El Universal cumple hoy 100 años, siendo parte importante de la historia de Venezuela. Desde acá les deseamos 100 años más de éxitos, y un gran agradecimiento por el lugar que le ha dado a los historiadores en sus páginas. El Universal es la prueba de que otra Venezuela es posible. miércoles, abril 01, 2009
¡FELIZ ANIVERSARIO Nª 100 AL DIARIO "EL UNIVERSAL"!
El Universal cumple hoy 100 años, siendo parte importante de la historia de Venezuela. Desde acá les deseamos 100 años más de éxitos, y un gran agradecimiento por el lugar que le ha dado a los historiadores en sus páginas. El Universal es la prueba de que otra Venezuela es posible. 70 aniversario del fin de la Guerra Civil Española (1936-39)
El concepto de “Caudillo” en Simón Rodríguez (III)
Autor: Carlos Balladares
El caudillo en Rodríguez, tal como vimos anteriormente, corresponde tanto al Jefe militar como al Jefe de gobierno pero fusionado en lo que se entiende como un Jefe Supremo excepcional, es decir: Bolívar. Este Jefe Supremo conserva sus características militares porque en las Américas del tiempo del autor no ha cesado la guerra realmente; es por ello que señala:
La guerra de Independencia no ha tocado á su fin, en una tregua insidiosa se preparan los asaltos, y con los libros no se detienen bayonetas. La suerte social de los pueblos está en manos de sus Representantes… su defensa está en los brazos de cada ciudadano que se arma. – Si la disciplina cultiva el valor y forma buenos soldados… un buen Jefe lo da la fortuna[1].
¿Será acaso que los caudillos son para Rodríguez los Jefes que deben combinar virtudes militares y civiles para salvar los difíciles tiempos de la fundación de repúblicas? ¿Son gobernantes y militares a la vez tal como es el caso especial de Bolívar tal como hemos señalado hasta ahora? ¿o por el contrario, los militares sólo poseen los méritos de haber logrado la Independencia y responden obedientemente a los civiles, cesando en sus funciones institucionalizadoras o “creadoras de repúblicas” cuando la guerra ha terminado?.
El caudillo como jefe militar está alerta en la defensa de la Independencia: de los ataques de los realistas, pero también del orden: ante los ataques anárquicos del propio pueblo o sectores del mismo, especialmente cuando dicho pueblo está armado. El militar teme a la anarquía porque la conoce bien, es así como Rodríguez señala:
Anarquía!! (…) No permita Dios que la conozcan jamas por experiencia. Agradezcan á sus Representantes, y á sus Jefes militares, los riesgos que han corrido en haberse puesto al frente del Pueblo, y á los esfuerzos que han hecho para contenerlo – mas fácil es gobernar desde su casa, que en Congreso – y ménos expuesto componer órdenes entre amigos, que darlas en presencia de centenares de hombres armados[2].
Los jefes militares protegen y mantienen el orden, se puede decir que generan las condiciones para la instauración de la República; y una vez que esta se ha consolidado no buscan usar su fuerza para oprimir a la totalidad del cuerpo social. Es por ello que en varias ocasiones Rodríguez señala que los militares deben apegarse a los mandatos de la República y no al revés, en especial cuando los llama, parafraseando a Platón, “Perros de la Nación”:
Los militares sensatos no pretenden usar la fuerza para subyugar á sus compatriotas, sino para mantener el orden, entretanto se instituye el Gobierno – y para llevar su empresa hasta el cabo, quieren conservarse en estado de protejerla. (…) Los militares han transformado una Colonicen NACIÓN y llaman a consejo para constituir la nación en REPÚBLICA…[3].
¡MILITARES!
Acordaos que un filósofo os llamó los PERROS DE LA NACIÓN, por vuestra fidelidad, vigilancia, docilidad, valor y sobre todo por vuestra devoción al que os cuida – de todas estas cualidades habeis dado pruebas.
NO MORDER AL AMO (a). AUNQUE RABIEIS
Es lo solo que os recomienda un compatriota, que siente no poder ser MILITAR[4].
El ejemplo de Bolívar como caudillo en su función militar, muestra que este tipo de autoridad debe estar atenta a los peligros de las reanudaciones de las guerras coloniales y las posibles tendencias anárquicas del pueblo; y muy especialmente el obedecer al gobierno civil sin caer en la tentación de usar el poder de las armas para influir en política una vez que se establece la República. En este sentido Rodríguez se aleja de la definición moderna de caudillo, en lo que respecta al uso del poder militar en política, pero esta idea: ¿la sigue sosteniendo en el caso de los Jefes Supremos como Bolívar?. En el texto no parece señalar lo contrario.
martes, marzo 31, 2009
¿Otra derecha es posible en Venezuela?
