viernes, junio 26, 2020

¿El fin de la Venezuela petrolera? Cronica de la cuarentena por COVID-19 en Venezuela (IV)


Venezuela sin petróleo y sin pluripartidismo

Crónica de la cuarentena por el COVID-19 en Venezuela (IV)

Publicado en el WSJ Magazine

Carlos Balladares Castillo



Techo del pasillo cubierto de la UCV se desplomó – Diario La NaciónEl miércoles 15 de junio se derrumbó el techo de uno de los pasillos cubiertos de la primera universidad de Venezuela: la Central (UCV), y en las redes sociales miles de venezolanos expresaron su profundo dolor ante el principal símbolo de lo bueno que todavía le queda país. No en vano siempre se recuerda la estrofa de su himno que la define como “la casa que vence la sombra”. La estructura caída es parte de la ciudad universitaria sede de la UCV, obra del arquitecto Carlos Raúl Villanueva que fue emblema de nuestro anhelo de modernización en el siglo XX y el cual fue declarado por la UNESCO hace 20 años como Patrimonio de la Humanidad. Al contemplar los detrozos es imposible no pensar en otros mayores que se han llevado a cabo de manera sistemática por parte del régimen chavista, los cuales suman también este mes de junio los dos grandes pilares de nuestra economía y política: la producción petrolera y los partidos políticos.

Venezuela arrancó este lunes con nuevo costo de la gasolina ...
Nunca olvidaré cómo en los tiempos de la primera arremetida del chavismo contra la democracia en sus tiempos de transición y consolidación en el poder (1999-2006), muchos analistas afirmaban que no serían tan tontos para “matar a la gallina de los huevos de oro”, es decir, a la industria petrolera. Pero fue precisamente en estos años que dieron los primeros pasos para lo que hoy, a partir de la cuarentena por la pandemia del COVID-19, es triste realidad: el país supuestamente con mayores reservas petroleras del mundo - como no dejaba de repetir Hugo Chávez – ahora es incapaz de abastecer de gasolina a su población (desde finales de marzo hasta mayo solo tenía combustible para el 25 % de su parque automotor) y ahora han tenido que importarla desde Irán. Pero el punto final ha sido cuando, traicionando la larga prédica del “comandante eterno”, han iniciado el primero de junio pasado el cobro de la gasolina en “precios internacionales” (lo cual no es muy cierto porque algunos señalan que es más alto). De esa forma el precio fue subido en un 100000 % al colocarlo en 0,5 $ (de paso se usa como referente y cobro la moneda extranjera que juraron destruir) y el subsidiado en un 5000 %. Se debe recordar que Hugo Chávez dio un golpe de Estado (fracasado) en contra del Presidente constitucional Carlos Andrés Pérez porque entre otras razones había subido el precio de la gasolina ¡un 30 %!
La gasolina cobra valor en dólares entre los revendedores venezolanosEl cobro en dólares de la gasolina y a precios internacionales ha sido un hecho histórico que es parte de la caída de la producción petrolera hasta la casi total desaparición de Venezuela en el mercado internacional energético. Realidad cuya causa no está en las sanciones por parte de los Estados Unidos sino en la decisión de hacer de Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) una empresa sin meritocracia, en la que se expulsó a la inmensa mayoría de su persona técnico y gerencial (20 mil empleados) que la habían convertido en una de las primeras empresas del mundo. Y dispersar sus objetivos en actividades no petroleras por no hablar de la corrupción sin precedentes en el país, siendo esto último reconocido por el propio chavismo (no olviden que el expresidente de la industria hoy es prófugo de la justicia nacional también). Como profesor de historia ya no podré hablar de mi país como una nación donde el rentismo petrolero es dominante en la economía. Toda una época caracterizada por la tradición minera (desde 1914) ha desaparecido y el chavismo fue su sepulturero.

El Tribunal Supremo designa por la vía rápida a los nuevos ...El otro gran cambio en Venezuela en los últimos días es el abandono por parte de Nicolás Maduro de cualquier posibilidad de llevar a cabo una elección democrática y libre. Hasta hace poco se tenía la esperanza de una negociación dentro de la Asamblea Nacional para conformar un organismo electoral apegado a los procedimientos constitucionales. Pero estas últimas semanas el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) controlado por el chavismo (fue seleccionado violando los procedimientos legales en el 2015 como un medio para impedir el funcionamiento del Parlamento controlado ese año por la oposición); no solo reconoció la Junta Directiva de opositores tránsfugas (acusados de corrupción por sus compañeros de partido debido a las denuncias con pruebas que realizó el periodismo de investigación) que dieron un golpe al Parlamento en enero (golpe porque los militares que custodian el Palacio legislativa no permitieron POR LA FUERZA que la mayor parte de los diputados no chavistas entraran a votar), sino que eligió el 12 de junio un Consejo Nacional Electoral dominado por el poder y esta oposición que el propio Maduro creó. Y para colmo procedió a ilegalizar los dos partidos de oposición con mayor número de diputados al quitarle sus emblemas, tarjeta electoral y colocando en sus directivas a los citados tránsfugos.

