jueves, abril 15, 2010

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: Archivo de Miranda y Bolívar en manos del Estado (reacción de la ANH)

Academia de la Historia sin papeles de Miranda y Bolívar
Mincultura llevará los documentos al Archivo General de la Nación

Quintero será la oradora de orden de hoy (Venancio Alcázares)

A más tardar el 13 junio de este año, la Academia Nacional de la Historia (ANH) deberá hacer entrega de los archivos del Generalísimo Francisco de Miranda y el Libertador Simón Bolívar al Archivo General de la Nación, según ordena la Gaceta Oficial No. 39.402 del 13 de abril, que contiene el decreto presidencial No. 7.375, y que también instruye al Ministerio del Poder Popular para la Cultura para que sea el ejecutor del mandato. Al respecto, la historiadora Inés Quintero, vicedirectora y secretaria de la ANH, no quiso adelantar una postura en nombre de la corporación, y adelantó que hoy en la mañana "hay junta directiva y sin duda eso generará una resolución oficial".
Quintero prefirió hablar a título personal: "Yo como historiadora tengo conciencia de que el archivo de Miranda está incólume, es una pieza única en todo el mundo, y es un milagro que se haya salvado. La Academia asumió su cuido y protección, y no ha habido ninguna queja, jamás. Está tal como lo dejó Miranda en 1812". Sobre el archivo bolivariano, comentó que "ha sido enriquecido. Está en una caja de seguridad y sometido a una protección climática especial. Esos documentos están protegidos hasta con una clave numérica, resguardados ante cualquier posibilidad de deterioro, y nadie que no esté autorizado puede acceder a él. No puede haber un papel suelto de ese archivo por ahí".
Y lo que es más importante, "ambas colecciones son Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco, que otorgó esa concesión porque la ANH hizo todo lo que tenía que hacerse, con responsabilidad y sin perder un solo papel", destacó. El pronunciamiento de la junta directiva coincidirá con los actos conmemorativos que la ANH ofrece hoy a las 11:30 a.m. con motivo del Bicentenario del 19 de Abril de 1810, conjuntamente con las academias Venezolana de la Lengua, Medicina, Ciencias Políticas y Sociales, Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Ciencias Económicas y la de la Ingeniería y el Hábitat.
Ana María Hernández G.EL UNIVERSAL

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: celebraciones oficialistas (Desfile militar)

Recuerdos acarician a Venezuela en bicentenario de su independencia

Escrito por Adalys Pilar Mireles
jueves, 15 de abril de 2010

15 de abril de 2010, 00:12Por Adalys Pilar Mireles
Caracas, 15 abr (PL)
Esta capital se engalana para los festejos por el bicentenario de la gesta independentista venezolana, entre recuerdos, conciertos, foros de historia y un movimiento que pretende rejuvenecer avenidas y sitios prominentes de la ciudad. En el contexto de las celebraciones por el 19 de abril fecha cuando se fundó, dos siglos atrás, el primer gobierno nacional, se escucharon las voces de cantautores de América Latina en un espectáculo por la canción contestataria que devino en tonada de unidad.La orquesta sinfónica juvenil amenizará también la conmemoración con una gala dedicada a recordar los sucesos de 1810, la música sacra y melodías emblemáticas del siglo XIX protagonizarán también este reencuentro con el pasado.Mientras en las calles se retocan plazas y edificaciones centenarias, los artistas preparan un monumento de 48 metros de alto que rendirá tributo a los próceres de la nación.
Un gran desfile cívico- militar y la sesión solemne de la Asamblea Nacional recordarán también el acontecimiento, precursor de la contienda libertaria en el país.Jefes de Estado de varios continentes presenciarán los festejos, un grupo de ellos asistirá a la IX Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, prevista también para ese día.A pocas horas de la conmemoración crecen las expectativas en torno a la gran fiesta popular con la cual el pueblo esperará en parques y otros escenarios, el amanecer del 19 de abril, al tiempo que la antorcha de la libertad se aproxima a Caracas, su destino final.
tgj/ap
Opinión contraria:
Simón Boccanegra - TalCual
Si usted, estimado lector, revisa su pasaporte "bolivariano", va a encontrar que en cada una de sus 32 páginas aparecen un general de la independencia, así como los monumentos existentes en los sitios donde aquellos libraron batallas. Sólo figuran en tal galería dos "civiles": Manuelita Sáenz y Luisa Cáceres de Arismendi. Las dos fechas civiles por excelencia de nuestra lucha independentista, el 19 de abril y el 5 de julio, no encontraron lugar en el pasaporte. Es la versión gráfica de Chacumbele sobre la historia de nuestro país como una interminable sucesión de hechos militares. Entre los actos conmemorativos del Bicentenario, se ha programado una parada militar para el 19 de Abril.

Es la primera vez que tal día es recordado con un desfile militar. No es que este en sí mismo sea objetable sino el uso que está dando Chacumbele a lo militar en la celebración del Bicentenario de la Independencia. Sería absurdo minimizar o negar de plano el papel de lo militar en la historia de los años cuando conquistamos la Independencia. En fin de cuentas, fue una guerra y fueron hombres de armas sus principales próceres.
Pero la interpretación exclusivamente militar de la Independencia es falsa y manipuladora. El proyecto totalitario de Hugo Chávez incluye un fuerte componente militarista.
Cuando el Comandante en Jefe de la FAN es no sólo su jefe político, en tanto que Jefe de Estado, sino también orgánicamente castrense, en tanto que militar activo, el gobierno es, en la práctica, un gobierno de la Fuerza Armada. De allí la intención ideológica de "militarizar" la historia para amparar en el pasado heroico las fechorías del presente. Chacumbele sacraliza la historia militar de la Independencia para legitimarse a sí mismo.

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: Archivo de Miranda y Bolívar en manos del Estado

DECRETO 7.375 DEL 12 DE ABRIL DE 2010
GACETA OFICIAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA Nº 39.402
Martes 13 de Abril de 2010
Con el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política y calidad revolucionaria en la construcción del Socialismo, y la refundación de la nación venezolana, basado en principios humanistas, sustentado en condiciones morales y éticas que persiguen el progreso de la patria y del colectivo, por mandato del pueblo y en ejercicio de las atribuciones que le confieren los numerales 2 y 11 del artículo 236 y el artículo 99 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en concordancia con lo dispuesto en el artículo 150 del Decreto de Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de la Administración Pública, de los artículos 1, 2 y 4 de la Ley de Archivos Nacionales, y de conformidad con lo establecido en el artículo 2 y el numeral 8 del artículo 6 de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, en Consejo de Ministros,
CONSIDERANDO
Que el pensamiento universal de Simón Bolívar “El Libertador y de “Generalísimo” Francisco de Miranda, precursores de nuestra independencia, representan la base ideológica de la Revolución Bolivariana, y en consecuencia su archivo contiene la documentación fundamental de su legado revolucionario liberador para los pueblos de nuestra América y el Mundo,
CONSIDERANDO
Que los documentos y Archivos Históricos de la Nación, deben estar al servicio de instituciones del Estado que verdaderamente desarrollen sus funciones con el objeto de rescatar la memoria histórica de las luchas de liberación del pueblo venezolano, las cuales han sido ocultadas por factores públicos contrarios al proceso revolucionario,
CONSIDERANDO
Que es obligación del Estado Revolucionario garantizar la protección, preservación enriquecimiento y restauración del patrimonio cultural, así como, de la memoria histórica de la Nación, teniendo en cuenta que es de utilidad pública la guarda, conservación y estudio de los documentos y archivos históricos de la República,
CONSIDERANDO
Que por ordenamiento constitucional y legal, el Archivo General de la Nación es el órgano responsable de la custodia, organización y salvaguarda, protección y conservación del patrimonio cultural, así como de la supervisión de la gestión archivística en todo el territorio nacional.
DECRETA
Artículo 1.- Se transfiere la totalidad del Archivo del “Libertador” Simón Bolívar y del “Generalísimo” Francisco de Miranda, y en consecuencia su guardia, custodia y mantenimiento Al Órgano Desconcentrado Archivo General de la Nación, dependiente jerárquicamente del Ministro o Ministra del Poder Popular con competencia en materia de Cultura.
Artículo 2.- El Archivo General de la Nación, como Instituto Técnico y Centro de Investigación de Cultura Histórica, podrá investigar y publicar el pensamiento del “Libertador” Simón Bolívar y del “Generalísimo” Francisco de Miranda.
Artículo 3.- En un lapso no mayor de (2) meses, contados a partir de la publicación del presente Decreto en la Gaceta Oficial de la república Bolivariana de Venezuela, la Academia Nacional de la Historia deberá hacer entrega a la República, por órgano del Archivo General de la nación, de los bienes que conforman el Archivo del “Libertador” Simón Bolívar y del “Generalísimo” Francisco de Miranda.
Artículo 4.- Se derogan los Decretos Nº 3.211 de fecha 13 de enero de 1999, publicados en Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 36:629 de fecha 26 de enero del mismo añoY el Decreto de fecha 24 de julio de 1926 publicado en la Gaceta Oficial Nº 15.951 del 26 de julio de 1926.
Artículo 5.- El Ministro del Poder Popular para la Cultura queda encargado de la ejecución del presente Decreto.
Artículo 6.- El presente Decreto entrará en vigencia a partir de su publicación en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela
Dado en Caracas, a los trece días del mes de abril de dos mil diez, año 199º de la Independencia, 151 de la Federación, y 11º de la Revolución Bolivariana.Ejecútese,
(L.S)

miércoles, abril 14, 2010

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: Reflexiones (Historiadora Inés Quintero)

