jueves, septiembre 17, 2015

Jornada sobre el Esequibo este 26 de septiembre

Tengo el agrado de dirigirme a ustedes en la oportunidad de invitarlos a participar en la Jornada sobre el Esequibo, Edición Septiembre 2015.

Contenido ProgramáticoIntroducción. Antecedentes históricos. Guayana: su realidad histórica, socio-económica, cultural y geopolítica. El territorio y las áreas marinas y submarinas. El Tratado de Ginebra. El Esequibo y Naciones Unidas. La posición de Venezuela y sus relaciones con los países vecinos, más allá de las alianzas políticas y económicas. Actualidad y Perspectivas.

Metodología: Jornada, en modalidad presencial, con el uso de presentación en Power Point. Se fomentará la participación de los cursantes, a través de preguntas de desafío, promoviendo el debate participativo.

Facilitadora: Esp. María Teresa Belandria Expósito. Abogado, Especialista en Derecho Internacional Económico y de la Integración (UCV), Diplomada en Administración y Planificación de Recursos para la Defensa; en Perspectivas de Seguridad y Defensa; en Relaciones Civiles Militares y Liderazgo Democrático (Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, Universidad Nacional de la Defensa, Washington, DC-EEUU); y Candidata a Doctor (PHD) en Ciencias Políticas (UCV). Es Profesora a tiempo completo en la Universidad Central de Venezuela, donde dicta diversas Cátedras en las Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Escuela de Derecho; Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Artes; y en el Postgrado de Derecho Internacional Económico y de la Integración. Es Profesora en la Universidad Metropolitana en las Escuelas de Estudios Liberales y Derecho. Fue Docente en la Academia Militar de Venezuela, en el Cuerpo de Aspirantes a Oficiales del Ejército; en los Cursos Medios y Avanzados de las Escuelas de Infantería y Artillería del Ejército y Profesora del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Duración: Ocho (8) horas académicas / Horario: 8:30 a.m. a 4:30 p.m.

Cupo: mínimo 10 personas / máximo 20 personas. La Jornada se realiza con el mínimo de participantes confirmado.

Fecha: Sábado, 26 de Septiembre de 2015.

Dirección: Av. Principal La Castellana, Centro Letonia, Piso 5, Foro XXI, Urb. La Castellana, Caracas.

Inversióndel 01-09-2015 al 26-09-2015
Estudiantes Bs. 5.500,00.
Público en general Bs. 8.500,00.
Incluye IVA, Material digital, Certificado de Asistencia digital y Refrigerios. Almuerzo Libre.

Fecha tope confirmación de Inscripciones: Jueves, 24 de Septiembre de 2015 (Para formalizar la inscripción, favor enviar por Correo electrónico el Comprobante de Depósito y/o Transferencia y la Planilla de Registro, o en su defecto, sus datos: Nombre y apellido, Cédula, Profesión, Organización donde estudia y/o trabaja).

Forma de Pago: Depósito o Transferencia en la
Cuenta Corriente Banco de Venezuela No. 0102-0235-36-0000188786
A nombre de: Attaché Consultores Gerenciales, S.C. RIF J-31730109-9. 

Información:
Teléfonos: 0212-9158145 / 0414-2492309 / 0416-6050350
Facebook: AttacheSC / CifodepAttache 
Twitter: @AttacheSC / @CifodepAttache 
Instagram: @attache.ve / @cifodepattache

martes, septiembre 15, 2015

La profesora Yepsaly Hernández: ponencia: El Archivo Histórico de la Cancillería venezolana (Jueves 17 de septiembre)

Invitación a la presentación de la ponencia: El Archivo Histórico de la Cancillería venezolana en espera de renovados lectores de la Historia de las Relaciones Internacionales, que dictará la Prof. Yepsaly Hernández el día jueves 17 de septiembre de 2015, a las 9:30 am, en los espacios de la Biblioteca Central de Casa Amarilla.
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lunes, septiembre 14, 2015

