sábado, noviembre 02, 2013

Sobre los diarios de Francisco de Miranda



Autor: Carlos Balladares Castillo
Publicado en blog de la Hispanic American Historical Review

El precursor de los diarios “íntimos” de Venezuela

Me imagino que ya se han dado centenares de opiniones y análisis sobre los diarios de Francisco de Miranda, pero a pesar de ello me atreveré a dar una más. Nunca antes me había dado a la tarea de leer una selección de sus diarios, solo había leído algunos trozos aislados y escuchado a mi amigo Miguel Edgardo relatarme muchas anécdotas de las aventuras de Miranda. En los últimos días tuve el gran placer de entablar amistad con el “Precursor” al leer la selección que hizo el escritor Juan Carlos Chirinos para la editorial Monte Ávila: “Diarios una selección. 1771-1800” (edición del 2006). La escritura de diarios no es un género en el que los venezolanos hemos destacado, pero sin duda que el caso de Miranda es una excepción. 

Los diarios se inician con su primer viaje de La Guaira a Cádiz en 1771, y desde un principio se expresa su mentalidad ilustrada (la cual fue adquirida gracias a sus estudios en la universidad de Caracas, y su gran capacidad lectora desde muy temprana edad) capaz de describir todo el mundo en sus diversos aspectos. ¿Qué lo hizo llevar un diario desde los 21 años y a penas sale de “Venezuela”? Es posible que fuera su pasión por la cultura clásica donde abundan los ejemplos de la “literatura de viajes”, por lo que nunca buscó que los mismos fueran un “diario íntimo”. Aunque mayor peso debió tener lo que 12 años después le escribe a su superior militar, amigo y principal defensor: Juan Manuel Cajigal y Montserrat: donde le explica que se aprende tanto por los textos escritos como “examinando (…) el gran libro del universo” (segunda carta del 16 de abril de 1783). Escribió su diario como una especie de cuaderno de clases, pero luego cuando tenga clara su meta de emancipar a hispanoamérica lo hará para dejárselo a todo aquel que desee construir repúblicas. Es por ello que en sus viajes buscará conocer todo (“leyes, gobierno, agricultura, policía, comercio, arte militar, navegación, ciencias, artes, etc...”), de modo que pueda aprender para enseñar a otros: cómo lograr edificar una sociedad ilustrada, una sociedad “sabia y virtuosa”.

Me ha fascinado su amor por los libros y la escritura, el cual se expresa cada vez que visita a una biblioteca, y su constante relación con libreros que le consiguen grandes tesoros. En cada país que visita compra libros para conocer la historia de los mismos, y siempre está leyendo algún texto de filosofía. Es así como llega a decir: “Me he quedado en casa leyendo con gusto y provecho. Oh libros de mi vida, ¡qué recurso inagotable para alivio de la vida humana!” (Marsella, 18 de febrero de 1789). No deja de redactar cartas y su dedicación a su diario es tal que llega a rechazar pasarla con una de sus amantes por completar una parte del mismo. Su biblioteca llegará hasta los 6 mil volúmenes. 

En lo que respecta a la intimidad sexual no tiene en problemas en contarlo todo, pero no observamos que hable de preocupaciones o sueños personales. A veces se refiere a algún disgusto o a sus periódicos dolores de cabeza, se puede decir que es chismoso al describir las relaciones entre todos los que conoce pero nunca nos ofrece algo que delate su personalidad más íntima: fracasos o triunfos. Son contadísimas las veces que se refiere a su patria (Caracas y/o América), aunque no dejen de preguntarle por ella. Todo es un permanente análisis y descripción de las sociedades que visita: desde los detalles de la limpieza de las calles, pasando por la producción económica y los aspectos militares, hasta las costumbres de las personas (incluyendo la belleza de las mujeres). Algunos comentarios demuestran lo que hoy llamaríamos en lenguaje venezolano: “sifrinerías” y un rechazo por el “populacho”, incluyendo su aprecio por el maltrato como medio para lograr el aprendizaje de las mayorías porque “dicho remedio no falla jamás” (Rusia, 1º de diciembre de 1786). Las espaldas de sus sirvientes podrían dar perfecto testimonio de ello. 

