martes, julio 02, 2013

Este fin de semana falleció Ciro Flamarion Cardoso, uno de los grandes de la historiografía latinoamericana



Este fin de semana falleció Ciro Flamarion Cardoso, uno de los grandes de la historiografía latinoamericana.

Faleceu, no último sábado (29), Ciro Flamarion Cardoso, aos 70 anos, vítima de um câncer. Ele foi um dos principais historiadores do país e ganhou renome internacional com o livro "Os Métodos da História", que escreveu em parceria com o professor e escritor argentino, naturalizado costarriquenho, Héctor Pérez Brignoli.
Ciro Flamarion Cardoso nasceu em 20 de agosto de 1942 e se formou em História pela Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ). Na carreira acadêmica, ele tornou-se doutor pela Universidade de París X e trabalhou como professor e pesquisador em diversos países latino-americanos e europeus. Lecionou na Universidade da Costa Rica e na Universidade Nacional da Costa Rica, bem como na Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ) e na Universidade Católica de Petrópolis (UCP). Atualmente era professor de Mestrado em História na Universidade Federal Fluminense, campus Gragoatá, em Niterói (RJ).
Marxista, Ciro Flamarion Cardoso não deixava de criticar o marxismo, no que diz respeito à visão linear da história pregada por partidos políticos e estudiosos de esquerda.



sábado, junio 15, 2013

Hoy se cumplen 200 años de la proclama de "Guerra a muerte"

Publicado en: Código Venezuela
Autor: Carlos Balladares

200 años de “Guerra a muerte”

El 15 de junio de 1813 Simón Bolívar dicta en la ciudad de Trujillo su famosísima proclama deGuerra a muerte. Desde ese entonces (realmente desde que los textos escolares sostienen el culto a su persona) todos nos hemos aprendido aquella frase que dice: «Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.» ¿Qué se puede decir que ya no se haya dicho antes en torno a esta decisión? ¿Es Bolívar, por esta proclama, el culpable de la guerra de exterminio durante 7 años? No es fácil, ante estos momentos fundamentales de la historia, cumplir con la premisa de Marc Bloch sobre el comprender y no juzgar el pasado, pero debemos intentarlo.

La inmensa mayoría de las biografías sobre Bolívar (que simpatizan con su papel en la historia) la explican como una respuesta basada en la cruel tradición hispana. A los rebeldes no se les trataba de otra manera. Y el Libertador tuvo la intención, además, de lograr consolidar la diferenciación de identidades: españoles versus americanos. En pocas palabras: los republicanos hicieron este tipo de guerra para defenderse. Pero ¿Acaso los rebeldes no eran los republicanos, los cuales se estaban oponiendo a una sociedad que permitía estas drásticas soluciones, este orden nada humano? ¿No son los republicanos, Bolívar el que más, hijos de la “humanista” Ilustración? Los historiadores bolivarianos (lo digo en sentido de la defensa de su figura, no en el sentido político-partidista actual) insisten en señalar que no quedaba otra opción; y rechazan las acusaciones de genocidio o guerra de exterminio, aunque eso fue lo que ocurrió de bando y bando. No me gustan los contrafácticos pero Miranda no se atrevió a realizar tal llamamiento cuando la Primera República estuvo en sus peores momentos, quizás tuvo siempre presente las consecuencia del “Terror jacobino”. 

Al final, la proclama no logró sus objetivos. La crueldad en la defensa de la causa republicano no engendró en el bando realista un cambio de actitud (“obrar activamente en obsequio de la libertad de América”); y los americanos (a los que supuestamente no se juzgó por ser realistas) no abrazaron las banderas independentistas, al contrario: respondieron con mayor virulencia dirigidos por el caudillo Boves. La consecuencia real fue fortalecer la característica genocida de nuestra guerra de Independencia, una destrucción inimaginable, y un inmenso odio a la causa que pretendía defender el documento en cuestión. La Independencia comenzará a triunfar, más adelante, por otros motivos; aunque entre ellos debemos contar el gradual abandono de la política que hoy celebramos su bicentenario.


Un último aspecto, para concluir, considero debe ser meditado por la sociedad e investigado por nuestros científicos sociales: ¿Cuál ha sido la consecuencia de la proclama de Guerra a Muerte en nuestra mentalidad política? La guerra de Independencia se inició en 1810 pero duró hasta principios del siglo XX, siendo el siglo XIX una guerra de exterminio político de menor intensidad. Pero pensemos: ¿la justificación de esta proclama, entre otros aspectos, no ha generado en nosotros un modo existencialista de entender la política? Si esto es cierto, cumplimos de alguna forma: 200 años de guerra a muerte.  

miércoles, junio 12, 2013

“Memorias de Mamá Blanca”: metáfora de la Venezuela colonial

Publicado en: Noticiero Digital
Autor: Carlos Balladares Castillo




“Memorias de Mamá Blanca”: metáfora de la Venezuela colonial


Una de las cosas maravillosas de la lectura es que siempre descubres nuevas perspectivas de la realidad. Y al conocer y ser “atrapado” por la obra de un nuevo autor, es inevitable exclamar admirado: ¿¡Cómo no lo leí antes?! Así me ha pasado al leer por primera vez: “Memorias de Mamá Blanca” (editada en Madrid por ALLCA en 1988) de la escritora venezolana: Teresa de la Parra (1890-1936). Lo bueno de leerla ahora es que lo he hecho con los ojos del historiador, y he quedado fascinado con la mirada nostálgica de una Venezuela moderna (realmente en vías de serlo) sobre sus tiempos rurales y semiaristocráticos de la Colonia.