El historiador Rogelio Altez llevará a cabo la conferencia "Historia Transversal de la vulnerabilidad en Venezuela. Siglos XVI-XIX" el martes 29 en la UCAB

El martes 29, a las 4:00 PM, se llevará a cabo la conferencia de Rogelio Altez: "Historia Transversal de la vulnerabilidad en Venezuela.  Siglos XVI-XIX".  La misma tendrá lugar en el aula P1-1, del Edf. de Postgrado, en la sede de Montalbán de la UCAB.


lunes, septiembre 07, 2015

Revista "Mañongo" de la Universidad de Carabobo, volumen XXII - Número 43 Julio-Diciembre 2014

CONTENIDO
  Presentación
Raúl Meléndez M
 
ARTICULOS
El pensamiento de la unidad continental en los albores de la independencia hispanoamericana
Thought of the continental unit at the dawn of the Spanish-american independence
Juan Carlos Morales Manzur
 
The popular caudillo and national state formation War of Independence: the case of the indian Juan de los Reyes Vargas
Carlos Balladares Castillo
 
Black lists and trade between Venezuela and Germany during World War First
Willmen Ortega
 
El presidencialismo en la historiografía política de Venezuela: un análisis de textos escolares
Presidentialism in political historiography of Venezuela: an analysis of school textbooks
Leonardo Osorio
 
Visions dichotomous around the university autonomy during the second half of the twentieth century
Luis Fernando Castillo
 
Proposals to facilitate the process of teaching and learning of the subject “History of Education”
Marlon J. Pérez G.
 
Algunas recomendaciones y diseño de una propuesta curricular para una visión alternativa en la enseñanza de la Historia de Venezuela
Some tips and design of a curriculum proposal for an alternative view in teaching History of Venezuela
Glenda Reyes B.
 
Educational model transition to a proposed state municipal (1972-2002)
César Orlando León Guerra
 
ENSAYOS
La primera Guerra Mundial en la “filosofía de la historia” de Eric Hobsbawm a cien años de 1914
The First World War in the “philosophy of history” of Eric Hobsbawm. One hundred years from 1914
Francisco Miguel Ortiz Delgado
 
Doxa y episteme de la investigación en Venezuela; crónica de un proceso bananero
And episteme doxa research in Venezuela; chronicle of a banana process
Carmen Nora López Rojas y David Pacheco Martínez
 
Transversalidad Matemática en el decurso histórico de la Antigüedad
Mathematics mainstreaming in the historical course of Antiquity
José Marvez
 
El artesano y su aporte cultural al contexto educativo venezolano. Un enfoque constructivista
The craftsman and cultural contribution to educational context venezolano. A constructive approach
Cruz Rafael Mungarrieta Virguez
 
RESEÑAS
Alberto Adriani de Luis Xavier Grisanti
Tairis Casadiego
 
El comportamiento electoral a fines del siglo XIX venezolano de Alberto Navas Blanco
Jaime Ybarra
 
Geniber Cabrera P.

domingo, septiembre 06, 2015

Hoy es el Bicentenario de la publicación de la Carta de Jamaica por Simón Bolívar (interpretación del historiador Elias Pino Iturrieta)



La rectificación de Jamaica

Un Bolívar exiliado, sin poder ni dinero firma la Carta de Jamaica el 6 de septiembre de 1815. En la misiva el Libertador hace una lectura de sus circunstancias y de su papel en un período de terrible combustión con la Independencia aún sin existir. En su mazo, la carta menos chamuscada era un gobierno republicano, controlado por el mantuanaje y con soporte de un imperio liberal. Eso luce al revisitar el texto en su bicentenario

