martes, enero 26, 2010

Historia de la electricidad en Venezuela (III) Un logro de la democracia puntofijista

Gracias a El Nacional podemos conocer la historia de la electrificación de Venezuela. Les transcribo el artículo, es un poco largo.
EL NACIONAL - Domingo 24 de Enero de 2010 Siete Días/1
Venezuela se electrificó en democracia
La industria fue una de las preocupaciones centrales de los gobiernos de la segunda mitad del siglo XX. El país que ahora se somete a racionamientos fue pionero en la generación de energía en América Latina
ADRIANA RIVERA

El sistema de generación y distribución eléctrica que conoce Venezuela actualmente es un sesentón al que la última década no le ha sentado bien. Pasaron sus años dorados, esos en los que el sector era una prioridad en la planificación del Estado. Faltaba poco para que terminara la pausa democrática que surgió después de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. En 1947, la Corporación Venezolana de Fomento, creada durante la presidencia de Rómulo Betancourt, incluyó en sus programas el desarrollo de un plan nacional de electrificación, el primero del país, que contó con asesoría estadounidense y sirvió como base para los trabajos de las décadas siguientes. Veinteañero, Rodolfo Tellería se había graduado hacía poco de ingeniero electricista en la segunda promoción de la UCV.
En 1953, Rafael Alfonzo Ravard, el militar e ingeniero designado por el dictador Marcos Pérez Jiménez para guiar el proyecto, lo llamó a formar parte de la Comisión de Estudios para la Electrificación del Caroní. En la biblioteca de su estudio guarda las memorias de esos trabajos y viste las paredes con cuadros de las plantas hidroeléctricas del sur del país. Contar la historia de la electricidad en Venezuela es una obsesión que lo ha mantenido en busca de información durante los últimos años, después de retirarse de la industria estatal. En los años cincuenta, dice, el servicio era aislado, con plantas en varios pueblos operadas por la iniciativa privada. De acuerdo con su investigación, 11 pueblos tenían electricidad intermitente en 1935.
La dictadura de 27 años había dejado un país fragmentado, sin visos de otro desarrollo que no fuera el petrolero. La industria necesitaba fuertes y constantes inversiones, y las empresas de electricidad privadas tiraron la toalla en algunas regiones: no pudieron pagar los créditos que les hizo la corporación para continuar operando. Entre 1950 y 1958, el Estado compró las que funcionaban en Táchira, Mérida, Trujillo, Falcón, Barinas, Portuguesa, Lara, Nueva Esparta, Sucre, Anzoátegui y Monagas. Juntas, constituyeron la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico, Cadafe. Planificados.
Las ciudades crecían y la economía se hacía cada vez más dependiente del petróleo. Para finales de los cincuenta, el país arañaba los 7 millones de habitantes. La capital comenzaba a desbordarse y la Electricidad de Caracas cubría la demanda con 9 plantas hidroeléctricas y 8 térmicas. "Pérez Jiménez siguió el plan de largo plazo planteado en tiempos de Betancourt. Aparecieron los proyectos para aprovechar la energía hidroeléctrica de Guayana y atraer a la industria", dice Tellería. En los años setenta ­recuerda con orgullo­ Venezuela estaba por encima del promedio de la región: la capacidad de generación y de energía consumida por habitante era puntera, comparada con la de Argentina, Chile, Perú, Colombia o Brasil, que también desarrollaban planes eléctricos para la época.

Por ejemplo, el país producía 0,25 kilovatios hora por habitante; mientras que Argentina hacía lo propio con 0,20 kilovatios. "En los ochenta y noventa seguimos siendo de los más adelantados, sólo Estados Unidos y Canadá nos superaban". Para 1973, 65,2% del territorio disfrutaba del servicio eléctrico y 10 años más tarde llegaba a 83,7%. La primera planta hidroeléctrica que aprovechaba las aguas del Caroní, Macagua I, comenzó a construirse en 1956 y estuvo lista cinco años después. En 1963, el Estado creó la empresa Electrificación del Caroní (Edelca) para administrar directamente las obras en la región y comenzó la construcción de Guri, la hidroeléctrica de la que ahora depende casi 70% de la energía que consume el país. Los estudios de ese año, precisa, proyectaban lo que pasaría en los 20 años siguientes: las plantas Guri y Caruachi estaban por venir.

