sábado, agosto 17, 2013
viernes, agosto 16, 2013
Richard Gluzki (1925-2004): un aviador polaco-venezolano en la Segunda Guerra Mundial (VII)
Autor: Clemente Balladares
Los hermanos Gluski partieron de Liverpool el 15 de abril de 1948, en el muelle lo despidió todo el cuerpo de pilotos de su unidad. Uno a uno los abrazó, y desde la cubierta del barco saludó militarmente. Comenzó a estudiar el español durante el viaje. Primero llegó a Barbados, luego a Trinidad donde estuvo una semana hasta arribar finalmente a Venezuela. De La Guaira iría a Valencia, pero en una excursión en taxi a Caracas se enamoró de la ciudad y de su montaña, El Ávila. Se residenció en la capital venezolana y entre sus nuevos amigos encontró a un medico que le curó una irritación en la frente que desde la guerra lo aquejaba. Además también disfrutaba de los ritmos latinos, y como cuando aprendió las danzas escocesas, igualmente dominó las locales. Lo más resaltante para él era su nuevo pasaporte, en el cual castellanizaron su nombre como Ricardo. Él se llamaba así mismo "venezolano reencauchado".

Su primer trabajo lo encontró en un café de Sabana Grande, cuando dos norteamericanos le sugirieron trabajar en la aerolínea local. Con sus primeras ganancias trajo a su madre y a su sobrino. Vivió alquilado en Altamira donde jugaba tenis. Allí conoció a Virginia Weilert que se convertiría en su esposa el 9 de septiembre de 1950 y le daría dos hijos: Anita y Andrés. A pesar de la dictadura de esa década en Venezuela, Gluski prosperó con el negocio turístico. Amplio sus distracciones con los viajes y el golf, en este último conoció a otro británico veterano de la guerra, Charles Neville.
(Concluye mañana)
jueves, agosto 15, 2013
Richard Gluzki (1925-2004): un aviador polaco-venezolano en la Segunda Guerra Mundial (VI)
Autor: Clemente Balladares
En diciembre de 1944, Richard se encontró con su amigo Jan Stein que
volaba Mosquitos; éste le dijo que al terminar el conflicto pensaba emigrar a
Venezuela donde vivía su hermano Alexander. Sin embargo faltaban cinco meses
más de guerra.
De regreso en Bélgica, y en las primeras horas del primer día de 1945, Richard fue sorprendido por los últimos esfuerzos de los germanos por ganar o lograr una derrota aceptable. En el nevado aeródromo de Saint Denijs Westren, cerca de Ghent, su ala conformada por los escuadrones 302, 308 y 317 estaban bombardeando las vías ferroviarias alemanas. En el momento en que los cazabombarderos polacos regresaban fueron sorprendidos por la unidad JG1 de la Luftwaffe que estaba dejando en llamas el aeródromo. A pesar del poco combustible, aceptaron la pelea y Gluski que se encontraba en la torre de control, pidió refuerzos a Antwerp por radio, la cual envió más Spitfires polacos para contrarrestar los treinta aviones atacantes. Diecisiete Bf109 alemanes cayeron por ocho propios al final de la gran batalla.
A fines de febrero el 305 toma parte en la operación "Clarion", donde siete mil aviones aliados atacaron los restos de la Alemania nazi. El escuadrón de Gluski envió dieciséis Mosquitos que atacaron blancos de oportunidad entre Bremen, Hamburgo y Colonia. De los Mosquitos del 305, diez regresaron dañados, entre ellos tres volando con un solo motor.
El 7 de mayo llegó la victoria a Europa. Durante la guerra el 305 había totalizado dos mil trescientas diez horas nocturnas de vuelo, ciento cincuenta y ocho de día; soltado doce mil ciento treinta y cuatro toneladas de bombas y disparado trescientas sesenta mil cien balas a un costo de veinticinco polacos muertos y treinta y cinco aviones perdidos. Richard había sobrevivido.
En 1946 Gluski tuvo que soportar enterarse de la muerte de su padre en los campos de concentración nazi y trató de reunir a lo que quedaba de su familia. A su madre la encontró en la antigua hacienda con su sobrino de ocho años, y lo peor era que el nuevo gobierno polaco había confiscado las propiedades familiares. Salió de Polonia a Berlín oriental donde con la ayuda de soldados británicos los pasó a Hannover sobornando a los oficiales soviéticos con tres motores de Spitfires. Incluso logró sacar a treinta refugiados adicionales rumbo a Londres, entre ellos estaba Helena Kucharska que era la novia de su artillero Mietek Miszewski.
De regreso en Bélgica, y en las primeras horas del primer día de 1945, Richard fue sorprendido por los últimos esfuerzos de los germanos por ganar o lograr una derrota aceptable. En el nevado aeródromo de Saint Denijs Westren, cerca de Ghent, su ala conformada por los escuadrones 302, 308 y 317 estaban bombardeando las vías ferroviarias alemanas. En el momento en que los cazabombarderos polacos regresaban fueron sorprendidos por la unidad JG1 de la Luftwaffe que estaba dejando en llamas el aeródromo. A pesar del poco combustible, aceptaron la pelea y Gluski que se encontraba en la torre de control, pidió refuerzos a Antwerp por radio, la cual envió más Spitfires polacos para contrarrestar los treinta aviones atacantes. Diecisiete Bf109 alemanes cayeron por ocho propios al final de la gran batalla.
A fines de febrero el 305 toma parte en la operación "Clarion", donde siete mil aviones aliados atacaron los restos de la Alemania nazi. El escuadrón de Gluski envió dieciséis Mosquitos que atacaron blancos de oportunidad entre Bremen, Hamburgo y Colonia. De los Mosquitos del 305, diez regresaron dañados, entre ellos tres volando con un solo motor.