Elías Pino Iturrieta | epino@el-nacional.com 6 de septiembre 2015 - 12:07 am

Cuando está a punto de escribir la Carta de Jamaica, Bolívar ya es la figura primordial de la Independencia de Venezuela, pero la Independencia sigue sin existir. Él mismo ha trabajado en su derrumbe a través de la redacción de sus primeros documentos de trascendencia: el Manifiesto de Cartagena (1812) y la Proclama de Guerra a Muerte (1813). El primer texto irrumpe contra la legalidad propuesta por los aristócratas cuando declaran la separación de España, un paso que, según el autor, concluye en “repúblicas aéreas” que deben tocar tierra antes de perderse en un firmamento inaccesible. El segundo propone una manera inclemente de aterrizar, mediante un holocausto de españoles y canarios que debe ofrecer consistencia a la revolución.
Los papeles son el fundamento de una dictadura personal, que fracasa estrepitosamente ante el fuelle de los ejércitos dirigidos sin contemplaciones por Monteverde y Boves con evidente apoyo popular. De allí la necesidad de una rectificación, de una búsqueda perentoria de soluciones que detenga el ímpetu de la monarquía triunfante de nuevo; pero que, a la vez, permita la resurrección de quien es para entonces lo más parecido a un cadáver político. Tal es el propósito de la célebre misiva que firma en Kingston, el 6 de septiembre de 1815.

Del abismo a la vida. El firmante de la Carta es un exiliado sin poder, sin dinero y sin buena reputación. No solo lo han expulsado de Venezuela las fuerzas realistas, sino también muchos capitanes republicanos que lo critican por una autocracia inoperante y caprichosa. Pese a que en breve levanta cabeza en la Nueva Granada, un conjunto importante de oficiales de la región se niega a trabajar bajo su mando y lo obliga a abandonar el territorio. “Yo no tengo un duro, ya he vendido la poca plata que traje”, escribe cuando inicia el destino incierto del  Caribe inglés. Un peso mayor lo agobia, sin embargo: las noticias que han circulado en las posesiones extranjeras del vecindario sobre la matanza de españoles presos y enfermos en La Guaira, que ordenó en febrero de 1814. La disposición condujo a un resultado espeluznante: ochocientos enemigos decapitados en el lapso de dos días, sobre cuyo sacrificio circularon detalles capaces de provocar consternación en las colonias británicas.
¿Va a permitir que lo derrote una realidad de la cual es responsable en buena parte? Las letras de Jamaica son un prodigio en materia de supervivencia, la primera gran exhibición de las cualidades políticas que lo distinguirán en adelante y que nadie podía imaginar en su  equipaje mientras vive en la desolación. Significan una rectificación de los pasos andados, pero también la expresión de un pensamiento que no dejará de acompañarle cuando tome el poder. Aquí Bolívar no es el profeta distinguido y alabado por la historiografía patriotera, sino el atinado lector de su circunstancia, y de las circunstancias de su clase social, mirando hacia el futuro.
Acorralado por la fama de jacobino, divulgador de la “voluntad general” como origen del gobierno, rodeado de rivales de la misma bandera a quienes acosan las derrotas y los rencores de la víspera, acusado de tropelías chocantes con  los intereses de la Corte inglesa, toma la pluma para la escritura de un documento fundamental. Se deshace de los planeamientos expuestos en Cartagena y de la tajante doctrina de las matanzas sin cuartel para proponer una operación en nombre de los blancos criollos, para beneficio de una potencia liberal.

