1905 el escritor Lucas Jaimes publicó un libro de anécdotas y tradiciones de Potosí, relatando el amorío. Otro historiador, Luis Subieta, dijo en 1925 haber accedido a la partida matrimonial y el periodista e historiador Wilson Mendieta Pacheco reflotó el hecho en 1975, cuando entrevistó a Elías Costas, un bisnieto de José Costas de 81 años.
"Simón Bolívar llegó a la ciudad de Potosí en octubre de 1825, después de la fundación de Bolivia, y acá conoce a María Joaquina Costas", precisó

domingo, septiembre 06, 2015

Hoy es el Bicentenario de la publicación de la Carta de Jamaica por Simón Bolívar (interpretación del historiador Elias Pino Iturrieta)



La rectificación de Jamaica

Un Bolívar exiliado, sin poder ni dinero firma la Carta de Jamaica el 6 de septiembre de 1815. En la misiva el Libertador hace una lectura de sus circunstancias y de su papel en un período de terrible combustión con la Independencia aún sin existir. En su mazo, la carta menos chamuscada era un gobierno republicano, controlado por el mantuanaje y con soporte de un imperio liberal. Eso luce al revisitar el texto en su bicentenario

Elías Pino Iturrieta | epino@el-nacional.com 6 de septiembre 2015 - 12:07 am

Cuando está a punto de escribir la Carta de Jamaica, Bolívar ya es la figura primordial de la Independencia de Venezuela, pero la Independencia sigue sin existir. Él mismo ha trabajado en su derrumbe a través de la redacción de sus primeros documentos de trascendencia: el Manifiesto de Cartagena (1812) y la Proclama de Guerra a Muerte (1813). El primer texto irrumpe contra la legalidad propuesta por los aristócratas cuando declaran la separación de España, un paso que, según el autor, concluye en “repúblicas aéreas” que deben tocar tierra antes de perderse en un firmamento inaccesible. El segundo propone una manera inclemente de aterrizar, mediante un holocausto de españoles y canarios que debe ofrecer consistencia a la revolución.
Los papeles son el fundamento de una dictadura personal, que fracasa estrepitosamente ante el fuelle de los ejércitos dirigidos sin contemplaciones por Monteverde y Boves con evidente apoyo popular. De allí la necesidad de una rectificación, de una búsqueda perentoria de soluciones que detenga el ímpetu de la monarquía triunfante de nuevo; pero que, a la vez, permita la resurrección de quien es para entonces lo más parecido a un cadáver político. Tal es el propósito de la célebre misiva que firma en Kingston, el 6 de septiembre de 1815.

Del abismo a la vida. El firmante de la Carta es un exiliado sin poder, sin dinero y sin buena reputación. No solo lo han expulsado de Venezuela las fuerzas realistas, sino también muchos capitanes republicanos que lo critican por una autocracia inoperante y caprichosa. Pese a que en breve levanta cabeza en la Nueva Granada, un conjunto importante de oficiales de la región se niega a trabajar bajo su mando y lo obliga a abandonar el territorio. “Yo no tengo un duro, ya he vendido la poca plata que traje”, escribe cuando inicia el destino incierto del  Caribe inglés. Un peso mayor lo agobia, sin embargo: las noticias que han circulado en las posesiones extranjeras del vecindario sobre la matanza de españoles presos y enfermos en La Guaira, que ordenó en febrero de 1814. La disposición condujo a un resultado espeluznante: ochocientos enemigos decapitados en el lapso de dos días, sobre cuyo sacrificio circularon detalles capaces de provocar consternación en las colonias británicas.
¿Va a permitir que lo derrote una realidad de la cual es responsable en buena parte? Las letras de Jamaica son un prodigio en materia de supervivencia, la primera gran exhibición de las cualidades políticas que lo distinguirán en adelante y que nadie podía imaginar en su  equipaje mientras vive en la desolación. Significan una rectificación de los pasos andados, pero también la expresión de un pensamiento que no dejará de acompañarle cuando tome el poder. Aquí Bolívar no es el profeta distinguido y alabado por la historiografía patriotera, sino el atinado lector de su circunstancia, y de las circunstancias de su clase social, mirando hacia el futuro.
Acorralado por la fama de jacobino, divulgador de la “voluntad general” como origen del gobierno, rodeado de rivales de la misma bandera a quienes acosan las derrotas y los rencores de la víspera, acusado de tropelías chocantes con  los intereses de la Corte inglesa, toma la pluma para la escritura de un documento fundamental. Se deshace de los planeamientos expuestos en Cartagena y de la tajante doctrina de las matanzas sin cuartel para proponer una operación en nombre de los blancos criollos, para beneficio de una potencia liberal.

