martes, febrero 28, 2017

Los que nacimos en los setenta fuimos formados por las 5 películas del "Planeta de los simios". Crónicas cinéfilas.

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La primera una maravilla, las otras cuatro más o menos aunque representan una atractiva reinterpretación de la obra original de Pierre Boulle (1963) con los nuevos giros de la historia incorporados en la película original. Me las volví a ver en estos Carnavales y recordé cuando las pasaron en Venevisión y yo era muy niño. Me causaron tal impacto que las considero parte de mi formación en lo que respecta al antibelicismo, la pasión por la ciencia y la ciencia ficción.

¡Cómo me gustaría tener la colección de la imagen!

"Planet of the Apes" (1968): es la mejor de todas con ese final que le da un sentido a la historia, que nos recuerda a las tragedias griegas: los humanos no podemos salvarnos de nuestro destino como seres violentos. Y por esto caemos en la estupidez siendo superados en la racionalidad y "humanidad" por el simio.

Beneath the Planet of the Apes (1970): pierde la fuerza de la primera pero es fascinante el mundo de los humanos mutantes que poseen poderes mentales (idea copiada de "la máquina del tiempo") y que adoran a la bomba termonuclear (máxima expresión del instinto asesino del hombre que tanto critican los simios).

Escape del planeta de los simios (1971): nuestros admirados simios tolerantes y científicos: Cornelius y Sira, junto al más inteligente de todos: Milo (que repara la nave) logran escapar y retornan al mundo de los setenta. Todo se repite como en la primera pero en nuestro mundo, siendo los humanos los que maltratan a los simios. Al final la tradicional idea de los viajes en el tiempo: el futuro determina el pasado que a su vez determina el futuro. La visión cíclica de los griegos una vez se hace presente.

Conquest of the Planet of the Apes (1972): los simios son esclavizados por los humanos cuando una epidemia extermina a los perros y gatos, pero hay un simio que dice "No", que hablar, ese es César y así comienza la rebelión y la conquista. Hay constantes referencias a la lucha de los esclavos por su libertad.

Battle for the Planet of the Apes (1973): El holocausto nuclear ha ocurrido y la humanidad se divide entre los que viven en las ciudades con muchos mutantes y enfermedades y otro grupo en el bosque liderizado por los simios, conviviendo con ellos. Entre los simios hay un gorila (Aldo) que desea destronar a César y esclavizar a los simios. Pero hay la posibilidad de cambiar la historia y romper con el ciclo. La idea ilustrada que confía en la bondad y el progreso se hace presente.

Mi puntuación: la primera película: 8/10, las siguientes entre 6 y 7.
Clasificación: género: ciencia ficción, subgéneros: apocalíptica y post-apocalíptica, vieja en el tiempo.

martes, febrero 21, 2017

El "séptimo cielo" (1927) le perimitió a Frank Borzage ser el primer director que ganaba el Óscar


La imagen puede contener: 4 personas, personas en el escenario, multitud, boda y exteriorLa primera ceremonia del Óscar (1928) le otorgó a Frank Borzage (1893-1962) el premio como mejor director por su película "El séptimo cielo" con la cual también ganó Janet Gaynor (1906-1984) (en la foto es la chica con el tricolor francés, imagen por cierto nunca vi en el film) como mejor actriz. Y como mejor película ese año fue "Wings" (William A. Wellman, 1927) que también trata sobre la Primera Guerra Mundial. 

Me recordó a los culebrones de TV que veía de niño. Sin duda Gaynor nos atrapa con su personaje que muchos llamarían "mosquita muerta", es decir, una joven que desborda ternura e inocencia y que se enamora perdidamente del "Chico" (ese es el nombre del personaje de Charles Farrell), y este que se la da de duro termina enamorado. Hasta hay un caso de ceguera real, por lo cual ya sabemos de donde vienen nuestras telenovelas. Todo esto en un contexto de "pobres pero honestos". 

Las escenas de la Primera Guerra están llenas de patriotismo, en el cual los franceses llevan a sus soldados en taxis (¿?) y los alemanes son vistos (y así sale escrito) como hordas que vienen a saquear y a destruir la cuna de la libertad moderna. Y es el final predecible de toda historia romántica pero pasando por lágrimas y sufrimiento. Se puede decir que es modelo perfecto del género romántico que inauguró y tanto ha marcado las producciones de Hollywood. 

Espero ver otras de este director en las próximas semanas y así después seguir con otros directores de los Óscar. 

Mi puntuación: 7/10. 
Clasificación: Cine mudo, género: drama romántico, pobreza, Primera Guerra Mundial.

domingo, febrero 19, 2017

"Papá está en viaje de negocios" (Emir Kustorica, 1985). Crónicas cinéfilas

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Es una película bien hecha y aunque captó mi atención, al final no me pareció una maravilla. Me gustó que fuera relatada desde la perspectiva de un niño, que quiere a su padre y que sufre porque este es enviado a hacer trabajos forzados en un pueblo lejano. Todo por culpa que dijo - en la Yugoslavia de Tito en los años 50 - que la crítica a Stalin era "demasiado". Una historia que nos permite ver como las pasiones y pequeños conflictos entre las personas eran canalizados por la persecución de la policía secreta. 

Emir Kusturica, 1985. 

Mi puntuación: 6/10.
Clasificación: género drama, Yugoslavia bajo Tito, totalitarismo, comunismo.

sábado, febrero 18, 2017

"Mujeres del siglo XX" (2016) y el femenismo. Crónicas cinéfilas.