“Nuestro contrato social”. ¿A cuál fuente puede acudir un derrotado sin plata   y con mala prensa? ¿Cómo puede mover el corazón de los ingleses, un órgano que necesita para respirar? Se convierte ahora en campeón de la tradición, es decir, de una historia en la cual había encontrado sustento el poderío de los mantuanos. Para el propósito tiene el recuerdo de una lectura reciente, la Historia de la revolución de Nueva España escrita por fray Servando Teresa de Mier, dominico mexicano procedente de familia de abolengo. A ella acude para hablar de “nuestro contrato social” como plataforma de legitimación de un nuevo señorío en América, capaz de atraer el favor de los benefactores europeos que se necesitaban para derrotar a España.
El emperador Carlos V, propone el Libertador en Jamaica inspirado en fray Servando, suscribió un contrato con los conquistadores y con sus hijos para la administración de las posesiones de ultramar. El tal contrato daba a los descendientes del tronco peninsular una especie de control feudal del territorio, que fue aceptado por la sociedad y por la Corona a través del tiempo y que ahora ha sido traicionado por el monarca de turno al ceder los derechos a Napoleón, sin consulta de los interesados y faltando a una especie de compromiso original e ineludible. La situación legitima la insurgencia de los interesados, quienes se levantan en armas para reclamar una especie de fuero sacrosanto. Estamos ante el argumento esencial que expone en Kingston, muy distante de las propuestas radicales del pasado y orientado a colocar en primer plano el papel de los blancos criollos.
Los blancos criollos, agrega en otro documento que escribe entonces en la isla, Señor Redactor de la Gaceta Real de Jamaica, han sido benefactores de la sociedad y protectores de las esclavitudes. Figuras paternales, criaturas alejadas de la codicia y de la maldad, debido a la descarada traición de Carlos IV, son los llamados a la reforma de la sociedad partiendo de los derechos de administración que han tenido desde el período de la conquista. Estamos ante el contenido esencial de la Carta de Jamaica, habitualmente escamoteado por los investigadores y los publicistas que leen los documentos del héroe como si fueran evangelios.

¿Una visión  hispanoamericana? En un fragmento muy trajinado del documento, Bolívar dice: “Nosotros somos un pequeño género humano”. Se ha desprendido de la afirmación la idea de que se está ante un texto que, por primera vez hasta entonces, hace reflexiones incumbentes a toda la sociedad que formaba el mundo colonial, es decir, a todos los hombres que emprendían los procesos de liberación. No piensa para él ni para los miembros de su círculo, se ha repetido hasta la fatiga, sino por todos los hispanoamericanos que procuran la Independencia. Una lectura atenta conduce a conclusiones distintas.
Si se revisa sin prejuicios el documento, ese “pequeño género humano” solo está formado por un elenco selecto de personas. ¿Quiénes le importan de veras al autor? Aquellos que forman una “especie media entre los legítimos pobladores del país y los usurpadores españoles”. ¿Es decir? Aquellos americanos que han detentado derechos semejantes a los de los europeos y que ahora los quieren disfrutar a plenitud. Es evidente que la posesión de prerrogativas semejantes a las del conquistador, e impuestas sobre la tradición de las culturas anteriores a la dominación española, solo ha sido un privilegio de los blancos criollos, quienes forman la “especie media” en nombre de la cual habla ante los destinatarios ingleses y para la cual pide una nueva hegemonía, concordante con los tiempos de zozobra que se experimentan.

Invitación. No estamos ante un simple detalle, sino ante la confirmación del propósito esencial de la Carta de Jamaica: la propuesta de un modo republicano de gobierno bajo el control del mantuanaje con el soporte de un imperio liberal. Es la mejor carta que tiene en el chamuscado mazo. Es la mejor credencial que puede mostrar después de un período de terrible combustión, no en balde coloca en primer plano la identidad y la probanza de un elenco de bomberos que han hecho bien su trabajo durante trescientos años. En realidad es la única carnada que tiene para pescar en el mar de los ingleses.
Resulta curioso que la mayoría de los analistas del documento no hayan puesto los ojos en un asunto tan protuberante, es decir, tan fácil de captar y susceptible de aclarar aspectos esenciales del pensamiento de un líder trascendental en su tiempo y en la posteridad. Tal vez ahora, cuando han pasado doscientos años, pueda la miopía desaparecer. Tal vez ahora captemos lo que se puede observar sin la ayuda del microscopio. Pero hay que leer otra vez y desde una perspectiva de actualidad la Carta de Jamaica. No se fíen de los estudiosos habituales, ni de quien escribe. Para eso pueden servir los bicentenarios.