“Nuestro contrato social”. ¿A cuál fuente puede acudir un derrotado sin plata   y con mala prensa? ¿Cómo puede mover el corazón de los ingleses, un órgano que necesita para respirar? Se convierte ahora en campeón de la tradición, es decir, de una historia en la cual había encontrado sustento el poderío de los mantuanos. Para el propósito tiene el recuerdo de una lectura reciente, la Historia de la revolución de Nueva España escrita por fray Servando Teresa de Mier, dominico mexicano procedente de familia de abolengo. A ella acude para hablar de “nuestro contrato social” como plataforma de legitimación de un nuevo señorío en América, capaz de atraer el favor de los benefactores europeos que se necesitaban para derrotar a España.
El emperador Carlos V, propone el Libertador en Jamaica inspirado en fray Servando, suscribió un contrato con los conquistadores y con sus hijos para la administración de las posesiones de ultramar. El tal contrato daba a los descendientes del tronco peninsular una especie de control feudal del territorio, que fue aceptado por la sociedad y por la Corona a través del tiempo y que ahora ha sido traicionado por el monarca de turno al ceder los derechos a Napoleón, sin consulta de los interesados y faltando a una especie de compromiso original e ineludible. La situación legitima la insurgencia de los interesados, quienes se levantan en armas para reclamar una especie de fuero sacrosanto. Estamos ante el argumento esencial que expone en Kingston, muy distante de las propuestas radicales del pasado y orientado a colocar en primer plano el papel de los blancos criollos.
Los blancos criollos, agrega en otro documento que escribe entonces en la isla, Señor Redactor de la Gaceta Real de Jamaica, han sido benefactores de la sociedad y protectores de las esclavitudes. Figuras paternales, criaturas alejadas de la codicia y de la maldad, debido a la descarada traición de Carlos IV, son los llamados a la reforma de la sociedad partiendo de los derechos de administración que han tenido desde el período de la conquista. Estamos ante el contenido esencial de la Carta de Jamaica, habitualmente escamoteado por los investigadores y los publicistas que leen los documentos del héroe como si fueran evangelios.

¿Una visión  hispanoamericana? En un fragmento muy trajinado del documento, Bolívar dice: “Nosotros somos un pequeño género humano”. Se ha desprendido de la afirmación la idea de que se está ante un texto que, por primera vez hasta entonces, hace reflexiones incumbentes a toda la sociedad que formaba el mundo colonial, es decir, a todos los hombres que emprendían los procesos de liberación. No piensa para él ni para los miembros de su círculo, se ha repetido hasta la fatiga, sino por todos los hispanoamericanos que procuran la Independencia. Una lectura atenta conduce a conclusiones distintas.
Si se revisa sin prejuicios el documento, ese “pequeño género humano” solo está formado por un elenco selecto de personas. ¿Quiénes le importan de veras al autor? Aquellos que forman una “especie media entre los legítimos pobladores del país y los usurpadores españoles”. ¿Es decir? Aquellos americanos que han detentado derechos semejantes a los de los europeos y que ahora los quieren disfrutar a plenitud. Es evidente que la posesión de prerrogativas semejantes a las del conquistador, e impuestas sobre la tradición de las culturas anteriores a la dominación española, solo ha sido un privilegio de los blancos criollos, quienes forman la “especie media” en nombre de la cual habla ante los destinatarios ingleses y para la cual pide una nueva hegemonía, concordante con los tiempos de zozobra que se experimentan.

