jueves, julio 10, 2008

¿Y cómo nos acercamos a Bolívar? Manuel Pérez Vila nos da algunas pistas

Manuel Pérez Vila (1980). Para acercarnos a Bolívar, Caracas: Equinoccio USB.

Pérez Vila fue una de los más reconocidos especialistas en la obra de Bolívar, en especial gracias al trabajo que realizó desde la Fundación John Boulton.

En su libro que está prologado por el historiador Carlos Felice Cardot, el autor lo dedica especialmente a los jóvenes estudiantes o no, es un libro para iniciados; aunque la verdad es que es su capítulo IV "Libros que nos acercan al Libertador" nos ofrece una lista muchísimo más amplia que la presentada por mí en el anterior post sobre Bolívar de las libros escritos sobre el Libertador que incluye 83 autores más una bibliografía sobre bibliografías. A su vez posee una síntesis biográfica de 19 páginas y dos ensayos: el primero sobre "La sensibilidad social del Libertador" y el seundo titulado "Bolívar y el pueblo". Los últimos capítulos son excelentes ejemplos de la crítica interna de varias cartas. En los dos ensayos, se expresa la admiración del autor por el personaje estudiado; y también la acción de caudillaje en una parte que señala:

Los habitantes acudían a su paso y le tendían los memoriales en donde pedían una gracia, reclamaban justicia o exponían las necesidades de su comunidad. El indígena y el hacendado, el oficial y el soldado, el esclavo y el agricultor, el artesano y el comerciante, el sacerdote y el maestro, el magistrado y el funcionario, (...), todos iban hacia él en busca de orientación, amparo, consuelo o justicia. A todos los atendía por igual, si bien con mayor o menor detención, según lo exigiese la importancia del asunto.

Me parece importante dejar acá un extracto de la biografía de este gran historiador, sacado de lo que fue una de sus principales obras como coordinador: El diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar en su primera edición de 1989.

Gerona (España) 3.9.1922 _ Caracas, 8.5.1991. Historiador, pedagogo y director de la primera edición del Diccionario de historia de Venezuela. Su aporte a la organización y clasificación de fuentes documentales fue de primer orden para el desarrollo de la historiografía nacional. Hijo de Policarpo Pérez González y Dolores Vila Parcerisa. A los 17 años, finalizando la Guerra Civil Española (1939), se ve en la necesidad de cruzar los Pirineos por la adhesión de su padre a la causa republicana y llega a la región bordelesa, de la cual parte sólo 9 años más tarde (1948). A pesar de la guerra y de las limitaciones que ella impone, más aún a un refugiado, inicia sus estudios universitarios una vez presentada la equivalencia, ante la Academia de Burdeos, de los estudios que había cursado en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Tarragona. En la Universidad de Burdeos obtiene la licenciatura en letras y posteriormente, en la Universidad de Toulouse, el diploma de profesor (2 julio 1948). Ambas universidades, con tradición en los estudios hispánicos, le proporcionarán no sólo una rigurosa formación para el análisis crítico, sino también una sólida formación intelectual que se preocupará por ampliar y profundizar a través del tiempo. Esos 2 elementos serán característicos de su aproximación al estudio histórico: rigurosidad analítica y una amplitud de criterios que sólo proporciona una vasta formación cultural. A Venezuela llega a fines de 1948 en compañía de su esposa, Cristina, con quien procreó 2 hijas. De forma inmediata ejerce empleos ajenos a su formación, pero no tarda en irse abriendo campo en la docencia, ya como profesor particular o en el colegio América (1949-1955), y como investigador, iniciándose como tal, a través de Pedro Grases, con la localización de la obra de Andrés Bello existente en la Biblioteca Nacional y en las academias de la Historia y de la Lengua (1949). La década de 1950 estará signada por una labor de organización y clasificación de archivos documentales de primera importancia, lo cual lo asociará, fundamentalmente, a la temática bolivariana y le permitirá adquirir una experiencia única en esa materia y un vasto conocimiento general de la historia del país. Cuando en 1950 inicia, bajo la dirección de Vicente Lecuna, la organización y clasificación del Archivo de Simón Bolívar existente en la Casa Natal del Libertador (1950-1954) a fin de elaborar índices, los estudios de historia a nivel universitario daban sus primeros pasos y faltarían 8 años para la creación de la Escuela de Historia en la Universidad Central de Venezuela (1958). En el archivo mencionado, organiza y elabora los índices de los documentos del secretario general de Bolívar, José Rafael Revenga. Al culminar esta labor dirigirá (1954-1955) la compilación para su publicación, de todos los documentos existentes en esa institución. Entre 1955 y 1956 se encarga de organizar, junto al presbítero Jaime Suriá, el Archivo Arquidiocesano de Caracas. Este venezolano por adopción en 1956, culminará la década con una de sus más reconocidas labores en materia documental: la microfilmación de toda la documentación sobre la historia de Venezuela entre 1810 y 1830 existente en el Archivo Nacional de Colombia. Ello le toma 20 meses de trabajo (enero 1956-septiembre 1957) y se concreta en 210 mil fotografías en microfilm. Ese trabajo marca el inicio de su relación con la Fundación John Boulton de la cual será su director hasta 1983, editando el Boletín Histórico de esa institución (1962-1978), el cual se convierte en referencia imprescindible para la investigación historiográfica nacional. La intensa labor de investigación y organización que realiza durante la década de 1950 son el sustento de sus primeras obras: una biografía de José Rafael Revenga (1953) y Vida de Daniel Florencio O'Leary, primer edecán del Libertador (1957), considerada su primera gran obra. En lo sucesivo, su producción bibliográfica, reflejará el conocimiento y experiencia adquirida en temas bolivarianos y su minuciosa labor de documentalista. Entre estas últimas, 2 han sido consideradas piezas claves para el estudio de la historia política nacional: Pensamiento político venezolano del siglo XIX (1960-1962) y los Escritos del Libertador (1964-1981).

miércoles, julio 09, 2008

¿Quiéres saber sobre Bolívar? (Historiografía: autores)

No se puede ser historiador de Venezuela sin conocer bien al héroe máximo; que tanto la historia oficial, la historiografía y la memoria colectiva; han elevado a las alturas de la admiración y el estudio. Para bien y/o para mal, el Libertador es tema permanente de la historia nacional. Es por ello que me parece necesario señalar los historiadores que han creado las principales biografías o análisis sobre su vida y pensamiento. Acá les dejo la lista de obras que me parecen las más representativas, las ordené por año de publicación (en algunas no tengo el título). En las próximas semanas comentaré las que pueda ir leyendo.
Las obras más importantes sobre Bolívar:
1842: Juan Vicente González: Mis exequias a Bolívar

1865: Felipe Larrazábal (1816-1873) (publicó la primera biografía de Bolívar)

1930 Georges Lafond y Gabriel Tersane: La vie de Simon Bolivar

1940: Salvador de Madariaga (1886-1978): Bolívar

1940: José Antonio Cova: El superhombre

1942: Rufino Blanco Bombona: Bolívar y la guerra a muerte

1943: Rufino Blanco Fombona: El espíritu de Bolívar: ensayo de interpretación psicológica

1945: Rufino Blanco Fombona: Las mocedades de Bolívar

1947: Emil Ludwig (1881-1948)

1948: Gerhard Masur (1901-1975): Simón Bolívar

1950: Indalecio Liévano Aguirre (Bogotá, 1917-1982): Bolívar

1956-1958: Vicente Lecuna:
Catálogo de errores y calumnias en la historia
de Bolívar


1955: Nicolás Eugenio Navarro (1867-1960): La cristiana muerte del Libertador

1964: Augusto Mijares (1897-1979): El Libertador

1972: Ramón Díaz Sánchez: Bolívar el caraqueño

1972: José-Luis Salcedo Bastardo: Bolívar, un continente y un destino del diplomático (traducido al Hindi o al Chino)

Los autores marxistas:

1958: José Grigulevitch (historiador soviético):
Simón Bolívar

1966: Juan Bosch:
Bolívar y la guerra social

1967: J. R. Núñez Tenorio: Bolívar y la guerra revolucionaria

1977: Miguel Acosta Saignes: Acción y utopía del hombre de las dificultades. La Habana: Premio Extraordinario Casa de las Américas.

Novelas


1989: Gabriel García Márquez: El general en su laberinto

2004: Josè Ignacio Garcìa Hamilton:
Simón: vida de Bolívar

Críticos de Bolívar o del culto a Bolívar, o textos para estudiarlo:

1969: Germán Carrera Damas:
El culto a Bolívar

1980: Manuel Pèrez Vila: Para acercarnos a Bolívar

1984: Germán Arciniegas (colombiano, 1900):
Bolívar y la revolución

1991: Luis Castro Leiva:
De la Patria Boba a la teología bolivariana

2002: Diego Bautista Urbaneja:
Bolívar, el pueblo y el poder.