Gobierno de Venezuela considera de alto riesgo levantar cuarentena ...Ahora la oposición democrática se debate una vez más entre ir a las elecciones parlamentarias o no ir. Por ahora ha señalado, con total razón, que dichos comicios no cumplen con las condiciones de constitucionalidad; pero muchos analistas y políticos advierten que lo único que le queda es esta herramienta para movilizar a sus seguidores y presionar a la dictadura. De lo contrario puede seguir estimulando la apatía y paralización en la realidad política nacional. Aunque es cierto que en el 2015 lograron una gran victoria electoral que permitió el reconocimiento internacional que hoy tienen, nunca en lo interno pudieron legislar o cumplir alguna competencia que le establecen las leyes. La causa de ello está en que toda la estructura de poder del chavismo (a través del TSJ principalmente que es un apéndice del Ejecutivo) se encargó de impedirlo desde antes que asumieran los diputados al inventarse una figura jurídica inexistente: “el desacato”. En pocas palabras, el venezolano vota pero no puede elegir si dicha decisión va en contra del chavismo. ¿Se necesita otra prueba de la condición autoritaria del régimen?
¿Y la cuarentena por el COVID-19? El hecho es que la curva de contagios y muertes que hasta finales de mayo tenía un crecimiento muy bajo porque en 3 meses no había llegado ni a los mil y con 10 fallecidos, se aceleró y en tan solo un mes estamos a punto de llegar a los 4000 casos con 40 muertes. Lo extraño es que Maduro en medio de este cambio tan radical en el número de contagios, decidiera flexibilizar la cuarentena para después el 22 de junio retomar una vez más los controles. Dichos controles ahora son mucho más rigurosos en varios estados en los que entre municipios ya no se puede transitar a menos que se tenga un salvoconducto. La respuesta de los que tienen el poder sigue siendo la militarización de la pandemia; y ahora sí, pensamos, observando lo que ocurre en el resto de Iberoamérica, que la situación puede ser peor de lo que nos dicen. Ni hablar del deterioro que sigue dándose en las condiciones de vida de las mayorías y situación que no se puede protestar porque la represión en estos meses se ha incrementado, y se han sumado más de 100 nuevos presos políticos. Estos son principalmente militares, políticos, periodistas, médicos y muchos que han realizados críticas por internet, y lo más terrible: familiares de los dos primeros para obligarlos a entregarse. El modus operandi sigue siendo la desaparición por días e incluso semanas, y los abogados que los defienden son casi tratados tan mal como los propios presos. Triste realidad a la que no podemos ser indiferentes, y mucho menos si estamos fuera del alcance de los autoritarios.

FUENTES CONSULTADAS:

http://www.Foropenal.com

miércoles, junio 24, 2020

"La extraña derrota" de Marc Bloch. El 80 aniversario de la Invasión a Francia (VIII)

Amazon.com: La extraña derrota: Testimonio escrito en 1940 ...
El 80 aniversario de la Invasión a Francia (VIII)

Carlos Balladares Castillo

Un día como el lunes (22 de junio) pero de hace 80 años se le ponía punto final a la Batalla de Francia por medio del armisticio firmado en Compiégne, que fue el mismo lugar y dentro del mismo vagón donde se acordó el fin de la Gran Guerra. Se mantendrán algunos pequeños combates por unos días más, en especial contra los italianos y en la Línea Maginot contra los alemanes. Es por ello que consideramos el momento para hacer una revisión de la historiografía que ha intentado explicar las causas de la tragedia. Pero por la brevedad del espacio solo nos dedicaremos a la obra que consideramos marca el camino y es la primera: L’étrange défaite/ La extraña derrota. La primera por el momento de ser escrita (entre julio y agosto de 1940) y porque su autor es el historiador francés (padre de la Escuela de los Annales): Marc Bloch (1886-1944). A pesar de combatir y por tanto verse afectado por la capitulación, de inmediato se puso a investigar el hecho histórico (hizo verdadera historia actual) con objetividad, afirmando que la principal causa era la militar (incapacidad de la alta oficialidad en preparar y hacer la guerra) pero también la política. “El triunfo de los alemanes fue fundamentalmente una victoria intelectual”.