Al finalizar su lectura hemos quedado con el deseo de seguir leyéndolo, de conocer especialmente ese momento que le cambió la vida: el encuentro con la naciente República de América del Norte. Hoy sus archivos (Patrimonio Cultural de la Humanidad) no solo están editados sino digitalizados y a la disposición de todos (www.franciscodemiranda.org) gracias a la labor de la Academia Nacional de la Historia y al Archivo General de la Nación de Venezuela. Una última impresión: a medida que lo leíamos no dejábamos de “sentir” tristeza por esa injusticia que Bolívar (junto a otros) cometió contra su persona. Sin juicio justo, sin poder defenderse y sin la autoridad de ninguna institución. En verdad fue una perfidia, una canallada.

viernes, octubre 18, 2013

El amigo e historiador José Alberto Olivar gana el premio "Rafael María Baralt"

Muy contentos estamos por este merecidísimo premio para el doctor en historia José Alberto Olivar, investigador de la UPEL, y profesor y amigo nuestro. Olivar forma parte de un conjunto de jóvenes historiadores (tiene 37 años) que ejercen la docencia y la investigación en las condiciones más duras. 

El premio le fue otorgado por su trabajo: "Automovilimos, vialidad y modernización. Una aproximación a la historia de las vías de comunicación en Venezuela durante la primera mitad del siglo XX". 

Uno de las cosas que más admiro de José Alberto Olivar es su calidad humana, su gran humildad en medio del ambiente académico (nada dado para la sencillez). Como diría mi abuela al conocer a una persona con unos modales impecables y una caridad cristiana a toda prueba: "¡Es gente!" y desde acá le deseo una brillante carrera, siempre agradecido por reconocerme entre sus amigos y colegas. 

jueves, octubre 17, 2013

William M. Sullivan presenta su libro: "El despotismo de Cipriano Castro"

"Cipriano Castro abrió la posibilidad de paz en el país"
"Castro tuvo una gran habilidad para manipular el poder, fue el venezolano más grande de su época"
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PEDRO PABLO PEÑALOZA |  EL UNIVERSAL

jueves 17 de octubre de 2013  12:00 AM

Con la misma que combatía a las grandes potencias imperiales, sacudía su cuerpo en los grandes saraos de la época.

Ese es el Cipriano Castro que el historiador norteamericano William M. Sullivan (Keene, New Hampshire, 1941) describe en su libro "El despotismo de Cipriano Castro", que esta mañana presentará en la Academia Nacional de la Historia.

Antes de asomarse al contenido de la obra, cabe preguntar: ¿Qué llevó a este académico estadounidense a interesarse en la vida del caudillo oriundo de Capacho, estado Táchira? 

"Fui voluntario del Cuerpo de Paz en Barquisimeto entre 1965 y 1967. Después, ingresé a la Universidad de Nuevo México y mi profesor, Edwin Lieuwen, era un especialista en la historia del petróleo de Venezuela. Yo estaba buscando un tema y escogí al presidente Castro porque había muchos documentos diplomáticos (...) Lo he estudiado durante 40 años", responde el autor, que en 1974 obtuvo el doctorado gracias a la tesis titulada "Cipriano Castro and the rise of despotism in Venezuela, 1899-1908".

Sullivan destaca que su investigación se basa en fuentes primarias y que tuvo la oportunidad de entrevistar al expresidente Eleazar López Contreras. El libro acumula unas 1.600 notas a pie de página, invitando al lector a profundizar en el análisis del régimen de Castro desde una perspectiva imparcial, acota el escritor.

"Venezolanos y extranjeros han condenado a Castro como un gobernante inmoral, implacable y a menudo incompetente, que inició una era de 36 años de despotismo absoluto. ¿Eran verdaderos estos argumentos? Para contestar esta pregunta, inicié mis investigaciones", apunta Sullivan.

--¿Qué puede significar para los venezolanos de este momento Cipriano Castro?

-Castro fue un hombre muy complicado. Un general fantástico, que llevó el orden a Venezuela con la batalla de Ciudad Bolívar, y terminó la época de los caudillos. Primero Cipriano Castro y después Juan Vicente Gómez, permitieron a Venezuela tener democracia tras sus 35 años de gobierno.

-La propaganda oficial muestra a Castro como un gran patriota y líder antiimperialista. ¿Qué más puede decirse del expresidente?

-Castro tenía muchos problemas, no tenía dinero, paz, nada. Pero su habilidad para manejar los problemas fue increíble. Siento mucho respeto por él, fue el venezolano más grande de su época. Castro tuvo mucha suerte y una gran habilidad para manipular el poder. Durante la Revolución Libertadora, casi vivía con un telegrafista. Siempre estaba en contacto con sus generales en el campo. Un gran estratega. El problema de él fue su enfermedad.

