miércoles, marzo 30, 2022

Un giro radical en la Campaña de Bombardeo sobre la Europa ocupada (Mariscal del Aire: Arthur Harris y el bombardeo de zona)

Un giro radical en la Campaña de Bombardeo sobre la Europa ocupada

Publicado en El Nacional y Opinión y Noticias. 

Los nazis entraron en esta guerra bajo la ilusión bastante infantil de que iban a bombardear a todos los demás, y nadie los bombardearía a ellos. En Rotterdam, Londres, Varsovia y medio centenar de lugares más, pusieron en práctica su teoría bastante ingenua. Sembraron el viento y ahora van a cosechar el torbellino. Colonia, Lubeck y Rostock son solo el comienzo (Arthur Harris, Comandante en Jefe del Comando de Bombarderos de La Royal Air Force, junio, 1942).

La anterior frase la dijo el nuevo Jefe del Mando de Bombarderos británicos después de la llamada “Operación Millenium”, en la que más de mil bombarderos destruyeron una parte importante de la ciudad alemana de Colonia dejando 45 mil habitantes sin casa, la noche del 30 al 31 de mayo de 1942. Asumió la frase bíblica del libro de Oseas (8, 7):Porque sembraron viento: torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciera, extraños la comerán”; cómo una expresión de lo que le esperaba al Tercer Reich por haber iniciado la Segunda Guerra Mundial (SGM). La Royal Air Force (RAF), después de dos años de experiencia con pocos resultados alentadores, comenzaba - ¡por fin! - a contar con los medios aéreos (mayor número de bombarderos, en especial los cuatrimotores capaces de llevar más de siete mil toneladas de bombas), tecnológicos (el sistema de radioayuda de navegación GEE para ubicar objetivos en la noche, entre otros) y la aceptación definitiva de destruir la moral del enemigo como la prioridad en la ofensiva aérea.

El 14 de febrero de 1942 el Ministerio del Aire del gobierno del Reino Unido estableció una nueva Directiva para el Mando de Bombardeo de la RAF: iniciar  la ofensiva sobre 14 ciudades alemanas, “centrando los ataques en la moral de la población civil enemiga y en particular la de los trabajadores industriales”, es lo que se conoce como el “bombardeo de área o zona”. El 30 de marzo siguiente, el consejero científico del gobierno: Lord Cherwell (Frederick Alexander Lindemann), le envía al Primer Ministro un informe que será conocido como “Dehousing paper”. Se basaba en el análisis de los resultados del Blitz (bombardeo alemán sobre las ciudades de Gran Bretaña), comprobando que por cada tonelada de bombas quedaban sin hogar entre 100 y 200 personas. De modo que si cada avión de la RAF en su vida útil podía lanzar 40 toneladas, dejaría entre cuatro y ocho mil obreros alemanes sin casa, y a ese ritmo con la producción actual de bombarderos se podía lograr que para finales de 1943 un tercio de la población del Tercer Reich estaría en la calle y su espíritu de lucha (de trabajo en las fábricas) se quebraría. A partir de dicho informe el gabinete le dio prioridad a esta campaña.

El otro gran cambio fue el liderazgo, cuando el 22 de febrero asumía como nuevo comandante en jefe del Mando de Bombardeo el futuro mariscal del Aire: Arthur T. Harris, mejor conocido por la prensa como “Bomber Harris” o por los miembros de la RAF como “Butcher Harris” (carnicero). La frase inicial de nuestro artículo expresa su personalidad decidida, decidida a llevar a cabo lo que muchos consideraban el único medio para lograr que se cumpliera con la condición estratégica de dicha unidad de la RAF. La experiencia previa, junto a todos los informes sobre la eficacia de esta arma (en especial el “informe Butt”, que tratamos en nuestro anterior artículo sobre el tema publicado en esta columna la primera semana de octubre del 2021) confirmaban que solo un avión de cada cinco lanzaba sus bombas en un radio de cinco millas de su objetivo. De modo que intentar paralizar la industria nazi era una tarea extremadamente difícil, en cambio sí era posible el bombardeo de zona. Las implicaciones éticas (humanitarias) son evidentes, y hoy en día siguen produciendo una gran polémica. En 1992 se erigió una estatua al mariscal Harris en Londres (The Strand, Westminster) y a los pocos meses fue pintada de rojo con la palabra “shame”, desde ese entonces se ha discutido su remoción pero los descendientes de los 55 mil pilotos de la RAF que perdieron la vida en la Campaña de Bombardeo lo han impedido.

En marzo el comandante Harris empezó a experimentar con nuevas tácticas (saturación, bombardeo incendiario, etc.) y el uso del GEE. Los pilotos más diestros (después llamados Pathfinders) liderizaban la formación y marcaban el objetivo con bombas incendiarias, y los siguiente al ver la ciudad por los llamas procedían a lanzar su carga explosiva. Primero se atacó la fábrica Renault en la Francia ocupada (3 de marzo), los días siguientes la ciudad industrial alemana de Essen y el más importante fue el puerto de Lübeck el 28 de marzo. En este último se logró la destrucción del 30 % de la ciudad, incluyendo el 80% de su centro histórico, y 25000 personas se quedaron sin hogar. El impacto en los líderes tanto aliados como enemigos fue importante, el mejor ejemplo: el ministro de propaganda nazi: Joseph Goebbels, consideró que de repetirse ataques similares se generaría un daño moral catastrófico en la población. En abril, ante el aumento de la confianza, se intentó un bombardeo de día pero se perdieron siete aviones y de esa forma se confirmó el mantener la política de protegerse con la noche. La Luftwaffe respondería a todos estos ataques con acciones de retaliación en ciudades británicas.

En mayo llegaba el primer contingente de la Octava Fuerza Aérea de los Estados Unidos pero su primer bombardeo será combinado con la RAF en julio y en agosto en solitario, para ese momento esperamos dedicarle un artículo a su aporte y el desarrollo general de la Campaña de Bombardeo en el resto del año 42. Sin olvidar la importante respuesta alemana en la defensa de su territorio y la Europa ocupada. La semana que viene retomamos el Frente del Pacífico y Asia pero a lo interno de los Estados Unidos, cuando se inicia el confinamiento de sus ciudadanos de origen japonés.

 

miércoles, marzo 23, 2022

La guerra de Ucrania del 2022 y la Segunda Guerra Mundial

La guerra de Ucrania y la Segunda Guerra Mundial

Publicado el 23 de marzo de 2022 en El Nacional y al día siguiente en Opinión y Noticias.

En este momento la ciudad de Mariúpol, segundo puerto de Ucrania después de Odessa, está siendo tomada por las fuerzas rusas calle por calle. Después de rodearla le han cortado todo tipo de suministros (agua, calefacción, luz, comida y medicinas) para que se rinda, pero la resistencia se mantiene por lo que se ha iniciado la destrucción de la ciudad. Es inevitable pensar en los videos o fotos de la “Fuente Barmalej” (o “ronda de los niños”) en medio de un Stalingrado en ruinas debido a la invasión de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial (SGM). También en Varsovia, ciudad que pagó la osadía de levantarse en contra del ocupante nazi durante 1944 con la destrucción del 90 % de su infraestructura. El “recuerdo” de la última gran guerra en Europa se podría entender en historiadores y más si se especializan en el siglo XX: una memoria llena de imágenes vistas tantas veces en documentales, películas y libros. Pero me ha impresionado cómo las comparaciones que hacen periodistas, políticos y la gente en general (en las redes sociales, etc.) se refieren a la SGM; y la justificación, tanto de la agresión como la defensa, se realiza dando ejemplos inspirados en ella. Razón por la cual nos hemos animado a hacer una primera aproximación al tema.

La memoria de la SGM se mantiene viva, no solo por ser la última gran guerra y la de mayor violencia de la historia (y el desarrollo del genocidio sistemático de varios pueblos); sino porque su historia se sigue relatando a través del cine, logrando ser el hecho histórico con mayor presencia en la proyección de películas. En el caso de Rusia es evidente que su desarrollo como nación, Estado y potencia mundial está íntimamente ligado al conflicto que le dejó profundas cicatrices: 27 millones de muertos junto a una catástrofe material inimaginable. La invasión de Ucrania busca detener la expansión de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en lo que fue la zona de influencia de la Unión Soviética (Rusia es heredera de ella) después de la SGM. Hay un anhelo de volver al prestigio y poder que fue ganado con tantos sacrificios en 1945 y el resto del mundo reconoció pero también temía. E incluso el segundo argumento para justificarla está claramente relacionado con esta época al afirmar que Ucrania debe ser “desnazificada”. Las pruebas ofrecidas por Vladimir Putin el mismo día del inicio de la guerra (24 de febrero) son la intolerancia “genocida” de Kiev ante los rusos en territorio ucraniano, especialmente en el Donbass. Transforma una agresión en un compromiso o responsabilidad histórica: el evitar que el mayor mal de la humanidad (el nazismo) pueda resucitar, y pueda amenazar de nuevo a Rusia y los pueblos eslavos. Sin duda busca despertar un trauma colectivo.