En los anteriores artículos nos dedicamos a las fuentes primarias (especialmente memorias) para explicar la campaña desde la perspectiva alemana, inglesa y francesa. Dichos textos tuvieron cerca de una década o poco más para ser meditados y corregidos a partir del conocimiento del resultado final. L’étrange défaite no contó con estas ventajas y es impecable y sus conclusiones marcaron las futuras interpretaciones. Charles De Gaulle en sus Memorias de guerra (1955) confirma el factor que hemos resaltado, y que Bloch enfatiza: el apego a las doctrinas nacidas de la Primera Guerra Mundial: las defensivas. Asumieron la tecnología pero no en lo que respecta a la velocidad y el movimiento sino en la defensa, y de allí nació aquello en lo que pusieron toda su confianza y que los llevó al desastre: la Línea Maginot. Pero el historiador también agrega: “Nosotros hemos librado una guerra de ayer o de anteayer. (...) Nos basamos en nuestra historia colonial, de la azagaya contra el fusil. En esta ocasión, sin embargo, los primitivos hemos sido nosotros.”

Bloch va más allá y enumera un montón de errores que se acumularon en la preguerra e hicieron del Ejército una organización, que a pesar de ser mayor en divisiones e incluso armas que las del enemigo, se volvió lenta e inoperante. Y la principal culpa está en la élite militar y política, que era incapaz de escuchar las críticas. De Gaulle nunca dejó de hacerlas e incluso llegó a expresiones de insubordinación en enero de 1940. Es por esto que el historiador habla de una guerra que no se pensaba, organizaba o lideraba; porque el ejército tenía un deficiente servicio de información con comunicaciones que no asumieron la tecnología de la época y que se perdía en un gran papeleo y montones de cargos. Y era incapaz de renovarse al mantener el culto a una gerentocracia: a los generales que ya era viejos en la Primera Guerra Mundial, y que vivían solo para pelearse entre sí.

9781400044733: Suite Francaise - IberLibro - Nemirovsky, Irene ...Pero el autor no solo se dedica al tema militar sino que al seguir investigando la conducta del resto de la sociedad francesa examina cada sector por separado, y llega a una sola conclusión: la derrota tiene sus raíces en el abandono de la principal máxima de la Revolución: ningún francés asumió lo que es ser un ciudadano, que en fin de cuentas es lo mismo que el vivir en República. Y cuando la República necesitó de él, éste solo pensó en sus intereses más particulares, muchas veces egoístas y frívolos como muestra esa maravillosa novela escrita en el mismo momento que lo hizo Bloch con su ensayo. Nos referimos a Suite Francesa de Irene Nemirovsky. El historiador habla de una absurda distinción entre el soldado y el civil en el marco de una guerra de ocupación que pretendía barrer con los valores existenciales de Francia. Esta diferencia llevó a “éxodos sin sentido”. Los obreros con sus sindicatos seguían empeñados en sus reivindicaciones laborales en plena guerra sin pensar en los sacrificios necesarios para la victoria. La prensa y los intelectuales se aburguesaron y no solo monopolizaron la información y el conocimiento (no desarrollaban la crítica y dejaban que los mitos dominaran a las mayorías) sino que despreciaban a los sectores bajos.

Todo francés era responsable pero los que tenían mayor responsabilidad fueron los dirigentes, y ligado a ello está tanto el régimen político de la Tercera República pero también la burguesía. Era un sistema incapaz de manejar los conflictos, y que se había anquilosada burocráticamente. Los partidos ya no representaban al pueblo sino a sus cúpulas (¿les suena?) y la clase alta al despreciar al resto de la sociedad y a los partidos dejó de tener patriotismo.

La esperanza de liberar a Francia y reconstruirla el historiador la ve en los Aliados y en los jóvenes respectivamente. La libertad vendría de un rescate, de una invasión que expulsara a la dictadura tanto del Tercer Reich como de sus camaradas franceses liderados por el mariscal Petain. Marc Bloch no sobrevivirá a la guerra, pero mientras tuvo vida siguió escribiendo y formando, y cuando ya no pudo seguir con su oficio asumirá la lucha en la Resistencia; pero lamentablemente será capturado y fusilado, y dicen que en ese momento final con su último aliento gritó: “¡Viva la France!”

miércoles, junio 17, 2020

El 80 aniversario de la Invasión a Francia (VII)


El 80 aniversario de la Invasión a Francia (VII)

