jueves, agosto 19, 2010

Comunicado de los profesores de la UCAB en contra de la censura de los medios de comunicación en Venezuela

Contra la censura a los periódicos venezolanos


Nosotros, los abajo firmantes, ciudadanos, periodistas, comunicadores sociales y docentes de la Escuela de Comunicación Social y del Postgrado de la Universidad Católica Andrés Bello, por este medio queremos expresar nuestro más enérgico rechazo a las decisiones judiciales tomadas en días pasados contra los diarios “El Nacional” y “Tal Cual”, y que involucran al resto de los periódicos del país. Estamos convencidos de que estos dictámenes lesionan seriamente el derecho a la libertad de expresión, la libertad de prensa y el ejercicio libre del periodismo, así como el derecho al trabajo de los comunicadores sociales.


Las medidas, dictadas a través del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, señalan que los medios de comunicación impresos del país deben abstenerse de comunicar “informaciones, imágenes o publicidad de cualquier tipo, con contenido de sangre, armas, mensajes de terror, agresión física, imágenes que utilicen contenidos de guerra y mensajes sobre muertes y decesos que puedan alterar el bienestar psicológico de los niños, niñas y adolescentes".


Las medidas implican claramente el silenciamiento de las informaciones relacionadas con los sucesos que, día a día, enlutan a decenas de familias venezolanas. La decisión jurídica obligaría a los periódicos a dejar de publicar informaciones, no solo de sucesos, sino por ejemplo, de guerras, tragedias naturales o accidentes en cuyo relato ocurren víctimas fatales, en lo que representa un caso evidente de censura previa. Los periodistas no podrán informar acerca de eventos en los que, lamentablemente, pueda haber personas fallecidas o heridas de gravedad, y mucho menos, mostrar imágenes al respecto.


Resulta inaceptable que sean utilizados los argumentos sobre “la protección de niños, niñas y adolescentes” para evitar que los medios de comunicación reflejen una situación que para los venezolanos es considerada el principal problema de nuestra sociedad: la inseguridad. Los índices de violencia en nuestro país no disminuirán porque dejen de aparecer en la sección de sucesos de los periódicos, sino gracias a un esfuerzo sistemático y conjunto de los organismos del Estado y la Sociedad que permita establecer medidas para acabar con este problema. Un esfuerzo del que, por cierto, medios de comunicación y periodistas no son ajenos; muy por el contrario, son actores que pueden contribuir con estos planes.


Como periodistas y profesores, rechazamos que nuestros colegas, así como nuestros estudiantes y los profesionales que han pasado por nuestras aulas deban enfrentar una situación de censura oficial tan clara y rotunda, violatoria del derecho que tenemos los venezolanos a la información veraz y oportuna que resguardan tanto la Constitución Nacional como los Tratados de Derechos Humanos suscritos por la República Bolivariana de Venezuela.


Exhortamos a la sociedad en general, y a los organismos judiciales en particular, a tomar las medidas del caso para que esta decisión tomada por el Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes quede sin efecto y se restituyan los derechos que nos asisten en un país democrático.

miércoles, agosto 18, 2010

¿Qué es el chavismo? La muerte de la libertad de expresión (caso "El Nacional", no puede hablar de la inseguridad personal)

El diario venezolano El Nacional acató el fallo de un tribunal que le ordenó no publicar informaciones o fotos sobre hechos de violencia, y optó por dejar en su edición del miércoles espacios en blanco que llenó con la palabra “censurado”, desplegada en letras rojas.
“Estamos censurados, esto es inconstitucional y atenta contra la libertad de expresión”, protestó Miguel Henrique Otero, editor de El Nacional en una entrevista radial la mañana del miércoles.
El fallo del tribunal 12 de Caracas, emitido el martes, prohíbe a este diario “la publicación de imágenes, informaciones y publicidad de cualquier tipo con contenido de sangre, armas, mensajes de terror, agresiones físicas que aticen contenidos de guerra y mensajes sobre muertes y decesos”.
La decisión se produjo pocos días después que El Nacional, duro crítico del gobierno, pusiera en su portada una polémica foto en la que se muestra una decena de cadáveres acumulados en la morgue de Caracas.
“Si aquí hubiese una foto, usted vería a un padre llorando por un hijo que ya no tiene”, muestra la leyenda de la fotografía de primera página del El Nacional que no publicó y cuyo espacio llenó desplegando la palabra “censurado”.
La página de sucesos del rotativo, totalmente en blanco, despliega también un gigantesco “censurado” en letras rojas.
Otro fallo del mismo tribunal extiende la prohibición a todos los medios impresos del país a publicar por un mes “imágenes violentas, sangrientas, grotescas, bien sea de sucesos o no, que de una forma u otra vulneren la integridad psíquica y moral de los niños”.
“Instauran censura a medios impresos”, tituló el diario Tal Cual, que también publicó esta semana en su primera página la polémica foto de la morgue caraqueña en “desobediencia civil”.
Según Eleazar Díaz, director del popular diario Ultimas Noticias, la sentencia es “absurda y sin sentido” y constituye un “mecanismo de autocensura”. “El Estado venezolano da motivos a que se le señale como restrictivo de la libertad de informar”, añade en un editorial.
En Caracas hay unas 50 muertes violentas cada fin de semana y en todo el país los asesinatos superaron los 16.000 en 2009, según cifras extraoficiales que convierten a Venezuela en el país más violento de la región.

domingo, agosto 15, 2010

¿Cuánto vale la palabra de Chávez?

Óscar Lucien
El Nacional / ND

Chávez con el mafioso Santos

1.- 7 de mayo de 2010 Con la obstinada complicidad de los poderes públicos que avalan la descarada corrupción que significa utilizar un bien del Estado, VTV, para proselitismo político, Chávez anuncia a sus partidarios lo que será su política frente a Colombia: "...Yo lo vuelvo a decir, si es que el señor Santos, por desgracia es electo presidente de Colombia, bueno, eso se convierte en una amenaza no sólo para Venezuela sino para medio continente. Y lo que nosotros hemos hecho ahora con el actual gobierno de Colombia, de poner distancia, de reducir el comercio, con un gobierno que se declaró prácticamente enemigo de Venezuela, que amenaza con agredirnos y que además le abrió de par en par el territorio de Colombia al imperio yanqui, que están instalando siete bases militares ahí mismo, y eso lo hizo el señor Santos, él fue el que negoció esas bases. Como él mismo lo dice y dice que está orgulloso de eso. Si el pueblo colombiano, o una parte, lamentablemente eligiera, desgraciadamente eligiera al señor Santos presidente de Colombia. El dijo que no, que yo al día siguiente voy para Caracas a hablar con Chávez. Bueno vendrá para Caracas a hablar no sé con quien, pero yo no lo voy a recibir aquí (aplausos de los camisas rojas), yo no lo voy a recibir. Eso debe tenerlo claro clarito el pueblo de Colombia. Ese caballero es un mafioso, un mafioso, un mafioso. Yo soy el primero en aspirar que haya en Colombia, no me importa quien, pero una persona decente, que si es un gobernante de derecha, o de centro o de izquierda, no me importa, pero que sea una persona con la que se pueda hablar, de un gobierno con el que se pueda trabajar, solo así restableceríamos nosotros las relaciones políticas, las relaciones comerciales, las relaciones económicas, etc., con Colombia. Si no, olvídense, no lo haríamos. Nosotros estamos empeñados en integrarnos al Mercosur, y a la Unasur (aplausos) nosotros tenemos una alianza con medio mundo. Bueno, esas son noticias de última hora que aprovecho para comentarlas aquí porque ustedes tienen que estar bien al tanto de esto. Las elecciones de Colombia son a finales de este mes, faltan pocos días, 30 de mayo y luego a lo mejor una segunda vuelta.

Ojalá Colombia tenga un gobierno decente, no me importa quien, pero cuando digo decente puede ser cualquiera de los demás candidatos menos el señor Santos que es el señor de la guerra, el pitiyanqui numero uno de Colombia, eeeh...

¿y qué quiere él?, que después nos olvidemos, no, aquí no se olvida nada. Si Santos es Presidente, con más razón nosotros tenemos que cerrar el negocio con Colombia casi totalmente, por no decir totalmente (más aplausos).

2.- 8 de agosto de 2010 Quiso la casualidad que yo estuviera viendo ¡Aló, Presidente!, cuando Chávez se levantó a atender una llamada del canciller Maduro desde la capital colombiana, donde asistía a la toma de posesión de Juan Manuel Santos.

Todos los presentes miraban para el techo cuando reapareció Chávez, quien había dejado la conducción de su show al animado Giordani. Dijo el Presidente que no le quitaría el protagonismo a Maduro, quien iba a anunciar algo muy importante sobre la relación con Colombia. Maduro anunció que habría una reunión en los próximos días entre el Comandante Presidente y el nuevo mandatario de Colombia. Ninguno se sorprendió, y mucho menos preguntó ¿con el mafioso Santos? 3. 10 de agosto de 2010 Digno de figurar como tema destacado en la célebre serie Aunque usted no lo crea de Ripley, en este instante, estoy viendo en Santa Marta, Colombia, a Chávez descender de su avión con un ramito de rosas rojas, la flor del amor.

