domingo, julio 15, 2018

Convocatoria para publicar en Letras Históricas núm. 21


Convocatoria para publicar en Letras Históricas núm. 21
La Dirección Editorial de Letras Históricas, anuncia que recibirá artículos para integrar el número 21 de nuestra revista, correspondiente a septiembre de 2019 - marzo de 2020. La fecha límite de recepción es el 17 de septiembre de 2018.
Los textos deben cumplir estrictamente con las directrices para los autores que pueden consultar en el siguiente link:http://letrashistoricas.cucsh.udg.mx/index.php/LH/about/submissions#authorGuidelines
Procedimiento y Arbitraje:
Todo nuevo colaborador deberá ingresar al dominio: http://letrashistoricas.cucsh.udg.mx/index.php/LH/user/register, donde deberá llenar el formulario y registrase como autor. Tras generarse el nombre de usuario y contraseña, será necesario ingresar al Área Personal de la revista, en donde cada colaborador tendrá la opción de enviar su propuesta bajo un nuevo envío. En la plataforma de Open Journal Systems (OJS) de Letras Históricas, podrán seguir con transparencia el proceso de dictamen al que serán sometidas sus colaboraciones.
Sólo se aceptarán los artículos que se registren por esa vía y satisfagan todos los requisitos aquí señalados.
Una vez enviada una colaboración, los autores se comprometen a no someterla simultáneamente a la consideración de otras publicaciones.
Si el artículo es aceptado para su publicación, su autor se compromete a no publicarlo en ningún otro medio, ni de la misma forma, sin el consentimiento del Comité Editorial.
La aceptación de los trabajos dependerá de la evaluación confidencial de dos especialistas anónimos, quienes podrán o no ser externos a la institución que edita esta revista. Los resultados de la evaluación indicarán si el trabajo: A) Publicable, B) Publicable con modificaciones y C) No publicable.
En caso de discrepancia entre ambos resultados, el texto será enviado a un tercer árbitro, cuya decisión definirá su publicación o rechazo.
Esta información se enviará al autor mediante un acta de dictamen en un plazo menor a seis meses, no obstante puede variar.
El proceso de dictamen está determinado por el número de artículos en lista de espera.
Letras Históricas se reserva el derecho de adelantar o posponer los artículos aceptados.
Para aquellos trabajos que cuenten con una evaluación favorable el Editor de la revista podrá solicitar los cambios que se consideren pertinentes a partir de los dictámenes respectivos. Tras realizarse dichos cambios, el texto será revisado por el Editor, y en su caso se podrá emitir una carta de aceptación definitiva. Una vez aceptado, el texto no podrá modificarse.
Si el resultado del arbitraje es favorable, el autor entregará la versión corregida de su texto conforme a lo solicitado por los evaluadores en un lapso no mayor a 30 días a partir de la fecha en que reciba la comunicación por parte de la redacción.
Junto con el texto corregido se anexará un documento donde se indiquen los cambios realizados.
El equipo editorial de la revista se reserva el derecho de hacer la corrección de estilo y cambios editoriales que considere necesarios para mejorar el trabajo.
El contenido de las colaboraciones es responsabilidad de los autores. Letras Históricas requiere, sin embargo, que los colaboradores cedan los derechos de autor a esta revista mediante el formato que se les hará llegar como parte del proceso editorial, para que sus trabajos puedan ser publicados, reproducidos, editados y transmitidos públicamente.
En caso de requerir mayores informes acerca de las normas editoriales o ejemplos de referencias de fuentes, favor de dirigirse a: letrashistoricas@csh.udg.mx


Adelanto de lo que nos promete la Revista Nº 45 de Presente y Pasado. Revista de la Escuela de Historia ULA. Enero-Julio 2018


Nos informa el buen amigo y colega: Isaac López: 

PRONTO. Nº 45 de Presente y Pasado. Revista de la Escuela de Historia ULA. Enero-Julio 2018. Pintor invitado: Germán Eduardo Carrillo. Artículos de: Alvaro García Castro, Sócrates Ramírez, Oriana Angola, Ildefonso Méndez, Jorge González, y Julimar Mora. Miscelaneas de Frank José Arellano y Samuel Hurtado. Documento: José Armando Benitez Machado. Reseñas de Nicolás Andrés Guiñez Fuentes, Johan Rivas, Nayrin Yanet Pérez Giménez, Fidel Rodríguez, Emad Abboaasi, Isaac López, Néstor Rojas López y Carlos Franco Gil.