-Usted ha señalado que, pese a todos los males que enfrentó, Castro fue un hombre con suerte. ¿Por qué?

- La confrontación de los poderes mundiales lo benefició. Tengo información en el libro sobre el papel del presidente de Estados Unidos, Teodoro Roosevelt, quien en ese tiempo lanzó amenazas a Alemania e Inglaterra para que no invadieran territorio venezolano.

-¿Cuál fue la principal debilidad de Castro?

- Su fuerza y su debilidad fue su personalidad. A diferencia de Juan Vicente Gómez, Castro no tenía paciencia. Castro siempre estuvo muy involucrado en eventos sociales, fiestas y saraos. Además, tenía que mantener unas 23 casas de amantes desperdigadas por toda Venezuela. Entre Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, tenían más de cien hijos. 

Una descripción muy buena de Castro en un sarao la escribió el cónsul de EEUU en Puerto Cabello. El funcionario relató que Castro llevó 12 camisas a una fiesta -para cambiarse por el sudor- y que terminó bailando solo, levantando las piernas como un ruso. Él pasaba de una mujer a otra.

-¿Y el principal legado de Cipriano Castro?

- Aunque fue cruel, Castro abrió la posibilidad de instaurar la paz en Venezuela. Luego siguió Gómez, quien sí pudo atraer dinero del extranjero para desarrollar la industria. Posteriormente, tras ese período, llegó la democracia.

-Subraya las fortalezas de Castro, pero Gómez le ganó la partida. ¿Es así?

-Castro tenía la capacidad de ver a una persona y saber qué estaba pensando en realidad. Movía los hilos del poder y sembraba la intriga entre sus adversarios, para sacarle provecho a sus peleas. Gómez fue el hombre que financió la revolución y fue la mano derecha del propio Castro, que tenía confianza total en él. La enfermedad del general cambió las cosas. Castro fue la única persona a la cual Gómez temió hasta su muerte.



EL DICCIONARIO INÉDITO
EL UNIVERSAL

jueves 17 de octubre de 2013  12:00 AM


William M. Sullivan ha dedicado buena parte de su vida a estudiar y documentar la historia venezolana.

En 1976, el presidente Carlos Andrés Pérez y la Fundación para el Rescate del Acervo Documental Venezolano (Funres) le contrataron para que se encargara de la compilación del "Diccionario biográfico, histórico, económico y geográfico de Venezuela 1890-1908".

El historiador destaca que "la sección biográfica del Diccionario incluye información sobre 6.817 venezolanos y extranjeros". Igualmente, agrega, "el Diccionario incluye 887 páginas sobre historia, estadística y geografía" del país.

Además, el texto en cuestión incorpora "una sección documental con 462 entradas sobre academias, sociedades, ferrocarriles, petróleo, importaciones y exportaciones, educación, prensa, bancos, lista de miembros del gabinete, acueductos, etc.".

Sullivan entregó a Pérez el manuscrito del Diccionario en 1977. Sin embargo, hasta la fecha el resultado de todo ese esfuerzo aún permanece inédito y los originales están bajo la custodia de la Biblioteca Nacional. PPP

miércoles, octubre 02, 2013

Fallece uno de mis maestros politólogos: Juan José Linz (1926-2013)

No voy a decir que es una triste noticia (aunque lo es para los que lo admiramos y fuimos formados por sus obras), porque cuando se muere tras una vida larga y próspera no hay nada que lamentar.Nos quedan sus libros, sus enseñanzas y a mí especialmente me queda la pasión por la democracia y sus peligros. El anhelo de conocer mejor a los enemigos del sistema que más amamos, que consideramos protege mejor las libertades individuales en la actualidad. 

Profeballa

Les dejo la reseña de El País de España.

Fallece Juan José Linz, gran experto en sociología política

El Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1987 murió ayer a los 87 años en un hospital de New Haven (Connecticut)


Juan José Linz, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 1987, falleció ayer, a los 87 años. Tras una intensa trayectoria que lo llevó a ejercer como profesor en varias universidades estadounidenses y a convertirse en maestro de numerosos sociólogos y politólogos. Según informa la Fundación Príncipe de Asturias, Linz murió en un hospital de New Haven, la ciudad del estado de Connecticut en la que residía desde hacía muchos años.