Digno de Ripley, hoy se ha producido el encuentro entre los presidentes Santos y Chávez. Aunque muchos han criticado la volatilidad del discurso de Chávez, de la inconsistencia de su discurso sobre la eventual guerra si ganaba el señor Santos, de su amenaza de romper todas las relaciones con Colombia si "por desgracia" el pueblo colombiano elegía a Santos, desde el sector oficial los voceros más notorios han respaldado al Presidente afirmando que, en rigor, él ha cumplido su palabra: Santos no tuvo que venir a Caracas, Chávez lo fue a visitar.

"Colombia, vengo a ratificarte mi amor. Queremos construir la paz entre nosotros, cuéstenos lo que nos cueste", declaró el presidente venezolano en territorio colombiano. También le llevó un regalo de cumpleaños a Santos. Patético. ¿Vale algo la palabra de Chávez?

olucien@el-nacional.com

jueves, agosto 12, 2010

El día en que el régimen chavista se rió de más de 100 mil asesinados

La escena: tres venezolanos son entrevistados simultáneamente sobre el drama de la criminalidad en Venezuela por Carlos Montero de la cadena de noticias CNN en Español: Andrés Izarra (representante del gobierno chavista: ver biografia prooficialista aquí y no oficialista acá), Pablo Elisio Guzmán (ex director el CICPC y actual director de la Policía de Miranda), Roberto Briceño-León (sociólogo experto en violencia, director de la ONG Observatorio Venezolano de Violencia) (Pueden ver toda la entrevista al final del artículo). El sociólogo está explicando las cifras que demuestran que Caracas es una de las ciudades más peligrosa del mundo, en el audio se escucha una risa falsa y exagerada de parte del representante gubernamental. Cuando la cámara lo enfoca nadie duda que sea Izarra el que está riendo de los miles de asesinados y heridos, de las madres, esposas, hermanas e hijas que han quedado sin sus familiares. Así se lo hace saber el comisario Guzmán: “no creo que sea motivo de risa el dolor de las madres venezolanas”.

Muchos pensarán que Izarra no se estaba riendo de los muertos sino “de los entrevistados y sus argumentos”, tal como luego trató de enmendar el líder chavista. No, no es cierto. Porque el tema de la inseguridad no es cosa de risa. Las cifras no mienten, sean exageradas o no, porque así sean unos pocos, esas personas tienen familia o seres que siempre sufrirán por su ausencia. Ni como forma de discutir, la risa en temas relativos a la pérdida de la vida puede ser aceptada. La risa en este tipo de discusiones es ofensa, es burla, es desprecio del otro, y especialmente, del que sufre, Es una manera de decir: “puedes decirme lo que quieras, mi río de esa realidad” (eso es lo que imitan de su jefe máximo). Y la risa en estos casos, viniendo de una autoridad del Estado es mucho más grave.

Hay muchas formas de reírse de los asesinados por la inseguridad personal, y algunas las vimos ayer en la persona del Presidente de Telesur: Izarra. Otras son: la omisión la realidad, la ausencia de voluntad política para resolver el problema, la deshonestidad en no renunciar cuando se es incapaz de cumplir con el mandato constitucional de proteger la vida y dar seguridad, y la peor de todas: estimular la violencia con el discurso ideológico centrado en el “patria o muerte”. Las autoridades gubernamentales no pueden reírse de los reclamos de sus gobernados, muchos menos en temas de derechos humanos. Sean cuáles sean sus argumentos, la autoridad siempre debe escuchar la preocupación de los ciudadanos.

Por último, quiero reconocer la entereza del comisario Guzmán y el sociólogo Briceño-León, que a pesar de las descalificaciones no respondieron de la misma forma. Gente como ellos son los que lograrán la conversión de muchos, y la reconciliación del país. No perdemos la esperanza.

Profeballa
Ver los videos de la entrevista acá.
Ver la opinión de Briceño León sobre la risa de Izarra aquí.
Ver la opinión de Izarra sobre su risa acá.

lunes, agosto 09, 2010

Inicios de la exploración petrolífera aérea en Venezuela

El buen amigo y experto en aviación: Fabián Capecchi, nos ha permitido publicar sus textos sobre historia de la aviación en nuestro país. Son pequeñas entregas que poco a poco irán conformando una historia poco conocida.
Inicios de la exploración petrolífera aérea en Venezuela
Como parte de la investigación realizada para el libro Crónica de la Aviación Civil venezolana incluimos un capítulo sobre los hidroaviones en el país, un tema muy poco estudiado y valorado por los historiadores. Durante esa investigación encontramos información inédita sobre el tema que iremos ampliando.
Oficialmente la exploración petrolífera utilizando apoyo aéreo en el país comenzó en 1929 y en 1931 con la llegada del primer avión especializado para ello. Sin embargo con conocimiento o no, del gobierno de Juan Vicente Gómez ya había comenzado esta actividad en 1921.
Antes de reventara aquel interminable chorro de petróleo en el pozo Barroso 2, que nos enriquecería y al mismo tiempo se convertiría en nuestra mayor calamidad, ya una compañía petrolera inglesa había pedido permiso al gobierno británico para iniciar exploraciones en un lejano país llamado Venezuela. Pero había que apurarse, los norteamericanos habían negociado grandes concesiones en las zonas de mayor probabilidad, el Zulia y la faja del Orinoco. De modo que decidieron buscarlo en el mar, en el delta del Orinoco y frente a las costas de Monagas.
Los ingleses le alquilaron dos hidroplanos que paseaban gente entre las islas en las Bermudas, los modificaron para utilizarlos como exploradores para la prospección petrolífera en el delta del Orinoco. Los aviones eran Supermarine Channell II (ver la imagen), hidroplanos que fueron utilizados por la Royal Navy Flying Air Service (RNAS) como patrulla antisubmarina durante la Primera Guerra Mundial. Los tripulantes eran todos veteranos de guerra, en los que ganaron gran experiencia durante vuelos de reconocimiento. Con esos aviones los ingleses terminaron el trabajo de exploración en apenas unas semanas, algo que normalmente tardaba un dos o tres años. De ese modo los ingleses picaron adelante utilizando aeroplanos y se hicieron con la explotación de esa área donde hoy día hay plataformas petrolíferas.

sábado, agosto 07, 2010

Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) nos habla sobre las diversos ideas de patriotismo

Artículos de opinión de los historiadores

Transcribimos el artículo del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábado en El Universal. Siempre que se habla de patriotismo me recuerdo de esa famosa película antibélica de Stanley Kubrick: Senderos de gloria (Paths of glory, 1957), en el que se dice la famosa frase con la que termina este artículo, y la cual le da sentido a todo la película, y para mí, a todos los llamados al patriotismo por líderes autoritarios o populistas que son en cierta forma la misma cosa (o por lo menos comparten un elemento común: la demagogia). El subrayado es nuestro.

La trampa del patriotismo

El mandón divulga la unilateral idea que tiene del patriotismo y se asume como su único traductor

No existe una cartilla a través de cuyas orientaciones se defina el patriotismo. Nadie en sano juicio se ha atrevido a determinar lo que significa en sentido panorámico, ni las conductas capaces de convertirse en su antípoda. No ha significado lo mismo a través del tiempo, pues lo que en un momento se advierte como su perjuicio después se convierte en su elevación. Se supone que de la sociedad y de quienes se transforman en sus intérpretes brota la noción de patriotismo, sujeta al vaivén de los tiempos y a las influencias que determinan cada época. Parte de unos valores a los cuales se concede carácter imperecedero, pero tales valores no son tan universales como proclaman sus portavoces. Cada sensibilidad los moldea con su implacable ministerio, para que vaya soportando el embate de los tiempos sin dejar de estar preparado cuando se le invita a indicarnos qué hacer ante las circunstancias. La situación no es simple, especialmente si recordamos cómo no existe un solo patriotismo sino muchos: el propio de cada nación, no necesariamente idéntico al practicado en otras latitudes, y las diversas interpretaciones que de él se hagan en el seno de una sola nación dividida en grupos de opinión.
En comarcas como Venezuela hubo que dar clases de patriotismo en las primeras décadas del siglo XIX. Acostumbrados a la rutina del antiguo régimen, los hombres de entonces no sabían cómo se comía esa nueva oferta del menú republicano. Si ni siquiera se sentían como parte de una comunidad cabalmente estructurada, mucho menos estaban en capacidad de aceptar el llamado de la patria ni la invitación a matarse por ella. De allí la proliferación de catecismos destinados a explicar de qué se trataba, en competencia con obritas del mismo estilo que identifican la misma noción con la fidelidad a España. Cuando la triunfante Independencia da un vuelco, a partir de 1821, la polémica sobre Colombia obliga a una variante de entidad. El patriotismo que antes era grancolombiano se transforma en patriotismo venezolano, el sentimiento supranacional se vuelve enfáticamente nacional, para provocar reacciones gracias a las cuales ocurre la secesión de 1830. A principios del siglo XX, cuando sucede el bloqueo de las costas por las potencias europeas, el pueblo y el mismo Cipriano Castro hacen desfiles frente a los consulados yanquis, sus aliados, y enarbolan la bandera de las barras y las estrellas mientras proclaman la defensa del "suelo sagrado de la patria". Hay diversas aproximaciones al asunto, pues, cada una producida por su tiempo, cada una bailada con entusiasmo de acuerdo con la animación de sucesivas partituras.