1. La Fiesta de los Santos Inocentes de El Tocuyo en 1668; 

2. Las elecciones merideñas de 1893. 

3. El Bolivarianismo de los adecos en 1945; 

4. Las repercusiones del Mayo Francés en Venezuela; 

5. Las Bibliotecas de Ramón J. Velasquez, Pedro Grasses y Arturo Uslar Pietri; 

6. La moda retail en Venezuela. 

7. El papel de los historiadores en los archivos; 

8. La conexión esclavismo y comunismo en George Fitzhugh. 

Además Listado de Tesis de la Escuela de Historia de la UCV 1975-2016. Y reseñas de los libros de Luis Pedro España, María Teresa Romero, Kaldone Nweihed, Alberta Zucchi y otros.

Meme sobre el "copiarse" en la educación venezolana


Reflexión del profesor Álvaro Muñoz (UCLA): "Muchas veces son los estudiantes los que animan a mantenerse en la universidad y no renunciar, pero hay veces que es todo lo contrario. La mediocridad del que se copia, del que no trabaja y hace que sus compañeros se hagan cómplices de ellos para tener notas en proyectos, las de los que dicen sin la menor pena “más de 10 es un lujo”, entre otras de verdad provocan es dedicarse a otra cosa y no seguir de profesor universitario.


La foto que publico me la enviaron hoy, fue tomada en San Cristobal. Ese es un mediocre, esté en Venezuela o en cualquier otro país siempre nos hará quedar mal a los universitarios, a la Universidad que lo graduó y a los venezolanos."

Este es el país que debemos superar, es hijo y padre de la corrupción que nos ha dañado tanto y que especialmente en los últimos tiempos ya se ha hecho la característica principal del ejercicio del poder. Si anhelamos una república, la modernidad y el bienestar debemos combatir con todas nuestras fuerzas esta peste desde el primer momento que aparezca. 
                                                                    
                                                    Profeballa

sábado, julio 14, 2018

Todos somos franceses (a propósito del día nacional de Francia)


1. Les voy a contar algo cursi basado en el hecho que “lo cursi existe”, aunque siempre tratemos de evitar caer en ello. Me gustaría celebrar en casa algunas efemérides de la historia de la humanidad, y entre ellas está el día de hoy. ¿Cómo la celebraría? Haría comida del país donde se dio el hecho y la comería como si fuera un cumpleaños o la Navidad, es decir, valorando su importancia y brindaría por su significado. Hasta ahora solo leo un libro y veo una película relativa a la efemérides. Para hoy he vuelto a ver la magnífica miniserie que se hizo para el bicentenaria: La Revolución Francesa, y he estado leyendo a Francois Furet, 1978, Pensar la revolución y a Eric Hobsbwam, 1990, Los ecos de la Marsellesa.
2. Dicha miniserie se divide en dos partes: la primera llamada “Los años luminosos” donde se muestran la historia desde el dilema de llamar o no a los Estados Generales en 1788 hasta el golpe de los jacobinos el 10 de agosto de 1792, y después “los años del Terror” que concluyen en 1794 cuando son derrocados los jacobinos. En ella me parece reflejarse ese gran dilema del discurso historiográfico sobre el tema (una vez superada la etapa de discusión con los antirrevolucionarios que inauguró Edmund Burke en 1790), al exaltar los logros de esos primeros 4 años para condenar los del Terror. La miniserie logra transmitir la tensión entre el anhelo de cambio (la revolución) y el peligro permanente de caer en la anarquía o en el utopismo asesino (el Terror). Creo que lo ideal para el momento era la Monarquía constitucional que estableció la Constitución de 1791 pero la radicalización de los actores, en especial el Rey con sus vetos y los nobles, y los jacobinos, generaron el caos y la violencia.
[1789.png]3. La identificación que tengo con las luchas mostradas en la Revolución Francesa por los menos en “los años luminosos” y con ciertos aspectos del republicanismo de “los años del Terror”, me hacen volver una vez el año a estos acontecimientos. El mito establecido por la historia oficial francesa del siglo XIX es un ideal en el cual creo: los pueblos oprimidos tienen derecho a rebelarse, y establecer un régimen democrático en el cual se respeten los derechos humanos. Es por ello que la columna derecha de mi blog, en una parte que dice “Apoyamos” pusimos el tricolor francés con el año 1789 en el medio (ver imagen).
4. ¿Por qué “todos somos franceses”? Creo que ya esta pregunta está respondida con lo dicho anteriormente, en el sentido que nuestro mundo no puede ser explicado sin la Revolución Francesa. ¿Por qué? porque ella universalizó los principios ya establecidos por la Revolución Estadounidense que hoy son aceptados discursiva y constitucionalmente por la mayoría de los países, claro, otra cosa es que los respeten. Y con éste hecho, al cual se suma la Revolución Industrial que estaba en proceso, se inició la modernización de Occidente que después se trasladó buena parte del resto de las civilizaciones.
5. Cada vez que un pueblo es oprimido y éste lucha por su liberación, recordamos los ideales y los peligros que se desarrollaron en la Revolución Francesa.
                                                                          Profeballa