El inicio de esta novela corta me gustó mucho, porque me recordó a mis dos abuelas y las casas donde vivían. Muy especialmente la casa de mi abuela materna; abuela que por cierto, tenía el mismo nombre que la protagonista: Blanca (y que todos los nietos llamábamos “Mamaca” (1925-1997)). De igual manera, el uso del estilo literario de las memorias me pareció atractivo, y especialmente la razón que alega Mamá Blanca para hacerlo: “Me dolía tanto que mis muertos se volvieran a morir conmigo que se me ocurrió la idea de encerrarlos aquí.” (p. 12). ¡¿Qué historiador no se siente atraído por una autobiografía?!

La novela en su totalidad la interpreto como una hermosa metáfora sobre la sociedad de los tiempos hispanos de Venezuela, los cuales no terminaron con la Independencia sino que se prolongaron hasta principios del siglo XX; y que son representados en el micromundo de una hacienda de caña de azúcar. En cada capítulo logra describir magistralmente algún actor de dicha sociedad, y como se relacionan entre si cada uno de esos actores o grupos sociales. Pero el texto no se limita solo a esta comparación, sino que también nos ofrece una descripción de varios modelos sociopolíticos y/o doctrinas: la aristocracia, el caudillismo, el positivismo, la democracia e incluso el comunismo.

Al principio describe los padres y las niñas, entre las que se encuentra ella misma: Blanca. Ellos son la nobleza feudal (la aristocracia), “dueña” de la hacienda “Piedra Azul” de Tazón, los cuales viven en la Casa Grande y gobiernan paternalmente sobre el resto de los peones y empleados. ¿Cómo no pensar en los “padres de familia” que gobiernan sobre la “multitud promiscual” descritos por nuestras Constituciones Sinodales (1687) vigentes hasta 1904? Luego aparece el “primo Juancho” que describe como “lo sublime y lo cómico” (p. 48), que vive quejándose del país, que posee sabiduría y conocimientos de nuestra realidad (desde la perspectiva positivista), pero que nunca logra llegar a un cargo político. Yo veo en el a los civiles, segundones de nuestra historia, a pesar de su formación y preocupación por el país. Después está el personaje más fascinante de todos: “Vicente Cochocho”; verdadera personificación del pueblo, del peón empobrecido, y del “buen salvaje” (“su alma desconocía el odio” (p. 71)). Posee las virtudes de la generosidad, alegría, cortesía, laboriosidad, humildad, religiosidad popular católica (jamás ortodoxa, se puede decir sincrética), hombre de honor, caudillo y muy especialmente: es resignado, porque: “¡Quién ha visto peón negro con casa de teja” (p. 74). Al final, Mamá Blanca-Teresa de la Parra da su visión pesimista de la democracia que parece venir, en lo que llama “la república de las vacas” (p. 99); donde el ganado vive en condiciones desiguales pero todas están contentas por el trato del vaquero populista, que al final las hace producir y le roba al dueño de la hacienda al sacar las cuentas.

Todo este mundo desaparece con la migración a la ciudad, donde las niñas dejan de ser individuos (más bien princesas) y pasan a ser parte de la masa, “hormigas, quienes al caminar unas tras otras se pierden felices dentro del anónimo y la uniformidad” (p. 116). Es tal la tragedia que muere una de las niñas, como si con su muerte se acabaran los tiempos de la colonia. Es verdad que en la hacienda (en la colonia), podría concluir la novela, existía un orden jerárquico injusto (aunque visto como natural), pero cada grupo estaba en su pequeño universo que nadie intentaba sobrepasar. De esa forma el pasado queda entonces como una “edad de oro”, al cual nunca se le puede volver, porque como a “Vicente Cochocho se lo comieron los zamuros”. 

viernes, junio 07, 2013

Nuevo biografía sobre Simón Bolívar escrita por Marie Ana

Cortesía de Anaclet Pons en su excelente blog: Clionauta. 

BOLÍVAR, NUEVA BIOGRAFÍA

Marie Arana, escritora y conocida crítica peruana-estadounidense, acaba de presentar su biografía de Bolívar (Bolívar. American Liberator), un volumen largamente anunciado que publica Simon & Schuster, un texto mucho más ligero que el también reciente de Antonio Sáez-Arace (Simón Bolívar. El Libertador y su mito. Marcial Pons). Para evaluarlo, nos servimos de Paul Berman, que se expresa del siguiente modo en las páginas del NYT:

Simón Bolívar, el Libertador, fue el George Washington de América del Sur, o al menos así fue considerado por diversas eminencias en los Estados Unidos durante gran parte de su extraordinaria carrera. Grandiosa fue su naturaleza. Despertó adulación. Inflingió unas pocas y preliminares derrotas al ejército imperial español y, en 1813, entró victorioso, momentáneamente, en Caracas en un carro tirado por las hijas de las principales familias, todas vestidas de blanco, como si fuera un dios o un César . Y asumió el título magnífico de “Libertador y dictador.” El carro y las hijas se desviaban, es cierto, del austero estilo de Washington, y el título honorífico de dictatorial se ha mantenido desde entonces de forma un tanto inquietante sobre su reputación, como se puede ver en la admirable y triste lectura de la biografía de Marie Arana, Bolívar.