Pero, además, la manipulación del patriotismo también produce infinitas tribulaciones. La idea procedente de Alemania de que cada pueblo posee un imprescindible espíritu nacional, conduce a las abominaciones racistas del nazismo. La fantasía anglosajona de un origen vinculado a las guerras de los héroes de Tácito, justifica las depredaciones del imperialismo británico y produce la doctrina estadounidense del Destino Manifiesto. La sinonimia establecida por el positivismo venezolano entre las limitaciones del pueblo y las virtudes del "César democrático", entendida como justificación ancestral de un carácter fraguado por la fatalidad, avala una sangrienta tiranía y la división de los ciudadanos en "buenos y malos hijos de la patria". De lo cual se colige como, cuando se usa un caprichoso y acerado corsé para moldear un sentimiento que en principio parece enaltecedor, las sociedades navegan un pantano de porquerías.

No se ha querido aquí iniciar un ensayo sobre el patriotismo, sino llamar la atención sobre cómo puede causar perjuicios cuando vuelve por sus fueros la utilización de su escudo para concretar propósitos inconfesables. Hoy el mandón divulga la unilateral idea que tiene del patriotismo y se asume como su único traductor, se reviste de pontífice para clasificar las virtudes y las miserias de sus gobernados desde la atalaya del Panteón Nacional. Se echa en el regazo de la supuesta defensa de valores incontrovertibles para amontonarnos en el corral de la antipatria. Sabe que se arropa en un estandarte de arduo cuestionamiento para proclamar una cruzada de regeneración que concluye en la persecución de sus adversarios. De allí que, aparte de escribir lo que ya se escribió en esta columna, de nuevo convenga la advertencia de una conocida sentencia de Samuel Johnson: "El patriotismo es el último refugio de un canalla".

viernes, agosto 06, 2010

El historiador oficialista Luis Pellicer responde al comunicado de la ANH sobre la exhumación de los restos de Bolívar (III)

DEUDOS DEL PRIVILEGIO PERDIDO
Luis Felipe Pellicer

El acto de exhumación de los restos del Libertador realizado el día 15 de julio y la madrugada del 16, cumpliendo con todas la medidas de seguridad, con toda la solemnidad del caso, con todas las especificaciones técnicas que dictan los adelantos científicos, con todo el protocolo legal, con dos años de investigación documental previa y, además, con la más amplia difusión como corresponde a una democracia participativa, le resulta a una extraña “unanimidad” de académicos de la historia un acto sorpresivo, insólito, inédito, innecesario e injustificado.
El comunicado de la “ilustre” corporación exhala el encumbrado sitial del conservadurismo en el que medran quienes no aceptan má autoridad que la que ellos creen ostentar sentaditos allí en los silloncitos letrados y vetustos, que recuerdan las peleas del mantuanaje por sillas, taburetes, almohaditas, alfombras, esteras y quitasoles. Cosas serias para la mentalidad antigua, monáquica, excluyente y jeráquica de la colonia, pero que el maldito capitalismo ya destruyó hace mucho tiempo con la anuencia y participació de quienes pretenden rescatar del baúl de sus abuelos los argumentos de la antigüdad para descalificar los actos del legítimo Estado revolucionario.

El texto de la academia expresa la mentalidad de quienes creen que el conocimiento y los saberes son propiedad privada, asunto exclusivo de quienes se otorgan a sí mismos una letra corporativa en el reino de la academia. Obviando la inmensa presencia de la negra Matea Bolívar en su relato, lanzan una retahíla de santos del culto desmovilizador a Bolívar, como si quisieran parecerse al “pata en suelo” de Florentino. Sus verdaderos argumentos no son las citas que los estudios aluden, sino la serie de adjetivos con los que se refieren a quienes investigaron acerca de la muerte del Libertador con anterioridad: historiadores, científicos, estudiosos, expertos, profesores y personajes de la más alta confiabilidad en la Historia republicana. Una serie de calificaciones, no de profesiones, cuya intención es la de asumirse como únicos herederos de la tradición “científica”. Es decir, sin la “sabiduría de esa “unanimidad” de autoridades científicas nacionales expertas en la materia, los que estuvimos involucrados en la exhumación reciente, somos merecedores de la excomunión. Los “científicos” ¿invitan a la plegaria? ¡Por Dios!. Nada, una treta más de los ideólogos de la burguesía para justificar el monopolio del saber. Una expresió luctuosa de los deudos del privilegio perdido.

lunes, agosto 02, 2010

Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) nos habla sobre la única guerra que ha ocurrido entre Colombia y Venezuela

Artículos de opinión de los historiadores
Transcribimos el artículo del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábado en El Universal. Él no señaló que fue la única guerra, solamente narró el incidente de 1901, la verdad es que no tengo claro si existió otro tipo de incidente que haya llevado a un enfrentamiento armado como sí ocurrió en el caso que describe.
La guerra con Colombia

Una guerra que nadie declaró, pero que sucedió, por desdicha. ¿Y colorín colorado?

Comienza 1901. Formado en Colombia y venido de allá con sus huestes después de copiosa actividad que ha provocado entusiasmos y rencores, Cipriano Castro ha proclamado la idea de la reconstrucción de la Gran Colombia. Es un sueño que no le cabe en el pellejo. Lo ha saboreado en correspondencia para José Santos Zelaya, dictador de Nicaragua y hombre ganado para las apuestas patrióticas. Le ha enviado una estampita de Bolívar y un proyecto de decreto integracionista. Antes ha tenido conferencias sigilosas con el líder del liberalismo colombiano, Rafael Uribe, quien ha recibido su protección traducida en armas y plata para montar campamentos en la frontera con el propósito de combatir a los godos desde plaza guarecida. Los lugareños hablan de la inminencia de una guerra.
No se trata de un movimiento unilateral. El gobierno de Bogotá se queja de los ataques de don Cipriano y el presidente Marroquín quiere una pelea mortal. Según cuenta Pedro Nel Ospina, uno de los habitantes de la cúpula "reaccionaria", Marroquín ha ordenado dinero para ayudar a los capitanes desplazados por la Revolución Restauradora. Por disposiciones expresas del primer magistrado, el canciller Abadía Méndez redacta una "Contramemoria" en la cual describe las causas que pudieran argumentarse a la hora de una declaración de hostilidades, entre ellas la salida de un vapor desde Puerto Cabello con bagajes para una insurrección liberal y la copia de una carta escrita por Uribe en San Cristóbal, en la cual anunciaba "que venía a continuar la guerra con Colombia". El canciller de Venezuela, Eduardo Blanco, desea la conclusión de las diferencias pero topa con la belicosidad del empecinado tachirense, quien aborrece al conservatismo desde sus tiempos de estudiante en Pamplona.
Colombia pasa a la acción partiendo de gestiones de uno de sus voceros, el general González Valencia, quien ofrece ayuda al general andino Carlos Rangel Garbiras para una invasión armada. La invasión sucede por la frontera tachirense el 25 de julio, con soldados del vecino país que llegan a sumar seis mil, según la versión venezolana. Castro dirige las operaciones desde el telégrafo de Caracas y obtiene un triunfo contundente en el cual destaca la participación de su hermano Celestino, o así lo pregona la retórica que inflama al gallo montañés. El triunfo es aprovechado por el colombiano Uribe, quien calienta las orejas de su anfitrión para que responda con un acto semejante. El anfitrión se anima, ordena un ligero estudio de la situación y escoge a su hermano Carmelo, formado en West Point y llamado por todos don Carmelito, para que coordine las operaciones. "Usted no tiene jefes para semejante aventura", dice ante el presidente en pleno gabinete el general José Ignacio Pulido, ministro de Guerra y Marina, quien se ve obligado a renunciar debido a la respuesta indignada de su interlocutor.
Bajo las órdenes del general José Antonio Dávila y con don Carmelito en la vanguardia, parte de Maracaibo hacia la Guajira una fuerza de 1.500 hombres. Van a vengarse de los invasores. Van a restaurar la Gran Colombia después de echar del gobierno a Marroquín. Van a izar la bandera amarilla en la Plaza de Bolívar, mientras Uribe se encarga de la presidencia de la República. De los eriales de Sinamaica a la cima de las montañas, como el Libertador, así ha esbozado el itinerario don Cipriano. El entusiasmo termina el 13 de septiembre, en un sitio llamado Carazúa. Atormentados por el hambre y desorientados en una áspera topografía, los venezolanos pierden un combate que deja seiscientos muertos y trescientos prisioneros. Los "guates" les dan una paliza memorable, de la cual nadie quiere hablar en el futuro. Castro hace desfilar un esmirriado grupo de prisioneros por las calles de Caracas y ordena una campaña de prensa contra la ignominia de los godos, que llega a la "vehemencia teológica" según Mariano Picón Salas, pero los observadores de la insólita marcha de prisioneros saben que no es sino una farsa que preludia otras más bulliciosas y vacías. El embajador de Chile ante Caracas y Bogotá intenta una mediación, a la cual responde don Cipriano solicitando un arrepentimiento público del presidente Marroquín. La respuesta del aludido es categórica: "se declaran interrumpidas las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela".
En adelante se habla cada vez menos del asunto porque causa la vergüenza de ambas partes. Es una guerra que nadie declaró, pero que sucedió, por desdicha. ¿Y colorín colorado?