200?: Yolanda Salas De Lecuna: Bolívar y la historia en la conciencia popular

2003: Germán Carrera Damas: Una ideología de reemplazo

2005: Elías Pino Iturrieta: El divino Bolívar

2006: Manuel Caballero:
Por qué no soy bolivariano Un reflexión antipatriótica

2006: John Lynch: Simón Bolívar

2007: Elías Pino Iturrieta: Nada sino un hombre (habla, junto a otros caudillos sobre el autoritarismo de Bolívar)

2007: Elías Pino Iturrieta: Simón Bolívar (De pronta aparicion en la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional)
Nota: si me ha faltado uno que sea importante, les agradezco señalármelo.

Efemérides: 1816: Firma del Acta de Independencia de La Argentina

Este es un post largo pero nos parece necesario, primero poner el Acta de la Declaraciòn de Indepedencia y luego un comentario de un blogamigo y colega argentino que no dudo en recomendar: Carlos del blog Estudiante de historia. Desde acà

En la benemérita y muy digna Ciudad de san Miguel de Tucumán a nueve días del mes de Julio de mil ochocientos diez y seis. Terminada la sesión ordinaria el Congreso de la Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes, sin embargo consagraron a tan arduo toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los Pueblos representados y la de toda la posteridad. A su término fueron preguntados: Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los Reyes de España y su Metrópoli Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraban sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:

Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos: Declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una Nación libre e independiente del Rey Fernando VII sus sucesores y Metrópoli quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a la Naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.

Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.

En El Redactor del Congreso Nacional (1816). N° 6.

Ahora el comentario del excelente historiador que ya es Carlos:

Es cierto: no hay una categoría de "efemérides" en este espacio, porque la verdad es que no les damos mucha importancia, incluso cuando -se sabe- hay fechas que son trascendentes. Tampoco soy amigo del nacionalismo enfermizo, considero más bien que es posible contribuir a la construcción de la identidad desde aportes saludables, uno de los cuales, sin dudas, es conocerse.

No tengo pensado hacer una profunda reflexión sobre causas y consecuencias de la independencia argentina, pero sí considero importante tener claro que ese acto de despegue lo debemos reafirmar todos los días, en todas nuestras acciones, en todas las decisiones que tomamos.

Esa actitud es seguramente más difícil que dejar que otros decidan por nosotros, y esto no se aplica solamente en política, crecer significa hacerse cargo de quién uno es y quién quiere ser. Las preguntas, finalmente, a casi dos siglos de la declaración de la independencia, serían: ¿somos independientes, y queremos serlo? ¿podemos resguardar ese valor? Ojalá nuestras respuestas le den sentido al sacrificio de tantos, "visibles" e "invisibles", que entregaron todo por construir un país digno.

Feliz día de la Independencia.
Imagen: la casa de Tucuman donde se declaró la independencia argentina el 9 de julio de 1816, en la década de 1940, antes de su restauración. De Wikimedia. A la que agrego la de la estatua de San Martín acá en Caracas.

Stalin no era tan malo

Esta afirmación harán los rusos e incluso los no comunistas, si se impone el revisionismo histórico; tal como nos señala en su excelente blog Alemania, economía, sociedad y derecho de nuestra buena amiga Marta Salazar.

Imagen: una de las franelas que se vieron en Caracas durante uno de los tantos "foros sociales" hace menos de tres años.



En el congreso realizado en Schwerin (ex-Rep. democrática alemana), sobre la dictadura en la DDR, Jelena Schemkowa, directora de la organización Memorial Moskau (si la defiende incluso la Fundación Heinrich Böll...; las páginas rusas sobre el tema... no se puede decir que abunden...) explicó:Imagínense que a Hitler se lo recordara sobre todo como el constructor de las grandes autopistas alemanas. Que la superación del desempleo de los años '30 fuera un ejemplo para el presente. Que la anexión de Austria y de los Sudetes fueran celebradas como un éxito de política exterior. Que la eficiencia del estado nacional socialista fuera el parámetro para el presente y el futuro. Que la (lamentablemente) perdida II Guerra Mundial, fuera percibida como un error y que el genocidio de millones de personas, como digno de lamentarse; pero perteneciente al pasado y por tanto, no interesante.La activista de los derechos humanos rusa sostiene que es esto lo que ocurre, desde hace algunos años en Rusia. Desde que Putin planteó "Necesitamos una historia de la que podamos estar orgullosos".Lo que significa mirar los horrores del comunismo desde otra luz, una muy suave. Explica que, para el próximo año escolar, existe en Rusia, un libro de historia que relativiza los delitos de la historia soviética y los coloca, precisamente, bajo esa suave luz.Dice que, desde que Putin anunciara que necesitaba una historia de la que enorgullecerse, el proceso de rehabilitación de Stalin, ha sido muy rápido. Hace ver que, hoy, en Rusia, nadie puede ocuparse seriamente de los horrores de la era soviética. Archivos que, durante Jeltzin se abrieron a rusos y extranjeros, an vuelto a cerrarse, por orden superior.Y esto no mejorará bajo Medvedev, lamenta.

lunes, julio 07, 2008

Efemérides: 1814: Emigración a Oriente de los republicanos ante la cercanía de los realistas de Boves

Efemérides de hoy en la Historia de Venezuela e Iberomérica (referencias de En Oriente, Portal de Apure, Diario El Correo del Caroní, excelentes efemérides de Rafael Marrón González llamadas "Memorables", Vinicio Romero Qué celebramos hoy, y educar.org):
1762 José Diguja y Benito de la Garriga refundan San Antonio de Upata, que había sido fundada en 1739 por Carlos Sucre, Félix de Livia y Francisco de San Martín, con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de Hupata.

1814: Ante la inminente toma de Caracas por parte de los realistas, el Libertador Simón Bolívar al mando de las tropas patriotas inicia la histórica Emigración a Oriente. Este hecho histórico – único de su tipo de la historia de la independencia de Venezuela- significó la retirada de aproximadamente 20 mil personas las cuales en su mayoría murieron en el camino hacia Barcelona a donde los sobrevivientes llegaron luego de 20 días de penurias y sufrimientos. (Imagen: cuadro de Tito Salas "La emigración a Oriente")

1817 Fernando Díaz, que capitaneaba una avanzada en viada por Brión, es atacado por las once embarcaciones, al mando del capitán Antonio Albaredes. Casi toda la tripulación fue degollada, incluyendo a Fernando Díaz.

1820 Desde San Cristóbal Bolívar escribe a Santander y a Miguel de La Torre, indicándoles que sólo aceptará el armisticio ofrecido por Morillo si España reconoce a Colombia.
1835: En Caracas estalla la llamada Revolución de las Reformas mediante la cual el presidente de la república José María Vargas fue derrocado siendo sustituido por el general en jefe margariteño Santiago Mariño. En dicha insurrección figuró la participación del barcelonés Pedro Carujo quien a la cabeza del Batallón Anzoátegui, le correspondió arrestar en su casa al presidente Vargas a quien le dijo " Doctor Vargas, el mundo es de los hombre valientes", a lo cual Vargas respondió " no señor Carujo, se engaña usted, el mundo es del hombre justo y honrado, es del hombre de bien, y no el valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia".

1840 Muere en Angostura James Hamilton, oficial y comerciante inglés que tradujo a petición de Bolívar el Discurso al Congreso de Angostura al idioma inglés. Inglaterra era el verdadero destinatario del Discurso de Angostura.

1915 Nace en Caracas el poeta, ensayista, crítico, articulista, folklorista, periodista y etnomusicólogo venezolano Juan Liscano, primer difusor del folclor venezolano.

1982 En Caracas muere el escultor y pintor margariteño Francisco Narváez quien es reconocido como uno de los más afamados artistas plásticos venezolanos del siglo XX. Fue director de la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, creador de Las Toninas de la Plaza Oleary de El Silencio, la estatua del General Rafael Urdaneta de La Candelaria, el monumento del Parque Carabobo y de varias obras ubicadas en la ciudad universitaria de la Universidad Central de Venezuela lo cual le dieron méritos suficientes para obtener el premio nacional de escultura de 1940 y el premio nacional de pintura de 1948.

domingo, julio 06, 2008

Historiador venezolano (Simón Alberto Consalvi) nos relata la historia del dictador de Zimbawe: Robert Mugabe