Pero al igual que Washington, Bolívar fue un hombre de la Ilustración. La razón y el republicanismo lo impulsaron. Arana nos dice que lo primero que hacía al levantarse era ocuparse de su caballo blanco, leer a Montesquieu y Voltaire antes del desayuno y emitir edictos después de la comida. Sabía cómo ejercer el poder político y militar con un solo gesto, como solía hacer Washington, pero también sabía cómo capear las peores condiciones, con un Valley Forge tras otro, en versiones que eran tropicales, andinas, salvajemente remotas y más allá de cualquier cosa que Washington tuviera que soportar. Sólo a mediados de la década de 1820, después de 14 años de guerra, se las arregló para lograr el reconocimiento internacional por varias de las nuevas repúblicas independientes de América del Sur, y aún así, después de la victoria, la guerra nunca pareció detenerse. Arana juzga que la carnicería y la destrucción ocurridas en el curso de las luchas de América del Sur por la independencia se sumaron para dar lugar a una gran calamidad, demográfica: en algunas regiones, la población se redujo en un 50 por ciento.

Bolívar se enfrentó a increíbles y complejas circunstancias raciales y étnicas. Él mismo era fabulosamente rico, dueño de esclavos y tierras, capaz de mantener a sus propios ejércitos durante un tiempo, aunque su lucha finalmente lo empobreciera. Y, sin embargo, debido a esa cepa de sangre no europea que se pensaba  corría por sus venas por lo demás europeas, incluso él, el aristócrata Caracas, se vio obligado a defenderse de los prejuicios de la época marcados por los tonos de la piel. “Sambo”, se le llamaba en Perú, y no por sus admiradores. Guerreros indios con arcos y flechas formaban por una parte de su ejército, y las indígenas formaban una gran parte de los seguidores de su campamento. Los esclavos y los descendientes de esclavos procedentes de África jugaron un papel central en la guerra, a veces luchando en el bando monárquico español, en última instancia del lado republicano de Bolívar; y sado lo que suponía cualquier conspiración,  ejecutó a lo mejor de sus generales republicanos negros.

Ejecuciones desafortunadas aparte, las posiciones de Bolívar sobre la esclavitud y la raza fueron en todos los aspectos superiores a las de Washington. En un momento en que la lucha antiespañola parecía perdida, el presidente de Haití, Alexandre Pétion, acudió en ayuda de Bolívar (lo que ningún presidente de los Estados Unidos nunca consiguió hacer, cosa lamentable) y Bolívar respondió en 1816 pidiendo la abolición de la esclavitud, y no sólo por razones estratégicas. Arana cita un discurso de 1819: “nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que una emanación de Europa”. Y añadió: “Es imposible asignar con propiedad a qué familia humana pertenecemos”. Y más: “todos difieren visiblemente en la epidermis” -que es el tipo de sencillo reconocimiento que ningún líder de los Estados Unidos pronunció en aquellos días de ignorancia, ni en siguientes generaciones, aunque, en los Estados Unidos, la monocromía epidérmica nunca haya sido la norma.

Por otra parte, Bolívar pensó que la mezcla racial de América del Sur descartaba cualquier experimento de autogobierno libertario o democrático. “La diversidad de origen requiere un pulso infinitamente firme, un tacto infinitamente delicado para manejar esta sociedad heterogénea cuyo complicado artificio se disloca, se divide, se disuelve con la más ligera alteración”. Acabó estando al frente de  países que hoy en día conocemos como Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Bolivia (cuyo nombre deriva del suyo propia) y Perú, todos los cuales se esperaba que se unieran, junto con otras regiones, en una gran federación latinoamericana . Y el sistema constitucional que propuso disponía de una presidencia vitalicia, como una especie de Corte Suprema de los Estados Unidos, excepto con una cláusula adicional, ligeramente monárquica, que permitía al presidente nombrar a un vicepresidente que sería su sucesor.

Entre los compañeros de Bolívar, luchadores por la libertad y republicanos, no todo el mundo miraba con admiración esta tendencia dictatorial. En 1828, un grupo de sus asociados, autodenominados “liberales”, tramaron un complot para asesinarlo, un tiranicidio. El plan fue frustrado por la amante de Bolívar, una mujer casada llamada Manuela Sáenz, quien, según Arana, era conocida por su estilo libertino -su probable relación lésbica con una de sus esclavas; su deleite por la ropa,  no solo para ella sino para sus esclavas, que vestían con ropa masculina; su tolerancia hcia los asuntos de Bolívar. Pero el rasgo más característico de Sáenz, históricamente hablando, fue su capacidad de pensar con rapidez. Oyó a los asesinos irrumpir en la casa. Mandó a Bolívar a saltar por la ventana por seguridad, lo que hizo, llevándose sus zapatos. Y con los conspiradores a punto de irrumpir en la habitación, ella los recibió en la puerta dando tiempo a Bolívar para escapar – “una mujer de extraordinaria belleza, espada en mano”, según la descripción de uno de los conspiradores, a quien Arana sabiamente cita.
Los conspiradores no eran los únicos en considerar a Bolívar como un tirano en ciernes. En los Estados Unidos, sus más grandes admiradores -Henry Clay entre ellos- perdieron la fe en el hombre después de un tiempo. El marqués de Lafayette, que era el mayor experto del mundo en la cuestión de las comparaciones con George Washington, envió una carta a Bolívar oponiéndose a la idea de un presidente vitalicio. Arana rechaza la idea de que, en nuestros días, Hugo Chávez, expresidente de Venezuela, se justificara por el supuesto manto de Bolívar -aunque al desestimar la presunción de Chávez, ella parece  tener en mente sobre todo los ideales liberales de Bolívar, y no sus inclinaciones antiliberales. Arana concede que, en los siglos posteriores a Bolívar, un dictador latinoamericano tras otro se han inspirado en su ejemplo.