Carta de un soldado yanqui a su esposa escrita un 14 de julio de 1861


Un día como hoy pero de 1861, el soldado yanqui Sullivan Balou en la Guerra de Secesión estadounidense escribió esta carta, que para mí – como para mi gran amigo Emilio Useche que me la recomendó leer – me ha generado una gran emoción.
                                                                   Profeballa



Imagen relacionadaJuly 14, 1861
Camp Clark, Washington

My very dear Sarah: The indications are very strong that we shall move in a few days — perhaps tomorrow. Lest I should not be able to write again, I feel impelled to write a few lines that may fall under your eye when I shall be no more …

I have no misgivings about, or lack of confidence in the cause in which I am engaged, and my courage does not halt or falter. I know how strongly American Civilization now leans on the triumph of the Government and how great a debt we owe to those who went before us through the blood and sufferings of the Revolution. And I am willing — perfectly willing — to lay down all my joys in this life, to help maintain this Government, and to pay that debt …

Sarah my love for you is deathless, it seems to bind me with mighty cables that nothing but Omnipotence could break; and yet my love of Country comes over me like a strong wind and bears me unresistibly on with all these chains to the battle field.

The memories of the blissful moments I have spent with you come creeping over me, and I feel most gratified to God and to you that I have enjoyed them for so long. And hard it is for me to give them up and burn to ashes the hopes of future years, when, God willing, we might still have lived and loved together, and seen our sons grown up to honorable manhood, around us. I have, I know, but few and small claims upon Divine Providence, but something whispers to me — perhaps it is the wafted prayer of my little Edgar, that I shall return to my loved ones unharmed. If I do not my dear Sarah, never forget how much I love you, and when my last breath escapes me on the battle field, it will whisper your name. Forgive my many faults and the many pains I have caused you. How thoughtless and foolish I have often times been! How gladly would I wash out with my tears every little spot upon your happiness …

But, O Sarah! If the dead can come back to this earth and flit unseen around those they loved, I shall always be near you; in the gladdest days and in the darkest nights … always, always, and if there be a soft breeze upon your cheek, it shall be my breath, as the cool air fans your throbbing temple, it shall be my spirit passing by. Sarah do not mourn me dead; think I am gone and wait for thee, for we shall meet again …


Imagen relacionadaSullivan Ballou was killed a week later at the First Battle of Bull Run, July 21, 1861.
Born March 28, 1829, in Smithfield, Rhode Island, Ballou was educated at Phillips Academy in Andover, Massachusetts; Brown University in Providence, Rhode Island; and the National Law School in Ballston, New York. He was admitted to the Rhode Island Bar in 1853.
Ballou devoted his brief life to public service. He was elected in 1854 as clerk of the Rhode Island House of Representatives, later serving as its speaker. He married Sarah Hart Shumway on October 15, 1855, and the following year saw the birth of their first child, Edgar. A second son, William, was born in 1859. Ballou immediately entered the military after the war broke out in 1861. He became judge advocate of the Rhode Island militia and was 32 at the time of his death at the First Battle of Bull Run on July 21, 1861.
When he died, his wife was 24. She later moved to New Jersey to live out her life with her son, William, and never remarried. She died at age 80 in 1917. Sullivan and Sarah Ballou are buried next to each other at Swan Point Cemetery in Providence, Rhode Island. They have no known living descendants.
Ironically, Sullivan Ballou's letter was never mailed. Although Sarah would receive other, decidedly more upbeat letters dated after the now-famous letter from the battlefield, the letter in question would be found among Sullivan's effects when Governor William Sprague of Rhode Island traveled to Virginia to retrieve the remains of his state's sons who had fallen in battle.


viernes, julio 13, 2018

¿Podré terminar de leer “Guerra y paz” de León Tolstoi?