viernes, agosto 14, 2015

El historiador Tomás Straka dictará el TALLER: LEER A VENEZUELA: UN PAÍS REVISITADO DESDE EL ENSAYO HISTÓRICO



TALLER LEER A VENEZUELA: UN PAÍS REVISITADO DESDE EL ENSAYO HISTÓRICO
DOCENTE:
Tomás Straka (Caracas, 1972) La investigación histórica ha sido uno de los instrumentos desde los que he intentado comprender la realidad. Columnista en la web de El Nacional y en Debates IESA, he tenido experiencia en la edición de obras colectivas y de revistas especializadas. Por muchos años di clases en el nivel medio y ahora me concentro en el superior. Entre mis publicaciones hay manuales escolares, biografías, antologías de documentos y varias monografías.
OBJETIVO DEL TALLER:
Establecer las principales líneas de desarrollo de la historia contemporánea de Venezuela (1936-2015) a través del análisis de un conjunto de ensayos históricos.
DESCRIPCIÓN:
La necesidad de comprender un presente lleno de incertidumbres y desafíos, ha hecho que muchos venezolanos busquen claves en la historia que los ayuden a aprehender y a manejar su realidad. Así, cada vez hay más lectores de biografías, monografías y ensayos de tema histórico, así como personas interesadas en participar en foros, cursos y conferencias del mismo tópico. En este sentido, el presente curso espera insertarse dentro de este esfuerzo a través de una aproximación básica para leer la historia venezolana desde la rica ensayística que se ha producido en el país. La doble circunstancia de gozar con una larga tradición de ensayistas, que en general se distinguieron por la calidad de su prosa, junto a numerosas interpretaciones del devenir de su país, permite organizar con ellos un pequeño corpus de lecturas que analizadas y discutidas pueden ser una introducción general a nuestra historia contemporánea, con ideas capaces de detonar análisis y, probablemente, nuevas interpretaciones.
Temario:
1. La búsqueda de la democracia:
a. Asociación Revolucionaria de Izquierda: “Plan de Barranquilla” (1931)
b. Augusto Mijares: “La tradición de la sociedad civil durante la república” (1938)
c. Rómulo Betancourt: “Conferencia en el Instituto Pedagógico Nacional” (1945)
d. Mariano Picón Salas: “Comprensión de Venezuela” (1948)
e. Mariano Picón Salas: “La aventura venezolana” (1963)
2. El petróleo y su impacto:
a. Arturo Uslar Pietri: “Venezuela y el petróleo” (1955)
b. Mario Briceño Iragorry: “Mensaje sin destino” (1951)
3. La democracia venezolana:
a. Carlos Rangel: Del buen salvaje al buen revolucionario (Cap. X) (1976)
b. Francisco Herrera Luque: “Betancourt” (1978)
4. Los grandes cambios:
a. Elisa Lerner: “Venezolanos de hoy en día: del silencio postgomecista al ruido mayamero” (1984)
b. Manuel Caballero: “Los grandes hechos políticos entre 1943 y 1988.” (1988)
5. La crisis:
a. Juan Pablo Pérez Alfonzo: Hundiéndonos en el excremento del diablo (Cap. XI) (1976)
b. Moisés Naím y Ramón Piñango: “El caso Venezuela: una ilusión de armonía” (1984)
c. Asdrúbal Baptista: “Una historia que no se hizo historia” (1999)
Metodología:
El curso está estructurado desde el modelo del seminario, aunque sin el objetivo de producir un trabajo monográfico final. Se propondrá un conjunto de lecturas, cada una de las cuales deberá traer leída el participante a la sesión para la que esté programada. Ya en ella, después de una breve exposición por parte del facilitador, se pasará a un análisis de la misma a través de la discusión entre todos los participantes.
FECHA TENTATIVA DE INICIO: 20 de Agosto de 2015 / INVERSIÓN: Bs 5.400
FORMA DE PAGO: cuota única de Bs 5.400 o Inscripción Bs 2000 más 2 cuotas de Bs 1.700
DURACIÓN: 6 SESIONES
HORARIO: 6:00 a 8:15pm
Contacto: 0212 2668497 / 02122659491
Twitter e Instagram: @icreaescritores

viernes, julio 24, 2015

Entrevista al joven historiador venezolano (16) Carlos Alfredo Marín



El joven historiador no respondió todas las preguntas e incluso redactó de nuevo algunas preguntas que yo le hice. No me gustó la idea pero la publico tal cual me la envió. 