Cuando se instaló Guri (la última etapa se inauguró en 1986), teníamos unidades de 750 megavatios, de las más grandes del mundo. El sistema eléctrico venezolano se desarrolló porque todos los gobiernos siguieron los planes. Tuvieron la conciencia de que había que continuar invirtiendo", afirma. Crecía la población y la demanda de energía en una sociedad que se acostumbraba a usar electrodomésticos y a tecnificar los procesos. Pero surgió un problema: era diferente la frecuencia con la que llevaban la energía algunas empresas regionales de electricidad. Si una familia caraqueña se mudaba a una ciudad del interior, no hubiera podido usar los mismos artefactos porque la corriente tenía otra potencia.

El Estado creó una compañía para unificar el sistema. Luego, la inversión se concentraría no sólo en la generación de energía, sino en la infraestructura para su transmisión y distribución. Vieron luz. Cadafe, Edelca y la Electricidad de Caracas homogeneizaron la frecuencia de la energía que llevaban a los suscriptores. Comenzó a funcionar la Oficina de Operaciones de Sistemas Interconectados, que funge ­incluso en la actualidad­ como la directora de la orquesta de la electricidad nacional: establece dónde está la mayor demanda, a dónde hay que llevar más energía. Los programas de desarrollo eléctrico siguieron entre las prioridades de los planes de la nación. En 1971, cuando Venezuela censó a casi 11 millones de habitantes, comenzó el plan nacional de electrificación rural. El hombre había llegado a la Luna dos años antes, pero el campo venezolano seguía sin conocer la luz eléctrica. Sólo los centros de mayor población como Caracas, Valencia, Puerto Cabello, Barquisimeto, Maracaibo y Ciudad Bolívar tenían empresas que habían masificado el servicio.
Aminta Villegas se recuerda joven, en plenos años setenta, bajo la lluvia y a un costado de la carretera de tierra que llevaba a Las Mesitas, estado Trujillo, esperando un jeep para trasladar los postes de alumbrado público al pueblo. Su especialidad, la que ahora enseña en las aulas de la Universidad Simón Bolívar, son las redes de distribución eléctrica, esos largos tendidos que se ven en las carreteras y que llegan hasta los postes cercanos a los edificios y casas. El alto costo es lo primero que recuerda del proyecto en el que trabajó por décadas.
"Fue financiado con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo; llevar el equipo a sitios alejados era muy costoso". A escala nacional se planificaron subestaciones de alimentación y se trazaron las líneas que conectarían la energía eléctrica del país. Luego, se construyó esa infraestructura. "La directriz era no dejar poblaciones de más de 150 habitantes ­aproximadamente 30 casas­ sin luz". La ejecución del plan tomó 15 años. Villegas los cita de memoria: "Abarcó los primeros períodos presidenciales de Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez, y parte del de Luis Herrera Campins".
¿Cómo llevar del Caroní la energía que demandaba el centro del país? Ese era el siguiente paso para los planificadores, si se quería un servicio económico, constante y de calidad. "Se requería un sistema de transmisión adecuado, que permitiera traer grandes bloques de energía eléctrica a los centros de consumo", indica Villegas. Se consume más en el frente norte costero del país, que históricamente ha concentrado los grandes núcleos urbanos. La interconexión de los sistemas de generación y distribución de energía de Cadafe, Edelca y la Electricidad de Caracas comenzó a finales de los años sesenta.