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos

Les dejo acá el artículo semanal del historiador Simón Alberto Consalvi que publica todos los domingos en El Nacional.
El dictador sombrío
Representé a Venezuela en la VIII Conferencia de Países No Alineados en la capital de Zimbabue, en septiembre de 1986. Harare es una ciudad de particular belleza, rodeada de inmensos parques donde elefantes, jaguares y leones pasean junto a los visitantes, inteligentemente preservados.
Pocos espectáculos se instalaron en mi memoria como el parque Epworth, donde gigantescas piedras se elevan sobre otras más pequeñas en un equilibrio vacilante, dejadas allí por un antiguo doluvio. Allí están como una de las maravillas de la naturaleza. Las calles de Harare son paralelamente otra fiesta, las esculturas en piedra, talladas por artistas populares, se ven por todas partes, obras de encanto poco común que hacen de la ciudad un museo.
Recuerdo ese viaje al corazón de África. Zimbabue había conquistado poco antes (1980) su independencia. Robert Mugabe, como su primer presidente, dirigía la VIII Conferencia. Era popular y respetado por sus luchas contra la dominación de los blancos, en la antigua Rodesia de Ian Smith. La democracia venezolana combatió el apartheid y todas las políticas de discriminación con que el coloniaje europeo desnudó su anacronismo. Por eso era un placer estar en Harare.
Recuerdo a los protagonistas de la Conferencia, desde Fidel Castro hasta Raúl Alfonsín, pasando por el coronel Muamar Gaddafi. El líder libio puso la nota de colorido. Cuando subió a la tribuna se hizo acompañar por seis jóvenes altas, bellas, esbeltas, cada una con una pistola tan grande como ellas. Un harém blindado. (Confesaré que no le presté atención al discurso del coronel).
Recuerdo mis conversaciones de toda una noche con mi amigo el canciller de Cuba, Isidoro Malmierca. En Harare oí un admirable discurso de Raúl Alfonsín sobre las relaciones de Occidente con los pueblos coloniales. Fue, en suma, una experiencia que no olvido. Entonces, Robert Mugabe era un gobernante moderado y Zimbabue ensayaba una transición que prometía lo que los colonialistas europeos no fueron capaces de comprender: la sociedad multirracial y pluralista. El país progresó en esos primeros años de independencia. Por una metamorfosis diabólica, ahora Robert Mugabe es un Ian Smith de color negro.
Si la comunidad internacional combatió antes el régimen racista de la antigua Rodesia y la ONU fatigó una resolución tras otra para abogar por su fin, ahora los papeles se han trucado: la comunidad internacional, y la ONU en especial, condenan la dictadura de Robert Mugabe y sus métodos siniestros de mantenerse en el poder a través del crimen, la persecución de adversarios, el fraude y el control absolutista de todos los poderes del Estado. El país está ahora más pobre y el pueblo naufraga en la miseria.
El combatiente de otros tiempos ahora es un déspota roído por la ambición de poder y por esa demencia que se apodera de quienes se juzgan a sí mismos como providenciales. Después de 28 años como dueño y señor de Zimbabue, Mugabe acaba de dar un golpe de Estado. "Si pierdo las elecciones habrá guerra", dijo y, en efecto, las perdió y hubo guerra. Bastaba dejar de votar por Mugabe para que desde el poder se desataran las furias, se torturara y castigara a la gente de manera despiadada.
El candidato de la oposición, Morgan Tsvangirai, triunfó en las elecciones del 29 de marzo con 47,9% de los votos contra 43,2% de Mugabe. Tras amenazas de muerte, el vencedor tuvo que asilarse en una embajada extranjera, mientras el dictador alegaba que la diferencia era insuficiente y tenían que concurrir a una segunda vuelta. Bandas de matones azotaron las calles de Harare. Así, el sombrío dictador concurrió solo. Según su Consejo Nacional Electoral, obtuvo 85,51%. Con premura, se hizo investir presidente por sexta vez, a los 84 años de edad. Con voz insegura, pronunció las palabras ceremoniales: "Yo, Robert Gabriel Mugabe, juro que serviré fielmente como presidente de Zimbabue, con la ayuda de Dios". (Estos personajes siempre hablan de Dios).
No obstante, el déspota no tiene todas las cartas en la mano. El Movimiento para el Cambio Democrático del "asilado" Tsvangirai controlará el Parlamento. Propondrá una nueva Constitución y la democratización del poder. Esto en teoría, porque la guerra de Mugabe quizás lleve a Zimbabue a situaciones indeseables. Desde el Consejo de Seguridad de la ONU hasta la Unión Africana, las condenas han sido unánimes, en Europa, en Estados Unidos y en América Latina, en todas partes menos en aquellos países donde existen cómplices del dictador. Como en los tiempos de Ian Smith, el arzobispo surafricano Desmond Tutu clama porque la comunidad internacional intervenga en Zimbabue, incluso, exclama el prelado, mediante una fuerza de paz de la ONU. A estas desgracias de los pueblos conduce la ambición de poder.

Historiador venezolano (Vladimir Acosta) dice: "Hay una historia truculenta en rescate de rehenes"

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos

Les dejo acá un extracto de la entrevista al historiador Vladimir Acosta que le hizo José Vicente Rangel, y abajo el video de toda la entrevista. Todo historiador siempre argumenta con fuentes verificables, las de este historiador no las conozco porque nos las señala (ay!!) (Imagen: Vladimir Acosta).

"Hay una historia truculenta en rescate de rehenes"

Noticiero Digital (06-07-2008-11:38pm).- El profesor universitario y analista del chavismo, Vladimir Acosta, manifestó este domingo durante el programa “José Vicente Hoy” que el rescate de los 15 rehenes, entre ellos Ingrid Betancourt, no es como lo comenta el gobierno colombiano. “A mi parecer hubo otra cosa. Todo indica que hace un mes se estaban haciendo contactos con la guerrilla para entregar por decisión de las Farc los prisioneros y llevarlos a un sitio. Hay una historia truculenta que parece una película de Hollywood, lo que dice Uribe no es toda la verdad”, dijo. El profesor destacó que hubo alta inteligencia norteamericana, “aunque lo nieguen, era inteligencia de primera calidad”. Al ser consultado sobre la situación de las FARC, Acosta dijo que actualmente se encuentra golpeada. “El secuestro es un acto abominable, una guerrilla no necesita de prisioneros, sino de movilidad”, dijo. Otro de los temas que trató el profesor durante la entrevista fue la ley de inmigración de la Unión Europea. “Ellos antes hablaban de la inmigración y lo importante que era. Que había que buscar soluciones a los problemas y ahora aprueban la directiva de retorno. El presidente de Bolivia, Evo Morales, tiene razón cuando dijo que los latino americanos que van a Europa son obreros y los europeos que vienen para acá son grandes empresarios y se convierten en grandes terratenientes”. “Es inaudito que una Europa que ha sido exportadora de gente, se cierre el derecho a recibir”, recalcó Acosta.

El que quiera leer más sobre este historiador chavista les dejo este link de aporrea.org



Jose Vicente Hoy con Vladimir Acosta 1
Cargado por noticias24



José Vicente Hoy con Vladimir Acosta 2
Cargado por noticias24

Historiador venezolano (Luis Britto García) nos habla de la "liberación de los retenidos en manos de las FARC"