El liberalismo nacional representa una tradición ligada a la Independencia y a las luchas políticas de todo el siglo XIX, la cual se ha mantenido hasta nuestros días en cultura constitucional básica (derechos humanos y libertades políticas) más no en la discusión del papel del Estado, en especial en la economía. Las doctrinas políticas dominantes de nuestro siglo XX - nacidas e inspiradas desde su momento fundacional por la “Generación del 28” - siempre aceptaron el intervencionismo estatal como algo normal, es así como esta idea fundamental del liberalismo fue dejada de lado; y es por ello, además, que lo que el marxismo llama “derecha” nacional (ejemplos como los partidos: COPEI, Primero Justicia y Proyecto Venezuela), es para los liberales una izquierda disfrazada de centro derecha. La mejor prueba de ello es que sus dirigentes y militantes nunca se han atrevido a catalogarse dentro del ámbito de la derecha.
Tres características nos atrevemos a ver en la derecha liberal venezolana: en un principio estuvo ligada a extraños casos de intelectuales que se rebelaron frente a las tendencias de izquierda de las mayorías de dicho “gremio”: el mejor ejemplo fue Carlos Rangel. Al expresarse organizadamente (“grupo Roraima”, o centros de estudio: IESA, CEDICE, etc.) se han desarrollado de la mano con grupos empresariales. A nivel de movimientos políticos sólo lograron obtener representación parlamentaria cuando se desarrolló el “boom neoliberal” a finales de los ochenta en América Latina, por medio del partido liderizado por Vladimir Gessen (Nueva Generación Democrática); y nos atrevemos a decir que fue más por el carisma de dicha persona que por su identificación liberal. En las siguientes elecciones, los partidos que se han identificado con la derecha liberal han logrado escasa votación.
A pesar de su débil presencia electoral en la actualidad; creemos que los postulados de la derecha liberal, representados por organizaciones como el Movimiento Demócrata Liberal, Directorio Popular Alternativo, Organización por la Democracia Liberal en Venezuela, y Rumbo Propio (del Zulia); podrían tener algún eco en medio de la radicalización izquierdista del gobierno de Chávez. Pueden ser el cambio pendular de más de 10 años de socialchavismo, pero también: una revolución en todo lo referente a la forma de entender la política (proponiendo un gobierno y Estado limitado), y la economía (mercados libres e instituciones independientes del Estado) y; en resumen: una nueva forma de relación entre el ciudadano y el Estado. ¿Está Venezuela preparada para un cambio de tal magnitud? ¿Desean los venezolanos realizar dicho cambio? ¿Tendrá la derecha liberal un espacio en la política venezolana del futuro?.
El concepto de “Caudillo” en Simón Rodríguez (II)
Es difícil identificar el concepto de “caudillo” en Defensa de Bolívar, porque sólo en tres ocasiones usa esta palabra; en cambio usa frecuentemente la palabra “Jefe” (con mayúscula). En su Introducción a la defensa se refiere por primera vez a la palabra “caudillo”, habla de “el mérito de los caudillos…”[1] para luego pasar a señalar lo que correspondería a dichos méritos, nombrando siempre a Bolívar como el ejemplo fundamental, pero también el hombre de armas y los “jefes”, porque estos tres son sinónimos para Rodríguez en esta primera parte. Es así como señala:
En Europa pelean soldados contra soldados, y los Jenerales, fuera del campo de batalla, van en coche: en América, el ejército ha combatido contra los elementos y contra los imposibles (…) ¡los Jefes padeciendo como el último soldado, trazaban los planes en la arena, y al ejecutarlos, les faltaba pertrechos y, a veces, subordinación. Pero, todo los vencía la presencia de Bolívar en el combate, y de lejos, su nombre reunía todos los ánimos, y conciliaba todos los intereses[2].
Generales, Jefes, Bolívar; usados todos en una misma frase; porque para Rodríguez el caudillo es aquel que emprende campañas militares pero también, en íntima relación con los pueblos, los guía en la construcción de repúblicas: “todos los militares de talento envainan la espada para abrir los libros, desde el momento en que el enemigo les abandona el campo”[3] y además, señala al referirse en especial a Bolívar: “su vida política se confunde con su vida militar: en un estado de cosas enteramente nuevo, los progresos de sus armas eran los de su gobierno”[4]. Los guía logrando la unidad entre todos, el caudillo es aglutinador, y este es otro de sus méritos; es así como dice: “(…) atrajo todos los partidos al suyo… concentró una acción… y regularizó el plan de operaciones que ha desarmado a sus adversarios[5]. La defensa de Bolívar es la defensa de los jefes, que son sus “compañeros”; y por ellos es que Rodríguez ha decidido debatir contra los que ofenden el modelaje de virtudes que representan.
En el segundo momento (frase) que usa la palabra caudillo, vuelve a relacionarla con la palabra “Jefe” usándola en mayúscula, como queriendo enfatizar su importancia y su alcance como autoridad, e incluso, en su íntima relación con el pueblo y la república como podemos ver en la frase que incluye la palabra caudillo:
Finalmente, en el tercer momento (frase) que usa la palabra caudillo, la vuelve a relacionar con la idea de pueblo y la causa republicana e independentista.