EL MUNDO (España)
Entrevista a Inés Quintero por Paula Vilella Caracas martes 13/04/2010
'En Venezuela... la Historia acaba siendo una ficción''En Venezuela... la Historia acaba siendo una ficción'
La reiteración y exacerbación del discurso del libertador Simón Bolívar doscientos años después de la independencia de Venezuela y la apropiación del chavismo de esta visión como la única verdadera "más que consensuar a la sociedad a su alrededor la está poniendo en espíritu de alerta". Esto es lo que dice la historiadora venezolana Inés Quintero, quien destaca del Bicentenario la diversidad de opiniones de la historia frente a la postura común que presentaron cien años después de la Independencia.
"En Venezuela se vende más historia que ficción porque la historia acaba siendo una ficción, la gente quiere que le vuelvan a contar el cuento de lo que sucedió porque el discurso único y acrítico del gobierno chavista ha sembrado la duda en ellos", expresó la directiva de la Academia Nacional de Historia, durante un encuentro con la prensa extranjera en Caracas.
Según Quintero, los venezolanos "no se sienten bien" con esta visión oficialista de la historia de la independencia y la efeméride del Bicentenario, que tendrá su principal celebración el próximo lunes 19 de abril. "Está provocando una movilización popular por parte de una sociedad desentendida del discurso que se está dando desde el poder. Sienten que la historia les pertenece al margen de la opinión oficial del gobierno" de Hugo Chávez, añade.
"Si la Historia la conviertes en un discurso constante, incentivas el interés y generas crítica", algo que la investigadora considera positivo ya que, al sembrar la duda sobre el pasado en la población, ésta tendrá un espíritu crítico sobre el presente porque "dudar del pasado es dudar del presente".
¿Bolívar socialista? Un anacronismo
Además de ser el más importante de los símbolos patrios, Chávez ha colocado a Bolívar como estandarte del socialismo del siglo XXI y de su revolución, que no en vano lleva el apellido de bolivariana. Para Quintero, sin embargo, esto es todo un "anacronismo".
"No se le puede pedir a Bolívar que piense como un hombre de una época que no vivió. No puede ser un socialista del siglo XXI porque el socialismo es posterior a su época y su mentalidad y su discurso obedecieron a un momento y unas circunstancias determinadas", asegura la historiadora.
De la misma manera, Chávez ve el 'Proceso', nombre con el que se refiere a la revolución socialista que lleva a cabo desde que asumió el poder hace once años, como la continuación del independentista que emprendió Bolívar, y en múltiples ocasiones se ha considerado su sucesor para construir de nuevo "la gran américa".
"No es novedad que los gobernantes asuman que van a terminar lo que quedó pendiente entonces. Es el discurso más fácil de darle vigencia política a una gesta heroica, pero no contribuye al esclarecimiento del presente ni del pasado y hace perder la entidad de los sucesos, que siempre están enmarcados en un momento histórico determinado", asevera Quintero, quien cree que en el tricentenario seguramente otro líder enarbole esta misma bandera.
Para la historiadora, lo importante no es en qué se parecen Bolívar y Chávez sino en qué se diferencian porque "la similitud no permite reflexionar".
Una argentina abriendo el Bicentenario venezolano
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, será oradora de honor ante la Asamblea Nacional de Venezuela el próximo lunes, día en el que Caracas reunirá a jefes de Estado de todo el mundo en la celebración de la efeméride del Bicentenario.
Quintero calificó de "poco acertado" ceder esta oportunidad a un mandatario de un país extranjero, aunque sea de una "nación hermana". "Se supone que este gobierno es soberano y protagónico, ¿qué hay más soberano y protagónico que dar a un venezolano la palabra en un momento tan importante de su historia?", se prguntó.

martes, abril 13, 2010

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: Reflexiones (Historiador Santos Rodulfo Cortés)

ENTREVISTA Santos Rodulfo Cortés, historiador
"Las revoluciones son inconclusas"
"La revolución del 19 de abril 1810 está pendiente terminarla y eso deben hacer las generaciones futuras"
Golpe de Estado, es la revelación del historiador Santos Rodulfo Cortés, sobre lo que aconteció el 19 de Abril de 1810, hecho que el próximo lunes cumplirá 200 años. Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, Cortés acaba de editar el libro 19 de Abril de 1810. Una revolución popular inconclusa, donde asoma interesantes posturas sobre lo ocurrido en esa fecha, y despeja la duda sobre la conservación de los derechos de Fernando VII y de si es una fecha pro hispánica.


-¿Por qué asegura que el 19 de Abril fue una revolución popular inconclusa?

-Los pueblos cuando hacen un cambio lo verifican por el bienestar, su progreso, su salud, y la única forma de lograrlo es haciendo una revolución, un cambio de lo que era anteriormente porque anteriormente se les negaban esos derechos, de progreso, de ascenso social. Siempre las revoluciones serán inconclusas mientras no se logren los propósitos de cada pueblo, y la del 19 de Abril sigue siendo inconclusa porque faltan todavía multitud de factores: elementos sociales, culturales, económicos, de todo. De manera que está pendiente terminarla, y eso tienen que hacerlo las generaciones futuras. Será inconclusa mientras no se cumplan los propósitos y cuando esta generación proponga otra revolución.

-¿Cuál fue el impacto?
-El 19 de Abril hubo un cambio, significó que se tomaron todas las providencias para que no quedara nada de lo anterior, o que quedara todo para luego modificarlo más adelante cuando hubiera condiciones o circunstancias favorables. También fue un acto de soberanía: ese día el Cabildo de Caracas tomó posesión del derecho a gobernar que tenía este pueblo y que antes lo tenían los reyes de España. Hicieron una transferencia virtual y real, y asumieron todos los poderes, con lo cual hubo un acto de soberanía.

-¿Fue así, un acto de soberanía?
-Esa fue la verdadera causa de la separación de Venezuela en este caso de España. Porque Carlos IV junto a su hijo Fernando VII y los demás príncipes renunciaron al trono de Castilla y al Señorío de las Indias (así llamaban los territorios de ultramar) el mismo día.
-¿Por qué renuncian?

-Porque Napoleón quería hacer una especie de asedio, de bloqueo al comercio de Europa con Inglaterra, pero en España impidieron que pasaran esas tropas por allí, y se formó en España la guerra de resistencia y de independencia contra Napoleón. Al abdicar al trono de España y Señorío de las Indias, lo que ocurrió el 19 de Abril es que los jóvenes señores, como en España no había gobierno, tomaron posesión del dominio de estas tierras y asumieron todo el poder.

-¿Cómo hicieron eso?

-Al no invocar nada, todo quedó como una especie de artificio, solamente con base en un principio de la Edad Media, el Código de las Siete Partidas de Alfonso el Sabio, que decía que cuando moría un rey lo sucedía su hijo mayor, y si la dinastía se terminaba, se extinguía, se nombraba por las Cortes de España una especie de parlamento que no se reunía desde Carlos V. Si no se reunían, al no haber reunión, todo poder que surgió en España era ilegal, nulo, no venía del pueblo, del sufragio ni de la voluntad de los pueblos.

-¿En esa época se hablaba de la voluntad popular en un sistema monárquico?

-No, pero las Partidas lo decían: el pueblo era el común, la comunidad de un cabildo, y al tener cabildo tenían el derecho de heredar el trono. Era un derecho de los comunes, un fuero que daban los reyes que lucharon contra los árabes para tomar un territorio y daban privilegios a las ciudades. Por eso todos eran el común.
-¿Todos con privilegios?
-Todos tenían derechos, menos los perseguidos de la Inquisición, los insolventes que debían dinero al erario público, las mujeres, los menores de edad, los moros, judíos o que no eran cristianos.
-Es decir, la mayoría...
-Ni los esclavos, ni pardos. Fíjese cómo se mantiene un estatus: Juan Germán Roscio y Martín Tovar y Ponte, que eran los que firmaron el 19 de Abril, decidieron invocar ese derecho y convertir el Cabildo en un Estado, un gobierno. Por eso firmaron la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, que tenía su propia bandera, su cucarda distintiva en la solapa y una especie de gorro frigio que significaba otro país. Ese día nació otro país, el Estado, la patria, nos apoderamos del territorio, surgió Venezuela, y ya con síntomas de separación. Allí empezamos a hablar de indepen- dencia.
-¿Aunque dijera Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII?
-Es que desde ese día Venezuela ya no obedecía ni al rey de España ni a los gobiernos, ni a las juntas ni a consejos de regencia. Más bien decidieron convertir a la junta suprema en consejo de regencia.
-¿Pero ya era débil el gobierno de Vicente Emparan?
-No, Emparan renunció.
-¿Y aceptó renunciar tan fácilmente? ¿bajo el poder de un dedo?
-El 19 de Abril de 1810 fue una conspiración militar y civil, y el día anterior, el 18 de abril, hubo un golpe de Estado. Esa es la verdad, hay que decirlo. Aunque lo quieran negar, pero es cierto. El marqués Del Toro era el jefe de las tropas y estaba metido de cabeza en la conjura. Su hermano, Fernando Rodríguez del Toro, era el jefe de la milicia local, como decir el inspector de las fuerzas armadas y tenía el control de todos los cuarteles y todas las armas.
-¿Fue un golpe, entonces?
-Sí. Es que la Historia es una ciencia, real y fáctica, tiene sus propios métodos, definiciones, teleologías, técnicas y terminología. En Historia no se puede inventar nada. Y si se inventa entonces es fantasía, literatura o folclor, pero nunca Historia. Por eso, el 19 de Abril fue un hito que separa la época colonial y la republicana y comenzó la secesión de España. Y apareció una frase, que está en una plaquita en el actual Concejo Municipal de Caracas, que dice más o menos que Venezuela o la patria existirá hasta que muera el último venezolano. Y eso de "Patria o muerte", sin el socialismo, también es del 19 de Abril.
-Pero si la Historia es una ciencia que no se puede tergiversar ¿por qué hay tantas interpretaciones diferentes? -
Si yo le doy vuelta a una circunferencia que tiene un centro tendría 360 maneras de ver ese centro, más los minutos y los segundos. O sea, que son infinitos los puntos de vista. Pero todo depende de cómo se haga. Por eso hay que insistir en educar y enseñar la Historia.
Ana María Hernández G.
EL UNIVERSAL

