miércoles, noviembre 19, 2014

Este jueves 20 de noviembre se proyectará el documental: "HELICOIDES FALLIDOS: proyectos, ocupaciones y usos de El Helicoide de La Roca Tarpeya (1955-2014)”



Con motivo de la reciente inauguración de nuestra segunda muestra expositiva “HELICOIDES FALLIDOS: proyectos, ocupaciones y usos de El Helicoide de La Roca Tarpeya (1955-2014)”, tenemos el agrado de invitarles este jueves 20 de noviembre a las 4:30 pm a la proyección del documental:

Unfinished Spaces (Espacios Inacabados, 2011, 86 mins.) dirigido por Alysa Nahmias y Benjamin Murray.

El documental muestra la historia del ascenso y caída de las Escuelas de Arte Nacional en Cuba: su fundación por Fidel Castro y el Che Guevara, su eventual abandono y el reciente esfuerzo gubernamental por restaurarlas.  Material original de época y entrevistas a los tres arquitectos responsables del proyecto (Ricardo Porro, Roberto Gottardi y Vittorio Garatti) componen el film.

Ganadora de múltiples festivales de cine independientes, Unfinished Spaces fué galardonada en el 2014 con el Film and Video Award de la Society of Arquitectural Historians (Sociedad de Historiadores de la Arquitectura, SAH en Austin, Texas.  Este premio fue establecido en 2013 para otrogar reconocimienot a videos y películas que traten sobre la historia del ambiente construído.

* Más detalles sobre el documental en el siguiente link:  http://www.unfinishedspaces.com/about.html
*Trailer oficial:
http://vimeo.com/19665915

La proyección del documental será seguido por un cine foro con miembros de PROYECTO HELICOIDE y de la directiva del Musarq.

Entrada Libre.
Fecha: 20 de noviembre de 2014  Hora: 4:30 pm.  Lugar: Auditorium del Musarq.
Avenida Bolívar con Avenida Sur 9.
Estacionamiento Musarq y MEDI ( Museo de la Estampa y Diseño Cruz Diez).
Metro: Estaciones La Hoyada y Nuevo Circo

lunes, noviembre 17, 2014

La embajada de Francia en Venezuela recuerda los héroes venezolanos que participaron en la Primera Guerra Mundial del lado de Francia

Es fundamental reconocer los esfuerzos del organizador del evento: Gerard Cotard y al doctor José Duque (USB).


Tras las huellas de los héroes venezolanos en la Gran Guerra


Investigaciones revelan que 12 de los soldados murieron en combate | Foto: Cortesía Clemnte BalladaresAlrededor de 40 voluntarios se alistaron en las filas de los ejércitos que combatieron durante el conflicto europeo, de ellos 25 lo hicieron del lado francés


ANDREA MONTILLA K. 17 de noviembre 2014 - 12:01 am


Erguido sobre el asiento trasero de bombarderos franceses, el guaireño Mario Velásquez sabía a lo que se enfrentaba como artillero. Debía permanecer así, inmóvil, en una cabina desnuda, para defender la retaguardia de su biplano de los cazas alemanes que intentarían derribarlo.


Apenas tres meses antes, familiares de su madre, que vivían en Francia e Inglaterra, habían escrito para pedir voluntarios a la causa aliada por las bajas en las filas. Mario Velásquez fue el único pariente en Venezuela que respondió al llamado en 1915.


Archivos militares de Francia indican que, a los 30 años de edad, Velásquez era un mecánico de La Guaira, pero una vez en Europa recibió entrenamiento militar. 


Solo combatió tres meses, pero se calcula que estuvo en más de 80 misiones y enfrentó a las mejores uni­dades de caza alemanas, el fuego antiaéreo y el frío del otoño europeo. Según los registros franceses, voló casi todos los días finales del conflicto, hasta que el 7 de noviembre fue herido en una pierna. Cuatro días después se firmó el armisticio.


De regreso en Venezuela, fue periodista y escritor de cuentos y ensayos, pero nunca dejó nada por escrito sobre su experiencia en la Gran Guerra, cuyo centenario se conmemora este año.