Pero fue en los noventa cuando el tejido del mapa eléctrico del país se hizo más tupido: redes de seis tipos de potencia conectaban el sur con occidente y oriente. En 1993, 90,1% del país estaba electrificado y una década después, la cifra se ubicó en 94,3%. "El sistema de transmisión que hay ahora en Venezuela es el que teníamos antes de 1998. Quedó por construir, pero en estos últimos 10 años poco se ha invertido en generación, transmisión y distribución. Por eso padecemos estos males hoy en día", lamenta Villegas. Crisis anunciada. Las compañías de electricidad que el presidente Hugo Chávez estatizó en 2007 (en Caracas, Yaracuy, Vargas, Miranda, Falcón, Bolívar, Carabobo, Aragua y Nueva Esparta) se sumaron a las empresas del Estado, que desde el comienzo tuvieron más suscriptores y capacidad instalada que las privadas. Un año antes se inauguró la central hidroeléctrica de Caruachi, con la promesa de que aportaría 12% de la demanda de energía, pero ésta sobrepasó la capacidad del sistema. Villegas, que fue gerente en Cadafe por más de una década, cree que el Estado perdió el norte de la planificación cuando introdujo el ingrediente ideológico en las empresas del sector.
"Las posiciones medias eran ocupadas por técnicos. La discriminación política ha sido dañina y vemos el ejemplo en las empresas estatizadas. La posibilidad de planificar y mantener la infraestructura se diluyó". Esto pese a que se formó un ministerio para manejar el sector. El Plan Socialista de la Nación 2007-2013 cuenta entre sus políticas el incremento de la producción de energía eléctrica, la expansión y adaptación del sistema de transmisión y distribución, y la promoción de su uso racional. Pero no detalla la planificación. La Electricidad de Caracas, el modelo de mantenimiento que citaba Villegas en sus cátedras, ya no es tal. "Era ejemplo de calidad de servicio; tenía una onda de tensión perfecta, sin fluctuaciones o bajones y con interrupciones muy esporádicas".
La necesidad de racionamientos para la capital ahora es inminente, pese a las órdenes de Chávez. Con el Guri secándose, el interior del país es víctima de frecuentes apagones. Si la electricidad fuera agua, haría falta construir los tubos para trasladarla de los ríos a las casas. Así explica Villegas la necesidad no sólo de instalar plantas termoeléctricas, sino de construir las líneas de distribución que permitirán llevar esa energía a los lugares donde hay mayor demanda. "Hay que ver el conjunto; hay mucha improvisación". Los capítulos más trepidantes de la historia de la electricidad en Venezuela que está escribiendo Tellería corresponderán a las últimas décadas del siglo XX. De eso no duda el ingeniero que representó al país en el Consejo Mundial de Energía: "La infraestructura eléctrica se construyó en la era democrática". Un legado que se deteriora en manos de los herederos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

stexessbueno mi opinion es critica y objetiva y desde muchos años atras nuestro servicio electrico ha sido malo para su costo y ablo de 15 a 30 años atras.de los ultimos 10 años hemos tenido sus bajas pero reconozcan los grandes esfuerzos que ha hecho tu y mi gobierno por mejorarla. denuncien lo malo pero tambien reconozcan y elogien lo bueno. Gracias

Profeballa dijo...

No se puede reconocer una mentira, y mucho menos si no se señalan fuentes ni pruebas.

Anónimo dijo...

porfa no pongan eso tan largo

Anónimo dijo...

porfa no pongan eso tan largo osea

Gertrudis dijo...

la idea es llevar al país a un estado de postración en el cual la empresa privada NO EVOLUCIONES Y LA PARTE DOMICILIARIA SE ACOSTUMBRE AL MAL SERVICIO CONSTANTE COMO UNA REALIDAD COTIDIANA! LOS APAGONES EN EL INTERIOR PARA SALVAR A CARACAS, PARA EVITAR UN GOLPE DE ESTADO O PROTESTAS, GENERAN MÁS EXCLUSIÓN Y MISERIA.

PRofeballa dijo...

Totalmente de acuerdo señora Gertrudis. Gracias por su visita y comentario.

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