La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie y textoMe recordó en parte los tiempos de mi niñez, en especial la moda que usaban mis tías (y tíos también) más jóvenes, el mobiliario de las casas y la música que sonaba cada vez que visitaba la casa de mi abuela materna. Esos tiempos maravillosos de finales de los setenta que fue mi primera experiencia con la política, siendo Carter el primer Presidente de los Estados Unidos que recuerdo haber visto por la TV. Acá colocan una parte de su discurso "Crisis of confidence" (15-VII-1979) (ver acá el texto completo), el cual me pareció excelente ahora que lo leo con atención. En mi casa recuerdo haberle escuchado a mis padres aquello de que era un Presidente débil, yo era muy pequeño para opinar. Pero este discurso muestra a un gran demócrata que consulta a su pueblo y una legítima preocupación y denuncia por el consumismo (más allá de lo coyuntural por la crisis energética que a ellos perjudicaba pero que a nosotros los venezolanos nos beneficiaba) y paradójicamente (para nosotros los venezolanos) señala las medidas que en esta época se iniciaron en los EEUU y que llevaron en parte a la crisis que ahora padecemos. 

Me ha gustado como la película ofrece, aunque sea en un momento, la relación entre la crisis de confianza de una nación y la de una madre soltera que no sabe cómo conservar una buena relación con su hijo adolescente y se siente frustrada en su vida (como dijo Carter: " We can see this crisis in the growing doubt about the meaning of our own lives and in the loss of a unity of purpose for our nation"). Aunque lo más importante para el guión resultan la crisis que viven 3 mujeres (una adolescente, una joven en los 30 y una cincuentona) y todo aquello del feminismo. Me encanta que ofrecen los datos de los libros feministas que el joven va leyendo. Es una muestra de cómo los setenta fueron los tiempos de la incertidumbre, de la pérdida de las "utopías" (que dominaron en los 40 y 60); y el inicio de un tiempo del consumismo banal (todo consumismo lo es). En palabras de Carter: "In a nation that was proud of hard work, strong families, close-knit communities, and our faith in God, too many of us now tend to worship self-indulgence and consumption. Human identity is no longer defined by what one does, but by what one owns. But we've discovered that owning things and consuming things does not satisfy our longing for meaning. We've learned that piling up material goods cannot fill the emptiness of lives which have no confidence or purpose.". Y además: "We are at a turning point in our history. There are two paths to choose. One is a path I've warned about tonight, the path that leads to fragmentation and self-interest. Down that road lies a mistaken idea of freedom, the right to grasp for ourselves some advantage over others. That path would be one of constant conflict between narrow interests ending in chaos and immobility. It is a certain route to failure.". 

Mi puntuación: 6,5/10.
Mi clasificación: género drama, feminismo, Estados Unidos, años setenta.

viernes, febrero 17, 2017

"Yo, Daniel Blake" (2016) y la crisis del Estado de bienestar. Crónicas cinéfilas.

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Una excelente crítica a los terribles defectos del Estado de bienestar hoy en el Reino Unido. De su burocratismo humillante con los más pobres. Si esta es la terrible realidad en la próspera Europa ni pensar en la tragedia de la pobreza en los países subdesarrollados como por ejemplo nuestra Venezuela. Allá al menos te medio ayudan si te adaptas, aquí ni a eso llegan. Por otro lado se expresa el individualismo orgulloso aunque se pase hambre. No hay esperanzas. 

Mi puntuación: 7/10.
Clasificación: crítica al Estado de bienestar, burocratismo, solidaridad, individualismo, vejez, soledad, pobreza, Reino Unido.

martes, febrero 14, 2017

"The Blue Max" (John Guillermin, 1966) una de las mejores películas de combate aéreo. Crónicas cinéfilas.


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"The Blue Max" (John Guillermin, 1966). La última vez que la vi fue hace más de diez años y había olvidado lo buena que es. Supera con facilidad a "Flyboys" (Tony Bill, 2006) la cual por cierto me parece sumamente frívola siempre cayendo en los estereotipos: tan malos los alemanes y tan buenos los franceses y estadounidesenses, y al "El barón rojo" (Nikolai Müllerschön , 2008) que también cae en lo mismo pero catalogando a Richthofen como un antibelicista. 

Acá los combates aéreos tienen el protagonismo en el deseo del protagonista por lograr las 20 victorias que le darán la Blue Max. 

Mi puntuación: 7,5/10.
Clasificación: Bélico, Primera Guerra Mundial, Frente Occidental, Guerra aérea, Bando alemá

viernes, febrero 10, 2017

"Un hombre llamado Ove" (Hannes Holm, 2015). Crónicas cinéfilas.

La imagen puede contener: 1 persona, de pie, nube, cielo y texto"Un hombre llamado Ove" (Hannes Holm, 2015) me ha gustado. La vi por estar nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa, y ha sido una grata sorpresa. Otro grito de esperanzas en medio del dolor y una crítica a la sociedad individualista y nada solidaria. De vez en cuando hay que arrecharse, tal como lo hace Ove. 

Mi puntuación: 7/10. 
Clasificación: drama, Suecia, vejez, individualismo, solidaridad, soledad.

domingo, febrero 05, 2017

Presentación del nuevo libro de la historiadora Margarita López Maya sobre la historia reciente de Venezuela: "El ocaso del chavismo 2005-2015"

Margarita López Maya ha dedicado sus investigaciones al análisis exhaustivo de la realidad venezolana desde un enfoque ilustrativo y una perspectiva crítica que revelan los detalles del acontecer político venezolano que desencadenaron el difícil momento que actualmente vive el país.
 
Las consecuencias del carisma del líder, el populismo chavista, la aparición del poder popular, el Estado Comunal, la desigualdad política y los procesos electorales vividos en los últimos años son parte del recuento de los hechos concretos con los que la historiadora da respuestas a dudas e interrogantes en torno al porqué del fracaso del proyecto político del expresidente Hugo Chávez.
 
Así, El ocaso del chavismo nos acerca a los procesos sociopolíticos que generaron la crisis global de la sociedad venezolana en el período que se extiende de 2005 a 2015; un período que arrastra las consecuencias ya analizadas por López Maya en Del viernes negro al referendo revocatorio, la primera parte del proceso de cambios que se extiende desde 1983 hasta 2004. 
 