Sin embargo, su propósito en Bolívar no es ofrecer observaciones de peso sobre la tradición política de América Latina. Principalmente narra las hazañas militares y políticas de Bolívar, dando lugar a un imponente río, que corre a través de más de 600 páginas, con demasiados nombres y batallas. Pero ella aplica un grato afecto a esta tarea. Es una escritora de origen peruano, autora de American Chica, y sus experiencias parecen haberla dotado de una agradable y romántica nostalgia por el sur del Continente. Cascos de caballo resonando como un latido en el suelo del soleado bosque, mientras una capa negra ondea sobre los hombros de Bolívar, leemos en la primera página, y por la mitad del libro, “picos nevados brillan  contra los azules cielos”.  Todo eso puede ser cursi, pero, como ocurre con un espadachín en Technicolor, es soñadoramente entretenido.

© 2013 The New York Times Company

miércoles, mayo 15, 2013

El “lector socrático” de Rafael Tomás Caldera o la importancia de leer los clásicos



Autor: Carlos Balladares
Publicado en: Noticiero Digital.

La lectura es uno de los grandes placeres de la vida, y uno de los medios fundamentales para la formación humanística. No se puede comprender la educación universitaria sin el diálogo en torno a un texto, pero no nos referimos a cualquier texto sino a los clásicos. El problema es que la lectura en la actualidad, a pesar de la extensión de la alfabetización y el fácil acceso a los libros (por lo menos a los escritos antes del siglo XX), ahora padece la consecuencia del dominio de los medios de comunicación y las redes sociales del internet. El profesor Rafael Tomás Caldera, trata estos temas en: “Una invitación a leer (mejor)” (Caracas: Universidad Monteávila, 2012).

Los libros del maestro Caldera, debemos advertir, son textos que no pueden leerse una vez sino muchas veces, para lograr comprenderlos y lograr el mayor provecho posible. Así ocurre con todas sus obras por estar impregnados de la sólida formación filosófica que posee, junto con una permanente intención pedagógica. En torno a este escrito estuvimos discutiendo por algunas semanas, un pequeño grupo de estudiantes bajo la guía de la filósofa Sandra Timaure. Seguramente algunas de las ideas que expondré en esta brevísima reseña fueron tomadas de dicha discusión. 

¿Por qué “una invitación a leer mejor”? ¿Acaso no se lee bien hoy? No, no se lee bien, porque se hace de manera fragmentaria y fuera de contexto (pp. 41-42). Si en el pasado la lectura era algo exclusivo, hoy en día cuando estas limitaciones se han superado relativamente, tenemos el problema la cultura de la distracción que han establecido los medios al “ocupar todo nuestro tiempo” (p. 39). Somos incapaces de concentrarnos porque los periódicos, la radio, la televisión, el twitter y facebook (por solo señalar los más importantes medios) nos mantienen “adormecidos” en una realidad aparente (pp. 40 y 43). ¿Qué hacer entonces?

La respuesta que ofrece el autor es el asumir la actitud de Sócrates al leer, que según Jenofontes la describe con los siguientes palabras: “(…) los tesoros de los hombres sabios de antaño, que en herencia nos han dejado escrito en libros, desenrollándolos en común con los amigos, los voy pasando y, cada vez que vemos algo bueno, lo sacamos aparte y lo guardamos.” (“Recuerdos”, I, VI). Rafael Tomás Caldera lo describe como una “conversación en torno al texto” lo cual tiene una “función terapéutica y mediadora” (p. 35). Pero no es leer cualquier libro sino los clásicos. Los “grandes libros” que son tales porque tratan “aspectos relevantes y permanentes de la condición humana” (p. 22), se adaptan a todos los tiempos (dialogan con nosotros y nuestra realidad), y su lectura es un placer porque (siguiendo a Kierkergaard) su forma y contenido alcanzan la perfecta armonía (p.23). 

Ser un “lector socrático” es “conversar” con el libro, y esto solo se logra si nos apartamos del mundo de la distracción (poseemos la disciplina mental para ignorarlo). Y es allí, en el sosiego; cuando nos enfocamos en descubrir el sentido de la estructura y fin del libro. Identificamos las preguntas que se hace el escritor, el por qué las hace, y cuáles son sus respuestas: los argumentos que sostienen su tesis. Este diálogo exige la relectura, momento en el cual debemos hacer nuestro lo que hemos leído; y la mejor manera de hacerlo es cuando podemos escribir sobre el mismo. Es ese momento cuando el libro ya es parte de nuestras vidas, y se convierte en “el puente” entre la opinión cotidiana y “una mejor verdad de las cosas”, y “dicho tránsito” logra muy posiblemente nuestro perfeccionamiento (p. 60).

domingo, mayo 05, 2013

De miércoles 08 al viernes 10 de mayo serán: las XIII JORNADAS DE HISTORIA Y RELIGIÓN VENEZUELA (UCAB): CIEN AÑOS DE HISTORIA PETROLERA



XIII JORNADAS DE HISTORIA Y RELIGIÓN
VENEZUELA: CIEN AÑOS DE HISTORIA PETROLERA
Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, Auditorio de la Biblioteca,
08 AL 10 DE MAYO 2013