Entre los límites de la Monarquía y los de la República – entre la expiración de un sistema, y la creación de otro, no ha habido intervalo de tiempo: los Caudillos del pueblo, al proclamar la Independencia, dijeron como los monarquistas al ver morir a su rey: el rey es muerto = viva el rey! Esto es, viva la República![7].
Para Rodríguez; el concepto de caudillo no se diferencia de sus fines y acciones; es por ello que el fundamento de su defensa (de Bolívar como caudillo, y del resto de los Jefes) está en haber logrado un cambio radical en América. En adelante demostraremos como la argumentación de Rodríguez resalta más los fines que las acciones de los caudillos, y como dichas acciones deben ser juzgadas a partir del mérito e importancia de sus logros.
El problema de la definición de caudillo en Rodríguez está en el uso limitado de dicha palabra, sólo se refiere a ella en estas tres ocasiones, las cuales están íntimamente ligadas a Bolívar. El caudillo, parece ser entonces, un Jefe Supremo que une política y armas en un momento fundacional, pero jamás lo que entendemos hoy por caudillo como jefe que posee un ejército privado y que tiene el dominio de una región o localidad. La idea de caudillo como jefe militar será examinada seguidamente, con la intención de conocer el concepto que tiene Rodríguez de los jefes de armas; y si dicho concepto es parte inseparable de la definición de caudillo.
lunes, marzo 30, 2009
El concepto de “Caudillo” en Simón Rodríguez (I)
El presente artículo está comprendido dentro de una investigación mucho más amplia, la cual comprende el estudio de los caudillos de origen popular en el proceso de Independencia. En dicha investigación se parte del análisis de los conceptos en torno al fenómeno del caudillo: caudillaje, caudillismo, caudillo – además -, siendo el estudio de la visión que tiene Simón Rodríguez un aporte que nos permite comprender la perspectiva de un testigo e intelectual de la época.
Hemos escogido la obra Defensa de Bolívar porque ella tiene como fin la justificación de ciertas conductas del Libertador, las cuales son perfectamente identificables como acciones caudillescas. El texto intenta rebatir un conjunto de acusaciones (el autor las llama “pruebas”) que hacen los enemigos de Bolívar, y que se establecieron como argumentos comunes entre los que buscaban desprestigiar su figura. La mayor parte de dichos argumentos se refieren al abuso del poder, a la acción arbitraria mientras gobernó o dirigió los ejércitos republicanos. Ejemplos de estas “acusaciones”, siguiendo la estructura de la obra: es el epíteto de “tirano” que corresponde al “ataque a su CARÁCTER”; luego “cinco pruebas generales” (“su popularidad y su liberalismo son aparentes”, “finge renunciar al poder para asegurarse mejor de el”, “hace cuanto puede para perpetuarse en el mando”, etc.) y “catorce pruebas particulares” (“se le han interceptado comunicaciones”, “entró en el Perú sin ser llamado”, “al entrar no se presentó a pedir órdenes de la autoridad suprema”, etc.), que corresponden al “ataque a su CONDUCTA”; y por último: “pruebas de intenciones” (“quiere coronarse”, y “propuso una constitución Monárquica”), que son la “denuncia de sus INTENCIONES”. También agrega una “NOTA” extra que se refiere a las acusaciones del populacho.
Hoy en día se tienen claras las diferencias entre caudillo, caudillismo y caudillaje; todas ellas corresponden a una de las tantas formas de personalismo político, entendiendo este último como el ejercicio “personal” del poder, expresión de la pura voluntad del gobernante únicamente sujeta a su propio arbitrio[1]. El caudillismo es un sistema político basado en la supra-subordinación por medio de lealtades personales entre caudillos, una especie de “caudillismo piramidal” donde existe un caudillo nacional que domina sobre caudillos regionales y locales[2]. El caudillo, por su parte, es una jefatura política personalista, basada en el control por medio del carisma de una hueste armada que obedece a sus designios y que determina su capacidad de negociación ante el poder[3]. El caudillaje se refiere a las formas de ejercicio de la jefatura, a la relación carismática entre el caudillo y la masa que lo sigue (a las razones del carisma); a las capacidades de mando y habilidades militares del caudillo, y a las lealtades personales (familiares, de compadrazgo, clientelares, etc.) que ha construido en su área de influencia local, regional o nacional[4].
El concepto de caudillo (como forma de personalismo político) a partir de los análisis de historiadores y científicos sociales en la actualidad nos muestran, además, una idea que ya creemos ver presente en Simón Rodríguez: la idea del “caudillo institucionalizador”. Esta idea se refiere a la necesidad que tienen las instituciones, especialmente en su momento fundacional, del impulso de la voluntad personal del líder para su creación y consolidación[5]. Existe en Rodríguez; un intento diferenciador, usando las palabras de los científicos sociales antes mencionados, entre institución y personalismo, cuando se refiere a dos ideas fundamentales al referirse a la autoridad política, ahora en sus palabras a: “gobernante” y “jefe”, y a su vez: “dirección” y “mando”. El caudillo para Rodríguez es el jefe, pero un jefe que construye repúblicas (instituciones); y el ejemplo fundamental en América del sur es Bolívar. Un posible peligro del estudio que pretendemos es el asignar rasgos actuales a las concepciones del siglo XIX, hemos tratado de no incurrir en ese error haciendo una revisión exhaustiva del uso que le da. Es nuestra intención diferenciar en Rodríguez las definiciones en torno al hombre de mando, resaltando entre dichas definiciones las de: “el caudillo”, “el militar”, “el jefe” y “el gobernante”.