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: celebraciones (UCV)

La UCV comienza celebraciones por el bicentenario de la independencia
Escrito por: blog.ucv BLOG UCV Lunes 12 Abril 2010 14:36 pm
La Universidad Central de Venezuela comienza la celebración por los 2 siglos de la declaración de la independencia que se cumplen este 19 de abril, con la apertura del “Año Bicentenario Ucevista. 200 años de autonomía, independencia y libertad”, que se realizará el próximo 21 de abril con un acto especial en el Aula Magna de la UCV a las 10:30 am.
Este Año Bicentenario abarca una serie de actividades que continuarán hasta el 5 de julio de 2011, fecha en que se cumplen 200 años de la firma del acta de independencia; la idea de tal celebración surge por iniciativa de las autoridades ucevistas, encabezadas por la Rectora Cecilia García Arocha; el Vicerrector Académico, Nicolás Bianco; Vicerrector Administrativo, Bernardo Méndez y el Secretario Amalio Belmonte, quienes junto a un Consejo Consultivo y un equipo operativo han organizado el evento.
El acto de apertura del Año Bicentenario tendrá como orador de orden a Germán Carrera Damas y contará con la participación de la Rectora de la UCV; y del Presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU), Roderick Navarro; junto a invitados especiales, entre ellos, ex rectores de la UCV, académicos, historiadores y autoridades locales. Se tiene prevista la participación de la Orquesta Universitaria, con un repertorio de canciones patrióticas, y del Orfeón Universitario.
Ucevistas en la independencia
Acota la Rectora Cecilia García Arocha que durante este Año Bicentenario Ucevista se estarán realizando una serie de foros y discusiones, además de la apertura de una exposición en el Hall de la Biblioteca Central con el fin de recrear la época independentista, junto al despliegue de una campaña en la Ciudad Universitaria -teniendo como eje central la Plaza Cubierta- para difundir la condición civil y ucevista del 19 de abril.
Para el 5 de julio de este año continuarán las actividades con la convocatoria a concursos de ensayos, diseños, obras, conciertos, y reediciones y bautizos de libros, entre otros, cerrando el ciclo el 5 de julio del año entrante, considerando que el 19 de abril y el 5 de julio marcan un hito en la participación de la sociedad civil en el proceso de independencia, pues después de tales fechas comienza el período de guerra.
“El sentido civil y universitario de la declaración de la independencia está presente mediante la intervención de civiles y universitarios en el proceso independentista, considerando que de los 41 firmantes del acta, 21 fueron universitarios, y 19 de ellos eran ucevistas”, explica la Rectora de la UCV, quien agrega que esta participación resalta la condición propia del universitario, en busca de libertad, autonomía y libertad”.

lunes, abril 12, 2010

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: celebraciones (Estado: Centro Nacional de la Historia)

Centro Nacional de Historia edita 19 nuevos títulos de la colección Bicentenario
Caracas, 11 Abr. ABN.- 19 títulos de las colecciones Bicentenario y Monografía fueron presentados este sábado en el Consejo Municipal de Caracas, durante la clausura del coloquio Historia De Abril a Abril: Alcances de una Revolución (1810-2010). Así lo informó, mediante un comunicado, el viceministro para el Fomento de la Economía Cultural, Pedro Calzadilla, quien manifestó que la mayoría de las obras pertenecen a jóvenes investigadores que 'han hecho sus proyectos de estudios superiores en universidades venezolanas, así que estamos convencidos de que hay un proceso de investigación muy valioso”, agregó. Algunas obras que componen dichas colecciones son: Cipriano Castro en cinco miradas. Antiimperialismo y soberanía; Elorza o el viento: El paralelo siete; Julio de Armas: esbozo biográfico; Microhistoria italiana (modo de empleo). Igualmente La muerte y su dominio: Cementerio General del Sur el guzmanato 1876-1887; Historia de la educación en Venezuela, y De la historia de la educación centralista a la historia de la educación regional. En la lista figuran las obras La crítica cultural latinoamericana y la investigación educativa; El miedo a la revolución: la lucha por la libertad en Venezuela 1777-1830; El infierno es un sacramento, Los malos tratos a las mujeres en matrimonio en Venezuela; Deuda histórica e historia inmediata en América Latina; La Dolorita: ejercicio de reconstrucción histórica. Las obras estarán disponibles en la Red de Librerías del Sur. Informa el comunicado que todas las obras fueron realizadas para promover la memoria histórica de las comunidades organizadas. El viceministro Calzadilla anunció además que el ministerio del Poder Popular para la Cultura realizará próximamente una convocatoria para propiciar “la edición de 30 títulos nuevos, con el propósito de que formen parte de una segunda oleada editorial”.