domingo, agosto 01, 2010

El blog "Venezuela y su historia" cumple 5 años, y esperamos que sean muchos más

Gracias a todos los que nos visitan y especialmente a los que nos apoyan.
A los que nos insultan: no pierdan el tiempo, no vamos a rendirnos.
Acá el primer post que por error salió el 3 de agosto de 2005.

sábado, julio 31, 2010

Reedición del libro "Auge y caída de Rómulo Gallegos" del historiador Simón Alberti Consalvi

EL NACIONAL - Sábado 31 de Julio de 2010 Cultura/4
POLÍTICA La investigación acaba de ser reeditada por Los Libros de El Nacional
Auge y caída de Rómulo Gallegos: la novela del historiador
Simón Alberto Consalvi es el autor de un trabajo que se lee por escenas como una obra de ficción

DIEGO ARROYO GIL

Sea para renovar viejos compromisos, sea para pactar o romper con ellos y asumir un cambio de rumbo, con el tiempo toda generación se verá ante la necesidad de trazar el decurso de la historia de la que ha sido partícipe y de identificar el impulso que propició su surgimiento. Para ello no será un requerimiento que sus hombres hayan estado íntimamente vinculados. Ni siquiera que hayan compartido, a pie juntillas, las mismas ideas. Bastará con que les haya sido familiar la sensación de una época.
Integraron una generación los muchachos de 1928, a los que se les brinda con más frecuencia el amparo de esa palabra, pero asimismo aquellos que vivieron de cerca, como primeros eventos históricos de sus días, el 18 de octubre de 1945 y, tres años más tarde, ese aletazo que fue el 24 de noviembre de 1948.
Uno de esos jóvenes se llamaba Simón Alberto Consalvi, quien no en vano es el autor del libro Auge y caída de Rómulo Gallegos ­publicado por Monte Ávila en 1991 y recientemente reeditado por Los Libros de El Nacional­, el cual es resultado de la tarea de quien, convertido en historiador, lo escribió para indagar en las circunstancias de esos dos golpes de Estado que "dejaron en nosotros tatuajes indelebles", como él mismo asegura.
"Para nosotros ­explica­, la caída de Gallegos fue un trauma extraordinario y el desafío de que no abandonáramos el compromiso democrático y político".
Quienes no tuvieron la oportunidad de leer la primera edición de la investigación de Consalvi, de hace 20 años e inencontrable, la tienen ahora. Consiste en 3 cosas, fundamentalmente. En principio, en una breve biografía que intenta situar a Gallegos entre la literatura y la política. Perfil de aquel en quien el destino de novelista se entrelazó con el de político: el autor de Doña Bárbara fue también diputado, concejal, ministro, dirigió un partido y ejerció la Presidencia de la República.
En segundo lugar, el libro reúne 52 documentos (más uno, anexo, conocido recientemente por Consalvi gracias a Margarita López Maya) pertenecientes a los Archivos Nacionales de Washington, donde el historiador llevó a cabo la investigación en 1990, cuando se desempeñaba como embajador de Venezuela ante Estados Unidos. Tienen un inmenso valor, en tanto que permiten conocer a fondo la coyuntura política que derivó en el golpe de Estado que derribó a Gallegos.
Conviene recordar que diversos factores vinculados con el Gobierno de la nación norteamericana desempeñaron entonces un papel determinante: representantes diplomáticos y de comercio, militares y empresarios petroleros, así como el mismo presidente Harry Truman, quien se vio en la situación de reconocer, tras el derrocamiento de su amigo el mandatario venezolano, a la junta de facto presidida por Carlos Delgado Chalbaud.
El tercer elemento que da forma a este libro son los comentarios que hace Consalvi a cada uno de los documentos compilados. Ellos funcionan como las fichas de un novelista que, interesado en las complejidades de un hecho histórico, decide darles un orden.
Es muy probable que a un trabajo similar se hayan dedicado Francisco Suniaga, por un lado, y Federico Vegas, por el otro, para escribir El pasajero de Truman y Sumario. Ambas novelas, por cierto, la primera sobre Diógenes Escalante y la segunda sobre Delgado Chalbaud, encajan en ese mismo tejido de relaciones antecedentes y consecuentes del auge y la caída de Gallegos.
La investigación de Consalvi, por supuesto, no está escrita en clave de ficción ni podía estarlo, pero comparte con esos otros dos libros la emoción de presenciar cómo se desarrolla una trama.
"Luego de revisar los documentos ­confía Consalvi­, de haber leído mucho sobre el tema y por haber sido observador directo de los hechos, me interesaba conocer la intriga política nacional e internacional que rodeó el golpe a Gallegos. No me explicaba cómo ni por qué el país se había puesto de acuerdo para asfixiar de tal modo a un hombre de esa categoría. La investigación me dio lecciones innumerables. Entendí que por debajo de eso que llamábamos el derrocamiento de un presidente civil, lo que fue Gallegos, corrían ríos subterráneos, ríos que no se ven". Mapa fluvial, entonces. Eso es lo que es este libro.

viernes, julio 30, 2010

La Academia de la Historia de Venezuela se pronuncia ante la exhumación de los restos de Bolívar (II)