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos
Les dejo acá el artículo dominical del historiador Luis Britto García que publica el Ultimas Noticias.
Liberaciones
Las guerras, incluso las de liberación, no se pelean ya en los campos de batalla sino en las pantallas. Desde hace un año, la problemática colombiana ha sido reducida mediáticamente al destino de media docena de rehenes, o de retenidos, como gustan llamarlos las Farc. Hasta los palos del monte tienen su separación. Recae el sensacionalismo mediático sobre mujeres con figuración política, que preferiblemente hayan estado casadas con franceses. Sobre el medio millar de secuestrados en las prisiones políticas del gobierno, ni palabra. Por tanto, el rescate de Ingrid Betancourt, de tres invasores estadounidenses y de una decena de soldados ha sido mediáticamente tratado como aniquilación de las Farc, las cuales según el ministro del Interior Fabio Valencia quedarían "sin ninguna acción militar ni ninguna posibilidad política". En realidad, las Farc dominan más de un tercio del territorio de la Hermana República y operan en el resto de ella, gobiernan y administran las zonas liberadas; combaten para expandir su influencia, mantienen vastas operaciones de intendencia y de captación militante e ideológica, y la captura de rehenes es sólo un aspecto incidental de sus actividades cuyo fin es el canje por secuestrados, como gustan de llamar a los encerrados en las prisiones políticas del gobierno. Las Farc podrían perder todos sus rehenes, o liberarlos unilateralmente, sin sufrir la más mínima disminución de sus capacidades operativas reales ni de su influencia en la población colombiana. El sensacionalismo tampoco borra los 3.720.428 desplazados de manera forzosa entre 1985 y 2005 por operaciones del ejército que registra la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, ni subsana la extrema desigualdad de la propiedad de la tierra y la riqueza que son las bases del conflicto colombiano. Mucho menos anula el precedente de que todos los intentos de reingreso a la vida legal por organizaciones insurgentes colombianas han sido contestadas con el exterminio masivo, y las tentativas de liberar rehenes humanitariamente, con golpes de mano. Ni el conflicto colombiano ni el latinoamericano ni el mundial se resolverán por decreto mediático, sino por el triunfo de los explotados. El rescate de Ingrid Betancourt fortalece el prestigio de Uribe como impulsor de una política dura de golpes exitosos, en momentos cuando la Suprema Corte de Justicia de Colombia investiga los sobornos pagados por el uribismo a varios parlamentarios para que aprobaran su reelección presidencial. Sin embargo, el ministro de la Defensa Juan Manuel Santos aparece en las pantallas al lado de una Ingrid Betancourt con uniforme militar, pugna mediáticamente por atribuirse el mérito de la operación, y de nuevo se antepone al presidente Uribe, como lo hizo al difundir la primicia de la muerte de Manuel Marulanda. Ello delata una pugna en marcha por la presidencia entre Uribe y su ministro de la Defensa, que podría complicarse con un relanzamiento de la candidatura de Ingrid Betancourt, repotenciada por la cobertura mediática de su cautiverio. Al pugilato por quedarse con el mérito del rescate se suma el portavoz del Consejo de Seguridad de Estados Unidos, Gordon Johndroe, quien afirma que "apoyamos la operación y proporcionamos apoyo específico" en el cual participaron "el embajador estadounidense en Bogotá, William Brownfield, y el jefe del Comando Sur del Ejército, el almirante James Stavridis". No me ayudes, compadre, podría decirles Uribe. Junto con las declaraciones en inglés imperial del embajador Brownfield -quien habla castellano- y las fotografías de los tres mercenarios estadounidenses capturados mientras invadían el territorio colombiano, ello revela contra quién luchan en verdad las Farc. Coincide casualmente el golpe de mano con la cumbre del Mercosur con el Encuentro de Ministros de Información de los Países no Alineados y con la inminente visita a Colombia del candidato guerrerista McCain. La feliz coincidencia podría ser utilizada por los lobbys de Washington para instar al Senado a sancionar el Tratado de Libre Comercio con Colombia, demorado por la masiva violación de derechos humanos por parte del Gobierno de dicho país. Tan estridente como la saturación mediática sobre Ingrid Betancourt uniformada y manchada de sangre, es el mediático apagón sobre lo que en realidad sucedió en una operación en la cual según Uribe "no se disparó" y según la rescatada "esperaba que no hubiera ajusticiamientos". La información que no informa es la madre de las especulaciones. La más disparatada supone una infiltración en el Directorio de las Farc que, de ser cierta, estaría hoy detenido en su totalidad. Pero las Farc seguramente reconsiderarán su política de rehenes, que han liberado algunos sin obtener nada a cambio; intentado la negociación diplomática mientras el Gobierno persistía en la violencia, y que expuso fatalmente a Raúl Reyes. El sentimiento humanitario impone acoger con beneplácito la liberación de Ingrid Betancourt, deplorar el rescate de tres mercenarios estadounidenses reos del crimen de lesa humanidad de invadir un país sin declaratoria de guerra, y hacer votos por la paz en Colombia y la liberación del medio millar de secuestrados políticos que padecen en las cárceles del gobierno de la Hermana República. En cuanto a Venezuela, debe reevaluar con cautela sus actuaciones en una problemática que Colombia ha manejado a su conveniencia y con intenciones nada claras. Chávez interviene humanitariamente a favor de los rehenes a petición expresa del presidente Uribe, libera dos, y Uribe contesta retirándole injustificadamente la mediación, amenazándolo con llevarlo a un tribunal internacional, internando un contingente del ejército colombiano en Venezuela y acusándonos de intervenir en Colombia, en sospechosa coincidencia con las imputaciones de Henry Ramos Allup ante la Internacional Socialista. Tenemos al lado al Imperio, quien nunca ha sido buen vecino.

Historiadora venezolana (Margarita López Maya) hace un balance de los últimos 4 años en la política nacional

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos

Les dejo acá el artículo quincenal de la historiador Margarita López Maya que publica los domingos en el Ultimas Noticias. Le deseamos buen viaje a esta profesora e historiadora.
Gobierno y sociedad a cuatro años del referendo revocatorio
Hace dos años y medio fui invitada por el director de este diario a escribir una columna. La acepté como un gran honor y a la vez como una inmensa responsabilidad. Dedicarme a examinar y analizar cada quince días los eventos coyunturales de mi propio país, en un proceso de transición lleno de vicisitudes, no ha sido fácil. Pensar y debatir sobre cómo profundizar la democracia venezolana fue mi principal objetivo. Ahora, debo cerrar esta columna por un tiempo, pues saldré por un año académico de Venezuela. Fuera seguiré haciendo investigación, pero de manera más pausada y a la distancia. Dedico esta última columna a volver sobre los ocho desafíos que, según mi óptica, enfrentaba la sociedad venezolana en agosto de 2004, cuando el Presidente fue ratificado por el soberano para terminar su mandato y fui invitada para hablar ante la Asamblea Nacional.
Si mi enfoque tuvo entonces alguna pertinencia, ¿cuánto hemos avanzado? Como primer desafío, planteé la necesidad de que la sociedad reconociera la democracia como gobierno de las mayorías con respeto a las minorías. Los procesos habidos dentro de la oposición al chavismo desde mediados de 2006 parecieran indicar progreso en esta materia. Hay, empero, poco avance en el "respeto a las minorías". Las tendencias gubernamentales han apuntado a interpretar la democracia como la "dictadura" de la mayoría. Ahora, gracias a la derrota de la reforma constitucional, se comienzan a ver señales –todavía débiles y contradictorias– de rectificación.
Como segundo desafío, propuse un diálogo de las mayorías con las minorías. Esta es materia aplazada para el chavismo. Lo que hemos visto predominar es el discurso revanchista e intolerante. La parte más visible del oficialismo no comulga con la idea de despolarizar.
El tercer desafío proponía superar el inmediatismo, la ignorancia y el oportunismo que habían propiciado la agudización del conflicto social y la violencia política. Desafortunadamente, este reto sigue vigente, pero a diferencia del pasado, cuando estos atributos caracterizaron principalmente las conductas de la oposición, lo que produjo el golpe de Estado y otras subversiones, hoy son de más peso en el Gobierno. Está en todas partes, en una institucionalidad precaria, en la corrupción que se extiende sin que exista voluntad política para controlarla, en funcionarios incapaces, puestos por su lealtad y sumisión en vez de cualidades para el cargo, en las visiones de corto plazo y electoreras.
Expuse como cuarto desafío que era el Gobierno quien debía ponerse al frente del proceso de diálogo y reconciliación. Está claro hoy que el chavismo nunca ha compartido esta idea. Quizás en 2004 era aún temprano para proponerlo, las heridas y desconfianzas estaban a flor de piel. Pero si bien la polarización pudiera ser un instrumento idóneo para momentos de ofensiva, hoy parece agotado y contraproducente. Está llevando al Gobierno a perder las posibilidades de que el país aúne esfuerzos para salir de la compleja situación económica, social e institucional en que se encuentra. En aquel momento, mencioné que la educación pública no sólo debe tener como objetivo la inclusión, sino que también debe inculcar las virtudes que permitan la convivencia pacífica. Esto no pareciera valorarse.
Como quinto desafío, mencioné recuperar las ciudades para la convivencia democrática. Se puede decir que, pese a los múltiples esfuerzos hechos por gobiernos locales y regionales, la mayoría de los cuales están controlados por las fuerzas del oficialismo, y a pesar de cuantiosos recursos invertidos, los resultados han sido magros. Parece haber faltado visión estratégica, sensibilidad, competencia, deseo de convivencia democrática. Nuestras ciudades siguen siendo lugares fragmentados y segregados, sucios e inseguros. Alcaldes y gobernadores mantienen un inapropiado protagonismo político, y muchos –tanto oficialistas como opositores– gobiernan básicamente para sus parcialidades políticas. Ha habido, sin embargo, hechos positivos en la recuperación de espacios públicos deteriorados y/o privatizados, y en la inversión en la promoción de la cultura popular. Ojalá las elecciones de noviembre traigan más avances, si gobierno y oposición presentan candidatos más competentes y familiarizados con los problemas de sus ciudades, dispuestos a trabajar para sus electores.
El sexto desafío demandaba que la oposición política se pusiera a derecho. Hoy, sectores de ella han hecho esfuerzos por sobreponerse a sus garrafales errores pasados y presentan una cara más democrática. Falta por ver, no obstante, más liderazgo nuevo e inteligente.
El séptimo desafío se refería al compromiso de intelectuales, artistas, profesionales y universidades con los procesos de cambio, y se señalaba la necesidad de más debate de ideas y tolerancia a las diferencias. Este desafío sigue pendiente y es imprescindible superarlo para dar con el país que buscamos en el siglo XXI. Seguimos percibiendo muchos desencuentros entre Gobierno y este sector. Muchos de nuestros jóvenes profesionales se han ido del país ante la falta de oportunidades. La universidad creada por el oficialismo es deficiente y las más viejas poco mejoran. Casi no se hace investigación. El debate es escaso. Los artistas siguen polarizados y muchos intelectuales sólo ven una cara de la moneda. Sin embargo, hay en universidades y otras instituciones espacios donde la polarización ha cedido.
El octavo desafío fue dirigido a las máximas autoridades de los poderes públicos, particularmente al presidente Chávez, para solicitarles cumplir la promesa de superar la exclusión histórica y dirigir la nave del Estado hacia una democracia participativa "no cediendo a las tentaciones autoritarias y despóticas propias de una institucionalidad débil y una cultura política democrática, como la nuestra, con múltiples carencias". Desde 2004, ha mejorado la distribución, como lo evidencian los aumentos del consumo en sectores populares. También se ha recuperado la educación y salud pública primaria, y mejorado la institución electoral facilitando la inclusión política. El pueblo se ha politizado y, pese a sus irregularidades, los consejos comunales se han extendido creando expectativas de inclusión positivas y algunas experiencias interesantes. Desafortunadamente, esto se ha hecho utilizando el expediente de siempre: gasto público permitido por la renta petrolera. La Venezuela productiva no ha llegado y seguimos, lo mismo que en la Cuarta, viviendo el Estado mágico, que saca del sombrero milagros de acuerdo a los sueños de los gobernantes de turno, efímeros milagros que luego se evaporan. Recuerdo que al terminar la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, el Presidente –tan dado a los símbolos– se me acercó y me comentó por qué no había hecho un decálogo. Ciertamente, no utilice ningún número mágico: ni el siete, ni el nueve, ni el diez. Quizás, porque por oficio, espero poco del azar y la magia, y todo de la acción colectiva perseverante de mujeres y hombres que trabajan día a día por una vida mejor para ellos y sus hijos.

