lunes, enero 25, 2016

Oferta de cursos de Introducción a la Historia, Teoría de la Historia e Historiografía en la UCAB

El coordinador de las Maestrías en Historia de Venezuela y de Iberoamérica: Tomás Straka, nos informa:



Los programas de Maestría en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello están ofertando para el semestre marzo-julio 2016 los cursos de Introducción a la Historia, Teoría de la Historia e Historiografía, para aquellos profesionales interesados en iniciarse en la disciplina.

Los cursos esperan ofrecer una mirada introductoria y panorámica que sirva de plataforma  para el desarrollo de futuras investigaciones, así como para darle soporte teórico y metodológico a quienes vocacionalmente o por las razones que sean,  estén llevando o esperen llevar a cabo alguna, pero que carecen de una formación en el área.  

Los cursos se impartirán en la sede de Montalbán de la Universidad Católica Andrés Bello, los días martes en el siguiente horario:

Introducción a la Historia, Prof. Dora Dávila, 2 a 4 PM
Historiografía, Prof. Lucía Raynero, 4 a 6 PM
Teoría de la Historia, Prof. Agustín Moreno Molina, 6 a 8 PM

Los cursos pueden tomarse individualmente, pero a aquellos que tomen los tres y los aprueben, se les valdrá como el curso de nivelación que a partir del Plan de Estudios de 2015 se les exige a quienes no sean Licenciados en Historia para ingresar a las Maestrías.  En todos los casos se entregará un certificado de aprobación.  Se anexan los programas.

Los interesados, pueden escribirme a tstraka@ucab.edu.ve

viernes, enero 22, 2016

The revenant (2015). Crónicas cinéfilas ()




Una primera impresión después de la última escena me hace preguntarme: ¿merece 12 nominaciones? ¿merece el de mejor película o director? Me parece que son muchas… aunque ciertamente es un film impecable (árritu podría ganar como mejor director otra vez) aunque no estaría entre mis clásicos o favoritas. Yo no la volvería a ver.

La fotografía me gustó muchísimo, parece un documental de Natgeo; y todo esto combinado con la trama y dos grandes actuaciones (Di Caprio y Tom Hardy) nos hace sentir el frio que congela. A ambos actores les daría el Oscar, aunque no he visto la totalidad de los otros nominados. El ataque del oso nos deja aterrorizados. Pero la historia es simple… digamos que previsible: la venganza debe consumarse, incluso si para ello debemos volver de la muerte (revenant). Di Caprio como actor nos transmite el deseo de sobrevivir en las peores condiciones tal como describe el mito de Hugh Glass.

Aplaudo la percepción que nos transmite sobre los indígenas. Abandona relativamente el políticamente correcto indigenismo de Danza con lobos (1990), y asume la realidad histórica de ser un mundo en permanente conflicto entre tribus las cuales se intensificaron con el avance (acompañado del genocidio que sufrieron) por parte de los blancos y el Estado. Es una historia de “la frontera” de los Estados Unidos en 1823, de ese mundo que enfrenta a los hombres por tierra y recursos, pero también por el honor y la supervivencia. Pero en medio de ello hay algo de humanidad tal como expresa la relación con un nativo que lo cuida y cura.

Profeballa

Entrevista al historiador Tomás Straka.


miércoles, enero 20, 2016

Semblanza de Demetrio Boersner escrita por su hijo Andrés.



Tomado del Ucabista.com

Y me entero del diario, con lo que me encantan los diarios. Un gran testimonio para la historia de la segunda mitad del siglo XX venezolano. 

Profeballa

Semblanza de Demetrio Boersner 

Semblanza de Demetrio Boersner

El profesor Demetrio Boersner falleció el sábado 9 de enero cuando se encontraba en el exterior. Internacionalista, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Ginebra, fue una pieza clave en el desarrollo de los estudios internacionales en Venezuela. Ligado durante muchos años a la UCAB y a la revista SIC del Centro Gumilla fue siempre un agudo observador del mundo y sus vaivenes. Fue profesor titular de la UCAB, investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas y docente del postgrado de Historia de las Américas y de la Escuela de Ciencias Sociales, así como miembro del Consejo General de Estudios de Postgrado. En abril de 2012, esta casa de estudios le rindió homenaje y en esa ocasión, su hijo, el librero Andrés Boersner, escribió un texto especialmente para El Ucabista Magazín que tituló “Un maestro en la vida”, una semblanza entrañable sobre su padre.