Exhumación innecesaria e injustificada Analítica.com
Viernes, 30 de julio de 2010
La Academia Nacional de la Historia ante la "insólita" exhumación de los restos del Libetador exhorta al país a una plegaria en desagravio al Padre de la Patria, "inútilmente profanado en la tranquilidad de su sepulcro"
La Academia Nacional de la Historia ante el hecho consumado de la sorpresiva apertura de la urna que contiene los restos del Libertador Simón Bolívar, realizada en la media noche del 14 al 15 de los corrientes, con el presunto objetivo de determinar la causa de su muerte y la identidad de sus restos, expone ante el pueblo venezolano el siguiente COMUNICADO:
1. El día 17 de Diciembre de 1962 la Academia Nacional de la Historia conjuntamente con la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina en una sesión solemne conjunta de ambas instituciones, acordaron realizar una Mesa Redonda para estudiar la Enfermedad y causa de la muerte del Libertador Simón Bolívar, para la cual convocaron a historiadores y científicos venezolanos estudiosos del tema y expertos en la materia.
Dicha Mesa Redonda se realizó en los días 25 y 26 de Junio de 1963 y en ella participaron, además de connotados historiadores venezolanos, numerosos médicos en su totalidad Profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, todos especialistas en diversas áreas tales como tisiólogos, farmacólogos, epidemiólogos, internistas, patólogos, psiquiatras y psicólogos; igualmente intervinieron odontólogos, filósofos y críticos de arte. Se leyeron y discutieron exhaustivamente 22 ponencias y se llegó por unanimidad a la conclusión de que en vista de los antecedentes familiares, epidemiológicos y personales, así como del resultado de la autopsia, la enfermedad principal que produjo la muerte del Libertador fue una “tuberculosis de reinfección del adulto de tipo fibroulcerocavernoso, con diseminación broncógena” y como consecuencia de ello “posibles lesiones tuberculosas secundarias finales laringotraqueales e intestinales”.
Igualmente se concluyó en que “la terapéutica empleada por el médico tratante estuvo adaptada a los conceptos científicos admitidos en su tiempo” y también se determinó que “el estudio y análisis de los Boletines Médicos y del Protocolo de la autopsia demuestran que el Dr. Alejandro Próspero Reverend poseía conocimientos científicos acordes con las doctrinas de la época, lo que acredita su carácter de médico de alto nivel académico”.
Las Ponencias y Conclusiones de esta Mesa Redonda fueron publicadas en 1964 y en una segunda edición en 1976. Sus determinantes conclusiones se consideraron definitivas y desde entonces el tema nunca más fue tratado, al menos desde un punto de vista científico.
2. El 30 de Abril 1842, el Presidente de la República Gral. José Antonio Páez dictó un Decreto por el cual se ordenaba el traslado de los restos del Libertador, desde Santa Marta a Caracas; nombró una Comisión constituida por el Doctor José Vargas y los Generales José María Carreño y Mariano Ustáriz, encargada de realizar dicho traslado y designó para presidirla al primero mencionado. La Comisión, luego de todos los preparativos, zarpó de La Guaira el 13 de noviembre siguiente y llegó a Santa Marta el 16 del mismo mes. Después de numerosos actos protocolares y del amistoso recibimiento por parte de las autoridades colombianas, el acto de la exhumación de los restos del Libertador tuvo lugar el domingo 20 de noviembre por la tarde, en una ceremonia pública y solemne, procedimiento del cual se levantó una detallada Acta que corre como el Anexo No. 9 del Informe final del Doctor Vargas ante el Ejecutivo venezolano.
En esta Acta consta que:‘los señores doctor Alejandro Próspero Reverend y Manuel Ujueta que asistieron ... a la preparación del cadáver después de la muerte ... el primero como médico que preparó el cadáver, el segundo como una de las personas que asistieron a esta preparación y a su sepultura, preguntados por el Señor Gobernador (Joaquín Posada Gutiérrez) acerca de la identidad de los restos del cadáver que tenían presente, con el del General Bolívar, contestaron que era el mismo idéntico”. Ante esta afirmación de testigos de excepción, quedaba así demostrado que los incidentes ocurridos en la Catedral de Santa Marta en el curso de los 12 años en que permaneció sepultado allí (una inundación y un terremoto) para nada afectaron la integridad física del cadáver del Libertador.
En un extenso informe del Doctor José Vargas dirigido al Ministro de Estado en el Despacho de lo Interior, de fecha 18 de diciembre de 1842 (publicado en la Gaceta de Venezuela No. 624 de 21 de diciembre de 1842 y reproducido en Documentos para los Anales de Venezuela, Tercer Período, tomo I, págs. 93 y sgts e igualmente reproducido en la Biografía de José Vargas de Laureano Villanueva y en las dos ediciones de las Obras Completas del Dr. José Vargas), el cual contiene 22 documentos anexos, se da cuenta detallada al ejecutivo venezolano de todos los pasos dados por la Comisión desde el mismo momento de la exhumación en la Catedral de Santa Marta hasta su desembarco en La Guaira en la mañana del 15 de diciembre de 1842, cuando se realiza una solemne ceremonia que el Doctor Vargas describe con mucha emoción, especialmente cuando menciona el incontenible llanto de los Generales Juan Uslar y José María Carreño, y las expresiones de la numerosa concurrencia que asistió a este desembarco.
Igualmente
Fermín Toro dejó una descripción muy detallada de este recibimiento, que significaba el regreso definitivo de Simón Bolívar a su tierra natal. En Caracas, en ceremonias nunca vistas hasta entonces, que describe magistralmente Fermín Toro, la urna fue finalmente colocada en la Iglesia Catedral de Caracas en el Panteón de la Familia Bolívar el 23 de diciembre de 1842.
Allí siguió actuando la Comisión presidida por el Doctor Vargas y en un informe suscrito por el mismo Doctor Vargas y el resto de la Comisión y dirigido al Secretario de Estado en el Despacho de lo Interior de fecha 15 de marzo de 1843 dicen lo siguiente:“La Comisión encargada por el Gobierno de preservar de la completa destrucción la parte de los restos venerandos del Libertador, General Simón Bolívar, que todavía puede ser preservada, ha cumplido su encargo y de él da cuenta de la manera siguiente.
“En medio del montón de polvo y horruras que la urna de plomo contenía, resultado de la descomposición de todos los tejidos blandos del cuerpo y de los vestidos, se ha preservado el esqueleto casi completo, aunque algunos huesos pequeños han ya desaparecido, otros están casi pulverizados y todos los demás ennegrecidos y en progreso a la descomposición a causa de la humedad que en dicha urna se conserva.
“Se procedió, pues, a nombrar dos jóvenes bien instruidos en Anatomía, a saber: el Doctor Cosme Jiménez y el Bachiller Manuel Alvarado, que con el mayor cuidado y proligidad, entresacasen del montón de horruras todos los huesos, los limpiaran y lavaran con cloruro de cal; los secaran bien, y después los cubriesen de barniz preservativo.
Separados los huesos del polvo, y preparados como queda dicho, han sido ensamblados, formando el esqueleto, con alambres de plomo y de plata según las partes; y así conexionados, han sido cubiertos de varias capas del dicho barniz preservativo.
“El esqueleto tiene las faltas siguientes:
1º. La de los dedos anulares, y las segundas falanges de todos los otros dedos de las manos; excepto las de los pulgares.
2º. La de algunos huesos del metatarso y todos los dedos de ambos pies.
3º. La de la última muela o la cordal izquierda de la mandíbula superior, que en la primera vez que la urna fué abierta en esta ciudad estaba movida pero no faltaba; pero que después no ha sido hallada.
“Todas las articulaciones o adaptaciones de los huesos del carpo y metacarpo, tarso y metatarso, y de los dedos, así de las manos como de los pies, han sido hechas por medio de cera de modelar: no siendo posible por su blandura y casi desintegración unirlos por taladros y alambres. Con la misma cera de modelar han sido llenados los espacios vacantes de las manos y los pies por la falta ya dicha de algunos huesecillos, por no introducir allí parte alguna extraña de los restos.
Se ha construído una urna de hoja de plomo, mucho más delgada que el pedazo que quedaba de la que tenía y que fue recortada en una parte considerable en la ciudad de Santa Marta, para acomodarla en la bella urna de madera donada por el Gobierno de la Nueva Granada. En el centro de la nueva urna de plomo está acomodado el esqueleto; y en dos cajoncillos, también de plomo que como apéndice están soldados al interior de aquella pieza, van todo el polvo y demás restos que contenía la caja con entera separación del cuerpo o esqueleto.
“Este ha sido envuelto en un manto negro de damasco, y de este modo y con una cuña grande de cedro bien barnizada para colocar la cabeza, ha sido acomodado en la urna de plomo que a presencia de todos los miembros de la Comisión ha sido soldada y puesto dentro de la madera, la cual cerraron con sus dos llaves.
Todo este proceso ha sido ejecutado dentro de la misma Iglesia Catedral, en un aposento de la capilla de San Nicolás, que el M. R. Arzobispo tuvo la bondad de franquear para el efecto, y desde allí ha vuelto la urna al panteón en que se hallaba.
Dios Guarde a Udes. José Vargas, J. M. Carreño, Mariano Uztáriz.
Del panteón familiar de la Iglesia Catedral la urna fue trasladada al Panteón Nacional en otra solemne ceremonia presidida por el Gral. Antonio Guzmán Blanco, el día 28 de octubre de 1876.
3. Por todo lo anteriormente expuesto la Academia Nacional de la Historia considera que:
1º. La causa de la muerte del Libertador no fue otra que la señalada en las Conclusiones de la Mesa Redonda de 1964.
2º. La identidad de los restos mortuorios del Libertador está absolutamente trazada y documentada fehacientemente, desde el instante mismo de su fallecimiento, el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta hasta su entrada al Panteón Nacional el día 28 de Octubre de 1876.
3º. Estando todo lo anteriormente dicho respaldado en documentos publicados en órganos oficiales y suscritos por personalidades de la más alta confiabilidad en la Historia republicana, no había ninguna razón para dudar, ni de la causa de la muerte del Libertador ni de la identidad de los restos que reposan en el Panteón Nacional.
4º. Por tanto la Academia estima que el acto de exhumación realizado sorpresivamente, en la medianoche del día 15 al 16 del presente mes, con el pretexto de averiguar tanto la causa de la muerte del Libertador así como la identidad de sus restos, fue absolutamente innecesario e injustificado.
5º. Dado que la osamenta mostrada por la televisión se corresponde exactamente con lo descrito por el Dr. José Vargas y la comisión en pleno, en 1843, cuando sellaron en la Catedral de Caracas la urna de plomo, como lo dice el documento transcrito antes, es evidente que en los últimos 167 años los restos mortales se han conservado satisfactoriamente, lo cual es otra razón para afirmar la falta de justificación de la exhumación realizada.
6º. La Academia Nacional de la Historia considera que de haberse estudiado la materia a la luz de una consulta amplia, científica, desprejuiciada de todo carácter partidista o político, involucrando en tal consulta a las autoridades científicas nacionales expertas en la materia, el país se hubiera ahorrado de presenciar un espectáculo y retórica inédito en la historia venezolana y que quedará para siempre inscrito en los Anales de Venezuela como el irrespeto más grave que se le haya hecho al Libertador Simón Bolívar y con él al símbolo más genuino de la Patria.
7º. Por último, la Academia Nacional de la Historia ante tan insólito hecho, desgraciadamente ya consumado, invita y exhorta al país entero, a la Venezuela profunda y republicana, en todos los estratos de su población, a una reflexión íntima y a una plegaria que signifiquen y ofrezcan un desagravio al Padre de la Patria, inútilmente profanado en la tranquilidad de su sepulcro.
Aprobado por unanimidad en Caracas a los veintinueve días del mes de julio de dos mil diez.
Los asistentes:Elías Pino Iturrieta, Ildefonso Leal, Manuel Rodríguez Campos, Simón Alberto Consalvi, Marianela Ponce, Blas Bruni Celli, Ermila de Veracoechea, Tomás Enrique Carrillo Batalla, José Rafael Lovera, Santos Rodulfo Cortés, Pedro Cunill Grau, Héctor Bencomo Barrios, Manuel Caballero, Germán Carrera Damas, María Elena González de Lucca. Correspondientes: Eduardo Hernández Carstens, Ramón Urdaneta.

martes, julio 27, 2010

Bolívar y yo

Me preguntan: "¿por qué no le agrada mucho Don Simón Bolívar?".