Historiador venezolano (Manuel Caballero) opina sobre el rescate de Ingrid Betancourt y su relación con Hugo Chávez

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos

Les dejo acá el artículo semanal del historiador Manuel Caballero que publica todos los domingos en El Universal.
Contra Uribe y por Chávez

El mérito de la "Operación Jaque" no es de Uribe sino de Chávez

Sé muy bien que mis desocupados lectores habituales se van a asombrar y peor aún, a indignar por lo que voy a escribir a continuación: debo criticar y hasta condenar a Álvaro Uribe Vélez por haber lanzado la "Operación Jaque" por muy exitosa que haya sido. Y debo a la vez manifestar mi acuerdo con los voceros chavistas que consideran "mezquina" a Ingrid Betancourt por no haberle dado las gracias al verdadero artífice de su liberación, Hugo Chávez Frías.

Lo primero no se refiere a la forma como se produjo el jaque (casi) mate, sino el haberlo hecho en el peor momento posible, a saber, cuando ya yo había escrito y enviado a Miguel Maita mi artículo semanal. Como los lectores de un diario no tienen por qué saber de plazos ni de espacios, no puedo criticar a quienes piensen que no escribí de inmediato sobre el asunto porque no quise adelantarme a lo que dijera el Comandante en Jefe.
La mezquina reticencia

Nada tendría de raro que esa impresión fuese reforzada por la segunda parte de mi proposición, a saber la mezquina reticencia de la oligarquía colombiana a reconocer no sólo la parte que le corresponde a Chávez en la liberación de los rehenes, sino al hecho de que sin la colaboración del mandatario venezolano, el rescate que ahora celebramos no hubiese tenido lugar.
Una acusación tan seria (y tan seriamente subrayada) no puede ser expuesta sin presentar así sea un mínimo de pruebas, y yo no soy, Dios me libre, un José Vicente Rangel que solía escudarse tras la cínica frase "yo soy periodista, no policía: yo acuso, busquen ustedes las pruebas". Así pues, en la medida en que el espacio lo permita, voy a describir la forma que tomó esa eficaz colaboración.

Todo comenzó cuando Uribe tomó una decisión que todos (incluyéndome a mí mismo) criticamos como un error o al menos una ingenuidad: nombrar a Chávez mediador entre él y Tirofijo, sabiendo como todo el mundo que el teniente coronel sería juez y parte. Una neutralidad suiza
Pese a todas esas críticas, Uribe le conservó al venezolano durante mucho tiempo esa condición que lo presentaba como un hombre de una neutralidad "suiza". Chávez, por su parte se tomó en serio la cosa, carcajeándose para sus adentros de "ese cachaco pendejo". Sus asesores, como en todo, no se atrevieron a contradecirle ni siquiera aclarándole que Uribe no es cachaco sino "paisa".

Séanos permitida una digresión: lo de considerar tontos a los "cachacos" no es cosa de Chávez sino de todos los venezolanos y en particular los "centranos" para quienes el lento hablar de los tachirenses era signo de una irremediable estupidez, errada impresión que nos costó veintisiete años de una desastrosa tiranía.

Los colombianos, y muy particularmente Uribe, tienen la impresión opuesta pero certera, a saber que el que mucho habla mucho yerra, y que el teniente coronel no conoce, porque esa frase nunca aparece en las solapas de los libros que él cita a troche y moche, que "al buen callar llaman Sancho". También sabe Uribe, como todo el mundo, que Chávez no puede ver un micrófono sin apropiárselo.La perra gana

Total, que Uribe le dio vía libre a Chávez para hacer lo que le diera la real gana (y lo que siempre le viene en ganas al susodicho es hablar). Comenzó a dedicarle la mayor parte de su tiempo no a gobernar a Venezuela sino a hablar por teléfono, radio, internet y hasta palomas mensajeras con cuanto "faraco" se le pusiera al habla. El anciano y fatigado "Tirofijo" tuvo así que calarse, entre un "camaroncito" y otro, las interminables peroratas donde el "hermano bolivariano" intercalaba instrucciones militares y citas del Ché Guevara con historias salaces de cuartel y de cadetes, recuerdos de "caimaneras" de beisbol, anécdotas de la abuela Rosa Inés y hasta las gracias de Rosinés y su morrocoya. Por fortuna para él y su puesto en la Historia, "Tirofijo" no sabía escribir, y escasamente leer. Pero "Raúl Reyes" sí, y peor aún, su grafomanía había alcanzado cotas de locura feroz cuando descubrió el mundo de la informática y quería reproducir allí hasta los ruidos de los pájaros, de las balas y de las tripas hambrientas o saciadas. A la chita callando
Mientras tanto, ante Chávez y el mundo, Uribe, con sus gafas de miope y su sonrisita boba, hacía el papel de marido benaventino: el último en saberlo. Pero al mismo tiempo, a la chita callando trabajaba (quizás para demostrar que esa designación no era en su caso un oxímoron), la "inteligencia militar" colombiana. Y lo hizo con tal celeridad y eficacia, que en un momento dado, Uribe pudo quitarse la máscara y dejar a Chávez colgado de la brocha de "mediador".

De nada le valió al venezolano echar sapos y culebras por la boca ni enviar a la frontera unos batallones que, como se ha dicho, no llegaron ni a Petare. Uribe parecía un témpano: sabía que ya el mandado estaba hecho. El mandado era que Chávez con su incontenible logorrea les había dado, con puntos, y comas, lo que él mismo llamaba las "coordenadas" de los escondites de los pandilleros: así se enteró que "Raúl Reyes" estaba en Ecuador, que el "Iván Márquez" que estaba en Venezuela no era el hijo de Pompeyo y que Piedad Córdoba estaba en el Caracas Hilton.

Gracias a Chávez, pues, las Fuerzas Armadas colombianas fueron capaces de desencadenar la "Operación Jaque". Como el rescate se produjo sin derramar sangre y gracias a las informaciones del Héroe del Museo Militar ¿qué esperan para darle a éste el Premio Nobel de la Paz?

Apareció el N° 40 de la revista "Montalbán" del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB

Apareció el No. 40 de la revista "Montalbán", publicación del Instituto de Investigaciones Históricas "Hermann González Oropeza, sj", de la UCAB (la imgen no corresponde al número 40).
El sumario es el siguiente:

Carlos Valencia Vila: "El mestizaje entre los esclavos como una estrategia económica. El caso de Río de Janeiro en el siglo XIX".

Cristina Gómez Álvarez: "La Iglesia católica y la Independencia Mexicana".

Emilio Berrizbeitia Aristiguieta: "El terremoto de Cumaná de 1853"

Mario Oliva Medina: "La encuestas de El Repertorio Americano (1925-1932). García Monge y los libros hispanoamericanos".

José Ángel Rodríguez: "A land of mañana. Venezuela en la mirada canadiense, 1946-1967".

Notas historiográficas:

Rubén Darío Jaimes: "Luis López Nieves: la convicción del escritor puertorriqueño indócil"

Carole Leal: "Resumen-presentación del Anuario de Estudios Bolivarianos"

Arturo Almandoz: "Un argos interdisciplinario desde Venezuela"

Elisa Cárdenas y Vernique Hebrad: " Entrevista a Arlette Farge".

