sábado, junio 13, 2015

Entrevista al joven historiador venezolano (13) Guillermo Tell Aveledo Coll (y segunda parte)

(Segunda parte de la entrevista, y el próximo viernes tenemos a la profesora Suzuky Gómez).




8. ¿Cuál fue su primer escrito como historiador o cuál fue el que más le gustó? ¿A quién se lo dedicó?

Mi primer trabajo publicado de historia intelectual fue sobre la polémica sobre la libertad de cultos en la Caracas de 1811, que apareció en la revista del Instituto Maritain. Eso fue en 2001, y fue el núcleo a partir del cual inicié mi investigación doctoral, que comencé como estudiante de pregrado. Esa pieza no la dediqué a nadie, pero eventualmente mi tesis tuvo varias páginas de justos reconocimientos. Siempre hay a quien agradecer, especialmente con algo que parece poco práctico y que requiere tanto tiempo separado de la rutina normal de cualquier trabajo.

Un trabajo al que le tengo especial afecto ha sido uno sobre “El Copiador”, un digesto conservador y furibundo del padre José Cecilio Ávila, que tiene comentarios muy coloridos.

9. ¿Cuáles son sus ritos cuando se dedica a escribir sobre historia? ¿Escribes de noche o de día, con música, te acompañas de objetos especiales, lo haces en un lugar específico, etc.?

Me gustaba escribir en las mañanas, pero la vida no se acomoda a esta labor. No tengo la largueza de un trabajo como investigador, y la docencia y lo administrativo toman más tiempo. Eso sí, prefiero hacer esquemas muy detallados a mano (en bolígrafo, sobre blocks a rayas), tras una completa investigación y acumulación de datos, y proceder con un frenesí de escritura que no necesite muchas correcciones. Sólo así comienzo ante la página en blanco. Mi esposa Diana y mi hija Clara son especialmente respetuosas y cariñosas con estos procesos, en los que suele acompañarme mi gata Greta.

10. ¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia? ¿Qué está leyendo en este momento? ¿Qué lee por lo general?

No tengo cómo contabilizarlo, porque uno siempre está revisando notas para clase. Y como tengo poca paciencia para la ficción, suelo leer algo histórico o de filosofía política antes de acostarme, y dedicó mucho tiempo navegando internet por vínculos relevantes sobre lo que hablamos en clase, y cosas que piquen mi curiosidad, las cuales comparto por redes sociales eclécticamente. No debería eso tomar tanto tiempo, pero las redes dan validación -y crítica- inmediata y eso es adictivo.

En este momento tengo en mi mesa de noche tres libros que voy alternando, y que me han tomado más de lo acostumbrado: “Revolutionary Ideas: An Intellectual History of the French Revolution from The Rights of Man to Robespierre” de Jonathan Israel; “Temporada de Golpes: Las insurrecciones militares contra Rómulo Betancourt” de Edgardo Mondolfi; y “Nixonland: The Rise of a President and the Fracturing of America” de Rick Perlstein.

11. ¿En qué proyectos sobre historia está ahora?

Dos cosas: estoy tratando de organizar mis notas de clase para una introducción al pensamiento político en Venezuela desde 1810 hasta hoy (que me abruma porque cada monografía que aparece me hace sentir que es un trabajo de brocha gorda, como corresponde a esos libros generales), y una investigación sobre la visita de Richard Nixon a Caracas en 1958, con sus repercusiones en la dinámica política de la naciente democracia. Esa crisis encuentro determinante al sino trágico de la izquierda marxista, y a la vez reveladora de clivajes no siempre aparentes en los trabajos sobre el espíritu unitario de 1958.

12. ¿El historiador debe leer literatura? ¿Qué otras disciplinas debería conocer el historiador?

Para saber escribir ha de haber leído, aunque recomendaría más los ensayos que la narrativa; entre nosotros creo que los historiadores que mejor escriben –sin excluir a otros, esta es sólo mi opinión- son Edgardo Mondolfi, Diego Urbaneja y Tomás Straka, quienes están disciplinados y embellecidos por el ensayo del periodismo de opinión. Debe tenerse una cultura suficiente para conocer referencias relevantes a lo estudiado. Así que depende de sus líneas de investigación. Pero conocer de dinámica social y económica nunca hace daño, y eso sólo es comprensible con un aparato conceptual disciplinado. De otro modo, leerá hechos sin saber cómo se conectan. Nada es azar.

