domingo, noviembre 09, 2014

Yo fui amigo de Abraham Quintero (1953-2014)



Mi fotoLa muerte del amigo
                                                                    A la memoria de Abraham Quintero

A la medianoche del pasado 16 de octubre murió mi amigo Abraham Quintero, tenía 61 años y era una persona alegre y buena que amaba la literatura, la historia - en especial la de nuestra ciudad de Caracas -, la gastronomía y el cultivo de las orquídeas (y seguramente muchas cosas más que ahora olvido). Puedo decir que he vivido la muerte de varios familiares, entre ellos la de mi querida abuela paterna; pero nunca la de un amigo con el cual compartía la pasión por los libros y que siempre me transmitía serenidad y esperanza. Abraham siempre será para mi ejemplo de buen cristiano, que hasta el último instante de su vida se puso en manos de la Providencia. 

Lo conocí por el año 2009 gracias a internet (¡tantas cosas buenas me ha dado la red!), en especial a los grupos de facebook: “Caracas en retrospectiva” (administrado por María F. Sigilo) y luego en el de “Libros” fundado por Luis Barragán, y también en el mío – siguiendo el ejemplo del citado sobre Caracas – “Retrospectiva. Historia de Venezuela”. Poco a poco fue surgiendo una amistad entre los tres (y muchos otros) y el 19 de mazo de 2011 nos invitó – a María F., Luis, mi esposa y yo - a su casa donde nos preparó un sabroso almuerzo, y así pasamos la tarde en una grata conversa que luego continuó en su biblioteca. Desde ese día con gran frecuencia nos comunicábamos por SMS y de vez en cuando nos veíamos en la fuente de soda bajo su apartamento, allí hablábamos poco más de una hora y me prestaba algunos de sus libros que había leído. 
 
Era licenciado en Estudios Internacionales y Comunicación Social, y diplomático de carrera ya jubilado. De su experiencia en diversas embajadas me dio a conocer el profundo cariño que le tenía a los países donde había vivido y de los cuales se trajo muchas recetas, objetos curiosos (tenía en su sala una silla africana con lo que creo era piel de cebra), costumbres y un caudal de historias. Al tiempo iniciaría la escritura de un blog: “Lecturas, yantares y otros placeres” y la fundación de un grupo de facebook sobre gastronomía: “El rincón culinariode Abraham”. En ellos se expresa lo culto y sensible que era, y especialmente en su blog muestra una faceta de su vida que es la que más admiré: su espíritu cristiano-católico siempre alimentado por la sabiduría greco-latina. 

Para mí siempre será ejemplo de buen cristiano porque era: sencillo sin ser vulgar, culto sin ninguna prepotencia, caritativo con su tiempo y siempre dispuesto a transmitir la alegría y el optimismo de saberse hijo de Dios. Podría reírse de las peculiaridades de alguna persona o criticar elegantemente la pacatería o moralina de alguna vieja beata pero nunca caía en el chisme destructivo. Nunca instrumentalizaba sus amistades, es decir, no buscaba en ellas algún interés más allá del compartir el Bien y tantas “lecturas, yantares y placeres”. Si me mostraba triste me animaba con palabras de fe. 

Un día lo vi y me impresionó que había adelgazado bastante, me habló de un problema de salud y con algo de preocupación me dijo que se haría unos exámenes para descartar una grave enfermedad. Le prometí rezar mucho y lo llamé el día que se sabrían los resultados: estaba alegre porque no era lo que imaginaba con temor y me dijo que haría una peregrinación a los santuarios marianos más importantes del país en acción de gracias. A los pocos meses empeoró y todo fue cuestión de semanas. En un momento que intercambiamos SMS me dijo: “Si he de morir, este es un chance para una buena muerte. Dios no desampara”. Luego escribiría en su blog:

“Cuando uno muere nada es tuyo; te llevas lo que diste y entregaste al prójimo. La muerte para una persona sin problemas como yo no debe ser sino una oportunidad para tener una buena muerte: perdonar las ofensas de otros, pedir perdón a quienes hemos ofendido, enmendar entuertos, ser generosos...” (ver acá). 

Así era Abraham, así me acompañará en mi memoria a lo largo de la vida.

4 comentarios:

Naiffer Alberto Olivares dijo...

Un emotivo post.
Yo también fui su amigo y dejo una gran marca en mi vida.
Era una excelente persona.

Alí Reyes dijo...

Vengo de leer también el escrito. Gracias por presentarnos a tu amigo y sobre todo saber cómo asumió ese paso que dentro de poco estaremos dando cada uno de nosotros. Que Dios nos ayude a asumirlo como tu amigo lo asumió

Profeballa dijo...

Muchas gracias por sus comentarios.

Daniel Quintero dijo...

Gracias por este mensaje, estoy seguro que mi tío se hubiera alegrado mucho al leerlo...

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