UN MAESTRO EN LA VIDA
El tránsito vital junto a mi padre ha sido maravilloso. Solo a la mente retorcida de Sebastián de la Nuez se le pudo ocurrir invitarme a escribir unas líneas sobre alguien tan cercano. Para colmo dijo que se trataba de “pan comío”. Puedo asegurar que no es así ya que no acostumbramos, dentro de la familia, a exteriorizar sentimientos. Alguno le ha criticado a Demetrio esa dificultad y le molesta el aire formal que preside cada uno de sus actos. Pero si rastreara en sus orígenes, y sobre todo en sus vivencias, encontraría la respuesta a esa aparente frialdad.
Nació en Hamburgo en 1930, cuando la democrática República de Weimar entraba en decadencia mientras ascendía el nazi-fascismo en Europa. Creció entre la fractura familiar derivada del exilio de su padre (por los orígenes judíos) y el ambiente enrarecido que se apoderaba de las calles. La necesidad de reprimir emociones se hizo costumbre. Pero el hecho de vivir en un barrio obrero, de estudiar con niños provenientes de estratos pobres, ser uno de ellos y hallar siempre solidaridad en ese entorno lo atrajo con naturalidad a la causa del más desposeído. Este impulso vino acompañado con palabras sencillas y directas de la tía Ana Bauman, quien le manifestó al niño de ocho años que “el bien siempre triunfa sobre el mal” y que la noción de dignidad, espíritu de lucha y  de justicia eran condiciones necesarias para vencer a la barbarie.
Demetrio desarrolló desde muy joven un claro sentido de la intuición. Es proclive a pensar que las circunstancias han decidido su vida más que la voluntad. De ser cierto tendríamos que verlo como un consumado domador del destino, que ha convertido los reveses de la vida en enseñanzas.
Si le pidiéramos un balance demostraría la clara superioridad de lo positivo. A veces piensa que lo profesional ha privado sobre lo particular. Lo cierto es que ha vivido situaciones extremas: persecución, una dolencia que lo tuvo al borde de la muerte varias semanas, pérdidas trágicas, inesperadas; y ataques furibundos por su posición política de izquierda democrática. Pero en ninguno de esos trances abrigó duda sobre la necesidad de superarlos por el bien de los demás. A mis siete años recuerdo la sonrisa confiada de mi padre, asistido por respiración artificial, mientras los médicos ya hablaban de manera abierta de preparativos mortuorios.
La primera etapa de su vida fue librepensador y esa crítica a los dogmas desde el punto de vista existencial desembocó en el panteísmo. Creía en el Dios que está en todas las cosas, el Dios impersonal de Spinoza; pero también ese Dios más difuso y estético que anida en Goethe. En una segunda etapa, durante sus estudios superiores en Estados Unidos y Europa, abrazó la causa del marxismo. Entre los ginebrinos era considerado un agente peligroso del comunismo y, aunque suene anecdótico, esta fama hizo que perdiera una oportunidad laboral importante en Venezuela. Él siempre se apuntó al Marx ligado a la socialdemocracia y tuvo un acercamiento con el ala izquierda de Acción Democrática a su regreso al país. En una tercera etapa, a mediados de los setenta, se convirtió al catolicismo. Esta fue la culminación de un largo proceso donde las vivencias, lecturas y discusiones resultaron tan fructíferas como su formación política.
Lo he visto defender al Marx socialdemócrata en seminarios y circunstancias adversas, cuando todos proclamaban que Marx había muerto y donde incluso algún comunista balbuceaba incoherencias para añadirle más tierra al hoyo. Lo he escuchado defender con firmeza las bondades de justicia social que anidan en el cristianismo y la evolución de líderes que en su juventud fueron de la derecha más rancia pero supieron acercarse a posiciones progresistas. La fortaleza de sus exposiciones está en su conocimiento de la historia y en la forma tan clara como transmite esos saberes. Lo hace con argumentos. Jamás lo he visto caer en el terreno de las descalificaciones personales o de la retórica vacía pero efectista.