Resultado de imagen para tolstoi guerra y pazUna de las metas que me propuse este año fue leer Guerra y paz. En el pasado lo intenté en dos ocasiones, la primera en mi adolescencia y la segunda cuando tenía poco más de 23 años. En ambas lo abandoné por el tamaño de la tarea: ¡1400 páginas! Ahora, aunque con menos tiempo pero con mayor madurez espero lograrlo.
Me enamoré de la historia y sus personajes, en especial el protagonista (Pierre  Bezújov) con el cual me siento identificado, al conocerla por primera vez cuando tenía 12 o 13 años a través de la serie que produjo la BBC (1972-73) protagonizada por Anthony Hopkins. Recuerdo que la pasaban por el canal 5 en la noche a una hora en que la TV era solo para mí, de manera que yo podía meterme totalmente dentro de la historia. Siempre quería saber más y más, y la serie era muy larga ¡20 capítulos! 
Ver la serie fue otro de los factores que ayudaron a la consolidación de mi vocación por la historia y la política, de manera que disfruté mucho al ir a las enciclopedias para conocer todo sobre las Guerra napoleónicas(1799-1815). Las batallas y en especial la resistencia del pueblo ruso contra el invasor francés me llenaron de admiración, siendo mi héroe el general Mijail Kutúzov (1745-1813) que a pesar de tantas derrotas terminaría venciendo a Napoleón.
Resultado de imagen para guerra y paz anthony hopkinsAlgo que siempre me preguntaba era por qué en Rusia había tantos príncipes en la nobleza, porque príncipe entendía solo hay uno en las monarquías (el heredero al trono y su hermanos). Resulta ser que este fue el título que asumieron los diferentes señores feudales boyardos que formaron el núcleo originario del reino de Rusia hace mil años. Duques, varones, no eran títulos originales de Rusia sino posteriores a Pedro I (1672-1725). 
Más adelante vería la película, la cual no me gustó porque es imposible resumir una historia tan larga en tan poco tiempo. Y cuando tenía la oportunidad de ver una nueva serie la veía, y recordaba esa primera experiencia que tanto me impactó por allá en mi adolescencia. La última fue una nueva versión de la BBC protagonizada por Paul Dano, la cual está muy bien.
Ahora el reto de la lectura (en la traducción de Lydia Kúper), para probar que las adaptaciones de la literatura a la TV y al cine nos pueden llevar a los libros. Lo que llevo leído me tiene atrapado, mi plan es lograr 20 páginas diarias como mínimo de modo que para finales de septiembre debería estar terminándola. 
                                                                    Profeballa



jueves, julio 12, 2018

El Archivo Histórico del estado Falcón se deterioro a pasos acelerados ¡hay que hacer algo!

LA DESTRUCCIÓN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DEL ESTADO FALCÓN Y LO QUE GUARDA ESE CENTRO DOCUMENTAL. "La relación no sólo con las Antillas Neerlandesas y Aruba (...) sino con Jamaica, Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana, por no hablar del Caribe francófono, y de la costa Colombiana entre Río Hacha y Cartagena de Indias, queda reflejada en la documentación atesorada por el Archivo Histórico de Coro, dependencia del rectorado de la UNEFM..." Carlos González Batista. Archivo Histórico de Coro. Documentos para la historia de las Antillas Neerlandesas. Fondo Registro Principal. Llamo la atención de los historiadores venezolanos sobre este caso.


o.

III Simposio de Filosofía se dedicará a Don Cecilio Acosta







miércoles, julio 11, 2018

¿Cómo llegó el comunismo? (nuestra columna de los miércoles de El Nacional)


¿Cómo llegó el comunismo?

Carlos Balladares Castillo

Publicado en El Nacional

Resultado de imagen para Bajo una estrella cruel: Una vida en Praga (1941-1968)Es probable que la gente agobiada por las colas, la escasez, el terror de Estado y la pobreza extrema; ya no piense en los orígenes del régimen que redujo sus vidas a sobrevivir. No se conoce en la historia de la humanidad un país donde el sistema político comunista o de socialismo real no hayan sometido a sus gobernados a la condición de necesidad (solo pensar en cómo conseguir la forma de comer) y a la más terrible sumisión al partido-Estado. Fue la realidad desde que la Revolución bolchevique en 1917 asumió el poder en el país más extenso del mundo (al cual llamaría Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: URSS), y que posteriormente lograría extender su modelo a muchas naciones, en especial las que ocupó militarmente en la Segunda Guerra Mundial (región de Europa Oriental). Entre ellas hemos elegido una para responder a la pregunta que titula este artículo, aprovechando la lectura de un testimonio sin igual en las memorias de Heda Margolius Kovály, 2013, Bajo una estrella cruel. Una vida en Praga (1941-1968), editada en Barcelona por Libros del Asteroide. Nos referimos claro está a ese país que ya no existe: Checoeslovaquia.