Al igual que Velásquez, se calcula que alrededor de 40 venezolanos participaron en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Veinticinco lucharon del lado francés, cuatro de ellos en la Legión Extranjera. Una placa en la plaza principal del Colegio Francia, en la urbanización Campo Claro, recuerda a los 12 que murieron en combate. El pasado 11 de noviembre se celebraron 96 años del final de un conflicto que dejó cerca de 10 millones de muertos.


La historia de Velásquez y de otros héroes venezolanos fue contada por el investigador Clemente Balladares, quien junto con la Asociación Franco-Venezolana de la Legión de Honor francés hizo un estudio sobre estos veteranos de guerra de los que poco o nada se menciona en los libros de texto.


Médicos y poetas en batalla 


La efervescencia de la guerra motivó a estos venezolanos a sumarse a las filas. “Enviaron afiches y convocatorias pidiendo voluntarios en las colonias o donde tenían representación. En la prensa venezolana se veía mucho. Ellos respondieron al llamado princi­palmente por tener lazos familiares o por sentir simpatía por Francia”, comentó Balladares.


La mayoría ya se acercaba a los 30, lo que superaba el promedio de edad para alistarse. Sin embargo, el valenciano Enrique Tejera fue la excepción. A sus 18 años fue chofer de ambulancia en el penúltimo año de la guerra. Transitó con el vehículo de delgadas ruedas por caminos poco pavimentados o por trechos enlodados para sacar a los heridos. A su regreso al país se graduó de médico. También estuvo el doctor Diego Carbonell Espinal, nacido en Cariaco en 1884, quien trabajó en el sistema de salud francés durante el conflicto bélico. Se convirtió en rector de la Universidad de los Andes en 1917 y de la Universidad Central de Venezuela en 1924.


La Gran Guerra sorprendió al andino José de Jesús Sánchez en Suiza, quien había luchado contra la Revolución Libertadora como edecán de Juan Vicente Gómez. Participó en las batallas de Verdún y Somme, y murió en combate en 1918. Eleazar López Contreras le rindió honores en Francia.


También se recuerda la historia de Ismael Urdaneta, un poeta trujillano que peleó contra los otomanos en los Dardanelos y cuyas experiencias quedaron reflejadas en los escritos “Mi vida en la legión” y “Una noche en Odessa”; y la del caraqueño Reynaldo Hahn, un músico que a los 38 años de edad fue soldado raso en la costa sureste de África hasta 1915 y que luego de la guerra se convirtió en director de ópera en Cannes.


El trabajo de Balladares y de la Asociación Franco-Venezolana de la Legión de Honor, que será expuesto en 14 pendones en la biblioteca de la Universidad Simón Bolívar desde el 26 de noviembre, busca preservar el recuerdo de estos combatientes ignorados de la historia universal tradicional, así como rememorar un conflicto que fue producto de la exacerbación de los nacionalismos.

sábado, noviembre 15, 2014

I Congreso Internacional «Liberalismo y Antiliberalismo en España e Iberoamérica, 1780-1840. Discursos, Actores y Prácticas» en Valencia (España) los días 19, 20 y 21 de noviembre de 2014



Les informamos de la celebración del I Congreso Internacional «Liberalismo y Antiliberalismo en España e Iberoamérica, 1780-1840. Discursos, Actores y Prácticas»  en Valencia los días 19, 20 y 21 de noviembre de 2014.

El Congreso está organizado por el «Grupo de Estudio del Siglo XIX Reforma y 
Revolución (1763-1917)» del Departamento de Historia Contemporánea de la Universitat de València. En las distintas mesas se pretende establecer un foro de discusión en el que se puedan debatir las más recientes investigaciones en el ámbito español, europeo e iberoamericano sobre el estudio histórico del liberalismo y el antiliberalismo.