Ambos libros arman un recorrido histórico que, como afirma su autora, arranca con la «crisis estructural de la Venezuela rentista, que buscó ser superada con un cambio de élites y de proyecto político», pero que «desafortunadamente, la experiencia ha resultado en un gran fracaso».
 
La presentación se realizará el día jueves 9 de febrero a las 5:30 p.m. en la Librería El Buscón (Trasnocho Cultural. Centro Comercial Paseo La Mercedes). Y contará con la participación de Rafael Uzcátegui y Benigno Alarcón Deza.
 
Margarita López Maya es historiadora y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela. Las publicaciones de varios títulos, numerosos capítulos en libros latinoamericanos y nacionales, más de sesenta artículos en revistas académicas y su participación como conferencista en múltiples universidades le han valido significativos premios académicos y su participación como Visiting Professor del programa Edward Larocque Tinker (Universidad de Columbia); como Senior Fellow del Woodrow Wilson International Center for Scholars (Washington DC); como Visiting Lecturer en el International Studies-Sociology Department (Universidad de Kentucky); y como Visiting Researcher and Lecturer en el Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Princeton. Es autora de Del viernes negro al referendo revocatorio, publicado por esta casa editorial.
Benigno Alarcón Deza es abogado graduado en la Universidad Católica Andrés Bello, magíster scientiarum en Seguridad y Defensa del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, con una especialización en Derecho Internacional Económico y de la Integración en la Universidad Central de Venezuela y una maestría en Gerencia Pública en la Universidad de Maryland (EE.UU.). Asimismo, realizó el Programa de Administración de Recursos para la Defensa del Centro de Estudios Hemisféricos para la Defensa de la Universidad Nacional de Defensa de los Estados Unidos. Se ha especializado en análisis político, gestión estratégica y resolución de conflictos. Actualmente es director del Centro de Estudios Políticos que fundó en la Universidad Católica Andrés Bello en el año 2009.
Rafael Uzcátegui es sociólogo, editor independiente y actual coordinador general del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea). Es columnista habitual de los diarios Tal Cual y Correo del Caroní, así como conductor de los podcasts Humano Derecho e Imperdibles. Es autor de los libros Corazón de Tinta (Náufrago de Ítaca Editores, 2000) y Venezuela, la revolución como espectáculo. Una crítica anarquista del gobierno bolivariano (Libros de Anarres, 2012). Su bitácora se encuentra en www.rafaeluzcategui.wordpress.com

"Paterson" (Jim Jarmusch, 2016). Crónicas cinéfilas.

La imagen puede contener: 1 persona, tocando un instrumento musical, sentado y anteojos"Paterson" (Jim Jarmusch, 2016) me recuerda que si quieres escribir no debes reprimirte cada vez que anhelas hacerlo, hay que ponerse en ello donde estés. Claro, a menos que estés manejando, por ello Paterson (Adam Driver) lo hace antes de empezar a manejar y en otros momentos libres que tiene en el día. Es así como poco a poco va llenando sus libretas con muchos poemas. 

Paterson se mantiene en constante atención, para descubrir todo lo que le pueda ayudar a redactar sus poemas. Encuentra la belleza en lo cotidiano.

Mi puntuación: 7/10. 
Clasificación: películas sobre escritura, películas relajantes, poesía.

miércoles, enero 25, 2017

"La democracia un camino de dos siglos" (discurso de orden del historiador Tomás Straka ante la Asamblea Nacional en conmemoración del 23 de enero)