No me agrada su culto, y sinceramente no me gusta su autoritarismo (tendencia al personalismo, aunque quizás era algo relativamente inevitable para su época), centralismo y su proyecto constitucional para Bolivia (que luego trató de imponer a la Gran Colombia).

Esto no es debido a los últimos 12 años de desastres y frenesí fanático por su persona, aunque lo han fortalecido. Viene de mi niñez: viví el culto en la escuela como todos los venezolanos, y siempre me preguntaba: "¿Es que no hay otros venezolanos dignos de ser honrados? ¿Por qué tiene que tener una estatua en cada pueblo, es que en cada pueblo no tienen otros héroes? ¿Por qué debemos nombrarlo para todo?". Es así como le tomé simpatía a otros héroes: Militares (Sucre, Miranda, entre otros) pero también CIVILES (Andrés Bello, Vargas, Roscio, etc). Como dice Straka en su último libro La épica del desencanto: "hartos Bolívar". Ese antibolivarianismo se ha alimentado ahora al ver, en estos doce años el daño que le ha hecho al país el culto llevado a su máxima expresión. Todo lo que está pasando hoy en día, tiene causa entre otras, en este endiosamiento a Bolívar. No me cabe la menor duda. Es por ello que debemos aprovechar el momento para bajar a Bolívar del pedestal y ponerlo en su justo lugar: un importante estadista, un gran líder, pero uno más entre muchos que se sacrificaron por el país. A la vez, se debe bajarlo del pedestal elevando a otros que nos pueden dar MEJORES EJEMPLOS: todos los que construyeron la nación desde el trabajo, el esfuerzo diario en silencio, el intelecto, etc. Me refieron a los civiles. ¡Cuánta falta nos hace valorar un Bello, un Roscio, un Vargas, un Muñoz Tebar, un Leopoldo Sucre Figarella (acaba de salir un documental), un Convict. Tenemos tantos héroes civiles que no nos hablarán de violencia, odios, guerras y revoluciones sino de la labor constante y sacrificada sin matar a nadie!. Eso es hacer patria. ¿Y qué pasará con Bolívar? Será recordado, respetado, pero se quedará en su tiempo, y no andará en el nuestro diciéndonos qué hacer. Y todo esto que le explico está apoyado por un conjunto de historiadores que han despertado a esta verdad. Le recomiendo ampliamente todos los libros sobre el culto a Bolívar.

lunes, julio 26, 2010

¡Queremos vivir tiempos de sentido común!. Crónicas politológicas (XVII).


Todo el régimen chavista ha sido un gran frenesí, una constante campaña electoral que no ha cesado en casi 12 años. Es por ello que muchos han tendido ha calificar a Esteban como un loco, y no sin razón. Aunque yo no lo considero así para nada. Todo esto en buena parte es planificado y tiene un objetivo muy claro: el control de todos los poderes para siempre. El fin justifica los medios, aunque estos sean los más desquiciados para una persona con cierto nivel de sindéresis.

Esta gran campaña electoral, tiene en los últimos días un clímax que no parece detenerse. Desde que sintió "la llamarada" de la comida podrida (caso Pudreval), no ha parado de atacar a diestra y siniestra y prometernos el Apocalipsis. Ha hecho todo lo posible por hacernos olvidar las grandes crisis en las que estamos metido, y la denuncia del gobierno colombiano le ha permitido volver a sus temas preferidos: el patrioterismo, la amenaza con la guerra total (nos ha dicho que “comeremos piedras”) y la radicalización de la “revolución”. Pero mi impresión es que nadie le cree ya. En otra situación el escuchar su discurso sería para alarmarse ante la posibilidad de una guerra, pero las personas siguen quejándose de la situación económica y la inseguridad pero nadie habla de guerra, imperialismo o la malvada oligarquía. Ya su discurso “resbala” porque ha perdido credibilidad.

En todo caso, el tener casi el 50% de los medios de comunicación, y el silencio de buena parte del resto por autocensura ante el miedo a las represalias, hace que su discurso sea escuchado y eso cansa (y harta). Alberto Barrera Tyszka lo ha explicado genialmente en su artículo "El manifiesto", en el cual denuncia lo que todo venezolano con sentido común clama al cielo, y lo digo con mis palabras: ¡Queremos superar el disparate diario de esta locura que nos desgobierna! ¡Queremos tener un gobierno sensato y que le devuelva la majestad al Estado y a la autoridad que representa¡ ¡Queremos no volver a escuchar el culto a la guerra, la muerte, el odio! ¡Queremos no tener que padecer el culto a la personalidad del máximo dirigente!.
Profeballa.

Historiador venezolano (Manuel Caballero) nos habla sobre el significado de la exhumación de los restos de Bolívar

COMENTARIO BLOGUERIL:

Transcribimos el artículo del historiador Manuel Caballero que publica todos los sábado en El Universal. El cual nos vuelve a recordar, la que es para el hisotriador, una de las características políticas del actual régimen: el ser un anacronismo. Por tanto lo llama "zombie", siguiendo sus palabras: "muertos que regresan de la tumba, sino todo lo contrario. Son vivos convertidos en muertos andantes". En nuestra opinión muchos han hablando del carácter decimonónico del chavismo, de "necrofilia ideológica" (Naim dixit), pero todo ello se puede resumir en ser expresión de un problema histórico que no hemos superado: el personalismo político. Personalismo que se apoya en el culto a Bolívar, a los héroes guerreros de nuestra historia, y otros mitos nacionales.

Para una historia de la necrofilia

¿Convertir al Libertador en un zombie?

A mediados del siglo XIV, el rey Pedro I de Portugal contrajo matrimonio con Doña Inés de Castro, quien había sido su amante durante varios años. Esto último hizo que ella fuese detestada en la Corte, donde al final se planeó y ejecutó su asesinato. Loco de rabia, el rey la hizo coronar después de muerta, y recibir, sentada en el trono, el besamanos de sus súbditos.

La necrofilia tiene pues, letras de nobleza. Por lo general, es obra de desquiciados: es Juana la Loca paseando por toda España el cadáver de su nunca bien llorado Felipe el Hermoso. Todo eso pareció irse extinguiendo desde el siglo XVIII con los recios golpes de la Ilustración. Vana ilusión: los regímenes personalistas y autoritarios del siglo XX reanudaron aquella irrisoria tradición. Fue, pese a las indignadas protestas de su viuda Nadezda Krupskaia, la momificación de Lenin en Rusia; y hoy la de Mao Zedong en China.

"Presidente eterno"

Colmo del ridículo, lo de un Kim Il Sung "presidente eterno" de Corea del Norte, ante cuyo cadáver los embajadores deben presentar sus credenciales. Joachim Fest, en su insuperada biografía de Hitler, señala la aceitada organización y pompa de los desfiles funerarios nazis, y su fracaso en organizar cualquiera que exaltase la vida. Y, en nuestro continente, no podemos olvidar a Perón emulando a Juana la Loca con el cadáver de Evita.

Por supuesto, alguien tan parejero como nuestro Héroe del Museo Militar no se podía dejar ganar esa batalla: tenía que pasar a la historia como nuestro primer profanador de tumbas. No seremos nosotros quienes vayamos a calificar sus ridiculeces, pues basta con lo que él mismo ha dicho. Al ver los huesos del Libertador, dijo sentir "una llamarada" (la misma que con "un tucutún y un acecío" dicen sentir los campesinos de Sabaneta al día siguiente de haber bañado generosamente sus tripas con ron del bueno, y no tan bueno). Confiesa haber llorado copiosamente; nada de extraño tendría que el Libertador haya gritado: "¡Ya el lloricón este me mojó!".

Política y brujería

Si todo lo que hace provoca risa, si hasta lo más solemne se le vuelve una payasada, si tiene, como en aquella canción de los sesenta, "cara de payaso, boca de payaso", no lo culpemos: "ese es su estilo" como dijo alguna vez el más lambiscón de sus cortesanos. Pero la cosa es seria: en la acción de estos carroñeros vestidos de batas blancas se combinan manipulación política, brujería e ignorancia.

Vayamos por partes. No es la primera vez que se abre el sarcófago del Libertador, ni será la última: una ley de cuya fecha no quiero acordarme, establece que cada veinticinco años debe hacerse, y según creo, bajo el primer gobierno de Caldera se hizo. Pero el Dr. Caldera era un hombre demasiado serio para meterse de lambucio en el Panteón y mucho menos a llorar con las famosas lágrimas de cocodrilo.

Ni tampoco hacerlo como parte de una suya campaña electoral. Porque aquí viene el otro elemento, el que combina política y brujería. El todo amasado con ignorancia.