Una limitación de nuestro estudio es que se centra en su obra la Defensa de Bolívar, sin examinar el concepto de caudillo en otros títulos de Rodríguez.
[1] Graciela Soriano, 2008, “Notas sobre el personalismo político”, p. 1.
[2] Diego Bautista Urbaneja, 1975, Caudillismo y pluralismo en el siglo XIX venezolano, pp. 135-137.
[3] Inés Quintero, 1997, “Caudillismo” en FUNDACIÓN POLAR, Diccionario de Historia de Venezuela (CD Rom).
[4] Graciela Soriano, 1996), El personalismo político Hispanoamericano en el siglo XIX, p. 57.
[5] Graciela Soriano, 2008, “Notas sobre el personalismo político”, p. 11.
domingo, marzo 29, 2009
Nos deja uno de los más importantes arquitectos de Caracas: Tomás Sanabria (1922-2009)
Este historiador (o pichón de historiador) está tan distraido (y lleno de trabajo) que se le pasó la muerte del gran arquitecto Tomás Sanabria el viernes 19 de marzo en la noche. Tenía 86 años y fue el creador de de varias de las obras más emblemáticas de Caracas, como: el Hotel Humbolt, El Foro Libertador, el edificio del Banco Central de Venezuela, el edificio de la Electricidad de Caracas, el CCCT, la sede del INCE en la avenida Nueva Granada entre otros. Nació el 20 de marzo de 1922 y realizó estudios en la Universidad de Harvard. Fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura en 1967, y hace apenas dos semanas, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, le había conferido el Doctorado Honoris Causa.
Hace 51 años proyectó el Hotel Humboldt, encumbrado en lo alto de Caracas, icono que dejó como legado indeleble a las futuras generaciones
sábado, marzo 28, 2009
Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) opina sobre el personalismo político venezolano
Les dejo acá el artículo semanal del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábados en El Universal.
No existe comprensión alguna que oculte el daño causado por el personalismo a la colectividad
martes, marzo 24, 2009
Nos visitan desde un lugar recóndito

domingo, marzo 15, 2009
¿Existe la derecha en Venezuela?
Carlos Balladares Castillo
No conozco en Venezuela a una persona que se atreva a decir que es de derecha, pero seguramente hay más de uno que posee dicha ideología sin saberlo. La derecha en nuestro país es el pensamiento más escurridizo que puede existir, porque la izquierda logró imponer el mito de que no hay cosa peor que pensar algo diferente al socialismo o la socialdemocracia.
No creo en el argumento de la no existencia de la clasificación izquierda-derecha, o que la misma responde a un lenguaje europeo. Acá hay mucho político e intelectual que le encanta llamarse de izquierda, y quizás muchos de derecha que no quieren “salir del closet”. El problema con la clasificación, es que la derecha, a diferencia de la izquierda, comprende dos doctrinas opuestas: el conservadurismo y el liberalismo. A pesar de ello, podemos atrevernos a identificar algunos aspectos en común: la preocupación por el orden, una relativa aversión al Estado (en especial en los liberales), y una visión de la sociedad que parte más de las diferencias entre las personas que de la igualdad.
¿Quiénes son los derechistas en Venezuela? Si nos referimos a los liberales, encontraremos poca cosa; en cambio, si existe un grupo de personas que podemos clasificar como una “derecha conservadora” con ciertas pinceladas de liberalismo. Son los nostálgicos del gomecismo y el postogomecismo en un sentido muy amplio; los que sostienen algunos aspectos del discurso positivista. Esta es la verdadera derecha venezolana al ser la más “popular”, por referimos a el número de seguidores; aunque el problema es que la misma está lejos históricamente, y sus representantes tendieron a diluirse en sus antiguos enemigos: adecos y copeyanos. La referencia más cercana es el pérezjimenismo; y todos conocemos a una persona que alaba constantemente la obra y acción de dicho gobierno.
La derecha en Venezuela sería entonces aquellos que anhelan una dictadura militar (“pérezjimenismo”) o una democracia tutelada por notables ("medinismo", “uslarismo”), que tenga como valores el orden y el progreso “moral” y material; aunque poco a poco, ante la experiencia del proyecto “socialchavista”, está naciendo un proyecto alternativo de tipo liberal que parece no tener miedo en decir que sus valores son: la democracia y los derechos humanos, el mercado y el capitalismo, la libertad individual y económica… ¿será esta última la nueva derecha en Venezuela?.
miércoles, marzo 11, 2009
Nace la colección 'América latina en la Historia Contemporánea' formada por 95 libros y 425 especialistas
MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS
La Fundación MAPFRE y el Grupo Santillana coeditarán la colección 'América latina en la Historia Contemporánea bajo el sello Taurus. Esta colección nace con el objetivo de ofrecer una visión sintética y rigurosa de los principales acontecimientos y procesos históricos de cada uno de los diferentes países iberoamericanos, desde su nacimiento como naciones independientes hasta hoy.