Carlos Balladares Castillo

LECTURA PARA GENTE GRANDE: LO QUE CASI NADIE SE ATREVE A DECIR ...Un día como hoy (17 de junio) pero de 1940 el Premier francés: mariscal Philippe Petain, anunciaba a su pueblo la solicitud de un armisticio a la Alemania de Adolf Hitler con las siguientes palabras: “Con el corazón destrozado tengo que decir que se debe tratar de poner fin al combate. Me he dirigido esta noche al adversario para preguntarle si está dispuesto a buscar con nosotros, con honor y de soldado a soldado, después de la lucha, la manera de hacer cesar las hostilidades.” En nuestras anteriores entregas hemos tratado las razones militares de la derrota al mismo tiempo que seguimos nuestra meta de comprender la relación entre el cine y la historiografía, ahora trataremos de analizar los factores políticos de la misma. Creemos que la respuesta está en el mismo hecho que generó los errores en el campo de batalla, y no es más que el gran impacto de la Primera Guerra Mundial en la mentalidad del pueblo francés y sobretodo en su dirigencia. No por casualidad quien pone punto final a la Batalla de Francia es el mismo que lo hizo con la Gran Guerra.

Con cierta angustia, tristeza y vergüenza a pesar de los distantes 80 años nos preguntamos: ¿por qué el gobierno de Francia no decidió seguir luchando? Es entendible que en su territorio ya no se podía mantener el combate desde que los panzer llegaron al Sena el 10 de junio y con la caída-ocupación de París el 14. La dualidad “caída y ocupación” es porque no hubo combates en su defensa con el deseo de que no fuera destruida y se declaró “ciudad abierta” a los invasores. El general Charles De Gaulle explica en sus Memorias de guerra, que desde el momento en que el gobierno dejó la capital:

El ejercicio del poder se había convertido en una especie de agonía, prolongada a lo largo de las carreteras, en medio de la dislocación de los servicios, de las disciplinas y de las conciencias. En tales condiciones la inteligencia del Sr. Paul Reynaud (Premier hasta el 16 de junio), su valor y la autoridad de su función, se desplegaban, por decirlo así, en el vacío. Ya no tenía medio de influir en los acontecimientos desencadenados.

Ese vacío se muestra – afirma De Gaulle más adelante - en la conducta del resto de los poderes del Estado los cuales ni siquiera se reunían o declaraban, y mucho menos adoptaban de manera colectiva una solución radical.  

Reynaud y De Gaulle lucharon en el Consejo (gabinete) para que la guerra se siguiera en Argelia y el resto de las colonias francesas. Podían aceptar una capitulación pero un armisticio era impensable tanto por el honor del país como por los compromisos con su aliado británico, aunque después Reino Unido facilitó esto al no obligarlos a mantener la Alianza pero sin que Winston Churchill viajara casi hasta al final al continente para buscar soluciones distintas a la rendición total (armisticio). Hubo diversas propuestas en este sentido, pero ninguna prosperó porque como afirman algunos historiadores como J. F. C. Fuller, eran irreales. La otra alternativa eran las que defendían Petain y el Generalísimo Maxime Weygand: el armisticio, la cual se terminó imponiendo cuando Reynaud al ver que no lograba los apoyos necesarios decidió renunciar el Consejo y a propuesta del Presidente eligieron al mariscal. Este conflicto iba más allá de un forma de asumir el desastre porque era expresión de la profunda división del pueblo francés y su élite, que la Tercera República y se democracia parlamentaria fueron incapaces de canalizar y resolver.

El problema con la elección del anciano de 84 años no era solo lo que él y su grupo argumentaban a favor de un armisticio. Nos referimos al quedarse en el país para no abandonar al pueblo, y de esa forma ser la supuesta garantía que los franceses y sus ciudades con toda la cultura material gala serían protegidas y sufrirían lo menos posible. Uno podría comprender esto, pero lo que no es entendible es que a los pocos días Petain iniciara un proceso de cambios radicales que sepultarían la democracia. Y no solo destruyó la Tercera República sino que su régimen fue asumiendo los rasgos fascistas y pasara a apoyar al “Nuevo Orden” propuesto para Europa por el conquistador nazi. Todo esto se ve perfectamente en ese documental conocido como Le chagrin et la pettié (la tristeza y la compasión) dirigido por Marciel Ophlus en 1969 el cual no fue pasado en varios teatros por la vergüenza que generó; y que llevó a un impulso en la investigación historiográfica sobre el régimen ¡y la sociedad! colaboracionista presidido por el mariscal.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la Primera Guerra Mundial? La relación está no solo en que quien asume la conducción es el máximo héroe francés de esta guerra sino que ella generó (o potenció al máximo) la polarización ideológica que llevaría la quiebra de la República. Se había asumido precisamente lo contrario que había predicado el cine antibelicista de la Gran Guerra en las décadas de los 20 y 30. El culto y orgullo militarista, el nacionalismo extremo, la xenofobia, el antisemitismo (aunque ya se había fortalecido desde el “caso Dreyfus” el cual por cierto el año pasado fue representado en otra película, esta vez dirigida por Roman Polanski) y el ver las libertades democráticas como la causa de la destrucción de los “valores auténticamente franceses”. 