Una parte de Rusia no ha caído en la trampa de la propaganda del gobierno de Putin y ha salido a protestar contra la guerra (ojalá fuera la mayoría pero creemos que no es así). Aunque ciertamente ha habido intolerancia en Ucrania contra las minorías rusas, nunca se puede comparar con un genocidio como fue el nazi y los pocos grupos hipernacionalistas que existen jamás han logrado una representación parlamentaria. El colaboracionismo que se dio durante la SGM ocurrió en todos los países y en el caso de Ucrania contrasta con lo más de 5 millones que murieron luchando por la liberación. Además, difícilmente podría ser nazi el Presidente Volodimir Zelenski al tener un origen judío. En el caso de las protestas dentro de Rusia creo que la mentira de la “desnazificación” ha tenido una crítica importante en la participación de la sobreviviente del Sitio de Leningrado en la SGM: Yelena Ósipova que fue arrestada. Aunque al parecer no se tiene claro si nació en medio de dicho sitio, pero en todo caso sus padres sí lo padecieron. En general Putin y Zelenski no han dejado de usar la SGM para apoyar sus discursos, incluso le escuchamos a este último al dirigirse a Estados Unidos nombrar el ataque a Pearl Harbor y al hablar con el Reino Unido citó el coraje de sir Winston Churchill.

Un aspecto que examinaré en otra entrega, porque requiere mayor examen, es todo lo relativo a la influencia de la experiencia militar rusa en la SGM en la actual invasión. Para concluir debemos decir que al finalizar la Primera Guerra Mundial se pensó que sería la guerra que terminaría con todas las guerras debido a la masacre ocurrido. Lo mismo ocurrió al concluir la SGM – ¡y más aún cuando los fallecidos se multiplicaron por seis! –, por lo menos en Europa se tenía esta esperanza. Nunca más el continente padecería una ciudad destruida como Stalingrado o Varsovia. 80 años después Mariúpol ha sido dañada en el 90 % de sus edificios y el número de civiles asesinados no para de crecer. Solo esperamos que al igual que ocurrió en Stalingrado, sea la derrota para los sueños imperialistas de un tirano anacrónico. La próxima semana volvemos a marzo del año 1942, pero no en el Pacífico sino en Europa, específicamente a Gran Bretaña. Un nuevo comandante ha llevado al Mando de Bombardeo de la Royal Air Force y el cambio será radical. Se ha propuesto probar que la victoria se puede lograr desde el aire.

domingo, marzo 20, 2022

Novena carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45

“Tengo que llevar el diario por peligroso que sea”

Novena carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45

Querido Don Victor:

¡Otra guerra en Europa después de una larga paz de casi 80 años! ¿Podrá creerlo querido maestro de los diarios íntimos? Pero hay una esperanza en medio del absurdo y el horror de la violencia, la reacción de Occidente frente a un nuevo tirano expansionista. Pero volvamos a lo que nos une: su bitácora que ahora nos toca comentar el año 1941. Tal como le dije, después haremos una pausa para centrarnos en el de Ana Frank que cumplirá también un aniversario redondo. Una pregunta sobre la escritura de los diarios siempre me acecha y ya se la he comentado: ¡¿cómo escribir en medio de tantas dificultades tal como dice el 20 de febrero: “creciente penuria económica, una alimentación cada vez peor”; pero también: guerras, trabajo esclavizante, hacinamiento y en general todo lo que significa la lucha por la supervivencia en condiciones hostiles?! Creo que yo mismo ofrecí una respuesta ante la pregunta de una alumna: “¿cómo se recuerda de escribir? ¿cómo no deja de hacerlo?” Le dije: es un hábito cultivado desde hace muchos años y sientes la necesidad, pero a veces hay otras necesidades que se imponen: comer, descansar, etc. Y entonces nos dormimos anhelando llenar la página. ¿Cómo hizo usted en ese año terrible de 1941 para que hoy yo pueda leerlo?

Todo comienza en enero con un nuevo impuesto a los judíos de 15 % y en febrero el descuido de dejar salir la luz de una ventana en la noche (las autoridades exigen un apagón total). Puede ser una fuerte multa o la cárcel (lo cual termina aceptando siendo un “tormento” de ocho días), pero también debe vender el automóvil que era una vieja exigencia del ayuntamiento (cuando lo hace los niños dirán: “el coche del judío, el coche del judío”, 25 de febrero). Y tantas otras medidas restrictivas a lo largo del año que se suman a la segregación creciente desde 1933: confiscación de la máquina de escribir, presión para que venda la casa de donde los obligaron a salir el año pasado para vivir en una residencia para judíos: Judenhaus, los no arios no pueden vivir en Berlín, usar los vapores del Elba, adquirir tabaco (“una nueva catástrofe”), desde septiembre llevar la estrella de David, no salir del municipio o tomar el tranvía solo en la plataforma delantera, no usar cabinas telefónicas y después en algunos períodos solo se puede salir de noche. Todo va destruyendo vuestra dignidad, pero siempre el consuelo que no están en un gueto, campo de concentración o han sufrido un pogromo; por eso dice: “mi estado de ánimo y mi visión de conjunto cambia cada día” (27 de marzo), el miedo jamás desaparece. Y más cuando ya para el 22 de agosto todos dicen que están eliminando a los enfermos mentales y desde octubre comienzan las deportaciones a Polonia. Pero algunos demuestran solidaridad por lo menos al oído.

Sigue con su Vita (memorias), la cual cumple el 12 de febrero dos años escribiéndola; y las constantes anotaciones para su LTI (Lengua tertii imperii, su manual y estudio de la neolengua nazi) ¡hábito, hábito! Acá está la respuesta junto a la profunda pasión por escribir y “dar testimonio hasta el final”. Es el anhelo de trascender pero también de justicia, porque se piensa que si conocen nuestro sufrimiento y coraje, tendrá un significado y seremos resarcidos. Los canallas pagarán al ser lanzados al basurero de la historia y nosotros (como siempre se dice: Vanitas vanitatum) seremos al menos escuchados. Pero en medio del horror de la guerra y la persecución, el amor y la belleza le ofrecen un respiro:

Desde ayer, tiempo preprimaveral. Se agradece cada minuto que prolonga la claridad del día, cada grado más de temperatura, cada metro de suelo transitable (esto sobre todo por Eva). Eva ha decaído muchísimo, está más delgada, ha envejecido: y, mientras que mi propio estado físico también decae, la quiero cada vez más apasionadamente, d’amour dicen los franceses.  (12 de febrero de 1941).

Es lo único que salva, además de la escritura. Porque esta es otra de las respuestas a la pregunta de mi alumna: escribimos porque es lo que nos mantiene en pie en medio del horror. Sí, lo sé querido maestro, exagero al compararme con su situación en medio de la Segunda Guerra Mundial y la Shoá. Pero allí está la propaganda al igual que en el pasado, que en su caso nos describe con las palabras: “Hitler, con esa estentórea voz de paranoico, rugía en la radio, acabando con el himno de Horst Wessel.” Coincido con usted al definir la naturaleza del nazismo cuando dice que el antisemitismo “es central en su estructura total, en su esencia y también imprime su sello a todo lo demás” (16 de abril). Mucha gente le molesta que no separen la Segunda Guerra Mundial y el nazismo de la “cuestión judía”, pero hay que entender que están íntimamente ligados.

A finales de enero en el discurso de Adolf Hitler en un nuevo aniversario de su ascenso al poder (30 de enero de 1933) usted afirma: “sonaba distinto a todos los anteriores”. Una frase del tirano lo hace sospechar: Este año forzaré la decisión. Me impresiona que esté tan claro, una vez más la verdad siempre aflora en medio de la más fuerte censura: usted sabe que la guerra puede extenderse a los Balcanes, Rusia y/o Estados Unidos tal como ocurrirá a lo largo de ese año. De esa forma en marzo ve cómo avanzan las tropas en Bulgaria sin pegar un tiro y después ante el golpe contrario al Pacto Tripartito en Yugoslavia la inmediata invasión, “Serbia y Grecia destruidas” (16 de abril). A pesar de las victorias nazis predica la esperanza:

Hitler tenía que perder la guerra, que ni Rusia ni Estados Unidos podían permitir su victoria definitiva. ¿Me creo lo que predico? En un 50 %. Pero ahora estoy más tranquilo. Afronto más fríamente el devenir de la historia. ¿Qué son en la historia de un pueblo diez, veinte años? A la larga, Hitler no puede salir victorioso, en algún momento se derrumban todas las conquistas mundiales. A mí solo me sigue interesando nuestro destino personal, estrictamente delimitado en el tiempo. Y en cuanto a él, soy fatalista (14 de abril de 1941). “Quizás sea la mayor suerte vivir tanta historia mundial” (8 de julio de 1941).