Resultado de imagen para thomas masarykChecoeslovaquia, país que nació en 1918 después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) gracias al liderazgo del checo Thomas Masaryk (1850-1937), quien logró el apoyo de los Aliados para la independencia de su patria del Imperio Austro-húngaro; fue la democracia más duradera en el período entreguerras (1919-1939). Y esto gracias a que era el décimo país más industrializado, junto al hecho de ser una sociedad con importantes grupos obreros, clases medias y élite empresarial. Pero Hitler ambicionaba estas tierras y presionó a Occidente para su anexión, la cual fue lograda en 1939 desde del Pacto de Munich de unos meses antes. Después padecerían todas las consecuencias del totalitarismo nazi y la Segunda Guerra Mundial. Aunque dieron muestras de coraje al organizar el único atentado exitoso a un jerarca nazi: Reinhard Heydrich (1904-1942), que llevó al castigo de varios pueblos siendo el más famoso el de Lídice donde asesinaron a todos sus habitantes incluyendo mujeres y niños (varios países dieron este nombre a algunos de sus pueblos o barrios para que nunca se olvidara su martirio).

Al finalizar la Segunda Guerra, el pueblo checoeslovaco reabrió sus partidos políticos y al parecer iba a renacer su democracia, pero no fue así, y en febrero de 1948 el Partido Comunista (que era parte de la coalición gobernante) daría un golpe de Estado, comenzando la pesadilla que padecen todas las sociedades sometidas por el comunismo al perder su libertad y las posibilidades de prosperidad. ¿Por qué ocurrió esta tragedia? Heda Margolius nos ofrece una respuesta distinta a la que la que sostienen que fue por la presencia de los tanques soviéticos, los cuales terminaron por establecer que Checoeslovaquia era parte de la zona de influencia de la potencia liderizada por Josef Stalin.

A diferencia de los otros partidos comunistas de los países de Europa Oriental, el checoeslovaco era importante antes de la guerra, pero posterior a esta lo fue aún más, logrando ser el más votado en las primeras elecciones; aunque por ser un sistema parlamentario no obtuvo el poder sino que formó una coalición siendo el Presidente Edvard Benes (1884-1948) que había dirigido el gobierno en el exilio. ¿Por qué los comunistas lograron tal apoyo popular? Heda Margolius explica que la gente se acercó a ellos “no por rechazo (a la democracia) sino por pura desesperación, al ver la naturaleza humana mostrar su peor cara tras la guerra” (p. 54). La intensidad de la tragedia fue tal que esta “había eliminado sus deseos de bienes materiales y encerrados tras alambradas, desposeídos de todos los derechos, habíamos dejado de considerar la libertad como algo natural” (p. 59). En medio de esta depresión, los comunistas dieron ejemplo de sacrificio al ser partisanos, y su propaganda “ofrecía respuestas (y soluciones) tan claras a las cuestiones más complicadas (…) y mucha gente fue hasta sus filas por la intensidad y bondad de sus sentimientos, (…) junto a la disciplina y capacidad de resistencia” (pp. 56, 59 y 61). Y por último: muchos colaboracionistas se refugiaron en el partido comunista para ocultar sus acciones durante la guerra (p. 71) al igual que “ladrones, burócratas corruptos, incompetentes, holgazanes” porque “en una organización basada en la disciplina estricta y mecánica, la mediocridad y la incapacidad de pensar con independencia se convertirían en las mayores virtudes” (p. 72).
Imagen relacionada
Los comunistas sometieron a su pueblo por medio de un sistema totalitario que dedicó sus primeros diez años a asesinar, torturar y convertir a las mayorías en delatores y espías de sus compatriotas. Bajo la propaganda y el sistema policial, y desviando la industria de las metas que el mercado le establecía a las que le imponían los burócratas y la URSS; los checoeslovacos optaron por refugiarse en la vida privada o emigrar. La democracia nunca murió en sus corazones, y fue así como el pueblo presionó al sector menos conservador del Partido Comunista y se inició un proceso de liberalización que en estos meses están cumpliendo 50 años y que fue llamada: la Primavera de Praga. Sobre la misma escribiremos otro artículo, Dios mediante, en poco más de un mes. 

martes, julio 10, 2018

Novela de mi admirado amigo Don Alvaro D'Marco que pueden bajar dando click en la imagen


¡Se las recomiendo como todo lo escrito por Don Álvaro D'Marco!

Acá les dejo dos reseñas, esperando por la nuestra. 