Profeballa

Resumen de su vida como historiador: (ciudad de nacimiento, año), ciudad donde vive actualmente, pregrado, postgrado, docencia, investigación, publicaciones, ponencias si desea.

Nací en Caracas en 1982, ciudad donde resido actualmente. Egresé como Licenciado en Historia, Mención América, en la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (2010). Realicé un Master en la Universidad Jaume I (Castellón, España) becado por la Fundación Carolina dedicado al Mundo Hispánico: procesos de independencias en Hispanoamérica (2012). Paralelamente, trabajé desde el 2007 en el área de la edición de publicaciones impresas en la Fundación Centro Nacional de Historia. La asesoría editorial y las nuevas plataformas digitales (Social Media) son dos oficios alternos que he venido desarrollando: primero, cursé el Diplomado en Edición, auspiciado por la Escuela de Letras y Cavelibro (2013); y luego, aprobé el entrenamiento para Community Manager Junior (2014), certificado por la agencia digital Barquisimeto Móvil y Medianálisis. Actualmente trabajo como investigador-docente a tiempo completo en el Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la UCV, Caracas. En el 2013, la Fundación Celarg publicó mi trabajo de pregrado bajo el título Dos islas, un abismo. AD-MIR 1948-1960. 

 ¿Cómo y cuando nació mi vocación de historiador?

En un principio no me veía como historiador. Recuerdo que me impactó muchísimo los sucesos terroristas del 11 de septiembre de 2001. Antes de eso era un lector compulsivo de las columnas de opinión y de suplementos literarios venezolanos. Cuando vi las torres cayendo, se despertó en mí una vocación de cuestionar la realidad con la escritura. Mi primer impulso fue más literario, periodístico. Ese mismo día del atentado me fui a inscribir el primer semestre en la Escuela de Historia de la UCV, por paradójico que parezca. Fue como un golpe de destino: la escritura problematizadora. Creo que aún no estaba seguro si quería ser historiador; me veía más bien en el terreno literario. Aun sigo llevando, no sé si con enfado o no, esa doble condición. Me siento cómodo teniendo a las dos vertientes a través del ensayo.

¿Cuáles fueron tus influencias? ¿Personas, libros?

Yo creo que hay muchas influencias claves. Entrar en la Universidad Central de Venezuela me abrió al mundo del pensamiento, al crecimiento como humanista. Tuve profesores en la Escuela de Historia que me guiaron muchísimo: Katty Solórzano, Rafael Strauss, Enrique Nóbrega. Ellos me enseñaron el oficio de historiar en términos profesionales. Les debo mucho. Y como decía Borges, los libros están para abrir universos. Los libros de Mariano Picón Salas, Manuel Caballero, Elías Pino Iturrieta, por ejemplo. Sin embargo, hay otros ligados a la literatura que fueron llevándome también al terreno del ensayo: los de Octavio Paz, Michel Montaigne, Jorge Luis Borges, Guillermo Sucre.

¿Cuáles son sus líneas de investigación? 