Desde abril a junio cada vez son más los rumores de movilización de la Wehrmacht al Este. Era tan evidente y los soviéticos cayeron en la trampa. Para preparar el pueblo volvía la propaganda sobre el “peligro judeobolchevique” que desapareció desde el Pacto Ribentrop-Molotov de agosto de 1939. Retorna su fuerte pesimismo dudando de la derrota de Hitler, pero escucha muchas versiones de otras personas que dicen lo contrario, en especial una realidad que se terminará imponiendo: “los rusos son inagotables en hombre y también en armamento y que será imposible acabar este verano con ellos” (13 de julio). La gente se va enterando poco a poco por lo que cuentan los soldados heridos que vuelven a casa: es una guerra de exterminio llena de atrocidades y la resistencia rusa es cada vez mayor. La prensa oficial acepta esta realidad. Y en diciembre todo cambia con el fracaso de la toma de Moscú y el ataque a Pearl Harbor por el Imperio del Japón, además de la declaración de guerra de Hitler a Estados Unidos “Ahora se ve un final” (25 de diciembre) y si 1941 fue “el año más horrible (…) al menos nos ha devuelto la esperanza” (31 de diciembre).

Sobre la escritura de todo diario creo que me debo despedir con la certeza que tuvo en el momento que repasó los de la Primera Guerra Mundial para escribir sus memorias: “Hago una primera lectura de los diarios de 1918. ¡Cuántas cosas se me habían olvidado, qué enorme importancia tienen justamente los detalles de aquella época! Tengo que seguir llevando también ahora el diario, por el Curriculum (memorias), tengo que hacerlo por peligroso que sea. Éste es mi coraje profesional” (27 de mayo). Y más adelante: “Quiero considerar como un favor del destino (…), como un enriquecimiento, que yo viva aquí, sobre el terreno, toda esta ignominia” (13 de octubre).

miércoles, marzo 16, 2022

"I came through and I shall return". El Imperio del Sol Naciente (IX)


"I came through and I shall return".
El Imperio del Sol Naciente (IX)

Publicado el 16 de marzo de 2022 en El Nacional y al día siguiente en Opinión y Noticias

Las palabras que titulan nuestra artículo fueron dichas el 21 de marzo de 1942 por el general Douglas MacArthur (1880-1964) en su discurso al llegar a Melbourne (Australia), después de haber tenido que salir de la isla de Corregidor ant
e el avance de las fuerzas de ocupación japonesas en Filipinas. En su más conocido biopic (MacArthur; Joseph Sargent, 1977) donde es representado por Gregory Peck y en el documental MacArthur dedicado a su vida (Sarah Holt & Austin Hoyt, 1999) que corresponde al décimo episodio de la serie American Experience del canal PBS; la narración de su vida se inicia con su mayor derrota militar. El 22 de febrero recibe la orden del Presidente Franklin Delano Roosevelt para que se retire a una zona segura, orden que en un principio no quería aceptar y llegó a decir que renunciaría al mando para incorporarse a la batalla como un soldado más. Roosevelt temía el impacto moral que tendría la captura por el enemigo de un general de cuatro estrellas el cual demoraba el cumplimiento de la misma. MacArthur en su peor momento supo convertir su figura, imagen, palabras y personalidad en el liderazgo que necesitaban los Estados Unidos (EEUU) para vencer en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial (SGM).

En nuestra primera entrega sobre la ofensiva japonesa en las Filipinas (la primera semana de enero y que corresponde al cuarto artículo de esta serie) explicamos que esta campaña se inició de manera simultánea al ataque a Pearl Harbor y duraría hasta el 9 de junio de 1942. Pero los más importante combates se dieron entre su capital (Manila), que queda en la isla de mayor longitud de este extenso archipiélago (Luzón), y el golfo donde se encuentra la misma. El golfo de Manila era protegido por la península de Bataan y la isla de Corregidor desde donde se controlaba la entrada al mismo. Allí se hizo fuerte la resistencia filipino-estadounidense generando su primer mito épico de la SGM en la llamada Batalla de Bataan que durará desde los días siguientes a la caída de Manila el dos de enero hasta el nueve de abril. Posterior a la misma los soldados capturados sufrirán llamada “Marcha de la muerte” camino a los campos de prisioneros (cuando se cumpla su aniversario le dedicaremos un escrito en el que también hablaremos del famoso filme sobre la batalla).

El general MacArthur supo organizar la lucha en Bataan al acumular suficientes armas y construir varias líneas defensivas para demorar el avance japonés. La idea era que el ejemplo de resistencia y coraje convencería al Estado Mayor del Ejército de los EEUU bajo el general George Marshall y enviaría tropas al rescate. Pero tal como explicamos anteriormente, ya la Conferencia de Washington (encuentro entre Roosevelt y sir Winston Chuchill) entre finales de 1941 y principios del 42 habían decidido que la prioridad era Alemania, y las tropas entrenadas no existían en gran número ante las demandas de los diversos frentes que había abierto la múltiple ofensiva japonesa, por no hablar de las que debían proteger Hawai, Midway y la costa norteamericana del Pacífico. Poco a poco la falta de alimentos (los soldados debían compartirlos con los refugiados), el desarrollo de enfermedades como la malaria y la disentería (sin medicamentos para atenderlas) y la ausencia de cobertura aérea (solo contaban con dos P40); hizo que fueran retrocediendo. MacArthur recibió la orden de retirarse pero no la obedeció considerando que esto haría que sus soldados dejaran de luchar. Y es que su personalidad junto a sus capacidades como estratega, generaban la adoración de sus soldados y oficiales bajo su mando. Su experiencia se inicia en la Primera Guerra Mundial y por muchos años estuvo ligado al Pacífico y en especial a Filipinas donde su Presidente (no olvidemos que era un Estado Libre Asociado de EEUU) lo nombró mariscal de campo (título que no ha poseído otro general de Norteamérica) del Ejército filipino en 1936.

El 10 de marzo, con los japoneses muy cerca, Roosevelt le escribe un telegrama: “Parte hacia Melbourne de inmediato”. Al día siguiente cumplirá la orden aunque dejando muy claro que lo hacía contra su voluntad y así debían saberlo los defensores. A bordo de cuatro PT boat (lanchas torpederas, de las que la 41 capitaneada por el teniente John D. Bulkeley fue la del general), saldría en dirección a Mindanao con su familia (esposa e hijo de tres años) y su Estado Mayor,  superando varios peligros (minas, etc.) por existir un bloqueo de la Armada Imperial. En dicha isla tomarían dos B-17 rumbo a Australia.  El viaje en las pequeñas lanchas se reconstruye en la película ya nombrada y la dirigida por el maestro John Ford: They were expendable (1945). Después será sitiado Corregidor que resistirá un mes más. Al caer fue capturado el máximo comandante de Filipinas que dejó MacArthur: el mayor general Jonathan Wainwrigh, quien se rendiría el 8 de mayo junto al resto de las islas. Aunque Leyte resistió hasta principios de junio y después solo quedará una guerra de guerrillas.

El general MacArthur al llegar a Australia pesaba 10 kilos menos, la razón estaba en que durante la Batalla de Bataan no quiso tener privilegios y comía lo mismo que sus soldados. El 18 de abril de 1942 fue nombrado Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en el Área del Pacífico Sudoeste (SWPA) y cumpliría su promesa de volver a Filipinas dos años después, porque antes tuvo que defender Australia en su frontera norte en la isla de Nueva Guinea y Guadalcanal. Ambas campañas poseen abundante historiografía y cinematografía, y serán tratadas en sus respectivos aniversarios. La próxima semana queremos dedicarnos a la historia del presente, a las abundantes referencias que se han hecho sobre la SGM al tratar de comprender o justificar la guerra en Ucrania.


sábado, marzo 12, 2022

Semblanza de María Mercedes Vicci de Montiel (1921-2022): una maestra venezolana ejemplar

El día de hoy (12 de marzo de 2022) falleció mi tía Mercedes ¡tenía 100 años! Celebramos su larga, próspera y generosa vida dejándoles la semblanza que le escribí el 19 octubre de 2021. 

El centenario de vida de una maestra ejemplar

Semblanza de mi tía abuela María Mercedes Vicci de Montiel

Carlos Balladares Castillo

La frase: “Larga vida y prosperidad”, acompañado de la mano derecha extendida pero con los cuatro dedos del índice al meñique separados en una forma de “V”; es el famoso saludo vulcano que todos conocemos gracias a el doctor Spock (personaje fundamental de la serie de TV: Star Trek). Para los que también lo hemos incorporado a nuestras vidas como una especie de mantra y cada vez que lo decimos suspiramos por este sueño, nos llena de esperanza que un familiar: mi querida tía abuela Mercedes Vicci lo haya logrado, al cumplir el día de hoy (19 de octubre) un siglo de vida con “su cabeza perfecta”. Desde esta sencilla semblanza deseo rendirle un merecido homenaje y dar gracias a Dios por su vida. Pero también a ella por el ejemplo y cariño que nos ha brindado a todos sus familiares, en especial a sus hijos, sobrinos, nietos ¡y bisnietos!

Mi “tía Mercedes”, tal como me enseñó a llamarla mi madre desde muy pequeño, siempre la veía en las reuniones familiares que se realizaban con gran frecuencia en casa de mi abuela materna “Mamaca” en El Paraíso. Ella iba solo con sus hijos (Fanny, Luis y Blanquita) y con sus nietos, porque ya había enviudado. Sus nietos fueron los que yo llamaba primos, aunque la verdad es que eran mis primos “terceros” (si es que eso existe) porque estaban relativamente cercanos en edad. En esa casa se reunía la gran familia de los hermanos, cuñados, tíos y primos de mi madre. Mi tía Mercedes es la segunda hija de cinco hermanos después de tío Juan, mi abuela Blanca que es la tercera y posteriormente venían tío “Carlucho” (del cual proviene mi nombre) y tía Flor .