PROPUESTA:
El 15 de agosto de 1913 la New York & Bermúdez Company halló petróleo en el pozo Babui 1, en el Estado Sucre.  No fue el primero que se explotó en Venezuela, ni tampoco será el detonante del gran boom petrolífero que arranca un año después, pero sí nos habla de un momento de inflexión después del cual ya nada será igual.  Para entonces, la Petrolia del Táchira sumaba treinta años extrayendo el hidrocarburo cerca de Rubio.  Aunque la compañía tuvo el doble mérito de ser la precursora y de estar constituida por capital y gerencia venezolanos, lo acotado de su impacto, que no generó transformaciones significativas más allá de su región inmediata, y su desvinculación con la industria que se desarrolla en los siguientes años y que no se considera heredera suya, suelen relegarla a un episodio, si bien heroico, marginal. Bababui, por su parte, es rápidamente abandonado por la viscosidad de su petróleo. Es con en el pozo Zumaque 1, que empieza a producir el 31 de julio de 1914, que se considera el inicio de la industria petrolera en Venezuela.  De un modo u otro, entre agosto de 1913 y julio de 1914 Venezuela comienza una actividad que ya no dejaría nada igual, cuyas huellas están presentes en cada uno de los aspectos de nuestra vida y que de hecho nos ha configurado como nación.  Qué implica esto, qué hemos pensado al respecto, qué hemos hecho, cuáles han sido nuestros éxitos y fracasos, qué arroja la balanza de la historia: esa es la tarea a la que se convoca en esta nueva edición de las jornadas de historia y religión.
PROGRAMA PRELIMINAR
MIÉRCOLES 8 DE MAYO
2:00-2:30
Acto de instalación del evento:
Palabras de Tomás Straka (UCAB), a nombre del comité organizador.
Palabras de apertura por el R.P. Oswaldo Montilla, OP (UCAB)


2:30-2:50



2:50-3:10



3:10-3:30


3:30-3:50

3:50-4:10
PROPUESTAS PARA UN BALANCE

Miguel Ángel Campos (LUZ): “Gregarios e impunes (de cómo deseamos al petróleo)”.

Marta de La Vega (Universidad Católica Andrés Bello): "Cinco momentos en la evolución de la política petrolera venezolana, cinco mentalidades".

Manuel Silva-Ferrer (Freie Universität Berlin): “Venezuela: the modern oil nation. Globalización, cultura y sociedad en torno al enclave petrolero”.

PREGUNTAS

REFRIGERIO



4:10-4:30




4:30-4:50


4:50-5:10


5:10-5:30
LA SOCIEDAD PETROLERA

Edgar Figuera (Universidad Bolivariana de Venezuela): “La renta por la gracia de dios: antropología histórica de la relación mito-rito de la cultura del petróleo en la sociedad venezolana.”

Miguel Tinker-Salas (Pomona College): “Petróleo y cultura en Venezuela.  El caso de los campos petroleros.”

Isaac López (Universidad de los Andes): “Paraguaná: acercamiento a ochenta años de vida petrolera.”

PREGUNTAS

BRINDIS




JUEVES 9 DE MAYO


2:00-2:20



2:20-2:40


2:40-3:00

3:00-3:20



3:20-3:40

3:40-4:00

PENSAR EL PETRÓLEO

Catalina Banko (UCV): "Debates y reflexiones en torno a la distribución de la renta petrolera en los años cuarenta."

Daniel Lahoud (UCAB): "El Petróleo en la visión de Henrique Pérez Dupuy y de Rómulo Betancourt."

Guillermo T. Aveledo Coll (UNIMET): “Los socialcristianos y el petróleo”.

Nahem Reyes (UCV): “Venezuela, Petróleo y Proyecto Político. Del  lamento a la perspectiva futura viable.”


PREGUNTAS

REFRIGERIO


4:00-4:20



4:20-4:40


4:40-5:00

5:00-5:20

5:20-5:40

CULTURA PETROLERA

Yajaira Freites (IVIC): “El descubrimiento científico del petróleo: José María Vargas.”

María Soledad Hernández (UCAB): “Juan Bimba y el Míster: Fantoches en el imaginario petrolero venezolano.”

Lorena Puerta (UCV): “Los geosímbolos del petróleo en Venezuela.”

Nicomedes Febres (Galería D’Museo): “Memorabilia del petróleo venezolano”.

PREGUNTAS


VIERNES 10 DE MAYO


2:00-2:20



2:20-2:40


2:40-3:00


3:00-3:20

3:20-3:40

3:40-4:00



4:00-4:20



4:20-4:40



LA INDUSTRIA PETROLERA VENEZOLANA

Tomás González (Academia de la Historia del Estado Falcón): “La danza de las concesiones: Valladares, Aranguren y Vigas”.

Ibsen Martínez (periodista independiente):  “Ralph Arnold, explorador petrolero.”

Rodrigo Conde (USB):  “Gumersindo Torres a través de su archivo y de sus Memorias.”

PREGUNTAS

REFRIGERIO

Alejandro Cáceres (UCAB): “Mene Grande y el desarrollo de la industria petrolera en el oriente venezolano”.

Juan Antonio Muller (UCAB): “Análisis comparativo entre el régimen de concesiones y la nacionalización”

Guillermo Guzmán Mirabal (UCAB): “Venezuela y los Estados Unidos: diplomacia e industria petrolera”



Inscripciones:  Estudiantes de pregrado: Bs. 80.  Profesionales: Bs. 100. Se llevarán a cabo en el Centro de Investigación y Formación Humanística de la UCAB (Edificio de Aulas, Módulo 2, Piso 3), o el día de la inauguración en el Auditorio de la Biblioteca