Entre el 2007 y el 2010 investigué la fractura generacional e ideológica de Acción Democrática que se da entre 1948 y 1960, ruptura que le da pie al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, uno de los partidos de la izquierda más importante de la segunda mitad del siglo pasado. Ese trabajo está en el orden de las ideas políticas y fue publicado en el 2013 por la Fundación Celarg bajo el título Dos islas, un abismo. AD-MIR 1948-1960. A mediados del 2011 cambié radicalmente de intereses. Deseaba estudiar el proceso de emancipación venezolana, mudarme de época y de las correlaciones de fuerzas políticas del siglo XX. Decidí meterme con el miedo social, su funcionalidad en el colectivo y cómo las élites políticas son capaces de generar aparatos de terror. El tema, confieso, me raptó por completo. Ya llevo casi cinco años sobre el tema. En Venezuela, los estudios del miedo colectivo son escasos.

¿Cómo debe situarse los historiadores frente a las nuevas corrientes de las ciencias sociales? (esta pregunta no la hizo Profeballa). 

Yo creo que los historiadores venezolanos tienen que arriesgarse a revisar las “verdades graníticas” de la historiografía oficial. Hacer preguntas nuevas desde aparatos teóricos y metodológicos multidisciplinarios. Nos hemos olvidado de que la historia es a la vez puente entre la filosofía, la sociología, la antropología, la psicología, y por encima de todo, la literatura. El historiador debe estar capacitado para difundir sus saberes no solo para el público académico, sino para todo el público lector. Creo que la clave actualmente está en el hecho de la narración, en cómo se cuenta la historia y qué herramientas podemos usar para que nuestra visión del pasado ilumine a todos.

¿Qué autores son los que todo el tiempo andas revisando en los últimos dos años? (esta pregunta no la hizo Profeballa).

 Fíjate, puedo nombrarte algunos, aunque mi memoria es pésima: Robert Darnton, Los best-sellers prohibidos en Francia antes de la revolución; Roger Chartier, El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación; Zygmunt Bauman, Miedo líquido; Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal; Luigi Zoja, Paraonia, la locura que hace historia; Elías Canetti, Masa y poder; Manuel Caballero, Rómulo Betancourt, hombre de nación. Creo que mis gustos se están mudando más hacia el tema de la política, el miedo, la ética y las emociones; creo que para el año que viene terminaré un pequeño libro de ensayos cortos que se va a llamar, tentativamente, Históricas pasiones.

¿Qué tiempo diario o semanal le dedica a la historia? 

Le dedico todo el día, porque trabajo en el Instituto de Estudios Hispanoaméricanos de la Universidad Central de Venezuela. Soy parte de la planta de investigadores de ese centro académico. Llevo adelante allí una línea de investigación dedicada al estudio del miedo social en el siglo XX venezolano. No exagero si digo que me dedico veinte y cuatro horas al estudio de la historia; además de eso, preparar las clases del curso de Historia Contemporánea de Venezuela que doy en la Escuela de Comunicación Social de la UCV. Es una labor sin descanso; con todo, lo hago con mucha emoción y gusto. Hay que retribuirle a la universidad todo lo que hemos aprendido. Es un deber.

¿El historiador debe leer literatura?

¡Por supuesto! El historiador que quiera sentirse a gusto con las palabras y la creación, debe ser un lector de buena literatura. La escritura de la historia pasa por el hecho de la perspectiva y la sensibilidad, por la estética y la imaginación. El historiador tiene más vínculo con la imaginación que cualquier otra disciplina. Creo que leer a Jorge Luis Borges, sobre todo sus ensayos literarios, me ha ampliado el sentido de las relaciones infinitas que nos da el hecho de estar vivos.

¿Cómo es su relación con las redes sociales e internet en general? ¿En qué puede ayudar el internet a la historiografía? 