Solo mi tía es la que mantiene el testimonio de aquella Venezuela de los tiempos gomecistas (1908-1935), en la que el gobernador del estado Lara: Eustoquio Gómez, le confisca el negocio a su padre (Juan Jacinto Vicci Oropeza) y éste al verse sin nada para mantener a tan numerosa familia se llena de angustia y sufre un infarto. Ella era una adolescente de 13 años que tuvo que ayudar a su madre (María Oberto) con el cuidado de tantos hermanos (en especial la más pequeña: Flor) en medio de grandes carencias, aunque a los dos años tuvieron el apoyo del Estado gracias a que el nuevo Presidente: el general Eleazar López Contreras, resarciría el daño dándoles un monto de dinero con el que se pudieron comprar una casa pequeña en la carrera 19 entre calles 28 y 29 de su querida ciudad: Barquisimeto.

Más adelante, cuando se casa y se traslada a Caracas, estudió para ser maestra normalista y se puso a trabajar de inmediato. Dicta clases y tiene cargos directivos en varias Escuelas como la “Francisco Pimentel”. Durante diez años será la  subdirectora de la Escuela Experimental “República del Ecuador”. Ejerce una labor importante como multiplicadora de la “Matemática moderna” para el sistema educativo Básico a lo largo del país. Sus últimos años de trabajo en la educación pública estará en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). El Presidente Luis Herrera Campins la condecorará con la Orden “27 de junio” en primer grado por sus 30 años de docencia.

Mi tía Mercedes siempre ha sido una maestra en todo el sentido de la palabra. Fuerte de carácter, transpira firmeza y disciplina. Es el perfecto ejemplo de esa buena semilla que sembraron las Escuelas Normalistas en nuestro país, y que junto a otros factores han permitido que la Patria no termine de colapsar en medio de tanto mal. ¡Cómo me gustaría conocer las historias de su labor pedagógica! (sabemos que nos darán para una segunda parte). Su gran legado en este siglo de existencia, es que la educación entendida como permanente disposición a aprender es el mejor medio que existe para lograr la superación personal. Nunca dejó de prepararse, de mejorar en su noble vocación como maestra. Y todo esto lo transmitía de modo generoso.

No voy a negar que en mi niñez su estricta personalidad me atemorizaba un poco. Y más de una vez salí corriendo ante sus regaños, porque no manteníamos el orden debido o tomábamos cosas sin permiso. En esos tiempos recuerdo muy bien una época en la que fuimos en varias ocasiones al pueblo de Chichiriviche (estado Falcón) varios miembros de la familia. Una vez en la carretera tuvimos un fuerte accidente contra un camión y ella manejaba. Pudimos habernos matado, así lo pensamos todos los que lo vivimos. Nunca olvidaré que cuando nos bajamos del carro ella tenía la cara ensangrentada y nada de eso la hizo ponerse nerviosa. Con firmeza ordenó todo y a las horas, ya curada, iniciamos nuestras vacaciones de playa. Era y es fuerte y valiente.

En mi juventud creo que mi tía se dio cuenta que me había convertido en alguien serio e incluso estudioso, y dejó de tratarme con esa disciplina que me atemorizaba. Desde ese momento me demostró un cariño especial, el cual de mi parte ha sido mutuo. Y cuando fui conociendo toda su vida de esfuerzos y superación de dificultades, mi admiración por ella no ha dejado de crecer. Como buena maestra, me cuenta mi madre que muchas veces la vio llegar a la casa de un fuerte día de trabajo y salir a dictar clases en la tarde-noche. E incluso ha apoyado siempre a su hija Fanny Montiel a llevar la Academia de Ballet que como bailarina profesional fundó en 1967.

Desde principios de los noventa la casa donde vive mi tía Mercedes se convirtió en ese lugar de encuentro de la familia. Un lugar acogedor con una vista hermosísima de Caracas y en especial de su montaña: el Ávila. Para mí es motivo de alegría que desde que falleciera mi abuela materna, mi tía abuela como la última de los hermanos Vicci Oberto fuera el permanente recordatorio de mis antepasados. De todo lo bueno que ellos me han legado. ¡Feliz centenario querida tía Mercedes y gracias por tanto!

miércoles, marzo 09, 2022

¡China nunca fue abandonada por los Aliados! El Imperio del Sol Naciente (VIII)

¡China nunca fue abandonada por los Aliados! El Imperio del Sol Naciente (VIII)

Publicado el 09 de marzo de 2022 en El Nacional y Opinión y Noticias. 

A dos semanas de la invasión rusa a Ucrania percibo que la opinión pública internacional, los Estados y pueblos de Occidente y la gente de buena voluntad; mantiene una profunda indignación ante esta gran injusticia. Pareciera que la cultura relativista e indiferente que se ha ido consolidando con la alta conectividad que permiten los celulares, sumado a la frivolidad de las redes sociales les ha salido; ¡por fin tienen en su contra una causa justa para unirse en torno a los valores de la solidaridad, la democracia-liberal y la paz! Es triste pero una vez más el padre fundador Thomas Jefferson vuelve a tener razón cuando afirmó: “El árbol de la libertad debe ser regado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos”. No recuerdo en mi vida una movilización tan grande en apoyo a la heroica lucha de un pueblo contra la crueldad de un gigante armado. En este sentido, desde nuestro proyecto de estudio sobre el 80 aniversario de la Segunda Guerra Mundial (SGM), podemos ofrecer luces y ejemplos de cómo en el pasado se dio un compromiso con un país débil que fue agredido cruelmente por una potencia militar e imperialista. Sin alejarnos de los primeros meses de 1942 responderemos a la pregunta: ¿Cómo fue este apoyo y qué ocurría en la China ocupada (Guerra sino-japonesa, 1937-45) mientras el Imperio del Japón desarrollaba su ofensiva en el Pacífico y el sureste asiático (diciembre de 1941 a junio de 1942)?

La resistencia del pueblo chino es considerada por buena parte de la historiografía como el factor fundamental que debilitó el expansionismo japonés. No en vano algunos afirman que la SGM se inició en 1931 con la invasión a Manchuria (Richardo Overy, 2021, Blood and Ruins. The Great Imperial War, 1931-1945) o a la propia China en 1937 (Anthony Beevor, 2002, La Segunda Guerra Mundial). Es el país con mayor número de víctimas después de la Unión Soviética con aproximadamente 20 millones de almas que representan el 90 % de las que se perdieron en el Frente del Pacífico y Asia, y que a su vez son un tercio del total de este gran conflicto. Dicho sacrificio y esfuerzo sería premiado al otorgarle un asiento permanente y el poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 1945.

El apoyo occidental a China desde 1931 hasta 1938 fue muy lento y temeroso de generar un conflicto con su antiguo aliado en la zona, aunque no prohibió la participación de voluntarios o iniciativas privadas de ayuda. El 20 de noviembre de 1938 el gobierno chino presidido por el generalísimo Chiang Kai-shek (líder del Partido Nacionalista: el Kuomitang, que dio origen a la República bajo el liderazgo de Sun Yat-sen con la Revolución de Xinhan el 10 de octubre de 1911) se trasladó de Nankín a Chongqing. En año y medio de guerra había perdido buena parte de la costa y la zona más desarrollada. Desde la región interior en el Sichuán occidental resistirá toda la SGM con las pocas industrias que fueron mudadas en un medio rural de gran atraso. Pudo haberse rendido pero junto a los comunistas (con los que firmó una tregua que no siempre cumplieron) enfrentaron al invasor y ocupante nipón. Pero la pobreza; ausencia de vías de comunicaciones, aeródromos y la lejanía de importantes puertos y ríos; hacían urgente que las potencias como Estados Unidos (EEUU), entre otros, los abastecieran de armas y todo tipo de recursos para hacer la guerra.

El imperio japonés de vez en cuando penetraba en este territorio pero ante las fuertes pérdidas que le generaban estos intentos de doblegar la resistencia, comenzaron a darle un mayor protagonismo al papel de su aviación (bombardeo de núcleos poblacionales y acción táctica junto al ejército). El apoyo soviético se reduciría en 1939 cuando estos firmaron un pacto de neutralidad con el Imperio del Japón después de la larga Batalla de Jaljil Go. EEUU vendría al rescate ofreciendo créditos que pasarían de 25 a 100 millones de dólares de 1938 a 1940, y el sector privado apoyaría en la industrialización. A finales de 1940 el Presidente Franklin Delano Roosevelt permitiría el envío de armas y en 1941 se incorporaría al programa de “préstamo y arriendo” facilitando la adquisición de estas por más de 145 millones de dólares. A finales de dicho año llegarían 300 pilotos voluntarios estadounidenses con cien cazas Curtiss P-40 Warhawk (la AVG: American Volunteer Group comandados por Claire Lee Chennault), gracias a las gestiones de la esposa del generalísimo: Madame Chiang Kai-shek (Soon May-ling) la cual había estudiado en EEUU desde sus diez años hasta graduarse en la universidad. Con el ataque a Pearl Harbor la alianza sino-americana se hizo plena mandando el personal y los equipos para formar nuevas divisiones del ejército chino y aeródromos. Todo estaría bajo el mando del teniente general del US Army: Joseph Stilwell (“Uncle Joe” o “Vinager Joe”).