Comité organizador: 
Elías Pino Iturrieta, Presidente/Tomás Straka, Secretario/ Agustín Moreno Molina, Ecónomo/Gianny-Laibeth Lobo, Logística/ Manuel Donís, Asesor/Fray Oswaldo Montilla, op, Asesor. 
Colaboradores: Guillermo Guzmán, UCAB/ Andrés Cortés, UPEL-IPJMSM/ Carlos Izzo, UCAB/Suzuky Gómez, UPEL-IPJMSM/ Esther Mobilia, UCAB/José Alberto Olivar, UPEL-IPC/Alexander Olivares, UPEL-IPC/Desiree Popolo, UPEL-IPC/Miguel Prepo, Fundación Rómulo Betancourt/Jean Carlos Brizuela, UPEL-El Mácaro/Rafael Pinto, Universidad de Carabobo/ Germán Guía Caripe, Universidad Simón Bolívar/José Antonio Herrera-Salinas, Universidad Monteávila/Froilán Ramos, Universidad Simón Bolívar/Nahem Reyes, Universidad Central de Venezuela

jueves, abril 11, 2013

Un venezolano en la Luftwaff




Mi hermano Clemente Balladares Castillo escribió el Libro "Héroes del Aire en Venezuela" (2008) del cual les presento hoy el capítulo dedicado a un piloto de la Luftwaffe quien fue el abuelo de mi prima Vanesa Hammacher Castillo, y que gracias a su padre pude conocer su historia tal cual lo cuenta acá mi hermano. Nunca olvidaré el día que me  narró como su padre derribó un B-24. Hammacher fue un inmigrante venezolano y sus únicos nietos son también venezolanos.
Profeballa

Heinz Hammacher combate para la Luftwaffe
El 29 de abril de 1945, Heinz Hamacher volaba una misión “Stacheldraht” (modismo alemán del escuadrón de caza bombardeo 2/JG11 que significa Alambre de púas); cuando divisó a la una de la tarde desde su Focke Wulf FW190 una formación de bombarderos norteamericanos cuatri-motores más arriba de los 2500 metros de altitud al Oeste de Barnstorf. De inmediato notificó por radio a la base, la cual autorizó el combate. Hamacher dejo caer su tanque de combustible ventral y fue a la caza.

Ya entrando en rango del enemigo, identificó un platinado Consolidated B24 Liberator que se encontraba de último en la formación la cual se retiraba hacía el oeste de Alemania. Maniobró para mantenerse alineado a la parte trasera del bombardero rezagado que empezaba a disparar incesantemente contra él. Algunas de esas balas comenzaron a sonar metálicamente en las superficies de su FW190, Heinz sintió temor, pero dio respuesta accionando sus cañones justo hacía el defensor de la cola del Liberator aproximándose paralelo al eje del fuselaje de su enorme adversario. Al acercarse más, mientras seguía disparando, notó como la ametralladora posterior del bombardero cesó repentinamente de vomitar su mortal descarga y a la vez dejo de apuntar hacía su Focke Wulf.

- ¡Uno menos! pensó el Owf. Hamacher. No obstante, continúo disparando desesperadamente hasta casi embestir al gigante de cuatro motores y doble timón de cola. Solo cambió de curso cuando sus municiones se agotaron en un silencio repentino, que precedió al ruido de su gran motor radial y la consecuente atención antes de la evitada colisión aérea.

A 150 metros alejándose por el costado derecho del bombardero, Heinz volteó su cabeza para ver como el enorme pájaro plateado se ladeaba hacía la izquierda cayendo sin dejar traza alguna de humo o llamas aparentes. La caída a tierra se hacía mas empinada sin que saltasen los tripulantes, siguió observando con preocupación como caía el Liberator del cual no se observaban salir paracaídas. Tal vez su bien concentrado fuego de cañones penetró por todo el interior del fuselaje enemigo matando o hiriendo mortalmente a los diez hombres a bordo, lo cual impidió el escape. Para ese instante, el motor de su Focke Wulf comenzó a presentar problemas.
Heinz se percató que la falla de su motor aumentaba, algunas balas del cañonero de cola en el B24 lograron impactar piezas vitales de su radial BMW. El Ofw. Hamacher oteó el horizonte buscando donde hacer un rápido aterrizaje, divisando un sembradío cercano; enfiló la nariz de su FW190 hacía el campo cuando de pronto las palas de la hélice se detuvieron en un silencio total, ya no quedaba mucho margen de maniobra sino planear en lo posible hasta tocar tierra.

Otra mala fortuna lo acompaño mientras se desplegaba el tren de aterrizaje. El ángulo de entrada en el que planeaba quedaba perpendicular a las líneas de cosecha del sembradío, esto hizo que al tocar tierra, cada montículo y depresión del campo se reflejaran dentro de la cabina como si Heinz montara un potro salvaje. Ni el acolchado frontal, ni el cinturón de seguridad, evitaron que golpease su frente repetidamente contra el cobertor blindado sobre el panel de instrumentos. Horas después fue llevado al hospital donde los médicos alemanes colocaron una placa metálica en la fisura que produjo este accidente en su cabeza.

Este relato me lo contaba mí tío político Hendrick (hijo de Heinz) en mi adolescencia. Para ese momento, yo escuchaba estas historias de su padre con igual fascinación que hoy. Varias veces en casa de su madre, Frau Ursula, observé el imponente retrato en uniforme de la Luftwaffe del tío abuelo político; la bordada diminuta esvástica en las patas del águila que simbolizan la fuerza aérea nazi había sido cortada de la foto. Posteriormente la hermana de mi madre se divorció de Hendrick, pero mantuvimos el contacto. En 20 años mi pasión por la historia de la aviación militar no se extinguió y la búsqueda reciente de pilotos de combate en Venezuela hizo que lo entrevistara formalmente el año 2003. Ya con la comprensión de un adulto y la gran ayuda de archivos digitales ubicados en la internet pude confirmar que este fue un derribo certificado en la fecha, hora, altitud y tipo de bombardero enemigo en los archivos más fiables disponibles actualmente.