domingo, abril 11, 2010

A propósito del 11 de abril de 2002

VOTO SALVADO (9)Conforme a lo dispuesto en el aparte último del artículo 52 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional, en nombre del grupo parlamentario de Convergencia salvo el voto por las razones que expondré a continuación y solicito formalmente la inclusión del presente escrito al pie del informe que será presentado por la Comisión Especial, a la Asamblea en pleno.VOTO SALVADO DEL DIPUTADO JUAN JOSE CALDERALa investigación parlamentaria sobre los acontecimientos del pasado mes de abril tiene como propósito cumplir la obligación establecida en el numeral 3 del artículo 187 de la Constitución de 1999, según el cual corresponde a la Asamblea Nacional “ejercer funciones de control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional en los términos consagrados en esta Constitución y en la ley”. Y conforme al artículo 222 del mismo texto la Asamblea Nacional, “en ejercicio del control parlamentario, podrá declarar la responsabilidad política de los funcionarios públicos o funcionarias públicas y solicitar al Poder Ciudadano que intente las acciones a que haya lugar para hacer efectiva tal responsabilidad”.No debe el parlamento invadir la esfera de competencia de los otros poderes públicos. Debe pronunciarse esencialmente sobre lo que sólo al poder legislativo corresponde hacer y para ello debe evaluar el desempeño del gobierno frente a los sucesos a fin de precisar si existen responsabilidades políticas de altos funcionarios públicos, porque su conducta sea reprobable, con las consecuencias a que haya lugar. Este análisis puede conducir obviamente a la remoción del Vicepresidente Ejecutivo o de los ministros, según lo establecido en el numeral 10 del artículo 187 de la Constitución. Pero también puede la investigación sustentar un voto de censura al Presidente de la República, en virtud de que “es responsable de sus actos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo” (artículo 232). El presidente Chávez estuvo en el centro de los sucesos analizados y, como él mismo expresara en “aló presidente” del domingo 28 de abril, “si alguien llegara a demostrar que yo fuera, fuese el responsable de eso -refiriéndose a la masacre del 11 de abril-, pues yo no debo ser Presidente de Venezuela”. En este caso debe el parlamento, como depositario de la representación popular, exigirle la renuncia a su cargo.1) El presidente Chávez provocó el grave conflicto de PDVSA:Este conflicto fue la causa inmediata de los sucesos de abril y fue provocado por la torpe actitud del presidente Chávez, carente de elemental ponderación y equilibrio. A pesar de tratarse de la industria que es columna vertebral de nuestra economía, se negó a un adecuado diálogo con el personal gerencial y mantuvo durante semanas una desconsiderada postura frente a ellos, que fue agravando inútilmente el conflicto. Para terminar reconociendo de manera pública su imperdonable error, pero lo hizo luego de la horrible masacre del 11 de abril.El 13 de febrero sustituyó al presidente de Pdvsa y el día 25, sin que mediara renuncia alguna conocida, sorprendió nombrando una nueva junta directiva que fue parcialmente cuestionada por un grupo de ejecutivos de la industria. Aclararon que su rechazo “no es al nuevo presidente, ni a la designación de los directores externos, sino por la designación de los directores principales, que deben ser especialistas con mucha experiencia en el negocio”. Chávez les contestó abrupta e inmediatamente que no les quedaba otra opción que acatar la decisión “o irse a trabajar en una empresa privada”. El 17 de marzo el presidente Chávez amenaza públicamente a los gerentes, retándolos a paralizar la industria “porque si lo hacen la militariza”, y les recomendó que enrollaran sus propuestas “y se las metieran con un cohetico” según palabras textuales muy impropias en tan alto mandatario. El 21 de marzo se produjo un paro administrativo en la empresa que se cumplió en un 80% y, a pesar de ello, el gobierno siguió radicalizando su posición. El jueves 4 de abril estalló finalmente el conflicto, mes y medio después de la designación de la nueva junta y una semana antes de la masacre. Ese día el vicepresidente Diosdado Cabello, en cadena de radio y televisión que se repitió varias veces, expresó: “Ante un principio esgrimido por este grupo de gerentes, de meritocracia, nosotros esgrimimos un principio que le damos mayor nivel en este instante, que es el principio de autoridad”. El ministro de la Defensa José Vicente Rangel amenazó nuevamente con la militarización de la industria. Y el domingo 7 de abril Chávez despidió groseramente a los gerentes “rebeldes” y anunció la jubilación de otros, alertando a la nómina mayor que podía “rasparlos a todos” porque “hay una lista larga de personas preparadas para sustituir a quienes se vayan de Pdvsa”. El martes 9 Chávez advirtió que se pasaba “la espada de nuevo a la mano izquierda”, ante al paro nacional. Y el 11 de abril en la cadena que tuvo lugar durante la masacre no dijo que la junta directiva de Pdvsa había renunciado, sino que la felicitó porque “se han mantenido allí firmes”. Pero el lunes 15 de abril Chávez confesó que los directivos petroleros habían acordado renunciar en la noche del miércoles 10 y que habían consignado la renuncia escrita el día de la masacre, “como a las dos de la tarde”, y “desde ese día la acepté”. Cabe preguntarse por qué no intentó detener, ni siquiera en ese momento, el conflicto que él mismo había generado. El presidente Chávez ha reconocido los graves errores que cometió en el manejo de tan delicado asunto y “a confesión de parte, relevo de prueba”. Pidió públicamente perdón a los gerentes después de los sucesos y añadió: “yo estoy dispuesto a rectificar decisiones que ahí se tomaron”. Reincorporó a los despedidos y jubilados y tuvo que designar otra junta directiva, como se lo habían solicitado sólo parcialmente en un principio, pero ya la masacre se había producido por su torpeza e intransigencia en el manejo del conflicto. Este es el primer elemento que fundamenta la responsabilidad política del presidente Chávez y de su gobierno ante las muertes del 11 de abril.2) El Presidente Chávez ordenó reprimir la manifestación del 11 de abril:A pesar de que la enorme manifestación popular del jueves 11 se desarrollaba de manera “pacífica y sin armas”, con la presencia en ella de mujeres y niños, fue reprimida brutalmente por la Guardia Nacional, haciendo uso de armas y sustancias tóxicas, en abierta violación del artículo 68 de la Constitución. El presidente Chávez admitió ante la Comisión Política de la Asamblea Nacional que él mismo había ordenado directamente la actuación de la fuerza pública, desmintiendo al Vicepresidente José Vicente Rangel que trató de negarlo, y por tanto se confesó políticamente responsable de los resultados.Además, el Presidente Chávez reconoció ante la comisión parlamentaria que él había ordenado la activación del Plan Avila. Y aunque afortunadamente sus órdenes no hayan sido cumplidas, como pretendió alegar en su favor, la pretensión de utilizar efectivos militares con armas y equipos de guerra frente a la manifestación, sin que hubieran sido desbordados los organismos encargados del orden público, descalifica aún más el desempeño presidencial ante los acontecimientos porque la masacre ha podido ser de mayores proporciones.3) En cambio, el Presidente Chávez no dio orden de proteger el derecho a la vida y la integridad de las personas:El Presidente admitió ante la Comisión Política de la Asamblea Nacional que supo de la existencia de francotiradores durante los acontecimientos y reconoció que no había dado orden de enfrentarlos, ni a la Guardia de Honor, ni a la Guardia Nacional, ni a la Disip. Alegó en su favor que: “no me corresponde a mí dar órdenes específicas... eso en verdad no es mi responsabilidad... un presidente no va a estar tomando decisiones que corresponde a niveles subordinados”. Sin embargo aceptó que él había prohibido ese día el vuelo del helicóptero de la Policía Metropolitana, que ha podido combatir a los francotiradores.Tampoco dio orden alguna de controlar a quienes disparaban en la calle, en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, como era su deber constitucional hacerlo en defensa del derecho a la vida de los ciudadanos (artículo 43 de la Constitución) y del derecho a la protección de su integridad física (artículo 55). Luego ha tratado de justificar a los que dispararon, alegando ante la comisión que “eran ciudadanos que estaban allí concentrados, apoyando al gobierno, y esa concentración era de varias cuadras y sobrepasaba el Puente Llaguno y salieron en mi criterio, es un criterio, no es ningún veredicto, en defensa propia... En defensa propia y en defensa de los demás sacaron sus armas...”Altos funcionarios del gobierno encabezados por el propio vicepresidente José Vicente Rangel ordenaron movilizar a sus partidarios para un enfrentamiento violento a las puertas del palacio presidencial, haciendo uso incluso de la televisión del Estado, y los dejaron emplear armas de fuego al amparo de las autoridades encargadas de preservar el orden público. Luego, atentando públicamente contra la separación de poderes, el propio Presidente de la República se inmiscuyó indebidamente en las investigaciones que realizan las autoridades judiciales y alegó de manera pública la sorprendente tesis de la “defensa propia”. Esto revela una clara complicidad y la existencia de responsabilidades penales pero, como hemos señalado inicialmente, su determinación no es el objeto central de la investigación confiada a la Comisión Política.En conclusión, aún en el supuesto de una muy dudosa y cuestionable buena fe del Presidente, del Vicepresidente Ejecutivo y de los ministros, en su desempeño frente a los graves acontecimientos resulta evidente su responsabilidad política por la masacre ocurrida en las inmediaciones de Miraflores el pasado jueves 11 de abril y así debe declararlo la Asamblea Nacional. El presidente Chávez y su gobierno son merecedores de un enérgico voto de censura de la representación popular, con las consecuencias legales y constitucionales a que ha lugar, incluyendo la solicitud de renuncia al cargo del primer magistrado nacional.

sábado, abril 10, 2010

Bicentenario de la Independencia en Venezuela: Reflexiones (Estado: Centro Nacional de la Historia)

Historiadores celebran inicio de Ciclo Bicentenario

Escrito por Mónika L. Castillo Aranzazu
lunes, 12 de abril de 2010

Se elaboró un manifiesto político de historiadores bolivarianos que expresa, en primer lugar, que el inicio del Ciclo Bicentenario comienza a partir del año 2004 con la Revolución Haitiana, rechaza rotundamente toda versión historiográfica hegemónica procedente de la crisis del absolutismo español de principios del siglo XIX y declara necesaria la generación de espacios para la investigación, discusión y masiva difusión de nuevas miradas historiográficas.

En el marco de la celebración de los 200 años del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, desde el Patio de Los Leones de la Alcaldía Libertador en Caracas, más de 70 historiadores de todo el país, se dieron cita este viernes 9 y sábado 10 de abril, en el Coloquio de Historia "De abril a abril alcances de una Revolución (1810-2010)", con la finalidad de debatir y generar reflexiones críticas sobre los procesos revolucionarios y libertarios que han conformado la historia de nuestro país y del resto de América Latina.

En las palabras de apertura del coloquio, a cargo del ministro del Poder Popular para la Cultura, Francisco Sesto Novás, destacó la importancia del proceso de cambio que vive Venezuela en su lucha permanente por la construcción de una sociedad de igualdad y justicia.

Explicó Novás, que nuestro país ha dado pasos importantes para la recuperación de su orgullo y dignidad, alumbrando zonas que antes se mantenían en la oscuridad, incluso desde el punto de vista cultural, en sectores de la sociedad olvidados como los pueblos originarios, los afrodescendientes y las comunidades campesinas, entre otros.

"Esa conquista nos hace sentir políticamente independientes y asumimos con orgullo nuestra manera de ser, es un primer paso, pero faltan otros", agregó el titular de Cultura.
Pedro Calzadilla, viceministro para el Fomento de la Economía Cultural, expresó: “la historia es un proceso de interpretación, está abierto y articulado con las determinaciones e intereses de un colectivo. Necesitamos mirar el pasado de una manera distinta, la historia no es un asunto reservado para los académicos”.Carmen Bohórquez, viceministra de Cultura para el Desarrollo Humano, indicó que “la esencia de Nuestra América ha sido la insurgencia, porque hemos sido pueblos constantemente amenazados, pero también hemos decidido ser totalmente libres”.
“No debemos quedarnos discutiendo lo que pasó hace 200 años, sino que ese espíritu de unidad americana, de necesidad de los pueblos por romper cualquier tipo de opresión y dominación, está hoy recuperado quizá con el mismo vigor, esa misma pasión con la que los pueblos caminaron hacia la emancipación”, enfatizó.

Esta actividad especial duró dos días y contó con la presencia de historiadores y profesores universitarios, quienes buscaron reflejar las causas y consecuencias de los próceres que condujeron a la liberación de la patria, resaltando el significado de nuestra lucha actual.
Cabe destacar que dicha actividad abordó en una primera sesión el tema de los Movimientos previos al 19 de abril ¿Insurgencia, Rebelión, Resistencia, Independencia? Seguidamente de ¿1810, Crisis del imperio español o la insurgencia continental?

Posteriormente,el sábado 10, el encuentro centró su discusión en Alcancesde una Revolución (1810-2010),para finalmente concluir con propuestas y la lectura del documento final con todas y cada una de las intervenciones que dejaron constancia de la relación entre el comienzo de nuestra independenciaen 1810 y la actual lucha revolucionaria que lidera el presidenteHugo Chávez Frías.

Este programa nacional de debate colectivo forma parte de los planes ejecutados por la Comisión Presidencial para la celebración del Bicentenario de la Independencia, cuyo propósito es generar espacios de reflexión y crítica sobre los procesos revolucionarios y libertarios que han conformado la historia de Venezuela junto a todos los pueblos de Nuestra América en su lucha permanente por la construcción de una sociedad de igualdad.
Prensa CNH.