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La república conmemora el cincuenta y nueve aniversario del 23 de enero en estado de gravedad. Hoy, cuando muchos venezolanos se acuestan sin comer y otros sólo pueden hacerlo tras escarbar en la basura; cuando cada día muere alguien por la violencia o por la falta de medicinas, la significación de aquella jornada adquiere una estatura distinta ante los retos que tenemos en frente y que definirán el destino de nuestra patria.  ¿Qué importancia tiene hablar del 23 de enero para aquellos conciudadanos que en este momento están haciendo cola para comprar pan o van de romería por las farmacias buscando un medicamento? ¿Qué utilidad tiene esta sesión para la madre que a esta hora piensa, con tristeza, en la cena que debe y a lo mejor no puede preparar para sus hijos?  ¿Para los abuelos que sólo pueden disfrutar a sus nietos vía Skype? La historia nunca ha sido un regodeo de erudición.  Por lo menos no cuando se hace en instancias como la presente. Cuando los representantes del pueblo solicitan el concurso de quien por vocación y oficio se dedica a la indagación de la sociedad a través del tiempo, subrayan el compromiso de esta disciplina con la sociedad; sus potencialidades para hacer a las mujeres y los hombres más libres, en el sentido de ayudarlos a ser más conscientes de su responsabilidad y a tomar las riendas de su propio destino.
Pues bien, esa responsabilidad y esa asunción de las riendas tiene mucho que ver con la democracia y en especial con lo ocurrido el 23 de enero de 1958.  En aquella fecha confluyeron muchas de nuestros más altos valores y luchas más sentidas y prolongadas.  Por eso escrutarla es confrontarnos con nosotros mismos; vernos en el espejo de lo que hemos sido, de lo que hemos hecho, en cuanto nación, con nuestras vidas.  De nuestros éxitos más sonoros, pero también de nuestras fallas, que no han sido pocas, que debemos asumir como adultos y remediarlas antes de que sea demasiado tarde.
Ilustres parlamentarios:
Hace cincuenta y nueve años los venezolanos sentamos un hito fundamental en la construcción de nuestra ciudadanía.  Entonces recuperamos, unida la sociedad en un gran frente como probablemente no lo habíamos tenido nunca, la soberanía conculcada por un grupo negado a respetar la voluntad popular.  Ese día se hicieron efectivos los pilares de nuestro pensamiento democrático, proclamados -aunque lamentablemente cumplidos de forma muy limitada hasta entonces- un siglo antes, en 1859, cuando Juan Crisóstomo Falcón afirmó que en las repúblicas los poderes sociales corresponden a las mayorías y que por eso la causa de nuestros males de entonces era que “el pueblo quiere, y no lo dejan elegir”.  A partir de 1958 ese sueño democrático se hizo real: al pueblo se le dejó elegir y las leyes fueron producto de los acuerdos refrendados por las mayorías.
Tal vez, apreciados representantes, cause sorpresa que me haya remontado hasta tan lejos como la Guerra Federal para marcar el significado del 23 de enero.  Pero lo hago con el objetivo de resaltar el alcance histórico de tres aspectos especialmente importantes para los venezolanos que hoy navegan en la adversidad: primero, que en su esencia la lucha contra los despotismos ha sido una constante; una que en grados mayores o menores, se mantuvo incluso en los setenta años de autocracias caudillistas que vivimos entre la Guerra Federal y la aurora liberalizadora de 1936; una lucha que adquirió forma definitiva en la década siguiente y que supo resistir y finalmente triunfar durante la dictadura que gobernó de 1948 a 1958.  Segundo,  que la mayorías venezolanas han hablado muchas veces en la historia y que cuando lo hacen de forma contundente, han sabido hacerse oír; y que, tercero, en ese largo camino, a pesar de sus retrocesos, hemos logrado triunfar.  Que incluso en sus trechos más oscuros ha sido posible hallar una luz para guiarnos y avanzar.   Con su venia, permítanme girar un poco en torno a esas tres ideas.
Los dos senderos de una larga marcha
Comencemos con lo que el historiador Germán Carrera Damas  ha llamado, jugando un poco con las palabras,  la “larga marcha hacia la democracia”.  No se trata, legisladores, de una tautología.  No habla Carrera Damas de esos movimientos indefectibles del destino en que soñaron los historicistas del siglo antepasado.  Se refiere a la decisión decisión asumida tanto por las elites políticas e intelectuales como por las mayorías del pueblo, cada una a su modo, y empujada ya por dos siglos.  De modo que la democracia no es un resultado necesario, sino el producto de un esfuerzo decidido, con éxitos grandes y pequeños, así como también con fracasos y retrocesos importantes: pero un esfuerzo al que no hemos renunciado.
La cita de la Proclama de Palmasola nos dice, indistintamente de lo que en lo inmediato postergó por décadas aquellas promesas, que la democracia venezolana no es flor de un día.  Tampoco que fue un producto del azar u otro prodigio del cielo.   No tenemos una democracia sub specie aeternatis.  Hay unos valores hondamente enraizados y unas circunstancias históricamente definidas que han permitido, según los tiempos, irlos realizando.    Y como tales es necesario advertir que no están libres de fisuras, de desvíos, de tentaciones autoritarias o prácticas personalistas.  Decirlo es necesario para estar alertas.   Lo importante es que el balance se inclina hacia la búsqueda de la democracia y la libertad.
El triunfo de los federales en aquella guerra se coronó con el Decreto de Garantías, que entre otras cosas abolía la pena de muerte y prometía ayuda del Estado a los venezolanos en desgracia ya en 1864; que consagraba las grandes libertades individuales, la económica muy especialmente; y que después condujo a una constitución que consagró el voto universal (entonces aún sólo de los varones) y la autonomía de los Estados.  Muy pronto la realidad dio al traste con aquello y Venezuela fue, si vale la palabra, des-democratizándoase en las siguientes décadas, hasta llegar al gomecismo.  Pero la semilla estaba sembrada.  De hecho, lo estaba de mucho antes, ya que esas ideas básicas de representatividad, elecciones y libertades individuales, fueron las directrices del proyecto con el que los Padres de la Patria fundaron la república; y al menos en los discursos y las leyes, no se abandonó nunca.  No es un dato irrelevante que ni siquiera nuestros peores tiranos se atrevieron a negar la santidad de estos principios.
El reglamento electoral de 1810, con base en el cual se eligió el Congreso que proclamó la independencia, demuestra que desde el principio el destino de la república ha sido concebido en manos de la representación popular libremente elegida. Aquel reglamento establecía la representatividad moderna, esa de la que Ustedes, ilustres parlamentarios, son expresión; es decir, la que ejercen los ciudadanos libremente a través del voto.  Nuestra república, entonces, nació de un acto electoral, pues los diputados salidos de aquellas primeras elecciones de 1810 fueron los que la fundaron un año después. Hablar, entonces, del ensayo democrático de 1864 es hablar de una tradición larga,  como lo es hablar del ensayo de 1946 a 1948; una tradición que se corona en 1958 y que pese a las adversidades y enormes amenazas, sigue vigente como guía de nuestras luchas.