Saquear la tumba de Bolívar

El que se haya buscado esta fecha para profanar (para saquear, hablando en plata) la tumba del Libertador no es casual: a todo el mundo se le revela con la mayor claridad que se quiere extraer el "pequeño cadáver de capitán valiente" para vestirlo con la franela y la boinacolorá de la felonía militar y ponerlo a echar discursos en los mítines del PUS, un partido desde cuyas siglas huele a podredumbre. Dicho en términos del vudú, para transformarlo en un zombie.

Se supone que esta sea una sugerencia de esos babalaos cubanos que se la pasan leyéndole al atarantado de Sabaneta los mensajes contenidos en los caracoles o en la borra del café traído de La Habana. Pero por lo visto estos fulanos babalaos son tan ignorantes como los egresados de una de esas universidades bolivarianas. Por lo tanto, desconocen un hecho simple, y es que el vudú no es una brujería, sino una religión tan respetable como cualquier otra. Y que como todas ellas, tiene lo que podría llamarse sus tradiciones. Y una de ellas, exagerada también por la ignorancia turística, es la creencia en los zombies.

Todo lo contrario

Según cierta creencia, los zombies serían muertos que se sacan de la tumba para ponerlos a ejercer los oficios más duros. No es raro que, fuera de Haití, haya gente que crea que en cada casa haitiana haya uno o varios zombies encargados de las tareas domésticas, sin descanso y por supuesto sin paga.

Pero la cosa es al revés, y le bastaba a estos babalaos analfabetas haber consultado Las diosas del Caribe de Michaelle Ascensio para darse cuenta de su error: los zombies no son muertos que regresan de la tumba, sino todo lo contrario. Son vivos convertidos en muertos andantes por haber cometido una falta contra la sociedad, porque han sido seres con la peor de las intenciones y de las actitudes: son perversos, buscapleitos, no soportan que haya entre la gente paz y armonía; ponen al amigo a pelear contra el amigo, el hermano contra el hermano, el marido contra la mujer y viceversa: sólo pueden ser felices con la infelicidad de los demás.

¡Que Dios nos libre de un zombie! Entre otras cosas, porque ya nos basta con el que tenemos. Sin duda que ha sido una perdedera de tiempo ir a buscar un zombie en el Panteón. ¿Para qué más?

hemeze@cantv.net


domingo, julio 25, 2010

CARACAS: 443 AÑOS DE FUNDADA


FELIZ CUMPLEAÑOS CARACAS!!.


Me gustaría para ti:


la delincuencia que tiene Bilbao,

el cuidado del medio ambiente de Curitiba,

el potencial económico de NY (no te llevo nada!),

la monumentalidad de Washington DC,


les dejo a ustedes el resto de los regalos y deseos para nuestra ciudad.

sábado, julio 24, 2010

Historiador venezolano (Elías Pino Iturrieta) nos habla sobre el significado de la exhumación de los restos de Bolívar

Artículos de opinión de los historiadores
Transcribimos el artículo del historiador Elías Pino Iturrieta que publica todos los sábado en
El Universal.

Gómez, Chávez y Bolívar

"Se ha apoderado, además, del esqueleto del Libertador para convertirlo en señal de identidad"

En pleno apogeo del régimen del más oscuro de los gobernantes de quien se tenga memoria entre nosotros, el escritor colombiano Fernando González redactó un libro sobre el país que conoció entonces. Recomendado por las altas esferas, tuvo acceso al Benemérito y pudo escuchar muchas historias de sus labios, algunas de las cuales recogió en un libro titulado Mi compadre, Juan Vicente Gómez. De ese vistazo del país de las primeras décadas del siglo XX destaca la versión que el propio Jefe del Estado ofreció sobre su entendimiento de la historia patria, en cuyo más alto escalafón se colocaba como mandón indiscutido y temido. Parecen cosas de la actualidad, según tal vez puedan percatarse los lectores partiendo del esbozo que se hará a continuación.

Solazado en sus jardines de Maracay, Gómez describió ante el colombiano las angustias que experimentó cuando ascendió al poder. ¿Qué preocupaba a don Juan Vicente en un relato que no desmintió nadie jamás, ni siquiera el hombre poderoso que hizo la confesión? En lugar de angustiarse por las urgencias de sus gobernados, lamentaba el estado de abandono en que había encontrado tres lugares relacionados con la gesta de la Independencia y con el tránsito del Libertador: el samán de Güere y sus alrededores, la casa campestre de los Bolívar en San Mateo y el sitio de La Puerta. El abandono de la parcela en la cual se encontraba el celebérrimo árbol y la mansión rural del Libertador daba cuenta, según el hablante, de una incuria que debía llegar a su fin para saldar una histórica deuda, no en balde en tales plazas había sufrido en exceso el Padre de la Patria, cuando hacía sus campañas, y demostrado profundo afecto por sus hijos. La Puerta llamaba su atención debido a las derrotas sufridas allí por la causa republicana frente a las fuerzas españolas, hecho insólito que lo atraía como un vigoroso imán sin saber exactamente el motivo de la atracción.

Después de descubrir tales pesares, Gómez habló de lo que hizo para atender el reclamo de la patria: ordenó el abono del samán y lo hizo rodear de unas bayonetas pintadas con el tricolor nacional para admiración de la posteridad; y dispuso la restauración de San Mateo con el objeto de convertirlo en un museo ineludible para los viajantes de todos los tiempos. Así, de acuerdo con lo expresado en la entrevista, cumplía una obligación con la memoria colectiva, cuyos vestigios amenazaban con la desaparición, y se ganaba el puesto de custodio de la gloria después de un siglo de injustificable descuido. Pero faltaba una explicación convincente sobre la referencia a La Puerta, un emplazamiento tan aciago para las armas patrióticas. Cuando Fernando González quiso averiguar sobre el asunto, el interlocutor inusualmente locuaz lo interrumpió para agregar: en La Puerta derroté al bravo general Luciano Mendoza, quien en el mismo lugar había derrotado a Páez, y con ese triunfo cerré el ciclo de las guerras en Venezuela.

Dos cosas destacan del peculiar breviario de nuestra historia: la referencia exclusiva a sucesos militares de la Independencia y la manera de colearse en el asunto. En la versión no existen sucesos que no sean las batallas y las campañas castrenses, cuya memoria restaura mediante el esmero que pone en la conservación de sus referencias materiales. No existe nada de trascendencia desde entonces, que no sea su ascenso al poder. Pero está seguro de no hablar sobre hechos remotos y ajenos. Es una historia de la que forma parte, de acuerdo con lo que confiesa paladinamente, pues se ocupó de poner en su lugar, también mediante las armas, a un guerrero en cuyos lauros destacaba su victoria frente al héroe de Carabobo. No podía quedar duda, por lo tanto, sobre su misión de continuador de la obra de la emancipación y de los trabajos de Simón Bolívar.

El mandón de la actualidad pudo jurar su cruzada en Güere, pero perdió la oportunidad de hacer un retoque en San Mateo. Tampoco cuenta con un interlocutor como Fernando González para ufanarse de sus hazañas. En realidad no lo necesita porque se basta el solo para pregonarlas, para regodearse en asuntos de cuartel, para negar cualquier suceso posterior a 1830 y para justificar al estilo gomero su paso por la historia. Se ha apoderado, además, del esqueleto del Libertador para convertirlo en señal de identidad. Pero nadie es perfecto, por desdicha: le falta una batalla como la de La Puerta, materia en la cual ni siquiera puede competir en sentido retórico con su opaco antecesor.

