martes, diciembre 29, 2015

No solo de historia viven los historiadores, sino también de la amistad



Un grupo de historiadores y politólogos se reúnen el 28 de diciembre gracias a la iniciativa de Daniel Terán Solano. Es una crónica que debo escribir. Espero que los que salen en la foto no se molesten por hacerla pública.

Profeballa

miércoles, diciembre 23, 2015

Star wars VII o la fuerza a medio despertar. Crónicas cinéfilas ()



Star Wars: The Force Awakens Official Theatrical PosterAdvertencia: si no ha visto la última película de La guerra de las galaxias y no quiere que le cuenten nada no lea esta crítica.

Hace pocos días vi la séptima entrega de Star wars. Me dijeron que pasé las dos horas totalmente ensimismado, y no es para menos, La guerra de las galaxias fue una de las películas que más me emocionó cuando era niño. Nunca olvidaré ese día que asistí al teatro Altamira con mis hermanos, solo tenía 6 años. Cada momento y cada personaje se me grabaron con “fuerza” en mi memoria, y desde ese entonces esperé con gran expectativa cada estreno. La segunda trilogía fue una total decepción, salvo la terceraentrega, por lo que tenía ciertas esperanzas con esta séptima película. En un primer balance puedo decir que ciertamente hay un despertar de la fuerza, aunque como todo despertar la vista todavía está algo nublada y se dan ciertos tropiezos.

Nadie niega que existe un “universo Star wars” y es por ello que muchas elementos de la trama tienden a repetirse, pero no por ello debían caer de nuevo en la idea original de la primera película: Una nueva esperanza, por solo citar una de las tantas coincidencias. Es decir, aquella que empieza con un robot que guarda planos vitales para la victoria de los buenos y es perseguido por los malos, luego este robot se encuentra con el joven puro - en ese momento es un don nadie - que poco a poco descubre su areté (es un jedi, pues) la cual le viene por su ignorado origen familiar. Este encuentro le permite al joven desarrollar su viaje al bien (convertirse en héroe) y actualizar su potencial fuerza, para ello es ayudado por algún maestro (esto es escasamente desarrollado) y otros pares, lo cual termina por su enfrentamiento a un malvado enmascarado (pichón de Darth Vader) que al final resulta ser familia también. Todo termina en la destrucción de un arma letal (porque tiene capacidad de eliminar varios planetas a la vez), gracias al papel fundamental de los protagonistas que penetran la seguridad de miles de soldados y que facilitan la llegada de las naves de los buenos. Y claro, tiene que morir algún héroe asesinado por el malo, como Obi Wan Kenobi por Darth Vader ¡¿Por qué te negaste a una mayor originalidad querido Jotajota?!

Resultado de imagen para estrella de la muerte explosionEs comprensible que debían recordarnos varios aspectos que amamos de esta historia. Era un justo homenaje a nosotros los viejos cuarentones que seguimos siendo fieles, pero ¡caramba! ¡¿por qué volver con la condenada “Estrella de la muerte” siendo destruida en el último segundo antes que dispare contra la base rebelde?! Otro aspecto que me cansó fue el exceso de acción con el arreglo orquestal a todo volumen, casi nunca hay instantes para un largo diálogo que permita un mayor conocimiento de personajes y la historia. Dejemos por ahora las críticas y señalemos lo que nos gustó. Lo fundamental es que supera el carácter infantil de la trilogía anterior (I, II y III) la cual creó una serie de situaciones y personajes que buscaban atrapar a niños menores de 8 años (e incluso diría de menor edad). Ahora se atiende a los jóvenes y a la vieja fanaticada aunque en exceso (en este momento entre los 30 y los 50 años de edad). Me encanta que los nuevos protagonistas sean una mujer, un africano y un piloto de X-wing; y entre los malos un parricida (obviamente del lado oscuro) y un general con claros tintes fascistoides (no me pregunten por el máximo líder oscuro porque no me ha gustado). En general todos tienen grandes posibilidades para desarrollar en las dos películas siguientes siempre y cuando el guionista y/o director no caigan en los mismos errores que ya hemos advertido.