Manifiesto Político del Coloquio "De Abril a Abril: Alcances de Revolución (1810-2010)

lunes, 12 de abril de 2010
¡Al Bravo Pueblo de Venezuela y de Nuestramérica!
Nosotros, historiadores e investigadores venezolanos y nuestramericanos, participantes en el Coloquio de Historia “De Abril a Abril: Alcances de una revolución (1810-2010)”, realizado en la ciudad de Caracas del 09 al 10 de abril del presente año, queremos dejar expresado ante nuestros pueblos lo siguiente:

¡Al Bravo Pueblo de Venezuela y de Nuestramérica!
Nosotros, historiadores e investigadores venezolanos y nuestramericanos, participantes en el Coloquio de Historia “De Abril a Abril: Alcances de una revolución (1810-2010)”, realizado en la ciudad de Caracas del 09 al 10 de abril del presente año, queremos dejar expresado ante nuestros pueblos lo siguiente:
1. Nos sumamos al júbilo de los hombres y mujeres del continente en una fiesta de importancia mundial como la que marca el inicio de su Ciclo Bicentenario, a partir del año 2004 con la Revolución Haitiana. 2. Queremos rechazar rotundamente toda versión historiográfica hegemónica que busque legitimar la Independencia americana como procedente de una mentalidad importada, es decir, como producto de la crisis del absolutismo español de principios del siglo XIX, y no como lo que realmente fue: una insurgencia continental liderada por pueblos históricamente sometidos.
3. Declaramos necesario que en el marco de nuestro Bicentenario se generen espacios para la investigación, la discusión y la masiva difusión de nuevas miradas historiográficas, lejanas de los paradigmas eurocéntricos y racistas que insisten en negar la participación en nuestras luchas de independencia de los sectores populares y colonialmente excluidos que en la realidad las hicieron posibles.
4. Concebimos la Independencia como el comienzo de un ciclo emancipador complejo e inconcluso, de procesos revolucionarios múltiples, que nos exhorta a asumir en la actualidad el compromiso antiimperialista nuestramericano de conformar un mundo multipolar, en contra de cualquier injerencia extranjera. 5. Por ello, a los 200 años del 19 de abril de 1810, estrechamos filas con nuestros imbatibles pueblos nuestramericanos en la radical profundización de sus luchas por la Igualdad, la Justicia y la Soberanía plena, como columnas fundamentales para la creación heroica del Socialismo del siglo XXI.
En la ciudad de Caracas a los diez (10) días del mes de abril del Año Bicentenario de 2010.

jueves, abril 08, 2010

El problema de Venezuela son sus mitos

Publicado en Analitica.com

Carlos Balladares Castillo

Al leer el excelente libro de Ana Teresa Torres: “La herencia de la tribu” (2009, editorial Alfa), llegamos a esta conclusión. Nuestros mitos fundacionales (Independencia inacabada lograda por héroes, en especial por uno sólo con características mesiánicas: Bolívar), se han alimentado del resto de nuestros mitos sociopolíticos e incluso geográficos (si podemos llamarlos así) y económicos. Todos ellos han generado, de esa forma, un gran mito central de tipo trágico, que fortalece nuestros fracasos como nación; y que tiene la capacidad de ser “versátil y permeable” por el nuevo héroe hablador. En nuestra opinión, pensamos que si no podemos vivir sin mitos (o no podemos prescindir totalmente de él), porque estos permiten la comprensión de una realidad compleja; debemos destruir los que impiden nuestro progreso y crear nuevas ficciones motivadoras de una vida moral y política moderna.

La autora ha redactado el mito en pocas palabras, que transcribimos a continuación.

Había una vez un pueblo cuyo origen estaba maldito. Sus habitantes se odiaban entre sí por culpa de un pequeño grupo de hombres crueles y tiranos que llegaron de otro mundo para apoderarse de sus riquezas. (…) Entonces uno de ellos, el más rico pero el más generoso, (…) fue elegido por Dios para llevarlos a la libertad y romper las cadenas de la injusticia, de modo que todos vivieran en armonía y fueran felices en un mundo justo y libre. Todos le siguieron (…). Por ello muchos dieron su sangre, y así crearon una nación libre. Pero el héroe fue traicionado por los envidiosos y poderosos, y así lo dejaron morir (…). Sin embargo, el pueblo heroico y hermoso que él amó sigue vivo, y mantiene la esperanza de que él vuelva para hacer justicia y dar fin a su obra inconclusa. (Pp. 109-110).

Después de muchos años durante los cuales los enemigos del pueblo lo mantuvieron sometido a su dominación y saqueo, apareció el héroe que había heredado las cualidades del gran padre exiliado y traicionado. (…) Bajo su conducción el pueblo libró muchas batallas contra sus enemigos, y finalmente recuperó su dignidad y su libertad, y así vivirá durante mucho tiempo feliz y dichoso, en la armonía y la paz, y el disfrute común de sus riquezas. (P. 278).

El problema no es la existencia de la conciencia mítica, sino éste mito narrado anteriormente. Porque el mismo tiene como consecuencia atarnos al pasado independentista, y no poder valorar cualquier otro esfuerzo como nación, grupos o individuos, y tiempo. No existimos más allá de la Emancipación reducida a la vida y obra de Bolívar, y cualquier acción que emprendamos debe buscar completar la utopía “creada” en este período de nuestra historia. La exaltación de la conflictividad entre el héroe (y su pueblo) y sus enemigos (el antihéroe y la oligarquía apoyada por el “imperio”), genera tres elementos antirrepublicanos. La necesidad de la centralización del poder en la voluntad de un solo líder (personalismo político) y no en la confianza en las instituciones, un culto a la violencia y a la muerte (son héroes guerreros nunca civiles, por tanto hay un desprecio al “trabajo constante y silencioso”), y la negación del pluralismo democrático (el otro siempre es el enemigo y traidor, nunca el contrincante con el que se puede discutir y llegar a consensos).

La autora nos explica como este gran mito, es alimentado por otros que fueron desarrollados antes y después de la Independencia, y adaptado a la perfección por el discurso de Hugo Chávez (héroe mesiánico, protagonista y recreador del mito). Las otras historias míticas son: 1) El indígena como “buen salvaje” creador de un protosocialismo (imperio inca y comunidades colectivistas) y vida armónica entre la naturaleza y el hombre, y entre los hombres; 2) Las riquezas inagotables de nuestra tierra (“El dorado” supuestamente confirmado en el siglo XX por el petróleo); 3) la capacidad del individuo para imponerse por sí solo (“el conquistador”, pero también “el vivo”, “el pájaro bravo”, “el alzao”, “el malandro”) y la admiración colectiva por el mismo; 4) somos un pueblo igualitario más que libertario; 5) la vida buena es la rural y agrícola, no la urbana; 6) Estado providencial y paternalista; 7) somos un pueblo mestizo; 8) la ley y las instituciones son injustas por ello deben ser desobedecidas; 9) la culpa de nuestra desgracia es de Estados Unidos (y en el pasado: imperios español y británico). Estos ingredientes son usados según le convenga al gran líder, son la panoplia discursiva para legitimar su papel de sacerdote o reencarnación del héroe fundamental: Bolívar.

Ana Teresa Torres plantea como solución “abandonar la búsqueda del cadáver, darlo por enterrado, y recordarlo sin pretender reencontrarlo en el futuro” (p. 35). Nosotros planteamos, además, la transfiguración de los mitos dominantes en relatos que exalten el esfuerzo constante de los civiles por construir una república democrática y pluralista, equitativa (no igualitarista sino que proclame la igualdad de derechos), trabajadora y productiva.

miércoles, abril 07, 2010

¿Qué es el chavismo? Mayor dependencia del petróleo, y la desigualdad social en alza

Teodoro Petkoff

ONCE AÑOS PERDIDOS

Tal Cual

Según el Banco Central, 95% de las divisas que recibe el país por exportaciones proviene del petróleo; el resto de la economía sólo produce el 5% de los dólares. En 1998, el petróleo nos proporcionó el 68% de las divisas y el resto de la economía el 32%.

Once años de chacumbelato han significado un salto atrás de proporciones colosales. Dependemos del petróleo como nunca antes. Esto es lo que llevó a distintos voceros del gobierno, incluyendo al propio Presidente, a descubrir el agua tibia, declarando enfáticamente, hace algunas semanas, que somos un “país rentista” y que el gran desafío que se plantea ante el gobierno es el de superar el “rentismo”.

Lo dicen con la cara dura de quien pareciera ser ajeno al problema, como si no fuera la política económica del gobierno la que ha empeorado dramáticamente nuestra condición rentista.

El rentismo se ha transformado, bajo Chacumbele, en una serpiente que se muerde la cola. La enorme renta petrolera no es utilizada para superarlo sino para alimentarlo. Más renta, más rentismo, más gasto improductivo.

La renta petrolera, en algunos países, como Noruega u Holanda, financia el crecimiento económico no petrolero, a través de fondos que represan la mayor parte del ingreso, impidiendo, al mismo tiempo, que su inyección al torrente monetario provoque el “efectoVenezuela”: dificultar la producción “endógena” y las exportaciones, al mismo tiempo que abarata y favorece fantásticamente las importaciones. Por este lado estamos quebrados.

El aparato productivo privado y el público están en la lona, casi noqueado el primero, tanto por la sobrevaluación de la moneda como por la concepción ideológica que lo considera “enemigo” y lo condena a una vida vegetativa; severamente lastimado el segundo por la incapacidad y la corrupción, con su producción por el suelo y sus exportaciones también. Chacumbele no combate el rentismo sino que lo propicia. Ha sido su principal promotor.

El gobierno se jacta, sin embargo, de que esos ingresos han permitido mejorar los indicadores sociales, lo cual le sirve de excusa para hacerse el loco ante su fracaso en la economía y en la construcción de infraestructura.

Hete aquí, sin embargo, que el Instituto Nacional de Estadísticas nos informa ahora el horror de que el 20% de la población más rica del país capta el 47,5% de la riqueza nacional, en tanto que al 20% más pobre sólo llega el 5,9%. Adicionalmente, nos hace saber que la desigualdad social se ha acentuado en 18 estados, con índices muy graves en los tradicionalmente más pobres.