Reseñas

Sobre "Carrera Damas, Gemán; Leal Curiel, Carole; Lomné, Georges y Martínez Frederic: 2005. Mitos políticos en las sociedades andinas...", por Carlos Balladares

Sobre "Chataig, David. 2005. Un gentil hombre entre caudillos (Ignacio Andrade y las luchas por el poder..).", por Guillermo Guzmán

Sobre "Liendo, Brunilde. 2001. El cuartel San Carlos y el Ejército de Caracas...", por Pedro Chacón Requena

Sobre "Molina Castro, Diógenes. 2002. El granero de Caracas..." por Mineida Suárez.

Sobre "Osorio Eduardo. 2005. Historia de Mérida..." por Hancer González.

Sobre "Suárez Figueroa, Naudy. 2006. Punto Fijo y otros puntos... por Miguel Prepo

Sobre "Urquijo, José. 2004. El Movimiento obrero en Venezuela...." por Luis Lauriño.

Si están interesados en un ejemplar, puede dirgirse a la Librería Pensum, de la UCAB

Efemérides: 1792: muere la madre de Simón Bolívar cuando este tenía 9 años

Efemérides de hoy en la Historia de Venezuela e Iberomérica (referencias de En Oriente, Portal de Apure, Diario El Correo del Caroní, excelentes efemérides de Rafael Marrón González llamadas "Memorables", Vinicio Romero Qué celebramos hoy, y educar.org):

1782: Nace en Curazao, Luis Brión, Almirante de Venezuela durante la guerra de independencia. Imagen de la estatua del Almirante Brión por el excelente fotógrafo Gorgal. En la plaza que lleva su nombre el Chacaito, Caracas.

1786: Es decretada la creación de la Real Audiencia de Caracas. De esta manera las Provincias de Venezuela, Maracaibo, Cumaná, Guayana, Margarita y Trinidad dejaron de pertenecer jurídicamente a la Real Audiencia de Santo Domingo lo cual además significó la culminación del proceso de integración territorial de Venezuela.

1792: Muere de tuberculosis en Caracas, María Concepción Palacios y Blanco, madre de Bolívar. Tenía 34 años. (Comentario: es innegable que la muerte de sus padres en su niñez lo debieron haber afectado mucho en su personalidad, fue un niño sin cariño de sus padres; porque incluso Bolívar demuestra más afecto por Hipólita (la llama "madre y padre"), y su tío Esteban Palacios, y el Marqués de Ustáriz que por su madre. ¿Era Bolívar bipolar?). Imagen sacada de "Efemérides de Venezuela" ver acá, donde se tiene una biografía.

1812: Bolívar abandona Puerto Cabello con los últimos defensores, en el bergantín "Celoso", rumbo a La Guaira.

1813: Bolívar en su Campaña Admirable, libera a Barinas.

1814: Bolívar envía a La Guaira el tesoro de las iglesias de Caracas, para ser transportado a Cumaná.

1816: Bolívar y su expedición de Los Cayos, llegan a Ocumare de la Costa. Gregor Mac Gregor llega a Ocumare de la Costa para apoyar a Bolívar en su expedición.

1872: Muere en Mérida el general León Febrero Cordero.

1897: Nace en San Cristóbal, Estado Táchira, el General Isaías Medina Angarita, Presidente de Venezuela entre el 5 de mayo de 1941 y el 18 de octubre de 1945.

1930: Se funda la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela.

1964: Aviones militares bombardean la zona guerrillera del cerro El Bachiller, estado Miranda. Nace el percusionista venezolano Gerardo Rosales "Señor Tambó".

1982: Se aprueba la reforma parcial del Código Civil en materias tan importantes como la familia, La Ley de Adopción, de Protección al Menor y Propiedad Horizontal. Igualmente se consagra la igualdad jurídica de la mujer en el matrimonio.

sábado, julio 05, 2008

Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) opina sobre Evo Morales como orador de orden en el día de la Independencia

Artículos de opinión de los historiadores venezolanos

Les dejo acá el artículo semanal del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábados en El Universal. Y el video de una parte del discurso conmemorativo de la Independencia de Evo Morales (gobernardor de Bolivia, perdón Presidente) en la Asamblea Nacional; y el discurso entero lo pueden leer acà y comprobaràn que no se refiere salvo unas poquìsimas lìneas a la Independencia de Venezuela (Què verguenza!!!. No de Evo que es un pobre sometido por el Imperio; sino del Imperio...).

La patria estúpida

La independencia fue otra cosa, más moderada y menos temeraria

Ahora, cuando escribo la columna habitual de los sábados, todavía no ha hablado el presidente Evo Morales ante sus anfitriones de la Asamblea Nacional. Por consiguiente, carezco de elementos para criticar unas palabras que aún no ha pronunciado. Sin embargo, puedo apostar a que no dirá nada apropiado. No sólo por su ignorancia sobre el tema, demasiado evidente como para que no se anticipe en la víspera, sino especialmente porque quizá no pase de los lugares comunes a los cuales nos tiene habituados su colega de Caracas.

Debió venir don Evo a repetir el libreto de don Hugo, o a sazonarlo con los estereotipos de redención y revolución manejados por quien se ha metido a historiador para referirnos una crónica cuyo propósito consiste en convertirse en heredero de lo que sucedió a partir de la declaratoria de Independencia, el 5 de julio de 1811, entendido en forma caprichosa. Inspirado en la ocasión de un discurso que apenas se puede adivinar, pero especialmente en las interpretaciones del comandante sobre la guerra contra España, de seguidas se tratará de ofrecer unas precisiones sobre lo que sucedió entonces. Probablemente el patriotismo de moda se resentirá, no en balde es superficial e inconsistente como su promotor de la actualidad, pero se trata precisamente de provocar a sus voceros para que desnuden más la indigencia de conocimientos y el poco favor que le hacen a la sociedad trillando sandeces.

Una primera precisión quiere cuestionar los objetivos de libertad y democracia que los charlatanes de nuestros días atribuyen a los fenómenos de entonces. La insurgencia de 1811 sólo procuró la destrucción de un debilitado vínculo colonial, sin meterse en honduras. La libertad de orientación liberal que ya sonaba en las fuentes de la época se concibió en Venezuela como el reemplazo de los funcionarios peninsulares por un elenco de blancos criollos y por los capitanes de origen humilde que lograron ascender hasta la cúpula, sin que aspectos esenciales como la expresión del pensamiento sin ataduras, la creación de partidos políticos con la animación del pueblo y la fundación de instituciones en cuyo seno se viera por los intereses del común cupiesen en la médula del proyecto. Unos congresos integrados en términos abrumadores por elementos del criollaje y una literatura escrita por letrados que tenían mucho que perder, no podían extralimitarse en la concesión de derechos que ponían en riesgo una dominación que sólo era republicana en la superficie. Aún la idea de una independencia cabal puede someterse a debate, si se entiende como la inauguración de una ruta autónoma, debido a que los líderes de entonces y especialmente su mayor artífice, se contentaban con cambiar de imperio, es decir, con salir de Fernando VII para convertirse en socios menores de Inglaterra.

Sobre el pueblo como protagonista de la epopeya también conviene un rebatimiento. Cuando concluyen las guerras, después de Carabobo, una parte fundamental de la población ya se ha sumado a la causa insurgente, pero después de gran oposición y de una tonelada de dudas. La independencia es vista al principio con horror por las clases populares, que salen a matarse por el rey y a pelear bajo las órdenes de Monteverde y Boves. A los miembros de las clases inferiores la república no les dice nada, o les anuncia un capítulo de frustraciones bajo la dirección de sus antiguos amos. Regiones fundamentales para la puesta en marcha de un proyecto arrollador, como Guayana, Maracaibo y Coro, mantienen hacia la Corona una fidelidad sin reticencias que se basa en fundadas sospechas sobre la "revolución caraqueña" y sobre lo que pretenden sus corifeos. La vacilación popular no deja de tener fundamento, pues los escritos de los próceres descalifican su aptitud para el ejercicio del republicanismo; y en la conducta de las comarcas renuentes se ventila la manifestación de una peculiaridad que ha sido descalificada con pasión y miopía.

¿Dijo algo de esto Evo Morales, pese a que fue invitado expresamente para pontificar al respecto? Quizá, como Chávez, encontró en la independencia la raíz del socialismo y la inauguración del protagonismo popular que por fin se adueña de la historia en Bolivia y en Venezuela "revolucionarias". Tal vez viera a la CIA conspirando con Morillo y con los desesperados virreyes. Como su mentor y patrocinador, tal vez se haya proclamado como continuador de una gesta que sólo existe en el mundo de las fantasías, de tan bragada como han querido pintarla. La independencia fue otra cosa, más moderada y menos temeraria porque entonces sólo se podían traspasar ciertos límites. Los aliños no sólo constituyen la carga de un escandaloso anacronismo, sino también la continuación de una lectura de majaderos para atención de la ingenuidad.
eliaspinoitu@hotmail.com



Vítores a Fidel en la AN
Cargado por noticias24

Efemérides: Google "celebra" la Independencia de Venezuela (1811)


Gracias a google por tan bonito dibujo en el día de la Independencia de Venezuela.