¿Qué nos gustaría ver en adelante? Sería genial desarrollar la relación maestro Jedi-joven Padawan con nuevos aspectos de ese proceso de aprendizaje (es lo que al parecer prometen con el final); la camaradería Finn-Poe en todo el ámbito de lo militar, en especial me pareció sumamente atractivo que se dieron mayores detalles de la “pelea de perros” (combate aéreo cercano) entre el Halcón Milenario o X-wing y los caza TIE. Un aspecto fascinante es que entre los malos se muestra una rivalidad interna, que ya se había expresado desde Una nueva esperanza como el conflicto entre los poderes religioso y secular. La diferencia es que ahora parecen relativamente equilibrados, porque antes “la iglesia” se imponía (todos temían y obedecían a Darth Vader) ahora el jefe laico (general Hux) no le teme al “místico” Kylo Ren. E incluso el general Hux se lanza un discurso de tendencia fascista (ver el video seguidamente), con una puesta en escena que claramente hace referencia a las celebraciones totalitarias. Este último aspecto tiene un gran potencial que siempre ha estado presente en la saga (conflicto república-imperio), pero que no pasa de algunas pocas palabras en el guión. Sería hermoso que los personajes desarrollaran ampliamente la valoración de todo lo que implica vivir en una república, y qué debemos hacer para protegerla más allá de destruir a los ejércitos enemigos.


Antes de comenzar la película una persona querida me dijo, al ver tantos jóvenes disfrutando de la pasión por Star wars: “ellos se merecen vivir estas cosas sencillas sin la angustia de perder sus vidas por la inseguridad, o no poder sacar todo el provecho a sus estudios y trabajos porque somos gobernados por unos malandros”. Sin duda La guerra de las galaxias puede ofrecer a los jóvenes unas referencias sencillas de las bondades de la democracia y advertirles frente al autoritarismo. De esa manera una vez más los mitos nos ayudarían a fortalecer la sociedad que queremos. “Que la República los acompañe”. 

Profeballa


Imagen de Star wars. The force awakens en homenaje a Apocalypse Now. 

jueves, diciembre 17, 2015

Convocatoria: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura Vol. 43, No. 2 (jul.-dic. 2016): Raza: perspectivas transatlánticas.


Imagen de la página inicial de la revista



Convocatoria: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura Vol. 43, No. 2 (jul.-dic. 2016)
El Comité Editorial del Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura convoca a la comunidad académica a participar en el número 2 del volumen 43 (jul.-dic., 2016). En esta oportunidad nos interesamos por un dossier dedicado al análisis de temas y problemas relacionados con el siguiente enunciado: Raza: perspectivas transatlánticas. La idea es enfatizar en la Colonia en América y el Antiguo Régimen en Europa, aunque no por eso se dejarán de considerar contribuciones sobre el siglo XIX y XX. El dossier invita a los posibles colaboradores a dialogar con diferentes vertientes historiográficas, tales como: la historia social, la historia cultural, la historia  institucional, la historia del arte, la historia de la ciencia y de los conceptos, entre otras. Lo anterior, con el fin de discutir desde diferentes enfoques las conceptualizaciones de la “raza” y las relaciones raciales en medio de su contexto transatlántico y su trasfondo político, económico y cultural: todo apunta a analizar los diferentes idearios de orden, clasificación y de rechazo como eslabones de las relaciones de poder.
No sobra recordar que además del dossier la revista incluye artículos enmarcados en sus secciones habituales: tema libre, debates y reseñas de libros editados en los tres últimos años.
Fecha límite de recepción de los artículos y reseñas: viernes 22 de enero de 2016.
El proceso de evaluación se adelantará luego del cierre de la convocatoria. Debido a la gran cantidad de contribuciones remitidas a la revista, el Comité Editorial se reserva la posibilidad de incluir los artículos aprobados en futuros números.

Normas generales de presentación de manuscritos http://www.humanas.unal.edu.co/historia/publicaciones/anuario/
Cordialmente,

Max S. Hering Torres
Director-Editor
Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura

Jean-Frédéric Schaub & Silvia Sebastiani
Editores Invitados
Ecole des hautes études en sciences sociales
Paris, Francia
 

miércoles, diciembre 09, 2015

La guerra de Corea y el fin del racismo en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos



Afroamericanos en la Guerra de Corea
Autor: Clemente Balladares Castillo
Este conflicto entre 1950 y 1953 logró ver la aceptación definitiva de los negros en las filas armadas de los Estados Unidos con un grado menor de racismo y más actos de valentía en combate. Por supuesto que siempre será de mayor fama y precedente los aviadores de Tuskegge durante la Segunda Guerra Mundial, a quienes el cine los ha glorificado en dos taquilleras películas. Sin embargo es válido también recordar a los afroamericanos quienes pelearon en la Contienda Civil y en la Primera Guerra Mundial. 


El caso más destacado en Corea fue el del alférez Jesse Leroy Brown nacido en el pueblito de Hattiesburg que queda al estado sureño de Misissipi el 13 de octubre de 1926. Su padre era empleado de un almacén y su madre una maestra de escuela, tuvieron 5 hijos y una hija. Aparte de su ascendencia humilde le tocó vivir en su infancia la gran depresión de los años 30s. Cuando su padre perdió el trabajo por esos años debió laborar como aparcero cosechando maíz y algodón.