Casi un centenar de libros, que se editarán en los próximos tres años, conformarán este ambicioso proyecto coordinado por más de cuatrocientos colaboradores repartidos entre veinte países. Como una segunda lectura paralela al discurso historiográfico, una exposición fotográfica recorrerá las principales capitales de América Latina, Europa y Estados Unidos.
Ir más allá de la historia local o nacional y descubrir o poner en valor los aspectos comunes de los diferentes países iberoamericanos es el objetivo de esta colección editorial.
Entre los directores de la colección figuran: Jorge Gelman (Argentina) - ; Lili Swarchz (Brasil); Joaquín Fermandois (Chile); Eduardo Posada Carbó (Colombia); Jordi Canal (España); Alicia Hernández (México); Carlos Contreras (Perú).
El análisis de este amplio y decisivo período en cada una de estas naciones se realizará en torno dos criterios que aporten, en conjunto, una nueva perspectiva reflexiva y divulgativa: la división en períodos cronológicos homogéneos y el seguimiento de un esquema común a la hora de abordar cada uno de los períodos/volúmenes.
PRIMERA FASE
América Latina en la Historia Contemporánea comenzará, en una primera fase, por los grandes países del continente: México, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil, Argentina y Chile, más España, Portugal y Estados Unidos, y una última serie con las primeras obras de los Recorridos temáticos. En total se publicarán en torno a 50 libros, organizados en diez series. En la segunda fase, que concierne a los restantes países americanos y algunos europeos, se publicarán otros 50 libros más.
La colección estará dirigida en cada uno de los países por un prestigioso historiador, que se hará cargo de seleccionar y coordinar el trabajo de los especialistas que participen en cada volumen.
lunes, marzo 09, 2009
domingo, marzo 08, 2009
El primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) (y II)
promoción del hombre (mejoramiento de la calidad de vida, fortalecimiento de las sociedades intermedias y el pluralismo ideológico); podemos enumerar la que considero una de las mayores obras del gobierno de Caldera: sus logros en calidad de vida y educación (CALDERA, R.; 1975):a) Construcción de viviendas: aproximadamente 100 mil por año en todo el país, un número que si no me equivoco nunca se logró ni antes ni después de este período, entre ellos se debe nombrar el conjunto “Parque Central” en Caracas. No se puede olvidar el establecimiento de la “zona protectora de Caracas”, y la construcción del Poliedro);
b) Vialidad: más de siete mil kilómetros de carreteras y se pavimentaron más de 5300, 63 avenidas y autopistas (destacan en Caracas los famosos distribuidores: “ciempiés”, “araña”, Baralt, Mohedano, Boyacá; las autopista a Prados del Este-La Trinidad, el tramo La Araña-Antímano, La Cota Mil, y el segundo piso paralelo a Bello Monte, se inicia la planificación del proyecto del Metro de Caracas, entre otros);
c) Servicios públicos: se aumentó la producción eléctrica y su consumo (gracias a la construcción del complejo hidroeléctrico José Antonio Párez (Mérida y Barinas), y la tercera unidad generadora del Guri); más de 12 nuevos hospitales (entre ellos debemos nombrar en Caracas: el “Pérez Carreño”); mayor acceso al servicio de agua);
d) Educación: se construyeron 2910 nuevas escuelas, 647 canchas deportivas, el número de universidades se triplicó; la matriculá escolar primaria se aumentó en un 21%, la educación diversificada en un 57%. De 3 especialidades en el bachillerato se pasó a 35. Se triplicó el presupuesto de las universidades (CARTAY RAMÍREZ, G.; 1978; 342). En relación a la educación el historiador Diego Bautista Urbaneja señala: “Durante el período del presidente Caldera fueron fundadas 28 instituciones públicas y privadas de nivel universitario que se agregaron a las 9 hasta entonces existentes, dándole una considerable expansión al sistema educativo superior mientras que dejaban de funcionar las escuelas técnicas, en virtud de la creación de un Ciclo Diversificado en diferentes especialidades técnicas en el bachillerato” (2000);
e) Fortalecimiento de las sociedades intermedias: se legalizaron una confederación de trabajadores, 26 federaciones y 1221 sindicatos. Se promulgaron las Leyes de Carrera Administrativa y el Reglamento de la Ley del Trabajo;
f) La política internacional: incremento de las relaciones diplomáticas (de 41 embajadores se pasó a 71); se reanudaron las relaciones con Cuba; desarrolló una política nacionalista en relación a los Estados Unidos al denunciar el Tratado de Reciprocidad Comercial con esta nación lo cual llevó a su reforma logrando mayores beneficios para Venezuela.