Las dos actividades intelectuales que llenan su vida son la académica y la militancia política. Su carrera diplomática también fue larga y exitosa. Desde 1958 da clases en la Universidad Central de Venezuela y ha sido profesor invitado de muchas universidades,  sobre todo del Caribe (una de sus especialidades) y de Estados Unidos y Europa. Su mayor centro de actividad está en la  Escuela de Estudios Internacionales pero ha impartido clases en Derecho, Economía, Ciencias Políticas o Historia. Sus diez años dentro de la UCAB significaron para él como una vuelta a la patria. Es periodista y colaborador de El Nacional por más de cuarenta años y con las revistas Sic y Nueva Sociedad, para nombrar solo las más antiguas. Para él, dar clases es como transmitir el evangelio. Existe una necesidad ética de contribuir a la formación de las nuevas generaciones y un placer en ese intercambio humano.
En el aspecto  político su capacidad de transmitir conocimientos se traslada a labores doctrinales. Durante muchos años ha colaborado en la formación crítica de cuadros medios y sindicales de Acción Democrática, el MEP, la Nueva Fuerza y Unión Democrática. Recuerdo sus viajes constantes a Maracaibo y la relación estrecha con líderes de aquella región como el maestro Paz Galarraga, Siuberto Martínez y Adelso González, a principios de los setenta.
Sus mejores recuerdos y vivencias están en Venezuela. Aquí reposan sus padres y nacieron sus hijos. Aún hoy, cuando narra su primera visión del país, del verde  de la Cordillera de la Costa visto desde  la cubierta del Orazio, no puede ocultar la emoción. Para él significó la primera bocanada de libertad y la convicción de que nunca más tendría que sentir miedo.
Para la familia ha sido siempre ejemplo de trabajo, rigor, austeridad, coraje, sacrificio y espíritu bondadoso. En pocas personas he visto ejercer más la tolerancia sin renunciar a la defensa firme de principios.
Torpe para las cosas sencillas y una de las personas más distraídas del mundo. Posee unas formalidades aberrantes. Todavía, cuando llama por teléfono a mi casa, dice: “Buenas tardes, soy Demetrio Boersner, ¿se encontrará mi hijo Andrés?”, así sepa que quien contestó el teléfono fue el susodicho.
Lleva un diario desde 1960 donde está registrada la vida política del país, los principales acontecimientos del mundo y algo de su vida personal. Son casi un centenar de cuadernos. Le he insinuado que escriba su autobiografía por ser testigo privilegiado de muchos episodios importantes. Asiente y dice que algún día se pondrá en el asunto. Pero si algo debemos reclamarle en lo intelectual es su escasa contribución en libros. Ha dispersado esa energía en miles de artículos y trabajos breves. Nos debe un estudio sobre Marx y la socialdemocracia, una historia de las relaciones internacionales en el mundo y su autobiografía. Él dice que esa falla se debe a su inclinación a hacer varias cosas al tiempo. Me consta. A sus 82 años trabaja más que un carajito de 25. En un mismo día lo he visto dar clases en dos sitios distantes, una charla, escribir un artículo, dar declaraciones para la radio, participar en una reunión partidista y asistir en la noche al bautizo de un libro. Dice que “nunca me dejan tranquilo” pero basta con que no suene el teléfono un día para que se lamente de que “ya me han olvidado”.
Como dijo en un homenaje que le hizo recientemente la UCV, estará “al servicio del país mientras tenga aliento”. Podría pensarse también al revés: tendrá aliento mientras pueda servirle al país. Lo percibo muy activo en los próximos años. Su familia, amigos y alumnos lo quieren y el país lo necesita.
Andrés Boersner

domingo, enero 17, 2016

La chica danesa/ The danish girl (2015). Crónicas cinéfilas ()





Resultado de imagen para danish girl scene writingThe danish girl no me gustó en verdad, a pesar de sus cuatro nominaciones al Oscar. Las razones son: una historia ya repetida: el problema y el sufrimiento de los diferentes por su orientación sexual, en este caso una persona transgénero: Einar Wegener. Es un guión que no atrapa. Lo novedoso es ser el primer hombre que pasa por una operación de cambio de sexo y se conoce su historia. Me fastidiaron las numerosas escenas sexuales. Lo que se puede valorar de la misma es la excelente actuación de EddieRedmayne, desde que comienza la película nos convence que es una mujer. Esto y la fotografía es lo que salva el film.

Lástima que no se resaltó la escritura de su diario. Me parece que habría permitido mostrar mucho mejor todo el conflicto en su interior. Al parecer este es un clásico para la comunidad LGBT aunque no conseguí nada en la red sobre el mismo. 

Profeballa
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