El día que un hombre salvó a Francia: De Gaulle y su llamado a la ...
Y en medio de esa tragedia mucho peor que la misma derrota militar, al día siguiente (18 de junio) se alzó la voz solitaria del general Charles de Gaulle desde la BBC de Londres. Denunciaba el armisticio y decía que el honor de Francia estaba en seguir luchando. Daba razones para ello y llamaba a la unión. La verdad es que pocos lo escucharon en Francia, y menos aún fueron los compatriotas que fueron a unirse a su Francia Libre. Al principio no tuvo casi ningún apoyo salvo la de Winston Churchill y su gobierno los cuales no le podían ofrecer nada por estar a punto de ser invadidos también. Algunos seguramente dijeron: son solo palabras y con palabras no se vence el mayor ejército de Europa. Pero las palabras movieron los corazones y poco a poco fueron cambiando la historia, porque “Ocurra lo que ocurra, la llama de la resistencia francesa no debe apagarse y no se apagará”. Ruego a Dios que nos sirva a los venezolanos de inspiración cuando todo parece perdido. “¿Se ha dicho la última palabra? ¿debe perderse la esperanza? ¿es definitiva la derrota? ¡No!”

domingo, junio 14, 2020

Hoy (14 de junio) se cumplen 80 años de la caida-ocupacion de Paris por el Tercer Reich

Hoy hace 80 años París era ocupada por la Wermacht y se da el famoso desfile de la imagen. Leo las historias que les contaron sus abuelos del impacto que les generó este hecho.

El historiador Tomas Straka nos habla de los grandes aportes a la historiografia de Don German Carrera Damas en sus 90 años


Los noventa de Don Germán, o la larga pasión por la libertad

POR Tomás Straka  

Prodavinci, 14/06/2020

Germán Carrera Damas fotografiado por Roberto Mata

Entre 1958 y 1969 Germán Carrera Damas cambió para siempre la historiografía venezolana.  Fueron once años de producciones vertiginosas: cuatro grandes estudios que hoy se consideran clásicos, al menos seis libros que compilan artículos académicos y ensayos, muchos de ellos también clásicos en la actualidad; varias decenas de otros textos para la prensa y revistas especializadas, sus famosísimos trabajos escritos en coautoría con los alumnos sobre problemas historiográficos, y todo eso liderando la renovación de los estudios históricos en la Universidad Central de Venezuela.    

Haber escrito uno solo de aquellos libros, ya sería bastante para cualquier historiador. No puede decirse que fue el único exponente de aquella “revolución historiográfica” que tuvo como epicentro a la Escuela de Historia de la UCV, pero su capacidad de trabajo, y sobre todo el talento para ver nuevos problemas, para demoler verdades consagradas, para replantear todo lo que habíamos venido pensando hasta el momento, hacen de él un fenómeno excepcional. Si hoy celebramos sus noventa años y lo reconocemos como uno de los grandes historiadores de América Latina, es debido a ese trabajo, vertiginoso en los años sesenta, pero sostenido hasta la actualidad. A la pasión sistemática, radical, generosa, por la libertad. Por pensar sin las ataduras de los ídolos de los viejos mitos. Por liberarnos, como él lo hizo, de las ideas totalitarias. Por construir, como sigue haciendo, una sociedad en la que todos tengamos los mismos derechos, vividos en libertad.  

Don Germán, como le decimos con cariño y profundo respeto, alcanza las nueve décadas de vida con la misma pasión del veinteañero que en 1958 regresó de su exilio y tocó las puertas de la oficina de Juan David García Bacca, entonces decano de la Facultad de Humanidades y Educación en la UCV. Aquel muchacho ya traía dos plantes en la cabeza: escribir la historia de Venezuela con criterios científicos, y contribuir a la modernización del país. Un compromiso doble, que se mantiene sesenta años después. Estudiar la historia tiene sentido en la medida en la que contribuye a vivirla, o mejor: a construirla. Pero precisamente por eso hay que ser tan cuidadoso al escribirla, ser tan crítico, tener tanta precaución con las manipulaciones y las falsificaciones. 
 