En la meta del el desarrollo económico y social (diversificación de la economía), Diego Bautista Urbaneja señala: “El gobierno de Caldera se orientó a (…) la diversificación económica, aumento de las exportaciones no tradicionales, ampliación del mercado interregional, mayor equidad distributiva, disminución de la vulnerabilidad alimenticia. Lo hizo así, dentro de una misma idea de Estado interventor, empresario y asistencialista, con variaciones en las políticas económicas específicas (…). Los resultados obtenidos en esos campos fueron evaluados en un informe elaborado en 1974 por el Banco Interamericano de Desarrollo, donde se presentó una visión favorable” (2000). Podemos señalar los siguientes logros:
a) En la política de avance hacia la nacionalización petrolera: nacionalizó el gas, inició el proceso de reversión a la nación de los bienes de las compañías petroleras, se nacionalizó el mercado interno de los productos derivados del petróleo; se construyó la petroquímica del Tablazo;
b) Se creó la política de regionalización para racio
nalizar los procesos de desarrollo y producción;c) Se continúo con la política de reforma agraria y se impulsó la producción agrícola;
d) Se aumentó la producción de acero y aluminio;
e) La industria manufacturera creció en un 43,5%, aumentando así la diversificación económica y disminuyendo la dependencia del petróleo;
f) Se incorporó el país al Pacto Andino;
g) Se creó el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional.
Al terminar su período, su adversario Carlos Andrés Pérez señaló: “hoy me entrega (el gobierno) con sus manos limpias el ilustre venezolano Rafael Caldera”…y yo repito: “con sus manos limpias”.
Bibliografía:
BALLADARES, Carlos (2008). “El puntofijismo, (Pacto de Punto Fijo, 31 de octubre de 1958) como proyecto de país”.(Mimeo).
BAUTISTA URBANEJA, Diego (2000). “Caldera, Rafael, gobierno”, en FUNDACIÓN POLAR, Diccionario multimedia de Historia de Venezuela, Caracas (versión en CD ROM).
CALDERA, Rafael (1975). 5 años de cambio. Pacificación y desarrollo en el gobierno de Rafael Caldera, Caracas: Presidencia de la República.
CARTAY RAMÍREZ, Gehard (1978). Caldera y Betancourt. Constructores de la democracia, Caracas: Centauro.
El primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) (I)
No se puede comprender la acción de gobierno de Rafael Caldera sin antes hablar del “puntofijismo”, un proyecto de país formulado por las fuerzas políticas que hicieron realidad el derrocamiento de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez (1953-1958) y la transición y consolidación de la democracia durante sus primeros quince años (tres gobiernos: Rómulo Betancourt: 1959-64, Raul Leoni: 1964-69, y Rafael Caldera: 1969-1974). Se le llama “puntofijismo” por sustentarse en el Pacto de Puntofijo firmado en 1958 y entre las principales partidos democráticos: Acción Democrática, Partido Socialcristiano COPEI y Unión Republicana Democrática; los cuales se comprometieron a darse mutuo apoyo con el fin de conservar la democracia frente a los posibles ataques de los extremismos ideológicos, y especialmente: el hacer realidad un plan de gobierno sustentado en amplias políticas que se concretarían de manera gradual cualquiera sea el partido que ganara las elecciones (en palabras extraídas del propio pacto se puede leer: “Las minuciosas y largas conversaciones han servido para comprometer a las organizaciones unitarias en una política nacional de largo alcance”). Es por ello que se puede concluir que cada una de las diferentes gestiones de gobierno de AD y COPEI, en especial durante los primeros quince años, fueron parte de este gran proyecto. Las grandes políticas se centraban en la redistribución de la riqueza petrolera y el desarrollismo (crecimiento hacia dentro, desarrollo de la industria manufacturera nacional), por medio de la nacionalización petrolera, la masificación de la educación, política de sustitución de importaciones, construcción de obras públicas, pleno empleo, y reforma agraria. El gobierno de Caldera fue fiel a este plan y lo cumplió a cabalidad.En medio de la megapolìtica puntofijista ¿cuáles fueron las metas particulares del gobierno de Caldera?. La respuesta está en su plan de gobierno y en sus primeros discursos como Presidente, muy especialmente en el de toma de posesión (Oficina Central de Información, 1970, Metas de Venezuela). En ellos señala tres objetivos: Paz política y social, la promoción del hombre (mejoramiento de la calidad de vida, y el fortalecimiento de las sociedades intermedias), y el desarrollo económico y social (diversificación de la economía). A pesar de dar continuidad a las grandes metas del puntofijismo, como ya hemos dicho, no fue un gobierno más; tal como dice el historiador Diego Bautista Urbaneja: “El gobierno de Rafael Caldera trae, en relación con los 2 gobiernos anteriores de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, significativas novedades” (2000); no fue un continuador ni mucho menos un gobierno que no cumplió lo que prometió.