El 7 de mayo llegó la victoria a Europa. Durante la guerra el 305 había totalizado dos mil trescientas diez horas nocturnas de vuelo, ciento cincuenta y ocho de día; soltado doce mil ciento treinta y cuatro toneladas de bombas y disparado trescientas sesenta mil cien balas a un costo de veinticinco polacos muertos y treinta y cinco aviones perdidos. Richard había sobrevivido.
En 1946 Gluski tuvo que soportar enterarse de la muerte de su padre en los campos de concentración nazi y trató de reunir a lo que quedaba de su familia. A su madre la encontró en la antigua hacienda con su sobrino de ocho años, y lo peor era que el nuevo gobierno polaco había confiscado las propiedades familiares. Salió de Polonia a Berlín oriental donde con la ayuda de soldados británicos los pasó a Hannover sobornando a los oficiales soviéticos con tres motores de Spitfires. Incluso logró sacar a treinta refugiados adicionales rumbo a Londres, entre ellos estaba Helena Kucharska que era la novia de su artillero Mietek Miszewski.
(Continúa mañana)
miércoles, agosto 14, 2013
Richard Gluzki (1925-2004): un aviador polaco-venezolano en la Segunda Guerra Mundial (V)
Autor: Clemente Balladares
El 16 de abril de ese año Richard recibió una carta de su amigo John
Dewar, en respuesta a una petición que Gluski le hizo al famoso productor de
Whisky para el aniversario de su escuadrón que comenzaba a estar a su cargo.
Mister Dewar, a pesar de la demanda de guerra, envió una caja de su afamado
producto con las felicitaciones y deseos de que la unidad continuara limpiando
el cielo de la amenaza y que no se detuviera hasta que derribara al último.
En mayo del 43 Richard decidió ser piloto, entrenándose en Hucknall con el biplano Tigre Moth. En un ejercicio nocturno con niebla se le empañaron los anteojos, al quitárselos la neblina tampoco lo dejaba ver por lo que calculó mal el descenso y se estrelló, pero con la suerte de que no fue grave. Un amigo había muerto así recientemente.
Retornó a su Escuadrón Nº 305 como piloto de Wellington. En otra noche de ejercicio llegó a suelo irlandés donde fue atacado por ser un país neutral, sin embargo, logró retornar al este al darse cuenta del error.
Durante el desembarco en Normandía en el verano de 1944, ya Gluski no volaba, sino que dirigía como comandante de Ala. Y debió lidiar bastante atareado más de quinientas salidas de su escuadrón que ya empleaba los de Havilland Mosquitos y los North American B25 Mitchell. Luego de la liberación de París fue a Bélgica donde lo recibieron estupendamente en Ghent. Con la emoción del momento pronunció un discurso en francés.
En agosto la insurrección polaca logra el apoyo de la RAF para volar misiones de suministros donde en uno de esos vuelos a su país Richard es herido en el brazo izquierdo por la antiaérea. Por ello fue enviado de vuelta a Inglaterra donde los médicos recomendaron amputación; Gluski se negó y aunque salvó su brazo éste quedo bastante marcado y con un meñique torcido. En su pasatiempo posterior en Venezuela, diría que tomaba mejor el palo de golf gracias a este defecto.
Por todas estas misiones el gobierno polaco en el exilio le concedió la Virtuti Militari y su promoción a capitán. En otra ocasión volando sobre Polonia fue atacado nuevamente por cazas alemanes, pero logró salir airoso. Estos vuelos fueron suspendidos por las presiones de Stalin ante la inminente entrada de los soviéticos en el país de Gluski, que se concretó con la entrada de los rusos a Varsovia el 17 de enero de 1945.
En mayo del 43 Richard decidió ser piloto, entrenándose en Hucknall con el biplano Tigre Moth. En un ejercicio nocturno con niebla se le empañaron los anteojos, al quitárselos la neblina tampoco lo dejaba ver por lo que calculó mal el descenso y se estrelló, pero con la suerte de que no fue grave. Un amigo había muerto así recientemente.
Retornó a su Escuadrón Nº 305 como piloto de Wellington. En otra noche de ejercicio llegó a suelo irlandés donde fue atacado por ser un país neutral, sin embargo, logró retornar al este al darse cuenta del error.
Durante el desembarco en Normandía en el verano de 1944, ya Gluski no volaba, sino que dirigía como comandante de Ala. Y debió lidiar bastante atareado más de quinientas salidas de su escuadrón que ya empleaba los de Havilland Mosquitos y los North American B25 Mitchell. Luego de la liberación de París fue a Bélgica donde lo recibieron estupendamente en Ghent. Con la emoción del momento pronunció un discurso en francés.
En agosto la insurrección polaca logra el apoyo de la RAF para volar misiones de suministros donde en uno de esos vuelos a su país Richard es herido en el brazo izquierdo por la antiaérea. Por ello fue enviado de vuelta a Inglaterra donde los médicos recomendaron amputación; Gluski se negó y aunque salvó su brazo éste quedo bastante marcado y con un meñique torcido. En su pasatiempo posterior en Venezuela, diría que tomaba mejor el palo de golf gracias a este defecto.
Por todas estas misiones el gobierno polaco en el exilio le concedió la Virtuti Militari y su promoción a capitán. En otra ocasión volando sobre Polonia fue atacado nuevamente por cazas alemanes, pero logró salir airoso. Estos vuelos fueron suspendidos por las presiones de Stalin ante la inminente entrada de los soviéticos en el país de Gluski, que se concretó con la entrada de los rusos a Varsovia el 17 de enero de 1945.
(Continúa mañana)
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