Hijo de padre alemán y madre española, Linz recibió el Príncipe de Asturias por sus aportación a la sociología política contemporánea, como demuestran sus publicaciones sobre "el estudio del funcionamiento y estabilidad de las democracias, los regímenes autoritarios y fascistas, la transición a las democracias, las actitudes electorales y los partidos políticos", según se afirmaba en el acta del jurado del citado galardón.

Nacido en Bonn, Alemania, en 1926, Linz estudió Derecho en la Universidad de Madrid y alternó esos estudios con los de Sociología y Ciencias Políticas. Gran parte de su carrera la desarrolló en Estados Unidos. Tras completar su formación en la universidad de Columbia, en 1961 fue profesor de Stanford y Berkekey, para pasar, en 1968, a la de Yale, de la que fue catedrático durante muchos años. Este último año ejerció también la docencia en la Universidad Autónoma de Madrid.

Enseñó, además, en las universidades alemanas de Heidelberg, Munich, la Humboldt de Berlín y en el Instituto Universitario Europeo de Florencia. En 1981 fue galardonado en Roma con el premio Europa-81 de ensayo por su libro La caída de los regímenes democráticos.

En 1992 el Nobel de Medicina Severo Ochoa le hizo entrega del V Premio de la Fundación CEOE, concedido "por su contribución al desarrollo de la investigación sociológica sobre la economía y la empresa".

Linz fue miembro de la Academia Americana de las Ciencias y las Artes, de la Academia Europea y de la Academia Británica; presidente de la Asociacion Mundial para el Estudio de la Opinion Publica, miembro de la ejecutiva de la Asociación Internacional de Sociología y presidente del Comité de Sociología Política de la misma.

Fue también miembro de honor de la Federación Española de Sociología desde 1992. Perteneció al consejo de redacción de distintas revistas especializadas. Investido doctor honoris causa por las universidad de Granada, Georgetown, Marburgo, Aútónoma de Madrid y Oslo. En 1996 le fue otorgado en Uppsala el Premio Johan Skytte en Ciencia Política.

Sus investigaciones y publicaciones han versado sobre regímenes totalitarios y autoritarios, sociología comparada del fascismo, la quiebra de las democracias, las transiciones a la democracia, los tipos de regímenes democráticos especialmente el presidencialismo, los nacionalismos, religión y política, la sociología electoral, las élites políticas, locales, empresariales e intelectuales y la historia social de España.

Sus obras se han publicado en inglés, italiano, alemán, portugués, francés, ruso, turco, japonés y coreano. Destacan: An Authoritarian Regime: The case of Spain, Totalitarian and Authoritarian Regimes, Some notes Toward a Comparative Study of Fascism in Sociological Historial Perspective, La quiebra de las democracias, Political Space and Fascism as a Late-Comer, Problems of Democratic Transition and Consolidation.

También fue autor de Democracia presidencial o parlamentaria ¿qué diferencia implica?, El sistema de partidos en España, Informe sobre el cambio político en España 1975-1981, Élites locales y cambio social en la Andalucía rural, Conflicto en Euskadi, Early State Building and Late Peripheral Nationalism against the State".

miércoles, septiembre 25, 2013

Mesa Redonda Mujeres mexicanas, ecos en Venezuela, sobre La Malinche y Carlota Emperatriz. (Jueves 26 de septiembre en la UCV)

Te esperamos, el jueves 26 de septiembre a las 10 horas, en el Auditorio del Centro Cultural Carlos Guillermo Plaza/Nueva Biblioteca Universidad Central de Venezuela.

Mesa Redonda Mujeres mexicanas, ecos en venezuela, sobre La Malinche y Carlota Emperatriz: a cargo de Dora Dávila y Ocarina Castillo. Gabriela Olivo de Alba, moderadora.

Será oportunidad para que el Encargado de Negocios, Min. Sergio Zapata, haga entrega en donación a la Biblioteca de la UCAB, de la colección publicada por el Acervo Histórico Diplomático/ México

HISTORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES DE MÉXICO 1821-2010



sábado, agosto 31, 2013

Gerardo Vivas Pineda, historiador del mar venezolano en una entrevista que muestra parte de su vida académica



El problema es que la gente asume que territorio es la parte continental y se olvidan del mar”.“No nos ha interesado profundizar en la cuestión marítima”

El ABC de Gerardo Vivas Pineda – Historiador naval y catedrático de la Universidad Simón Bolívar

Basta repasar la historia: perdimos las Antillas Holandesas a pocas millas de nuestra cosa, perdimos Trinidad. El venezolano común veía al Estado como un enemigo porque lo acosaba con impuestos. Las pérdidas territoriales de Venezuela pasan del millón de kilómetros ², señala el especialista.