Gracias Ulises por tus batallas LAS PULSIONES PRIMITIVAS DE UN INDIVIDUO Y UN COLECTIVO, por Edilio Peña.
Alfonso Molina 24 junio, 2018 DestacadoLETRASNarrativaSin categoría 160 Vistas


El saqueador quiere tener, no ser. Cuando ocurre el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, gana la certidumbre de que ahora habrá de estar sometido a la insatisfacción, la carencia, la hambruna, la peste y la tortura.

A Cristina Maldonado

Especial para Ideas de Babel. 

Una novela se convierte en épica, cuando quien la conduce es la ventura y desventura de su personaje principal. Pero no siempre eso lo habrá de lograr el novelista si no es capaz de dotar con singularidad al personaje estelar, con el cual vertebra el cuerpo de la novela misma en la que también han de confluir, en el tejido de la trama, otros personajes que habrán de disputarse un destino glorioso o trágico como el del protagonista de la épica que lo exalta. Personaje principal que debe quedar en la memoria del lector como una impronta, como alguien que excede cualquier realidad y que, por lo tanto, es imposible desterrarlo de la perdurabilidad. La novela clásica debe mucho a esta premisa que amparaba la divinidad de los dioses griegos. De allí, que todo lector clásico haya querido ser héroe y no villano. Ese querer ser el otro. Vivir la aventura que se transita entre las palabras. Alejandro Magno quiso ser —y emular a— Aquiles,  el protagonista de La Iliada del ciego Homero. El movimiento romántico bebió de esa secreta querencia del lector anónimo de la vieja tradición. Miguel de Cervantes lo representó y lo consagró, entre el delirio y los espejismos de un hombre de triste figura que se abraza a un hombre roto. Don Quijote de la Mancha. Después todo comienza a cambiar definitivamente, con la novela gótica. Frankensteín, de Mary Shelley, es el desmembramiento del cuerpo del hombre monstruoso que ama, pero también, la fisura de la psiquis donde habrá de habitar lo raro, lo extraño.

Los valores de la composición de la novela estaban sujetos a los de la tradición de una cultura existencial basada en la confrontación del bien y el mal. Fue justamente cuando el cristianismo se introdujo en el mito helénico. La novela clásica correspondió sistemáticamente a estos principios que garantizaban la narrativa de cada épica, la que aproximara al lector a lo sublime y trascendente que lo realizaba en un paraíso ideal del cual se veía prendido. Entonces, el lector comenzó a  desear ser el personaje de la ficción narrativa, y no  el de su cruda realidad. Todos querían ser santos o ángeles. Cuando ingresa la ambigüedad y el doble en la novela, la épica habrá de dejar de ser apolínea. Ahora se llamará Madame Bovary, Raskolnikov, Gregorio Samsa, etcétera. La infidelidad será una virtud, la metamorfosis una pesadilla, como el crimen un acto de belleza.

Es a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, cuando lo que se denomina el mal es reconocido como expresión ontológica de la existencia. Es la necesaria caída. Esta puede ser abominable y gozosa como la prefiguró el Marqués de Sade, en la humedad pestilente de su calabozo. Lo bello del personaje no será lo determinante y cautivador, sino lo mundano, lo oscuro y perverso que habita en el pantano de las pulsiones primitivas. Ese perfume irresistible del mal que abate y subyuga. Los laberintos y los espejos donde se mira el Dorian Gray de Oscar Wilde. Los campos de concentración donde se creman los cadáveres del sufrimiento. Novelas como Frankenstein, de Shelley, y Trópico de Cáncer, de Henry Miller,  despedirán una tradición de narrar la épica tradicional para comenzar una nueva desde otro enfoque temático y de composición, utilizando la desacralización de los valores tradicionales del bien, expiados por la culpa y el juicio moral. Aunque la confesión de una virgen arrodillada ante la sotana de un sacerdote, resulte la imagen sugestiva y excitante para los hijos de Dios. El desenfreno sexual y el asesinato comenzarán a habitar la novela, como el totalitarismo a ser prefigurado por Franz Kafka, hasta consolidarse su horror absoluto, en la realidad y en la ficción de 1984, la novela de George Orwell.