En los primeros artículos de esta serie de finales de noviembre del año pasado, explicamos cómo el Japón comenzó una ofensiva en el sureste asiático para cerrar todas las vías de aprovisionamiento de armas a la resistencia china y obtener el petróleo indonesio (debido a que EEUU lo sancionó en 1941 con el corte de suministro de combustible). Las últimas dos vías que quedaban fueron atacadas: Hong Kong (sometida el 25 de diciembre de 1941) y la carretera de Birmania (esta última se cerraría con la caída de Rangún 8 de marzo de 1942), de modo que la única forma de lograr el abastecimiento fue por vía aérea desde la India atravesando el Himalaya (“The Hump”: la joroba) mientras se construía una nueva carretera (Ledo). Este compromiso lo asumió EEUU y logró de esa forma enviar siete mil toneladas al mes desde mayo de 1942 y ese año el crédito a China fue de 500 millones de dólares. El personal militar que llegaría a la región (entre China, la India y Birmania) para apoyar la lucha de los chinos superó los 250 mil soldados. Los Aliados se habían comprometido con un pueblo que era débil militarmente pero que había demostrado el coraje para no rendirse jamás.

miércoles, marzo 02, 2022

El Imperio del Sol Naciente (VII) y algunas palabras sobre la Invasión de Ucrania

El Imperio del Sol Naciente (VII) y algunas palabras sobre la Invasión de Ucrania.

Publicado en El Nacional y Opinión y Noticias. 

El jueves 24 de febrero de 2022 (inicio de la invasión de Rusia a Ucrania) quedará en la historia como una fecha a tomar en cuenta para comprender cambios importantes en el Orden Internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial (SGM). Muchos historiadores e internacionalistas así lo han afirmado (recomendamos a Yuval Noah Harari, Timothy Snyder y Henry Kissinger) y varios han recordado que no se puede ser tolerante con los autócratas expansionistas por miedo a la guerra, tal como ocurrió los años previos al último conflicto global. Y desde internet han ofrecido pleno apoyo al pueblo y al Estado de Ucrania tal como nuestro admirado James Holland (@james1940). ¿Es que no se aprendieron las lecciones de la SGM? Imágenes de familias ucranianas durmiendo en los andenes del metro nos han recordado a los londinenses durante el Blitz, personas llorando ante sus seres queridos asesinados por las bombas y misiles rusos, los refugiados huyendo a las fronteras ¡y padres despidiéndose de sus hijos u hombres de sus mujeres para ir a luchar!  Como dice la portada de la revista Time: “El retorno de la historia. Cómo Putin destrozó los sueños europeos”. Después de un breve análisis del presente retomaremos el Frente del Pacífico y sureste asiático.

No nos consideramos opinadores de toda noticia, nuestra meta es la investigación permanente de algunos temas específicos (los de nosotros son: el personalismo político desde el siglo XIX, la democracia, la SGM y el cine histórico). Pero desde esas perspectivas podemos “mirar” y buscar comprender el presente y afirmar que el primer día de la ocupación rusa parecía que Goliat vencería a David ante una nueva Blitzkrieg (apoyada en la diferencia abrumadora entre agresor y víctima) y no se tenían noticias de resistencia por parte del ejército ucraniano, pero al pasar 24 horas las cosas cambiaron radicalmente con la unidad de Occidente frente a Rusia tomando decisiones inéditas en la historia. Sanciones económicas que desplomaron el rublo en 30 % y el abandono del pacifismo alemán y la tradicional neutralidad de Suecia ¡y Suiza! (al enviar armas a los defensores). Ni hablar de Polonia que generosamente fue el primero en enviar ayuda militar y recibir miles de refugiados. Pasan los días y la opinión pública internacional, los Estados en especial las democracias, se solidarizan con el pueblo ucraniano que nos recuerda a los finlandeses en la Guerra de Invierno (1939-40) al enfrentarse a los tanques soviéticos solo con bombas molotov (acá fue que se originaron).

Es imposible no pensar en las palabras de nuestra querida maestra Graciela Soriano de García-Pelayo que asumimos como historiadores:

Pienso, con Croce, que “toda historia es historia contemporánea”. Así reconozco y expreso que mis intereses como historiador arrancan del presente y se explican por él y desde él. Quiere decirse que en él y desde él he gestado unas propias preocupaciones historiográficas. (…) El siglo xxi en el que recién entramos, con todo su desarrollo tecnológico e informático, está mucho más cerca de los dos anteriores, lo cual conduce ineludiblemente a preguntarse por qué subsisten los problemas, los procesos no se cierran y las mentalidades no cambian. (…) La reflexión se nutre de inmediato, pues, de un lado, con la observación, desde la actualidad, del contraste entre los cambios aparentes y el estancamiento de la mentalidad, de otro, con otras reflexiones que buscan la explicación de una lógica histórica que devuelve recurrentemente el proceso, como en un olvidado “juego de la oca”, a casillas anteriores a las que ingenuamente no hubiéramos creído nunca regresar. (Formas del curso de la historia en Venezuela: ¿Historia con sentido o “juego de la oca”?”; 2006).

En este sentido, es inevitable ver el retorno de una guerra en Europa con amenazas de otra en Asia (el mismo día de la invasión China se acercó al espacio aéreo de Taiwan con cazas). Y la primera causa de la misma en Ucrania es una Rusia que vuelve con sus anhelos imperiales que nacieron con Pedro el Grande (1672-1725) y que llegaron a su máxima expresión con la victoria de la SGM bajo la Unión Soviética, por no hablar del trauma que significó que una nación europea le generara 27 millones de muertos en una guerra de exterminio durante este mismo conflicto ¡Y que por tanto no se les debe permitir que se acerquen más a sus fronteras! (Derecho Internacional, soberanía, autodeterminación de los pueblos ¡bien, gracias!).

Ahora, volviendo al 80 aniversario de la SGM en nuestro análisis de la ofensiva japonesa en el Pacífico y el sureste asiático, después de la conquista de la estratégica fortaleza de Singapur (explicada en nuestro anterior entrega), los nipones anhelan consolidar el perímetro defensivo que aísle Australia, la India y los Estados Unidos de su principal fuente de petróleo y caucho que será Indonesia (además de madera y arroz). Pero también representa una gran cantidad de mano de obra porque es la colonia más poblada de la región después de China y la India; 70 millones de almas de los cuales cuatro serían obligados a trabajar para el ocupante. Es la joya estratégica y su conquista comenzó, tal como explicamos los artículos II, IV y V de esta serie, a poco más de una semana del ataque a Pearl Harbor el 16 de diciembre de 1941 con la invasión del Borneo inglés y se terminará el 21 de abril de 1942. Las islas más importantes eran Java (donde está su capital: Yakarta, conocida en esos años como Batavia) y Sumatra (esta última separada de Singapur por una pequeña franja de mar conocida como el estrecho de Malaca). En su avance de norte a sur de las fuerzas del general Hisaichi Terauchi (ascendido en marzo a “Gensui” o mariscal de campo) por las islas, conquistan Borneo el 23 de enero, las Célebes caerían en febrero y desde allí con el dominio de sus aeródromos y con el apoyo de los portaviones Hiryu y Soryu ocuparían Ambon y Timor (la mitad era colonia portuguesa y no le fue respetada su neutralidad).

El desembarco en Sumatra fue precedida el 14 de febrero por la toma de su aeródromo en Palembang por medios aerotransportados (casi 500 paracaidistas japoneses) y el 23 fue apoyado por un levantamiento popular contrario a los holandeses. Por esta razón se liberaría al líder independentista Achmed Sukarno que colaboraría con el nuevo ocupante hasta que cambió de bando. En la isla se lucharía hasta el 28 de marzo. Los Aliados trataron de coordinar sus acciones bajo un solo comando a partir del 15 de enero el cual recayó en el británico general Archibald Wavell (conocido por su acción en el Medio Oriente en especial la “Operación Compass”, ver nuestros artículos de enero del 2021). Una de sus acciones más importantes fue reunir una flota combinada para evitar los desembarcos en Java generando la Batalla del Mar de Java el 27 de febrero de 1942. La misma fue la más grande hasta la fecha desde la de Jutlandia (1916) en la Primera Guerra Mundial. Los Aliados al mando del contraalmirante holandés Karell Doorman (que decidió hundirse con su crucero) se poseían 14 barcos y del lado japonés bajo el contraalmirante Takeo Takagi eran 18 que protegían a 40 transportes. En esta ocasión el protagonismo fue el diestro uso de torpedos del lado japonés, la aviación solo ayudó en la ubicación del enemigo. Del lado Aliado se cometieron varios errores como el no tener apoyo aéreo y falta de coordinación, lo que les costó 5 naves y 2300 marinos generando solo daños a un destructor nipón. Existe un documental neerlandés del mismo título de la batalla dirigido por Niek Koppen en 1995 y sobre Indonesia no conocemos películas salvo las que se centran en su independencia (en el 2020 dirigida por Jim Taihuttu se estrenó una sobre el tema: The East).