Adjuntamos el cartel y el díptico para su información y difusión.
Dra. Carmen García Monerris
Dra. Ivana Frasquet
Dra. Encarna García Monerris

Directoras del Congreso.




viernes, noviembre 14, 2014

Reseña del libro "Venezuela perenne" coordinado por Yuleida Artigas, Jean Carlos Brizuela y José Alberto Olivar, sobre 200 años de obra de los civiles en Venezuela



"La Venezuela perenne"

MARIANO NAVA CONTRERAS |  EL UNIVERSAL

viernes 14 de noviembre de 2014  12:00 AM

Un libro útil y valioso me ha llegado por fin: se trata de La Venezuela perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos (Universidad Pedagógica Experimental Libertador, 2014), coordinado por los historiadores Yuleida Artigas, Jean Carlos Brizuela y José Alberto Olivar. Se trata, como su nombre lo dice, de veintidós ensayos escritos por especialistas de todo el país, sobre un aspecto de la obra o la vida de igual número de venezolanos que hicieron aportes a la construcción de Venezuela en estos dos siglos y poquito de vida republicana que llevamos. El volumen, de cierta extensión, está dividido en tres grandes partes: una primera dedicada a "Escritores y literatos: ideas, letras y nación"; una segunda titulada "Historiadores, geógrafos y pedagogos: maestros de generaciones", y una final llamada "Políticos y estadistas: forjadores del orden democrático". Allí hay reunidos trabajos interesantes y originales acerca de venezolanos tan disímiles como Juan Vicente González y Rómulo Betancourt, Mario Briceño Iragorry y Rafael Caldera, Alberto Carnevalli y Pablo Vila. Sin embargo, tres características fundamentales acercan a estos veintidós personajes: todos eran venezolanos, hicieron contribuciones fundamentales a su patria y, sobre todo, eran civiles.
En realidad, un trabajo como La Venezuela perenne forma parte de un proyecto mucho más ambicioso que desde hace años vienen desarrollando estos jóvenes historiadores, y que tiene que ver con la reivindicación del aporte a la construcción de la República por parte de una mayoría de venezolanos que no abrazaron la carrera de las armas, la revalorización de la obra de aquellos civiles que desde el intelecto y la acción política y pacífica ayudaron a construir nuestro país desde los días de la Independencia. En ese respecto, me parece útil citar algunas de sus palabras introductorias: "constituye la edición de este libro la más clara oportunidad para dar a conocer, en tiempos de tantas carencias y debilidades institucionales republicanas, la obra más representativa de veintidós venezolanos comprometidos desde sus distintos ámbitos de actuación intelectual y política, en la construcción de un país que procura y pretende alcanzar el progreso material, la estabilidad democrática y la justicia social que tanto le ha costado a lo largo de su historia".

Hay que decir que en esta corriente de investigación histórica hay dos publicaciones anteriores, La opción republicana en el marco de las Independencias. Ideas, política e historiografía 1797-1830 (coordinada por Jorge Bracho, Jean Carlos Brizuela y José Alberto Olivar, Academia Nacional de la Historia / Universidad Metropolitana, 2012) y Levitas y sotanas en la edificación republicana. Proceso político e ideas en tiempos de emancipación(coordinada también por Jean Carlos Brizuela y José Alberto Olivar, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, 2012). En ellas, como puede apreciarse por sus títulos, se explora la participación de civiles (políticos e intelectuales) y eclesiásticos, esta vez en los hechos inaugurales de nuestra vida republicana, deslinde necesario y saludable donde los haya, si bien peligroso, especialmente en días tan confusos como los que estamos viviendo.

Pienso que La Venezuela perenne es un justo homenaje desde su título mismo, pues la frase está tomada del nombre de uno de los libros de un autor merideño del siglo XIX que precisamente aquí se estudia, Don Gonzalo Picón Febres, una de cuyas obras tengo el honor de analizar para este trabajo. Se trata, pues, de un necesario rescate de nuestra memoria como país, de un justo homenaje a nuestros héroes civiles, que como todos sabemos, son tan heroicos como los otros. En tiempos tan confusos, en que un exacerbado militarismo pudiera hacernos creer que la única forma de servirle a este país es a través de las armas, este libro demuestra a las claras que Venezuela, contrario a lo que pretende aquella oprobiosa sentencia, es mucho más que un cuartel.