A los 6 años su padre lo llevó a una exhibición aérea lo cual influiría en su vocación, otra dato interesante de su juventud es que la familia  era bautista y cantaba en el coro de su iglesia. En su adolescencia Jesse fue repartidor de periódicos donde leyó las noticias sobre los aviadores negros en la Segunda Guerra Mundial lo que lo impulsó aún mas para escribirle al presidente Roosevelt sobre el tema, obtuvo respuesta de la Casa Blanca. Su educación fue en la escuela segregada de Eureka donde destacó como estudiante y jugador de baloncesto. En 1944 fue a la Universidad de Columbus en Ohio pero al campus segregado donde estudio ingeniería Civil. Dos años después probó suerte en el Programa de Entrenamiento de Cadetes de la Aviación de la Armada Americana el cual para esos años ya no tenía selección por raza sino por meritos académicos. En 1947 fue una de los 14 negros entre un grupo de 5600 cadetes, ese mismo año fue el primer afroamericano aviador naval de los Estados Unidos. Al año siguiente se casó en secreto debido a las regulaciones de la armada y comenzó a volar desde portaviones, obtuvo sus alas y la Prensa Asociada le dedicó un artículo con fotografía en la revista Life, a finales de 1948 nacía su hija Pamela Elise.


Para el año previo a la Guerra de Corea fue asignado al escuadrón VF32 a bordo del portaviones USS Leyte. Cuando comenzó el conflicto de 1950 el buque  estaba en el Mediterráneo, y la orden de partir a esa península llegó en agosto. El portaviones salió del estrecho de Gibraltar atravesó todo el Océano Atlántico, cruzó el canal de Panamá y de allí todo el Pacífico alcanzando Corea el 8 de octubre y así unirse a la Fuerza de Tarea número 77 que constaba de 16 barcos entre ellos el otro portaviones USS Philipine Sea. Al quinto día de su llegada con 24 años ya estaba asignado a misiones de apoyo de bombardeo en tierra a las acosadas divisiones de las Naciones Unidas y Corea del Sur. A finales de noviembre cuando los defensores logran retomar el control de la invasión por parte de Corea del Norte, China entra al conflicto con cientos de miles de tropas haciendo nuevamente que el sur retroceda. Una de las maneras de evitar que 15 mil tropas estadounidenses no fuesen rodeadas por los chinos era mediante artillería y la aviación, por ello el escuadrón VF32 realizaba decenas de misiones de apoyo.


El 4 de diciembre Jesse y 5 aviones Corsarios F4U4B debían apoyar al cuerpo de Marines cerca del Embalse Chosin. Brown despego del Leyte a la 1:38pm junto al  capitán Dick Cevoli, el teniente George Hudson, el alférez de Bill Koenig, el alférez Ralph McQueen y el alférez Thomas J. Hudner, Jr., quien era el compañero de ala de Jesse. Los nombres códigos eran Iroquois, siendo Brown en numeral 13. Volaron media hora hasta el gélido paisaje de la zona de combate entre Yudam.Ni y Hagaru-ri, al llegar descendieron hasta 200 metros de altura con la idea de atacar tropas chinas por tres horas en caso de ser necesario. No avistaron enemigos aunque si se sentían detonaciones y disparos cercanos, Koenig le dijo por radio a Brown a las 2:20pm que parecía perdía combustible, quizás debido al fuego de armas ligeras escondidas en la nieve. Al rato Jesse sintió una baja en la potencia y dificultades para controlar su avión, desprendió los dos tanques externos, lanzó los cohetes e intento un aterrizaje en un claro cubierto de nieve entre las laderas de las montañas vecinas. Al tocar tierra el impacto no fue nada suave destrozando casi todo su Corsario pero sobreviviendo, solo que su pierna queda atrapada en la parte de la cabina colapsada durante el choque. Desde arriba sus compañeros pensaron que había muerto, pero agitó sus brazos en señal de vida. Estaba en Somong-ni a 24 kilómetros detrás de las líneas chinas y a 10 grados centígrados bajo cero.