Macky Arenas
  
Es el primer universitario interesado seriamente por la historia naval, al punto de haberse internado por 5 años en el Archivo de Indias en Sevilla, España, para escudriñar todo lo que tiene que ver con la Compañía Guipuzcoana, sus navíos, sus marinos y su comercio. Es sociólogo de formación, lo que sin duda estructuró su mente para una empresa nada fácil: entender el desinterés de los venezolanos por nuestros mares y ocuparse de subsanar esa ancestral e inexplicable carencia. Esto fue lo que nos dijo para los lectores de ABC de la Semana.

—  ¿Cuál fue el punto de partida? 
—   Mucha gente no entendió al principio mi decisión por abordar la historia naval. En este país no había historiadores navales académicamente formados. Cuando me voy a España, con una beca de Fundayacucho – a Sevilla  a hacer el doctorado- ya yo llevaba como tema un aspecto no estudiado de la Compañía Guipuzcoana, su marina mercante.

—  ¿Por qué la escogencia?
—  Era original. Yo había tenido una breve experiencia previa en los archivos españoles, a través de la cual pude constatar los tesoros que allí se conservaban para poder investigar sobre ese tema. Llegué a Sevilla con el proyecto ya formulado: La Marina Mercante de la Compañía Guipuzcoana en Caracas: 1730-1785. Allí empezó mi carrera como historiador naval. Al final de los 5 años en España vine con mi tesis que publicó la Fundación Polar con el título “La Aventura Naval de la Compañía Guipuzcoana en Caracas”. De allí en adelante, esa ha sido mi principal línea de investigación.

— ¿Dejando atrás el mundo de la literatura?
 — Vengo del área de la literatura y no la he abandonado totalmente. Por cierto que, andando a caballo entre las dos áreas, ha salido alguna biografía con vuelos literarios de un marino de la Compañía Guipuzcoana.

—  Quienes te conocemos desde hace muchos años, ignorábamos esa afición por la historia naval. ¿Cómo surgió?
—  Dando  clases en la Universidad Metropolitana conocía Don Pedro Grasses, que ya había donado su biblioteca a esa casa de estudios. El, conociendo mi afición por la Compañía Guipuzcoana, me estimuló a que siguiera investigando. Yo le dije “Mire don Pedro, está muy investigada, lo que queda por escudriñar es el tema naval”. Insistió en que lo abordará, comenzó a promoverme, me prestó mucha ayuda, me dio acceso a su fabulosa biblioteca, a lo que hay que sumarle mi afición a las películas, cuentos y novelas de piratas…pero lo que más me alentó fue la originalidad del trabajo, el hecho de que era algo absolutamente inédito promovió mi interés hacia esos aspectos.

—  ¿Qué pasó al regresar a Venezuela?
—  Continué investigando y desarrollando ya que hubo muchas aristas que no agoté. Este año sabático que termina en septiembre próximo, me abrió la posibilidad para dedicarme de lleno a investigar otro tema marítimo -al que se le había pasado muy por encima en Venezuela- cual es las implicaciones de la falta de dominio marítimo de nuestro océano y su incidencia en la pérdida de la península de La Goajira, al comenzar las discusiones limítrofes con Colombia. De hecho, yo tenía diarios de navegación que no había profundizado pero tenía  copias que traje de España. Al estudiarlos con detenimiento me percato de que  todas las travesías desde el virreinato de Nueva Granada hacia Venezuela tenían grandes problemas para su desempeño normal en el mar. Comienzo a darme cuenta de lo que muchos alegaban –por ejemplo Pablo Ojer, el gran historiador de los problemas limítrofes  en Venezuela- acerca del tema. Desde que se creó la Guipuzcoana, el rey les concedió la navegación marítima desde las bocas del Orinoco hasta Río Hacha, en pleno virreinato más allá de la península de La Goajira.