Un consuelo de tontos sugiere que, pese a esto, la pobreza ha disminuido y que somos menos desiguales que otros países del continente. Que la pobreza crítica disminuyó fue verdad hasta 2008. Habría que ver qué ha pasado en 2009 y 2010, con el descenso económico y el incremento del desempleo y del trabajo informal.

Que seamos menos desiguales que muy pocos otros, tal vez, pero después de once años de “revolución” ese es un premio de consolación bien melancólico. La desigualdad existente hoy, después de once años de Chacumbele, lo acusa ante la historia. Once años perdidos.

La historeiadora Inés Quintero reflexiona sobre el Bicentenario del 19 de abril

EL NACIONAL - Lunes 05 de Abril de 2010

El foro del lunes

INÉS QUINTERO

La escritora dice que el sentido más profundo de la Independencia fue la sanción de ciudadanía

"¿Hasta dónde estamos dispuestos a defender la República?"

La autora de El ocaso de una estirpe sostiene que las construcciones históricas de hace 200 años tienen visibilidad y significado fundamental en la actualidad y asegura que la única manera de que a los venezolanos no les confisquen el pasado es que conozcan la (bicentenaria) tradición republicana que tiene el país

La conmemoración del Bicentenario de la Revolución Independentista de Venezuela mantiene bastante ocupada por estos días a Inés Quintero, individuo de número y secretaria de la junta directiva de la Academia Nacional de la Historia: es la encargada de ser la oradora de orden del discurso en la sesión solemne de todas las academias venezolanas que se realizará el 15 de abril.La historiadora no deja de ser noticia. Hace poco la editorial Alfa reeditó una versión corregida y ampliada de El ocaso de una estirpe, el primer libro que Quintero publicó, hace 20 años. El texto aborda el caudillismo como uno de los fenómenos característicos del siglo XIX y, en especial, se centra en las postrimerías del siglo, cuando el general Cipriano Castro asumió la Presidencia de la República.Un aspecto que le llamó la atención del estudio es que Castro, al acceder al poder, llamó a una Asamblea Constituyente, por parecerle esa la forma más adecuada de sancionar una nueva carta magna y legitimarse en el Gobierno. Hechos como éste se repitieron en otros momentos del pasado, y por ello asume que en la Venezuela republicana siempre ha existido una honda preocupación por lo que dice la letra constitucional. "No es casual que los grandes gobiernos autoritarios del país se preocuparan por cambiar la Constitución, como hicieron Guzmán Blanco, Castro y Gómez", apunta.Quintero indica que, a pesar de que algunos gobiernos venezolanos fueron autoritarios y abusaron del poder, hubo entre ellos unos que apoyaron la construcción de ciudadanía y proclamaron los principios constitucionales. "De no haber existido tales civilistas ­aclara­ no tendría sentido esa demanda permanente de legitimidad constitucional, independientemente de si luego cumplían o no la carta magna. Por eso, en la actualidad, la sociedad venezolana, a pesar de las tensiones a las que se encuentra sometida, aún exige el respeto del Estado de Derecho. Estos valores republicanos no surgieron del año 1958 para estos días, sino que han sido construidos históricamente".­¿La obsesión con la legitimación de muchos gobiernos está relacionada con que la Revolución Emancipadora tuvo que crear de la nada la República venezolana? ­No es porque estemos en el Bicentenario, pero yo creo que la revolución política más importante que ha ocurrido en el país es la Independencia; por la calidad, la profundidad y las consecuencias de lo que sucedió. No fue partir de cero, pero requirió construir nuevos referentes desde otros que representaban la negación de la República. Hasta que ocurrió la emancipación la valoración de la vida social se sustentaba en la desigualdad y la jerarquía, y la República estableció que el principio regente fuera la igualdad política. Eso es de una profundidad histórica sin precedentes, porque es el inicio de la construcción de ciudadanía. Claro que no fue un proceso rápido, lo que se sancionó fue el comienzo del proceso de construcción de ciudadanía y de principios republicanos, los cuales no pueden obtenerse de la noche a la mañana. Fue crucial que se sancionara, pero todavía estamos en el proceso de lograr la igualdad política.­Entonces, ¿el proceso de construcción de ciudadanía en el país tiene 200 años? ­Claro, conmemoramos dos siglos del comienzo de la vida republicana en el país y de ese proceso. El sentido más profundo de la Independencia no tiene que ver con haber dejado de ser sujetos del imperio español, más bien fue la definición republicana y la sanción de la ciudadanía, así como el ejercicio de la representación, todos aspectos que hoy tienen relevancia.Ahora no debemos discutir sobre la emancipación de España, pero sí preguntarnos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a defender la República? Las construcciones históricas de hace 200 años, como la República, la ciudadanía y la división de poderes, tienen visibilidad y un significado fundamental en la actualidad, y por ello es tan importante ser conscientes de ellas. No podemos desentendernos de nuestra definición republicana porque eso es irreversible, ya eso se sancionó hace 200 años.­Muchos insertan al presidente Hugo Chávez en la tradición de caudillos de la que escribe en su libro. ¿Es válida esta comparación? ­No se puede hacer una analogía fácil entre Chávez y Castro, porque las condiciones históricas venezolanas de hoy son distintas a las de la época de la Revolución Liberal Restauradora. Chávez, contrario a Castro, no es un caudillo que proviene de una montonera, sino un oficial del Ejército venezolano, una institución. El caudillo es una especie de jefe silvestre y no proviene de una institución como el Ejército. Obviamente el control del poder en la actualidad se sostiene en condiciones económicas, políticas e históricas muy distintas a las de hace 100 años. Aunque a Castro lo caracterizó un discurso antiimperialista, igual que a Chávez, fue muy diferente, porque las condiciones de la relación de Venezuela con Estados Unidos entonces eran otras. A veces, categorías como "caudillo" son tan amplias que no terminan diciendo nada. Para mí lo importante es que el venezolano entienda su historia para que tenga capacidad para asimilar lo que significa el momento que vive en relación con la comprensión de su pasado, porque eso le permitirá saber cuándo violan sus derechos en el presente. Así como es impensable que un individuo no tenga el referente de su pasado, lo es también que una sociedad pueda vivir por allí de su cuenta, sin ese referente.Por una historia civilPara Inés Quintero, la tradición en Venezuela del conocimiento histórico ha privilegiado el análisis del ejercicio autoritario del poder y no a quienes proclaman los valores republicanos: "Sería bellísimo hacer una historia de la ciudadanía que refiera cuáles han sido los avances, los retrocesos, las contradicciones, las tensiones y los logros del ciudadano en el país.Más que buscar a los héroes civiles, sería lindo buscar quiénes han sido referentes de ciudadanía. De esa manera se podría crear en la gente la idea de que los valores ciudadanos no sólo se encuentran en el ámbito político, sino también en la construcción de una sociedad que se preocupe por el otro".

martes, abril 06, 2010

El historiador Elías Pino Iturrieta reflexiona sobre el Bicentenario del 19 de abril

EL NACIONAL - Lunes 29 de Marzo de 2010
Cultura/4
El foro del lunes
ELÍAS PINO ITURRIETA
El autor cree que, a pesar de las caídas, Venezuela tiene mucho que celebrar en el Bicentenario"

La historia oficial ha sido eso, demasiado oficial"