Dos efemérides a celebrarse en este año, nos dan cuenta de las dos grandes vertientes de esta tradición democrática; son dos bicentenarios que no deben pasar inadvertidos: el de uno de los libros fundamentales de nuestro pensamiento, El triunfo de la Libertad sobre el despotismo, escrito por el jurista, teólogo y repúblico Juan Germán Roscio (por cierto redactor de aquel primer reglamento electoral); y el natalicio de Ezequiel Zamora.  La hora actual, los usos de la historia oficial por las distintas banderías, parecerían ponerlos contrapuestos.  Hay, sin duda, diferencias importantes entre el intelectual que reflexiona sobre la libertad individual del hombre y colectiva de los pueblos con la Biblia en las manos; y el jefe guerrillero que incendió medio país con proclamas de igualdad.  Son dos caminos distintos, pero no por eso contradictorios.  Para los efectos de nuestra vida republicana las dos caras de la misma moneda.   Roscio nos habla de una tradición republicana que desde el estudio y la deliberación reflexionó y ha ido construyendo construir la libertad.  Zamora, de los reclamos de las masas que querían hacer para todos los beneficios de los hombres y mujeres libres.  Hablamos de los ex esclavos y ex manumisos, de los peones sin tierras, atados a las haciendas de sus patrones por deudas, que anhelaban tener la propiedad sobre una parcela que producir, poder calzarse y acaso aprender a leer y escribir. El pueblo quería elegir, en efecto, pero porque sospechaba –y sospechaba bien− que la libertad que triunfa sobre el despotismo es la condición indispensable para vivir mejor. No sabemos qué proponía Zamora para lograrlo, pero sí qué intentaron hombres como Falcón, con sus recursos y circunstancias.  Hacer de la república y sus instituciones un lugar para la realización de las mayorías, fue la bandera del Partido Liberal.  No siempre honró la promesa, acaso por las dificultades objetivas para lograrlo.  Durante el largo período de autocracias que va de 1870 a 1935, se consideró a la democracia un ideal inalcanzable hasta que las circunstancias no cambiaran.  A lo sumo el cesarismo se creyó posible.  Un césar “democrático” que sirviera de equilibrio entre las aspiraciones populares encarnadas por quienes siguieron a Zamora y la legalidad y libertad soñadas por los Roscio.  Que atara el potro de los reclamos populares mientras poco a poco se edificaba la república.
Cuando la opción cesarista parecía más consolidada, en la década de 1930, un grupo los hombres y mujeres se encargaron de desmentirla.  Para ellos, la libertad y la legalidad no son la antítesis de los reclamos de las mayorías; sino justo lo contrario: la libertad y la legalidad son por el contrario los requisitos indispensables para la efectiva igualdad.  Nuevas circunstancias nacionales y planetarias favorecieron el cambio; pero en el momento auroral de 1928 se trató básicamente de una semilla sembrada desde hacía tiempo, que brotó en la rendijas de una lápida que se creía inquebrantable.
Por supuesto, hubo muchas vertientes entre aquellos hombres y mujeres.  Unos creyeron con honestidad que una revolución como la que había sacudido a Rusia podría hacernos libres y felices. La mayor parte de ellos fue patriota y luchó con denuedo, haciendo aportes a la nación que no pueden soslayarse.  Otros buscaron un camino propio, inspirados en formas diversas de socialismo, de nacionalismo y de la doctrina social de la Iglesia.  Pero para 1936 pocos ponían en duda que una democracia entendida como un régimen de libertades, sostenido en la soberanía popular y promotor del bienestar social, era el camino del país.  La apuesta era que aquellos “Juan Bimbas” que una vez siguieron a Zamora, encontraran eco a sus esperanzas y angustias en las morigeradas formas republicanas pensadas por Roscio y los otros repúblicos de su estirpe.  Para que, como en el famoso cartel electoral de 1946, Juan Bimba cambiara el chopo por la tarjeta de votación.   Uno de los grupos, el liderado por Rómulo Betancourt, incluso desarrolló la teoría propia de la revolución democrática, que básicamente se resumía en la construcción de un régimen de libertades más el acceso a la tierra, al crédito, a la educación y a la salud para todos.   Betancourt, lector como pocos de la historia de Venezuela, planteó de esa manera la conjunción de los dos grandes senderos de la democracia a la venezolana.
Pues bien, ese es el ideal centenario que se recuperó en 1958.  Habían pasado diez años, entre 1948 y aquella fecha, en lo que se impuso de nuevo la postergación de la democracia en tanto que un despotismo pusiera las condiciones para hacerla posible. Acoquinada la principio por una serie de golpes, por la bonanza de petrodólares (que en realidad no llegaba a todos) y la represión, la sociedad resistió, primero callada y tímidamente, después cada vez con mayor altivez.  En cuanto pudo, contra todos los pronósticos, retomó lo que había venido siendo su corriente profunda fundamental.   Esa es la tradición que, ajustándola al tiempo y las circunstancia, nos confronta hoy.  Las libertades que han de triunfar sobre el despotismo, y que al mismo tiempo les garanticen el pan a las mayorías que tienen hambre y cada vez más desesperación.  Representantes del pueblo: esa es la misión que hoy nos concierne a todos.
Una construcción colectiva
Después de cuarenta años de notables triunfos, en ocasión similar a la que hoy nos congrega, Luis Castro Leiva clamó en 1998 por lo que presagiaba como el fin de libertades conquistadas con mucho esfuerzo.  Se trata de un hecho que no podemos eludir. Varias veces el camino de la democracia se ha encontrado ante grandes disyuntivas.  Para cuando Castro Leiva hablaba en este hemiciclo, estaba ante una de ellas.  En 1998, después de dos décadas de empobrecimiento económico e institucional, lo que hemos llamado la tradición de Roscio, es decir, la búsqueda deun sistema de libertades que supere al despotismo, se había desencontrado, en las cabezas y los corazones de muchos ciudadanos, de esa otra tradición, la popular de búsqueda del bienestar, alguna vez encarnada en Zamora.  No en vano la promesa de una revolución que demoliera lo existente logró erigirse como una promesa en el horizonte.   Lo que ha pasado desde entonces es una historia que está en desarrollo y cuyo balance aún es difícil de hacer.  No obstante, se pueden esbozar ya algunas conclusiones: la primera es que, pese al desencanto con el régimen en 1998, la democracia en sí misma, en su sentido venezolano, no se puso en cuestión.  Y no sólo eso: tanto antes de 1998 como después de esa fecha, ese 80% de los venezolanos que según todos los estudios prefieren la democracia a cualquier otro sistema, la asociaban esencialmente a dos de sus aspectos, no poco relevantes, el hecho de que el poder legítimo proviene de la voluntad de las mayorías expresadas a través del voto; y que ese poder debe encargarse de fomentar el bienestar.  El día de hoy, sabemos de los costos que aquello implicó en medio de las duras circunstancias en que estamos, hay estudios demuestran un cambio que, de sostenerse, podría ser relevante: cada vez más entienden que la voluntad de las mayorías y la búsqueda del bienestar no son sostenibles sin un régimen de legalidad y libertades que las garanticen.  Por supuesto, estamos lejos de que sea una convicción extendida sin fisuras.  La desesperación es una muy peligrosa para la democracia; pero es una variable que empieza a despuntar.