—  ¿Qué implicaba tener la jurisdicción marítima?
—  Desde el punto de vista legal estaba claro. El punto era cómo se desempeñaba desde el punto de vista operativo. Allí es cuando se llega fácilmente a conclusiones, revisando los diarios de navegación. Son dos: la navegación desde Venezuela hacia el virreinato era muy fácil pues los vientos y las corrientes van de este a oeste. Si se mira un planisferio desde derecha a izquierda, es decir, de Cumaná hacia Maracaibo y continúan hacia el virreinato en ese sentido. Es la razón por la cual navegar desde cualquier puerto venezolano hacia la península de La Goajira es  muy fácil, pues vientos y corrientes empujan a los barcos. Lo contrario ocurre desde el principal puerto neogranadino, Cartagena de Indias, cuando enviaban corsarios y agentes navales hacia la península, tenían que hacer lo que se llamaba el barloventeo, o sea, navegar contra el viento, lo que es muy difícil para los barcos de vela.

—  Hoy en día igual: el mareo navegando hacia el este es terrible…
—  No sólo eso, sino el agotamiento en que terminaban las tripulaciones pues se les rompían los mástiles debido a esa navegación en zig-zag, necesaria para ir orientando los barcos contra los vientos y corrientes.

Identidad marítima

—  ¿Cómo puede ser que esa documentación no se haya examinado  antes?
—  No es tan fácil analizar los diarios de navegación de la época. Son datos técnico-científicos que espantan al historiador como el posicionamiento, la altitud, longitud, dirección del viento. Pero allí también están anotadas una serie de incidencias, las singladuras o navegación diaria, donde los pilotos van dejando constancia de lo que va pasando y eso, para mí, es lo más valioso. Te dicen, por ejemplo, “la tripulación está agotada”. El jefe de los corsarios neogranadinos llega a decir que salen de Cartagena de Indias, se tardan un mes para llegar a La Goajira cuando, desde La Guaira, tomaba apenas tres días. Cuenta como se les rompen los mástiles y eso se va repitiendo diario tras diarios. Allí es donde uno se pregunta cómo es posible que cuando empiezan las negociaciones entre Colombia y Venezuela en 1833, los plenipotenciarios venezolanos no conocieran esa documentación, probablemente ni siquiera sabían que existía…y si lo sabían ¿por qué no le prestaron atención?

—  ¿Qué habría cambiado?
—  Habría sido el mejor argumento para plantear a los colombianos por qué piden dominio marítimo sobre la península, teniendo tantos problemas por mar para llegar a ella, cuando a nosotros se nos hace tan fácil.

—  ¿Quiere decir que conocemos poco acerca de nuestros mares, teniendo tanto mar?
—  Eso plantea una pregunta de fondo: ¿tiene el venezolano identidad marítima? ¿Cómo podemos hablar de identidad nacional si desde el punto de vista estrictamente marítimo no la tenemos?

— Si, porque una cosa es ir  a la playa o ejercitar la pesca y otra cosa es conocer y saber defender lo que tenemos…
—  La pesca es un tema: hay pesca artesanal en Venezuela, pero pesca industrial no tenemos. Los japoneses y los holandeses la tienen, viven de ella, pescan en todos los océanos del mundo, no se limitan a la pesca artesanal ni hacen demagogia con eso. Su identidad marítima la tienen clara, es importante para ellos y aun siendo pequeños pelean con los rusos la soberanía de sus islotes cuando tienen que pelearla. Tengo un amigo capitán de navío que dice: “Si le preguntas a los venezolanos dónde está en centro físico de Venezuela, la mayoría te dirá que tal vez por los lados de Guárico, cuando en realidad el centro físico territorial de este país, incluyendo el mar,  está a millas mar adentro”. El problema es que la gente asume que territorio es la parte continental y se olvidan del mar.

El negocio del monopolio

—  En cambio nosotros hemos perdido fácilmente mucho territorio…
—  Basta repasar la historia: perdimos las Antillas holandesas a pocas millas de nuestra costa, perdimos Trinidad. En el caso de las primeras, los españoles consideraban que eran enclaves desérticos y no importaba. Para ellos sólo tenían cierto valor económico y olvidaban lo estratégico, así que le entregaron a los holandeses tremendo punto para contrabandear a pocas millas de la costa venezolana. El contrabando fue otro grave problema que ese descuido marítimo insular provocó en la costa venezolana con todas las Antillas Menores dominadas por holandeses, franceses, daneses e ingleses, desde donde se introdujo el fraude contra el imperio español.