eliaspinoitu@hotmail.com

jueves, julio 22, 2010

Realizarán en Venezuela un congreso sobre historia inmediata

Realizarán en Venezuela un congreso sobre historia inmediata
Hasta el próximo 30 de noviembre es posible postular resúmenes para el II Congreso Internacional de Historia Inmediata, evento que en homenaje al argentino Raúl Dargoltz y al venezolano Antonio Soto Ávila, historiadores recientemente fallecidos, se realizará en Maracaibo, Zulia (Venezuela), del 15 al 18 de marzo de 2011.
En el congreso, que tendrá lugar en los espacios de la Facultad Experimental de Ciencias de la
Universidad del Zulia (LUZ) se reunirán investigadores de historia y ciencias sociales, docentes, estudiantes, otros profesionales universitarios y público en general, con el objetivo de debatir sobre este reciente campo de la historiografía, tanto en sus supuestos teóricos como en las diferentes investigaciones histórico-sociales específicas.
La organización del congreso corre por cuenta de LUZ —a través de la Unidad Académica de Antropología de la Facultad Experimental de Ciencias, el Departamento de Sociología y Antropología y el Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Humanidades y Educación— y del Rectorado de la
Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica), con el apoyo de la Red Internacional Historia a Debate, el Programa de Historia Oral de la Universidad de Buenos Aires y el Grupo de Investigaciones Historiográficas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).
Promover y consolidar espacios académicos de discusión, permitiendo la confluencia de la diversidad de investigaciones multidisciplinarias referidas a aspectos de la historia inmediata, así como expandir y fortalecer los estudios sobre esta área, son otros de los objetivos del evento, en el que se espera que se creen redes de investigación que propicien el desarrollo de los debates e intercambios, desarrollando también otras actividades que permitan la difusión de estos debates más allá del ámbito universitario, enfatizando en la relación con movimientos sociales interesados en la discusión teórica.
Entre los temas que se tratarán se encuentran la definición del área, el estudio de hitos de la historia inmediata como los procesos históricos vividos en América Latina en los últimos treinta años, la crisis del capitalismo, la aparición del socialismo del siglo XXI, los movimientos indígenas y afrolatinoamericanos recientes y los procesos identitarios en Latinoamérica en el marco de la globalización. Cada punto del temario —que puede solicitarse completo a los organizadores— se desarrollará en la correspondiente mesa de trabajo. Las ponencias deberán orientarse de acuerdo al temario propuesto.
Los resúmenes deberán tener un máximo de doscientas palabras y cinco palabras clave, y deberán enviarse a la dirección electrónica
cruzcarrillo2001@gmail.com antes del 30 de noviembre. Las ponencias completas, que deberán enviarse antes del 31 de diciembre a la misma dirección, tendrán un máximo de veinte cuartillas, tamaño carta, a espacio y medio, en letra 12, tipo Arial o Times New Roman. Cada ponente tendrá 10 minutos para exponer su trabajo en la respectiva mesa.
Durante el congreso se realizarán conferencias especiales sobre temas específicos relacionados con el temario, y se contará con la participación de invitados venezolanos e internacionales. Además, se realizarán actividades culturales nocturnas, así como la exposición y venta de libros académicos durante todas las fechas del congreso.
La inscripción tendrá un costo de 200 bolívares (equivalente a US$ 47 o € 69) para los ponentes, y de 100 bolívares (US$ 24 o € 35) para estudiantes y otros participantes sin ponencia.
Fuente: Organizadores del evento

miércoles, julio 21, 2010

El científico Alberto Castillo Vicci analiza una de las características del chavismo: la ignorancia fanática

COMENTARIO BLOGUERIL:

Hoy publicamos otro artículo, de pronta aparición en el diario El Impulso, del reconocido científico barquisimetano de la UCLA: Alberto Castillo Vicci. Su perspectiva nos da luces sobre lo que estamos viviendo. El subrayado es nuestro
Elogio a la ignorancia

Alberto Castillo Vicci

Cuando Sócrates afirmó “Sólo sé que no sé nada”— en defensa de sí mismo, declarándose un ignorante, durante el juicio que se le siguió y condenó a muerte por impiedad en la Atenas de sus días—, separó dos actitudes y comportamientos en los hombres que han sido, a lo largo de la historia del fenómeno humano, determinantes en el progreso y felicidad o retraso y desgracia en la evolución de las sociedades humanas. Aquellos, como Sócrates, que admiten su ignorancia y desde allí parten a superarla; y los otros que la ignoran (ignoran que son ignorantes porque simplemente se sienten dueños absolutos de la verdad, en su arrogancia); es decir, entre hombres tolerantes y hombres fanáticos.

Aquel hombre que reconoce su ignorancia es necesariamente humilde, y con la humildad, la sencillez y la tolerancia conforman su carácter, su personalidad. Una personalidad que no lanza programas de redención y que no pretende arrastrar tras de sí turbas de seguidores. Uno puede pensar que fueron humildes Jesús, Gandhi, Buda, Lao Tsé, San Francisco y, en tiempos más recientes, muchos científicos benefactores de la humanidad, Albert Einstein por caso, o entre luchadores por los derechos humanos como Martin Luther King; quienes permanecieron a lo largo de sus vidas reacios a cualquier culto a su personalidad, a pesar de la admiración mundial que se les rendía. En la acera opuesta, los fanáticos deificados por sus círculos de adulantes que son los responsables en última instancia de los males que los sátrapas, dictadores, tiranos y déspotas causan a los demás hombres; en tiempos modernos, desde Hitler, seguido por Mussolini, Lenin, Stalin, Mao Zedong, Franco, Sun, Pol Pot … en escala mayor— por los genocidios perpetrados a su pueblos y a la propia humanidad, en guerras que arrojaron millones de víctimas, y por la ruina, miseria y esclavitud que les acompañaron; y sus imitadores en menor escala, como Fidel Castro, Kim il sun, Duvalier, Trujillo, Somoza, Batista, Noriega, Pinochet… ya sean calificados como de derecha o de la izquierda llamada borbónica (que ni aprende ni olvida) de los socialistas del siglo XXI.

El pensamiento de derecha fascista o el de izquierda comunista es fanático; no pueden aceptar que sus ideas pudieran ser erróneas ni admitir su ignorancia en materias abiertas a la discusión. Los fascistas son antidemocráticos y no aceptan la felicidad de los demás como principio justo sino que eligen ciertos individuos, clases o razas como los mejores y únicos dignos de consideración y el resto es obligado por la fuerza a servir a los intereses de los elegidos; afirman que sus creencias se basan en fundamentos científicos y quienes se oponen son ignorantes. La raza superior, según Mussolini o Hitler, está demostrada en una mezcla de ideas de Nietzsche y Darwin; por tal razón, los nazis jamás aceptaron la Teoría de la Relatividad de Einstein, por ser producto del pensamiento de un judio o miembro de una raza inferior, como calificaban ellos a los hebreos, y crearon una supuesta ciencia alemana infalible, todo lo contrario al espíritu de humildad del verdadero científico, que hace ciencia partiendo de su ignorancia de la respuesta a los problemas que investiga. Por otras razones, Lenin y Stalin fundaron un estado totalitario supuestamente basado en la verdad científica del materialismo dialéctico y una especie de dogma marxista. Las creencias fanáticas de los fascistas dejaron 50 millones de muertos después en la segunda guerra mundial y seis millones de judíos asesinados en los campos de concentración. Stalin acabó con 5 millones de campesinos en su proceso de terminar con la propiedad privada en Rusia y otros tantos en las cárceles soviéticas por disidentes. Mao asesinó a millones de chinos, en la llamada revolución cultural, para acabar con el revisionismo creciente a los dogmas de su revolución comunista. Después de su muerte, sus sucesores olvidaron el libro rojo con sus máximas y dogmas.

El fin supuesto del partido comunista en Rusia era conseguir poder para los soviets que representaban la dictadura del proletariado, como etapa intermedia hacia una sociedad de justicia social y democrática de carácter internacional, que se realizaría irremediablemente por las leyes del materialismo dialéctico, encarnadas en el proletariado. Pero, la evolución de la Unión Soviética y donde se reinstaló el proyecto marxista, como en la China, Corea o Cuba, el partido comunista sustituyó a la clase proletaria; que a su vez fue sustituido por el Comité Central y éste por su representación en el Politburó, el cual, finalmente queda representado por el Secretario General: un dictador, llámese Lenin, Stalin, Mao o Fidel Castro.

Desde entonces, el resto de la humanidad ha progresado hacia éticas y política no basadas en ideologías ni dogmas ni supersticiones, por un camino de reformismo avanzado, que compatibiliza la sensibilidad social con la comprensión que las transformaciones de la sociedad pasan por el desarrollo económico con equidad y por el fortalecimiento y profundización de la democracia.

En Latinoamérica las dictaduras de derecha fascista, como la de Batista, Trujillo, Somoza, Noriega, Videla o Pinochet parecen haber dado paso a dos tipos de izquierda en la segunda mitad del siglo XX y la primera década del XXI: la llamada izquierda borbónica, para la que la Unión Soviética todavía existe y el Muro de Berlín no ha caído; es decir, la izquierda fanática del siglo XX, pero que ahora la bautizan como Socialismo del Siglo XXI y tiene a la Cuba Castrista como modelo; y la izquierda democrática de reformas con libertad. De nuevo, el fanatismo o la tolerancia en pugna, igual que en lo tiempos de Sócrates.
Para quienes creemos en que el mejor sistema social es el que se vive en libertad dentro de una sociedad justa, progresista, plural y democrática, encontramos esperanzas en que no falta mucho para que los modelos fanáticos que han demostrado que el único modo de sostener su fracaso social y económico es con la dictadura, colapsen porque se sostienen con la mentira y la propaganda engañosa. Así pasó con los supuestos éxitos de los planes quinquenales de la Unión Soviética presentados con estadísticas falsas, desde Lenin hasta que ya no pudo sostenerse setenta años después y los alemanes occidentales tuvieron que pagarle a los soviéticos, desde la gasolina para que los tanques regresaran a Rusia, hasta la nómina por dos años de los ejércitos de ocupación soviética que quedaban sin oficio; a fin de que se fueran de Alemania Oriental, mientras derrumbaban el Muro de Berlín, hace este mes veinte años.
Así que, cuando leemos las declaraciones de los Jefes de Estado del ALBA — conformada por países que, en promedio, importan de otros países desarrollados el 70 % del alimento que consumen sus poblaciones—, anunciando un nuevo polo de poder mundial que acelerará el fin del capitalismo internacional del Imperio y sus socios… nos preguntamos, si no les hace falta un poco de ignorancia.
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