Lo segundo nos lleva directamente a la fecha que nos congrega, el 23 de enero de 1958.  Por buena parte de las últimas dos décadas, la sociedad venezolana estuvo polarizada en dos sectores aparentemente irreconciliables.  Cuando se indagaba sobre lo que identificaban como los principales problemas del país, había notables consensos en muchos aspectos; pero cuando se preguntaba por sus soluciones, las diferencias se profundizaban.  Esa polarización en gran medida se ha revertido el día de hoy.  Chavistas y opositores han encontrado en las adversidades el sentido de su destino común.  La inflación y la escasez no hace distingos. Por eso una mayoría muy amplia clama por transformaciones que la saque de los males en que se encuentra.   Es un reto de primer nivel para Ustedes, representantes de ese pueblo que hoy como nunca “ama, sufre y espera”; representantes de las dos tendencias que, ojalá, cada una desde su visión del mundo logre hacer propuestas constructivas para la sociedad.
Estimados parlamentarios:
El 23 de enero fue un triunfo colectivo.  Esa es la lección fundamental ante este desafío que hoy nos concierne.  Cuando la sociedad en su conjunto en se rebeló contra la dictadura y en un clima de unión se encaminó hacia la democracia, marcó una pauta que aún resuena entre nosotros. Y cuando hablamos de conjunto, de eso que entonces se llamó “el espíritu del 23”, lo hacemos en el sentido más amplio de la palabra.  Ahí estaban casi todos.   Los comunistas, que tanta sangre derramaron en la Resistencia, junto a los adecos, compañeros fundamentales en la lucha; la Iglesia y los sindicatos; los empresarios y los intelectuales; los socialcristianos y los militares.  El espíritu del 23 de enero fue la cuna del espíritu de Puntofijo y de un sistema definido por los consensos.  Hubo, claro, después algunas rupturas en ese consenso, como lo demostró la experiencia de las guerrillas, y después hubo abusos en el mismo, que demasiadas veces impidieron la autocrítica y el efectivo equilibrio de los poderes; pero en general el 90% de los venezolanos lo refrendaron en los votos, garantizando cuatro décadas esencialmente definidas por la paz y la libertad.   Esto quiere decir que la democracia no sólo es producto de un proceso histórico centenario; sino que fue también el resultado de una labor colectiva, que en 1958 fue rescatada entre todos y que el día de hoy, cuando las coincidencias ante la situación del país y sus soluciones son tan importantes, debe ser vivificada y reformulada entre todos.
Repito: nunca como ahora la búsqueda de amplios consensos ha sido tan necesaria.  Y nunca como ahora ha habido tantas coincidencias para hacerlo.
Contra la desesperanza
Además, el 23 de enero también nos recuerda otra cosa: cuando la mayoría trabaja en conjunto y decide empujar líneas históricas de gran calado, puede triunfar a pesar de las adversidades.
Para noviembre de 1957 la dictadura parecía consolidada sin remedio.  Incapaz de ganar las elecciones, había desconocido los resultados cinco años antes y ahora apelaba a un subterfugio legal para evitarlas, sustituyéndolas con un plebiscito amañado.  Su triunfo, predecible, se insertaba además en un continente donde campeaban las dictaduras sin contrapesos importantes.  ¿Por qué la venezolana, que además gozaba de notables recursos económicos, no podría salirse con la suya?
Sin embargo al cerrársele el paso a un pueblo que entonces, como antes, “quiere elegir”, se obturó una válvula que finalmente estalló.  Tímidamente los estudiantes, echaron a andar una bola de nieve que pronto fue una avalancha, en la que participaron todos.  En menos de un mes otro gobierno encaminaba el país hacia unas elecciones libres.  Nadie hubiera pensado eso en las horas de aparente resignación que siguieron al plebiscito del 57.  Nadie, tampoco, de cara a los alzamientos, conspiraciones con financiamiento internacional y la crisis económica que hubo de enfrentar, pensaría que el gobierno emanado de aquellos comicios podría llegar a su final, en 1964, logrando el prodigio, por primera vez en nuestra historia, de la entrega de un presidente civil electo democráticamente a otro surgido por los mismos procedimientos.  El pueblo que en conjunto recuperó la democracia se propuso de igual manera defenderla.  Salió a la calle cuando con tanques se quiso derrocarla.  Y fue a las urnas cuando el terrorismo quiso amedrentarlo.  Entendió en medio de aquella crisis que la austeridad era una medicina amarga, pero necesaria.  Superó diferencias con oponentes políticos para garantizar la unidad.  Y llevó a otro civil democráticamente elegido al poder.  El esfuerzo valió la pena: fue el inició de más de dos décadas de mejoras continuas de los indicadores sociales y, más allá de los lunares, algunos graves, que los hubo, de consolidación de un régimen de libertades, respetuoso de los Derechos Humanos.
Poco antes, en la presentación de su último informe al Congreso, Rómulo Betancourt, artífice clave de aquella revolución democrática, dijo:
“Los sueños y los sacrificios de tantas generaciones, impar la de 1810, ya dio sus frutos en la buena vendimia de la civilidad y la democracia.  Ya en nuestro país los gobernantes no se autoerigen, sino que el pueblo les otorga un mandato con la cédula del voto.  Ya en nuestro país el gobernante no realiza acciones de fraude o violencia para perpetuarse en el poder, sino que lo transfiere, en la fecha que la ley fundamental fijó, a quien legítimamente había de sucederlo, porque el pueblo lo invistió con la dignidad y la responsabilidad de la Presidencia de la República.”
La civilidad y la democracia aspirados desde 1810 es lo que se conquista, o se termina de conquistar, en 1958.  Es lo que logra en conjunto la sociedad.  Y es lo que hoy pujamos por mantener y mejorar.  Si lo hacemos con la suficiente entrega, valentía y buen juicio, lo podremos lograr porque los venezolanos hemos demostrado ser capaces de grandes realizaciones.  Esa es la lección de la historia nos ofrece del 23 de enero y es la que hoy, ciudadanos congresantes, les he querido compartir.  Sigamos adelante, que es un deber hacerlo y será un honor lograrlo.