—  Entras en honduras, pues de esos estudios pueden derivarse serios cuestionamientos y duros planteamientos políticos…
—  Ya mucha gente me ha caído encima. Publiqué en una revista un trabajo acerca de Juan Vicente Bolívar, “el abuelo de la patria”. Tengo documentos que conseguí, después de años en España, los cuales muestran que fue oficial real durante 10 años en La Guaira, lo que significa interventor de aduanas. Lo dicen los registros de carga de la Compañía Guipuzcoana, firmados por Juan Vicente Bolívar. Terminó siendo dueño de varios almacenes y tiendas en La Guaira y cuando muere declara en su testamentos 250 mil pesos de la época, en efectivo,  lo que era una fortuna. Si a ello le sumas los estudios hechos por Elías Pino Iturrieta, el P. Alejandro Moreno Olmedo sobre el juicio eclesiástico que el obispo mandó a hacer a Juan Vicente Bolívar -por conducta incorrecta denunciada en su contra- uno debe concluir que es perfectamente posible un origen dudoso de semejante patrimonio.

—  ¿Quiere decir que nuestro comercio marítimo se nutrió del contrabando?
—  No sólo en Venezuela, sino en todas las colonias hispanoamericanas. La Guipuzcoana tuvo el monopolio del comercio entre España y Venezuela. Cuando se habla de monopolio uno piensa en ausencia de competencia lo cual significa abuso imponiendo precios. Era un negocio muy rentable y ello hizo que toda la población costera se colocara contra la Compañía por abusadora, que lo fue, así que dieron la bienvenida al contrabandista extranjero que traía los productos que España nos negaba y mucho más baratos. Una cosa trae la otra.

— Lo interesante de todo este planteo es que pone en evidencia graves omisiones. ¿Podríamos hablar del inicio de la corrupción?
—  Emplear ese término es peligroso. Regresemos al siglo XVIII, que es el que yo domino. El venezolano común veía al Estado como un gran enemigo porque lo acosaba con impuestos y no le proveía  los productos mínimos de la cesta básica, como diríamos hoy en día. Eso daba lugar a que el venezolano justificara plenamente el contrabando. ¿Puede acusársele de corrupto porque trata de conseguir un poquito de harina o de aceite?

—  ¿Contrabandeo de subsistencia?
—  ¡Exactamente! Tú los has dicho. ¿Desde cuándo puede utilizarse el término “corrupción” en este país? Eso es todo un estudio que requiere más profundidad.

—  Volviendo al tema… ¿por qué nos ha interesado tan poco el tema marítimo en Venezuela?
—  No nos ha interesado profundizar en la cuestión marítima. Definitivamente. Los Woayú, en la península de La Goajira, siempre fueron irreductibles y Colombia, que no dominaba por tierra ese territorio, pretendía tenerlo completo bajo su jurisdicción cuando ni siquiera podía acercársele desde el mar, como lo demuestran, no solamente los diarios de navegación sino que voy a otro aspecto: los derroteros náuticos eran una colección de rumbos o rutas que debían seguir los barcos para navegar sin problemas. Consulté los derroteros de 1810 y el de 1816 que hizo publicar Santander. Todos hablan de la navegación por el mar colombiano – por el Atlántico- y sin excepción te dicen lo mismo: no recomiendan navegar en ciertas épocas del año y a ciertas horas. Y si consultas lo que dicen los diarios de navegación de los veleros, hoy en día, y es lo mismo.

—  ¿Quiere decir que el gran argumento sigue siendo ese?
—  ¡Era de perogrullo! Los plenipotenciarios se ponen de acuerdo en considerar como título histórico los documentos científicos. ¿Qué más científico que un diario de navegación? Pero se quedaron esos documentos durmiendo en los archivos españoles. Si se hubieran utilizado con respecto a la península, otro gallo hubiera cantado.

—  ¿Hacen falta más historiadores marítimos?
—  Si se quiere ahondar en el tema, es necesario preparar más historiadores marítimos, sin duda. Hay que ponerse a trabajar. Ya hay acuerdos muy cuesta arriba de echar para atrás, pero la acotación histórica jamás dejará de ser importante, sobre todo porque las pérdidas territoriales de Venezuela pasan del millón de kilómetros cuadrados desde que empezaron las negociaciones. No sólo con Colombia, también con Brasil, con la Guayana Esequiba, aparte de lo que se perdió en los siglos coloniales. Desde el punto de vista historiográfico son aportaciones muy útiles.
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