Como todo proyecto político y social se alimenta de una visión de la historia, que justifica su diagnóstico de la sociedad y el destino por el que alega luchar. Las tentaciones que al respecto tienen los historiadores militantes son muy grandes, a veces tanto como puede serlo el Estado y sus recursos. Inventar mitos, callar verdades incómodas, construir ídolos, torcer los hechos, son sólo algunos de los recursos con los que la historia se vuelve ideología en muchos libros, discursos políticos y sobre todo aulas de clase. Y si eso ha tendido a ser así en todas partes, cuando se trata de movimientos basados en ideas historicistas, es decir, en la convicción de que es posible identificar un sentido en la historia, como es el caso del marxismo, las tentaciones de manipular son todavía más altas. Para el historiador militante comunista es un verdadero problema cuando las evidencias no indican que las cosas van hacia el socialismo.  

El joven Carrera Damas que regresa a Venezuela tras la caída de Marcos Pérez Jiménez, es todavía un historiador militante. Un comunista. Pero uno que empieza a tener dudas. Uno en el que la libertad se está posicionando como valor fundamental. Los diez años anteriores, que fueron los que separaron su graduación de bachiller de la de historiador, lo habían dotado de una formación política e intelectual privilegiada, en promedio superior a la de los comunistas locales.  Y no sólo por la preparación académica. Primero, estaba su familia. Los Carrera, aunque no eran ricos, formaban parte del pináculo letrado del Oriente venezolano. Uno de sus tíos abuelos había sido el padre Jesús María Guevara Carrera, historiador y escritor eclesiástico de principios del siglo XX.   

En 1948 la familia se establece en París. Germán, que acababa de graduarse de bachiller en el liceo Fermín Toro, hará de aquella ciudad uno de sus sitios entrañables y del francés, que lo habla casi como un nativo, una segunda lengua materna. En París explora su vocación en La Sorbona y en la L’École libre des sciences politiques. Ni el Derecho ni la Geografía, las dos carreras escogidas, lo convencen. No obstante, entra también entonces en su otra gran escuela de formación: el Partido Comunista Francés. Asignado a la célula de los ferroviarios, le tocó compartir labores nada menos que con Tristan Tzara.  Estar en La Sorbona y en una de las Grandes écoles, compartir con Tzara, presenciar las turbulencias de las la IV República Francesa, y además hacerlo desde uno de los partidos más grandes y lleno de figuras de Europa, son experiencias que ampliaron enormemente la formación recibida en la ya de por sí muy culta casa.  

Pero estalló la Guerra de Corea, había un temor genuino de que desembocara en una tercera guerra mundial y, como muchas, la familia Carrera decide poner mar de por medio con Europa.  La experiencia europea del último medio siglo aconsejaba hacerlo. Venezuela no era una opción porque ya Germán está fichado de comunista, por lo que la opción es México. Aquello fue el encuentro definitivo con su destino y con su nación. Casi pudiéramos decir que sin la guerra de Corea tal vez hubiéramos perdido al gran historiador latinoamericano que es Carrera Damas, y en su lugar hoy celebraríamos los noventa años de un gran historiador francés nacido en Cumaná.  

El joven Germán, que ya había comprendido que lo que quería estudiar era Historia, se inscribió en la Universidad Nacional Autónoma de México, y al mismo tiempo consiguió un trabajo como asistente de investigación en el Colegio de México. Es aquella una época dorada de la maquinaria cultural de la Post-revolución. El COLMEX, el Fondo de Cultura Económica, los grandes intelectuales están haciendo vida allá. Daniel Cosío Villegas, Alfonso Reyes, Wenceslao Roces, del que llega a ser buen amigo, José Gaos, José Miranda: ese es el nuevo universo en el que el joven Germán se forma como historiador. Pero en México hay también otro hito en su formación: un importante exilio venezolano. Entrar en contacto con los desterrados del Partido Comunista de Venezuela, en especial con los hermanos Gustavo y Eduardo Machado, colaborar con su periódico, Noticias de Venezuela, fue el ingreso de Germán a la política venezolana. Tanto, que cuando se enteró de la caída de Marcos Pérez Jiménez, hizo lo que probablemente no ha vuelto a hacer en su vida: entregó su tesis en la UNAM tan rápido como le fue posible, sin someterla a las revisiones a las que suele depurar sus trabajos; recogió sus cosas y compró un boleto para regresar a su país.  

Pero una cosa es el entusiasmo por investigar la historia venezolana y luchar por la revolución proletaria mundial, y otra tener claro de qué se puede vivir mientras tanto. Germán sabe que la Universidad Central de Venezuela ha venido ampliándose en carreras e infraestructura.  Ve en ella una oportunidad, pero no tiene contactos en la institución. Así, le pide ayuda a Alfonso Reyes, patriarca de las letras hispanoamericanas y gran artífice del Colegio de México. Reyes está muy comprometido con las luchas y el exilio venezolanos (tanto, que en el Colegio se las ingeniaron para poder darle trabajo a pesar de sólo contar con una visa de estudiante), y le da una carta de recomendación: que se la entregue a García Bacca, Decano de la Facultad de Humanidades y Educación, figura prominente de los transterrados de la República Española en México, al que había contratado la UCV. García Bacca queda sorprendido. Si Don Alfonso se atreve a recomendar a este muchacho es por algo. Y decide darle una oportunidad.    