miércoles, enero 18, 2017

Maestría de Historia de la UCAB (Caracas) ha abierto las inscripciones para los cursos de Introducción a la Historia, Historiografía general y Teoría de la Historia, a iniciarse en marzo del 2017

Nos informa el amigo, colega y coordinador de la Maestría de Historia de la Universidad Católica Andrés Bello:

Es un gusto informar que la Maestría de Historia de la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas) ha abierto las inscripciones para los cursos de Introducción a la Historia, Historiografía general y Teoría de la Historia, a iniciarse en marzo del presente año.

Los tres cursos, diseñados como estudios de nivelación para profesionales que aspiran a entrar a las Maestrías de Historia de las Américas e Historia de Venezuela de esta casa de estudios sin ser Licenciados en Historia, pueden ser también cursados por otros profesionales con título de Licenciado o equivalente, en la modalidad de cursos de ampliación.  Si eventualmente quisieran ingresar después a alguno de los dos programas, les serían reconocidos.

Los cursos se dictarán los días martes, de 2 a 8 PM, en el campus de Montalbán, en Caracas.  La modalidad es presencial.  Se está estudiado la posibilidad de ofrecerlos de manera virtual, pero aún no tenemos listo su diseño.  

Para información, por favor escribir a tstraka@ucab.edu.ve

Los facilitadores seremos:

Historiografía: Lucía Raynero: Doctora en Historia (UCAB), Andrés Bello Chari (Oxford),  Investigadora de la Universidad Católica Andrés Bello, autora de La nocion de libertad en los politicos venezolanos del siglo XIX (2001) y Clio frente al espejo (2007), entre otros. 

Teoría de la Historia: Agustín Moreno Molina: Doctor en Historia (UCV), Licenciado en Teología (Pontificia Universidad Gregoriana, Roma), investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, autor, entre otros, de: La universidad de ayer y hoy (2009) y Hechos y personajes de la historia político-eclesiásticca venezolana del siglo XX (2013).


Introducción a la historia: Tomás Straka: Doctor en Historia (UCAB), Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, investigador de la UCAB; autor, entre otros, de: La voz de los vencidos, ideas del partido realista de Caracas (2000),La épica del desencanto (2009) y La república fragmentada, claves para entender a Venezuela (2015).

sábado, enero 14, 2017

Simposio centenario del natalicio del Doctor Ramón J. Velásquez (24 de enero, Cátedra Simón Bolívar, Edificio A, de la Facultad de Humanidades y Educación, Mérida)

La Escuela de Historia, el Centro de Estudios Históricos "Carlos Emilio Muñoz Oráa" y la Maestría en Historia de Venezuela de la Universidad de Los Andes invitan al
Simposio centenario del natalicio del Doctor Ramón J. Velásquez, a efectuarse el martes 24/01/2017, a partir de las 8:30 am, en la Cátedra Simón Bolívar, Edificio A, de la Facultad de Humanidades y Educación, Mérida.

Conferencistas:

*Ildefonso Méndez Salcedo (UNET//Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses)
*Luis Caraballo Vivas (ULA, Escuela de Historia)
*David Ruiz Chataing (UPEL, Instituto Pedagógico de Caracas//UNIMET)
*José Alberto Olivar (Universidad Simón Bolívar//UNIMET)
*Luis Hernández Contreras (Academia de la Historia del Estado Táchira//Cronista de San Cristóbal)

Organizan: 
Decanato de la Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Historia, Centro de Estudios "Carlos Emilio Muñoz Oráa" y Maestría en Historia de Venezuela de la Universidad de Los Andes // Coordinación de Investigación y Postgrado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador-Mérida // Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses

lunes, enero 09, 2017

Foro: Centenario de la Revolución rusa (1917 - 2017) este martes 17 de enero a las 3 pm en Centro Cultural UCAB

El Instituto de Investigaciones Históricas y el Centro de Investigación y Formación Humanística tienen el gusto de invitarlos al foro: Centenario de la Revolución rusa (1917 - 2017) que se llevará a cabo el martes 17 de enero a las 3 pm en uno de los auditorios del Centro Cultural.
En 1917 hubo dos revoluciones en Rusia. La primera, de febrero, barrió con la autocracia zarista, formó un gobierno provisional y llamó a elecciones para una Asamblea Constituyente. La segunda (octubre) barrió con el gobierno provisional y con la Asamblea Constituyente y los bolcheviques, liderados por Lenin y Trotski, tomaron el poder. La segunda revolución "cambió la historia" como diría John Reed testigo de aquellos acontecimientos.

miércoles, enero 04, 2017

"Joven bajo el III Reich" de Hilde Magdalena Perozzo,(Reseña por Clemente Balladares C.)

Joven bajo el III Reich
Hilde Magdalena Perozzo,  presa política de Hitler.
                                                           por Clemente Balladares C.

            En junio de 2015 llegó a mis manos una pequeña joya. “Joven bajo el III Reich”,  un libro de 158 páginas publicado en cubierta suave por el Fondo Editorial Carlos Aponte en 1994.  Son esas maravillas desapercibidas que no tienen éxito comercial pero que son líneas muy bien escritas de historias merecedoras de mayor divulgación. En este caso una adolescente nos narra cómo cae presa de la Gestapo en 1942. Lo particular de esta detención arbitraria…reitero lo obvio que en la Alemania nazi la mayoría de las detenciones eran arbitrarias, es que Hilde Carmen Magdalena Perozzo Hutther quien firma el texto con su nombre de casada (Magda Carrera) es sometida por colocar carteles de propaganda contra el régimen lo que le acarrea condena por alta traición, sin embargo la pena capital no le es aplicada por tener 17 años de edad.
  