Para el director de la Academia Nacional de la Historia, la Independencia fue apenas el primer paso para construir la República, pero no el definitivo; representó la cesantía del poder real y la mengua del eclesiástico, pero no rompió con la mentalidad colonial, que se ha mantenido
MICHELLE ROCHE R.
E lías Pino Iturrieta, director de la Academia Nacional de la Historia, ha dedicado su carrera a estudiar la mentalidad de los venezolanos, en especial la que caracterizó el siglo XIX. A propósito de la conmemoración del Bicentenario de la emancipación de España y del nacimiento de Venezuela como nación, el investigador indica que en 1810 apenas se dio el primer paso de un proceso que al país le ha costado toda su historia: romper con la mentalidad colonial.
Miembros de una Capitanía General, los venezolanos se acostumbraron a ser vasallos.
Con el advenimiento de la naciente República, uno de los procesos más complicados fue desmontar esta manera de pensar. Los libros de Pino Iturrieta, también director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello, escudriñan en la génesis de los males atávicos de la sociedad venezolana.
Un ejemplo de esta línea de trabajo es la obra titulada Ventaneras y castas, diabólicas y honestas, en el cual analiza las formas de pensar acerca de la mujer en el siglo XIX. Impreso por primera vez en 1993, el sello Alfa ahora reeditó el libro para incluirlo en la biblioteca que lleva el nombre del investigador.­
Luego de la Guerra de Independencia, en Venezuela cambió el sistema político y económico, mas no la mentalidad de las personas, lo que se evidencia en que se mantiene la prédica de la Iglesia Católica sobre el papel de la mujer en la sociedad.­ No cambiamos de sistema de vida como cambiamos de camisa. En 1810 hay reglas para comportarse en este valle de lágrimas, y para llegar con bien ante la presencia de Dios, impuestas por la cátedra religiosa durante 300 años. Los cambios políticos se advierten en la superficie de la sociedad, mientras va por dentro la procesión de las rutinas antiguas. De allí que, tanto para la mujer como para el hombre, se haga tortuosa la ruta de las metamorfosis.
La ruptura de una mentalidad lleva tiempo, un tiempo que suele ser secular. En consecuencia, la emancipación de España es apenas un asomo de cambios, un primer capítulo que comienza a profundizarse cuando se funda por fin el Estado nacional, después de 1830. La guerra permite el protagonismo del pueblo llano, desde luego, pero tal protagonismo no significa una mudanza de valores en la sensibilidad de quienes se estrenan en los teatros de las matanzas y de la política.
­¿La preponderancia de la mentalidad militarista hizo que las mujeres se estancaran en la obtención de la igualdad ante la ley sin un cambio en la mentalidad? ­
No creo que el militarismo haya conspirado contra el feminismo. La conspiración ha sido obra de todos los hombres, especialmente de los que llevaban levita, formados en las rutinas de la ortodoxia.­
¿Cuál fue el gran cambio en la mentalidad de los venezolanos que usted considera que derivó en la emancipación de España? ­
El poder de la Iglesia sufre una mengua, o es disputado por el poder civil y por los hombres de armas como jamás en el pasado. Allí se puede advertir el primer capítulo de una novedad que abre el camino para un entendimiento laico de la vida, que se implanta progresivamente y que es un fenómeno evidente cuando concluye el siglo.
A la rigidez estamentaria se le abren grandes boquetes, para que las diferencias sociales no sean tan abismales, o para que los pardos no se conformen con su antigua minusvalía. La extinción de la aristocracia lugareña, cuyos representantes fundamentales pierden la vida entre 1811 y 1830, permite la entrada de nuevos aires, o de una visión diferente del republicanismo.
Son, en general, bocetos de cambio capaces de anunciar otros de mayor envergadura que suceden entre 1810 y 1899, por poner unas fechas.­
¿Cree, como señala Ana Teresa Torres en el libro La herencia de la tribu (Alfa, 2009), que el mesianismo militar contenido en el chavismo es legado de la Independencia? ­
En la Independencia se hace evidente el imperio de los hombres de armas, es decir, el comienzo de un fenómeno capaz de prolongarse en el tiempo. Algo de eso estudié para Nada sino un hombre: los orígenes del personalismo en Venezuela. Pero se trata de un fenómeno más antiguo, cuyo origen se localiza en la actividad de los conquistadores. En el caso del Tirano Aguirre y de sus famosos argumentos ante el rey de España, podemos topar con una influencia personal y con el arraigo de esa influencia en las masas, que adquiere plena visibilidad hacia principios del siglo XIX sin que concurran fuerzas propiamente republicanas que lo hagan desaparecer o lo controlen. En todo caso, la tesis de Torres sobre el caudillismo como legado de la Independencia tiene un fundamento redondo.­
¿Qué personaje silenciado de la historia oficial se debe rescatar ahora que se avecina el Bicentenario de la Independencia? ­
La historia oficial ha sido eso, demasiado oficial. Su lectura suele ser unilateral. No me atrevería ahora a señalar a personajes en concreto, pero sí diría que están más allá de los congresos, de los cuarteles y de las sacristías.­
¿Tenemos los venezolanos qué celebrar en el Bicentenario? ­
Tenemos muchas cosas que celebrar sin confinarnos al regocijo de las estatuas y a los laureles bélicos. Debutamos a nuestra manera como sociedad peculiar, trasformamos los espacios públicos, creamos mapas de repúblicas que cambiaron la historia universal y abrimos nuevos derroteros a la economía al despedazar el control metropolitano de los mercados. No parece poca cosa, si la calculamos con la debida seriedad.
República de mujeres encerradas
A veces, el enemigo duerme en la propia cama.
Elías Pino Iturrieta señala que el principal obstáculo que las mujeres venezolanas afrontaron para obtener los derechos civiles de los que empezaban a gozar las mujeres de otros países fueron sus allegados, que preferían mantenerlas encerradas: "En los liberales del siglo XIX se advierte un discurso orientado a la subestimación del género femenino. La educación iniciada después de 1830 remacha valores en los cuales se sustenta la predominancia de los varones en la sociabilidad de la época. Para lograr establecimiento, la lucha del feminismo no fue contra las charreteras sino contra sus padres, hermanos, hijos y pretendientes".

lunes, abril 05, 2010

Felicitaciones a mi amigo: el joven historiador Ángel Almarza, por su nueva publicación ("19 de abril de 1810. El último acto de fidelidad al rey")

Les dejamos la reseña escrita por el autor:
Ángel Almarza, 19 de abril de 1810. Último acto de fidelidad al Rey de España, Caracas, Editorial Libros Marcados, 2010

A pesar de las interpretaciones clásicas u oficiales sobre el 19 de abril de 1810, existen versiones más recientes que plantean –y ahí se inscribe el presente trabajo- que si bien es cierto que los hechos ocurridos aquella fecha tan importante para los venezolanos desencadenaron un proceso que finalmente conduciría a la declaración de independencia, no puede asegurarse que tuviese como propósito la independencia absoluta de España. Quienes así piensan consideran que, lo que se planteó hace ya 200 años fue una vocación autonomista frente a la crisis de la monarquía española, el amenazador control total de la península por parte de las fuerzas militares francesas al mando de Napoleón Bonaparte, la ilegitimidad del Consejo de Regencia y la desigual representación de las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810, sin que ello representase o tuviese como aspiración romper los vínculos con el rey legítimo de España e Indias Fernando VII.

Esta interpretación no se refiere únicamente a los hechos ocurridos en Caracas y las principales ciudades de la Capitanía General de Venezuela, sino que permitiría explicar el movimiento juntista y las diferentes manifestaciones de adhesión y lealtad que se expresaron en la mayoría de las provincias americanas entre 1808 y 1810, como respuesta a la disolución de la Junta Central –que contemplaba la participación de representantes americanos– y al establecimiento del Consejo de Regencia, tal como plantearon hace ya más de una década, François-Xavier Guerra y Jaime Rodríguez. Ideas que mantienen, además, una estrecha relación con el discurso pactista que se había plasmado en 1808 y que se retoma nuevamente, dos años más tarde, según el cual, en ausencia del Rey, la soberanía regresa al pueblo, de allí que las juntas americanas se declaren defensoras de los derechos de Fernando VII, planteamientos trabajados en nuestro país recientemente por Inés Quintero y Carole Leal Curiel, entre otros historiadores.
El propósito de este trabajo es demostrar que efectivamente el 19 de abril de 1810, se constituyó un nuevo gobierno, que buscaba controlar la provincia y satisfacer demandas de una mayor participación política y libertades económicas, pero en el contexto de una profunda crisis de la monarquía española, de la cual formábamos parte desde hacía 300 años, sin que ello, al menos en ese momento, tuviese como propósito inmediato la declaración de la independencia absoluta de España.
El recorrido por la historia del 19 de abril de 1810 se presenta en tres capítulos: Interpretaciones de un momento. Construcción historiográfica del 19 de abril de 1810 como día inicial de la independencia nacional; Crisis internacional. De las abdicaciones de Bayona al Consejo de Regencia (1808-1810); y El movimiento juntista de 1810 en la Capitanía General de Venezuela.

domingo, abril 04, 2010

El historiador Tomás Straka reflexiona sobre el Bicentenario del 19 de abril


EL NACIONAL - Sábado 03 de Abril de 2010

Papel Literario/4

¿El Bicentenario de qué?

Reflexiones a dos siglos del 19 de abril de 1810

TOMÁS STRAKA

Los venezolanos sólo hemos tenido dos grandes -- grandes en el sentido de que gozaron de la unanimidad del colectivo-- reacciones nacionales: contra Francia en 1810 y contra la Gran Colombia a partir de 1826.

Esto puede tener, y de hecho tiene, mucho de polémico, pero ayuda a poner en su contexto los hechos del 19 de abril. Hoy, que la Historia desempeña un rol político más grande del que ya tenía; cuando todos buscan hacerse --y asirse-- a un pasado glorioso que le sirva de legitimación; y cuando en nombre de ese pasado se emprenden experimentos sociales con impacto inmediato en nuestras vidas, volver sobre el famoso pero complejo episodio, puede tener implicaciones bastante más prácticas que las del ornato de la cultura general. Las siguientes líneas son un esfuerzo en este sentido. Todos estamos de acuerdo en celebrar el Bicentenario del 19 de abril, pero, en concreto, ¿qué es lo que estamos celebrando con eso? La respuesta que demos no sólo conducirá a una visión determinada del pasado, sino también de lo que estamos siendo en el presente y, seguramente, de lo que queremos, o al menos esperamos ser, en el porvenir.

Lo primero a determinar es cómo fue eso de que se trató de un movimiento contra Francia y no contra España; y, más aún, cómo, si aceptamos que lo fue, éste llegó a tener un carácter más amplio de adhesión popular que el de la independencia de la corona castellana. Ello nos conduce a una discusión sobre la naturaleza de lo ocurrido aquel día que actualmente se despliega con toda su intensidad. Normalmente tranzada por nuestras maestras con aquello de que fue "el primer paso hacia la Emancipación", los historiadores se dividen entre quienes lo evalúan como un acto de fidelidad al Rey y quienes lo ven como una maniobra para poco a poco ir llevando las cosas hacia la independencia absoluta. Nuestra tesis es que hubo un poco de las dos cosas, como casi siempre en la historia --en los fenómenos humanos--, en la que lo paradójico y lo contradictorio no tiene por qué ser raro. La posteridad, de acuerdo a sus intereses, tiene para escoger, pero, en cambio, los historiadores debemos enfrentar esa contradicción con toda su complejidad.