Por aquella época el departamento de Historia de la carrera de Filosofía y Letras se convertía en Escuela de Historia, bajo la dirección de J.M. Siso Martínez. Había una democracia que consagraba la libertad de pensamiento, la autonomía universitaria y además garantizaba buenos sueldos y recursos para la investigación. Era el momento y era el lugar para que el joven Germán desplegara toda su energía. Aunque aún es un historiador del Partido Comunista, en su consciencia la libertad (de la que Siso Martínez fue tan celoso), terminó de abrirse camino. Con Tzara ya había discutido sobre el Decreto Zhdánov y la imposición del realismo socialista. Tzara se preguntaba si uno de los fundadores del dadaísmo estaba en el lugar correcto siguiendo directrices de Moscú. En México, a contracorriente de los otros comunistas, sintió rechazo por la invasión soviética a Hungría. Ya en Venezuela descubre que Siso Martínez, uno de esos detestados adecos, a los que los comunistas ven como la encarnación de la traición reformista y pequeñoburguesa, es un intelectual capaz, sensible y con gran apertura al pensamiento de los demás. De hecho, es su inesperado aliado en el proyecto de crear otra historiografía. ¿Será que el democratismo peqeñoburgués no es tan malo? Pero la gota que derramó el vaso fue la orden del Partido de no publicar nada sin antes pasar por su revisión.  

Carrera Damas decidió no convertirse en una figura patética como Tzara o Picasso, que pusieron su talento a la disposición de hombres como Stalin y Zhdánov. Tal vez no lo pensó con esas palabras, pero fue lo que hizo. Dejó la militancia y utilizó su libertad, la libertad que se les ofrecía a todos los venezolanos con la democracia, para hacer una gran revisión de su historia.     Pero para eso, antes que nada, había que saber qué se había escrito, hacer un balance, buscar las raíces de lo que dábamos por verdades históricas. Tal fue la base de los cuatro grandes libros que producirá en los siguientes diez años: el primer tomo de la Historia de la historiografía venezolana (1961, los otros dos aparecerían en los siguientes treinta años); «Estudio preliminar: Sobre el significado socioeconómico de la acción histórica de Boves», que está en el primero tomo de los Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1800-1830) (1964, en 1972 aparecerá como un libro aparte);  “La crisis de la sociedad colonial”, aparecida como introducción a la compilación de documentos de los realistas publicada en los tomos IV, V y VI del Anuario del Instituto de Antropología e Historia de la UCV (1967, después saldría como un libro aparte en 1983); y finalmente El culto a Bolívar: esbozo para un estudio de la Historia de las ideas en Venezuela (1969).  

Aquello simplemente terminó de demoler las visiones tradicionales de nuestra historia. No es que no hubiera habido antecedentes. José Gil Fortoul, cuya lectura como adolescente fue clave para formar su vocación de historiador, Laureano Vallenilla-Lanz y Caracciolo Parra-Pérez, con quien llegó a entablar amistad, habían abierto un camino. Pero fuera de ellos no había demasiado más. En el prólogo a la Historia de la historiografía venezolana propuso el esquema general de nuestra historiografía. Aún hoy es una de las primeras lecturas que debe hacer cualquiera que quiera formarse como historiador o tener al menos una idea del quién es quién de nuestros historiadores. Lo de Boves fue una respuesta a ciertos marxistas que querían verlo como un antecedente glorioso del agrarismo y una tentativa revolución socialista venezolana. No, aunque lo de Boves en efecto expresó las tensiones de la sociedad y sus luchas, no fue un programa revolucionario, nos dice Carrera Damas después de revisar toda la documentación disponible.    

La Crisis de la sociedad colonial cambió de arriba a abajo nuestra idea de la independencia.  Hubo, como no, grandes hombres. Y también grandes ideas. Pero aquel proceso fue básicamente la expresión de una profunda crisis en el orden social. La guerra fue solo una de sus manifestaciones, por lo que no puede agotarse en ella su estudio. Y las tensiones sociales no se pueden despachar con la simplificación de clases dominantes y dominadas. Cada clase tenía sus intereses y tenía una agenda propia para luchar por sus ideas de libertad e igualdad. Eso incluía también a los grandes olvidados: los realistas.   