La novela Gracias Ulises por tus batallas, del venezolano Álvaro D’Marco, es la épica de un personaje que no está amparado por los dioses de la narrativa clásica, ni por la ambigüedad que sugiere lo prohibido de la novela moderna que comenzó con Gustave Flaubert. Aquí el personaje no teme ser lo que es. Más allá de los caprichos de la duda. No es una novela venezolana en el sentido nacionalista y purista del término. Escapa de la aduana literaria de la costumbre predecible de la estructuración narrativa. Si bien la tragedia venezolana la prefigura y la representa, antes y después, esta novela está destinada a los lectores del mundo porque contiene una respiración universal. Esencialmente muy bien escrita. Gracias Ulises por tus Batallas es la historia descarnada de las pulsiones primitivas de un individuo y un colectivo que lo acompaña en su gesta. En esta novela el pueblo es una sombra negra que anda con su prócer maldito. El poder lo aniquila pero no ve a su gestor. Apenas se asoma con la Guardia Nacional. La  descripción en esta novela es exaltada por un observador que habita en el protagonista y que testifica los acontecimientos a través de una lupa sensitiva, perspicaz, y que se place en describir lo instintivo sin juzgarlo ni condenarlo, porque el narrador es parte de esa épica que otros no se atreven a develar y asumir. Pero ¿cuándo ocurren los hechos del personaje protagonista de Gracias Ulises por tus batallas? Porque el narrador describe los hechos como si éstos hubiesen acontecido ya y luego, después que el lector ha sido subyugado por la intensidad descriptiva, el narrador nos hace sentir que los mismos están ocurriendo justo en el momento en que el lector los está leyendo, viéndose impelido a participar, junto con Ulises, en su épica sexual y orgiástica que acostumbra, con la pluralidad de mujeres que devora como presas cautivas por un felino. Las elipses de composición de Álvaro D’Marco, están determinadas entonces, por la propulsión emocional con la cual  induce al lector a transitar espacios  y tiempos de la épica narrativa, como si fuera el lector, la suma del Ulises total que se convoca.

Gracias Ulises por tus Batallas es la emocionalidad que se halla más allá de la intimidad. La que cruza umbrales de cualquier pasión barata. Aunque el centro del placer está conectado con lo irrenunciable de la carne humana. El Ulises clásico reencarna en la novela de Álvaro D’Marco, no para ser Apolo sino para ser más que un hijo de Dionisios. Este Ulises en sus batallas es un antropófago del sexo, y esa hambre insaciable que lo lleva de una mujer a otra, no es para rendir y saciar el apetitito de la copula solamente, sino para potenciarlo más, mucho más, de allí que Ulises cuando está con una mujer quiera estar con otra o todas a la vez. La multiplicidad es insaciable. Porque Ulises ha descubierto las debilidades que acechan a las mujeres y a través de esas debilidades que se esconden entre la piel, las lágrimas y el deseo de ser amadas por siempre, Ulises se introduce en ellas como un virus, y progresivamente las esclaviza, hasta reducirlas a un apetito sexual voraz del cual, Ulises es su máxima expresión y representación. Es el rey perverso del goce carnal y psíquico. El falo mortal.

En sus ritos, Ulises logra juntar los extremos de la vida y la muerte. Ese hilo demasiado invisible del cual dependemos. Es por ello, que se degrada como una prostituta, pero cuando siente rabia, como le ocurre con Ofelia, la mujer casada que lo ha invitado de vacaciones a otro país para que le preste servicio sexual, la ofensa que ésta descarga en él, Ulises la utiliza para hacerle gozar la posibilidad de morir estrangulada. Por eso, cuando se despierta del sueño, la mancha de sangre lo confunde y le hace creer que ha ejecutado ciertamente un crimen. Desde entonces, regresa a su país con la convicción tormentosa de que ha asesinado, finalmente, a una mujer en los juegos de los extremos de la vida y la muerte. Después comienza a sentir una satisfacción criminal inconfesable. Porque su lucidez es asesina.