@MarianoNava

domingo, noviembre 09, 2014

Yo fui amigo de Abraham Quintero (1953-2014)



Mi fotoLa muerte del amigo
                                                                    A la memoria de Abraham Quintero

A la medianoche del pasado 16 de octubre murió mi amigo Abraham Quintero, tenía 61 años y era una persona alegre y buena que amaba la literatura, la historia - en especial la de nuestra ciudad de Caracas -, la gastronomía y el cultivo de las orquídeas (y seguramente muchas cosas más que ahora olvido). Puedo decir que he vivido la muerte de varios familiares, entre ellos la de mi querida abuela paterna; pero nunca la de un amigo con el cual compartía la pasión por los libros y que siempre me transmitía serenidad y esperanza. Abraham siempre será para mi ejemplo de buen cristiano, que hasta el último instante de su vida se puso en manos de la Providencia. 

Lo conocí por el año 2009 gracias a internet (¡tantas cosas buenas me ha dado la red!), en especial a los grupos de facebook: “Caracas en retrospectiva” (administrado por María F. Sigilo) y luego en el de “Libros” fundado por Luis Barragán, y también en el mío – siguiendo el ejemplo del citado sobre Caracas – “Retrospectiva. Historia de Venezuela”. Poco a poco fue surgiendo una amistad entre los tres (y muchos otros) y el 19 de mazo de 2011 nos invitó – a María F., Luis, mi esposa y yo - a su casa donde nos preparó un sabroso almuerzo, y así pasamos la tarde en una grata conversa que luego continuó en su biblioteca. Desde ese día con gran frecuencia nos comunicábamos por SMS y de vez en cuando nos veíamos en la fuente de soda bajo su apartamento, allí hablábamos poco más de una hora y me prestaba algunos de sus libros que había leído. 
 
Era licenciado en Estudios Internacionales y Comunicación Social, y diplomático de carrera ya jubilado. De su experiencia en diversas embajadas me dio a conocer el profundo cariño que le tenía a los países donde había vivido y de los cuales se trajo muchas recetas, objetos curiosos (tenía en su sala una silla africana con lo que creo era piel de cebra), costumbres y un caudal de historias. Al tiempo iniciaría la escritura de un blog: “Lecturas, yantares y otros placeres” y la fundación de un grupo de facebook sobre gastronomía: “El rincón culinariode Abraham”. En ellos se expresa lo culto y sensible que era, y especialmente en su blog muestra una faceta de su vida que es la que más admiré: su espíritu cristiano-católico siempre alimentado por la sabiduría greco-latina. 

Para mí siempre será ejemplo de buen cristiano porque era: sencillo sin ser vulgar, culto sin ninguna prepotencia, caritativo con su tiempo y siempre dispuesto a transmitir la alegría y el optimismo de saberse hijo de Dios. Podría reírse de las peculiaridades de alguna persona o criticar elegantemente la pacatería o moralina de alguna vieja beata pero nunca caía en el chisme destructivo. Nunca instrumentalizaba sus amistades, es decir, no buscaba en ellas algún interés más allá del compartir el Bien y tantas “lecturas, yantares y placeres”. Si me mostraba triste me animaba con palabras de fe. 

Un día lo vi y me impresionó que había adelgazado bastante, me habló de un problema de salud y con algo de preocupación me dijo que se haría unos exámenes para descartar una grave enfermedad. Le prometí rezar mucho y lo llamé el día que se sabrían los resultados: estaba alegre porque no era lo que imaginaba con temor y me dijo que haría una peregrinación a los santuarios marianos más importantes del país en acción de gracias. A los pocos meses empeoró y todo fue cuestión de semanas. En un momento que intercambiamos SMS me dijo: “Si he de morir, este es un chance para una buena muerte. Dios no desampara”. Luego escribiría en su blog:

“Cuando uno muere nada es tuyo; te llevas lo que diste y entregaste al prójimo. La muerte para una persona sin problemas como yo no debe ser sino una oportunidad para tener una buena muerte: perdonar las ofensas de otros, pedir perdón a quienes hemos ofendido, enmendar entuertos, ser generosos...” (ver acá). 

Así era Abraham, así me acompañará en mi memoria a lo largo de la vida.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...