No queremos decir las palabras de siempre en estas fechas, sobre la misma pueden leer acá o aquí. Creemos mejor dejar el texto del Acta de Independencia (la primera de Iberoamérica) y dar algunas ideas:

1) La decisión de la Independencia fue producto de los civiles y la oligarquía nacional, no de los miltares y los sectores llamados tradicionalmente "populares" (e incluso se hizo inicialmente en contra de estos grupos). Este es un aspecto jamás resaltado, pueden comprobarlo leyendo los apellidos de los firmantes: puro mantuano.

2) La Independencia (lean el acta) se hizo con remordimiento, como quien no quiere hacerlo; a diferencia del caso estadounidense. Es algo para estudiar y meditar.

3) La Independencia pretendió establecer una república liberal, en esto fue valiente y decidido.

4) En Venezuela este día no es conmemorado realmente por el pueblo, como se hace en otros países; es una fiesta política y militar, y no una conmemoración de todos. Sería un sueño que algún día la celebración se haga con platos típicos, en reunión familiar o social; y sea desterrado su sentido militar: el fastidioso y aburrido desfile en Los Próceres.

Ahora el Acta de Independencia:

En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos, antes de usar de los derechos de que nos tuvo privados la fuerza, por más de tres siglos, y nos ha restituido el orden político de los acontecimientos humanos, patentizar al universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía.

No queremos, sin embargo, empezar alegando los derechos que tiene todo país conquistado, para recuperar su estado de propiedad e independencia; olvidamos generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones que el derecho funesto de conquista ha causado indistintamente a todos los descendientes de los descubridores, conquistadores y pobladores de estos países, hechos de peor condición, por la misma razón que debía favorecerlos; y corriendo un velo sobre los trescientos años de dominación española en América, sólo presentaremos los hechos auténticos y notorios que han debido desprender y han desprendido de derecho a un mundo de otro, en el trastorno, desorden y conquista que tiene ya disuelta la nación española.

Este desorden ha aumentado los males de la América, inutilizándole los recursos y reclamaciones, y autorizando la impunidad de los gobernantes de España para insultar y oprimir esta parte de la nación, dejándola sin el amparo y garantía de las leyes.

Es contrario al orden, imposible al gobierno de España, y funesto a la América, el que, teniendo ésta un territorio infinitamente más extenso, y una población incomparablemente más numerosa, dependa y este sujeta a un ángulo peninsular del continente europeo.

Las sesiones y abdicaciones de Bayona, las jornadas del Escorial y de Aranjuez, y las órdenes del lugarteniente duque de Berg, a la América, debieron poner en uso los derechos que hasta entonces habían sacrificado los americanos a la unidad e integridad de la nación española.

Venezuela, antes que nadie, reconoció y conservó generosamente esta integridad por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvación.

América volvió a existir de nuevo, desde que pudo y debió tomar a su cargo su suerte y conservación; como España pudo reconocer, o no, los derechos de un rey que había apreciado más su existencia que la dignidad de la nación que gobernaba.

Cuantos Borbones concurrieron a las inválidas estipulaciones de Bayona, abandonando el territorio español, contra la voluntad de los pueblos, faltaron, despreciaron y hollaron el deber sagrado que contrajeron con los españoles de ambos mundos, cuando, con su sangre y sus tesoros, los colocaron en el bono a despecho de la Casa de Austria; por esta conducta quedaron inhábiles e incapaces de gobernar a un pueblo libre, a quien entregaron como un rebaño de esclavos.

Los intrusos gobiernos que se abrogaron la representación nacional aprovecharon pérfidamente las disposiciones que la buena fe, la distancia, la opresión y la ignorancia daban a los americanos contra la nueva dinastía que se introdujo en España por la fuerza; y contra sus mismos principios, sostuvieron entre nosotros la ilusión a favor de Fernando, para devorarnos y vejarnos impunemente cuando más nos prometían la libertad, la igualdad y la fraternidad, en discursos pomposos y frases estudiadas, para encubrir el lazo de una representación amañada, inútil y degradante.

Luego que se disolvieron, sustituyeron y destruyeron entre si las varias formas de gobierno de España, y que la ley imperiosa de la necesidad dictó a Venezuela el conservarse a sí misma para ventilar y conservar los derechos de su rey y ofrecer un asilo a sus hermanos de Europa contra los males que les amenazaban, se desconoció toda su anterior conducta, se variaron los principios, y se llamó insurrección, perfidia e ingratitud, a lo mismo que sirvió de norma a los gobiernos de España, porque ya se les cerraba la puerta al monopolio de administración que querían perpetuar a nombre de un rey imaginario.

A pesar de nuestras protestas, de nuestra moderación, de nuestra generosidad, y de la inviolabilidad de nuestros principios, contra la voluntad de nuestros hermanos de Europa, se nos declara en estado de rebelión, se nos bloquea, se nos hostiliza, se nos envían agentes a amotinarnos unos contra otros, y se procura desacreditarnos entre las naciones de Europa implorando sus auxilios para oprimirnos.

Sin hacer el menor aprecio de nuestras razones, sin presentarlas al imparcial juicio del mundo, y sin otros jueces que nuestros enemigos, se nos condena a una dolorosa incomunicación con nuestros hermanos; y para añadir el desprecio a la calumnia se nos nombran apoderados, contra nuestra expresa voluntad, para que en sus Cortes dispongan arbitrariamente de nuestros intereses bajo el influjo y la fuerza de nuestros enemigos.

Para sofocar y anonadar los efectos de nuestra representación, cuando se vieron obligados a concedérnosla, nos sometieron a una tarifa mezquina y diminuta y sujetaron a la voz pasiva de los ayuntamientos, degradados por el despotismo de los gobernadores, la forma de la elección; lo que era un insulto a nuestra sencillez y buena fe, más bien que una consideración a nuestra incontestable importancia política.

Sordos siempre a los gritos de nuestra justicia, han procurado los gobiernos de España desacreditar todos nuestros esfuerzos declarando criminales y sellando con la infamia, el cadalso y la confiscación, todas las tentativas que, en diversas épocas, han hecho algunos americanos para la felicidad de su país, como lo fue la que últimamente nos dictó la propia seguridad, para no ser envueltos en el desorden que presentíamos, y conducidos a la horrorosa suerte que vamos ya a apartar de nosotros para siempre; con esta atroz política, han logrado hacer a nuestros hermanos insensibles a nuestras desgracias, armarlos contra nosotros, borrar de ellos las dulces impresiones de la amistad y de la consanguinidad, y convertir en enemigos una parte de nuestra gran familia.

Cuando nosotros, fieles a nuestras promesas, sacrificábamos nuestra seguridad y dignidad civil por no abandonar los derechos que generosamente conservamos a Fernando de Borbón, hemos visto que a las relaciones de la fuerza que le ligaban con el Emperador de los franceses ha añadido los vínculos de sangre y amistad, por lo que hasta los gobiernos de España han declarado ya su resolución de no reconocerle sino condicionalmente.

En esta dolorosa alternativa hemos permanecido tres años en una indecisión y ambigüedad política, tan funesta y peligrosa, que ella sola bastaría a autorizar la resolución que la fe de nuestras promesas y los vínculos de la fraternidad nos habían hecho diferir; hasta que la necesidad nos ha obligado a ir más allá de lo que nos propusimos, impelidos por la conducta hostil y desnaturalizada de los gobiernos de España, que nos ha relevado del juramento condicional con que hemos sido llamados a la augusta representación que ejercemos.

Mas nosotros, que nos gloriamos de fundar nuestro proceder en mejores principios, y que no queremos establecer nuestra felicidad sobre la desgracia de nuestros semejantes, miramos y declaramos como amigos nuestros, compañeros de nuestra suerte, y participes de nuestra felicidad, a los que, unidos con nosotros por los vínculos de la sangre, la lengua y la religión, han sufrido los mismos males en el anterior orden; siempre que, reconociendo nuestra absoluta independencia de él y de toda otra dominación extraña, nos ayuden a sostenerla con su vida, su fortuna y su opinión, declarándolos y reconociéndolos (como a todas las demás naciones) en guerra enemigos, y en paz amigos, hermanos y compatriotas.

En atención a todas estas sólidas, públicas e incontestables razones de política, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos ha restituido, en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de España, y que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencies de la tierra, el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan y a que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos y nuestro propio bien y utilidad.

