sábado, septiembre 06, 2008

Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) opina sobre las encuestadoras

Artículos de opinión de los historiadores

Les dejo acá el artículo semanal del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábados en El Universal. El subrayado es nuestro.

Las encuestadoras volubles

No son ángeles los que hacen las encuestas, pero tampoco los que las encargan

Como no pueden andar siempre haciendo consultas a través de elecciones o de averiguaciones que requerirían una movilización costosa de personas, equipos y dinero, los líderes de los tiempos modernos se aferraron al método de las encuestas. Desde cuando algunos sujetos perspicaces y disciplinados propusieron un camino confiable para saber lo que sentía el prójimo sobre un asunto particular, sin necesidad de montar una maquinaria susceptible de acarrear dificultades de logística y gastos impagables que no llegarían a un universo amplio de destinatarios, no sólo vinieron a liquidar las sensaciones someras que se tenían sobre las reacciones populares. También llegaron a ofrecer respuestas cercanas a la precisión de la aritmética. Luego de un proceso de ensayos y errores, los profesionales en este tipo de inquisiciones han llegado a una escala de confiabilidad que permite desarrollar acciones certeras partiendo de sus cálculos. Predicciones generalmente infalibles, si se hacen con honradez y con las herramientas del caso, los que las encargan pueden dormir tranquilos o pasar noches de perros partiendo de las informaciones que las encuestas aportan sobre temas de su interés.

Ha sido tan grande la confianza conquistada por las compañías encuestadoras, que nadie en sano juicio las desecha cuando quiere dar un paso de trascendencia para sus proyectos. Pero, precisamente por la entidad de los dígitos que llegan al despacho del cliente, puede suceder una manipulación cuyo desenlace no es otro que la negación de los corolarios proporcionados por la muestra. Dado que el prestigio de las encuestas no sólo es consagrado por los clientes sino también por el público en general, ¿por qué no decir lo que no dicen en beneficio de los objetivos de quienes las pagan? Si creemos en ellas como cosa religiosa, ¿por qué no modificar sus datos según la conveniencia del patrocinador para insinuar una reacción determinada, para provocar cambios en una realidad valiéndose de ardides, para justificar una causa cuyas metas se han vuelto inaccesibles? No son ángeles los que las hacen, pero tampoco los que las encargan, pudiera decirse para explicar distorsiones y patrañas a la hora de ponerlas en circulación, pero estaríamos entonces ante una reflexión genérica tras la cual ocultaríamos la magnitud de las desviaciones que se han producido en Venezuela en torno a las compulsas de opinión. El tamaño de las maniobras y de las torceduras es tan descomunal, que las interpretaciones demasiado universales se harían cómplices de una burla grotesca.

Lo que viene ocurriendo en la víspera de las elecciones regionales es una evidencia proverbial sobre la estatura de la tergiversación. Los partidos de la oposición partieron de un respeto reverencial por los sondeos para seleccionar a los candidatos, pero algunos de los nominados han protagonizado una guerra de resultados capaz de generar desconfianza sobre el método, pero también sobre la limpieza de sus intenciones. Una considerable parte de ellos maneja números distintos a los de su rival y los proclama como fundamento de su causa, de lo cual se desprende la existencia de trabajos cuyos medios justifican el deleznable fin de enrarecer la atmósfera preelectoral. Así las cosas, un escogencia que se asentaba en una plataforma de estirpe democrática está desembocando en soluciones de cogollos, es decir, en la afirmación de nociones de elitismo y ventajismo con las cuales no quiere la dirigencia comulgar, de la boca para afuera. El gobierno no puede sacar ventaja del bochornoso pugilato, pues sus números nos hablan de un paraíso inexistente, fantasía que sólo puede sostenerse en el maquillaje de los datos que recaban entre una ciudadanía cada vez más insatisfecha. Tablas claras, pues, en este predicamento.

Como el descaro ha llegado hasta episodios que claman al cielo, el elector se encargará de poner las cosas en su lugar. Puede actuar como actuaba antes, cuando no existían las técnicas que ahora parecen imprescindibles. La brújula de su nariz tomará la decisión adecuada mientras crece el descrédito de las compañías encuestadoras y de muchos de sus gerentes, quienes no se muestran como equilibrados exploradores del entorno sino como agalludos pontífices. En el saco no caben todos, ciertamente, pues también los hay probos y circunspectos a carta cabal, también existen los que contratan con clientes decentes y suministran datos impecables. Tal vez no constituyan una mayoría abrumadora, pero hacen una labor que dignifica a su oficio y retribuye con creces la confianza que se les concede. El resto debería permanecer en los rincones de sus despachos, contando el dinero que se han ganado en sociedad con lamentables empleadores.

eliaspinoitu@hotmail.com

3 comentarios:

Douglas Orestes Franzen dijo...

Olá amigo, é um grande prazer conversar com um venezuelano. Entende o português? Por favor, quero trocar informaçoes contigo, mantenha contato. abraços "hermano".
Meu msn: douglas_franzen@hotmail.com

profeballa dijo...

O prazer é meu. Se eu entender se ler, se me ouvir o custo é de um pouco mais, e escrever ainda mais. Escreva-me e perguntou, estou à sua disposição, um abraço irmão!.

El placer es mìo. Si entiendo si lo leo, si lo escucho me cuesta un poco màs, y escribirlo màs aun. Escrìbeme y pregunta, estoy a tu disposiciòn, un abrazo hermano!.

Meu msn: profeballa@gmail.com

Alí dijo...

Hermano, qué bueno que te impresionó la entrada que colgué escrita por Del Naranco ¡Tremenda verdad! Y de paso te pido el favor de que si tienes alguna dirección de él, me la envíes para avisarle que copié una de sus notas. Y en cuanto a la posteada de esa entrada en tu blog ¡Perfecto! Incluso, puedes citarlo directamente a él sin necesidad de escribir mi blog.

En otro orden de ideas. Me dijistes que me habían hecho una pregunta en un comentario que hice en tu entrada, creo que era algo acerca del afán de algunos en volver a escribir la historia por encargo de un sastre ¿Me puedes decir el título de la entrada?

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