En lo referente a la primera promesa: pacificar el país después de una década turbulenta, signada por el terrorismo y los asesinatos entre venezolanos por causas políticas; era una realidad para 1974. A pesar de la oposición de AD a esta propuesta, se había logrado que las principales fuerzas guerrilleras se desmovilizaran; y los partidos históricos que la respaldaron fueran legalizados (PCV: 1969, MIR: 1973) y e incorporados a la vida civil y política. El gobierno de Caldera dio el primer paso para que los antiguos guerrilleros fueran parte de la vida nacional, acción que permitió que dichas personas nunca, después de la pacificación, fueran segregadas por sus ideas políticas. Así fue como luego las veremos incluso trabajando para el Estado, a la vez que sostenían ideas radicales. La Digepol (policía política), protagonista de numerosos atropellos a los derechos humanos, fue eliminada. Se decretó la amnistía de los líderes guerrilleros (CARTAY RAMÍREZ, G.; 1978; 320-325). Sobre esta la pacificación el historiador Diego Bautista Urbaneja señala: “la decisión de Caldera de ampliar y llevar hasta su término la pacificación es de gran importancia y requirió el despliegue de interesantes formas de «artesanía política», así como grandes dosis de voluntad y continuidad” (2000).
sábado, marzo 07, 2009
Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) opina sobre la opinión pública
Les dejo acá el artículo semanal del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábados en El Universal.
No se trata de una guerra entre las virtudes y los vicios, sino de un asunto de opinión pública
Nadie puede saber cómo sería el paraíso terrenal, si depende de las fantasías del mandón. Pero pudiera tratarse de un edén con él en la cúspide actuando como creador del cielo y de la Tierra, de la naturaleza y de los semovientes, con los adanes y las evas de rigor pero sin la serpiente. En su interpretación de la vida no habría lugar para el macabro reptil a quien, según el libro sagrado de los cristianos, correspondió el papel de interferir los mandatos del Padre Celestial mediante el trastorno de la conducta de los mortales, quienes terminaron por salirse del carril para vivir en un desafiante valle de lágrimas. La bíblica alusión no obedece a las ganas de fastidiar al sucedáneo de Dios en el departamento tropical del empíreo, sino a los comentarios que él ha hecho sobre cómo los medios de comunicación han impedido que su popularidad se convierta en una especie de marca olímpica sin rival. Así como se dedicó la serpiente a malponer al venerable anciano de barbas blancas, hasta el punto de engañar a la primera pareja de seres humanos para que viviera en el extravío, ahora brota del averno una legión de periodistas y opinadores con el propósito de repetir la faena del Génesis. En la jauja del socialismo del siglo XXI los medios de comunicación hacen el papel de culebras ponzoñozas cuyo propósito es el engaño de la ciudadanía para que se conviertan en acólitos de la maldad, de acuerdo con la reciente proclamación de quien se niega a que alguien descubra manchas en su impoluta figura. Esas manchas no existen, sino por obra de la prensa y de los canales radioeléctricos, de acuerdo con recientes versículos del sustituto nacional de la divinidad.
domingo, marzo 01, 2009
20 aniversario del "Caracazo": los hechos según la historiografía chavista: el testimonio de Chávez
Las Líneas de Chávez
Caracas, 1 Mar. ABN (por Hugo Chávez Frías).- Fue tanto el empeño de Rodríguez Ochoa, el General, que por fin logró sacarme de aquellas profundidades del Cajón de Arauca, allá en las sabanas de Alcornocal, por donde pasa el caño Cubarro entre profundas barrancas, rumbo al Capanaparo. “Ya te me pareces a Lorenzo Barquero”, me había dicho un día cuando me consiguió por allá metido entre los Cuivas y los Yaruros, comandando una patrulla de soldados que más bien parecían guerrilleros. Y fue así como, de un día para otro, y sin que los Generales Alliegro ni Heinz Azpurua ni Peñaloza Zambrano, quienes me la tenían jurada, pudieran evitarlo, llegué al Palacio Blanco de Miraflores, como Mayor Ayudante del Secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. Corría para entonces el mes de agosto del año 1988 y ya el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 era una extensa red, que tenía más de una década penetrando en profundidad la conciencia y el alma de la juventud militar venezolana; y desde 1982, a partir del juramento del Samán de Güere, mis camaradas de armas me habían reconocido y designado Comandante del Directorio Revolucionario.
¿Cómo son las noches caraqueñas en la primera década del siglo XXI?
