sábado, julio 03, 2010

Manuela Sáenz. Lo sabemos, el homenaje no es para ella

El gobierno sigue administrando el culto a Bolívar, no tiene otra forma de hacer historia, por ello debe seguir con el proceso de creación del "santoral" bolivariano. Es así como se ha inventado una serie de actos para supuestamente homenajear a Manuel Sáenz (1797-1856), cuando el objetivo es intentar tapar el desprestigio que le ha generado el escándalo de los alimentos podridos y la caída en su popularidad. Nos están diciendo: "somos malos gobernando, no podemos resolver los principales problemas del país (inseguridad (esta se ha triplicado en 12 años), la inflación más alta del continente, desempleo, déficit en vivienda, desabastecimiento, caída de la productividad económica, dependencia del petróleo, y un largo etcétera), pero somos los herederos de Bolívar". Vamos a sincerarnos: la tierrita que simboliza las cenizas de Manuelita no nos salvarán del malandro del barrio, y mucho menos de la incapacidad a la hora de dirigir una sociedad. Pero vayamos a la historia.

Manuela Sáenz tiene unos méritos. Es una mujer
ilustrada y algunos hablan de ser una luchadora por los derechos de las mujeres, además de participar en las batallas de Pichincha y Ayacucho; eso para mí ya es suficiente para valorarla pero no para "llevarla" al Panteón Nacional. La real importancia para la "religión bolivariana" es lo que ahora citaremos y transcribimos de wikipedia:

En los eventos de entrada triunfal de
Simón Bolívar a Quito, el 16 de junio de 1822, Manuela Sáenz de Thorne lo ve por primera vez, en un evento narrado por ella en su diario de Quito:

"Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tome la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S. E. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S. E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano."
Manuela Sáenz


En un encuentro posterior, en el baile de bienvenida al Libertador, él le manifiesta: «Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España». Manuela y Simón Bolívar se convirtieron en amantes y compañeros de lucha durante ocho años, hasta la muerte de éste en 1830.

Y claro, ser desde este momento la amante de Bolívar y el famoso hecho de haberlo salvado del
antentado que le hicieron en Bogotá el 25 de septiembre de 1828. Estos dos aspectos son los que se están exaltando, no hay la menor duda. Es su cercanía a Bolívar lo que importa para el culto, ¿y qué mayor cercanía que la de compartir su hamaca?. Siempre fue defensora de su persona e ideales, su fidelidad fue absoluta. No hay más, todo gira en torno al gran hombre, y por transferencia, con su sumo sacerdote. Se intenta transmitirnos un modelo, y hacer del patriotismo algo esponsal (incondicional como el amor de los amantes). El eslogan (o el mantra o jaculatoria) es la frase de Manuela:

«Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero».
No hacen falta más explicaciones.
Le dejamos la entrevista que le hace Analitica.com a nuestro maestro Elías Pino Iturrieta en torno al tema del cual opinamos acá.


7 comentarios:

Adictísima dijo...

Desde que Jackeline Faría salió con el comentario de que "todas nos sentimos amantes del Libertador y Manuela nos representa" sabía que esta historieta no podía ser un homenaje decente a un personaje que fue más allá de ser una amante cualquiera. Básicamente, otra página más de la historia alterada que pretenden vendernos en este gobierno que se inventó su propia historia.

Saludos,

infragon dijo...

Acá lo importante es destacar como el gobierno central paso por alto el bicentenario de Rafael maría Baralt

Profeballa dijo...

Si, eso ya estaba por ponerlo. Pero las razones están en el rechazo de la historia civil.
Gracias!

Daniel Terán-Solano (Dantesol) dijo...

Ciertamente puede parecer una ridiculez y un intento de desviar la opinión pública traer restos símbolicos de Manuela Sáenz al Panteón, pero no veo mayor motivo de escándalo al respecto.

El ser "la mujer" de Bolívar no es una patente de Gloria, pero no es un argumento para minimizarla o descalifcarla pues éso es exactamente aplicable a Luisa Cáceres de Arismendi, quién llegó al Panteón y a los libros de historia únicamente por sufrir prisión y ser la esposa de J.B. Arismendi.

Y Bueno, no podemos negar la popularidad que siempre ha gozado en nuestra historiografía y en la imaginación popular Manuela Sáenz, no sólo por ser la compañera de amores de Bolívar, si no por la fama de altiva, valiente, leal y audaz, elementos muy apreciados en nuestro contexto cultural. Eso también explicaría mucho de la halaraca al respecto.

¡Saludos!

Profeballa dijo...

Bueno don Daniel acá nadie la ha minimizado. Decir que no merece el Panteón creo que no es minimizarla. SAludos. Gracias por comentar.

El Teatrero dijo...

ah que tipico, más culto a Bolivar... sin comentarios

Anónimo dijo...

SI, sí hace falta una explicación de al menos una cosa:
¿Con qué criterio es que un historiador niega la entrada en el panteón a Manuelita Sáenz y en vez escoge resaltar de ella que compartió hamaca con Bolívar, como si las actividades genitales de estos dos combatientes revolucionarios fueran el factor clave a considerar y no la UNICIDAD del fenómeno histórico del XIX latinoamericano, del fenómeno llamado Manuela SáeNz?

Manuela tuvo un campo mayor de despliegue que Mme. Roland o que Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer, guillotinada por orden de algún homúnculo.

Por cierto que estas cacareadas actividades genitales no dieron fruto ni en Manuela ni en el Padre de la Patria... pecata minuta.

Dios les habrá perdonado (lo digo como católica), seguro que fueron revolcones menores de colchón que ella, mucho más valiente que él en TODO sentido, supo aumentar con sus zalamerías a fin de subirle el ego a Simón.

María Eugenia Sáez y no Sáenz

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