13. Además de la Historia, ¿tiene otros gustos, placeres o vicios?

Me gustan el cine (no el cine histórico, con el que tengo una relación de amor-odio), la caricatura y el béisbol. Las dos primeras dan grandes evidencias históricas, especialmente sobre creencias y prejuicios, y el último refleja parte de lo que nos resulta valioso. Hay muy buenos trabajos sobre la caricatura y el humorismo en Venezuela, y mucho puede hacerse desde la historia social y cultural del deporte; también sería muy útil una historia electoral de Venezuela a través de las caricaturas políticas, al modo de la que ha hecho la Political Cartoon Society en el Reino Unido.

14. ¿Cómo es su relación con las redes sociales e internet en general? ¿En qué puede ayudar el internet a la historiografía? (si tiene twitter nos gustaría conocerlo y divulgarlo si le parece).

Mi relación es excesiva, y si bien he conocido gente fascinante, no es muy conducente al trabajo tal como yo las uso. Eso puede mejorar. Dicho esto, la digitalización creciente de archivos es una bendición para el investigador, que debe sin embargo cuidar su relevancia. Con la facilidad creciente para una erudición por vía digital, esta se hace insuficiente para destacarse.

También las redes ayudan a promocionar investigaciones y establecer vínculos con otros investigadores y personas del público que puedan colaborar. Ojala en las redes apareciera gente que haya estado por ahí cuando vino Nixon, para abordarla... Mi cuenta de twitter es @GTAveledo

15. ¿Cómo sobrevive (en lo económico, en lo profesional y en lo espiritual) siendo historiador? ¿Se puede ser historiador en Venezuela?

Vivo de mi trabajo docente y administrativo, y aunque he recibido apoyo cuando he tenido que concentrar más esfuerzos en investigación, si dejara lo anterior por ésta, sería casi imposible vivir. La UNIMET me ha ayudado proveyendo ese trabajo, sin dejar de estimular generosamente la investigación del mejor modo posible para una Universidad privada que no desea ser meramente docente (y aquí tenemos muy buenos investigadores, como Laura Febres, Edgardo Mondolfi, María Magdalena Ziegler, María Eugenia Perfetti, Napoléon Franceschi...). Todo esto considerando cómo han colapsado los sueldos académicos en Venezuela, es de agradecer.

Hay historiadores muy prolíficos que tienen una gran carrera literaria y son bestsellers (las colecciones de Alfa con Elías Pino, Germán Carrera, Manuel Caballero, Inés Quintero y los ensayos de Rafael Arráiz, son ejemplos a aspirar), pero nuestro mercado literario no es poderoso como para sostener muchísimos estudios históricos, de alta calidad y accesibilidad. Claro, un libro normal suele venderse por 20$, y ése se ha convertido en un precio inalcanzable para los lectores. Los libros académicos sufren de problemas de distribución masiva, pero no creo que algo mío llegue a ser muy comerciable.

16. ¿Qué profesión u oficio ejercería de no ser historiador? ¿Abandonaría su profesión de historiador? ¿Por qué?

Mi oficio es la docencia, y eso no lo abandonaría. Mi experiencia en la consultoría privada no fue cómoda, aunque más lucrativa. Y como sólo la docencia permite hacer activa la investigación, no me veo fuera de este campo. Más joven fui caricaturista, lo cual sigo rasguñando aquí y allá.

17.   ¿Para qué sirve la historia? ¿Tiene futuro el estudio de la historia en general y en Venezuela?

Los hechos pasan, y seguirá habiendo material para registrar y estudiar. Pero hay tres amenazas: la mengua del historiador profesional, gracias al colapso de la carrera académica; el amateurismo, que le sigue a lo anterior gracias a la entrada de personas con medios e interés pero sin formación técnica; y por último, la presión creciente hacia una historia oficial: al matar los centros independientes de academia, sólo hallarán apoyo institucional las investigaciones sancionadas por la verdad oficial.

18.   Si cree que existe la venezolanidad o la identidad venezolana ¿cómo la definiría?

Somos un país en el que conviven varias culturas e historicidades, como en todo este extremo Occidente (este es un cliché, pero si es un cliché que han abordado Pedro Manuel Arcaya, Augusto Mijares, Mario Briceño Iragorri y Manuel Briceño Guerrero, estamos en buena compañía). Pero nuestra peculiaridad es el petróleo y su consecuente compra acelerada del futuro, nuestra desatención a los esfuerzos de largo plazo porque la renta siempre nos salva. No hay hecho más determinante, para bien o para mal. Esa es nuestra excepcionalidad, y la que arropa a todas nuestras etnias.

19. ¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?

Es muy pronto para decirlo, pero la pretensión de ser una República democrática no ha sido cumplida, salvo en lapsos muy cortos. Estamos, entonces, en deuda con esa vieja aspiración. Lo notable es que pese a todas las tentaciones y presiones para lo contrario, esa siga siendo una aspiración relevante. Por otro lado, hoy, no habiendo realmente sino núcleos inconexos de poder, especialmente poderes fácticos y no institucionales, con grandes capacidades económicas y de fuego, el muy básico contrato social entre la sociedad y el Estado está en entredicho. Y sin eso, sin unidad política, ¿existe Venezuela? No hay una cultura, una etnia, una "pureza" nacional que nos sirva de ancla; hay mucha mitología que compulsivamente oculta bochornos.

20. ¿Qué debemos hacer con el culto a Bolívar y la Historia Patria?

Estudiarlo y desmontarlo, y demostrar que la historia es el choque de diversas agendas inconclusas, sin un final último ni predeterminado. Quitarle a la historia su carácter de tribunal con el fantasma ciego de Simón Bolívar como justicia, porque Bolívar es uno más.

21. ¿Qué recomendaría a los noveles historiadores?

Sería muy presuntuoso recomendar otra cosa que ser un poco parricidas: sólo así avanza el conocimiento. No hay texto ni historiador sagrado, aunque es bueno mantener ese parricidio con urbanidad.

22. Recomiéndeme más de 2 historiadores noveles y/o jóvenes que deberíamos entrevistar

Ya tienes a varios en tu colección entrevistados. Pero recomiendo a los historiadores intelectuales Luis Daniel Perrone y Javier Blanco, de la EEPA. Sócrates Ramirez, que ha dedicado esfuerzos al octubrismo. Olga González-Silén, que ha hecho su carrera en EEUU, con atención al régimen colonial y en especial a la crisis de la Capitanía General. Maria Eugenia Perfetti de la UNIMET, experta en la historiografía hispanoamericana. Arturo Lev, que hace su doctorado en Argentina, y ha reforzado aspectos de la historia local mirandina. Germán Guía, con temas de historia militar, de la USB. Y Pedro Correa, quien ha estudiado entre otras cosas el humorismo en Venezuela. Y, claro, tú mismo...

Vista la lista, conozco a muchos vía redes sociales. Lo cual habla bien del medio.

23. Ahora invente una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

¿Es el mundo académico meritocrático? Aspira a serlo, no sin honestidad. Pero hay ocasiones en que ventajas de género, sociales, familiares, que silenciosamente se imponen. Yo he sido injustamente beneficiario de ellas, con extraordinaria suerte. No me enorgullece, así que debo trabajar más.

24. ¿Qué otras preguntas deberíamos hacer en esta entrevista? ¿Cuáles consideran que deberían eliminarse o modificarse?

No, en absoluto. Gracias por tu generosidad, que me ha hecho conocer a muchos colegas.

25. Puede hacerle una pregunta al entrevistador

¿Cómo logras tus "ayunos feisbuquenses"?

Respuesta del entrevistador: Profeballa: Relativamente fácil: lo cierras y tiras la llave. Ahora en serio: le pido a mi esposa que cambie la contraseña y no me la diga ni en la mayor crisis de abstinencia. Ella lo cumple. Es fundamental para poder concentrarme en la escritura que como docente a tiempo completo solo puedo dedicar los tiempos de vacaciones. 

Querido Guillermo Tell: he disfrutado y aprendido con tu entrevista. Sin duda eres uno de los amigos que han influido en mi vida académica y espiritual. "¡Gracias totales!"

2 comentarios:

Humberto Flores dijo...

Excelente entrevista, sin desperdicio, Guillermo es un hombre de historia, de muchas ideas en pocas palabras, me gusta la forma como aborda una palabra que se está extinguiendo y creo que morirá en manos de la V república, la meritocracia, debemos salvarla junto a muchos valores y principios, ya la historia nos dará la razón.

Tesoreriando y Algo más dijo...

Excelente entrevista. Guillermo se subestima mucho y afortunadamente tiene Amigos y colegas que le hacemos ver lo contrario. ¡Bien por Guillermo!

Gracias Carlos por estas entrevistas. Este espacio ha hecho posible que conozcamos talento en una área como la Historia :)

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