El capitán pidió ayuda por radio y circundaron la zona para evitar se acercara el enemigo, en camino venia un helicóptero de rescate HO3S-1. El avión de Jesse comenzó a humear y se veía que Brown no lograba salir de la cabina. Su compañero Thomas decidió aterrizar para ayudarlo, logró hacerlo con mejor toque de tierra y corrió al lado de Jesse, lo primero que hizo fue intentar apagar el pequeño fuego con nieve y liberar a su compañero. Brown se quejaba de fuertes dolores y se desmayaba a ratos. El helicóptero llegó pero su personal tampoco logró sacar a Jesse ni apagar las llamas del motor durante 45 minutos de esfuerzo incluso destrozando con un hacha parte de la cabina. Pensaron hasta en cortarle la pierna a petición del propio Jesse antes de desvanecerse por última vez, no obstante alcanzó a decir: “dile a Daisy que la quiero”. Se acercaba la noche con la orden de no volar de noche y debieron dejar el cuerpo del alférez Brown. Al día siguiente Thomas pidió regresar pero ya las fuerzas chinas estaban sobre el área y tenían la orden de bombardear con napalm toda el área, solo les quedó a los pilotos rezar por radio un Padre Nuestro en grupo vía radial. Jesse es considerado el primer oficial de la US Navy caído en la Guerra de Corea… y era además afroamericano.


Póstumamente fue condecorado con la Cruz de Vuelo Distinguido, el Corazón Purpura y la Medalla Aérea, a Thomas Hudner se le dio la más alta distinción de Norteamérica, la Medalla de Honor del Congreso que le fue entregada por el presidente Harry Truman. 


En 1973 un fragata de la Armada fue bautizada con su nombre, su serial es la FF1089 siendo el primer buque de la US Navy con nombre de un negro, a la ceremonia asistieron su viuda e hija, y su compañero Thomas. En julio de 2013 el alférez Hudner visitó Corea del Norte e intentó por última vez sin éxito de localizar los restos de Jesse Leroy Brown.



Las noticias de Brown inspiraron a otro joven afroamericano pero en el cuerpo de Marines de nombre Frank Petersen. Frank se graduó en 1952 de aviador y había nacido hace dos décadas atrás en Topeka (Kansas), De origen humilde e igual que su raza había sufrido las humillaciones de la segregación pero confiado de salir adelante, logró su carrera militar siendo el primer negro en ese cuerpo de infantería aérea. En octubre de ese año hizo su primera misión de combate volando la versión AU1 del Corsario hasta alcanzar 64 vuelos hasta el fin del conflicto en 1953 para el escuadrón VMA-212 de las Gatos Diablos. Su grupo operaba desde bases en tierra en Corea del Sur específicamente el aeropuerto K6 en Kimpo. Durante sus dos giras de combate Frank dijo que el racismo no existía en la milicia americana, terminó esa guerra con la Cruz de Vuelo Distinguido para luego actualizarse en los jets, volar Phamtoms en Vietnam donde fue derribado aunque logró ser rescatado y galardonado con el Corazón Purpura. Continúo su carrera hasta llegar a ser el primer general afroamericano de tres estrellas. Murió el 25 de agosto de 2015 a los 83 años.


Finalmente el otro aviador negro en el conflicto coreano fue William Earl Brown. Nacido en el
barrio neoyorkino del Bronx en 1927 estudió en Nueva Jersey para luego ir luego a la Universidad de Pensilvania en 1949 donde se graduó, sin embargo escogió la carrera militar dos años más tarde en la Base de la Fuerza Aérea Craig de Alabama donde aprendió a volar en el F80 antes de ir a Corea con el Escuadrón de Intercepción 334 cuyo símbolo sobre sus Sabres F86 era un gallito con guantes de boxeo. Allí voló junto a los grandes ases como James Jabara, Manuel Fernández y George Davies. Con ellos realizó 125 misiones de combate entre 1952 y el final de la guerra sin tener victorias aéreas aunque si algunos combates contra Mig15 sin ser herido o derribado. Fue compañero de ala de Frederick "Boots" Blesse, de él Will dice que era muy rápido y costaba seguirlo para protegerlo. Una vez Bleese aplicó los aero-frenos al perseguir muy cerca a un Mig y Bill se sobrepasó tanto que alcanzó el costado enemigo del norcoreano viendo  directo a la cara de su enemigo, pensó que pudo haber sido la víctima, pero esa fue la victoria número 10 del famoso as. Posteriormente fue a Vietnam donde voló Phamtons desde 1966 hasta 1969. Luego de servir administrativamente se retiró en 1984 con el grado de General y aún vive a sus 88 años de edad en Washington, donde sigue casado con tres hijos y tres nietos. Es guía voluntario del Museo del Aire y del Espacio ubicado en esa ciudad.

Fuentes Wikipedia y Legion Magazine 149(3)
D´angina,J. 2014. Vought F4 Corsair. Osprey Publ. PDF
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