Inicialmente, los testimonios de la época --tanto los de los protagonistas y contemporáneos que terminaron en el bando republicano, como los de aquellos que terminaron realistas, y que encima vieron así las cosas desde el primer momento-- se inclinan, prácticamente todos, hacia la segunda opción. No dudan en afirmar que ese día comenzó la revolución, que al menos en la cabeza de sus promotores, el plan estaba trazado desde el primer momento. Hubo incluso protagonistas que lo confesaron después. Además estaba la experiencia de la conjura de 1808, cuando se quiso hacer más o menos lo mismo y las autoridades españolas --comenzando por el Regente Mosquera-- no sólo lo consideraron subversivo, sino que encarcelaron a los promotores y señalaron que, de haber alcanzado el triunfo, habrían hecho exactamente lo que hicieron dos años después: llevar las cosas hacia la Emancipación. Ante esto, ¿puede hablarse de simple casualidad? Por otro lado, no hay motivos para pensar que la mayor parte de los caraqueños que, cogidos por sorpresa en los actos del Jueves Santo, que asistieron a la escena y en principio la apoyaron no estaban sinceramente indignados por la invasión de Napoleón a España, por las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII --que se suponían hechas bajo una coerción mayor de la que realmente hubo-- y por la simpatía real o intuida que el Capitán General Vicente Emparan y otros afrancesados de su gobierno sentían por El Francés. Los caraqueños ya habían despedido con tumulto a los emisarios de José Bonaparte. Ya habían salido a la calle a vitorear el regio nombre de Su Majestad. Y ya, cuatro años atrás, habían ofrecido sus vidas y sus bienes para repeler al "traidor" Miranda. Además, y faltarán más pruebas, en el momento en el que la Junta que sustituye al Capitán General empieza a dar pasos hacia la Emancipación, muchos se separan y otros la comienzan a combatir, incluso literalmente, con las armas. No es extraño que muchos de los miembros de la Junta terminaran como realistas. He ahí, por sólo poner un caso, el de Feliciano Palacios.

Pero había más. Napoleón, y en general Francia, significaban básicamente otra cosa más peligrosa: la disolución social, la amenaza a la religión católica, la agitación de las esclavitudes, tal como había pasado en las Antillas (y como hacía unos quince años había ocurrido en Coro). Ante peligros de semejante proporción, lo responsable era organizar una junta --institución hispánica para enfrentar calamidades-- y asumir el desafío de mantener las cosas por su carril. Eso, seguramente, es lo que concluyeron la mayor parte de los que le respondieron que "no" a la pregunta que hizo Emparan desde el balcón.

Por eso, mientras el movimiento fue para atajar la influencia francesa gozó del consenso de todos. Mientras se trató de evitar otro Haití, no hubo fisuras importantes.

Pero en cuanto torció hacia una separación de España --cosa que comenzó a percibirse a las pocas semanas de la Junta-- el mismo se rompió. No se logró recomponer hasta que apareció un nuevo peligro común a todos: el de la unión colombiana, que resultó tan traumática, y el descollante liderazgo del Libertador, que ofendía la sensibilidad liberal de la élite del centro del país. No fue hasta entrada la década de 1820 cuando una combinación de factores --las torpezas de Fernando VII cuando regresó al trono, la ocupación militar de Morillo, la Revolución Liberal de 1820, los éxitos políticos y militares de Bolívar, capaces de capitalizar a favor suyo todo aquello, la popularidad de José Antonio Páez-- lograron captar un apoyo mayoritario para la propuesta independentista y republicana; y, sin embargo, nunca fue tan grande como la que tuvo la reacción antinapoleónica y anti-francesa de 1810. Se contaron por miles los venezolanos que después de Carabobo decidieron emigrar, hasta dejar ciudades enteras sin artesanos y profesionales calificados. Y muchos de los que se quedaron, por su parte, fueron sorprendidos por la disolución de la República de Venezuela dentro de la unión colombiana.

Casi al día siguiente, resolvieron conspirar.

Pero volvamos a nuestro tema del 19 de abril: ¿lo que vamos a celebrar es el movimiento de la élite caraqueña para deponer a los afrancesados, para mantener las medidas revolucionarias de Francia lejos y garantizar, entre otras cosas, la integridad de la Fe Verdadera y el control de las esclavitudes? Obviamente, no fue en esa dimensión, por determinante que haya sido para su desencadenamiento, lo que define la importancia del acontecimiento dos siglos después. Hay, a nuestro juicio, tres aspectos que ya se manifiestan ese día y que son los que le otorgan un carácter distinto al de un simple zarpazo del mantuanaje, avalando en alguna medida a quienes ven --como, insistimos, lo vieron sus protagonistas-- algo más que un acto de fidelidad.

El primero es la formación de un gobierno autónomo con respecto a la corona castellana. Aunque hubo antecedentes en los que el Cabildo tomaba el lugar del gobernador, y otros en los que se opuso a las leyes venidas de ultramar, nada era comparable con lo que acababa de ocurrir. Una cosa es un gobierno provisional bajo el Rey y otra ocupar el lugar del Rey. La Junta de Caracas, que despechaba por Fernando VII (¡y hasta se atrevía a firmar Su Majestad!), habló de unos criollos que se sentían con las suficientes fuerzas no sólo para ponderarse iguales a sus hermanos de la península --lo que en sí no era novedad y, de hecho, refrendaba las leyes-- sino para montar su propia regencia, vale decir, su propia monarquía, y cumplir las funciones del Rey cuando había ausencia absoluta. Roto el pacto que los unía al monarca --así argumentaron entonces y lo seguieron haciendo en el Acta de Independencia de 1811; así lo volvió a decir Simón Bolívar en la Carta de Jamaica, en 1815-- reasumieron la soberanía que habían delegado en él y, con ella, primero organizaron una junta en su nombre, después convocaron a un congreso y finalmente fundaron una república. Pero, véase bien, la asunción de la soberanía, que prácticamente es la independencia, ya la habían hecho el 19 de abril.

El segundo se refiere a lo que se decidió hacer con esa independencia. Como explicaría años más tarde un testigo de excepción, Andrés Bello, una cosa es la independencia y otra la libertad.

No fue el único que lo hizo, aunque tal vez --el "Libertador Intelectual" al fin y al cabo-- el que lo explicó mejor.

Los anhelos autonómicos, explicaba, estaban inveterados en el celo por sus fueros que tienen todos los españoles, pero la libertad fue una idea posterior. Actualmente, que hay tantos regímenes que manipulan las cosas para confundir la condición independiente de sus países con la de libertad de sus ciudadanos, es importante hacer la aclaratoria. Un país no es libre por ser independiente, lo es, por la libertad de sus ciudadanos. Las ideas liberales --proto-liberales, en realidad-- ya gravitaban en el pensamiento más o menos ilustrado, más o menos ecléctico, del grueso de aquellos criollos y no tardaron en ponerlas en marcha. La libertad de imprenta, inicialmente de facto y pronto reglamentada, que se tradujo en una multitud de papeles y en el primer periódico independiente, el Semanario de Caracas; la libertad de comercio con el exterior, que trajo al primer enjambre de mercaderes y aventureros norteamericanos e ingleses (trajeron mercancías, compitieron con los viejos monopolios de la harina, uno de ellos, incluso, destiló en Venezuela por primera vez ron); la supresión de la trata de negros --quién sabe si movida para evitar la llegada de ideas inflamables del Caribe-- pero de claro talante reformista; la libertad de conciencia, al menos su planteamiento con el asunto de la libertad de cultos, que escandalizó a casi todos y que al final se rechazó; en el ejercicio de esa libertad y soberanía recobradas se convocaron elecciones para un Congreso y éste remató declarando la Emancipación, fundando una república --lo que implicaba suprimir los privilegios nobiliarios, la estructura de castas y darle ciudadanía a los pardos libres-- y redactando una constitución liberal, democrática y federal en la amplitud que tales palabras tenían para la época.

El tercer aspecto abre un poco más el alcance de esa libertad. En el acto de formación de la Junta decidieron ampliarla con diputados en representación del clero y de los pardos. A tanto no llegaron como para incorporar a un hombre de color --por mucho que Juan Germán Roscio era hijo de una cuarterona-- ni, hasta donde sepamos, le consultaron al "gremio de los pardos" si estaban de acuerdo con el representante escogido (José Félix Ribas), pero el gesto en sí mismo tiene una carga, sino democrática, al menos tendiente hacia eso, que es necesario resaltar. Puede alegarse que sólo se trató de un ardid de los mantuanos para calmar las tensiones que desde hacía un cuarto de siglo, más o menos, venían teniendo con las capas medias, de color, en su empeño por ascender socialmente; pero el solo hecho de darles representatividad y visibilidad en la nueva organización de la monarquía vernácula, habla de un proceso que se asoma hacia la igualdad, hacia lo que hoy llamaríamos inclusión.

Visto así, el 19 de abril de 1810 los venezolanos --al menos una parte, pequeña pero significativa: la élite caraqueña-- emprendieron el camino para vivir independientes, en democracia y libertad.

Por supuesto, ese día no se podía saber todo lo que estaba por venir, es casi seguro que en la cabeza de quienes participaron en lo que en esencia era una reacción contra Francia y contra el peligro de que las provincias se les fueran de las manos, tuvieran siquiera una sospecha de eso. En rigor, nadie puede asegurar el motivo por el que será recordado, si es que llega a serlo.

Tampoco pueden identificarse esa independencia, la democracia y libertad como un logro que se alcanzó en los desarrollos inmediatos, o incluso mediatos, del acontecimiento --además, cabe preguntarse desde este agitado, a trechos doloroso 2010: ¿de verdad se alcanzó? Pero sí vemos en ellos una línea que se prolonga hasta la actualidad. Ya nadie se acuerda de José Bonaparte ni del peligro francés, detonantes de la reacción inicial. Hasta borramos la estrofa del "Gloria al Bravo Pueblo" en la que se hablaba de ellos. Pero sí queda lo que de sustantivo tuvo para nosotrosç el 19 de abril: el camino de la independencia, la democracia y la libertad.

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