El triunfo de la Armada Imperial Japonesa le permitiría consolidar la conquista del archipiélago de Indonesia que era su principal objetivo en la ofensiva desde Pearl Harbor. Grandes cantidades de alimentos, petróleo y caucho abastecerían su máquina de guerra hasta que sus líneas de comunicación comenzaron a ser cortadas por la reconquista Aliada de los mares en los años siguientes. Holanda perdió su Armada lo cual facilitó la independencia de sus colonias una vez finalizada la SGM, hecho que se fortaleció con su derrota y el desarrollo de los movimientos independentistas estimulados por lo que los nipones llamaron “la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental”. La semana que viene explicaremos qué ocurría en China simultáneamente a la expansión del Imperio del Sol Naciente, el cual es un ejemplo de cómo Occidente no abandonó a este pueblo que luchaba contra un invasor mucho más poderoso militarmente.

miércoles, febrero 23, 2022

La mayor derrota de los británicos. El Imperio del Sol Naciente (VI)

 La mayor derrota de los británicos. El Imperio del Sol Naciente (VI)

23 de febrero de 2022 publicado en El Nacional y Opinión y Noticias. 

En la serie The Forgotten Army - Azaadi ke liye (2020) se reconstruye una escena donde un ejército de japoneses en bicicletas atacan a desprevenidos soldados indios del Imperio inglés que defienden la península Malaya y en otra se ve la imponente celebración nipona de la caída de la mayor fortalece del oriente: Singapur. Tanto vencedores como vencidos le dieron una gran importancia a esta batalla por lo que se filmó la rendición del teniente general Arthur Percival ante el general Tomoyuki Yamashita, y el Imperio del Japón haría una marcha musical y películas propagandísticas en su honor. La producción historiográfica es abundante junto a los documentales, y Singapur (Estado independiente desde la década de los sesenta) ha generado varios films sobre su historia en la Segunda Guerra Mundial (SGM). Una vez más sir Winston Churchill marcó el camino de la escritura de la historia al definir este hecho que ocurrió el 15 de febrero de 1942 como “el peor desastre y la capitulación más grande de la historia británica” y la cual casi le costó el cargo de Primer Ministro.

¿Por qué fue el mayor desastre y cómo fue posible? Ambas respuestas están en la percepción que mantenían tanto decisores como soldados al inicio de la SGM. Los perdedores de la Primera Guerra Mundial y/o los que intentaban construir sus nuevos ámbitos de influencia: Alemania y Japón, abandonaron las formas de entender la guerra que habían determinado las batallas hasta el momento y asumieron ideas novedosas. Mientras los antiguos vencedores se aferraron a las tácticas defensivas y la confianza en su dominio imperial. Una de estas ideas erróneas que mantuvieron los occidentales fue el desconfiar de la capacidad de los japoneses para poner en peligro sus colonias que habían establecido desde los siglos XVIII y XIX en la región. En el caso de Europa será el origen del Blitzkrieg (guerra de movimientos centrada en la capacidad de penetración de los tanques apoyados por la artillería y la aviación) que durante poco más de dos años permitió entre otras causas que el Tercer Reich dominara buena parte del continente. Algo muy parecido harán los nipones en el sureste asiático y el Pacífico pero ¡en tan solo 6 meses! La velocidad e intensidad de la ofensiva forjará el derrotismo en la mentalidad de fuerzas más numerosas. Es por ello que fue el mayor desastre en la historia del Imperio Británico, porque poco más de 120 mil soldados (sumados tanto la campaña de Malasia como la Batalla de Singapur) caerán prisioneros ante ¡un ejército enemigo que era tres veces más pequeño en hombres!

El Reino Unido era la mayor potencia del mundo para la época y se consideraban invencibles, es probable que llegaran a dudar de dicha condición al enfrentarse sus “hermanos” europeos pero de los asiáticos jamás. La isla-fortalece de Singapur se habían construido en el período de entreguerras (1919-39) y estaba imbuida de estas percepciones por lo que toda autoridad al referirse a ella siempre usaba sinónimos como “inexpugnable” e “imposible de invadir”. Las defensas costeras poseían artillería naval que hundirían cualquiera que se atreviera invadirla en caso que superaran el duelo con la primera armada del mundo: la Royal Navy. Por esta mentalidad confiaron en que los japoneses no atravesarían la jungla de mil kilómetros que era la península malaya que con su densa selva y abundantes ríos impedirían que tanques, cañones y soldados llegaran hasta el límite con Singapur que poseía una calzada que los unía pero que era fácilmente inundable. Esta defensa natural estaba en sus manos por lo que no se molestaron en colocar cañones y muros defensivos en dicha costa.

En nuestro artículo de la segunda semana de enero, explicamos cómo se desarrolló la primera parte de esta campaña la cual se inició justo al día siguiente del ataque a Pearl Harbor al igual que en otras islas y regiones del sureste asiático y el Pacífico (para lograr el control de recursos, el petróleo indonesio fundamentalmente, y un perímetro defensivo), y la derrota de la Fuerza Z de la Royal Navy el 10 de diciembre de 1941. El dominio de los mares y los cielos facilitó la tarea del Ejército japonés pero no le quita el mérito de la gran proeza de atravesar en dos meses la jungla combatiendo contra el doble de soldados en más de 80 batallas, introduciendo tanques y bicicletas en las selvas y tomando y/o reparando más de 250 puentes. Para después atacar una fortaleza el 5 de febrero con un millón de habitantes y mayor número de defensores, desembarcando en el lugar menos esperado: no en las playas del Este donde los esperaban sino en los manglares del Oeste. La orden de Churchill al teniente general Percival fue clara:

Espero que sea defendido cada palmo de tierra, que todo elemento útil salte en pedazos antes de caer en manos del enemigo y que la idea de rendición no debe, en ningún momento, cruzarse por la mente, a menos que los combates ya se estén desarrollando entre las ruinas de la ciudad.

Pero antes de comenzar la batalla definitiva que exigía los mayores sacrificios por parte de las tropas de la Commonwealth, ya estaban derrotadas. El espíritu bushido y el liderazgo y audacia del general Yamashita había destruido todas las leyendas en torno a Malasia, Singapur y el prestigio británico. Cuando se sabe la noticia del avance hacia la ciudad comienza la locura de deserciones de los combatientes y la huida de la población. La aviación destruye las fuentes de agua dulce y en general las municiones se acaban. Churchill sigue exigiendo la lucha hasta la muerte pero Percival decide negociar con el enemigo, un enemigo que será inflexible y exige la rendición incondicional la cual fue aceptada. Yamashita es bautizado como el “tigre de Malasia” y en Japón se dan grandes celebraciones. 

Las consecuencias fueron terribles para los Aliados pero también para la población de Singapur que sufriría la cruel represión nipona que se centró especialmente en los chinos de la ciudad (serie de TV en Singapur: A war Diary, 2001). Se aceleró la ofensiva en Java y Timor y las amenazas sobre Australia se hicieron realidad cuando el 19 de febrero de 1942 fue atacada su base naval y aérea más importante (el llamado “Pearl Harbor de Australia”, aunque su costa norte padeció más de 60 ataques aéreos desde esta fecha hasta finales de 1943). 242 aviones de los cuatro más importantes portaviones de la Armada Imperial en la que una vez más la primera oleada fue comanda por el famoso piloto Mitsuo Fuchida. 250 víctimas y más de 35 embarcaciones hundidas o dañadas y más de 20 aviones destruidos.

En Australia la población civil temía una posible invasión y al final dicho temor reforzaría las defensas en Salomón y Nueva Guinea y posteriormente la lucha en Guadalcanal. Y el hecho más conocido por su representación cinematográfica fue el destino de los más de 120 mil prisioneros de guerra que salieron de Singapur a construir el famoso tren de Birmania entre otros campos. La ganadora de siete Óscar: El puente sobre el río Kwai (David Lean, 1957), pero también está el biopic: The Railway Man (Jonathan Teplitzky, 2013) y existe un documental: Siam Burma Death Railway (Kurinji Vendan, Rajsankar, Saravanamoorthy; 2014). Otros documentales que deben ser nombrados son: The Fall of Singapore: The Great Betrayal (Paul Elston, 2014) y Singapore 1942- End of Empire (2012). La otra importante consecuencia es la que representa la serie de la India que citamos al principio y en la que 40 mil soldados de este pueblo se unen a los japoneses para luchar por la independencia de su nación. La semana que viene seguimos en el Frente Oriental y el Pacífico. 