Sinceramente debo decir que es adictiva. Tengo un blog dedicado ensayos cortos sobre literatura, cine, música, historia, filosofía… (http://suenospostergados.blogspot.com ) y una cuenta en Twitter (https://twitter.com/@AedoLetras ).  De hecho, hice un diplomado que me acreditó como Community Manager Junior el año pasado. Todo lo que sea generar campañas de marketing, monitorear en tiempo real los contenidos de una marca cualquiera, todo ese mundo es apasionante. De hecho, es un oficio emergente muy demandado; pero hay que decir que es absorbente y requiere de mucha responsabilidad. Yo creo que hay que estar al día con todo eso. Ya saltando en el asunto de la historia, fíjate que cuentas como la de la revista el Desafío de la Historia es un muestra de la potencia que puede tener las redes sociales con la difusión del pasado. En España, por ejemplo, hay un boom en este sentido: blogs, podcast, revistas electrónicas

¿Qué profesión u oficio ejercería de no ser historiador?

Yo creo que nací para dedicarme al estudio de la historia. Mi bisabuelo, Faustino Castellanos, nacido en las tierras de los antiguos jirajaras en 1912, me enseñó desde pequeño a hacerme preguntas. Él tenía un don para contar historias. Al morir en 2011, me dejó tres cuadernos escritos de su propio puño y letra con todas sus memorias. Creo que la chispa humanista me vino a través de él. En la familia concuerdan en ese punto. Además, el hecho de querer ser escritor forma parte de esa sensibilidad. Creo que el tema la edición y el diseño editorial me gusta muchísimo; creo que todo viene en un solo paquete vocacional.

¿La historia de Venezuela ha sido un fracaso? ¿Qué piensa de nuestro presente?

Mira, yo creo que la historia no puede valorarse desde el fracaso o el progreso. Decía Hannah Arendt que en los tiempos oscuros de la humanidad son proclives a engendrar los renacimientos más importantes del hombre. La historia venezolana, por ejemplo, no puede ser un fracaso. Toda la obra de Mariano Picón Salas, Mario Briceño Iragorry y Augusto Mijares, grandes historiadores y humanistas del siglo pasado, demostraron que la historia es un combate por el presente y que nada está perdido, incluso el olvido. O como decía ese gran narrador, Enrique Bernardo Nuñez, “la historia es pasión de actualidad”.  El presente necesita de los jóvenes historiadores para brindar luces, para dar perspectivas, para dar atajos y perspectivas en este angustiante hoy. No es un asunto ilusorio: la historia nos las jugamos todos los días.

¿Qué debemos hacer con el culto a Bolívar y la Historia Patria?

Bolívar es una figura valiosa, no podemos obviarla. Lo que sí debemos hacer es problematizarlo en sus contextos, en sus contradicciones. Estamos claros que todo culto es reprobable y dañino. Allí quedó el ejemplo de Hitler o Stalin: el dogmatismo ideológico nos condujo también a las monstruosidades más brutales. La crítica tiene que ser un valor ineludible. Cuando se interpreta la obra de un hombre tan influyente como el Libertador, hay que hacerlo críticamente y evitar todo dogmatismo. El asunto clave aquí recae en los docentes y maestros de todos los niveles de educación; a ellos les toca saber poner en perspectiva crítica la historia patria y sus mitos. El docente debe ser un experto en derribar los mitos. Eso sí.

¿Qué recomendaría a los noveles historiadores?

Lo primero que les recomendaría es que no se den por vencidos por los convencionalismos de la Academia y las metodologías científicas. El culto al documento quedó atrás hace tiempo. Que se atrevan a ensayar todo para atrapar los procesos históricos; que no les de miedo preguntarle a las fuentes. Deben entrenarse con la pasión de los poetas y con la rigurosidad de los detectives. Rayar y diagramar esquemas, anotar cualquier idea que les guste, a no perder de vista cualquier impulso que los anime. Y finalmente, que suelten la escritura, que no teman a las críticas, que no duden en difundir sus trabajos.

Recomiéndeme más de 2 historiadores noveles y/o jóvenes que deberíamos entrevistar (no olvide darme sus emails, estos no se harán públicos

 Ana Johana Vergara egresada de la Escuela de Historia de la UCV; a Andrés Eloy Burgos  egresado de la Escuela de Geografía e Historia del Instituto Pedagógico de Caracas.
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