Pero la gran obra fue, de lejos, El Culto a Bolívar. Aunque no fue la primera vez que se señalaba la relación enfermiza de la sociedad venezolana con la figura del Libertador, Carrera Damas trató de identificar sus mecanismos internos, cómo se construyó una ideología para legitimar el Estado o los diferentes movimientos políticos, que poco o nada tienen que ver con lo que Bolívar pensó. Pero no se trata de reivindicar al pensamiento bolivariano como una verdad definitiva e impoluta, pervertida por malos exégetas.  Bolívar debe ser tratado con el mismo sentido crítico que cualquier otro hombre. No es un dios al que hay que defender. Es la manipulación la que se señala. Aquello fue como un bombazo en medio de la sociedad venezolana. Una de las rebeliones más grandes a una fe establecida de las que se tenga noticia. Llovieron las críticas.  Cundió la indignación. Hubo cartas solicitándole al rector de la UCV que se le removiera de su cargo. Pero estábamos en democracia, en la UCV se respetaba la libertad de pensamiento y del rector Jesús María Bianco en adelante, salieron en defensa de Carrera Damas. Nadie en aquel momento podía imaginarse hasta qué punto aquel fenómeno que dibujaba el libro daría de qué hablar.  

Para la década de 1970 ya es Carrera Damas una figura central en el mundo cultural venezolano. Se ocupa de muchos temas y aún produce un par de clásicos más, como Una nación llamada Venezuela (1980), uno de sus libros más editados y leídos; los estudios que reunió en Venezuela: proyecto nacional y poder social (1986), El dominador cautivo: ensayos sobre la configuración cultural del criollo venezolano (1988) o Aviso a los historiadores críticos (1995), un tratado sobre teoría y metodología de la historia extraordinario.  Pero es sobre todo un momento en el que sus servicios son requeridos por el Estado en otro nivel. Convocado para formar parte de la COPRE y, tras su jubilación en la UCV, para ingresar al servicio diplomático, cada vez más sus reflexiones se fueron decantando por la crisis de la democracia y por la necesidad de reformar el Estado. Al mismo tiempo, la UNESCO lo nombró presidente del comité académico de la Historia General de América Latina (1999, nueve tomos), así como miembro del comité para la segunda edición de la Historia del desarrollo científico y humanístico de la humanidad.  

El proceso político que arrancó en Venezuela en 1999 avivó sus temores por el destino de la democracia, así como su pasión por la libertad. A los setenta años el profesor y embajador jubilado, multiplicó su trabajo. En Venezuela, teme Carrera Damas, no sólo se está demoliendo la democracia, sino ya en sí la república, y algo hay que hacer al respecto. Así, como si todo lo hecho hasta el momento no hubiera sido suficiente, ha producido desde entonces una serie de trabajos muy importantes: “La larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia” (1998), Fundamentos históricos de la sociedad democrática venezolana (2002), El Bolivarianismo-Militarismo, Una ideología de reemplazo (2005), Colombia 1821-1827: aprender a edificar una república (2010) y Rómulo histórico (2013). Muy activo en la política, escribió un conjunto de “Mensajes Históricos”, difundidos por la red, en los que analizaba y difundía problemas del momento. Muchos de ellos fueron recogidos en Recordar la democracia (mensajes históricos y otros textos), aparecido en 2006. Junto a eso, el gastrónomo que también es, le permitió publicar una crónica sobr

Es una etapa en la que ingresa como Individuo de Número a la Academia Nacional de la Historia, y como correspondiente a la colombiana y la mexicana. Su preocupación por la democracia lo ha llevado ha profundizar en el estudio de la figura de Rómulo Betancourt, cuyas reflexiones sobre la democracia, encuentra cada día más vigentes y útiles para atender la realidad venezolana. Es presidente de la Fundación Rómulo Betancourt, desde donde impulsa una intensa actividad pedagógica e investigativa. Acaso para asombro de aquel muchacho que trabajaba con Gustavo Machado en México, es hoy uno de los mayores especialistas en el pensamiento de Betancourt.   

Buscado por los jóvenes, sobre todo los políticos, que requieren de su consejo, Don Germán llega a los noventa años con la pasión y el compromiso intactos. Su agenda de charlas, clases y reuniones apenas ha disminuido. Tiene proyectados varios libros. No es casual que el último que ha aparecido para este momento, Historia prospectiva (2018), no esté dedicado al pasado, sino francamente al futuro. Desde su primer escrito, la historia ha sido para él una herramienta de porvenir. Y pocas veces el porvenir le ha ocupado más que ahora.  Sabe que el camino de la libertad es largo y escarpado, por lo que con todo su enorme talento contribuye a que su sociedad lo corone con satisfacción. 

¡Gracias Don Germán por todo lo que ha hecho por la historia, por Venezuela, pero sobre todo por la libertad!

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