 

miércoles, febrero 16, 2022

Los submarinos alemanes atacan a Venezuela (80 aniversario del ataque al "Monagas")

Los submarinos alemanes atacan a Venezuela


Carlos Balladares Castillo

Publicado El Nacional

La madrugada del 16 de febrero de 1942 un convoy de tanqueros petroleros recorría las aguas venezolanas desde Maracaibo hasta Curazao, tal como hacía desde el inicio de la explotación petrolera y el establecimiento de las refinería en Aruba, Curazao y Trinidad en las décadas de los veinte y treinta y cuyo nombre era “la flota mosquito”. Al pasar frente a la Península de Paraguaná a 30 kilómetros de Punta Macolla fueron atacados por el U-502 del capitán Jürgen von Rosenstiel de la Kriegsmarine (armada del Tercer Reich) el cual logró hundir al Tía Juana, el San Nicolás y el Monagas, siendo este último de bandera venezolana y como en todos los tanqueros había criollos fallecieron en total nueve de ellos. Mientras tanto el U-67, comandado por el capitán Günther Müller-Stöckheim, cañoneaba desde la superficie la refinería de Curazao y el U-156 de Werner Hartenstein la correspondiente de Aruba hundiendo dos más: el Pedernal y el Oranjestad. Un cuarto submarino, el U-161 de Albrecht Achilles, acechaba entre Paria y Trinidad. Esa noche murieron más de 50 tripulantes dando inicio a las 35 incursiones frente a nuestras costas y mar territorial que llevaron a pique o averiaron a 69 buques mercantes desde 1942 a 1944. Se dice que en las profundidades de nuestros mares reposan cuatro U-boots con la esvástica nazi. La Segunda Guerra Mundial (SGM) no fue un conflicto distante o extraño para nuestra nación.

El origen de este ataque está en el inicio de una nueva etapa en la larga Batalla del Atlántico. La misma comenzó con la entrada de los Estados Unidos en la SGM después de Pearl Harbor (7 de diciembre de 1941) y la declaración de guerra de Adolf Hitler cuatro días después. Los submarinos del almirante Karl Doenitz comenzaron lo que llamaban unos nuevos “tiempos felices” (enero de 1942 a febrero de 1943), en el cual logran cifras de hundimiento que podían poner en peligro el esfuerzo de guerra Aliado. La causa respondía a que los mercantes estadounidenses y el comercio en torno al continente americano no escuchó los consejos de seguridad de la Royal Navy (viajar en convoy y apagar las luces de las ciudades portuarias), además de la inexperiencia en combate de la US Navy, por lo que de esta forma fueron fáciles víctimas de las “manadas de lobos”. El almirante Doenitz buscará aprovechar esta situación al máximo y entre sus políticas planea la llamada “Operación Neuland”, que tenía como objetivo el reducir el transporte del petróleo venezolano. El mismo era fundamental debido a que el 64% del combustible de los Aliados en Europa y África del Norte provenía de la refinería de Aruba cuyo único proveedor era Venezuela, y a su vez la de Curazao, también era abastecida por los pozos del Lago de Maracaibo y producía el 80 % de la gasolina usada por la Royal Air Force (Ramón Rivas, 1995, Venezuela, petróleo y la Segunda Guerra Mundial).

Venezuela durante los gobiernos de los generales Eleazar López Contreras (1935-41) e Isaías Medina Angarita (1941-45) mantuvieron la misma política de todo el continente: seguir el liderazgo de los Estados Unidos. Se pasó de la neutralidad a una ruptura de las relaciones con los países del Eje en diciembre de 1941. Pero una vez que fuimos atacados no se declaró la guerra como sí hicieron otras naciones de Iberoamérica (desde diciembre de 1941 a diciembre de 1942: Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, Brasil, Cuba, México y Colombia), pero se inició la mejora militar de nuestra Armada y la defensa en general, solicitando la ayuda de Estados Unidos e incluso permitiendo la asistencia de su personal militar con artillerías de costa. Bajo la Ley de Préstamo y Arriendo se nos adjudicaron cuatro nuevas patrulleras con detectores acústicos y la mejora de los cañoneros General Urdaneta y General Soublette para tener capacidad antisubmarina. Es importante recordar que esa trágica madrugada el cañonero General Urdaneta comandado por el teniente de navío Wolfgang Larrazabal, no pudo hacer nada ante la amenaza salvo rescatar los que saltaron al mar, ahora iba ser distinto. Otras medidas que se asumieron fue vigilar a la comunidad alemana, en especial a los miembros de la sección en el país del partido nazi hasta que muchos fueron expatriados o enviados a campos de concentración nacionales. Pero ese es un tema que trataremos en su momento.


Nuestras principales fuentes; además de las que hemos venido usando en nuestras entregas sobre la Batalla del Atlántico (David Mason, 1968, Submarinos: la amenaza secreta; etc.) y las obras generales de los historiadores: Antony Beevor, 2002, La Segunda Guerra Mundial y Williamson Murray y Allan R. Millett, 2000, La guerra que había que ganar; fueron las del amigo y mayor conocedor del desarrollo de la Batalla del Atlántico en aguas venezolanas: el Capitán de Navío (retirado) Luis Farage Dangel (compilador), 2010, Venezuela y la Segunda Guerra Mundial y la de mi hermano el biólogo marino Clemente Balladares, 09-I-2020, “La noche de los submarinos nazis en Venezuela”. La semana que viene retomamos la ofensiva japonesa en el Pacífico.

miércoles, febrero 09, 2022

“Who is Pearl Harbor?” El impacto interno en los Estados Unidos del ataque a Pearl Harbor

“Who is Pearl Harbor?”

09 de febrero de 2022 publicado en El Nacional

“¿Quién es Pearl Harbor?”, dice Sally White, el personaje representado por Mia Farrow en la genial película de Woody Allen de 1987: Radio days, cuando escucha la noticia del ataque japonés aquel domingo 7 de diciembre de 1941. Graciosa pero real forma de representar cómo fue recibida por las mayorías la noticia que su país (los Estados Unidos, EEUU) entraba en la Segunda Guerra Mundial (SGM). El “aislacionismo” había extendido la ignorancia e indiferencia ante la crisis que tuvo tan terrible final. Después vendría la indignación al escuchar los detalles por la radio y ver las imágenes en los noticieros del cine. Y el “discurso de la infamia” del Presidente uniría a toda la nación en la meta de vencer al Eje. Documentales y películas han mostrado esta disposición del pueblo: los hombres con edad y capacidad para luchar haciendo largas colas para alistarse e incluso cayendo en depresión o suicidio si no eran reclutados, y muchísimas mujeres asumiendo el trabajo como obreras. Si en lo externo el mundo comenzaría la “americanización”, a lo interno el llamado “melting pot” (comprendido como “crisol de culturas”) junto al “american dream” serían llevados a su máxima expresión, aunque no para 120 mil “nisei” (ciudadanos estadounidenses con ancestros japoneses) ni para los afroamericanos.

Son muchos los historiadores que afirman, en lo referente al tamaño del Ejército de los Estados Unidos, que el mismo se equiparaba con similares a los países de Europa Oriental. En número de soldados, tanques y artillería; se puede decir que sí, pero la U.S. Navy (la Armada) ya era la primera del mundo a la par que la Royal Navy. El problema con dicha flota era que al dividirse en dos océanos resultaba menos numerosa que la Imperial Japonesa en el Pacífico. Pero todo esto comenzaba a cambiar rápidamente ante las amenazas de la guerra, y entre junio y septiembre de 1940 el Congreso aprobó un programa para ser la más numerosa en cada océano (en comparación al Reino Unido y Japón). Y en ese mismo mes de septiembre también se dictó una ley de reclutamiento que se aplicaría a más de 16 millones de ciudadanos. La Ley de Préstamo y Arriendo (explicada en nuestro artículo respectivo cuando se cumplió el 80 aniversario de su firma en marzo del 2021) demoraba la primera meta y para tener totalmente entrenados a los nuevos soldados en sus primeras promociones se tendría que esperar hasta finales del 42. Otro objetivo fue incrementar el tamaño de su Fuerza Aérea con el desarrollo de bombardeos estratégicos como el cuatrimotor Boeing B-17 “Fortaleza volante”, la producción se estableció ¡para casi 300 mil aviones en cuatro años! En todo caso después de Pearl Harbor se aprobaron nuevas leyes que aceleraron el incremento de la producción de armas y el alistamiento de todos los hombres entre 20 y 44 años (posteriormente se exime muchos trabajadores agrícolas del servicio militar). Para la primera mitad de 1942 era un país movilizado.

El gran cambio interno fue el socioeconómico cuando la nación con el mayor PIB del mundo pero cuyos gastos en defensa no pasaban del 2 % del presupuesto anual, estableció por orden ejecutiva el 16 de enero de 1942 la llamada “Junta de Producción de Guerra”. Dicha Junta era la encargada de asignar las prioridades de toda la industria convirtiendo sus objetivos civiles en militares. Se puede decir que el Estado tuvo el control de la economía sin eliminar la propiedad privada, la consecuencia fue que se le dio prioridad a las grandes fábricas que tenían la capacidad de producir armas (las pequeñas cerrarían por no tener acceso a las materias primas). En general el crecimiento se multiplicó por tres, la deuda del Estado Federal por cinco. La consecuencia en la población fue un gran movimiento migratorio que afectó al 15 %. Y las universidades más prestigiosas (MIT, etc.) firmaron contratos con el gobierno para desarrollar tecnología militar.