La inseguridad y la economía han hecho que el caraqueño viva un toque de queda
El centro de la ciudad se convierte en un desierto, sobre todo a partir de las once de la noche, cuando el cierre de la estación de Capitolio acaba con el último vestigio de vida (Eduardo Fuentes)
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La sirena del toque de queda no se escucha pero se cumple en todas partes. Cada zona tiene asignado un horario: en los barrios es la puesta del sol la que anuncia la hora de guardarse; parroquias enteras como San Bernardino, Santa Teresa, San Pedro o Caricuao se convierten en un desierto después de las nueve de la noche; a esa hora ya no hay peatones en los bulevares peatonales; en otros lugares de Caracas es el Metro el anuncia el momento en que deben cesar las actividades. Después de las once de la noche la congestión se torna en fantasma, cada quien se pone a buen resguardo y sólo en los alrededores del San Ignacio y en algunos lugares de Las Mercedes se puede ver movimiento. En la arteria central del oeste de la ciudad, la avenida Sucre, la vida termina a las diez de la noche. Antes, incluso, había negocios 24 horas, pero el último, la arepera La Criollita (que hoy se llama El Campanario), dejó de serlo hace ya diez años. "Es que los robos los tenían a monte", explica Ramón Araque desde la plaza Sucre. Allí, tomando con unos amigos, se queja porque en Catia no hay ningún lugar nocturno decente y porque todo está demasiado caro. Dice que muy pronto se irá a su casa en Nuevo Horizonte. Ya son casi las diez de la noche, y se ha quedado un poco más porque hay un grupo de policías metropolitanos parados en la plaza. "Es que por aquí la inseguridad es grande, y en el módulo ese de Policaracas (en la parte trasera de la plaza) nunca hay nadie". Desde otro módulo policial en la plaza O'Leary, unos funcionarios de Policaracas lo desmienten: "No es posible, en estos módulos siempre tienen que haber dos policías de guardia". Policías o no, también la plaza O'Leary y sus alrededores son un desierto.
Javier Brassesco
sábado, febrero 28, 2009
Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) opina sobre la posibilidad del diálogo gobierno-oposicón
Les dejo acá el artículo semanal del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábados en El Universal.
Los votos terminaron por tapar los estrechos conductos que aún funcionaban en sus vías auditivas
No sólo por lo infructuoso del intento de hablar con quien sólo quiere ensimismarse en el sonido monocorde de su voz mientras enjabona las joyas de la corona que cree tener en la cabeza, sino también para evitar el desairado papel de las comparsas. Si ya las tiene de sobra, no vale la pena que uno se disfrace de ingenuo para mezclarse en el desatino, especialmente cuando empieza la cuaresma.
viernes, febrero 27, 2009
20 aniversario del "Caracazo": los hechos según la historiografía chavista
El Caracazo fue el genocidio más grande en la historia de Venezuela
El resultado de esta represión costó la vida de más de 300 venezolanos, miles de heridos y se llevó a cabo por los organismos gubernamentales, quienes se concentraron especialmente en los barrios pobres de la capital
A propósito de cumplirse 20 años de El Caracazo, trabajadores del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (MinCI) recordaron el 27 de febrero como un hecho de lucha popular, a través de un conversatorio realizado este jueves en la Plaza Pueblos y Saberes ubicada en la esquina El Chorro del centro caraqueño. La actividad, organizada por el Frente de Trabajadores y Trabajadoras del MinCI, contó con la participación de Roland Denis, la documentalista Liliane Blaser y el historiador Carlos Edsel.
Los ponentes, quienes luego de apreciar el documental “La otra mirada” (De cómo vivimos el 27F), realizado por Liliane Blaser, resaltaron la importancia de esta lucha popular la cual, a pesar del genocidio acometido por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, cambió la forma de pensar de un pueblo que estaba harto de 40 años de gobiernos neoliberales. Roland Denis señaló que los sucesos del 27 de febrero fueron el punto de partida de la masacre masiva de exterminio que infundó el gobierno de Pérez.
Asimismo destacó que con este levantamiento, que no fue más que el clamor y desesperación de un pueblo reprimido por las fuertes medidas económicas de aquel entonces, se cristalizó la frase “aquí no hay pueblo vendido” y además resaltó que “la democracia de la calle se ha desarrollado, luego de ese hecho, profundamente”. Denis dijo, con preocupación, que nunca se podrá cuantificar ni totalizar con veracidad la cantidad de fallecidos en estos hechos, jornadas en donde según su criterio “el Estado fue un agente asesino”.
Por su parte el profesor Carlos Edsel no dudó en catalogar esa fecha como “el genocidio más grande en la historia de Venezuela en el Siglo XX”.En este sentido subrayó que la medida de enviar al ejército a las calles a masacrar y reprimir a los venezolanos fue dictada por cúpulas empresariales, “inexplicablemente luego del tercer día la violencia y los saqueos cesaron, pero fue entonces cuando Fedecámaras y Consecomercio le pidieron al Gobierno que las fuerzas de orden dispararan a mansalva y masacraran al pueblo venezolano”. Vale la pena destacar que en la ciudad de Guarenas se dio inicio a la ola de protestas, disturbios y saqueos que los venezolanos llevaron a cabo el 27 de febrero de 1989, extendiéndose a la capital de la República y otras ciudades del país, lo que trajo como consecuencia la represión al pueblo, por medio de la Policía Metropolitana, DISIP, el Ejército y la Guardia Nacional bajo las ordenes del presidente Carlos Andrés Pérez.