Heinz Josef Hamacher nació en Rhineland, Alemanía, en 1919, el mismo pueblo de Goebbles (sí, el mismísimo director de propaganda de Hitler); de hecho eran vecinos y la hermana de Heinz era amiga de la hermana del sombrío cojo. Los primeros estudios de Hamacher fueron en Técnica Industrial, luego a los 18 años de edad se enlistó al Servicio Militar especializándose en muchos cursos de la naciente Luftwaffe. Al año siguiente se graduó de Instructor de Vuelo con amplia experiencia en diferentes modelos de aviones germánicos de la década de los 30s.
Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó se le asignó inicialmente el reconocimiento costero entre Bélgica, Holanda y Dinamarca en el curioso hidroavión biplano Heinkel He59. Posteriormente voló el famoso Junker Ju87 Stuka, bombardeando Francia en 1940. Durante el verano de ese año, cuando comenzó la Batalla de Inglaterra, se le asignó al II Gruppe del KampGeschwader 6 para el bombardeo nocturno del Reino Unido con su avión favorito el bimotor Ju88.

Estas operaciones de noche en Gran Bretaña se hacían en formaciones de más de 50 bombarderos, en bases de pista muy corta recientemente acondicionadas en la Francia ocupada. Todo con la menor cantidad de ayuda lumínica posible, si ocurría un accidente en la pista la extensión de la misma se acortaba. La oscuridad era tal, que solo conocías la presencia de los otros bombarderos por escasa sombras y el ruido de los motores acercándose. La distancia se guardaba de acuerdo al ritmo de despegue y estas pequeñas señas.

Heinz y su tripulación nunca fueron derribados en estas misiones sobre Inglaterra, pero si regresó muchas veces a la base con fisuras en la estructura de su Ju88 debido a fuertes maniobras evasivas al ser señalizado por los reflectores. Generalmente a la salida del espacio aéreo británico los esperaban algunos Hurricanes de caza nocturna los cuales evitaban volando muy al ras del mar. En varias ocasiones escucharon algunos de los atacantes golpear las aguas del Canal de la Mancha. Los artilleros nunca disparaban a menos que el atacante lo hiciera primero para no revelar su posición.

Cuando el bombardeó de Inglaterra disminuyó en 1941, se entrenó en el famoso Messerschmitt Bf109. Para ese mismo año hasta 1943 regresó al Ju88, pero esta vez en misiones de caza nocturna con la versión G de este bimotor en el escuadrón 4/NJG3. En dos ocasiones de 1942 reportaron haber derribado bombarderos nocturnos británicos, pero estos no fueron confirmados al Ofw. Hamacher y su operador de radar por la falta de evidencias. Heinz siempre culpó de esto a su radarista ya que sobrepasaba generalmente los blancos, y decía: “eso es porque mi compañero es del sur de Alemania” (los tipos más lentos, como unos gochos teutones).

En la Base aérea de Köenigsberg donde realizaba pruebas de aviones reparados conoció a la Secretaría del General del aeródromo, Ursula Christopher Petersen. Ella siempre se quejaba de un “idiota” que hacia mucho ruido y piruetas en la base. A mediados de 1942 conoció a ese “idiota” en un café cercano, se casaron en Octubre de ese año, teniendo un primer varón que murió al nacer en 1943 y otro más al año siguiente (el tío Hendrick). Casualmente las iniciales del Ju88 que más volaba Heinz eran UH –Ursula Hamacher.

La pareja Hamacher, especialmente Ursula, tuvieron la oportunidad de conocer algunos de los celebres, como Goering. Varias veces vieron a Hitler de visita en la base. Y ases como Hans Joachim Marseille, Erich Hartman y Adolf Galland; al primero Heinz se refería como pésimo piloto, aunque excelente puntería; del as de ases, decía que tenía suerte de tener unos rivales endebles (los rusos) y de Galland se expresaban como uno de los sujetos más arrogantes que se pueda conocer.

En una fría y muy oscura noche de 1943, el Ofw. Hamacher y su tripulación regresaban de una misión de caza nocturna. La aproximación a pista se hacía con la ayuda de un dúo motorizado en tierra; mientras uno manejaba, el otro iluminaba y daba instrucciones con una lámpara. Al apagarse la linterna el avión debía detenerse. Esa noche el hombre de la luz olvido apagar la misma en un cruce particular de la pista y el Ju88G de Heinz continuó siguiendo la luz hasta golpear con una de las alas una estructura de concreto cercana, lo que ocasionó la perdida del ala y el colapso del tren de aterrizaje en ese costado, esto dejó el otro extremo del avión apuntando hacía el cielo. Hamacher y el otro tripulante salieron por la abertura ventral del Junker; el radarista por el contrarió, abrió la ventana lateral y escaló el ala levantada, hasta saltar desde la punta lesionándose un pié al caer desde más de tres metros de alto. Otro tripulante del sur de Alemania.

Tomando un moto y justo al salir del aeródromo se encontró en un lodazal que lo hizo caer sobre uno de sus tobillos, lo cual lo mantuvo en tierra mientras se recuperaba más la consecuente reprimenda superior. En esa recuperación y detención disciplinaría se enteró que los aliados habían invadido el continente europeo que en un año ya no estaría bajo el dominio nazi.

Alrededor de noviembre de 1944, a Heinz le fueron asignados vuelos en otro de sus cazas favoritos, el Bf109G Gustav, en misiones de Defensa del Reich. En uno de estos vuelos atacaron a un grupo de P51s que escoltaban bombarderos americanos. Más Mustangs aparecieron haciendo la pelea muy desigual para los alemanes, Hamacher realizó todas las maniobras que conocía para evitar ser derribado. Primero fue su compañero de ala que al ser tocado mortalmente saltó exitosamente; Heinz buscaba unas nubes como protección cuando en ese instante una larga ráfaga de P51 le seccionó todo el empenaje de cola. Afortunadamente el avión mantenía cierta horizontalidad; cuando se disponía a saltar, el americano siguió disparando para asombro de Heinz logrando impactos adicionales en su motor. Hamacher entro en pánico, terminó de abrir la carlinga y salto al vació abriendo casi de inmediato su paracaídas a gran altitud.