Invitación. No estamos ante un simple detalle, sino ante la confirmación del propósito esencial de la Carta de Jamaica: la propuesta de un modo republicano de gobierno bajo el control del mantuanaje con el soporte de un imperio liberal. Es la mejor carta que tiene en el chamuscado mazo. Es la mejor credencial que puede mostrar después de un período de terrible combustión, no en balde coloca en primer plano la identidad y la probanza de un elenco de bomberos que han hecho bien su trabajo durante trescientos años. En realidad es la única carnada que tiene para pescar en el mar de los ingleses.
Resulta curioso que la mayoría de los analistas del documento no hayan puesto los ojos en un asunto tan protuberante, es decir, tan fácil de captar y susceptible de aclarar aspectos esenciales del pensamiento de un líder trascendental en su tiempo y en la posteridad. Tal vez ahora, cuando han pasado doscientos años, pueda la miopía desaparecer. Tal vez ahora captemos lo que se puede observar sin la ayuda del microscopio. Pero hay que leer otra vez y desde una perspectiva de actualidad la Carta de Jamaica. No se fíen de los estudiosos habituales, ni de quien escribe. Para eso pueden servir los bicentenarios.

domingo, mayo 31, 2015

CONMEMORACIÓN INTERINSTITUCIONAL: DOSCIENTOS AÑOS DE LA CARTA DE JAMAICA. XV Jornadas de Historia de la UCAB (Caracas, 9 al 12 de junio de 2015) (Program definitivo)





      CONMEMORACIÓN INTERINSTITUCIONAL:

DOSCIENTOS AÑOS DE LA CARTA DE JAMAICA

XV Jornadas de Historia de la Universidad Católica Andrés Bello

Caracas, 9 al 12 de junio de 2015
9 de junio 2015
REFLEXIONES SOBRE LA CARTA DE JAMAICA
Lugar: Universidad Católica Andrés Bello, Auditorio Hermano Lanz.
HORA
ACTIVIDAD
2:00pm-2:30 pm
Acto de instalación
R.P. Oswaldo Montilla, OP, Universidad Católica Andrés Bello
Tomás Straka, Universidad Católica Andrés Bello
2:30pm-3:00 pm
La Carta de Jamaica y la persistencia de una reivindicación histórica, Gustavo Vaamonde, UCV/Casa del Estudio de la Historia de Venezuela Lorenzo A. Mendoza Quintero
3:00pm-3:30 pm
Bolívar, criollo y eurocéntrico, Jorge Bracho, UPEL-Instituto Pedagógico de Caracas
3:30pm-3:50 pm
Preguntas y comentarios
3:50pm-4:15 pm
Break
4:15pm-5:20 pm
Del Bolívar jacobino al Bolívar de Jamaica: el desplazamiento semántico del concepto de revolución. Ezio Serrano, Universidad Simón Bolívar
5:20 pm-5:45 pm
Esbozos antiliberales en la Carta de Jamaica, Carolina Guerrero, Universidad Simón Bolívar
5:45 pm-6:10 pm
Bolívar como sujeto moderno: la Carta de Jamaica, Bernardo Subercaseaux, Universidad de Chile
6:10pm-6:30 pm

Preguntas y comentarios
Presentación del libro Los estandartes de la Independencia. El Manifiesto de Cartagena 1812- Brindis.