El desenfreno primitivo de Ulises termina por convertirse en el umbral de su máximo despertar. Ulises es un ser despierto. Demasiado despierto. Puede ser protagonista, testigo y sobre todo, un gran observador que narra. Lo habita un escritor.  Una especie de Jean Genet. Ese luminoso dramaturgo que escribió la pieza teatral Las Criadas. Es un ojo que mira y contempla el todo subterráneo y mundano. La pátina sucia del trópico. Cuando estalla el Caracazo, testimonia con agudeza descriptiva la explosión primitiva de una colectividad que parecía dormida o dopada. En ese evento social, se le revela que la pulsión instintiva de los otros está en función del saqueo anarquizado y planificado. El saqueador quiere tener, no ser. Cuando ocurre el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, gana la certidumbre de que ahora habrá de estar sometido a la insatisfacción, la carencia, la hambruna, la peste y la tortura.
Álvaro D’Marco ha escrito una novela memorable. Quizá la mejor novela de las últimas décadas de la mayor tragedia del país. Lo ha hecho desde la intimidad más descarnada.
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Crónicas del Olvido
GRACIAS ULISES POR TUS BATALLAS
**Alberto Hernández**
1.-
El personaje vive entre dos batallas que no le pertenecen, o que al menos le son indiferentes pese a su preocupación por la falta de alimentos y al final de la novela por la de azúcar. Su épica se debate entre el “Caracazo” y el golpe de Chávez. La imagen televisada del tanque que choca contra una de las puertas del Palacio de Miraflores ha quedado en la memoria colectiva. Se trata entonces de una novela modelo, en la que un personaje, Ulises, sin apellido, vive el desastre de aquel evento en el que Caracas, sus alrededores y algunas capitales de provincia sintieron el golpe de la anarquía, de un desbarajuste social, provocado por un detonante que no tuvo nada que ver con quienes más tarde dijeron que el golpe del militar tenía su origen en esa locura urbana donde el saqueo, la muerte y los abusos de soldados y policías fueron los protagonistas. Dos fotografías ilustran parte de ese terremoto social: un sujeto lleva la pierna de una res en su lomo desnudo, pero el respaldo más terrible está representado en el cadáver humano que cargan dos motorizados sobre los hombros de quien viaja como pasajero. El destino: “La Peste”, una fosa común para tanto muerto. Y Camus, su reflejo en la lectura de Ulises. 

Esta novela de Álvaro D´Marco, “Gracias Ulises por tus batallas” (Freeditorial Publishing House) baraja la ironía de la historia, la paradoja como indiscreción, la “diversión” narrada desde ese evento inicial y el contenido narrativo en el que el personaje desarrolla todas sus aventuras, su disipación sexual, alcohólica y drogadicta mientras paralelamente estudia Letras en la UCV. Mujeres, varias mujeres, fueron parte de ese mosaico de orgasmos, espermatozoides por litros y sexo oral, una suerte de diagnóstico donde un terapeuta podría coligar con quien cuenta el relato en un diván.

Pues bien, es un país, el país. La violencia colectiva y la locura individual de quien luego forma parte de un viaje al extranjero con una mujer que supuestamente formaba parte de una conspiración. Y quien al parecer murió en un hotel en pleno ejercicio erótico, aunque de ella jamás se supo más. Entre tragos de todas las bebidas posibles, tugurios, sexo sin control, pizzas y lecturas de poetas venezolanos para preparar el ánimo y referir el semestre que se estudia, el personaje se dibuja y desdibuja en esta historia.
Es una lectura de ritmo violento, como un río cuyos rápidos llevan al lector hasta convertirlo en parte del juego erótico, mientras la universidad y el país se borran del mapa narrativo. El inicio, que hace creer al lector será parte del cuerpo y el cierre de la obra, es sólo una justificación para hacer uso de un Ulises cuyas batallas no están cerca del mar Egeo ni mucho menos frente a las murallas de Troya. Sus batallas son carnales. Es un personaje que interesa por su psicología, por su entrañable frialdad en el trato con las mujeres. Un personaje díscolo, inteligente. Un vividor, un chulo que estudia literatura y se vacila a todas las mujeres. El sesgo se logra cuando en lugar de vivir de ellas, éstas se lo viven a través de su falo. 

2.-
Habitante de vaginas enloquecidas, Ulises construye su épica mientras se reconoce en las calles, bares, prostíbulos, clases de la universidad, pero sobre todo en las entrepiernas de las compañeras de estudio, una conserje, una señora de su casa que le es infiel al marido: habitantes que contribuyen con el descubrimiento de un sujeto cuyos referentes establecen la diferencia: un deshollinador llamado K, nacido en Praga. Poetas como Montejo, Cadenas, entre otros, aparecen en lecturas y ayudan a fraguar el ambiente de una novela que tiene como asidero la Venezuela de hoy.

El narrador cuenta en tercera persona, sabe lo que hace. Deja entrever una segunda y hasta un yo tan testigo que parece una autorreflexión. Ve al personaje desde una posición bastante cómoda. Lo deja hacer, lo trabaja desde una perspectiva independiente. La novela atrapa al lector, lo hace sudar, no por lo complejo de la estructura o lo difícil de la psique de los personajes, sino por la velocidad con que cuenta. Los sujetos actantes están bien perfilados. 

Una novela que se puede leer para tener una visión de la conducta de quien tiene en el país un reflejo de su desnudez, de una erección de la cual emergerá seguramente el futuro de sus pocas certezas. Pero igual es el país de muchos, de los tantos cuya moraleja abreva en la desilusión. 

Una poética del personaje hace del final un dibujo de la personalidad de un sujeto que podría convertirse en segmento plural.
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