           En trece capítulos Magda nos cuenta acerca de su celda, las duras condiciones de frio o calor extremo, insalubridad, poca comida y maltratos. Lo más original de la historia de esta muchacha es que es la única presa política entre criminales comunes por robo o delitos menores, gitanos y judíos. Por ello lleva una P mayúscula bordada en su ropa. Por supuesto que es una joven anti nazi de excelente formación familiar y académica lo que le permite analizar todo su entorno, aunque durante su etapa adulta en Venezuela es cuando decide escribir el libro para su familia, el cual es publicado por la editorial antes mencionada.

            Magda nos cuenta como fue llevada de su ciudad natal hasta el centro de detención a decenas de kilómetros, los otros prisioneros que conoce, entre ellos estaba una valerosa gitana francesa quien deja huella en su vida y es parte de su supervivencia. Como eran las carceleras, mujeres de los más bajos estratos y confesas por crímenes reales, entre ellas otra humanitaria protectora que le ofrece amistad. Como mejora su situación al cumplir su duro trabajo que solo beneficia el esfuerzo bélico alemán pero vuelve a caer en desgracia al negarse a rezar el padre nuestro al Fuhrer, una aberración tanto para personas religiosas como para las que no profesan fe alguna. Los venezolanos de este siglo no podemos olvidar como se hizo algo similar con el difunto presidente en 2013.

            Al final termina con el esperado día de la liberación y como se va sola caminando o en aventones de los aliados hasta su casa. El libro viene ilustrado sencillamente por fotos de época y algunos artes en blanco y negro. Una reedición de este bello libro sería oportuna. Magda murió en Caracas a principios del siglo XXI, se casó en 1949 con el cumanés Jerónimo Carrera y se vino a vivir a Venezuela nacionalizándose, tuvo dos hijos, una hija y diez nietos.
           

            Agradezco a mi amigo Luis Cova el préstamo del libro y a su hermano el hijo de la Sra Magda, Alvaro Carrera, las fotos que anexo aparte en esta reseña, las mismas no están en el texto original.

martes, enero 03, 2017

Fallece el historiador venezolano Enrique Nóbrega

Este martes falleció el historiador y profesor universitario Enrique Nóbrega.
Egresado de la UCV como Licenciado en Historia y Doctor en Historia de América de la Universidad de Sevilla. Era docente  de la escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y ejercía el director del Museo Nacional de Historia de Venezuela.
La noticia la dio a conocer el Ministro del Poder Popular para la Cultura a través de su cuenta e Twitter.

lunes, enero 02, 2017

"Denial", una película sobre el negacionismo del Holocausto (Shoa). Crónicas cinéfilas ()


Al comenzar a verla parece la típica película de TV, algo le falta para considerarla una buena película, pero después me atrapa porque es un hecho de la vida real y una polémica entre historiadores: el juicio entre la profesora Deborah E. Lipstadt y el negacionista prohitleriano David Irving. 
Es por ello, además, que me ayuda como profesor de historia a explicar lo que es el "negacionismo del holocausto" y reducirlo inicialmente a 4 argumentos: 1) No hubo un plan para el exterminio sistemático, 2) No fueron 5 o 6 millones sino menos, 3) No hubo cámaras de gas, 4) es un mito para que Israel o la comunidad judía mundial obtenga financiamiento como compensación. Y posteriormente mostrar el debate al respecto y cómo las pruebas son indiscutibles de cara de la ocurrencia de la Shoá, y de cómo los negacionistas manipulan la opinión pública para establecer la duda ante hechos incontrovertibles y promover sus posiciones extremistas. 
Las actuaciones son un poco flojas salvo Tom Wilkinson que es un gran actor.

En un momento de la película aparece el historiador Richard Evans y yo me emocioné.

Puntuación: 6,5/10
Clasificación: Holocausto, negacionismo.

domingo, enero 01, 2017

Metas blogueriles para el 2017

Feliz año para todos. Sí, lo sabemos, siempre hacemos promesas que no cumplimos pero no por ello debemos dejar de seguir soñando con hacer de este blog un mejor espacio y la recuperación de anteriores frecuencias. 

Un cambio que hemos hecho es modificar la frase de presentación que tuvimos desde hace 16 años para ser más sinceros. Esta era la siguiente: 

Profeballa es un historiador, politólogo y docente; preocupado por conservar la memoria venezolana, y de la humanidad. Consciente que para ser historiador debemos escuchar todas las voces, lo cual sólo se puede hacer en libertad y respetando la dignidad de cada persona. Este blog busca también divulgar la actividad realizada por la comunidad de historiadores de Venezuela y mis experiencias como investigador, docente, lector y cinéfilo. Profeballa es el Mr. Hyde del historiador Carlos Balladares.

Ahora será así: 

Profeballa es un historiador, politólogo y profesor de la UCV, la UCAB y la UMA. Este blog contiene sus escritos historiográficos (o referencias a ellos), reseñas y críticas de los libros que lee y las películas que ve, su experiencia en las aulas junto al contenido de sus clases, crónicas caraqueñas, y las noticias de las actividades realizadas por la comunidad de historiadores de Venezuela. Sus artículos de opinión y las crónicas de la urbanización de San Bernardino pueden ser leídas en mis otros blogs. 

Profeballa

Les dejo una foto del inicio de año en nuestra querida Caracas, tomada por el hermano de una buena amiga de la diáspora. 

La imagen puede contener: montaña, cielo, exterior y naturaleza
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