Generalmente a más de 7.000 metros de altura, para abrir el paracaídas, se espera unos cuantos segundos hasta salir de la zona de combate y los restos de la aeronave. Heinz no lo hizo. El cono se abrió perfectamente, pero oscilaciones pendulares violentas provocadas por los fuertes vientos amenazaban con enredar y colapsar las cuerdas del paracaídas. Sacó su Luger y pensó en suicidarse antes de caer a esa altitud. En esos instantes, algunos cazas enemigos pasaron cerca de él, y vaciló pensando: “estos bastardos me van a rematar”. No sucedió, sino que las estelas de los motores aliados de alguna manera estabilizaron el paracaídas que comenzó a bajar de manera más vertical. Unos metros cerca del suelo, Heinz alcanzó las ramas de un suave pino cubierto de nieve. Al tocar tierra se encontró algo aturdido, pero sano, aunque sin botas. Sin saber donde estaba, se orientó hacía donde suponía estaba la base y camino descalzó. Al llegar a un pueblo del Reich se sintió seguro aunque algo congelado.

Comenzando el último año de la guerra y patrullando el congelado Río Oder, Heinz volaba otro Gustav cuando notó una columna de soldados y pertrechos rusos. El paisaje era de un perfecto blanco y el cielo completamente despejado. Voló a baja altura para asegurarse de los uniformes del supuesto enemigo. Sí, eran rusos. Al virar para atacar, la columna, ni se inmuto ante el alemán siguiendo su camino. Descargó una buena metralla y ascendió, al regresar para confirmar los resultados del ataque encontró toda la nieve manchada de rojo. Días y semanas después mantuvo pesadillas del evento, al igual que su derribo del Liberator, la reflexión y consejos de los amigos lo confortaban con la obligación por defender a Alemania.

En Mayo de 1945 todo estaba perdido, había incluso bombardeado su propia casa abandonada para que los rusos no la disfrutasen. La casa de sus padres y abuelos, con ellos adentro, resultó destruida por los bombarderos ingleses. Luego de extraviarse su familia en el caos del desmoronamiento del Tercer Reich, huyó a los Alpes hacía el sur; se refugió varias semanas con los montañeses y al acabársele los suministros descendió para rendirse en Junio ante una sorprendida patrulla americana en un jeep. Los estadounidenses lo trataron amablemente y fue liberado a los pocos días de averiguar que era un simple militar más no un criminal de guerra.

Al pensar que Ursula y su único hijo estaban muertos fue a casa de su hermana, donde la puerta fue abierta por su propia esposa con el bebe Hendrick de un año en los brazos.

Unos años después se graduó de Ingeniero Eléctrico y laboró exitosamente para Siemens. En 1955 decidió viajar, lo cual se lo permitió su trabajo al tener una oportunidad en otros países de Europa y particularmente la que más le interesaba era Venezuela, siempre había deseado conocer Sudamérica. En los años subsiguientes viajó a las islas del Caribe y Argentina. En los 60s trabajaba con éxito para ITT con viajes muy seguidos a Brasil donde sufrió el primero de cinco accidentes cerebro vasculares menores que el atribuía a las heridas dejadas por el accidente en el FW190 cuando logro su mayor victoria.

De la guerra también le quedó el gesto involuntario de voltear repentinamente la cabeza hacía atrás como buscando el enemigo que acechaba a sus espaldas. No obstante, siguió progresando hasta alcanzar la vicepresidencia de ITT y mudarse a Nueva York en la década de los 70s, donde murió el 30 de septiembre de 1972.

Sí alguien que lea esta historia se encuentra por allí y desea visitarlo, su tumba esta en New Jersey hacía el George Washington Memorial Park Cemetery (Block I, Lot 103, Section B, Grave #2). Por favor si pueden; llévenle unas flores, tomen también una buena foto de la lápida junto a esas flores que le llevaron y háganmela llegar; se los agradecería mucho.

Nota final

El II Gruppe JG11 donde combatió Heinz Hamacher fue una de las unidades más respetadas de la Luftwaffe durante la SGM. Formado en Abril de 1943 en Jever a partir del I./JGI, para el 11 de Agosto de 1944 se incrementó a 4 staffeln, el viejo 4/JG11 se convirtió en el 8avo y así sucesivamente. De entre los más destacados comandantes de este escuadrón tenemos al Hauptman Günther Specht (as con 34 victorias aéreas confirmadas) desde Mayo del ´43 hasta el 15.4.44; al tercer más grande as de todos los tiempos Mayor Günther Rall (275 derribos) del 19 de Abril de 1944 hasta el 12 de Mayo de ese mismo año; y al famoso Hauptman Walter Krupinski (197 victorias) seguido de Rall hasta el 12 de Agosto de 1944.

Agradecimientos
Para este, uno de mis primeros artículos, quisiera reconocer la ayuda de Frau Ursula Hamacher (ella dice que también es mi abuela), Hendrick H. y mi prima Vanesa Hamacher Castillo por contarme la historia y el acceso al álbum familiar. Gracias especiales le debo a Gordon Permman por ser la persona que me estimuló a escribir la historia de aviadores militares, el dice “Muchos de estos héroes desconocidos duermen sin que nadie los recuerde. Contar sus experiencias es algo bueno.” Y finalmente, a Darío Silva por sus habilidades en los artes digitales.
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