10 de junio 2015
REFLEXIONES SOBRE LA CARTA DE JAMAICA
Casa del Estudio de la Historia de Venezuela Lorenzo A. Mendoza Quintero
11:00am-12:00
Foro:La Carta de Jamaica en la Historia
Elías Pino Iturrieta, Gustavo Vaamonde, Tomás Straka

10 de junio 2015
EL CARIBE DE LA CARTA:
DINÁMICAS Y CONFLICTOS EN 1815
Lugar: Universidad Católica Andrés Bello, Auditorio Hermano Lanz.
Hora
Actividad
2:00pm-2:20 pm
El General no tiene quién lo lea: economía y política en 1815, Daniel Lahoud, Universidad Católica Andrés Bello
2:20pm-2:40pm
La Expedición Pacificadora y el Caribe de 1815, Luis Farage, Universidad Central de Venezuela.
2:40pm-3:00pm
Una república para el dominio más miserable de su majestad católica: La república de las Floridas (1815-1819), Ana Joanna Vergara, Universidad Simón Bolívar.
3:00pm-3:20pm
Preguntas y comentarios
3:20pm-3:40pm
Break
3:40pm-4:00pm
Tiempos de hecatombe nacional (Venezuela en 1815), Daniel Terán-Solano, Universidad Central de Venezuela
4:00pm-4:20pm
Los caudillos y la supervivencia de la República en la Venezuela de 1815, Carlos Balladares, Universidad Central de Venezuela
4:20pm-4:40pm
Los años terribles en el Oriente/Sur de Venezuela: Un análisis de las luchas de los años 14 y 15 basado en un mapa de Codazzi, Janet A. Buchholz, Universidad Católica Andrés Bello-Guayana
4:40pm-5:00pm
Preguntas y comentarios
5:00pm-5:45PM
CONFERENCIA CENTRAL: BOLÍVAR EN JAMAICA, Reinaldo Rojas, UPEL-Instituto Pedagógico de Barquisimeto/Fundación Buría.
Presentación del libro Bolívar y la Carta de Jamaica, de Reinaldo Rojas

11 de junio 2015
proyectos de confederación hispano americana
Lugar: Universidad Simón Bolívar, Lugar: Instituto de Investigaciones Históricas Bolivarium, Edificio de la Biblioteca, Universidad Simón Bolívar, Sartenejas.
Hora
Actividad
10:00am-10:30am
Visión estratégica de Bolívar en la Carta de Jamaica, Claudio Briceño, Universidad de los Andes.
10:30am-11:00am
El Perú virreinal en la estrategia geopolítica de la Carta de Jamaica, Teodoro Hampe, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
11:00am-11:30am
Bolívar y México: referentes históricos y lazos en torno a la Carta de Jamaica, Armando Martínez Moya, Universidad de Guadalajara. ISIDM.
11:30am-12:00
Preguntas y comentarios
12:30-2:30
Break

2:30pm-4:00pm
CONFERENCIA CENTRAL: GERMÁN CARRERA DAMAS

12 de junio 2015
ESPAÑA Y AMÉRICA LATINA EN LA CARTA DE JAMAICA
Lugar: Instituto Pedagógico de Caracas, Salón Amarillo, Biblioteca Felipe Guevara Rojas
Hora
Actividad
10:00am-10:30am
La Carta de Jamaica en sus alcances para una integración latinoamericana, José Pascual Mora, Universidad de los Andes
10:30am-11:00am
Simón Bolívar y la Leyenda Negra: lo español en la Carta de Jamaica, Guillermo AveledoColl, UNIMET
11:00am-11:30am
La Carta de Jamaica hoy: un llamado al destino nuestroamericano, Alexander Torres, UPEL-Instituto Pedagógico de Caracas
11:30 am-12:00
Preguntas y comentarios



Inscripciones:
Estudiantes Bs. 300,00
Profesionales Bs. 500,00
Para inscribirse dirigirse al Centro de Investigación y Formación Humanística, Módulo 2, Piso 3, Edificio de Aulas, Universidad Católica Andrés Bello. 
O el día de la instalación en el lugar del evento.

Para más información: tstraka@ucab.edu.ve y agmoreno@ucab.edu.ve
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