Sin embargo de que conocemos las dificultades que trae consigo y las obligaciones que nos impone el rango que vamos a ocupar en el orden político del mundo, y la influencia poderosa de las formas y habitudes a que hemos estado, a nuestro pesar, acostumbrados, también conocemos que la vergonzosa sumisión a ellas, cuando podemos sacudirlas, sería más ignominiosa para nosotros, y más funesta para nuestra posteridad, que nuestra larga y penosa servidumbre, y que es ya de nuestro indispensable deber proveer a nuestra conservación, seguridad y felicidad, variando esencialmente todas las formas de nuestra anterior constitución.
Por tanto, creyendo con todas estas razones satisfecho el respeto que debemos a las opiniones del género humano y a la dignidad de las demás naciones, en cuyo número vamos a entrar, y con cuya comunicación y amistad contamos, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, implorando sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole, en el momento en que nacemos a la dignidad, que su providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres, creyendo y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo. Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes. Y para hacer válida, firme y subsistente esta nuestra solemne declaración, demos y empeñamos mutuamente unas provincias a otras, nuestras vidas, nuestras fortunas y el sagrado de nuestro honor nacional. Dada en el Palacio Federal y de Caracas, firmada de nuestra mano, sellada con el gran sello provisional de la Confederación, refrendada por el Secretario del Congreso, a cinco días del mes de julio del año de mil ochocientos once, el primero de nuestra independencia. Por la provincia de Caracas, Isidoro Antonio López Méndez, diputado de la ciudad de Caracas; Juan Germán Roscio, por el partido de la villa de Calabazo; Felipe Fermín Paul, por el partido de San Sebastian; Francisco Javier Ustáriz, por el partido de San Sebastián; Nicolás de Castro, diputado de Caracas; Juan Antonio Rodríguez Domínguez, Presidente, diputado de Nutrias, en Barinas; Luis Ignacio Mendoza, Vicepresidente, diputado de Obispos, en Barinas; Fernando de Peñalver, diputado de Valencia; Gabriel Pérez de Pagola, diputado de Ospino; Salvador Delgado, diputado de Nirgua; el Marqués del Toro, diputado de la ciudad del Tocuyo; Juan Antonio Díaz Argote, diputado de la Villa de Cura; Gabriel de Ponte, diputado de Caracas; Juan José Maya, diputado de San Felipe; Luis José de Cazorla, diputado de Valencia; doctor José Vicente Unda, diputado de Guanare; Francisco Javier Yanes, diputado de Araure; Fernando Toro, diputado de Caracas; Martín Tovar Ponte, diputado de San Sebastián; Juan Toro, diputado de Valencia; José Ángel de Álamo, diputado de Barquisimeto; Francisco Hernández, diputado de San Carlos; Lino de Clemente, diputado de Caracas. Por la provincia de Cumaná, Francisco Javier de Mayz, diputado de la capital; José Gabriel de Alcalá, diputado de ídem; Juan Bermúdez, diputado del Sur; Mariano de la Cova, diputado del Norte. Por la de Barcelona, Francisco Miranda, diputado del Pao; Francisco Policarpo Ortiz, diputado de San Diego. Por la de Barinas, Juan Nepomuceno de Quintana, diputado de Achaguas; Ignacio Fernández, diputado de la capital de Barinas; Ignacio Ramón Briceño, representante de Pedraza; José de Sata y Bussy, diputado de San Fernando de Apure; José Luis Cabrera, diputado de Guanarito; Ramón Ignacio Méndez, diputado de Guasdualito; Manuel Palacio, diputado de Mijagual. Por la de Margarita, Manuel Plácido Maneyro. Por la de Mérida, Antonio Nicolás Briceño, diputado de Mérida; Manuel Vicente de Maya, diputado de la Grita. Por la de Trujillo, Juan Pablo Pacheco. Por la villa de Aragua, provincia de Barcelona, José María Ramírez. Refrendado: Hay un sello. Francisco Isnardy, Secretario.

Palacio Federal de Caracas, 8 de julio de 1811. Por la Confederación de Venezuela, el Poder Ejecutivo ordena que el Acta antecedente sea publicada, ejecutada y autorizada con el sello del Estado y Confederación.

Cristóbal de Mendoza, Presidente en turno; Juan de Escalona; Baltasar Padrón; Miguel José Sanz, Secretario de Estado; Carlos Machado, Canciller Mayor; José Tomas Santana, Secretario de Decretos.

En consecuencia el Supremo Poder Ejecutivo ordena y manda que se pase oficio de ruego y encargo al muy reverendo Arzobispo de esta Diócesis, para que disponga que el día de la solemne publicación de nuestra Independencia, que debe ser el domingo 14, se dé, como voluntariamente ha ofrecido y corresponde, un repique de campanas en todas las iglesias de esta capital, que manifieste el júbilo y alegría del virtuoso pueblo caraqueño y su prelado apostólico. Y que en acción de gracias al Todopoderoso por sus beneficios, auxilios y suma bondad en restituirnos al estado en que su providencia y sabiduría infinita creo al hombre, se cante el 16 misa solemne con Tedeum en la Santa Iglesia Metropolitana, asistiendo a la función todos los cuerpos y comunidades en la forma acostumbrada.

Que se haga salve general por las tropas al acto de dicha publicación y se enarbole la bandera y pabellón nacional en el cuartel de San Carlos, pasándose al efecto la orden al Gobernador militar por la Secretaria de Guerra; y desde hoy en adelante se use por todos los ciudadanos, sin distinción, la escarapela y divisa de la Confederación venezolana, compuesta de los colores azul celeste al centro, amarillo y encarnado a las circunferencias, guardando en ella uniformidad.

Que se ilumine por tres noches la ciudad, de un modo noble y sencillo, sin profusión ni gastos importunos, empezando desde el propio día domingo.

Que inmediatamente se reciba a la tropa el juramento de reconocimiento y fidelidad, prescrito por el Supremo Congreso, cuyo acto solemne se hará públicamente, y a presencia del referido gobernador militar y demás jefes de la guarnición.

Que en los días subsecuentes al de esta publicación, comparezcan ante S. A. el Supremo Poder Ejecutivo todos los cuerpos de esta ciudad, políticos, eclesiásticos y militares, a prestar el propio juramento, y que por lo embarazoso y dispendioso que se haría este acto, si hubiesen de prestarlo también todos los individuos ante S. A., se comisiona a los alcaldes de cuartel, para que con la escrupulosidad, circunspección y exactitud que corresponde en materia tan delicada, procedan a tomarle , y recibirle por la formula que se les comunicará, conforme a lo prescrito por el Supremo Congreso, concurriendo a sus casas, o donde señalaren los de cada cuartel, desde el miércoles 17 del corriente, a las nueve de la mañana hasta la una; y por la tarde, desde las cuatro hasta las siete de la noche; prevenidos de que este juramento será el acto característico de su naturalización y calidad de ciudadano, como también de la obligación en que quedará el Estado a proteger su honor, persona y bienes; sentando en un libro esta operación que deben firmar los juramentados, si supieren, o en su defecto otro a su ruego, cuyo libro deberán remitir dentro de veinte días, que se asignan de término para esto, a la Secretaria de Estado para archivarse.

Que se pase por las respectivas secretarias aviso a los comandantes militares y políticos de los puertos de La Guaira y Cabello, y a las demás justicias y regimientos de las ciudades, villas y lugares de esta provincia, con copia del acta, y decreto del Supremo Congreso, relativo a ella, para que dispongan su ejecución, publicación y cumplimiento, y se haga el juramento, según queda ordenado.

Que se comunique también a las provincias confederadas para su inteligencia y observancia, como lo ordena el Supremo Congreso. Y finalmente, que en el concepto de que por la declaratoria de Independencia han obtenido los habitantes de estas provincias y sus confederadas, la dignidad y honrosa vestidura de ciudadanos libres, que es lo más apreciable de la sociedad, el verdadero título del hombre racional, el terror de los ambiciosos y tiranos, y el respeto y consideración de las naciones cultas, deben por lo mismo sostener a toda costa esta dignidad, sacrificando sus pasiones a la razón y a la justicia, uniéndose afectuosa y recíprocamente; y procurando conservar entre sí la paz, fraternidad y confianza que hacen respetables, firmes y estables los estados, cuyos miembros proscriben las preocupaciones insensatas, odios y personalidades, que tanto detestan las sabias máximas naturales, políticas y religiosas; en el concepto de que el Supremo Gobierno sabe muy bien que no hay para los ciudadanos nada más sagrado que la patria, ni más digno de castigo que lo contrario a sus intereses; y que por lo mismo sabrá imponer con la mayor severidad las penas a que se hagan acreedores los que de cualquier modo perturben la sociedad y se hagan indignos de los derechos que han recuperado por esta absoluta independencia ya declarada, y sancionada legítimamente con tanta razón, justicia, conveniencia y necesidad.

El Supremo Poder Ejecutivo, finalmente, exhorta y requiere, ordena y manda a todos, y a cada uno de los habitantes, que uniéndose de corazón y resueltos de veras, firmes, fuertes y constantes, sostengan con sus facultades corporales y espirituales la gloria que con tan sublime empresa adquieren en el mundo, y conservarán en la historia con inmortal renombre.
Dado en el Palacio Federal de Caracas, firmado de los ministros que componen el Supremo Poder Ejecutivo, sellado con el provisional de la Confederación, y refrendado del infrascrito secretario, con ejercicio de decretos.

Cristóbal de Mendoza, Presidente en turno. Juan de Escalona. Baltazar Padrón. José Tomás Santana, Secretario.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...