Los estadounidenses se sentían seguros al estar protegidos por dos océanos y la verdad es que nunca padecieron un ataque importante en sus costas y mucho menos el bombardeo de sus hogares. Pero en esas primeras semanas se vivió cierta histeria en algunos puertos o zonas cercanas al mar. El más famoso fue en Los ángeles durante la noche del 24 al 25 de febrero de 1942 cuando falsas alarmas de ataques aéreos llevó a la respuesta de las defensas, la consecuencia fue que tres personas murieron por accidentes de tránsito y dos por infartos debido al caos y miedo del ruido que generaron las baterías antiaéreas. Este hecho conocido como “La batalla de Los Ángeles” es recreado de manera ficcional en 1979 por Steven Spielberg en su película: 1941, aunque adelantada en los días de diciembre de ese año. Un filme que fue un fracaso para el gran director y la verdad es que bastante mala, pero muestra el ambiente de terror y excesivo patriotismo. Los sucesos sin duda fueron estimulados porque el día anterior un submarino japonés atacó instalaciones petroleras cerca de Santa Bárbara, California pero con daños menores.

El 9 de septiembre de 1942 ocurrió un ataque en los bosques de Oregon, gracias a un avión lanzado desde un submarino japonés que tenía la intención de producir el incendio de los mismos pero no tuvo resultados. Al final el estado de miedo colectivo produjo una de las mayores vergüenzas para este gran país: el encerrar a los descendientes de japoneses que eran auténticamente patriotas en campos de concentración. El cine una vez más fue el que me permitió conocer esta realidad gracias a Karate Kid (John G. Avildsen, 1984) en una escena que no tiene que ver con las artes marciales y que les contaremos cuando en abril le dediquemos un artículo a tal hecho por cumplirse 80 años de la evacuación a dichos campos. La semana que viene trataremos el impacto de la SGM en Iberoamérica, especialmente en nuestro país porque el 16 de febrero de 1942 submarinos del Tercer Reich hundieron al petrolero Monagas lo cual costó la vida de tres venezolanos.

miércoles, febrero 02, 2022

Rusia invade Ucrania… y algo más

Rusia invade Ucrania… y algo más

02 de febrero de 2022 publicado en El Nacional

A 40 grados bajo cero 21 divisiones rusas con 650 tanques invadieron el sureste de Ucrania tomando relativamente por sorpresa al enemigo, el objetivo estratégico era tomar la vía férrea que aprovisionaba a la ciudad de Jarkov. Las imágenes que hemos visto por la televisión en las que Rusia acumula armas y soldados en la frontera con Ucrania, y el incremento de la tensión entre ambos países en este invierno nos traslada de algún modo 80 años atrás cuando la Unión Soviética (URSS) en la misma región atacaba a la Wehrmacht. Es una situación muy distinta, pero son muchos los analistas y autoridades que han considerado dicha crisis como el mayor despliegue de ejércitos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial (SGM), y de ocurrir una guerra – Dios no lo quiera – podría ser el quiebre del status quo establecido después de 1945. Pero volvamos a los meses de enero y marzo de 1942 cuando Iosif Stalin considera que la victoria que obtuvo en la contraofensiva de la Batalla de Moscú (7 de diciembre de 1941 al 7 de enero de 1942) es la mejor prueba de un Ejército alemán debilitado que puede ser destruido, según sus cálculos, si se logra fragmentarlo y aislarlo de sus líneas de abastecimiento a lo largo de todo el Frente de 1600 kilómetros (Contraofensiva rusa del invierno del 41-42, 7 de enero al 7 de mayo de 1942). Su diagnóstico fue errado y el desgaste y la mortandad es enorme al usar divisiones sin casi entrenamiento y pocas armas. La guerra en el Este requería tiempo, industria, tecnología y lo peor: sangre y sacrificio.

En nuestra última entrega de la serie que titulamos: “¿El ‘general Invierno’ venció al Ejército de Hitler?”, publicada en la segunda semana de diciembre pasado (y que el presente artículo forma parte de dicha serie) y en la cual analizamos la Batalla de Moscú; nos faltó resaltar el impacto (con cifras) que llevaría a la decisión de Stalin, sin olvidar las que asumiría Adolf Hitler. Los números son abrumadores, porque para llegar a 30 kilómetros de Moscú el Tercer Reich sufrió en el Grupo Centro desde octubre la misma cantidad de bajas aproximadamente que en dicho Grupo de Ejércitos y los otros dos (Norte y Sur) en los que dividieron la invasión desde el 22 de junio. Por no hablar que también perdió la mitad de tanques con los que comenzó la conquista de la URSS, y todo ello para terminar retrocediendo casi hasta donde había comenzado la “Operación Tifón” a principios de otoño.

En pocas palabras: fue un fracaso. La ira de Hitler fue grande cuando se retrocedió desobedeciendo su orden de resistir hasta la muerte, por lo que realizará una gran purga (retiro o traslado, no fusilamiento al estilo soviético) de su alta oficialidad en el Este (más de 35 generales y comandantes) empezando por el Comandante en Jefe de la Wehrmacht: Walther von Brauchitsch (cargo que asumiría el Führer desde ese momento). Se movieron 22 divisiones desde el oeste junto a los que acababan de terminar su entrenamiento, y el 28 de diciembre daría la siguiente orden: “En la defensa hay que combatir hasta el fin por cada pulgada de terreno. Solos así será posible infringir al enemigo pérdidas sangrientas, resquebrajar totalmente su morar y extraer todas las ventajas de la indestructible superioridad del soldado alemán”. Algunos historiadores afirman que estas medidas evitaron mayores retrocesos.

Stalin y la Stavka (cuartel general supremo del Alto Mando) creyeron que era posible repetir el éxito contra el Grupo de Ejército Centro y lanzaron la contraofensiva en el Norte (general Andrey Vlassov) para liberar el sitio de Leningrado y en el Sur (mariscal Simeón Timoshenko) para rescatar el sureste de Ucrania y el puerto cercado de Sebastopol, único reducto que resistía de la península de Crimea. Pero el Centro que había sido fuertemente castigado en diciembre también fue atacado aprovechando los salientes que habían generado al norte de Moscú en Kalinín (general Iván Koniev y un poco más al norte: A. I. Eremenko) y al sur en Kaluga (general Georgui Zhukov), en una audaz intento de rodear a los alemanes en torno a Viazma y Smolensko. Se había olvidado que el triunfo en la Batalla de Moscú fue fruto del uso de reservas sacadas de todos los rincones y con sacrificios inmensos, de manera que se estaban arriesgando a un agotamiento y por tanto en sufrir precisamente lo mismo que padecieron los alemanes: el exceso de confianza combinado con problemas logísticos.

Las consecuencias de la contraofensiva fue que varios ejércitos alemanes pudieron ser cercados lo cual ocurrió muchas veces, pero lograron liberarse e incluso abastecidos por aire, caso de la ciudad Demiansk (defendida por el general Walter von Brockdorff-Ahlefeldt), hecho que quedará como mito de las capacidades de la Luftwaffe y que volverá a intentarse hace en el futuro pero con magnitudes muy distintas por no hablar de los resultados. Hitler permitió algunas retiradas para evitar el cierre de las pinzas soviéticas y la Wehrmacht realizó contragolpes liderizadas por generales como Walter Model y Günther von Klugeen en el Centro, Kuno-Hans von Both en el Norte y Erich von Manstein y el mariscal Fedor von Bock en el Sur, por solo citar los más importantes; y todo ello con temperaturas bajo cero. Al final el desgaste significo pérdidas en muertes, heridos y armas que en el caso alemán llegó a un cuarto de millón y los rusos más del doble. Entre marzo y abril una vez más las lluvias de primavera irían reduciendo los combates a una guerra de trincheras hasta mayo y junio.

La llamada Contraofensiva rusa del invierno del 41-42;  siguiendo al historiador neozelandés David Stahel, 2019, Retreat from Moscow: a new history of Germany's winter campaign, 1941-1942 (principal fuente junto a las otras citadas en esta serie); terminó de confirmar el fracaso de la “Operación Barbarroja” (22 de junio al 5 de diciembre de 1941), porque a pesar de sus grandes victorias no logró los objetivos estratégicos necesarios para obtener la victoria en la SGM: desmantelar el Estado soviético y el Ejército Rojo, controlar la industria y los recursos de la URSS, que le darían a su Ejército la superioridad sobre el Imperio Británico y su aliado estadounidense. A finales de marzo de 1942 aunque la Alemania nazi seguía teniendo el control de buena parte de la zona europea de la URSS, los rusos poco a poco incrementaban la producción de armas con la reconstrucción de su industria desplazada en 1941 más allá de los Urales, conservaban las fuentes de sus materias primas que la abastecían y contaban con la indispensable ayuda – cada vez mayor – en comida, tecnología y armas de los Aliados anglo-estadounidenses. La semana que viene atenderemos el impacto interno en los Estados Unidos de su entrada a la SGM. El Frente Oriental se retomará en mayo debido a que los hechos en el Pacífico requieren una mayor atención hasta esa fecha.

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